afternoon.
En las tardes Hitoshi observa a Izuku leyendo en el sofá color marrón de la sala mientras toma un té. Esas tardes oye al peliverde murmurar, como acostumbra, cosas sobre personajes de literatura clásica. Recuerda una vez haberlo oído, incluso en las noches, murmurar por haberse quedado verdaderamente prendado de un libro.
"¿Quién pudo haber sido el causante de la muerte de Charles Baskerville?" .
"No es posible que haya muerto Sir Henry".
A Hitoshi eso le hace gracia, en primer lugar porque el libro es suyo y en segundo lugar porque gracias a su novio se sabe toda la historia sin siquiera haber tocado el ejemplar. Aun así le gana más el amor (y quién sabe, una prueba para poder doblegar a su pareja por la culpa no le hace mal a nadie), entonces decide grabar a Izuku murmurando una retahíla de spoilers que suelta mientras está dormido. Cuando amanece y queda largo rato observándolo dormir piensa que quizás no deba hacerlo (eso de enseñarle las grabaciones) porque después de todo no es su culpa, y bueno, los libros cada quien lo disfruta a su manera -y quizá aquí en realidad sólo está siendo débil por el peliverde-.
En esas tardes él siente frío -y no tiene nada que ver el hecho de que Izuku le preste más atención al libro que a él-, entonces se halla quizá más necesitado de afecto y tiende a hacer cosas propias de un felino (cosas que obliga a Midoriya a callar hasta su muerte), como por ejemplo frotarse contra el hombro del contrario o recostar su cabeza en el regazo del más bajo. Cuando hace aquello Izuku deja el libro junto a la taza de té en la mesita blanca que enfrenta al sofá y le da toda su persona a él y a nadie más que a él. Hitoshi se siente orgulloso de lograr eso (¡Ajá, tomen, libros estúpidos!), aunque se lo guarda en el fondo de su ser, allá junto su amor a los gatos y a las pecas de su novio.
