Este nuevo capítulo revela las claves para marcharse de su hogar. Espero que os guste la aparición estelar que tengo en él y las razones por las que emprende el viaje.
Capítulo 1 — Hasta la vista Hollow Shades, hasta la vista amigos …
La tristeza me embargo como otras tantas veces tras el medio año que mis amigos se habían ido. Por un momento recordé como hacía mas de medio año desde que Rise Love y Fast Wanderer se habían ido; meses después un mensajero de Dodge Junction llego para recoger a Night Carer y también abandono la aldea. En el fondo sentía que era verdad lo que dijo Night Carer, que no podía quedarme allí como si fuese una planta pero tenía que hacer unas pruebas antes y eso pensaba hacer ese día.
Recogí unas semillas, que había comprado el primer día que se abrieron los carromatos — y también el último que habíamos estado juntos —, pero no confiaba en lo saldría de ellas y por eso no las plantaba en mi jardín. Llegue al primer claro, donde solía plantar los experimentos como ese y que no tenía buena tierra para las plantas; abrí la tierra con la pala que me había regalado Fast Wanderer — recordando que lo había hecho justo el día que se marchaba — y plante las semillas en ella, poniendo un par de gotas de un compuesto propio para que no enraizarían las plantas demasiado, por si acaso. Deje el claro desde uno de la árboles más altos, subiendo hasta que la luz del sol me dio y salte a otra de las plantas mordiendo las lianas para impulsarme hacía ella; era mi camino favorito para salir del bosque y mucho más rápido que el marcado por debajo.
Me dormí y espere toda la jornada siguiente haciendo un inventario de todas las plantas que tenía en mal estado, debía procurar saber que darles de entre mis probetas, aunque lo hacía más para estar relajada y no mirar las semillas que había plantado.
Al día siguiente, espere a que se hiciese de noche y finalmente fui al claro; no podía ser, era más grande que los arbustos y había flores amarillas para abrirse. Conocía esa planta, era de este bosque, pero sabía que era peligrosa, muy peligrosa; esas flores eran tóxicas para todos los ponis que había en la aldea, debía avisarles de inmediato porque no se podía arrancar la planta cuando lo intente con mis dientes y coceando como otras tantas veces.
Corrí por entre los matorrales a la casa de la jefa y hable con ella sobre lo que había pasado, ella dijo que le acompañase a la campana, donde me mando subir y tocarla 2 veces lentamente, algo que yo sabía lo que era: que todos se reuniesen pero que no pasaba nada apremiante. Menos de una hora después de tocar todos los habitantes estaban reunidos y la jefa hablo, diciendo que pasaba con la planta que había visto en el claro — no diciendo que había sido yo quien la planto, lo cual era de agradecer — los bat-ponis y algunos unicornios fueron al lugar, con cuerdas que se iban pasando entre los primeros.
Les seguí, quería ver como lo hacían, vi como los bat-ponis cogían las ramas de la planta e intentaban elevarse todos al atarse las cuerdas a sus lomos; pero la planta estaba demasiado enraizada y no pudieron, lo cual me extraño pues el compuesto haría mucho más sencillo eso.
Al ver aquello, la jefa les hizo señales para que se colocasen a cierta distancia y asintió a los unicornios que empezaron a lanzar ataques de llamas contra ella, quemando esa planta y unas cuantas alrededor, quedando el claro mucho más desamparado al hacerlo; cuando la planta se había reducido a cenizas los bat-ponis empezaron a hacer aire y el fuego se redujo hasta su mínima expresión, solo quedaba echar agua y todo estaría bien. Lo hicieron de inmediato y tras eso volvieron a la aldea, al parecer no había pasado nada pero … no podía volver a intentar algo así allí, decidí mientras volvía lentamente a casa y me tumbaba en la cama.
Durante una semana estuve revisando mis plantas del jardín sin darme cuenta que era una excusa para no salir de casa, tras eso ayude a mi madre en las tareas que necesitase y notaba que algunos murmuraban a mi alrededor. Al poco de eso sucedió algo que me entristeció notablemente, Red Iris intento ir a donde estaba pero su madre — con la que iba en ese momento — le paro y me miro con mala cara, seguramente imaginaría que no había tenido cuidado al plantar algo y el resultado fue lo que tuvieron que hacer. Pero Red Iris miro hacía atrás cuando su madre estaba poco atenta y me hizo una pequeña genuflexión con la cabeza, había hecho bien al avisar y todo lo demás; no me culpaba de nada. Se fue antes de terminar la semana y no creo que fuese solo por sus ganas de aventura o por la costumbre de irse a buscar su camino fuera de Hollow Shades; sus padres habían hecho que lo hiciese mucho antes de lo pretendido.
Pero los mayores no eran los únicos que me guardaban rencor, conforme más compañeros de clase encontraban su talento peor me miraban, pasaron los meses y casi había pasado un año cuando empezaba a sentir que ese no era mi lugar. Las plantas me ayudaban y tenía un huerto precioso, pero no era suficiente pues esas plantas crecían demasiado cuidadas, sin dejarles hacer nada.
Cuando por fin llego la noche del Moon Falling, unos meses más tarde, la princesa Luna volvió allí. Otra vez fue espectacular verla y saber que Rise Love había acabado bastante bien los entrenamientos básicos pero que no podía volver todavía, al menos así me lo dijeron sus padres. Estuve un rato mostrando buena cara, pero finalmente me fui del claro, pues la presencia de otros ponis me gustaba cada vez menos. Estuve caminando sin rumbo fijo cuando alguien se poso justo enfrente, mire la figura de la alicornio que había hecho eso y me arrodille ante ella, pero dijo que me levantase casi de inmediato y fue ella quien hablo la primera:
—NADIE SE VA SIN PERMISO DE NUESTRA PRESENCIA — expresó la princesa Luna con su voz de soprano que hacía temblar a muchos adultos.
—Lo siento, no quería ser irrespetuosa — dije agachando la cabeza pues me parecía demasiado brillante.
—¿QUE ARGUMENTOS TIENES PARA HABERLO HECHO?
—No soporto demasiado la compañía de mis congéneres — contesté aunque hubiese otras razones, era por la irá que notaba en ellos, no por ser demasiados.
—MIENTES — me acuso la princesa Luna.
Le conté el último año y como cada una de mis amigas se habían ido yendo, el desastre de la planta, el trato de la gente tras eso y muchas cosas que me habían pasado desde entonces, aunque no todas.
—NO HAS CONTADO TODO, PERO ENTENDEMOS QUE OS AFLIGE Y VOS MISMA SABÉIS LA RESPUESTA MUCHO ANTES DE INTENTAR LO QUE ACONTECIÓ.
—¿Sé la respuesta?
—SÍ, VUESTRO JARDÍN CONFIRMA TAL RESPUESTA — dijo la princesa mirando hacía donde estaba mi casa, parecía que conocía tal lugar.
Reflexione lo que quería decir con esas palabras y recordé las razones que me llevaron a buscar las plantas de fuera de Hollow Shades, quería el mayor jardín del mundo en el que las plantas creciesen sin ayuda de nadie. Dejarlas crecer sin casi interferencias y tener plantas, recogidas por mi … de todos esos lugares. Ese era mi sueño y la princesa Luna lo había captado en lo que hacía; puede que incluso en mis palabras, pese a que no lo hubiese pronunciado nunca.
—Es cierto, siempre me parece que eso no es suficiente; mis plantas viven pero no se desarrollan como lo harían en la naturaleza y …
—TODAVÍA TENÉIS JUVENTUD PARA ENCONTRAR UN PARAJE QUE SE ASEMEJE A VUESTRO DESEO.
—Sí, princesa Luna.
Volví a la fiesta andando mientras veía como la princesa se iba volando a otros lugares; tras volver al claro me divertí con mis hermanos, no tenía motivos para no hacerlo. Durante las horas de luz del siguiente día recogí las plantas que requerían cuidado extremo, cortando las raíces para transportar solo eso, recogí semillas en el invernadero y finalmente espere a la salida de la luna. Mis padres se levantaron temprano, dejando que mis hermanos descansasen como era habitual en ese festival. Mientras tanto estaba mirando la casa, recordando todo pues tendría pocas oportunidades de verla en los siguiente días.
—Nature — dijo mi madre — ¿que sucede?
—Me voy, este no es mi lugar — respondí con lágrimas en los ojos, sentía decirles eso.
—Al fin te has dado cuenta — asevero mi padre, dando la espalda pero percibí en su voz que no me estaba recriminando nada pues eso lo hacía mirando a los ojos — No sé a que esperabas para irte.
Le pase las patas por el cuello, como cuando me llevaba en la grupa, y él paso su hocico gris por el mio, haciendo que sonriera con la caricia del pasado. Fue él quien hablo en ese instante:
—La princesa Luna debió convencerte sobre irte anoche, ¿verdad?
—Sí, pero creo que esperaré y me iré el ultimo día del festival. Así podré jugar un poco más con mis hermanos y ver todo lo que sucede por aquí.
—Sí no quieres … — dijo mi madre, pero negué con la cabeza, quería quedarme esos días y ver si sabían algo de mis amigos
Espere toda la semana, pero la caravana no vino y mis hermanos estaban cada vez más conmigo; se lo había explicado y no querían verme marchar pero eso, al contrario de lo que venía pensando el último año, fue lo que más me impulso a irme; si me quedaba en el fondo ellos harían lo mismo, al fin y al cabo era su hermana mayor y debería ser la primera en irme.
El último día espere que mis hermanos se despertasen y la mayor de ellos hizo todo lo posible por no llorar, pero mi hermano pequeño me pregunto si volvería pronto a lo que le negué con la cabeza pues temía ponerme a llorar y retrasar aún más mi salida. No lo hice mientras salía de Hollow Shades, ni siquiera cuando mi familia se despidió de mi en las montañas, pero una vez volví la vista tras despedirme no pude aguantarlo y corrí llorando hacía el mundo exterior. El sol me lleno de vida nada más salir de allí y sentí que quedaban bastantes horas en las que ese astro estaría sobre mi cabeza; no me importo, quería ver el mundo tal y como la mayoría de ponis y plantas lo hacían.
El Círculo de escritores de Spaniard Hooves se complace en presentar esta obra como muestra de publicaciones que efectúan sus usuarios. Si desean otras publicaciones de calidad en tienen las siguientes:
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