Capitulo 2

Akane se quedó mirando la puerta mientras las lágrimas corrían libremente por su rostro. Shinnosuke estaba perplejo, observaba a la chica en silencio sin mover un solo músculo. Otra vez la había engatusado, y se arrepentía muchísimo. El último malentendido que él había ocasionado fue en el bosque donde él vivía con su abuelo.

Se había declarado a Akane y ésta no le había rechazado, lo que no sabía era que Ranma había estado escuchando, y cuando éste apareció tuvo un enfrentamiento con él. Durante el enfrentamiento Shinnosuke había tenido un ataque y se había desmayado, y Akane para protegerlo se había puesto en medio, provocando un terrible malentendido entre los prometidos. Ranma se había marchado, triste y rechazado; Akane se había quedado arrepentida y llorando.

Pero ésta vez había sido distinto. Esta vez, Akane se había quedado hablando con el joven moreno. No se dio cuenta de cuándo ni por qué se había quedado abrazando a la chica contra el suelo, pero cuando lo hizo no pudo evitar sumergirse en esos preciosos ojos marrones. Había acariciado su precioso y sonrojado rostro sin escuchar las silenciosas palabras que ella le susurró

"Shinnosuke, puedes quitarte de encima…"

De pronto la puerta se abrió bruscamente y un decidido Ranma había chillado "Akane, yo…!" quedando mudo ante tan embarazosa escena. Akane le apartó con fuerza y desprecio mientras unos lagrimones enormes cruzaron su rostro. Él ni siquiera se acordaba de qué había pasado.

"Ranma, -comenzó a decir, procurando no atragantarse y negando con la cabeza- esto no…"

"No qué Akane? –a Ranma le dominaba la rabia, y eso se notaba en el tono de su voz- Siento haber molestado. – Y cerró la puerta de un portazo.

Akane se llevó las manos al rostro y estalló en un llanto para nada silencioso, pero que apenas duró unos segundos. Se levantó rápido y se sacudió la minifalda azul que llevaba puesta. Miró a Shinnosuke, roja, y se disculpó antes de salir del dojo. Subió las escaleras de su casa tranquilamente hasta su cuarto. Abrió la puerta de la cual colgaba un pato amarillo donde ponía "Akane", y cerró con fuerza.

Corrió las cortinas y, en la oscuridad, se tiró sobre la cama.

"Tengo un problema" pensó. "Me doy asco a mi misma. Pero Shinnosuke no ha tenido nada que ver… lo mejor que puedo hacer es aclarar las cosas con Ranma… pero, ¿qué ha pasado? ¿Desde cuándo se pone así? Como si él no hubiese estado nunca así con una de sus prometidas" Akane sollozó "No entiendo nada. Esto es de locos!... Mejor voy a despejarme" Se incorporó, tranquila, sin dejar de restregar sus manos por el irritado contorno de sus ojos. Algo en la mente de Akane pensó que la mejor manera de aclararse era pegándose un buen baño relajante.


El joven de la trenza seguía tremendamente frustrado y, sobre todo, humillado. ¿Qué clase de broma era esta? ¿Acaso Akane se había enamorado, esta vez sí, del estúpido olvidadizo "ese"? Negó con la cabeza llevándose las manos al pelo y sacudiéndoselo, una infantil manera de negar las cosas. Agarró una toalla y continuó su camino.

Ranma se deslizó al baño y se desvistió. Bajo su impecable torso masculino, liso y musculoso, se encontraba un corazón encogido y celoso. Dentro de su alma deseaba que aquello no fuera más que un malentendido, o un sueño. Akane no le podía volver a hacer lo mismo, y con el mismo tío. Se pasó la mano por el pelo, deshaciendo su trenza negra. El pelo ligeramente ondulado cayó sobre su bien formada espalda, pero inmediatamente la convirtió en una coleta. Se ató una toalla alrededor de la cintura tapándose. Necesitaba un respiro, aislarse del mundo y, con un poco de suerte, olvidarse de Akane. Se metió en la bañera y hundió la cabeza hasta la barbilla.

Akane.

Una imagen le cruzó la mente. Ella estaba muerta en sus brazos vestida tan sólo con la parte de arriba roja de su kimono. El la envolvía entre sus brazos, deseando que jamás se fuera, que se quedara con él para siempre. Pero sentía su alma marcharse con cada respiración que dejaba de dar. La apretó contra sí, deseando confesarle cuánto la amaba, que las demás ni siquiera rozaban lo que era ella.

Todas sus prometidas eran bonitas, podría elegir entre ellas, pero perdería el tiempo. Nadie se parecía a Akane. Nada que ver. Él podría pasar tiempo con ellas, comer lo que le preparaban, pero jamás tendrían comparación con la pequeña de ojos marrones y pelo azul.

-Nunca –susurró.

Entonces se arrepintió de lo que hizo en el pasado. Él también había besado a Shampoo, bueno, más bien ella le había besado a él.

En la mente de Ranma algo hizo "clic"

Se levantó de la bañera. ¿Habría sido Shinnosuke? La habría intentado besar él, en contra de su voluntad? La rabia volvió a apoderarse del chico, cuando la puerta del baño se abrió, interrumpiéndole.

Una despistada y llorosa Akane entraba de espaldas a la bañera, sin darse cuenta de que el chico se encontraba dentro. Una pequeña toalla blanca cubría la zona delantera y la trasera pero dejando al descubierto sus preciosas y esbeltas piernas y su blanca espalda. Tenía el poco pelo recogido en un moño en lo alto de la cabeza.

Todavía sin darse cuenta de que el chico estaba dentro, y aún de espaldas a él, tiró la toalla al suelo. A Ranma casi se le cae la boca. Nunca había visto unas curvas así, ni siquiera en él mismo. Habían pasado un año y tres meses desde la última vez que la vio desnuda, en Jusenkyo, y desde luego había cambiado. Poco a poco Ranma se introdujo dentro del agua, procurando no ser visto por la chica, que seguía ignorando su presencia. Cuando se dio la vuelta Ranma pudo ver su cara enrojecida y las marcas del llanto, a demás de… otras cosas.

La mirada apagada y ausente de la chica no advirtió la presencia de su prometido hasta que dirigió su mirada a la bañera. El rojo de sus ojos ascendió y descendió hasta cubrir todo el rostro de la chica que, perpleja, no pudo moverse ni siquiera para taparse. Su brazo, por el lado externo, tenía un pequeño corte y su cadera estaba raspada y enrojecida. Akane se agachó lentamente sin dejar de mirar el rostro de su prometido, agarró su toalla y se tapó cuidadosamente mientras retrocedía con un poco sonoro "lo siento, no sabía que estuvieses aquí". Se dio la vuelta poco a poco, temblando, nerviosa y se disponía a abrir la puerta cuando una fuerte mano atrapó su muñeca.

-Akane… -susurró el pelinegro, con cuidado de no asustarla- ¿Qué son estas marcas? –señaló las heridas de su cadera y de su brazo- ¿Quién te las hizo?

-¿Eh? –la chica miró perpleja al muchacho hasta que captó lo que éste intentaba decir. Con la voz un poco temblorosa aún y la torpeza reflejada en ella contestó - ¿No estarás insinuando que fue Shinno…?

-Acaso lo fue? –Bramó, furioso.- ¿Se ha atrevido a tocarte?- Tiró de su brazo y la puso contra la pared- Te ha forzado, Akane, dime ¡¿te ha hecho daño?

-No! –respondió apresuradamente. Tomó conciencia de la incómoda postura en la que se encontraban: Ella semidesnuda contra la pared y el mojado y apenas tapado aprisionándola. Puso las manos en su pecho, intentando apartarle con su torpe fuerza que, debido a los nervios, se había debilitado.- Ranma, aparta esto es…

-Promete que no te ha hecho nada –La joven sintió la peligrosa y amenazante mirada del joven penetrándola, y por unos instantes sintió miedo.

-Te... lo… prometo… -Susurró. Ranma expulsó el aire que había contenido, aliviado. -¿qué pasa, Ranma?

-¿Por qué? –Dijo, de improvisto, apartándose de Akane y dándole la espalda- ¿Por qué le has besado?

-¿Quién te ha dicho a ti que YO le he besado? –Sugirió

-Ahora dirás que no lo has hecho- Contestó

-No, NO LO HE HECHO

-YO TE VI

-¡NO LO HICE…! PERO, ESTO TIENE QUIZÁS ALGO DE BUENO… ¡AHORA SABES LO QUE SE SIENTE! –Chilló la joven antes de salir con un portazo más fuerte que el que él dio al salir del dojo. Ranma calló al suelo, abrumado.

¿Qué demonios ha pasado aquí?


Ranma se sentía cada hora peor y confuso. Todavía no lograba entender lo que pasaba. ¿Culpabilidad? No entendió el sentimiento hasta que le pusieron junto a Akane a la hora de comer para comunicarles una noticia.

-Cuando Ryoga y Shinnosuke se marchen mañana de esta casa –comenzó a decir Soun- Akane, tú y Ranma marchareis de inmediato hacia Jusenkyo, obligados. Queráis o no. Tú –miró al joven, seriamente- encontrarás y traerás agua para ti y para tu padre. Os curareis de la maldición. Akane, hija, le acompañarás. Estamos hartos de las peleas y queremos que conviváis a ver si ahora os lleváis mejor.

Ranma comprendió el sentimiento: Amargura

Segundos después sintió una muy distinta: Esperanza.

Fin del Capítulo 2:

Wooooooow!

Estoy emocionada: 10 comentarios! Hacía que no me comentaban un montón, me hizo mucha iluu!

Rutabi: Qué quieres que te diga? Que me comentes es prácticamente todo un honor, guapaaa! Te adoroo y no te olvides de miii TT_TT Ah! Espero subir el capi 2 de Adios –el fic de inuyasha- cuando pueda. Te adoro

Tsukire: ¿Te gustó? Gracias! ^^ sí bueno, fue adrede. Quería que creyerais que fue a Akane a quién le partió el corazón… jusjusjus. No, no sé como se escribe, de echo me lo e inventado –como se escribe- y… tantantan… lo de Shinno solo fue para k se vayan a Jusenkyo bien cabreaditoooss ^^

Kary14: qué gusto que me comentes ^^ me hizo feliz! No odies a Akane tan pronto… o sí? Espera a que todo se aclare o, peor aún, que empeore…y mas que ella aprenda, que aprenda Ranma a sentirse dolido al ver como es pillar a la persona a la que quieras con otro. JAJA.

Thelmin: muchas gracias por comentar! Habrá una razón oculta? Seguro que si! Jajaja

Rusa-ranmayakane: muchas gracias por comentar…fue el primer comentariooo! Y espero que haya más…! Mmm sabrás más!

Gracias por comentar a todos los demás y espero que sigan haciéndolo! Mucho gusto: Sakura Saotome