El Bosque

Hace mucho tiempo, nació de los sueños un hermoso bosque encantado, dónde se podía entrar sólo en los sueños. En el centro de aquel bosque existió un hermoso reino, perteneciente a la Princesa de la Rosa Luz; rosa que brillaba con los colores del arcoíris. En este bello reino gobernaba la tranquilidad y la felicidad; las puertas a esté reino estaban abiertas a quién quisiera entrar, ya que en ese reino la calidez dominaba sobre cualquier corazón, borrando todos sus horrores. La razón de los horrores en un reino sin mal era qué, en el bosque, uno se enfrentaba a sus tormentos; no es que en el bosque haya maldad ni pesadillas, pero el bosque tenía vida propia y, a quien entrará, le enseñaría una lección de vida; la lección para poder descubrir la verdad en sus sueños. La Princesa supo eso luego de encontrar a varios viajeros relatando sus historias sobre ese bosque; ella, por honor a esas historias, dio nombre a ese sitio encantado: "Bosque de los Sueños."

La Princesa mandó a construir, en medio de su reino, un templo por donde entraran la luz del eclipse de sol y del eclipse de luna; iluminando, así, siempre el centro de éste. Sus órdenes fueron seguidas y, unos años después, el templo estaba terminado. La bella princesa entró al templo, y, de un cajoncito que trajo consigo, sacó una rosa; una rosa que brillaba con intensidad, mostrando los colores del arcoíris. Colocó la rosa en un pilar al centro del templo; al colocarla, ésta se envolvió en una esfera brillosa que giraba incansablemente.

"Todo aquél que a este templo entré, descubrirá el secreto de la Rosa de la Luz y se llenará su corazón con el secreto detrás del brillo del arcoíris; así sus sueños por fin cumplidos estarán." Pronunció, sonriente, la dulce Princesa. Y salió del templo, observando el bello reino y el bello bosque que delante de ella se encontraban.

Varios siglos después…

"Sakura, despierta," la voz de una doncella pronunció. Agitando a la adormilada jovencita, la doncella continuó en su intento de despertarla, "despierta; estamos en medio de clases." Volvió a moverla, sin alzar la voz.

La pequeña figura de 13 años de edad se empezó a mover; abrió lentamente sus ojos y dijo, somnolienta "Ah…hola Tomoyo. ¿Qué decías?"

"Que estamos en clases Sakura, ya va a llegar la profesora." Le dijo la doncella Tomoyo, ya en un tono normal.

Sakura se estiró y se acomodó mientras limpiaba su ojo con su mano, "Si, Gracias Tomoyo, ya despertaré." Y le sonrió a su mejor amiga.

"Ya estamos a mitad de año y aún no puedes mantenerte despierta en clases, Sakura." Le espetó una voz chillona que provenía del pupitre de Sakura.

"Ay Kero, es tu culpa por tener prendida la consola hasta las dos de la madrugada." Le miró Sakura, con molestia.

"Es que tenía que sobrepasar mi antigua puntuación y me tomó más tiempo de lo que esperaba" Se defendió, tontamente, con una mirada de ingenuidad.

Sakura golpeó la cabeza del pequeño peluche, metiéndolo dentro del pupitre al momento que la profesora entraba al salón. Las clases dieron inicio.

La profesora Shizake era una profesora muy juguetona y amistosa; su clase la impartía de un modo interactivo, y su forma de ser hacia que Sakura se pusiera contenta y sonriera una vez más. Shizake inspiraba a nuestra pequeña Sakura, quién siempre salía de clases con una gran sonrisa.

"Esa profesora Shizake me sigue impresionando" Afirmó Kero desde la mochila de Sakura

"Si, ella es asombrosa; adoro a nuestra profesora ¿a ti también te agrada Tomoyo?" Preguntó, mirando a su amiga caminando alado suyo.

"Sí, me cae muy bien; me entretengo mucho durante su clase, y es un descanso de todas las demás clases pesadas que tenemos diariamente," sonrió cálidamente la siempre tierna Tomoyo, "¿les parece si vamos por un helado? Conozco una nueva heladería que está cerca de aquí."

"¡Sí!" Saltó Kero de la mochila, anunciando su no-muy-sorpresiva respuesta.

"Claro, se me antoja una nieve de vainilla" Sonrió Sakura, imaginando el sabor del helado en su boca.

Tomoyo empezó a caminar en otra dirección, y la siguieron. A diferencia de lo que dijo Tomoyo, era un camino algo largo, al menos para la pequeña Sakura. En el camino observaron algunas plazas y a las personas paseando por ellas; era una linda vista para Sakura ver tantos árboles y plantas a su alrededor. La carta Bosque, que estaba dentro de su mochila con las demás cartas, brilló y salió mágicamente de la mochila de Sakura. Al pasar esto, Sakura sintió una fuerza mágica y observó a su carta pasar velozmente entre una plaza.

"¡La carta!" Gritó Sakura

"¡Hoe!" Acompañaron Tomoyo y Kero mirando a dónde Sakura.

Los tres corrieron a perseguir la veloz carta que se les adelantaba por mucho y casi se les perdía de vista.

"Es muy rápida." Se quejó Sakura mientras corría. Los tres perdieron la dirección de la carta en cuanto ésta atravesó la pared de una casa.

"No…" Suspiró la pequeña Sakura frente a esa casa.

"Sakura, aún siento la presencia de la carta," Dijo Kero mirando a su protegida. "Síganme." Y así Kero voló siguiendo la presencia de la carta a través de la ciudad, guiando a Sakura y a Tomoyo.

"Que mal que no traje mi cámara en esta ocasión." Entristeció Tomoyo mientras corría atrás de Sakura." Siguieron así hasta topar con un gran árbol de cerezo que estaba delante de un enorme bosque oscuro. Abajo del árbol estaba la carta Bosque.

"¿Por qué habrá venido aquí?" Se preguntó Sakura, recogiendo la carta postrada en el árbol.

"Siento una magia extraña que proviene de ese bosque." Pronunció con seriedad el pequeño Kero.

"¿Cómo es la presencia?" Preguntó Tomoyo, curiosa.

"No sabría describirla, nunca he sentido esa clase de magia" Sentenció Kero, algo preocupado.

"¿Por qué no puedo sentirla?" Sakura trató de percibir aquella presencia.

"No lo sé; tal vez sea que ya pasó tiempo desde que no usas la magia" Observó Kero, con un leve susurro al final y un deje de tristeza en sus ojos oscuros.

Justo en ese momento, de la profunda oscuridad de aquel bosque, una figura con cabellera blanca brotó caminando hacía ellos.

"¡Syaoran!" Gritó Sakura al momento de ver aquella figura; la cual solamente sonrió y regresó corriendo al bosque. Al momento, Sakura corrió tras él

"¡Syaoran espera!" Se alteró la pequeña, mientras se adentraba al bosque.

"¡Espera Sakura!" Gritaron Tomoyo y Kero. Se miraron un segundo, y luego corrieron tras su amiga.

Sakura se adentró más en el bosque siguiendo solamente la risa de aquella figura…de él. Unos momentos después, Sakura vio de nuevo a la figura, qué la miraba a ella fijamente con una sonrisa. Él volvió a correr riendo, y Sakura, en desesperación, persiguió a su querido Syaoran.

"¡Syaoran!" Gritó Sakura. Al dar su siguiente paso, ella cayó en una inmensa oscuridad; un pozo se había abierto bajo sus pies, y ella había caído. Tomoyo y Kero avistaron aquel pozo y se detuvieron antes de caer en esa oscuridad en la cual Sakura se encontraba.

"¡Sakura, usa la carta flote!" Le dirigió Kero a Sakura. Tomoyo, por su parte, estaba aterrorizada al mirar como su amiga seguía cayendo en esa oscuridad a una gran velocidad.

Sakura intentó invocar su báculo, pero no podía. Miró a Kero desconcertada. "No puedo…" Su mirada se ennegreció.

Kero se volvió a su forma original y fue por Sakura pero al momento de entrar en el pozo se convirtió nuevamente en un pequeño muñeco parlante. "¡No es posible!"

Tomoyo miró a su alrededor y pronunció con firmeza "No te dejaré sola Sakura" y saltó dentro del pozo.

Ahora los tres caían a distintas alturas mientras esperaban el sonido de sus cuerpos chocando contra una superficie que acabaría con sus vidas; pero los segundos se hicieron minutos, y los minutos se hicieron una hora, y seguían sin tocar suelo.

"Kero…hemos caído mucho." Suspiró Sakura, mirando hacia arriba.

"Tal parece que no tiene fondo," respondió pensativo, "además siento una sensación mágica muy fuerte en este lugar."

'¿Por qué no siento la magia?' Se preguntó Sakura dentro de su mente.

"No se preocupen, estaremos bien," sonrió la tierna Tomoyo mientras miraba tranquilamente hacia abajo, "siento que estaremos bien."

Aún después de seguir cayendo, la oscuridad no los rodeaba. En lugar de eso, todo se volvía más brillante, más claro. Además, descendían más lentamente.

"Es extraño," dijo Sakura.

"Muy extraño," respondió Kero.

"Ya pronto estaremos a salvo." Sonrió Tomoyo.

'¿Por qué estará tan calmada?' Se preguntó a si misma Sakura.

Unos segundos después, todo se oscureció y ¡pum, catamplum!, Sakura aterrizó sobre suave arena blanca.

No se había hecho daño alguno, e inmediatamente se puso de pie. "¿Dónde estaré?" Se preguntó, mientras miraba a su alrededor. Había una playa rosada frente a ella. Por detrás de ella, un enorme bosque que era oscuro y tenebroso se extendía. Arriba de ella sólo estaba el cielo. '¿Cómo es qué terminé aquí si estaba cayendo de un pozo?' Continuó caminando por las orillas de la playa, maravillándose de la sensación de la brisa fresca con olor a perfume que golpeaba su cara desde el mar.

"¡Que hermoso! ¡Que hermoso el olor de la brisa!" Se dijo a si misma, cerrando sus ojos…

"¡Hoe!" Los abrió bruscamente. "¿Pero de donde viene ese hermoso aroma?" Miró al mar a ver si encontraba alguna pista del inicio de ese nuevo aroma—pero fue en vano.

"Hmmm," dijo pensativa, "tengo que averiguar cómo salir de aquí, pero… ¿Por qué me quiero ir?" Cruzó los brazos, desconcertada. "Para empezar… ¿Cómo llegue aquí? No recuerdo…" Divagó, frustrada. En ese momento, observó a un pequeño niño que apareció enfrente de ella.

"¿Por qué eres violeta?" Fue la primera pregunta de Sakura. Todo de él era un color violeta, en distintos tonos. El niño sólo se limitó a sonreír y caminar hacia el bosque, dándole la espalda a Sakura.

"¡Espera!" Sakura siguió al niño, caminando atrás de él.

"¿A dónde vamos?"

"¿Dónde estamos?"

"¿Eres mudo?"

"Bah…" Finalizó con suspiro, "¿Al menos no hay peligro a dónde vamos?" Dijo, recordando que estaba siguiendo a un completo desconocido.

El niño volvió a asentir con su cabeza, caminando en el oscuro bosque. Conforme avanzaban, el bosque se hacía más claro; se notaban arriba nubes grises—que los rayos del sol atravesaban, dejando ver con algo de claridad el camino que estaban siguiendo. 'Se ve lindo.' Pensó Sakura al observar los árboles que brillaban de un color grisáceo. "Y qué curioso."

Un ciervo gris saltó delante de ellos, y luego saltó de regreso al bosque. Después de unos minutos llegaron a un claro en el que el niño se dio la vuelta mirando a Sakura. Sus ojos eran cafés a diferencia del resto de él, y le sonrió.

"Eres muy lindo," pronunció Sakura, sonriendo de vuelta; pero, al momento, el niño se fue desvaneciendo frente a ella. "¿Qué te...?" Antes de que pudiera siquiera terminar la oración, el niño había desaparecido, y en su lugar había una piedra que sostenía un estante de vidrio con un escrito dentro de él.

"¿Qué es esto?"

Se acercó al estante de vidrio, observándolo mejor. Se leía: "Quien entre a este bosque, su mayor sueño logrará cumplir."

"Vaya, vaya, ¿Mí más anhelado sueño?" Se preguntó a sí misma. "Yo sueño mucho, lo sé, pero… ¿Cómo elegir cuál, de entre todos ellos, es el qué más anhelo con toda mi alma?"