Angel, primera parte

Inuyasha y Kuroko no basket: Extra Game

- Inglés

- Japonés

"Pensamientos"

-Estúpido Inuyasha, estúpida Kikyo – Susurro mientras pateo una pequeña piedra que se "interpone" en mi camino.

Ayer me enteré que Inuyasha, mi prometido. Había estado un mes engañándome con mi prima, y lo único que me dijo es que no lo había podido evitar, que se amaban profundamente y que sentía haberme hecho daño.

Por muy enfadada que en este momento me encontrara al haber sido engañada no podía odiarlos eso me dolía. ¿¡Cómo podía no sentirme apenas triste después de esto!? Solo esto, me hace ver que ya no amaba a Inuyasha como cuando nos prometimos hace un año. ¿Cómo podía mi amor de adolescencia desvanecerse de forma tan rápida? ¿Cómo podía dejar de amar a alguien quien desde el primer momento me atrajo tanto? Con tan solo 15 años supe que debía hacer lo imposible para que ese chico se fijase en mí, pero ahora, apenas tres años después pese a su "traición" no sentía más que mi confianza en él dañada, nada más.

Perdida en mis pensamientos intentado entender que había podido pasar durante estos tres años, sigo caminando por la calle. Sin preocuparme mucho por las personas con las que me topo susurrando una débil disculpa para no ser tan grosera.

Sigo mi camino hasta que me choco contra algo que parece un muro de ladrillos. Dejando ir un suave chillido.

- Auch – Me quejo al caer sobre mi trasero.

- Wow, que buenas vistas – Escucho a alguien decir con un perfecto inglés de acento americano haciéndome reaccionar y cerrar fuertemente mis piernas obstaculizando su visión.

Levanto poco a poco la vista sorprendiéndome al ver a un grupo de hombres de alta estatura. Veo como el más alto del grupo, seguramente con quien había chocado, me mira con una mirada lujuriosa, hambrienta. Esa mirada hace que me sonroje.

- L-lo siento – Me disculpo aún en el suelo incapaz de moverme al estar bajo esa mirada.

- Vamos – Me dice el rubio con un tatuaje tendiéndome la mano.

- Gracias – Le digo mientras me levanto con su ayuda y quito el polvo de mi falda. – En verdad lo siento – Me disculpo con una leve inclinación no pudiéndome deshacer de la costumbre pese a que sé que son extranjeros.

- No te preocupes preciosa – Escucho que habla de nuevo el más alto de todos mandando escalofríos por todo mi cuerpo. - ¿Cómo te llamas?

- Kagome, Kagome Higurashi - Respondo tendiéndole la mano recordando que los extranjeros suelen tener un poco más de "contacto físico".

- Jason – Dice este y sin dejar que sus compañeros se presenten toma mi mano y me acerca a él pasándome un brazo sobre mis hombros haciendo que mi corazón lata rápidamente y me sonroje.


Bueno, este capitulo estará dividido en dos partes para así explicarlo de forma más clara. Espero que os guste y disfrutéis de este pequeño fragmento.