Bueno, aca esta el segundo capitulo arreglado, espero les guste, tratare hacer los arreglos rapido para llegar a donde nos quedamos, el capitulo, final...espero les guste, besos a todos.

Capitulo 2

Cuatro años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, para la nueva dueña de la Corporación Capsula, de niña, paso a ser una mujer, fuerte, decidida, inteligente y sola, saco adelante la empresa, pero aunque los años pasaron en su mente y en su cuerpo, en su memoria el tiempo se detuvo, en la imagen de aquel joven, que la saco del peor momento de su vida, nunca tubo el tiempo, o mejor dicho, el valor, para volver a aquel lago, quería verlo, necesitaba darle las gracias, o al menos saber su nombre.

Aquel día, era el aniversario de la muerte de sus padres, pero esta vez, no quiso ir al cementerio, no quería llorar en dos tumbas vacías, ya que jamás encontraron sus cuerpos, esta vez quería algo diferente. Estaba anocheciendo, comenzó a caminar, el mismo camino que una vez siguió hasta el lago, y cuando llego, nada había cambiado, era tan hermoso como la última vez que estuvo allí. Se sentó a la orilla y pudo ver como la luna se reflejaba en el agua cristalina, una enorme paz lleno su corazón, cuando la oyó, aquella voz grave que una vez la sobresalto, ahora solo la llenaba de nostalgia y nervios-Vaya, vaya, veo que me escuchaste.-

Se giro lentamente, era el mismo joven, pero de unos veintidós años. Estaba recostado de pie en un árbol, mirándola fijamente, con una sonrisa de costado dibujada en su rostro. Ella le sonrío, no podía creer que estaba nuevamente cerca de el, tantas veces se imagino una escena igual, tantas cosas para decirle, pero solo pudo sonreír tiernamente.

Los nervios se apoderaron de el, volteo la mirada, para que ella no viera su sonrojo, nadie jamás, le habían regalado una sonrisa tan sincera, el también la recordaba, aunque en realidad, el jamás dejo de verla, solo se mantenía oculto.

Cuatro años atrás, cuando la joven Bulma se dirigía a su casa, el no se fue, algo en ella capto su atención, jamás en sus años de guerrero y de recorrido en el universo, había visto una criatura tan fascinante como ella, era una niña, con un bello cuerpo, ojos celestes como el cielo y su pelo azul, sobresaltaba mas la belleza de su rostro. Quería saber más de ella, necesitaba verla, no podía entender que es lo que le estaba pasando. La siguió, pensó, que solo era curiosidad, simple respuesta para sus acciones, saber más de los terrícolas, pero algo estaba mal, su curiosidad duro los cuarto años que siguieron, observando cada detalle, de ella, se convirtió en una mujer tan fuerte y dura, casi se sentía identificado con ella, tan terca, orgullosa y solitaria, tan perfecta.

- Quería darte las gracias.-Dijo Bulma, estaba aun muy nerviosa.

- No me debes nada mujer.- Su rostro aun estaba de lado, no se atrevía a mirarla.

- Claro que si, fueron tus palabras las que me dieron fuerzas.-Después de decirle esto, el la miro completamente asombrado. No podía creer lo que ella decía, se sentía tan bien, tan relajado, tan lleno de vida, tanto tiempo solo observando de lejos, soñando con hablarle, y decirle que no savia que era esa sensación que cruzaba por su pecho cada vez que la escuchaba llorar.

No savia de que manera ella podía ocupar tanto espacio en su mente y su ser.- Va, da igual, no se que haces otra vez aquí perdiendo tu tiempo.- No quería que ella se diera cuenta, del extraño interés que sentía.

Bulma giró su rostro hacia un costado, para disimular el sonrojar de sus mejillas-yo, solo quería, saber tu nombre-Ahora era ella quien no se atrevía a mirarlo.

-Vegeta-Le contesto. Pero ya era demasiado para el por un día, se giro sobre sus talones y desapareció sin decir una palabra mas.

Ella se quedo solo pensando, el motivo de su huída, pero aun así sabia que el estaba allí, esperando por volver a verla, se levanto, y emprendió camino a su casa.

La rutina de su vida tan ocupada de empresaria, ocuparon el día que siguió, pero esta vez, todo era diferente, en su mente solo reinaban esos ojos, negros como la noche, impenetrables como la oscuridad misma, pero que ocultaban mas de lo que demostraban, estaba decidida a volver a verlo, quería saber mas de el, necesitaba respuestas a muchas preguntas, acercarse mas a el. Esa noche ella volvió al hermoso lago. -Vegeta, ¿Dónde estas?-Esa voz era canción para sus oídos, y sonaba mucho más bello su nombre en sus labios, hace mucho que nadie decía su nombre, hace mucho que estaba solo.

-Ya calla ese escándalo mujer.- Estaba sentado en una rama de un árbol, muy cerca de ella.

- Ah, hola Vegeta, traje algo para que comamos juntos.-Se sentía rara, jamás en su vida había tratado con tanta confianza y tranquilidad a una persona

-¿Comida? ¿Acaso sabes cocinar?-Esa mujer le estaba ofreciendo ayuda, y eso lo incomodaba, pero hace mucho que no sentía el gusto de verdaderos alimentos.

-pues claro, y soy una gran cocinera, ven, prueba y veras.-Saco una capsula, y cuando la presiono una manta con una canasta, aparecieron frente a ella. Vegeta se bajo del árbol, y ambos se sentaron en el lugar de su encuentros, la luna estaba mas brillante que nunca, el lago era iluminado por su luz, las luciérnagas bailaban cerca de ellos, y la calma del agua completaba un ambiente casi divino.

-dime Vegeta, ¿de donde eres?-quería saber mas de el. Pero el se mostraba completamente impenetrable ante ella.-eso no es de tu incumbencia mujer.- Se sintió muy desilusionada con su respuesta, pero a la vez, el tenia razón, ella no tenia porque estar metiéndose en su vida.-vamos, no seas tan grosero y gruñón.- si el era duro, ella también lo seria, tarde o temprano, lograría su cometido.

-hump…bueno, yo soy el poderoso príncipe de una raza de guerreros, muy poderosos de otro planeta.- Se puso un poco nervioso, no sabia por que le daba explicaciones a esa mujer.

-ja ja ja ja ja ja, y dime, ¿de que loquero te escapaste?- Ella se estaba riendo de el, y se daba el lujo, de hacerlo en su propia cara.

- Como te atreves mujer, te mostrare a no faltarle el respeto al poderoso príncipe de los sayajin.-A pesar de estar completamente hipnotizado por la bella mujer, no podía permitir que le faltaran al respeto de esa manera, a su orgullo, su legado, su sangre, su raza. Levanto su dedo, formo una pequeña esfera de energía y la arrojo hacia un árbol, el cual desapareció, incinerándose rápidamente.-¡no puedo creerlo!-Bulma estaba con sus ojos completamente abiertos de asombro.

Una sonrisa de satisfacción se dibujo en sus labio, esa era la reacción que Vegeta buscaba causar en ella- y aun hay más.-Se paro de su lugar y sorpresivamente, tomo a Bulma fuertemente de la cintura, y se elevo rápidamente por el aire, quería que ella viera de lo que el era capaz.

El frío en el aire hizo que un escalofrío corriera por su cuerpo, ella no pudo articular ni un sonido, solo cerro los ojos y se aferro fuertemente a su pecho, era tan calido, tan fuerte, se sentía tan segura, tan protegida. Levanto lentamente su mirada, y quedo totalmente encantada con el bello paisaje que la rodeaba, era la primera vez que se sentía verdaderamente feliz, después de una vida de lágrimas.

Vegeta pudo sentir como ella se presionó en su cuerpo, sabia que estaba asustada, no quería que tuviera miedo de el, así que la presionó igual de fuerte que ella, necesitaba que se sintiera segura, necesitaba protegerla, no podía comprender o explicar el por que, de esta necesidad, pero su corazón latía mas de lo normal, con la sola idea de que algo le pasara. Pudo sentir su suave piel cerca de el, una experiencia única y nueva para, algo que no quería que acabara jamás. Repentinamente, pudo ver como esos bellos azules se clavaron sobre su rostro, recorriendo cada centímetro con su mirada, observando cada detalle, trato de ignorarla, pero su sonrojo demostró lo contrario, a lo que ella respondió con una simple caricia en su mejilla.- ¿Qué haces mujer?

- Vegeta, esto es hermoso, gracias.- Sentía que el, le estaba regalando el mejor momento de su vida.

-No te estoy haciendo ningún favor.-El era una hombre, criado entre odio, guerra, muerte y soledad, su mayor virtud era matar, su personalidad era dura, lleno de orgullo, egocéntrico, egoísta, un guerrero, un mercenario sin piedad, pero ahora se encontraba allí, teniendo a una insignificante humana entre sus brazos, se sentía diferente, pero a su vez, se sentía débil. Débil cada vez que ella lo miraba, con esos luceros que parecían darle un por que a su inútil existencia, débil, cada vez que le sonreía calidamente, como si el valiera por primera vez. Algo para alguien, débil, con el rose de su mano, como si pudiera lastimarla por la fragilidad de su ser, débil, por que necesitaba tenerla cerca.

El frío de la noche se hizo notar en su blanca piel, pero no quería volver a su casa, no quería soltarlo, no quería que se alejara de ella, no esta vez.

Pero como evitar esta situación, no sabia que hacer, como podía decirle que no la dejara sola, que el fue una luz, en un momento muy oscuro de su vida, que lo necesitaba cerca de ella, que no quería que la dejara.-Vegeta, ¿quieres ir a mi casa? –Se sentía una tonta, pero no perdía nada con intentarlo.

No pudo evitar su gran sorpresa, ante la pregunta que quería escuchar, pero que jamás imagino que ella le aria, quería decir que si, eso ni dudarlo, pero su orgullo fue mas fuerte.- No necesito tu limosna, mujer.-

-No creo que sea limosna, o caridad, simplemente, quisiera que vengas conmigo, me gustaría saber mas de ti, es interesante, para una científica como yo, todo esto.-Necesitaba convencerlo, verdaderamente no quería alejarse de el.

Se sentía raro, no sabia que decir, quería ir, pero no se rebajaría-no seré tu conejillo de indias. Debo seguir entrenando.-

Bulma solo pensaba, con sus ojos mirando al suelo, pero la solución le llego a la mete- Pues, yo tengo mucha tecnología que te puede ayudar en tu entrenamiento.-Era una mujer aun joven, pero no era tonta, era una de las mejores negociantes y savia como dar en el punto justo, es por eso que su empresa es la numero uno en el mundo, su belleza, tenacidad e inteligencia, hacían de ella, una flor delicada, pero peligrosa.

Pensó por unos segundos, y después de ver los beneficios, que sacaría de la situación se decidió -esta bien, iré-.

Estaba tan contenta, no pudo contenerse y lo miro con una gran sonrisa-Genial-

Esa noche, Bulma y Vegeta llegaron ala mansión, los nervios estaban a flor de piel, pero ella trato de disimularlo lo mejor que pudo. Le dio una bella y gran habitación junta ala suya, y después de dar algunas indicaciones a los robots domésticos, sobre el nuevo huésped, se fue a su cuarto a descansar.

Miraba detenidamente el techo de su nuevo hogar, no sabía como había terminado en esta situación, hace unos días dormía sentado en la copa de un árbol, y ahora podía relajarse en una cómoda cama. Sus pensamientos estaban muy ocupados y llenos de ella, ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué aun no podía entender, de esa obsesión, que sentía por la mujer terrícola? Un suave sollozo lo saco de su realidad, era casi mudo, pero perceptible para sus finos oídos, se sentó en la cama y cerro los ojos para poder escuchar, con mayor claridad, hasta poder percibir una conversación, era Bulma, pero ¿con quien estaba hablando? Salio por la ventana silenciosamente hasta el balcón, la ventana del cuarto de ella estaba abierta, fue mas fácil para el prestar mas atención, la curiosidad lo estaba matando.

Estaba muy cansada, fueron muchas emociones por un día, se acostó en su cama, pero antes de que siquiera pudiera apagar el velador, su celular comenzó a vibrar. No sabia si contestar, era un número privado, pero pensó que quizás era algún inversionista, y contesto.- hola- dijo Bulma, pero la voz del otro lado, le era familiar.-¿Bulma? Soy Yamsha, no cuelgues por favor.

No podía creerlo, después de tanto tiempo solo llamaba como si nada- ¿Qué quieres?- Su enojo se hizo notar en su firme pregunta.

- por favor, necesito hablarte, verte, te necesite mucho todos estos años.-Mientras mas hablaba mas recuerdos dolorosos llegaba a ella.- No tengo nada que hablar con tigo.-

- te buque todo este tiempo, pero de un día a otro, desapareciste sin explicación alguna.- Yamsha sonaba verdaderamente arrepentido, pero ella estaba muy herida, su corazón ya no era de el.- no tengo que explicarte nada. Tuve mis razones.-Solo quería colgar el teléfono, pero el solo seguía con sus suplicas sin sentido.- llegué a pensar que querías estar sola, por lo ocurrido con tus padres, pero el tiempo seguía pasando, y tu sin aparecer y esquivando todo contacto conmigo, ¿Por qué?-

Esa pregunta le produjo repugnancia, ¿Cómo podía ser tan hipócrita?, si fueron sus ojos los que lo vieron besando a otra, matando en ella todo el amor que una vez sintió. Las lágrimas no se hicieron esperar, pero trato de disimularlo, aunque en sus hablar se notaba demasiado.- no tienes vergüenza, no eres mas que un cobarde, ¿Cómo puedes tener el valor, para llamarme, y pedir una explicación?¿acaso crees que soy tonta?- la mezcla de emociones la estaba matando.

-pero, no entiendo, no se de que me estas hablando.- Simples mentiras salían de sus labios, era capaz de todo.

Sus labios temblaban- ¿no sabes? Te vi, besando a esa mujer. No lo puedes negar, porque te vi, yo estaba allí.-Que hipócrita.

- mi amor por favor sal, estoy afuera, déjame explicarte.-

- no quiero verte, vete.-Tanto dolor revivido, en unos minutos.

- no me iré hasta que no salgas.-No quería verlo, pero tampoco quería que Vegeta supiera de todo este escándalo, así que decidió bajar.

- enseguida bajo.-Salio silenciosamente, no quería que su huésped oyera nada, pero ella no savia que el ya estaba al tanto de todo la situación, y si saber por que, estaba mas furioso que nunca.

-¿Qué mas quieres hablar? -Hace ya mucho tiempo que no se dirigían palabra alguna, el arruino su corazón, pero ahora estaba, parado frente a ella, con cara de inocente, tratando de dar razones a una situación sin explicación.

- no me hagas esto, me llevó años llegar hasta ti, por favor te lo suplico.-

¿Cómo podía aparecer así nada mas?-no, vete. Hace tiempo que deje de amarte.- no le permitiría jugar con ella.

- eso no es verdad, y te lo puedo probar.-No estaba dispuesto a rendirse tan fácilmente, ella era suya, o al menos eso pensaba, la tomo del brazo con fuerza y la sostuvo del rostro con rudeza con su mano libre, hasta besarla.

- ¡¿Cómo te atreves?!¡Suéltame!- la respuesta de ella fue un empujón y una fuerte bofetada.

- ¡no, tienes que reaccionar de una vez, yo se que aun me amas! ¡Y no te soltare, ni me iré, hasta que veas que estoy en lo cierto!-

¿Acaso Yamsha se había vuelto loco?-¡ya, suéltame y vete, ya no quiero verte, ya no te amo!- Solo quería alejarlo, pero la presión en su brazo era cada vez mas fuerte.

Vegeta, que un momento solo observaba la escena, ya no pudo soportar mas. Su corazón estaba agitado, sus puños fuertemente apretados, al igual que sus dientes, ¿Quién era ese insecto para tratarla así? ¿Como podía siquiera tocarla de esa manera tan brusca? ¿Acaso no veía la delicadeza de la mujer? ¿Qué tan cobarde podía ser? Se bajo de un salto hasta quedar a un metro de distancia entre ellos, el asombro en los ojos de Yamsha no se disimulaban para nada, al igual que en los de ella, la situación se tornaba cada vez mas tensa. Ambos hombre se miraron, pero Vegeta reflejaba odio puro en su mirada y tratando de contener la calma, se cruzo de brazos y le hablo.- ¿acaso no escuchaste? Te dijo que la sueltes.

- no se quien eres, ni me importa, pero esto no te incumbe-.

Vegeta dibujo una perfecta sonrisa diabólica en sus labios.- vete insecto, si no quieres morir.- poco a poco, comenzó a formar una pequeña esfera de energía, en su mano.

- Vegeta, por favor, no, Yamsha ya se va.- le dijo en un tono suplicante. Estaba muy asustada.

- ya veo, ¿así que ahora el es tu nuevo juguetito?, no eres más que una zorra.-No termino la frase, cuando un fuerte puño golpeo su rostro, lanzándolo a varios metros. No tubo reacción, pero era la primera vez que sentía un dolor tan fuerte, había tenido varias peleas en su vida, pero era la primera vez que un golpe le afectaba tanto, se levanto lentamente, ahora el dolor recorría el resto de su cuerpo. La mejor opción en este momento, era irse.-me iré, pero esto, no quedara así, nos volveremos a cruzar, Bulma.-

Bulma se quedo paralizada, no podía creer lo que había ocurrido, el la defendió, no sabia por que, pero lo hizo. Su cuerpo temblaba, y las lagrimas comenzaron a salir de sus bellos ojos azules, callo de rodillas al suelo, estaba aun muy nerviosa, no podía dejar de llora, no podía pararse, necesitaba desahogarse, sacar el recuerdo de tanto dolor del pasado, necesitaba a su madre, su abrazo, el cual le transmitía paz y refugio de todo mal, pero ella no estaba, se encontraba sola, sin consuelo. Su llanto se torno cada vez mas inconsolable, Vegeta no sabia que hacer, no soportaba verla llorar, el recuerdo de aquel día, cuando la vio por primera vez, paso por su mente, tan frágil, tan sola, tan asustada y cansada de vivir. Sin saber por que, se acercó lentamente a ella, se arrodillo y la tomo en sus brazos, algo dentro de el se lleno de vida, la apretó con fuerza, pero fue cuidadoso de no lastimarla, necesitaba tranquilizarla, no quería verla llorar.

Ella pudo sentir la fuerza de sus brazos y el calor de su cuerpo, transmitiendo paz a su corazón, cerro los ojos y se aferro a el como si nada mas en su vida importara, mas que ese bello momento. No querían soltarse, pero ambos sabían que tampoco seria un abrazo eterno. Lentamente ella levanto su mirada, hasta juntarse con la de el, su llanto había cesado, pero otras de emociones la dominaban en ese momento, levanto su mano y acaricio su mejilla, el simplemente se dejo llevar por su caricia, disfrutando de su suave mano, necesitaba mas de ella, acercó se rostro al de ella, a simple centímetros de distancia, Bulma cerro los ojos y puso sus labios en los de el, con suavidad, y cariño. Que hermosa sensación, una electricidad corrió por todo su cuerpo, era la primera vez que una mujer lo besaba, era incontrolable, era un beso perfecto, apasionado pero lento, poco a poco podía darse cuenta de las cosa, pudo encontrar las respuestas a todas sus preguntas, el poderoso guerrero, el orgulloso príncipe de los sayajin había cedido, ante una simple mujer, se había enamorado.

No pudo mas, la levanto del suelo y la cargo hasta su cuarto, sin cortan con el rose de sus labios en ningún momento, al llegar la recostó lentamente en la cama, y al beso se sumaron las caricias, no sabia como controlar ese urgente deseo que dominaba su cuerpo, la necesitaba, la quería. Era un hombre de guerras, no de amor, y jamás había tenido intimidad con una mujer, pero dejo sus impulsos fuera, dejando que por primera vez, en su vida, el corazón guiara su cuerpo.

El solo pensaba en ella, en sentir su piel, recorriendo con sus manos cada parte de su cuerpo, no quería incomodarla, fue cuidadoso con cada caricia, comenzó a besar lentamente su cuello, mientras la escuchaba respirar, era música para sus oídos, no quería detenerse, y ella no quería detenerlo.

Las manos de Bulma llegaron a su muy formada espalda, sintiendo aun con mas detalle, cada cicatriz, que adornaban el cuerpo de aquel guerrero, levanto su remera, ropa que ella se encargo de darle, hasta quitársela, era perfecto, cada músculo, cada parte de el, era un deleite para ella. Poco a poco el despojo de ropa fue mutuo, hasta que ambos se encontraron envueltos en simples sabanas.

Vegeta necesitaba que ella supiera su valor para el, entre caricias, se acercó a su oído y comenzó a susurrarle.- no quiero que esto termine mujer, te necesito, te quiero solo para mi, eres perfecta.-

Bulma se aferro a su cuerpo con todas sus fuerzas.- no me dejes. Por favor, jamás me dejes.-

- jamás lo are, de ahora en mas, eres mía. No permitiré que nada ni nadie, te vuelva a lastimar, yo cuidare de ti, no volverás a llorar.-Sus cuerpos se fundieron entre suspiros y sudor, eran uno con el otro, no querían dejarse, cada uno quería recordar cada rincón del otro, hasta el más mínimo detalle, cada cicatriz de el, cada lunar de ella, expresándose lo mucho que se necesitaban, concordando en cada movimiento, hasta llegar ala perfección del final.