"Primer día de entrenamiento" pensó Yang con preocupación, jamás había entrenado a alguien, a lo más que había llegado era con Saph, pero incluso él ya sabía cómo usar a Hayai y Hiems… "¿Físico o Mágico? … ¿Lento o rápido?..." en ese momento vio a su mente una imagen de hace años…

Tres años atrás.

"Si necesitas entrenar a alguien, debes de ver sus aptitudes primero, tu aptitud es mágica, por lo que no podrías entrenar a alguien físicamente…"

Presente

Yang suspiró con algo de dolor… Lorelei, una exnovia, le había dicho eso hace tiempo, y tenía razón…

"¡Mijo, ya llegamos!" Yang volteó a ver a la puerta de su casa y corrió a abrirles, ahí estaban Mich, Carlos y Saph, un amigo de Yang.

"Eh ché, buenas" Yang sonrió y se hizo a un lado para dejarlos pasar, Saph se veía raro cuando no era dragón, su cabello estaba realmente despeinado, pero como era crespo no importaba, una sombra de barba se asomaba igual.

"Pásenle, no está tan ordenado como esperaba…" Yang miró a su sala y suspiró "Ok… no está arreglado, punto" sus tres invitados pasaron y fueron a la sala.

Yang vivía sólo, problemas con su familia hicieron que saliera sin más, trató de regresar… pero sólo empeoró las cosas, la casa se la había heredado una señora que había muerto hace unos dos años, Yang antes vivía en un edificio de departamentos que administraba la señora, y siempre estaba ahí para ayudarla en lo que se pudiera, como no tuvo hijos y como agradecimiento a Yang, le heredó su casa, no era muy grande, perfecta para que viviera una familia de dos personas junto con otros dos colados… o hijos.

La Sala era muy grande, una chimenea, una tabla de centro bajita pero larga, un sillón de tres plazas frente a la mesa y dos de una plaza en cada lado.

Carlos, Mich y Saph se sentaron en el más grande y Yang se quedó flotando en el aire sobre la mesa de centro.

"Y pues… Saph, te llamé porque necesito un ayudante en esto, no sé de entrenamiento físico, así que te pido… dos cosas, una, ayúdame de nuevo con ésta batalla y dos, si me ayudas, ayúdame a entrenar a Carlos y Mich" Saph sonrió con orgullo y asintió, Yang se sentía bastante bien, Saph como siempre, era incondicional.

"Bien, entonces… tengo algo para ustedes" Yang hizo que dos cajas aparecieran frente a él "Sus propias armas".

"¿Armas?" Yang asintió y miró a Carlos.

"Tú tienes aptitud para cazador, no dudo de tu fuerza, pero eres ágil y rápido, y no dudo de tu puntería" hizo un movimiento con la mano y una caja se abrió revelando un arco de la mitad del tamaño de Carlos y su carcaj, eran bastantes simples, Yang notó un poco de decepción en la mirada de Carlos pero se limitó a sonreír "No podíamos adornar TU arco, eso lo tienes que hacer tú mismo, sus armas ahora son parte de ustedes, ustedes sabrán cómo adornarlas" con otro movimiento de mano una espada delgada pero larga salió "Mich, tú tienes buena fuerza, pero entrenando mejorará todo, ya verás" Yang miró a Saph esperanzado "Y tú ya tienes a Hayai y Hiems, lo siento" ambos rieron un poco y Yang miró a sus nuevos aprendices en magia "Empecemos…"

Pasaron unas horas entrenando con Saph sus movimientos y con nociones básicas de combate, cuando llegaron con Yang estaban realmente cansados.

"Bueno ya que… Saph no parece haberlos maltratado… mucho" recibió miradas no muy amigables "Empecemos con algo que cansa de manera distinta" estaban en el sótano, Saph había pedido el patio trasero para sus entrenamientos.

"Yang… no puedo cansarme más de lo que ya estoy" Mich estaba tomando agua de su termo y Yang sólo sonrió.

"Entonces no hará diferencia un poco más de trabajo" Carlos intentó reír pero aún le dolía el abdomen del calentamiento.

"Siéntense si quieren" Carlos y Mich se sentaron en el piso, Yang permaneció de pie "En éste entrenamiento, ustedes aprenderán a usar la magia que existe dentro de ustedes…" Yang lo pensó un poco.

"Si es que existe" Yang miró a Carlos y negó con la cabeza.

"En éste mundo nadie tiene magia, sin embargo, todos tenemos energía, esa energía nos ayuda a ser adaptables a varios mundos que tienen diferentes reglas para la magia, por ejemplo, en el mundo de Marco si no fuiste elegido, o sea, si no tienes tu marca, no puedes tener magia, con Zadquiel, si no eres sensible a la magia del ambiente, ni aunque te toque mil veces, aquí sólo debes tener un poco de energía y ya puedes hacer lo básico" tomó un gis y empezó a dibujar en el aire, era el símbolo del Ying y Yang, con los símbolos japoneses de agua, fuego, tierra y aire.

"¿Y eso?" Yang sonrió a Mich e invocó una bola de fuego.

"Dentro de todo mundo existe un equilibrio, mantenido por la naturaleza" el fuego se hizo aire "Dentro de ese orden, la gente con magia puede cambiar las reglas un poco, por ejemplo: vieron como la bola de fuego la hice aire, pues esa es una regla que se puede romper, el aire, igual que el fuego, es indomable, sin embargo, no puedo convertir el fuego en agua, ni viceversa, lo mismo pasa con aire y tierra" la bola desapareció.

"Entonces…" Yang sonrió.

"Con magia todo es posible, volar sin alas, caminar en agua, en fin, podemos hacer mucho, pero dentro de eso mucho existen límites: ustedes mismos" Mich y Carlos lo miraron extrañado, Yang sonrió "Chequen, ustedes ahorita no podrían hacer más que una bola pequeña de lo que sea, ya que su energía no alcanza para más, mientras practiquen su energía irá creciendo para así ser más poderosos, pero recuerden, poder no significa resistencia"

"O sea… ¿podemos ser poderosos… pero podríamos no aguantar el poder?" Yang lo pensó.

"No tanto así, su resistencia incrementará también, pero no tanto como su poder, para magias más poderosas necesitan más resistencia… es como el baile o cualquier deporte, primero no pueden dar tres vueltas al estadio sin detenerse a respirar, con práctica y perseverancia pueden lograr dar 20 vueltas sin detenerse, pero eso ya implica un riesgo de que puedan cansarse de más y eso tiene repercusiones".

Mich y Carlos asintieron y Yang agitó su mano quitándole importancia.

"Pero ustedes se darán cuenta a qué me refiero cuando lleguen a lo bueno, ahorita, empecemos con uno de los elementos más salvajes, el fuego" el símbolo de fuego en el Yin Yang brilló.

"¿No deberíamos empezar por los más fáciles?" Yang negó con la cabeza.

"Los salvajes se vuelven benévolos con los principiantes, ahora, Fuego, como todo elemento representa algo, como es obvio, Fuego representa la Pasión, el Ímpetu, la Furia, entre otros, pero son sentimientos volátiles, fuertes y que si no se controlan se pueden salir cosas… indeseables" y así empezaron a practicar.

Pasaron horas, pero ya podían hacer una bola de fuego decente aunque pequeña, pero simplemente no podían más, el día pasó sin más problemas hasta el día siguiente, estaban de camino a encontrarse con su primera pelea en equipo.

"Me duele todo…" Yang miró a Mich y Carlos "Lo valdrá…" Yang sonrió y asintió.

"Si mal no recuerdo… hoy iban a venir cuatro, ya se enteraron que formé un equipo, van a venir Rama, Awilix, Changé y… otra que no recuerdo su nombre… Freya me parece…" Carlos asintió haciendo aparecer su arco, pero algo le decía a Yang que estaba decepcionado… "¿Qué tienes mijo?"

"Pensando… pero no te preocupes, no es nada" Yang suspiró y decidió darles unos consejos iniciando con uno muy sencillo.

"Todos tenemos un elemento al que somos afines, no te preocupes mijo, tal vez eres un poco más agua que fuego" Carlos asintió levemente.

"No es eso… es… es que te hemos visto morir, muchísimas veces…" Yang asintió sonriendo algo apenado.

"Es normal tener ese miedo… y sí, morir sí pueden hacerlo, pero tranquilos, regresarán, al igual que el Favor de Zadana o Zadina, tienen el Favor del Rey, es lo mismo en varios sentidos" Carlos suspiró suave, Yang miró el reloj y sonrió.

"¿Listos para su primera batalla?" Mich y Carlos lo miraron entre enojados y sorprendidos.

"¡Apenas vamos aprendiendo…!" Yang asintió.

"No es muy complicado… sólo… Carlos, apunta y dispara, Mich golpea y no dejes que te golpeen, esa es la base, aparte, sus armas nos les fallarán si confían en ellas, así es como empecé a pelear con los Objetos" Mich y Carlos no parecían muy convencidos, pero bueno… no se podía hacer más por el momento, excepto descansar.

"Nunca creí que cayeran tan rápido…" Saph y Yang voltearon a ver a sus pasajeros, Mich y Carlos estaban totalmente idos, Saph soltó una risa suave y miró a Yang.

"Así terminábamos nosotros ¿recuerdas?" Yang asintió mirando por la ventana, los habían citado en un lugar alejado de la ciudad, era comprensible, algunos dioses son orgullosos y les duele saber que ya no se cree en ellos, así que deciden olvidarlo e irse a lugares alejados para sus reuniones, eso era lo que Yang pensaba.

"Pues tiene razón… dormía por horas…" Saph asintió y rio fuerte.

"Recuerdo una vez que entrené tanto que no desperté hasta la noche, mi madre no sabía y pensó que había salido, cuando ninguno de mis amigos supo decir donde estaba, llamó a la policía, jamás se le ocurrió buscarme en la casa, pues vio que había salido, fue un papelón" Yang también rio fuerte, antes de todo ese desbarajuste Saph y Yang fueron humanos, tenían vidas comunes y corrientes, y obviamente la transición no fue nada fácil, al grado que ambos tuvieron que dejar a sus familias, sólo que en circunstancias diferentes.

Saph se casó y le dijo a su madre que debía irse porque con 18 años quería ir a recorrer el mundo, que la extrañaría y bueno, todo bien, incluso sigue hablando con su madre cada cierto tiempo, claro, diciendo que se encontró a alguien en Europa y que estaba viviendo con ella (no podía decir la verdad, ya que la verdad era que se había casado con un Rey Dragón macho).

Yang no tuvo tanta suerte, su familia no veía con buenos ojos que se hubiera hecho Rey de algo tan poderoso como los Pecados o Virtudes, fuesen Zantheanas, Terrestres o Marcianas, pensaban que el poder lo iba a corromper y que terminaría siendo un hombre malvado y ellos no iba a dejar que eso pasara, total, pasó igual que con la gelatina en un puño, cerraron el puño tanto que la gelatina logró escapar, muy dañada pero se volvió libre, claro que desde ahí, o al menos del punto de vista de Yang, las cosas no mejoraban.

"Bueno… ya llegamos…" Saph estacionó la camioneta todoterreno que su esposo le había comprado, como Rey de Zanthem (hogar de las diosas Zadina y Zadana y actual hogar de Saph), su esposo tenía mucho dinero y aunque su pueblo siempre iba primero, gastaba un poco del tesoro personal para poder facilitarle la vida a Saph, claro, nunca en exceso.

"Mich, Carlos…" Yang movió lentamente la pierna del segundo "Mijos…" le picó suave el abdomen a Mich.

"Te dije que dormí hasta el anochecer" Yang asintió y bajó del auto, Saph lo acompañó y empezaron a sacar las cosas para armar un pequeño campamento, tiendas de campaña, una fogata pequeña y hamacas en caso de que alguien saliera herido pero no muerto.

Pasaron varias horas, Yang y Saph se la pasaron platicando y haciendo una comida ligera, la cita era para la tarde, pero decidieron ir en la mañana para disfrutar un rato del paisaje.

El bosque era hermoso, verde por doquier, pájaros cantando por todos lados, la brisa fresca y la tranquilidad eran perfectas para platicar entre amigos, de la vida regular, de la escuela, entre muchas otras cosas.

"Mijo… Me duele todo…" Yang volteó a ver a Carlos desde la hamaca.

"Eso significa que estás haciéndolo bien" con un poco de pereza, Yang se levantó y fue a su morral, una mochila negra pequeña que no tenía fondo, literalmente podía guardar lo que fuera pero lo que necesitaba salía al inicio de la mochila, y sacó dos pequeñas botellitas de cristal con un líquido azul dentro, le dio uno a Carlos y le acercó otro a Mich, ambos seguían en el coche, las puertas estaban completamente abiertas para que no se acaloraran "Esta botellita es un fuerte relajante de músculos, les recomiendo que la tomen" Mich la tomó con los ojos aún medio cerrados y ambos tomaron sin pensar.

"Sabe a menta…" Yang asintió.

"Fórmula mejorada, la que me daban sabía a medicina rancia" Yang hizo una mueca de asco "No supe a qué sabía hasta ese día…" Mich y Carlos bajaron de la camioneta cerrando las puertas tras de sí.

"Gracias, está mucho mejor" Yang asintió y les pasó dos vasos con jugo.

"Desayunen algo, necesitan fuerzas" Mich y Carlos tomaron el jugo de un trago y recibieron el plato de salchichas asadas.

"No vamos a comer más, ya que los dioses están por llegar" les dijo Saph en su acento argentino mientras le servía a Yang y se servía él su comida "No queremos accidentes…" Yang asintió mientras tomaba de su jugo.

"Recuerdo una vez que estaba en una comida familiar, y súper confiado comí de a montón… luego atacaron el salón… ese día casi vomito…" Saph rio suavemente "Me salvó que me mataron" Saph y Yang rieron con más ganas, Mich y Carlos los veían extrañados, bromeaban de sus muertes como si fuera un chiste, pero era algo que los que tenían Favores solían hacer, bromeaban sobre sus muertes o aprendían de ellas.

"Ya se acostumbrarán, créanme" siguieron platicando preguntando cosas, incluso Mich y Carlos le mostraron sus pequeñas bolas de fuego a Saph quien aplaudió emocionado.

"Centrarse en un solo tipo de ataque está mal, cuando no tienes fuerzas físicas la magia siempre te salva" Yang asintió.

"Y cuando no te queda energía vital un golpe te puede sacar de varios aprietos" completó Yang dando una mordida a su salchicha.

"Entonces… somos guerreros completos" Yang asintió y tragó.

"Eso espero, se supone que las armas se pueden combinar con magias, sin embargo las mías no se pueden porque ya tienen una magia poderosa" Saph asintió.

"Y Hayai y Hiems ya tienen mi esencia de hielo…" Yang sonrió.

"Pueden que incluso sean mejores que nosotros, sus armas pueden ser combinadas temporalmente con los elementos y así crear ataques que nosotros no podemos hacer" Saph asintió dándoles una sonrisa amigable a los otros dos chicos.

"Eso lo veremos" Yang volteó y vio una pantera… aparte de eso una chica montada sobre la pantera, iba con un tocado muy raro que era una combinación de su pelo con plumas, iba demasiado descubierta, pero siendo honestos a Yang le preocupaba cómo veía esa pantera su fogata con salchichas recién asadas "Soy Awilix, diosa Maya de la Luna, veo que tienen de almorzar" sin pensarlo mucho Yang asintió, llevaban contado para que cada quien comiera 3 salchichas pero al parecer solo alcanzaron 2…