N/A: Gracias por sus reviews y follows, es una motivación el saber que otros estén curiosos de saber que pasará después x) Espero que les guste el nuevo capítulo.
Capitulo 2: Impulsos
El cielo gris de Magnolia no era precisamente lo que Gajeel esperaba para despedirse de Fiore ni tampoco era llegar empapado al Puerto de Hargeon. Había salido temprano y los cielos lo recibieron con fuertes gotas de lluvia; Lily ni siquiera tuvo la oportunidad de sacar una patita fuera de casa cuando un fuerte crujido resplandeció el lugar y su miedo irracional a los relámpagos lo hizo correr de vuelta a la casa-¡Ah! Pero no sin antes ser lo suficientemente cortés como para decirle un rápido "¡Adiós y no hagas estupideces!"
Su gato era el mejor, sí.
"¿Dónde está Levy? Ya debería estar aquí." Preguntó Freed, siendo el más sensato de los tres y expresando lo que se venía preguntando Gajeel desde hace un rato. Laxus se veía igual de desconcertado a pesar de su rostro pasivo, no era cosa de Levy el ser impuntual y por la manera en que se había emocionado ayer se imaginó que sería la primera en pisar el Puerto esta mañana no la última en llegar.
Gajeel miró hacía ambos lados, esperando verla rodeando una de las esquinas y disculpándose por la tardanza. Se estaba arrepintiendo rápidamente el no haber pasado por Fairy Hills y mostrar su lado considerado pidiéndole que fueran juntos al Puerto. Levy no era débil y no dudaba que podría encargarse de cualquier malandro que tuviera el valor de enfrentarse a un mago de Fairy Tail pero la paranoia empezaba a asomarse por su cabeza y escenarios imaginarios en los que ella se retorcía de dolor y le pedía ayuda no tardaron en llenarlo de duda.
"Voy a buscarla, no tardaré nada..."
"Espera" Dijo Laxus, un brazo estirado frente a Gajeel impidiéndole el paso. Estaba a punto de pegarle cuando su nariz captó el suave aroma de pergamino y durazno.
"¡No se vayan sin mí por favor, ya estoy aquí!" Levy McGarden por fin hacía acto de presencia y el hombre impaciente se calmó casi de inmediato al verla ahí, empapada igual que ellos y agitada por la prisa con que se vino. Traía consigo más libros que de costumbre a juzgar por el tamaño de su mochila y vestía de lo más ligero, sólo llevaba una blusita color naranja, sin tirantes; su característica banda de pelo ahora negra y unos shorts blancos muy cortos que no se le veían nada mal.
"Ayer me dormí muy tarde leyendo sobre Minstrel y... ¡Achís!" Estornudó con fuerza. Su pequeña figura temblaba de frío, había dejado de llover pero ella seguía empapada. Gajeel le revolvió el cabello con una de sus grandes manos y le sonrió ampliamente. "Enana, no vayas a enfermarte justo antes de las cosas buenas."
La réplica de la peliazul se ahogó en su boca al sentir la suave pero pesada tela del abrigo de Laxus. Tanto Gajeel como ella voltearon a verlo confundidos, bueno, Gajeel un tanto furioso. El rubio había dejado caer su abrigo favorito en los hombros de Levy, calentándola al instante. Un tímido gracias se escapó de sus labios y Laxus se encogió de hombros.
"Gajeel tiene razón, sería muy malo tenerte enferma durante el trabajo." Comentó el rubio, con un gesto de indiferencia pero con un tono cálido en su voz. Levy sonrió, le recordaba un poco al hombre a su lado que por cierto se veía algo descontento y fulminaba a Laxus con la mirada. No quería hacerse ideas equivocadas pero si no lo conociera mejor diría que estaba celoso.
"El barco saldrá en 5 minutos, deberíamos darnos prisa si queremos llegar cuanto antes posible." Freed que había estado silencioso, abrió la boca por segunda vez esa mañana. Gajeel seguía mirando con mala cara a Laxus ¿Qué se traía con la enana? ¿Y por qué no pensó él primero en darle su chaqueta?
Sin más palabras que decir, el grupo se encaminó hacia el paso donde subirían a su barco que pronto los llevaría hasta el otro lado del mundo (no realmente pero así se sentía) y donde les esperaba el cliente impacientemente. Makarov le había comunicado que su grupo de magos llegaría al tercer día así que no habría tiempo ni de explorar un poco. Irían directo a la mansión a trabajar, o eso suponían.
El transporte tenía a los matadragones sufriendo cada minuto de su existencia, Freed se dedicaba a darle palmadas a Laxus, las cuales no servían más que hacer sus arcadas aún más fuertes. El rubio terminó vomitando por la borda y se retiró a sus aposentos, dejando a Freed desanimado y mirando el paisaje con ojos vacantes.
Levy, por su parte, hacía lo posible por calmar a su compañero dentro de su habitación y que ahora se encontraba recostado sobre su regazo. Su largo cabello azabache se esparcía sobre sus torneadas piernas, temblaba un poco y podía notar el esfuerzo tremendo que hacía para no quejarse más de lo que se podía permitir.
"Se me había olvidado el maldito viaje en barco..." Dijo débilmente mientras Levy pasaba sus manos entre su cabellera, un gesto que lo calmaba y de lo que estaba agradecido en ese momento. "Y serán sólo tres días de agonía si el barco va de prisa." Añadió ella en tono de chiste. No había nada gracioso en las horribles náuseas que sentía pero se lo pasaba. Él la molestaba todo el tiempo con sobrenombres y bromas sobre su estatura, estaban a mano. Y bueno, era Levy.
Gajeel giró su cuerpo de tal manera que pudiera verla a la cara sin tener que torcerse el cuello. Los ojos chocolate de ella le examinaban con ternura acompañados de un tono rosado en sus mejillas. Ambos se miraron y el deseo de besarle lo invadió por unos segundos antes de ser pisoteado por la rabia que la imagen de ese detalle en sus hombros le provocaba. El abrigo de ese idiota seguía acogiéndola y el nidillo de celos que había sentido hace poco volvió a encenderse.
"¿Hasta cuándo te vas a quitar esa cosa?"
"¿Qué cosa?" Gajeel tiró la manga de la ofensiva vestimenta.
"Oh. Ni siquiera me había dado cuenta que todavía lo traía encima." Rió apenada y Gajeel sintió una pequeña ráfaga de pena por haber reaccionado así. No le había hecho una escena pero todo lo que había pasado por su mente y esas miradas infantiles hacia el rubio...
Levy se levantó de su asiento, dejando caer la cabeza de Gajeel con delicadeza sobre una almohada y se quitó el abrigo que parecía propiedad de un gigante cuando lo lucía su pequeño cuerpo. El moreno hizo una nota mental de verla un día en una de sus camisas y así borrar permanentemente la imagen de ella en el abrigo de ese otro.
"Se lo regresaré mañana que lo veamos en el desayuno." Dijo, doblando hábilmente el material como si no fuera tres veces más grande que ella. "No creo que le agrade que vaya ahora y lo vea tan vulnerable ¿Tú qué crees?"
"Yo creo que deberías quedarte conmigo y pensar en él después." El mareo lo hacía decir estupideces, pensó. Se disculpó con Lily mentalmente, aunque estaba seguro que esta era una de las cosas que el gato hubiera aprobado de él.
El silencio tras su torpe y algo cursi comentario lo llenó de un pequeño pánico pero Gajeel disimulaba muy bien. Aún recostado, se atrevió a sentarse un poco, apoyándose sobre sus codos para checar la reacción de la mujer. La imagen que vio le sorprendió e hizo que su boca se sintiera tan seca como si nunca hubiera probado gota de agua. Levy no se había movido más que para dejar el abrigo sobre la cómoda a un lado de la cama pero estaba de frente a él, portando un sonrojo que le hacía competencia al cabello escarlata de Erza y que se extendía hasta sus hombros desnudos.
"¿Q-quieres d-decir que me quedé aquí?" Tartamudeó un poco pero por la forma en que lo miraba, la respuesta aparentemente era muy importante para ella, desafortunadamente Gajeel no tenía idea a que se refería. ¿Qué no le acababa de decir que se quedara aquí?
Y mostrando su total elocuencia, se atrevió a preguntar "¿Qué quieres decir?"
La chica podría haberse golpeado la frente con la palma de la mano en ese preciso momento pero no iba a rendirse todavía. Sabía que el hombre no era de lo más brillante con este tipo de cosas y dudaba que sólo estaba dándole vueltas al asunto así que, sacando su lado extrovertido, le contestó "Quiero decir... ¿Quedarme a dormir contigo...?" No pudo evitar añadir eso último como pregunta, tenía que salvar un poco de dignidad.
"Aah..."
Gajeel por fin había entendido el críptico mensaje y no pudo mantener el contacto visual. Miraba a cualquier parte que no fuera su rostro, cosa que empezaba a ponerle un poco más que nerviosa ¿Había pasado sus límites? Nunca sabía cuando había que parar con él.
Por su parte, el matadragones tenía la mente hecha un desastre. Trataba de ordenar sus pensamientos y dejar de lado todas esas fantasías eróticas que invadieron su mente al momento que Levy dijo "dormir contigo". La peliazul seguía esperando su respuesta pero lo había dejado sin habla ni tampoco sabía que decir, rogaba que su expresión no mostrara algo totalmente contrario a lo que sentía pero justo antes de poder contestarle, unos leves golpes a la puerta rompieron la atmósfera incómoda en el aire.
Gajeel no sabía si estar agradecido o molesto con la interrupción.
"La cena está lista, bajen a comer." La voz de Freed se oyó detrás de la puerta, y ambas personas dentro se quedaron congelados. Al mago de runas no pareció importarle quedarse a oír su respuesta y en seguida se escuchó el sonido de sus botas alejándose de ahí.
"Creo que... Deberíamos ir." Terminó de decir Levy, dándose el valor de hablar primero y nuevamente Gajeel se sintió estúpido.
"...Uh... Sí.."
La comida en el barco fue lo bastante apetitosa para mantenerlos en silencio durante el rato que pasaron juntos, y sin contar la breve conversación sobre la misión, no se presentaron los comentarios incómodos que Gajeel y Levy temían oír. La velada terminó siendo poco memorable a pesar de las miradas incómodas que Laxus les dirigía a los dos y aún así, ambos agradecían la naturaleza del rubio al no ser entrometido como medio gremio en casa y guardarse las preguntas para él mismo. Y bueno, posiblemente para Freed.
Levy terminó primero y pasó a retirarse temprano de la mesa, dejando a los hombres solos. Gajeel no tardó en inventarse una excusa y retirarse de igual manera, con toda intención de ir tras ella. Por suerte no se había adelantado mucho y la encontró justo frente a su habitación, con una mano suspendida sobre el picaporte.
"Levy."
El sonido de su nombre denotaba la seriedad con la que Gajeel decidió tomar el asunto pero ella no quería tomar las cosas de esa manera. Se había convencido que su inocente comentario en el cuarto había sido sólo eso, y que ella misma se ató la soga al cuello una vez que lo interpretó de otra manera. No había forma de que Gajeel le sugeriera eso, mucho menos en una situación como ésta donde no tenían mucha libertad para ser discretos. ¿Y qué más podía hacer? No es como si realmente fueran novios.
"Gajeel..." Susurró débilmente, girándose para verlo a la cara y notar su cercanía. En algún momento mientras pensaba todas esas cosas, había dado unos cuantos pasos para acortar la distancia entre ellos, de tal manera que tan sólo unos centímetros los separaban ahora. Una de sus manos acariciaba su hombro, sus dedos callosos rozaban su piel y Levy sintió un pequeño escalofrío recorrer su cuerpo al contacto.
Gajeel contemplaba como hacerle saber que estaba más que de acuerdo en aceptarla en su cama, por muy crudo que se oyera. Por supuesto con palabras más decentes y románticas, de lo más que pudiera escupir porque vamos, es el matadragones de Hierro y no estaba para nada acostumbrado a este tipo de situaciones.
"Escucha, Levy... Yo no creía que tú..." Esto no tenía que costarle tanto trabajo, pero lo hacía. "Por favor que no piense que la estoy rechazando y sepa que sólo soy un idiota." Pensó. "No, olvídalo... Empecé mal..." Intentó de nuevo pero el daño estaba hecho, sólo bastaba con ver el rostro de su mujercita desplomándose con decepción.
Ah, ¿qué debía decir sin parecer que sólo estaba aceptando ahora para hacerla sentir bien? Por esto mismo no dejaba a su gato en casa, Lily prevenía todas estas situaciones tan complicadas antes de que se formaran.
"No te preocupes, Gajeel" Dijo ella, rompiendo el contacto con sus ojos y quitando su mano sobre su hombro. "Es culpa mía por haber malinterpretado la situación."
"No lo hiciste." Se apresuró a decir. "Sólo estaba nervioso..." Añadió con un poco de vergüenza. "La verdad es que no me importaría que te quedaras." Parecía que el vino de la cena empezaba a darle valor, si no, no se explicaba como había logrado decir eso sin parecerse a un tomate o peor, tartamudear.
El chico podía combatir y arriesgar su vida por su gremio y honor pero hablar de lo que en verdad sentía era toda una proeza. Gracias al cielo era algo que Levy sabía muy bien y por lo mismo no pudo evitar la pequeña sonrisa que se hacia camino en su rostro. Los esfuerzos de Gajeel no pasaban desapercibidos por ella pero no iba a forzarle a nada por ahora. Había que dar pasitos de bebé con él, no quería parecerse a Juvia y espantar a su enamorado con cada sugerencia íntima que le hacía.
"Jiji, no te pongas tan nervioso. Ya será en otra ocasión." Le respondió con un tono que quisiera creer apaciguador y le sonrió nuevamente. Sabía que el moreno quería decir algo más pero no estaba segura de querer oírlo o no así que en su último esfuerzo, se paró de puntitas y besó la comisura de sus labios para darle fin al asunto. Sintió su cuerpo relajarse al momento, cosa de la que podía presumir.
Gajeel trató de incorporarse después de su beso y torpemente la abrazó, murmurando una disculpa y tratando de ahogar sus nervios con comentarios como el de no poner contenerse con ella en cama y cosas similares. Sin más, la peliazul se despidió con un suave "Hasta mañana", mirándose fijamente el uno al otro, todo el tiempo que se dispuso para abrir y cerrar la puerta tras ella.
Con un pequeño "Gihi" y una sonrisa de oreja a oreja, el matadragones dio media vuelta para abrir la puerta de su propio cuarto y desplomarse en la misma cama que habían compartido momentos antes. Su corazón latía fuertemente contra su pecho y aún más cuando recordó la textura suave de sus labios contra su piel. No había otra mujer que lo hiciera sentir tan nervioso y estúpidamente enamorado como ella, ni tenía idea exactamente de cuando cambio todo pero no tenía queja alguna. Por razones que desconocía (y agradecía) era algo mutuo, aunque él seguía teniendo dificultades para decir honestamente lo que sentía, su relación era íntima y tenía el lujo de presumir de ser el hombre más cercano a la mujer.
"Me he vuelto tan cursi..." Murmuró el moreno contra la almohada. Había ignorado lo cansado y atareado que lo tenía el viaje en barco gracias a la presencia de la chica pero ahora estaba dispuesto a dejarse vencer por el sueño y retomar fuerzas para otro día.
Una hora después de su despedida en la puerta y Levy seguía tocando distraídamente sus labios repitiendo la escena en su cabeza. Desde de su pequeño atrevimiento al besarle y la cara de éste cuando lo hizo hasta la manera en que sus mejillas se sonrojaron, a su pequeña sonrisa, su grave voz al oído diciéndole todas esas cosas para hacerla sentir mejor... Su cálido abrazo... Ah, realmente amaba todo de ese hombre pero era tan difícil a veces.
"Al menos sé que yo también le gusto." Comentó para sí con optimismo.
Dando por terminado sus pensamientos empalagosos, la peliazul miró su habitación con desgano. La imagen de Gajeel abrazándola bajo las sábanas se apareció de repente y por un momento sintió el impulso de volverse a su cuarto y decirle que había cambiado de opinión.
"Nah, todavía no."
Sacudió la cabeza y se metió bajo las sábanas estampadas de flores, sin pararse a cambiarse la ropa por algo más cómodo para dormir. Estaba cansada pero llena de emoción por lo acontecido que ni un buen libro podría ayudarle a conciliar el sueño así que se quedó mirando al techo por unos minutos. Era un buen momento para contemplar su relación con el matadragones.
Si Gajeel no estaba listo para una relación formal con ella, lo entendería. Pero era preocupante el pensar cuánto más tendría que esperar y si alguna vez estaría lo bastante cómodo con ella para demostrar su cariño en público y decirle a todos que era su novio. No iba a rendirse tan fácilmente, todo esta cercanía había sido un duro trabajo que no iba a echar a perder. Si bien sabía que él compartía sus sentimientos, ignoraba cuán profundos eran pero se imaginaba que era algo especial. El hombre no era tan cortés como para aguantar que otra persona lo tocara de esa manera si tan solo le gustaba un poco. Y con ello, ya se había pasado la duda de que era únicamente paciente con ella por lo de Phantom Lord.
"Me estoy complicando yo solita." Ya será mañana, otro día, y otra ocasión para medir las afecciones de Gajeel, pensó. Ahora los párpados se le cerraban de sueño, era hora de dormir.
Toc-Toc
¡¿Gajeel?!
El corazón de Levy parecía salirse de su pecho, le irritaba un poco pero debía admitir que le emocionaba el prospecto de tenerlo a media noche y se levantó de la cama hecha un rayo para abrirle la puerta. Pero tal fue su decepción al no encontrarse con el hombre alto y de cabello azabache que esperaba sino con un hombre alto, rubio y de ojos grises.
"Oh Laxus... " Dijo ella, sintiéndose un poco ridícula por haberse emocionado así. "¿Qué se te ofrece?"
"Siento no ser el dragón que esperabas." La cara de Levy se encendió de un color rojo intenso pero el rubio no hizo caso. "Pero quisiera el abrigo de vuelta..."
"A-aah..."
"¿No me digas que el idiota de tu novio le vomitó encima?"
"N-no es mi... Ugh, para nada. Tu abrigo está bien."
"¿Entonces?" Preguntó, arqueando una ceja.
"Lo dejé en el cuarto de Gajeel."
"Oh..."
Laxus seguía parado allí, y la situación se hacía más incómoda. ¿Por qué querría su abrigo a estas horas? No es como si quisiera quedárselo y no iba a robárselo tampoco.
"No pensé nada malo." Comentó el hombre y por un momento Levy entró en pánico al pensar que había dicho todo eso en voz alta. "Es sólo que no quiero causarles problemas."
"¿Eh?"
"Uh..." Esta vez era Laxus el que se veía incómodo por primera vez esa noche. "Le prometí a Mira que les echaría un ojo pero creo que el prestarte mi abrigo causó un malentendido entre ustedes."
"Ah..." Ahora ya todo encajaba ¿Era por eso que les miraba tan extraño durante la cena? ¿Y qué pasaba con su vocabulario esta noche? Era experta en lenguas y se la pasaba articulando en monosílabos. Aquí tenía a Laxus Dreyar mostrando su lado más amigable y aparentemente preocupado por haberles causado un disgusto y ella respondiendo con un sólo Ah.
"No hubo ningún malentendido" No del todo, pensó con una sonrisa.
Laxus relajó el rostro y se rascó la cabeza un tanto apenado, quizás sintiéndose un poco idiota por asumir tantas cosas. "Me alegro." Alcanzó a decir antes de que se encaminara a su propio camarote.
"¡Te daré tu abrigo mañana en el desayuno!" Le dijo Levy mientras lo veía desaparecer por una esquina. El rubio posiblemente sólo había usado el recoger su abrigo como excusa para disculparse pero el gesto la había conmovido lo suficiente. Había cambiado mucho y estaba segura que sería un gran maestro de gremio cuando el tiempo llegase.
"Ahora tengo algo divertido que contarle a Gajeel."
N/A: Ya sé lo que algunos estarán pensando, si esto va a convertirse en un triángulo amoroso con Laxus pero no es así. Todas sus interacciones con Levy y Gajeel son totalmente platónicas, así como las futuras con Freed. Seguirán causando confusión en Gajeel, eso es seguro ;) En el próximo capítulo, nuestros protagonista llegarán a Minstrel y conocerán al famoso cliente.
