Advertencia: Pensamientos suicidas, suicidio idealizado, depresión, no es tan deprimente como parece.
Disclaimer: No me pertenecen ni el libro ni la película de El Hobbit. Tampoco me pertenece esta historia. La historia le pertenece a Vividpast.
The hobbit: A suicidal journey by Vividpast.
El Hobbit: Un viaje suicida.
Capitulo 2: Preparación suicida I.
Cuando Gandalf se fue a informar a los demás, Bilbo comenzó inmediatamente con los preparativos. Después de todo,tenía trece bocas enanas que alimentar.
El cocinó todo lo que había en su primera despensa, y pensaba traer la comida que quedaba en la segunda despensa para la jornada de mañana. Él nunca iba a volver a Bolsón Cerrado de todas formas. O a la Comarca para el caso. La noción de esto le envió una punzada de nostalgia y expectación al pecho. Echaría de menos Bolsón Cerrado,no había duda sobre eso. Tenía muchos buenos recuerdos de ese smial de cuando sus padres aún estaban vivos. Al mismo tiempo, sin embargo, Bolsón Cerrado había sido un recordatorio constante de la inutilidad de su vida. Sus amplias esquinas y noches tranquilas le recordaban lo solo que realmente estaba, y como nadie lo echaría de menos el día en que finalmente decidiera que dejaría de existir.
Pero por ahora, ¡él tenía una aventura! Los Valars habían tenido la gentileza de concederle una oportunidad de irse con una explosión y no con un gemido.
Impulsado por este pensamiento, el preparó rápidamente la cena. Él puso en la parrilla los peces, cortó las verduras arrancadas de su propio jardín, y asó la carne vacuna. Él abrió las almejas, cortó la carne de vaca en trozos cuadrados para poner en el guiso, e hizo puré de patatas. Bilbo preparó los corderos, el pollo y las salchichas. Puso hogazas de pan en la mesa, junto con todo tipo de mermeladas y quesos que tenía. El horneó un poco más de pastel de arándanos y agregó cinco pasteles de manzana para estar seguro. Colocó los dulces y galletas en pequeños plaquetas para un fácil acceso. Comprobó los barriles de cerveza y, viendo que los cuatro barriles estaban todavía intactos, decidió que sería suficiente.
Cuando terminó, los brazos le dolían de tanto picar y mesclar y sus pies estaban doloridos a causa de su apuro. El se estiró, sus huesos sonaron , y pasó a echar un vistazo a su reloj. ¡El se había perdido el almuerzo y el té de la tarde! Dios, así que por eso su estómago dolía tanto.
El estaba de pie en medio del comedor satisfecho con su trabajo, cada centímetro de su mesa del comedor estaba lleno de diferentes tipos de alimentos, que iban desde la carne a los dulces. Y al estar quedando sin espacio, Bilbo había colocado algunos alimentos a lo alto de mostradores y alféizares cerrados (no necesitaba ladrones hambrientos). Todo estaba amontonado, ya que toda la comida era el equivalente a doce comidas hobbit. El esperaba que fuera suficiente para trece enanos.
Bilbo sonrió, sintiendo una burbuja de placer en el pecho, no era sólo su destino inminente que hizo que todo fuera emocionante. Bilbo era bastante aficionado a nuevas experiencias y conocer gente nueva, a diferencia de la mayoría de los hobbits. Esto hacía que su letargo se fuera y el se sentía más vivo que nunca.
-Oh querido.- Bilbo llegó a una súbita comprensión. -No he empacado mis cosas todavía.- Sería completamente sospechoso si Bilbo se iba llevando nada más que la ropa que llevaba puesta. Si les decía "Estoy pensando en morir de todos modos" probablemente no les caería bien a sus futuros compañeros.
Justo cuando se dirigía a su cuarto, sonó el timbre. ¡Esos deben ser los enanos!, pensó.
Cuando abrió la gran puerta verde y redonda, se encontró con los ojos de una criatura rechoncha con una calva vestido con una armadura de piel. Bilbo lo miró de una forma que podría considerarse grosera. Nunca había visto a un enano de cerca antes, eran mucho más alto y más peludo qde lo que esperaba.
-Dwalin, a su servicio- El enano lo recibió con una mirada dura y una pequeña reverencia.
El saludo arrancó a Bilbo de su trance. Recordando un poco de lo que había leído acerca de los enanos, que correspondió las palabras y la reverencia. -B-Bilbo Bolsón, en la suyo.
El enano, Dwalin, irrumpió en su casa sin más preámbulos y procedió a quitarse la ropa exterior. Bilbo le dejó pasar, sus ojos verdes observando la criatura desconocida.
-Así que, muchacho ¿Donde esta?- El enano miró el largo pasillo de dormitorios.
-Um, ¿Donde esta que?.
Dwalin disparó al hobbit una mirada que decía que él pensaba que Bilbo había perdido la cabeza.
-La cena- El enano más o menos tiró su abrigo encima del hobbit. Bilbo perdió el equilibrio por intentar atraparlo-El dijo que habría comida y mucha de ella.
-¿Gandalf lo dijo?- Bueno, los hobbits son conocidos por ser anfitriones hospitalarios. No es de extrañar el mago haya prometido alimentos. Bilbo liberó una mano de las marañas de la capa e hizo un gesto hacia la dirección del comedor. -He dejado algo de comida lista allí.
Dwalin gruñó en lo que debe de haber sido una señal de agradecimiento antes de entrar en la zona del comedor. Bilbo se quedó inmóvil durante unos segundos mientras procesaba el torbellino de acontecimientos que acababa de presenciar. Había un enano en su smial, probablemente comiendo su comida. Un enano que lo acompañaría en el viaje en el que esperaba encontraría una muerte emocionante. Y al analizar la mirada que el enano le estaba disparando, Bilbo supo que intentar entablar una amistad sería un esfuerzo inútil, como era siempre que Bilbo intentaba algo en un ámbito social. Si Bilbo no hubiese estado planeando morir, habría estado intimidado por la aparición brusca del enano.
Bilbo sacó un perchero de un armario cercano, lo colocó junto a la puerta, y colgó correctamente el abrigo de Dwalin. Cuando llegó al comedor, el enano ya se había servido algunos de los pescados sazonados.
-Hay un montón de comida aquí- Dijo Dwalin con brusquedad.-¿Hiciste todo esto tu solo? -El enano levantó una ceja al ver la ropa de Bilbo.
El hobbit miró hacia abajo y se dio cuenta de que llevaba puesta su desgastada túnica suelta de manga larga que usaba para cocinar, con pantalones hechos jirones, y un delantal verde largo encima todo. Dios, no era muy apropiado que saludara a los invitados así. El see ruborizó de vergüenza.
-Y-yo voy a cambiarme-murmuró, ya haciendo su camino a su habitación.
Bilbo se puso su segundo mejor chaleco, una camisa de encaje abotonada y pantalones cortos de algodón que le llegaban hasta la rodilla. El se preguntó si podía empacar ya que él ya estaba en su habitación. Bilbo negó con la cabeza. Él sería un mal anfitrión si él dejaba a su invitado solo.
Cuando el finalmente se cambió, otro enano parecía haber llegado. Bilbo llegó justo a tiempo para ver y escuchar a los enanos golpear sus cabezas entre ellos. Los ojos de Bilbo se abrieron con sorpresa. Sus cabezas parecían ser tan duras como las piedras porque la acción ni siquiera pareció perturbarlos.
Morir de una fractura de cráneo por saludar a un enano. . . no sonaba tan mal si pensabas en ello.
El nuevo enano, con la barba y el pelo blanco como la nieve, se fijó en él primero.
-Usted debe ser Maestro Bolsón- El saludó con una sonrisa diplomática. -¡Balin, a su servicio!- El se inclinó como Dwalin hizo hace unos minutos.
-Bilbo Bolsón, en el suyo, señor Balin.
-Solo Balin, muchacho- El enano se echó a reír. Él miró a la mesa del comedor, deleitandose. -¡Bien, parece que hay una fiesta aquí!.
-¿Crees que será suficiente? -preguntó Bilbo, pasándose una mano por sus rizos para domarlos. -¿Para ustedes trece?.
-¡Eso esta por verse, Maestro Bolsón!-Balin soltó una carcajada, acariciando su estómago.- Los enanos tenemos un gran apetito, ¿sabes?.
-Dime Bilbo, por favor- Bilbo intentó sonreír. - Nosotros los Hobbits somos conocidos por nuestro apetito también. ¿Quieres que cocine un poco más?.
-No hay necesidad, muchacho,- Balin aseguró con una palmadita en el hombro del hobbit. La acción casi envió a Bilbo directo a el suelo. Los enanos eran realmente fuertes. -Estoy seguro de que podemos cocinar algo nosotros mismos."
-Esta bien- Bilbo frunció el ceño en confusión -¿Dónde esta el resto de ustedes? Gandalf me dijo que todo estaría aquí esta noche...
-Sí. Ellos están en camino.- Dwalin respondió antes de romper una galleta en su boca.
-¿Ustedes no viajaron juntos?- Bilbo preguntó, curioso.
-Bueno, todos teníamos diferentes negocios que atender.- Balin no parecía muy dispuesto a hablar de ello por lo que Bilbo decidió no entrometerse.
Dado que parecía que los demás iban a llegar más tarde. . . -¿Le-les molestaría mucho que los deje solos por un tiempo?- Parecía que no podía evitar ser un mal anfitrión después de todo. -No he comenzado a empacar aún y todavía hay algunos arreglos que tengo que hacer.
-¡Por supuesto, muchacho!- Balin admitió alegremente, sin ofenderse en absoluto. -Mi hermano y yo podemos entretenernos.
¿Hermanos? Bilbo miró entre Balin y Dwalin. Había poca semejanza entre ellos. O tal vez Bilbo no estaba acostumbrado a la apariencia de los enanos como para notar las diferencias.
Bilbo le dio a Balin una sonrisa de agradecimiento antes de ir al estudio. Varios libros llenaban los estantes hasta el borde, todos desgastados y manoseados. Los documentos y todo tipo de pergaminos estaban esparcidos por la única mesa de la habitación. Algunos eran escritos inconclusos de Bilbo, mientras que otros sólo eran documentos de investigación que tomó prestado de la biblioteca local. Dios, él debía decirle a alguien que los devuelva en su ausencia.
Dejó la puerta abierta cuando entró para que sus huéspedes pudieran llamarlo fácilmente si así lo deseaban. Abrió el cajón de su escritorio y sacó un sobre ligeramente amarillo. El se sentó en la silla del escritorio, sacando un pergamino del interior del paquete.
Bilbo había escrito hace años su testamento, preparándose para la muerte que estaba anticipando. El volvió a leer el papel de nuevo, preguntándose si tenía que hacer algunos cambios.
Bolsón Cerrado y todos lo que había dentro irían a Drogo, el primo que más le agradaba. Apenas hablaban, ya que Bilbo no socializaba con nadie, pero cada vez que lo hicieron, Drogo era agradable y sincero. Comparado con los otros hobbits falsos o absolutamente los hostiles, las interacciones de Bilbo con Drogo era un cambio refrescante. Bilbo había oído que el muchacho estaba cortejando a una Brandigamo. Y ser propietario de una gran smial como lo era Bolsón Cerrado era una manera perfecta para impresionar a un clan tan aristocrático.
Él donó la mayor parte de sus libros a la biblioteca local. Los escritos por él y su madre, sin embargo, él se los dio a su abuelo, El Viejo Tuk. Bilbo pensó que el viejo hobbit le gustarían los libros de aventuras escritos por su familia, a pesar de que la mayor parte de las obras de Bilbo eran cuentos infantiles.
Dio a Hamfast Gamyi, un jardinero fiel que era casi un amigo, la mitad del jardín de Bolsón Cerrado. Todas sus cosechas irían a la familia Gamyi.
Por último, precisó, en gran detalle y definitivamente, que nada debía ir a cualquier miembro de la familia Sacóvilla-Bolsón. En caso de Drogo morir una muerte prematura sin dejar herederos, Bilbo pidió que Bolsón Cerrado sea entregado a la parte Tuk de su familia. El hobbit no pudo evitar sentirse inmensamente satisfecho mientras leía esas últimas líneas. Los Sacóvilla-Bolsón eran hobbits hostiles ,codiciosos, y Bilbo detestaba la idea de dejarle su hogar a seres así.
Él estaba reescribiendo copias por si acaso le sucedia algo al original cuando la campana sonó de nuevo.
