Victorie miraba a Teddy o mas bien a Luke Riel, su cantante favorito, con el corazón acelerado.

¿Debía aceptar?

La rubia tragó saliva nerviosa. Teddy era una copia exacta de Luke, el cabello color arena y los ojos tan azules como el mar, sus labios se veían mas que deseables, su enemigo estaba haciéndole perder la cordura.

-Quiero -contestó automáticamente.

Ted sonrió pícaro, sabiendo que solo sería un juego mas, pero uno que aprovecharía al máximo. Tener la oportunidad de probarla, y después refregárselo en la cara. De tan solo imaginarse las bromas que le haría luego, una sonrisa se expandió por su rostro.

El mago se acercó a los rosados labios de Victoire que ya estaban entre abiertos. Observó deleitado como la chica cerraba los ojos al sentir su acercamiento. Ella lo estaba deseando.

Y sucedió.

Los labios de Teddy tomaron los de Victoire suavemente, y en el momento en que la chica enterró sus manos en su cabello color arena para profundizar el beso, Lupin dejó de pensar.

Las manos de la bruja bajaron por la espalda del chico, totalmente motivada, curiosa por saber como se sentía su piel. Sus manos pasaron por debajo de la remera del chico, y acariciaron, tocaron con fervor, dejándose llevar.

Lupin gruñó con su toque, pero no quiso quedarse atrás, se acomodó dentro de las piernas de la rubia, y una de sus manos se aventuró por debajo de la falda de la chica, tocando uno de sus muslos con deseo, provocando un gemido de parte de ella, un gemido que despertó todos sus sentidos, que lo incentivó a seguir.

Nunca se hubiera imaginado que tocar a Victoire podía sentirse tan bien. Esa chica lo iba a volver loco. Quería mas. No podía detenerse.

Ted subió su mano un poco mas y rozó sus braguitas, provocando un estremecimiento en la chica. Sus dedos comenzaron a acariciar su feminidad sobre aquella prenda de algodón, logrando excitar a su compañera mas de lo que esperaba.

Teddy dejó de besarla y la observó mientras la tocaba. Victoire estaba ligeramente despeinada, sus ojos entre abiertos al igual que sus labios, lo miraba fijamente, como si estuviera perdida en un sueño.

Y cuando metió un dedo en su interior, la expresión de la rubia hizo que volviera a sus labios. Teddy supo que esa expresión no iba a poder olvidársela ni aunque pasaran décadas. Victoire era jodidamente hermosa en ese estado.

Removió sus dedos dentro de ella, sacando, metiendo a un ritmo lento y torturante, mientras sus labios rozaban los de la bruja, que no paraba de emitir gemidos.

Metió otro dedo mas, haciendo que la chica se arqueara.

-¿Te gusta así? -murmuró en su oído, sumergiéndose en el aroma a shampoo de su cabello rubio.

-No pares... -jadeó la chica.

Teddy suspiró mientras mordisqueaba su oreja, la intimidad de Victoire se sentía mas que mojada, las cosas se habían puesto mas calientes de lo que había imaginado.

Victoire Weasley en su cama, siendo estimulada por sus dedos, si se lo decían unos minutos antes nunca se lo hubiera creído.

Ted retiró los dedos y se los llevó a la boca, mientras Victoire lo miraba deseosa.

-¿A qué quieres jugar ahora? -preguntó el chico con voz ronca, tan cerca de ella, que ambos estaban perdidos en el otro. Nada mas existía.

-Esto está tan mal...

-¿Eres virgen? -preguntó el mago deshaciéndose de su remera.

-No.

-¿Entonces? ¿Por qué deberías estar temerosa? -susurró contra sus labios sabiendo que el efecto de Luke no la haría dudar.

-No lo se...

Las manos de Teddy fueron al cabello de la chica para acercarla a el nuevamente, su lengua se introdujo lentamente en su boca, saboreando su gusto, chocando contra su lengua.

Fue el beso mas sexy que a Victoire le habían dado. No sabía como Teddy Lupin se las estaba arreglando para hacerla caer en su juego, la imagen de Luke era de vital importancia pero había otra cosa... esa forma de besar, de tocar... la bruja estaba volviéndose loca.

El chico le sacó la blusa, y miró sus pechos, tuvo que detenerse un momento para volver a concentrarse, el compañero de abajo le estaba haciendo el trabajo doloroso.

-Sácate... sácate el sostén.

Victoire por primera vez obedeció lo que el mago ordenaba. Se sacó el sostén tímidamente, dejando sus pechos al aire.

Las manos del chico se acercaron y pellizcaron los pezones hinchados y duros de la chica, provocando que esta lanzara la cabeza hacia atrás, sumergida en un placer delirante.

Teddy se acercó totalmente perdido en ella, y con su boca jugueteó con uno de sus pezones, lamiendo la piel rosada con avidez.

-Oh por Merlín, sigue -jadeó la chica dejando cualquier timidez atrás.

La mano del chico subió y tocó el otro pecho voluptuoso mientras seguía su tortuoso trabajo en el hinchado y duro pezón de Victoire.

-Tócame -dijo el mago entre dientes.

La mano de Victoire bajó al instante y se metió debajo de su ropa, llegando a un miembro duro y grande. Ted suspiró sintiendo su corazón latir a mil por segundo.

La chica comenzó a mover su mano y a apretar aquella parte mientras se mordía el labio.

Teddy comenzó a besar su cuello mientras la mano hábil de la rubia lo masturbaba.

Jugaron a ese tortuoso juego por mucho tiempo, tocar, morder, jadear, teniendo que soportar el colapso que amenazaba con explotar.

Ted se sacó los jeans de una patada y le sacó las bragas a su compañera, dejándole solo la falda a tablas. Levantó a la chica de la cama subiéndola a horcajadas a el, la apoyó contra la pared y sin esperar ni un segundo mas, la penetró con fuerza.

Victoire soltó un grito y se aferró a su cuello, comenzando a moverse con la ayuda de Teddy.

Se sentía tan jodidamente bien que ninguno de los dos les importó que alguien abriera la puerta y los descubriera.

La bruja volvió a gemir, sintiendo la oleadas de placer que amenazaban con sucumbirla por dentro. Teddy se mordió el labio reprimiendo las ganas de correrse antes que ella.

-Vamos Vic -gruñó fuera de sí, con sus grandes manos puestas en la cadera de la chica, acelerando aquellos movimientos tan tortuosos.

Los pechos de la chica rebotaban con cada embestida, era una imagen demasiado sexy para Lupin quien nunca había llegado a experimentar algo tan fuerte. Ver a Victoire gritar por el placer que el estaba confiriéndole lo estaba volviendo loco.

Su cabello rubio que siempre solía estar peinado tan perfectamente ahora estaba despeinado, sus gemidos, su feminidad tan mojada... su imagen lo hacía delirar del placer.

El chico profundizó las embestidas, provocando que la rubia cayera en el mejor orgasmo de su vida, y Teddy la siguió, sintiéndose de la misma forma o aún mejor.

Cuando levantó la mirada para observar a su compañera notó que ella tenía los ojos muy abiertos.

Teddy se dio cuenta de que había vuelto a su apariencia normal, el placer lo había hecho olvidar todo lo demás.

Victoire se apartó de su agarre y se colocó la ropa rápidamente. Teddy se corrió un mechón de cabello azul del rostro sudoroso.

-Lo siento, me he dejado llevar -dijo mirando hacia otra parte.

Victoire lo miró nerviosamente. Después del momento del placer, la vida real le daba un golpe en la cara.

-Que mierda fue eso -dijo la chica ya vestida, llevándose las manos al cabello.

-Sexo -dijo Teddy con una gran sonrisa.

El chico se colocó los pantalones y la remera sintiendo la mirada de Victoire clavada en el. Decidió devolverle la mirada, y al instante las mejillas de la rubia ardieron.

-No puedes... no puedes decirle a nadie -tartamudeó ella.

-¿Por qué no? -preguntó divertido cruzándose de brazos.

-No debes. Esto fue...

Victoire ni siquiera pudo terminar la frase, se sentía tan avergonzada y estúpida...

Teddy se acercó y la obligó a mirarlo a los ojos, sosteniendo su mentón.

-No le diré a nadie, pero tú debes prometer que lo haremos otra vez -propuso, haciendo que la chica abriera mucho los ojos.

-¿Qué? No.

-Si.

-Estás loco.

-Hay que aceptar que para esto somos compatibles.

-No lo somos.

-¿No? Bueno, entonces les diré a todos lo que hicimos aquí, en mi habitación...

-Eso es una amenaza -dijo enfadada -, no puedes obligarme a ser tu...

-¡¿Chicos están ahí?! -se escuchó la voz de Harry desde el otro lado.

-¡Nos quedamos encerrados! -gritó Lupin.

Harry con un simple hechizo hizo abrir la puerta.

Teddy miró a Victoire con una ceja levantada. La rubia sabía que el chico era capaz de gritar allí mismo que habían mantenido relaciones sexuales.

La bruja suspiró, sintiendo su corazón aún acelerado, supo que no tenía otra opción que acceder.

-Esta bien -dijo la chica, y se largó de la habitación, todavía sintiendo ese cosquilleo de placer dentro de su cuerpo.

¿Qué era lo que le había hecho? Victoire no pudo dejar de pensar aquello durante toda la noche.

Se había acostado con la persona que mas odiaba en el mundo y lo peor de todo era que le había gustado.