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CARNE FRESCA

Era de noche y una chica, se encontraba en frente de una mansion. Estaba lloviendo y los truenos estaban ala suavemente la puerta, esperando que alguien viniese a abrirle... Hasta que se abrio, pero nadien estaba alli para resivirla. Sorprendida entro, llamando para ver si alguien le contestaba... pero al pareser nadien se encontraba. Eso creia hasta que una voz hablo:

- ¿Se puedes saber quien eres tu? - le pregunto con algo de molestia. - Eres muy escandalosa. Lo sabias.

La chica algo aturdida se voltio y vio frente a ella a un chico.

- L... Lo siento ni fue mi intencion molestarte. Es solo que toque el timbre... y la puerta se abrio, pero no habia nadien alli. Por eso entre para ver si alguien estaba aqui. - dijo algo apenada sorprendida por la actitud del chico, quien solo la miro fijamente.

- ¿Quien eres? ¿Y porque estas aqui? - le pregunto tranquilo, pero habia algo amenazador en su voz que provoco que la chica lo mirase asustada.

El chico se percato de su mirada.

- No te asustes, es solo que no se quien eras. Esta es propiedad privada y nadien puede entrar... al menos... - la miro fijamente. La chica lo miraba sorprendida, hasta que el chico sonrio de medio lado, sorprendiendola aun mas. - Que descortes soy... ven conmigo porfavor. - La condujo hasta una habitacion , con dos enormes puertas de madera oscura. Se detuvo por un momento para abrirlas de par en par, dejando ver una habitacion enorme, con un decorado de la epoca victoriana, pero mas moderna, en el cento se ayalla un jugo de sillones de diferentes tamaños:unos grandes , medianos y pequeños,todos eran de terciopelo oscuro, y en el centro de la sala se encontraba una pequeña mesa de madera púlida del mismo color de la sala;tambien en el techo se encontraba sujetado un enorme candelabro en forma de araña, las paredes estaban adornadas por enormes obras goticas enmarcadas por un material brillante, por ultimo en el fondo de la habitacion se ayaba dos ventanales enormes y cuadriculares, cortinas negras de tela fina y pesada colgaban lado a lado de los ventanales. El joven quien estaba parado a lado de una de las puertas de madera, hizo pasar ala joven. La chica solo miro con asombro.

Al entrar la joven pudo ver a su alrededor con mas atencion. Habia una mesa redonda de tamaño mediano, era de madera solida, un elegante mantel color blanco, se arrastraba en el suelo. Un juego de tazas, cucharas de plata fina, ceniceros para el cafe y la azucar, servilletas blancas de tela, se ayaban apiladas en un lado de la mesa,tambien habia vasijas de porcelana, se encontraban en el centro de la mesa, dandole un aspecto elegante. Un joven se ayaba de espaldas, acomodando algo en una repisa de madera pulida, de color caoba. Habia copas y vasos de difente tamaños, tambien habia un estante grande para vinos. Al escuchar que abrian la puertas se dio medio vuelta y fijo su mirada en los dos jovenes que habian entrado. Su mirada se poso en el joven.

Con voz seria hablo:

-¿Quien es la joven, Ayato? - pregunto.

El joven y la chica se voltiaron a ver ala persona que habia hablado.

- No tengo ni idea. Por eso la traje aqui, pensando que tu sabias quien era.

El joven dejo de acomodar los vinos y se dirgio hacia ellos. Era un joven alto y delgado, pero muy elegante casi como un mayordomo, tenia puesto un traje negro, zapatos finos del mismo color, en las manos tenia unos guantes delgados de color blanco. Al acercarse por primera vez fijo su mirada en la joven, quien solo lo miraba sorprendida.

La mirada del chico paso de la joven, al otro chico que solo lo miraba con calma. Su mirada fue seria.

- ¿No sabes quien es? - le pregunto al joven quien solo se encogio de hombros. Su mirada se centro hacia la chica, su mirada eran como cuchillas. - ¿Quien eres y porque estas aqui? - le pregunto sin ninguna delicadeza. La chica trago saliva.

- Mi nombre es Yui Komori, mucho gusto - se presento. - Estoy aqui por asuntos familiares.

Ambos jovenes se miraron entre ellos. Hasta que uno de ellos por fin hablo:

- El gusto es mio, porfavor sientate. - le señalo un sillon mediano de terciopelo oscuro. La chica se sento en el. - ¿Quieres un poco de te? le pregunto con tranquilidad, mientras le señalaba las tazas que se encontraban acomodas en la mesa redonda del mantel blanco.

La chica le respondio:

-Si por favor.

El joven se dirigio hacia la mesa, agarro una taza de porcelana, tomo una tetera del mismo material que la taza, la vertio para servir el agua... pero la dejo de nuevo en la mesa. Con un suspiro la tomo con ambas manos. Se dirigio hacia ambas puertas, Las abrio y salio de la habitacion dejando a ambos jovenes solos. Antes de irse le dio una mirada ala joven que parecia inversa en sus pensamientos... Aparto la mirada levemente.

Al ver que el joven se habia ya ido, el otro aprovecho para acercarse ala chica quien estaba mirando sus manos.

- Una pregunta: - dijo el joven, mientras se sentaba frente a ella, en otro sillon mediano. La miro con curiosidad. - ¿Como llegastes a nuestra casa, si es propiedad privada? Nadien sabe... como llegar. - dijo el. mientras se cruzaba de piernas y de brazos. - Al menos... que te hagas... perdido. - comento, pero habia algo en su tono de voz que provoco un escalofrio en la chica. quien solo lo miro asustada. iba acontestarle hasta que la puerta se abrio de golpe, seguido de una voz. Callandola por completo.

- ¡Ayato has visto... - se interrumpio.

Ambos jovenes miraron ala persona que habia entrado. Era un chico, alto, algo parecido al joven que se encontraba sentado frente a ella. Solo que tenia puesto un sombrero mediano, de color negro en la cabeza. el cabello rojizo y lacio, le caia por los hombros. Miro ala joven, y una sonrisa se le dibujo en la boca.

- Hola,¿quien eres tu? - le pregunto.

La chica se puso de pie.

-Hola, mi nombre es Yui Komori. - se presento.

El joven la miraba de pies a cabeza, su sonrisa se ladiado aun mas.

- El gusto es mio... Mi nombre es... - fue interrumpido por un grito de enojo.

- ¡ Se puede saber por diablos hacen tanto maldito ruido?! ¡Intento dormir!

-Ah, pero que pena, lo lamento tanto.. - sonrio burlon, el joven del sombrero, mientras veia ala persona que habia gritado hace unos momentos, la cual era un chico, de cabellos blancos y despeinados, le llagaban los hombros. Miro al joven del sombrero, con una expresion de furia.

- ¡Estupido de que te ries!

El joven deslizo su mirada perezosa hacia el. Lo miro inocente.

- De ti.

-¡Que! - replico enfadado. - sea acerco a el con intencion de golpiarlo, hasta que una voz fria hizo que se detuviera.

- ¿Que sucede aqui?. Se quieren comportar tenemos una inventada. - replico con sequedad, el joven que hace unos momentos habia salido. Llva en sus manos la tetera que habia estado vacia. Ahora estaba llena de agua caliente y salia vapor por la diminuta boca que tenia la tetera.

Miro a los dos jovenes con sequedad, mientras se dirigia ala mesa para preparar el te de la chica.

El joven del sombrero, hablo:

-Ahhh, Reiji no te enfades - fingio dolor,el chico del sombrero. - En todo caso, fue culpa de Subaru. - señalo al joven de cabellos blancos, quien solo apretaba los puños y madibula por el coraje que sentia.

- Como sea... - dijo Reiji quitandole importancia. Terminando de servir y preparar el te. Camino hacia la joven - Toma aqui tienes tu te. - le ofrecio ala chica, una taza de porcelana blanca, con adornos de rosas negras. La joven solo le agredecio.

- Bien, ¿Y para que estamos aqui? - pregunto el joven del sombrero, mientras se sentaba en un sillon oscuro,para dos personas, Justo alado de la joven, quien solo lo miro incomoda.

- Eso lo vamos a saber...Me harias el favor de bajar los pies de la mesa Laito. Es falta de educasion...ya lo sabes o te lo tengo que repetir. - lo regaño Reiji.

El joven del sombrero, solo suspiro, mientras mormuraba en voz baja, bajo los pies de la pequeña mesa.

Reiji lo miro con seriedad, dirigio su mirada hacia el joven que se encontraba sentado enfrente de la chica, quien solo la miraba fijamente.

- Ayato. ¿sabes donde se encuentran Kanato y... - no pudo acabar la pregunta cuando de nuevo se escucho un golpe sordo, provinente de la entrada. Reiji se acomodo los lentes con una mano enguatada, se puso de pie mientras mormura ´por lo bajo.

-Adelante. - ordeno con sequedad.

Ambas puertas se abrieron, dejando pasar a dos jovenes, uno era alto y el otro bajo.

Reiji los miro con seriedad.

- ¿Porque llegan hasta ahorita? Cuando les dije que los queria en la sala de visitas. - replico molesto.

-Ah, Reiji no te enfades. -dijo el mas bajo.

Reiji le mando una mirada helada.

-¿No quieres que me enfade? - pregunto-¿Entonces obedeceme? - replico friamente.

El chico solo trago saliva, se acurruco en un oso de tamaño mediano, de color cafe, tenia un parche negro en el ojo derecho, lo tenia en ambas manos, su expresion era asustada. Le mormuraba cosas al oido del oso, mientras solo sonreia.

El joven solo miro y meneo la cebeza, digirio su mirada hacia el otro joven que tenia un semblante indiferente pero tranquilo. Su mirada se volvio serena, pero cambio a una aterrada.

-Shu,¿Porque vienes asi? - le pregunto sorprendido y ala vez aterrado. - señalando el sueter negro que tenia puesto, el cual se encontraba rasgado de los brazos y manchado de sangre.

El joven se miro. Levanto su mirada la cual era tranquila y la poso en el joven.

- Lo que paso fue que Kanato... - suspiro - ,no encontraba a "Teddy" e hizo un berrinche y rompio todo lo que se encontraba en su habitacion, asi que... cuando fui a avisarle... lo encontre destrullendo todo lo que habia a su alrededor. Trate de detenerlo pero el me ataco... me araño. por eso tengo rasgado el sueter... - señalo el sueter negro que tenia puesto el cual tenia cortaduras largas como si un animal salvaje se las huviese hecho.- .y la sangre fue debido a los rasguños. - suspiro agotado. - Tuve que ayudarlo a limpiar, hasta que encontro a Teddy. - termino con aburrimiento, mientras le daba una mirada indiferente al joven que sostenia al oso en sus manos,tenia la mirada perdida y sonreia alegremente.

Reiji miro molesto y con desagrado a Kanato.

- Estoy cansado de tus tonterias. Ya puedes comportarte como un joven normal o ni si quiera eso puedes hacer. - dijo molesto.

El joven lo ignoro, mientras tarareaba en voz baja. Reiji solto una exclamacion de cansancio, mientras movia la cabeza.

- Bien, puedes cambiarte... - fue interrupido por el joven.

- ¿Quien es ella? - pregunto indiferente, fijando por primera vez su mirada en la joven que se encontraba sentada, sujetando uan taza blanca, se lo llevaba a la boca pero paro de golpe al ver que el joven la señalaba. Lo miro sorprendida. El joven la miraba indiferente pero algo en su mirada cambio, lo cual hizo que se sorprendiera aun mas.

Reiji miro a su direccion.

- Ella acaba de llegar hace un rato No sabemos porque esta aqui, lo unico que nos dijo fue su nombre.

La chica se puso de pie y lo saludo.

- Mi nombre es Yui Komori, mucho gusto.

El joven sonrio de medio lado.

- El gusto es mio.

- Bien. ya que todos estan aqui. - dijo Reiji con tranquilidad.- Es mejor que nos presentemos. - los miro con calma, esperando que se presentaran uno por uno.

-Mi nombre es Ayato, soy el hermano menor de Laito y Kanato. Mucho gusto - dijo el joven que la habia recibido y le habia preguntado porque estaba ahi. Sonrio de medio lado. La miro con malicia. - Esta chica es tan inocente... parece un Angel... sera un placer hacerla caer - penso el chico.

Ayato, era muy atractivo; tenia el cabello corto, de un color rojo carmesai. sus ojos eran de un verde claro, su piel era palida como la nieve, era alto y delgago. Vestia unos pantalones y una camisa negra de mangas largas. Pero su actitud era arrogante y prepotente.

- Mi nombre es Laito Sakmaki soy el hermano mayor de Ayato y Kanato, es... un placer conocerte... Pequeña - le beso la mano, sorprendiendola por completo. La miro con sedectoramente. Ummm, es muy hermosa... Ah... y su cuerpo es maravilloso. Sera un verdadero placer, llevarla hasta el rincon de los infiernos... donde conocera la lujuria y la perversion" - penso el joven con diversion, mientras recorria con la mirada el cuerpo de la joven. Se lamio los labios, se sento de nuevo en la sala, mientras le dedicaba una media sonrisa.

Laito, era muy atractivo como su hermano menor Ayato, sus ojos eran igual de verdes, tenia un hermoso cabello color rojo carmesai como el de su hermano, le caia en los hombros, en su cabeza llevaba un sombrero mediano de moda,color negro. vestia un abrigo rojo, con un pantalon oscuro, zapatos del mismo color del rostro seria aun mas atractivo si no tuviese una expresion lujuriosa en el.

- Mi nombre Subaru Sakamaki, soy el mas pequeño de los seis. - se acerco a ella, mientras le estendia la mano. - Bienvenida. - sonrio, pero su sonrisa guardaba algo aterrador. - Hump, esta chica parece confiar en la amabilidad de los demas, piensa que nadien le hara daño... pero que ingenua es. Como deseo que conozca el dolor y el sufrimiento eterno - penso el joven, se dio la media vuelta, pero una fria sonrisa aparecio en su rostro.

Subaru, quien era el mas joven de los seis hermanos, era mas alto que ellos,era delgado, el color de su cabello era blanco, un poco largo, le cai sobre los hombros, su piel era increiblmente blnca,sus ojos eran de un rojo carmesai, vestia un conjunto negro, pantalones ala cadera, una blusa de mangas largas, botas goticas, con tacon cuadrado, unos persings en la oreja derecha, una cadena de plata estaba colgada del cinturon auno de los bolsillos del pantalon. Era muy apuesto... pero toda esa belleza era opacada por una expresion de enojo y rencor.

- Mi nombre es Kanato Sakamaki, soy el hermano mediano de Ayato y Laito. Somos trillizos. Sera muy divertido que estes aqui, Yui. -dejo su oso para acercarsele y abrazarla, sorprendiendo ala chica. - Esta persona es muy dulce... no si es amable o muy estupida, pero no importa tiene algo que me atrae y no pienso dejarla ir... parece que me divertire mucho con ella, HA,HA,HA - penso el joven,mientras la seguia abrazando, sonrio con locura. Se aparto de ella, tomo a su oso y se sento en donde habia estado la joven, sentada hace unos momentos. De nuevo le mormuraba cosas al oso. Reia para si mismo.

Kanato era un joven atractivo, su rostro era delicado, de rasgos hermosos. Era delgado y era un poco bajo,, su piel era blanca, su cabello era de un color violeta y lo tenia corto hasta la nuca, estaba un poco despeinado, y sus ojos eran del mismo color que su cabello. A pesar que su rostro mostraba alegria o calma, en realidad ocultaba un lado oscuro y sadico. Solo se mostraba la demencia y crueldad de su propia alma.

- Mi nombre es Reiji Sakamaki, soy el segundo hijo. Es para mi un gusto que estes aqui. - hizo una reverencia, levanto la cabeza y la miro, su mirada era de desprecio y crueldad. No es mas que una asquerosa escoria que solo estorva... mas te vale no estorbarme o te arrepentiras. Hay tantas cosas que quisera hacerte en este momento..., pero para todo hay tiempo - penso el joven, mientras una sonrisa cruel y perversa le cubria el rostro.

Reiji, era muy atractivo, poseia unos hermosos ojos rojos, pese que le cubria unos delgados lentes, lo hacian ver misterioso e intelectual, su cabello era de un color gris con destellos negros, estaba cortado en pequeñas capas lacias, que le llegaban ala nuca, su piel era blanca. era alto y delgado; vestia un elegante traje oscuro, parecia un mayordomo, con guantes blancos, su actitud era educada, cortes y hablaba con seguridad, era elegante. Pero todo eso era facilmente destrido por su soberbia,crueldad y rencor.

- Parece que el unico que falta en presentarse soy yo. - sonrio de medio lado. - Mi nombre es Shu Sakamaki, soy el hijo mayor. Es un gran honor tener aqui con nosotros. - la miro fijamente, mientras le sonreia tiernamente. - De todas las personas que he conocido, ninguna me ha agradado... pero ella es diferente... no se que tiene que me agrada... - penso el joven, mientras una sonrisa sincera le cruzaba por el rostro.

Shu, era muy hermoso, su cabello era rubio con pequeños destellos blancos en el, era corto y despeinado, un mechon rubio le cubria la frente, sus ojos eran azul fuerte, su piel era profundamente blanca, tenia puesto un sueter, color negro- el cual estaba hecho jirones- pantalones azul oscuro, zapatos como los de su sueter, curiosamente tenia amarrado en el cuello un pequeño MP3, color azul. tenia puesto ambos audifonos en los oidos. Su actitud apesar de ser indiferente y en su rostro no habia expresion alguna. habia una soledad enorme pero tambien habia una calides en ellos... por desgracia esa calides se encontraba muy lejana.

-El gusto es mio. Yo soy la que se siente afortunada de estar aqui. - les sonrio con ternura.

Yui Komori, era una hermosa joven, tenia el cabello rizado, era rubio, sus ojos eran hermosos, eran de un color rosa fuerte, bellos en verdad, su piel era blanca como la nieve, era de estatura mediana. Vestia un conjunto , de una blusa de mangas largas, color rosa claro, unos tirantes le sujetaban la blusa, un short beish, con unas botas de suela plana, color negras. En su cabello tenia puesto en el lado izquierdo un broche en forma de mariposa, color rosa fuerte. como sus ojos. Su actitud era amable, cariñosa, educada. Su rostro radiaba una bondad y calides infinitas, pero habia algo... mas en su rostro... que era misterioso,,pero ala vez desconocido.

Los seis chicos la miraban... pero sus miradas no todas eran amables. La chica se les quedo mirando asustada, de repente se sintio incomoda por las miradas que le daban los chicos. Unas eran tranquilas, otras eran de lujuria, otras eran amables,y otras eran de desprecio.

- Al parecer no todos les agrado - penso la joven-. Por ejemplo: Ayato, me mira como si quisiera perjudicarme, es como si esperara un descuido mio para poder actuar, debo de tener cuidado con el... no es de fiar; Laito... el es peor que Ayato, es un pervertido, me mira como si quisiera desnudarme. Es un depravado de lo peor, debo tener cuidado, el tampoco es de fiar; Kanato, el finge ser dulce, pero en realidad es cruel y esta loco. Meda miedo, me mira como si quisiera dañarme; Subaru, el tampoco es bueno, aparenta ser tranquilo... pero en realidad es una persona sadica y perversa, me mira como si quisiera destrosarme, el no es de fiar. Debo de tener cuidado de el; Reiji, el es peor que ellos, el me mira con desprecio... se que me odia y no se porque, meda miedo su mirada... me mira como si quisiera matarme. Debo alejarme de el; Y por ultimo esta Shu... el parece ser mas amable que ellos y mas centrado... Bueno eso creo. El no me mira con lujuria, con maldad, odio, o crueldad. El... me mira... de otra forma. Mas amigable, pero no por eso quiere decir que sea diferente a ellos. No se pero el es muy diferente de ellos

Todo era silencio, hasta que un sonido agudo y horrible rezono por la casa, alumbrando la habitacion y provocando que la luz se fuera de la casa. Reiji prendio una vela de color blanca, alumbrando la habitaccion. Miro a todos los presentes.

- Se a ido la luz. Quedense aqui. - miro en direccion a Yui, quien se encontraba sentada en el un rincon, mirando por la ventana la lluvia que caia, los rayos alumbraban la ventana, provocando que la expresion de la chica, fuera de miedo. Reiji la miro, una fina sonrisa aparecio en sus labios.

- Espera aqui Yui, ahora vuelvo por ti, debo de preparar tu habitacion.

- Reiji voy contigo. - dijo Laito, quien tenia una media sonrisa. Dio un vistazo hacia donde estaba Yui, quien seguia viendo por la ventana. Sonrio con diversion. Se encamino hacia la puerta saliendo detras de Reiji.

La puerta se cerro, detras de ellos.

Dejando solos a los demas chicos, con Yui.

Reiji y Laito caminaban por un pasillo, todo estaba oscuro, lo unico que alumbraba era la luz de la vela que tenia Reiji en la mano. Estaban en silencio, hasta que Laito lo rompio.

-¿Que opinas Reiji de nuestra invitada? - le pregunto con tono meloso.

Reiji solto un bufido.

- De lo peor. No es mas que una chica estupida.

-Pero debes de admitir que es hermosa. - comento Laito, mientras su semblante cambiaba a uno pervertido. -Ah no se tu, pero yo si pienso divertirme un poco con ella.

Reiji quien iba caminando junto con el, se detuvo por un momento para ver a su hermano con desagrado.

- No puedes dejar de ser tan desagradable por un instante.

El chico se encojio de hombros e hizo una media sonrisa.

- No, no puedo. Esta en mi naturaleza ser "desagradable"

Reiji lo miro con asco, mientras meneaba la cabeza, siguio caminando, dejando a Laito atras, mientras este, ladiaba la cabeza hacia la habitacion donde habia estado el antes. Solto un gemido de placer y deseo.

- Ah, mi dulce Yui, juro que seras mia. - una sonrisa cruel cruzo su rostro. - Bienvenida al infierno. - se jiro y siguio su camino, perdiendose en la oscuridad.

-Ya se tardaron Reiji y Laito. - comento molesto Subaru.

- No te desesperes Subaru, ahorita vienen. - dijo irritado Ayato.

- Yo estoy de acuerdo con Subaru, esos dos ya se tardaron. - dijo molesto Kanato, quien habia dejado a su oso de peluche, aun lado de el. Se cruzo de brazos.

Shu quien habia estado escuchando a sus hermanos quejarse. Dirigio su mirada hacia donde se encontraba Yui, quien estaba lo ma apartada de ellos, se encontraba sentada en una siila mediana de madera pulida, miraba por la ventana, su expresion era de miedo. El chico la miro fijamente, le iba decir algo, pero solo meneo la cebeza, se puso de pie, Abandono la sala sin decir nada,dejando a sus hermanos sorprendidos pero no dijieron nada. Siguieron platicando, ignorando la presencia de Yui, quien estaba inversa en sus pensamientos. Hasta que Kanato, se puso de pie, se estiro. Miro a sus hermanos y despues a Yui.

- Bien, ya me harte de esperarlos. Hasta mañana. - sonrio en direcion de Yui. - Que duermas bien...Yui.

Esta quien habia estado sumergida en sus pensamientos, desperto de su ensoñacion.

- Hasta mañana, Kanato - sonrio dulcemente.

El chico le sonrio de la misma forma, se iba ir hasta que Ayato lo detuvo.

- Espera Kanato, voy contigo.

Kanato le sonrio.

- Esta bien.

- ¿No vienes con nosotros, subaru? - le pregunto Ayato, mientras prendia una de las velas blancas que se encontraban colocadas en una mesa.

-No, gracias. Voy a esperar a Reiji. Si no viene, entomces me voy.

Ayato habia terminado de prender la veladora, sacudio levemente la mano,apagando con el fosforo ya chamuscado,que tenia en la mano,. Miro a Subaru,quien se habia recargado en el soporte de la sala.

- Como quieras. Buenas noches- se despidio de el. Subaru solo hizo un mormullo audible, de un " hasta mañana" Ayato miro en direcion de Yui. - Hasta mañana Yui.

Yui algo distraida volteo la cebeza y le contesto amablemente.

Ayato sonrio levemente. Se dio media vuelta y salio junto con kanato, cerrando la puerta tras el.

Dejando solos a Subaru y Yui en la habiatacion, acompañados por la tenue luz de las velads que yacian prendidas sobre la mesa.

Kanato y Ayato caminaban por el largo pasillo, donde habian estado antes Reiji y Laito hace unos momentos. La unica luz que existia en en ese lugar y alumbraba la oscuridad, era la de la veladora. La cual veia sujetaba en un caandelabro, que sostenia Ayato con una sola mano, alumbrando cada paso que los dos jovenes daban. Todo era silencio hasta que Ayato lo rompio.

- ¿Que te parecio la chica,Kanato? - le pregunto, mientras seguian caminando.

-Umm, me parece que es una persona muy dulce... - su sonrisa era sincera o almenos parecia serlo. Hasta que su mirada se oscurecio-. Aunque... si te soy cincero no se si es amable... o muy estupida. Pero siento que sera muy divertido. - sonrio de medio lado y miro a su hermano,el cual estaba pensativo. -. ¿Y a ti?

Ayato lo miro sorprendido, pero despues sonrio.

-A mi me parece que es muy inocente, parece un hermoso Angel. - su boca se ladio. - Pero si te digo la verdad... quisiera que ese hermoso angel cayera... Y ami me gustaria hacerlo caer. Perdelo en las profondidades de la oscuridad. - susurro con una voz vacia y fria. Se detuvo y miro a su hermano, mientras qiue una sonrisa cruel le aparecia en el rostro.

Kanato quien tenia un semblante tranquilo, poco a poco fue cambiando por uno malicioso, sonrio de medio lado.

- Lo mismo deseo yo..., quiero enseñarle que el ser amable no siempre es... lo mejor. - su mirada era vacia, y tenia una sonrisa sombria en los labios. . Que el a ver venido aqui... Fue el peor error que pudo cometer.

Ambos jovenes rieron y siguieron hablando, mientras seguian su camino, llevandose con cada paso que daban, el tenue resplandor de la veladora, que reflejaba en las paredes las sombras de los dos chicos, - la luz parecia reflejar en esos intantes la oscuridad que tenian en sus almas- Siguieron caminando hasta que la luz de la veladora no fue ya visible, perdiendose en los largos y tenebrososo pasillos de la mancion.

En la habitaccion solo quedaban Subaru y Yui, Subaru se encontraba sentado en el siilon largo y estrecho, color caoba,estaba cruzado de brazos y tenia los parpados cerrados, parecia que se habia dormido. Mientras que Yui, seguia sentada en aquella silla de madera, mirando fijamente por la ventana, o9bservando como la lluvia pegaba en el cristal y los rayos caian ruidosamente y cada vez mas cerca. Ninguno de ellos hablo, cada uno parecia ocupado en sus pensamientos. Hasta que se escucho que jiraban la perilla, abriendose asi la puerta. Dejando ver un tenue resplandor de una vela, dejando ver a Reiji, con sus delgados lentes que le cubrian los ojos, descansandole sobre la nariz, su rostro era hermoso, y lo seria mas ai no estuviese opacado por ese semblante de prepotencia y sequedad. El resplandor de la vela iluminaba el rostro. Entro cerrando la puerta tras el. Un leve chasquido sono al cerrarla.

Subaru abrio los ojos y levanto un poco la cabeza.

- Vaya hasta que por fin apareses Reiji. ¿Porque tardaban tanto? - replico molesto, mientras se asombrado hacia su direcion. - ¿Y Laito donde se metio?

Reiji lo miro con seiriedad.

- Ya habia dicho, Subaru, que iba a ir a arreglar la habitacion de guespedes para nuestra invitada. Y Laito me estuvo ayudando. El se fue a dormir ya estaba muy cansado. - dijo con calma.

Subaru lo miro aburrido. Se puso de pie y se estiro.

- Bien, te estuve esperando... Pero ahora que ya estas aqui. Lo mejor es que me valla a dormir. - dirigio su mirada hacia Yui, quien seguia mirando por la ventana. Un rayo callo, alumbrando la expresion de miedo le aprecio en el rostro a Yui. Sonrio de medio lado.

- Hasta mañana Yui. - se despido de ella, mientras caminaba en direcion de la puerta, pero no se iba, solo se habia puesto a un lado de Reiji.

Yui le respondio con amablilidad.

Hasta que un rayo callo, alumbrando la expresion de miedo le aprecio en el rostro a Yui. Subaaru y Reiji se miraron, solo para sonreir de medio lado.

- Yui tu habitacion ya esta lista. Si quieres que te lleve. - le sugirio con seriedad.

- No asi, esta bien, Reiji. Gracias - le contesto Yui, sin nisiquiera mirarlo. Tenia la cabeza agachada ocultando su rostro.

Reiji sonrio.

- De acuerdo. Tu habitacion se encuentra subiendo las escaleras, esta a mano derecha, hasta el fondo del pasillo. - le explico. - Que duermas bien. Muy pronto... - le sonrio. - conoceras nuestra forma de vida.

La joven lo miro algo distraida, giro el rostro y siuguio mirando hacia la ventana.

Ambos jovenes le dieron una ultima mirada. Sonrieron levemente.

- Te fijates Subaru,que le da miedo los truenos. - le comento Reiji, con voz burlona.

Subaru solo sonrio.

- Pobre... sera presa facil, para nosotros. - dijo con maldad.

Reijo lo miro de la misma forma.

- Asi es... sera muy facil atormentarla.- rio con crueldad.

Se sonrieron con malicia y abandonaron la habitacion, no sin antes a verle dado una ultima mirada a Yui.

Todo a su alrededor era silencio, la unica luz que queba encendida era la que se encontraba en la mesa redonda de madera,adornada por un mantel largo de color blanco. Poco a poco la luz de la vela se fue estinguiendo. Dejando solo un leve humo que flotaba en la oscuridad. La lluvia y los truenos seguian cayendo, cada vez mas fuerte. La unica luz que existia, era la luz de la luna que entraba por la ventna. La oscuridad siendo su unica compañia, los rayos alumbraron su rosto. Una pequeña sonrisa se le formo en los labios. Apesar de ser tan solo una sonrisa... cualquiera que la viese se le causaria escalofrios..

- ¿Miedo yo? No es que les tenga miedo a los rayos... mas bien diria que mi presencia es la que los aterra por que saben de lo que soy capaz de hacer.

En las profundidades de la oscuridad, se escucho una voz sombria.

- Ingenuos. No son mas que "carne fresca" para mi. Ha,Ha,Ha.

La noche parecia nerviosa... como si presintiera algo... los rayos estaban descontolados. Como si ellos presintieran que algo horrible se avesinaba. Por primera vez la noche sentio temor.

HOLA E VUELTO, ESPERO LES AGRADE ESTA HISTORIA QUE SE LAS DEDICO CON MUCHO CARIÑO A MIS FANS.