¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤
CRAZY LITTLE THING CALLED LOVE
QUEEN
James se encontraba realmente asustado. Por más que Madame Pomfrey le había asegurado de que en realidad se encontraba sano, él intuía que algo había cambiado.
Todo había comenzado quince días antes, cuando Mía le había asegurado que por muy leoncito y Potter que fuera ella seguía siendo la mejor cazadora de todo Hogwarts.
Por supuesto, al final de clases ya ambos se encontraban trepados en sus escobas, dispuestos a comenzar una encarnizada lucha de egos.
La cosa se había puesto extrema. Cuando comenzó a llover, Louis regreso a su sala común, dejando a sus amigos terminar su juego.
Una hora después, mojados y con las túnicas llenas de lodo, ambos regresaban corriendo al castillo. La noche los había sorprendido en el estadio y aunque Mía quedó pocos puntos arriba de James, este no estaba muy contento.
Iba refunfuñando algo acerca de yo sigo jugando mejor que una niñita y la próxima vez no cometeré ningún fallo.
Mía, cansada de oírlo refunfuñar, le había aventado una bola de lodo directo a la espalda, cosa que agarro desprevenido a James.
− Pequeña granuja, ahora verás − dijo antes de tomar un puño de lodo y aventarlo también.
Y así, ambos comenzaron con una guerra de lodo bajo la lluvia, que se mezclaban con los gritos y risas llenas de júbilo propios de la juventud.
En un momento dado –cuando la enfermedad comenzó- James quedó tumbado sobre Mía, quien tenía los ojos muy abiertos, paralizada.
Facciones finas, color demasiado pálido. Ojos grises y ondas chocolate. Lodo en las mejillas y mirada encendida. James tragó saliva y luego se puso de pie, tendiéndole la mano a la chica.
El camino de regreso fue en silencio.
Desde ese día, la fiebre comenzó. Podría ser gripe mágica –por la lluvia- pero Madame Pomfrey decía que no. O ahora que lo pensaba mejor, tal vez algo que comió unos días después, durante el desayuno.
Pues bien, durante el desayuno, Mía y Louis platicaban amenamente en la mesa de Hufflepuff. Él veía detenidamente a su amiga – por razones meramente de Quidditch, decía a él cada vez que Lilly se reía- cuando todo pasó.
Graham Nott (rubio alto de ojos azules, cazador del equipo de Slytherin) se acercó a la mesa de los tejones para comentar algo en el oído de Mía, quien asintió algo sonrojada antes de tomarlo del brazo para salir de la sala común. El dolor de estomago comenzó.
Luego –cuando el cansancio ya era obvio- la clase de Pociones pasó a ser el detonador. Probablemente se había envenenado, por que cuando se dio cuenta de que Mía sonreía sonrojada al profesor Warrington –aquel castaño de comentarios ácidos y ojos verde jade- ya no pudo conciliar el sueño.
Madame Pomfrey escucho el relato de James con una mueca extraña. No cabía duda de que era más parecido a su abuelo que a su padre.
− Bueno señor Potter, lo que tiene no es una enfermedad, pero dudo que se cure tan fácilmente.
James palideció –aun más- mientras el terror pasaba por su cerebro.
− Entonces… ¿qué es? − preguntó temiendo lo peor. Tal vez alguna enfermedad muggle incurable…
− Bueno − contestó Madame Pomfrey con una sonrisa burlona, − eso señor Potter es una cosita loca llamada amor.
¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤-¤
Este me ha gustado más. Creo que va más a como me imagine la historia. Saludos chicas y…
¡Dejen review!
