El Fandom de InuYasha y sus personajes no me pertenecen.
Advertencia: Este capítulo es dedicado a InuYasha y Kikyō. Tiene insinuaciones SesshKag, pero solamente eso. Si esto le ofende de alguna manera, favor de esperar el próximo capítulo.
También posible OoC.
Agradecimientos por los reviews a: ¡Anii!, Sichel, Faby Sama y Raquel Taisho.
Diario de observación
Día II
"No puedo hacer nada, excepto estar enamorado de ti."
Aquel día, Izayoi no había ido por ella a la escuela. Ella ya lo sabía, la mayor la había llevado a la escuela y mencionó que tenía cosas que hacer pero que volvería para la cena para que todos estuvieran juntos. Rin lo aceptó y esperó con atención que alguno de sus hermanos o padre apareciera por el portón de la escuela.
No tardó mucho en identificarlo y no porque tuviera una gran visión, sino porque siempre que su hermano mayor asistía, los comentarios no se hacían de esperar. Sesshōmaru era, a palabra de muchas personas, sumamente atractivo. Rin coincidía en una sola cosa: no existía nadie como su hermano en toda la ciudad. Pero ella también sabía otra cosa: él tenía novia y le molestaba que miraran a su hermano de esa forma.
Él quería a Kagome nada más.
Caminó rápidamente hacia dónde estaba su hermano para que llegaran a casa más rápidamente. Una vez se acercó al auto, se dio cuenta de que Kagome les esperaba, corrió rápidamente hasta dónde estaba la chica y le abrazó abriendo la puerta delantera.
—Kagome
—¡Rin! —La chica siempre se mostraba animada—. ¿Cómo te fue hoy?
—Muy bien. —Su hermano la observó y no tardó mucho en captar que debía tomar su lugar para que pudieran irse—. Me sentaré.
Kagome asintió y finalmente ella tomó su lugar correspondiente para que Sesshōmaru entrara en el auto y manejara hasta su casa. No estaba muy lejos, pero suponía que ambos habían salido juntos en el lapso que ella estaba en la escuela.
Le platicó a su cuñada acerca de todo lo que había hecho y ella le escuchó atentamente, se dio cuenta de que la chica también podía hacer cualquier cosa en el auto de Sesshōmaru sin qué este se molestara y se dio cuenta de eso al ver que ella le subía a la música al pasar su canción preferida. Rin sonrió aún más.
—¿InuYasha y Kikyō están en casa?
—No lo sé —confesó Kagome—, pero no escuché que tuvieran planes de salir. —Volteó a ver a su pareja—. ¿Tú escuchaste algo, Sessh?
Él negó.
Rin rezó a Kamisama que ellos estuvieran en casa, de lo contrario su segundo día de observación no iba a ser tan productivo como el primero. Esa actividad le estaba gustando demasiado, tal vez porque nunca se había detenido verdaderamente a observar su entorno.
—¿Ellos dos se conocen desde hace mucho?
Kagome asintió. —Más o menos cinco años como amigos y apenas este como novios. Se conocieron incluso antes de que Sesshōmaru y yo nos conociéramos.
—¡Es bastante!
La mayor rió. —Sí, mucho: son amigos de infancia. —Higurashi rememoró todo lo que InuYasha alguna vez le contó. No conocía tanto tiempo al chico, pero él la consideraba su mejor amiga—. Ninguno podía creer que ambos iban a terminar siendo pareja. Al parecer habían perdido la esperanza de que InuYasha se le declarara.
—¿Es muy tímido?
—Algo… —Sesshōmaru volteó a verla entonces, tal vez en desacuerdo con lo que estaba diciendo. Pero ella le ignoró olímpicamente—. Pero finalmente superaron las expectativas de todos cuándo anunciaron su noviazgo.
—¿Se quieren mucho?
—Deberías comprobarlo por ti misma —le guiñó el ojo.
Aquellas palabras fueron las que necesitaba para saber que iba a estar observando minuciosamente a su hermano y a Kikyō. Ambos iban a estar en su segundo día de observación y estaba completamente decidida.
•••
Cuándo Rin llegó su casa estaba exactamente igual que el día anterior, el mismo adorno en la mesa y el mismo aroma en el lugar. Subió a cambiarse para sentirse más cómoda en lo que observaba a InuYasha y Kikyō. Sesshōmaru había mencionado que lo mejor era comprar comida y Kagome decidió acompañarlo, ella prefirió quedarse y observar a ambos para saber qué podía escribir.
Ambos adultos estaban en el jardín, su madre había hecho un excelente trabajo con ese espacio. Las flores se encontraban a todo alrededor y los diversos colores le daban a ese lugar un aspecto muy ameno y había una hamaca del lado sombra de la casa y era en ese mismo lugar que se encontraba Kikyō recostada mientras leía un libro que no identificó debido a la distancia.
La chica a veces le recordaba a su hermano, aunque ella era un poco más habladora y expresaba lo que sentía mucho más. Kikyō era muy seria y aunque con ella había tratado de bromear e incluso hacer algunas actividades, se dio cuenta de que no encajaba mucho con su personalidad. Rin no la culpaba y mucho menos quería que fingiera con ella o que hiciera algo que no quisiera, pero hasta ese momento Kikyō parecía tan cómoda y no creyó estarla obligando a nada.
Su hermano había sacado una grabadora al patio y se encontraba escuchando música mientras se ejercitaba un poco. No era la primera vez que Rin lo veía haciendo ejercicio, de hecho era muy común toparse con InuYasha en esa situación. Pero se le hizo raro que lo hiciera en ese momento, tal vez la música había servido como su inspiración o lo hacía porque no quería molestar a su novia.
Desconocía hasta ese momento muchas cosas de Tanaka y tenía una curiosidad enorme por saber cómo era que habían sucedido las cosas entre ambos. Cuándo los observaba, los notaba tan cómodos el uno con el otro que nadie se atrevía a indagar más profundamente.
—¡Rin! —Saludó InuYasha poniéndose de pie y bajándole levemente a la música. Kikyō pareció reaccionar ante eso—. ¿Dónde están Sesshōmaru y Kagome?
—Dijeron que comprarían comida. —Comentó—. ¡Hola Kikyō!
—Bienvenida, Rin.
«Demasiado seria»pensó pero se reservó cualquier comentario. —¿Por qué mamá no vendrá hoy a comer? —Inquirió, eso de cosas qué hacer no la terminaba de convencer.
InuYasha se encogió de hombros. —No lo sé, probablemente estará buscando algo. —Miró a su hermana, su mirada decía "¿algo como qué?"—. No lo sé, para su jardín, supongo.
Rin emitió un "Hm", pero decidió ingresar en la casa y prender la televisión, tal vez encontraría algo entretenido. Con su hermano y cuñada no había gran cosa que observar. ¿Y si escribía que ambos compartían ese pequeño momento? Negó internamente, eso era demasiado aburrido de escribir.
Se quedó en la sala mirando las caricaturas, pero aquello no era suficiente para distraerle. No sabía que iba a escribir ese día y aunque el día anterior no todo le resultó tan fácil, tampoco se le hizo algo técnicamente imposible. No sabía cuánto tiempo había estado así, pero su hermano apareció de momento parándose frente a ella.
—Rin, ¿qué te parece si vamos al parque?
—¿Ahorita? —Su vista se fijó en la puerta, su hermano mayor todavía no regresaba—. Pero Sessh…
—No, no —interrumpió, riendo—. Cuándo ellos regresen y vamos todos juntos.
Todos juntos.
Esa era su oportunidad.
Asintió.
•••
Después de esa plática, Sesshōmaru y Kagome aparecieron a través de la puerta. Ambos traína bolsas cargando con todo lo que iban a comer, Rin se preguntó si estaban festejando algo por la cantidad de comida que su hermano y cuñada habían comprado, pero lo más probable es que solamente fueran precavidos para que nadie se quedara sin comer o no pudiera repetir si lo deseaba.
Las comidas con ellos y sus parejas nunca eran silenciosas, siempre tenían algo que comentarse o se hacían bromas entre ellos. Ocasionalmente rememoraban algo de su pasado y todos reían o daban su punto de opinión sobre eso que había pasado. Ellas les escuchaba con total atención, todo eso habían pasado juntos muchísimo antes de que ella llegara a sus vidas.
¿A ellos les hubiera molestado conocerla? Después de todo, sus hermanos nunca hablaron directamente con ella sobre si estaban de acuerdo, la habían aceptado, pero no habían dicho nada más. Y si ella no estuviera en ese momento, probablemente todos ellos no estuvieran compartiendo esa mesa, ¿dónde estarían? ¿En un bonito lugar bromeando los cuatro?
—Rin —fue Sesshōmaru el que se fijó en ella. Sonrió, él siempre era tan protector con ella como lo era su padre adoptivo.
—¿Por qué esa cara, Rin? —Kagome se acercó a ella y le tomó la mano—. ¿Qué sucedió?
—Nada —sonrió—. En realidad no es nada.
Ninguno le creyó.
—Dijimos que iríamos al parque —intervino InuYasha acercándose a la pequeña y arrodillándose para quedar a su altura—, ¿vamos?
Sonrió. —Vamos.
El parque en realidad no estaba muy lejos de la casa, por lo que todos decidieron ir caminando, ninguno decidió preguntar absolutamente nada más. No querían incomodar a Rin a pesar de que no sabían qué era lo que había pasado en realidad y la menor decidió no hablar hasta que llegaran al parque. Una parte de sí misma se recriminaba por arruinarles el pequeño momento de diversión a sus hermanos, pero la duda se había implantado en ella y no pudo más.
Siempre le había gustado ese parque, recordó cuándo lo vio a la lejanía. El tercer día después de ser adoptada por Izayoi fueron juntas a ese parque, ella jugó en los columpios, resbaladilla y fue ayudada por la mayor en el pasamanos, no olvidaría aquel tercer día junto a su madre adoptiva.
Era un parque como cualquier otro, con árboles que daban suficiente sombra a las bancas que estaban en aquel lugar. Cuando llegaron, no se le hizo de extrañar que fuera Kagome quién le invitara a jugar juntas a lo que ella quisiera, ella y la chica se dirigieron a los columpios e InuYasha junto a Sesshōmaru no tardó mucho en seguirlos. Kikyō fue la única que observó a la distancia sentada en una banca con su libro entre manos.
—¿Le gustan mucho los libros?
—Demasiado —corroboró InuYasha.
—¿Ella tampoco nunca juega?
—A veces —rió Kagome—, ha jugado conmigo Voleibol.
—Te ganó —comentó el mayor.
—¡Sessh!
Rin rió ante la expresión de Kagome. Su vista se giró a su hermano mientras dejaba a la parejita fingir discutir un rato. Él estaba demasiado sumergido en sus pensamientos, pocas veces lo veía de esa manera. Iba a preguntar algo cuándo él se levantó de momento ante una idea surcando su mente.
Conocía esa mirada.
—¿Qué pasa?
—¿Quieres venir conmigo? —Propuso. Ella miró a Sesshōmaru y a Kagome ya más calmados platicando. El viento hacía mecer el cabello de su cuñada y su suéter negro con figuras de color. Además de que aquella blusa amarilla y short azul hacían resaltar sus ojos zafiros (1).
Estaba completamente segura de que ellos dos no se darían cuenta de que se habían ido.
—¿Qué hay de Kikyō?
Él volteó a verla, estaba sentada en una de las bancas, tenía sus piernas cruzadas y su blusa negra con flores sin mangas (2) la hacía resaltar más. Un libro descansaba sobre sus manos y parecía no querer despegar su vista en un buen rato.
—No nos verá —prometió, guiñando un ojo.
Rin asintió y decidió seguirlo sin que ninguno se diera cuenta. Se preguntó si los buscarían o confiaría en que estarían bien, cualquiera que fuera el resultado, no lo sabría hasta que regresara.
Cuando llegaron, InuYasha la hizo entrar en su auto y emprendieron el viaje cuidando de no ser vistos. No le había dicho a dónde iban, pero no quiso preguntar en ese momento, su hermano se veía tan concentrado que pensó que una sola palabra sería como un alfiler a su pequeña burbuja. Estaba bien con el misterio por ese momento.
(X)La primera parada que hicieron fue a unas cuadras de la casa, era una librería bastante pequeña pero que contenía varios libros. InuYasha se bajó sin decirle nada y ella observó todo atentamente por la ventana, su hermano se dirigió hasta el vendedor y pareció preguntarle algo pero al escuchar la respuesta dio media vuelta para regresar al auto.
—¿Estás buscando un libro en especial?
Asintió y le pasó un papel con el nombre del libro apuntado. —Kikyō ha estado buscándolo —aclaró—, sé qué debe de estar en una de las librerías de aquí.
—¿Vas a buscar en todas las librerías cercanas?
—Y lejanas.
Rin pensó hasta cierto punto que era mentira, que nadie sería capaz de buscar en todas las librería cercanas y lejanas. Pero se equivocó. Su hermano estaba superando todas sus expectativas; había empezado con las librerías más cercanas y pequeñas que conocía, en todas entraba y preguntaba por el mismo libro en cuestión y todas le decían que no lo tenían y que si quería lo podían encargar pero que no prometían que llegara pronto. InuYasha no aceptó la propuesta.
Fue en las librerías lejanas que Rin le pidió entrar ella, su hermano ya se notaba algo cansado y buscaba en su celular más librerías para ir a preguntar, no conocía todas pero en ese momento parecía demasiado interesado en identificarlas, ella tampoco tuvo suerte y más de una vez se pararon a pedir indicaciones por una librería.
Poco a poco anochecía y no dudaban en que Izayoi llegaría y preguntaría por ellos, incluso estaba segura de que era capaz de llamarle a su hermano. Pero los dos parecían demasiado decididos a no regresar sin el libro en cuestión.
—Sólo nos quedan tres por visitar —dijo, el cansancio era notable en su voz.
Le sonrió. —Lo encontraremos —animó.
InuYasha asintió y volvió a manejar hacía las últimas librerías, las dos que fueron a ver no conocían ni siquiera el título del libro y entonces fueron hasta la última. Rin fue la que se bajó a preguntar, si le decían que no tenían el libro, entonces solamente manejarían a casa y ninguno comentario absolutamente nada más. InuYasha dijo que tal vez buscaría alguna otra cosa en la plaza, pero ella le conocía lo suficiente para saber qué eso no era lo que deseaba.
La persona detrás del mostrador era mayor, su cabello estaba teñido completamente de blanco y ella le dijo el nombre del libro. Fue entonces qué le dijo que esperara unos segundos, que iría a buscar.
Rin esperó durante menos de un minuto y finalmente la mujer llegó con el libro en sus manos, ella sonrió y le hizo señas a InuYasha de que entrara para pagar finalmente por el libro y poder llevarlo. La señora de aquel lugar le puso un moño a aquel regalo y finalmente ambos regresaron al auto para poder ir a casa.
—Le va a encantar.
—Eso espero.
—¡Lo hará! —Aclaró, emocionada.
Ya tenía que escribir.
•••
Cuándo regresaron a casa, ya Izayoi se encontraba en la casa junto con Inu No, ambos voltearon a verlos pero no comentaron nada. Desconocían desde que momento su hermano y cuñadas habían llegado a casa mientras ellos recorrían todas las librerías disponibles.
—¿Quieren cenar? —Preguntó el señor de la casa. Rompiendo el silencio.
Todos estuvieron de acuerdo y Rin trató de no despegarle la mirada a su hermano esperando el momento en el que el libro fuera entregado a su futura dueña. Pero durante toda la cena nunca lo mostró, ni siquiera se veía indicio de querer entregarlo.
Finalmente, se rindió. Pronto tendría que ir a la cama y probablemente se perdería de aquella escena, sabía que podía simplemente apuntar que su hermano había recorrido todas las librerías simplemente por su novia. Pero de verdad deseaba ver el rostro de Kikyō al abrir su regalo.
La sonrisa que había puesto Kagome la conservaba en su mente con demasiado cariño y ansiaba tener algo así de Kikyō, pero parecía que no se le cumpliría.
Su madre no tardó mucho en mandarla a la cama mientras algunos iban a dormir y otros se quedan en la sala viendo cualquier película que les llamara la atención. No puedo rebatir nada, no le gustaba desobedecer a Izayoi y subió hasta su habitación, cuándo se cambió nuevamente se asomó por la ventana.
De nueva cuenta vio a InuYasha y Kikyō platicando en el pasto de aquel patio, parecía que disfrutaban mucho estar juntos hablando de cualquier cosa. Sus manos está vez no se encontraban entrelazadas y al lado de InuYasha descansaba aquel libro. Ella no podía escucharlos en ese momento, pero disfrutaba mucho verlos.
Kikyō desvió su mirada de él y esta dio al cielo, fue ese tiempo que InuYasha aprovechó para poner el regalo en su regazo y atrajo la mirada de su novia hacía él. Le mostró el regalo y entonces ella lo tomó entre sus manos.
Rin siempre había catalogado a Kikyō como alguien demasiada seria, pero en ese momento fue como verla por primera vez: sus labios se curvaron en una sonrisa sencilla pero linda, transmitía tanto en ese momento. Sus ojos se veían tan distintos y, ajenos a la espectadora lejana, ella se abalanzó a los brazos de su novio y después le besó.
Rin sonrió y dejó de observarlos.
Día 2, "mi hermano recorrió todas las bibliotecas de la ciudad para encontrar el libro que su novia deseaba y ella le abrazó y besó en agradecimiento."
Continuará.
(1) Vestuario de Kagome en mi página de Facebook.
(2) Vestuario de Kikyo en mi página de Facebook.
(X) Canción del capítulo en mi página de Faceook.
ESTE CAPÍTULO ME SACÓ CANAS VERDEEEEES, lo siento, tenía que decirlo. Siento que desde hace MUCHO no estoy en el Fandom y ¡ay! Espero no haber decepcionado a nadie, ¡créanme qué es lo que menos deseo!
De igual manera, un capítulo en tiempo prometido. Ya me siento yo(?) Okno. Espero lo hayan disfrutado, como dije es muy fluff todo el fanfic *corazón*. Por otra parte, no pude evitar reproducir esa canción mientras InuYasha daba su recorrido uvur, ya quisiera yo alguien recorra librerías buscando mi trilogía tan anhelada *llora*.
¡Nos leemos pronto!
Abrazos.
2 de Febrero, 2017.
