Capitulo 2 – Al Descubierto

Sofia the first no me pertenece.


Los días fueron pasando y James sufría el que su hija lo tratara tan secamente y a veces lo ignorara.

Sol no quería ser así con su papá pero le molestaba que no le permitiera cumplir su sueño.
Leah y Andrew seguían entrenando arduamente, la carrera antes de la corona voladora sería el domingo siguiente, mientras que Sol continuaba haciendo Derby Volador a escondidas, sin imaginar lo que le vendría después.

Era la noche del sábado y el castillo de Zumaria estaba totalmente en silencio pero la reina Vivian se levantó por un vaso con agua y salió de su recámara pero una figura pequeña llamo su atención.

Esa capa roja la reconocía, entro a su recámara y se colocó su abrigo del mismo color y siguió a aquella figura hasta llegar a los establos. Unos minutos después la vio salir con Echo y luego se detuvo en medio del bosque, la figura se quitó la capucha y se montó en el pegaso para luego salir volando.

Quedo en shock al descubrir que era su hija, sin embargo ya había reconocido aquella capucha, era la misma que ella le había regalado en su cumpleaños.

Después de una hora la niña le ordeno al caballo volador que bajara y aterrizara.

"Lo haces muy bien" - menciono para atraer su atención.

"Gracias" - la niña y el pegaso quedaron paralizados al ver frente a ellos al madre de la misma - "Ma...ma... ¡mamá!"

"Así que has estado haciendo Derby Volador a espaldas de tu padre" - menciono seria.

"Mamá, yo, lo siento, no quería que se molestara conmigo, es que en verdad quiero practicarlo y..." - comenzó a explicarse pero su progenitora la detuvo.

"Está bien hija, te entiendo pero debiste ser sincera y decírmelo, entiendo que te asuste que tu padre se enoje contigo pero mentirle no es la respuesta" - le explico con una sonrisa comprensiva.

"Mamá..." - no sabía que responder.

"Por otro lado, te felicito, eres muy rápida en el deporte, yo nunca lo hice pero pude ver las carreras de tu papá, tu tía Sofia y tu tío Hugo, se que algún día tu padre entenderá y podrás hacerlo sin tener que esconderte" - menciono contenta.

"Gracias, y tienes razón, le diré a papá, pero necesito algo de tiempo, aun me falta más entrenamiento, así cuando le diga podre mostrarle que pedo hacerlo, por favor mamá, cúbreme hasta entonces" - le pidió.

"Está bien pero trabaja duro en ello, se que podrás hacerlo" - le dio un abrazo que ella correspondió muy agradecida - "Ahora llevemos a Echo de nuevo al establo y entremos al castillo antes de que tu padre se dé cuenta de que no estamos"

Su hija asintió y así lo hicieron, a la mañana siguiente fueron a ver la carrera de la academia real contra otra academia, las familias reales de Satin y Enchantia estaban en el balcón real dándoles ánimos a sus hijos.

"¡Vamos Andrew, tu puedes mi bebe!" - gritaba Amber emocionada.

"Cariño, tal vez deberías deja de gritar" - le pidió su esposo mientras su hija reía divertida.

"Déjala Dez, está apoyando a su hijo" - le dijo Sofia comprendiendo a su cuñado.

"¡Vamos Leah, demuéstrales quien eres hija!" - gritaba un Hugo emocionado.

"Leah y Andrew lo están haciendo muy bien, me recuerdan a mi hermana y a mi" - comento James con su esposa e hija en las gradas.

Sol miraba con atención a sus primos, no quería perder ningún detalle de la carrera.

Fue un poco tedioso pero al final pudieron vencerlos.

"Felicidades niños, estuvieron excelentes" - les felicito la Srta. Fauna.

"¡Mi bebe!" - Ambar abrazo emocionada a su hijo.

"Fue una gran carrera Leah" - felicito Sofia a su hija con un abrazo.

"Gracias mamá pero la próxima carrera es por la corona voladora contra la academia de caballeritos" - menciono Leah algo preocupada.

"Los recuerdo, Vaughan y Vance fueron nuestros contrincantes en la carrera que tu madre y yo ganamos" - comento Hugo recordando los hechos de aquella vez y la arrogancia de aquellos caballeritos.

"Nosotros también a usted rey Hugo" - dijo una voz detrás de ellos.

Frente a ellos estaba Vaughan con su típica cara arrogante y junto a él estaba un niño que parecía su versión de niño.

"Tu" - menciono Hugo con el ceño fruncido y en posición de duelo.

"También es un gusto verle rey Hugo y a su hermosa esposa Sofia, veo que su hija es igual de hábil que ustedes" - menciono mirando a Leah con superioridad, mientras que Sofia se sentía incomoda con sus palabras.

"Si, aprendió de la mejor, su madre" - respondió Hugo con orgullo.

"Por supuesto, y veo que también tienen un hijo, yo también tengo uno, Abel, saluda a los reyes de Enchantia y sus hijos" - ordeno Vaughan a su hijo.

"Buenas tardes sus majestades, princesa Leah, príncipe Darien" - saludo con una reverencia - "Es un gusto conocerte princesa Leah, he oído que eres rápida pero no tan rápida como yo"

"¿Disculpa?" - pregunto Leah sintiéndose ofendida.

"No lo escuches Leah, solo quiere jugar contigo y hacerte enojar" - advirtió Andrew.

"El príncipe Andrew de Satin, también he oído de ti, inteligente y astuto pero aun así no me llegas ni a los talones" - se burlo el niño.

Ambos miembros de la realeza lo vieron con molestia.

"Como sea, hemos venido para entregarles un mensaje del consejo de escuelas del Ever Realm, a las hadas Flora, Fauna y Primavera" - menciono el padre tan arrogante como su hijo.

Primavera les saco la lengua y Flora le regaño agradeciéndoles a ambos por llevar el mensaje y tomando el sobre para leerlo pero al saber su contenido las hadas quedaron mudas y asustadas.

"Srta. Flora, ¿qué sucede?" - le pegunto Sofia a su vieja maestra.

"El consejo a votado a favor de una petición de la academia de caballeritos para la carrera por la corona voladora, quieren que haya tres niños en cada equipo y si no se cumple automáticamente gana el otro equipo" - indico el hada de rojo muy angustiada.

Todos se quedaron estupefactos mientras que Vaughan y su hijo sonreían felices.

"¡¿Tres?!, el tercer jinete apenas sabe montar" - menciono Sir Gillium al blanco como el mármol.

"Ese es su problema, si no pueden encontrarlo no nos molestara quedarnos con la corona voladora, de nuevo" - menciono el ahora caballero confiado.

"No, no nos rendiremos tan fácilmente" - le respondió enojada el hada de azul.

"Es verdad, encontraremos a otro participante para nuestra escuela y está muy mal que se burlen" - refuto igual Fauna.

"La carrera es dentro de dos semanas así que tenemos tiempo" - menciono Flora.

"Seguro pero dudo que lo hagan, avísennos si se quieren rendir, adiós perdedores" - padre e hijo rieron hasta los presentes.

"Sir Gillium, ¿de dónde sacaremos a un jugador que sea rápido para el día de la carrera?" - pregunto Fauna al maestro.

"Tendremos que hacer pruebas, el que sea más rápido y ágil ganara" - decidió este preocupado.

En ese momento Sol y sus padres se acercaron para saludar.

"Andrew, Leah, estuvieron increíbles" - les alago pero se detuvo al ver las caras serias de sus primos y de los presentes en general - "¿Que sucede?"

"Gracias Sol, es que los caballeritos consiguieron que el consejo escolar del Ever Realm les permitieran participar con un equipo de tres y si nosotros no tenemos un equipo con a misma cantidad nos descalifican" - menciono la hija de Hugo y Sofia.

"Por lo que Sir Gillium ara pruebas para y el que gane tendrá el lugar en el equipo" - anexo Andrew.

Sol se quedo pensando en lo que sus primos le contaron, esta podría ser su oportunidad, solo había un problema, su padre, él nunca le permitiría hacerlo - "A menos que no lo sepa, es decir, él no está en la escuela" - pensó, luego se lo explicaría sus primos.

Esa misma noche le comunico a su madre su idea y está feliz por ella pensó que sería la oportunidad de mostrarle a James que podía ser una buena jinete.

El lunes se inscribió y el martes era la primera prueba, los que quedaran irían a una prueba antes de la prueba final el jueves para que desde el viernes pudieran comenzar a practicar el equipo completo.

Leah ayudaba a una de las maestras con algunos papales pero de repente algo llamo su atención en el circuito donde se hacían las pruebas - "Esa niña es..." - miro más de cerca y supo de inmediato quien era, tenía un traje rojo y negro de montar - "¡SOL!"

"¡Leah, ¿sucede algo?!" - se asusto la maestra con su grito.

"Si, no es nada, maestra, ¿me permitiría hablar con Sir Gillium?" - pregunto para poder hablar con su prima antes de que comenzara la carrera de prueba.

"¿Es sobre la carrera de la corona voladora?, por supuesto pero recuerda venir en 15 minutos, no más. Para los maestros era importante la carrera, hasta para él para el más estricto, pero sin olvidar sus horas de clase.

"Gracias" - agradeció y salió corriendo casi como una bala - "¡SOL!"

La niña se asusto ante el grito de su prima y volteo a verla.

"Ho...Hola, Leah" - le saludo nerviosa.

"¿Desde cuándo haces Derby Volador?, o más bien, ¿cuando tu papá te dejo hacerlo?" - le pregunto asombrada.

"Bueno, yo...yo lo aprendí sola y mi papá no me dijo que podía hacerlo, mi mamá es la única que lo sabe y ahora tu" - menciono con algo de tristeza.

La princesa de Enchantia se dio cuenta de ello y con una dulce sonrisa tomo las manos de su prima y mejor amiga entre las suyas haciendo que la viera a los ojos - "No te preocupes, puedes contármelo si quieres"

"Gracias, lo que pasa es que salgo todas las noches a practicar sin que mi papá lo sepa y ahora que tengo una oportunidad de ser del equipo mi mamá me dio este traje de montar y un caballo volador" - le mostró el pegaso que tenía a su lado. Marrón con melena y col rubia - "Lo llame Zeus"

"Genial, pero en algún momento tendrás que decirle al tío James" - recalco Leah con comprensión.

"Tienes razón pero debo demostrarle que soy una buena jinete" - respondió su prima con seguridad.

"Seguro que si, aun tengo tiempo antes de entrar a clases, puedo quedarme para verte correr" - le animo.

"Eso sería maravilloso, gracias" - se sentía muy feliz de que su prima la apoyara.

"¡Muy bien niños, es hora de la prueba, recuerden hacerlo con valor, confianza y respeto!" - ordeno Sir Gillium.

Algunos no supieron montarse en los caballos voladores pero Sol pudo hacerlo sin problemas y comenzaron la carrera.

Leah observaba con atención a su prima y en verdad que le agradaba lo buena que era y tenía una buena velocidad, llego al campanario sin problemas y termino en segunda.

"¡Excelente trabajo niños!, los que pasaron a la siguiente prueba, al final de las clases será colocada una lista en la cartelera de información con los ganadores, feliz día" - se despidió el maestro.

"¡Gracias Sir Gillium!" - agradecieron todos para luego ir a entregar los caballos, darles de comer y después ir a sus otras clases.

Leah abrazo muy emocionada a su prima - "¡Sol, estuviste fantástica!, seguro que ganaras"

"Gracias, espero que sí, habían muchos niños muy buenos" - agradeció su prima.

"No te preocupes, seguro pasaras" - le animo la hija de Hugo y Sofia.

"Eso espero, daré mi mejor esfuerzo, como Andrew y tu" - menciono mientras llevaba a su pegaso hasta los establos.

"Bueno, gracias, pero tú eres mejor que nosotros, eres muy rápida" - menciono su prima algo apenada por el elogio.

"cuando quede en el equipo podre demostrarle a papá que puedo hacerlo" - aseguro la hija de James y Vivian.

El día paso y las clases terminaron, todos los que participaron en la primera prueba se amontonaron para ver para ver el papel que contenía los nombres de que habían pasado a la segunda parte.

Leah saltaba a cada rato para poder ver si el nombre de su prima estaba en dicha lista pero habían tantos niños y algunas niñas que no podía ver nada.

"No, veo, nada" - decía a cada salto que daba.

Sol se divertía con las locuras de su prima pero estaba nerviosa por no saber si había pasado.

Finalmente algunos de los niños y niñas se fueron alejando y varios estaban tristes.

"No quede" - murmuro con tristeza uno de los príncipes.

"¡Le voy a decir a mi papi que hagan que despidan a ese profesor, ¿cómo pudo no elegirme?, obviamente soy mejor que todos esos tontos!" - menciono con aires de grandeza la hija de un familiar de Hildegard, muy parecida a ella.

"¡Oh, no quede, mamá!" - corrió llorando otro de los príncipes.

"Parece que no muchos quedaron" - susurro su prima mientras observaban a todos.

Sol estaba muy angustiada con tantas negativas que escuchaba. ¿Podría ella quedaren el equipo?

"¡Mira Sol, este es tu nombre!" - señalo emocionada Leah cuando al fin pudo ver la lista.

Efectivamente, estaba escrito el nombre de SOL = PRINCESA DE ZUMARIA, como uno de los primeros participantes.

Las dos princesas gritaron, abrazaron y brincaron de la emoción.

"¡Esto es increíble, podre cumplir mi sueño!" - grito Sol muy contenta.

"¡Si, al fin podremos correr juntas!" - grito igualmente Leah.

"¿Porque están gritando tanto?" - pregunto un Andrew desconcertado detrás de ellas, las había escuchado gritar desde el pasillo y junto con él estaban Diana y Darien.

Ambas niñas se quedaron mudas y congeladas, no sabían como explicarles a los demás lo que pasaba.

"Bueno..." - Leah miro a su prima en busca de apoyo y esta la miro preocupada pero luego de un suspiro decidió decirles la verdad.

"Lo que pasa es que...estoy haciendo las pruebas para el equipo del Derby Volador y ya quede para la próxima prueba" - dijo rápidamente esperando un regaño y negación de sus primos.

Andrew pareció estudiar lo que su prima le estaba confesando, vio la hoja y allí estaba el nombre de esta, así que hizo lo que debía hacer - "Me alegro mucho prima, te lo mereces, pero prométeme que tendrás cuidado" - le dijo con una dulce y comprensiva sonrisa, dejando mudos a todos y con signos de interrogación en la cabeza.

"Entonces, ¿no la vas a criticar?" - pregunto Leah y el chico negó con la cabeza.

"¿No le vas a reprochar el no habértelo dicho antes?" -pregunto su hermana y este volvió a negar con la cabeza.

"¿Y no vas a decirle que es algo imprudente?" - pregunto Darien.

"¡Ok!, si, si, ya sé que le diría todo eso pero no, confió en que Sol lo hará muy bien" - respondió con toda seguridad y una sonrisa.

"Gracias Andrew, y si, te lo prometo" - respondió con una sonrisa tierna la princesa de Zumaria.

Andrew siempre ha querido a Sol como una hermana mas y aunque no lo admitiera a Leah la quería igual

"Bien, pero ¿desde cuándo corres?" - pregunto Darien.

"Practique yo sola" - acepto apenada - "pero mi papá no lo sabe y les pido que no le digan anda, por favor.

"Bueno, pero en algún momento tendrás que decirle" - reafirmo Darién sintiendo tristeza por su prima.

"Lo sé pero ahora que tengo esta oportunidad no quiero dejarla pasar, no crean que no me duele tener que ocultarle algo, pero no tengo opción, si me descubre no me dejará correr" - contó sintiendo dolor en su corazón por no poder compartir esta felicidad con su padre - "Le diré después de la carrera, solo así podré demostrarle que puedo hacerlo"

"Pero ¿y si no quedas?" - preguntó igual de triste por ella Diana.

"Bueno, al menos estaré feliz de haberlo intentado y hablaré con él para convencerlo de que me permita practicarlo, le prometí a mamá que lo haría y no faltare a mi palabra" - menciono decidida pero con algo de preocupación.

Los cuatro niños la vieron con una sonrisa comprensiva y Andrew le colocó una mano en el hombro - "Descuida Sol, sabes que siempre estaremos allí para ti, cuentas con nuestro apoyo"

"Awww" - Sol, Diana, Darien y Leah le dieron un abrazo grupal a su primo y hermano enternecidos por su afecto hacia ellos.

"Bueno... ¡ya suéltenme!" - gritó tratando de parecer incomodo pero en realidad le agradaba que sus primos le abrazaran.

Esa noche en el castillo de Zumaria, Vivian le había pedido al mayordomo que no le dijera a James sobre el caballo que le compro a su hija, ella misma se lo diría en el momento indicado, quería apoyar a su hija, la había vista en acción y aunque se preocupaba por su seguridad, sabía que se convertiría en una gran jinete y del mismo modo confiaba en su esposo.

Después de todo, James era un padre estricto pero justo y amoroso, además de que su hija y ella eran su debilidad, daría todo por ambas, no podía culparlo por tener miedo a que Sol se lastimara.

La reina de Zuamria estaba recostada en su cama leyendo un libro, mientras que James tomaba un baño, que de hecho, ya estaba saliendo del mismo.

"Necesitaba un baño Vi, hoy fue un día muy largo y pesado" - mencionó el rubio al salir del baño con una toalla alrededor de su cintura y el pecho descubierto, al mismo tiempo que se secaba el cabello con otra.

Era cierto ya que como reyes había tenido una reunión con el consejo real de su reino y vaya que era difícil persuadir a la jefa de este.

"Bueno, ya sabes que la condesa Saori es difícil" - mencionó con un suspiro su esposa sin quitar la vista del libro.

"Lo sé, esa mujer es un anticuado y amargada, ¿qué clase de persona no quiere que se haga un fondo para pagar la educación de los niños de escasos recursos? - preguntó con indignación recostado en la puerta de su armario.

"Todos los consejos son anticuados James" - mencionó su esposa aún sin quitar la vista del libro.

Palabras ciertas, pues todos los consejos reales de todos los reinos eran dirigidos por directores amargados y/o anticuados y la mayoría de las personas que lo conformaban eran parecidos a ellos, lo cual era un dolor de cabeza para algunos reyes y reinas.

"Si, pero es desesperante" - respondió con fastidio para después darse cuenta que su esposa no apartaba la vista del libro que tenía en sus manos - "Oye, ¿de qué trata ese libro?, que tanto no dejas de verlo"

"Bueno, es sobre una historia de un padre que no escucho a su hija y por ser testarudo, la pierde" - le dijo todavía sin verlo.

"¿Sigues con eso?, Vivian, por favor, soy su padre y no quiero verla herida, me moriría si las perdiera a ella y a ti, comprendeme" - pidió, su esposa estaba enojada con él desde lo que sucedió con su hija.

"Te entiendo pero Sol también es mi hija, solo quiere cumplir su sueño y si solo le dieras una oportunidad verías de lo que es capaz" - hablo con razón recordando la noticia que su hija le había dicho esa tarde al llegar a casa.

James se quedó en silencio para luego suspirar con resignación - "Esta bien"

La peli negra se sorprendió y apartó la vista del libro para verlo - "¿Qué dijiste?"

"Que está bien, le permitiré a Sol practicar el Derby" - hablo no muy convencido pero resignado.

"¿Enserio?" - le preguntó su mujer, sorprendida y feliz.

"Si, pero..." - no todo podía ser tan fácil - "Deberá esperarse hasta el fin de semana para comenzar a entrenarla" - dictaminó pero aún sin alejar su miedo.

"¡James, eres fantástico, gracias mi amor!" - le dijo con emoción al besarlo.

Solo entonces recayó en lo que estaba usando su marido acababa de salir del baño y sin camisa.
Se separaron para verse a los ojos con una sonrisa enamorada y embobada para que luego el rubio comenzara a besarle el cuello haciendo que su cuerpo se hiciera de gelatina. Con tan solo un movimiento la despojo de su camisón para luego volver a besarla con frenesí y ella le quito lo único que tenía para dejarlos libres de cualquier estorbo.

James y Vivian se amaban mucho, el rey adoraba mucho a su reina tímida y con el toque musical de un ángel, mientras que Vivian amaba a su rey de brillante armadura.

Las caricias y los suspiros apasionados se hicieron sentir remitiéndoles amarse como un par de recién casados en su luna de miel.

Tres horas después ambos estaban durmiendo plácidamente, mientras que Sol regresaba de su práctica, quería estar lista para la prueba de mañana, al llegar al pasillo que daba al cuarto de sus padres quiso pasar sigilosamente pero estaba tan oscuro que no pudo evitar tropezar con uña mesón haciendo ruido.

"¿Qué fue eso?" - se levanto James al oírle ruido.

Vivian también se levanto preocupada pero se dijo que seguro era su hija regresando de su práctica por lo que tenía que evitar que James la viera o se retractaría de su decisión.

"Quizás fue...sólo el viento" - le dijo para despistarlo.

"No, algo o alguien está allá afuera, mejor salgo para ver quién es" - sin ver la angustia de su esposa se levanto de la cama y busco algo que ponerse para salir.

"James no es necesario, puede que haya sido un...ratón, si, es posible un ratón se metiera al castillo" - mintió para salvarle el pellejo a su hija - "Deja que el cazador de ratones real se encargue mañana, ¿sí?"

"Puede que sí sea eso peor mejor reviso para estar seguros" - respondió firme en su decisión.
"¡James, espera!" - le pidió al salir de la cama.

"¿Qué sucede?" - preguntó confundido por la actitud de su esposa.

"De...déjame ponerme algo" - pensaba que la hija ya estaría en su cuarto peor lo cierto es que la pequeña se había escondido debajo del mesón asustada después de escuchar la voz de su papá desde adentro.

Al terminar de vestirse con el camisón que tenía antes, acompaño a su esposo para mirar hacia al pasillo con una vela.

Sol sentía que era su fin, si su padre la descubría era el fin.

"¿Ves?, no hay nada, volvamos a dormir" - le dijo tomándole del brazo para llevarlo de nuevo al cuarto pero su marido era muy terco.

"No Vi, sé que escuche algo y solo quiero cerciorarme de que no es algo o alguien que nos pueda amenazar" - hablo decidido.

"Pues entonces caminemos por el castillo, busquemos lo que sonó" - ideó para que alejarlo de ese pasillo.

James le hizo caso y se fueron para el otro extremo del palacio, por lo que cuando el camino estaba libre Sol pudo salir con mucho cuidado, no quería que su papá la escuchara y después de algunos pasillos más llego a su cuarto.

Tan pronto entro y cerró la puerta se sintió aliviada, por poco y su padre la descubría, pero lamentablemente el alivio no le duraría mucho ya que la voz de su mamá se escucho al otro lado de la puerta.

"James, Sol está durmiendo, no es necesario despertarla, se podría asustar" - se oía decir a Vivian, intentando que su marido no entrará al cuarto de su hija pero James era un padre preocupado por su hija y no se detendría fácilmente.

"Quiero estar seguir de que nuestra hija está bien" - le insistió para la angustia y miedo de su mujer.

"Oh, no" - pronunció en voz baja Sol, estaba asustada.

Rápidamente se quitó la capucha roja, sus botas y su sombreo y se acostó en la cama cubriéndose hasta el cuello con la cobija para que su traje no fuera visto.

Escucho la manija de la puerta moverse y se volteó para que su padre no se diera cuenta de que estaba despierta. James y Vivian entraron y el rubio se sintió aliviado de ver que su hija estaba "dormida" muy tranquilamente.

El rey de Zumaria se sentó en la cama de su hija y le acarició el cabello con ternura, extrañaba poder abrazarla y que ella le sonriera con alegría.

"Mi pequeña Sol. Que tengas dulces sueños mi pequeña, sabes que por encima de todo siempre te querré, tu mamá y yo te amamos" - le dio un beso en la cabeza y se levanto para ver la sonrisa enternecida de su esposa - "¿qué sucede?"

"Es que...Sol es afortunada de tenerte como su papá y yo de que me ames, eres un hombre cariñoso y amoroso, te amo" - le dijo llena de felicidad.

"Y yo a ti, vamos, mañana le diré al cazador de ratones real que busquen al ratón que se metió al castillo" - dijo ya convencido de que había un roedor y salieron del cuarto sin ver cómo Sol lloraba en silencio ya que sentía culpable de ocultarle cosas a su padre pero tenía miedo de que no la dejará ni volver a montarse a un caballo.

"Entonces, ¿tú papá dijo eso?" - le preguntó con tristeza su prima Leah a la mañana siguiente en la academia real.

"Si, me siento terrible, la peor hija del mundo, ¡le estoy mintiendo a mi papá y él confía ciegamente en mí, pero no sé qué podría hacer si me descubre!" - respondió mientras se cubría la cara con sus manos en señal de frustración, se sentía fatal.

"Descuida, quedaras en el equipo y le dirás a tu padre" - le animó su prima mientras colocaba una mano en su hombro para reconfortarla, aunque no sonaba tan bien era cierto, Sol tenía muchas posibilidades de quedar en el equipo.

"Supongo" - recordó lo que hizo esta mañana al despedirse de su padre.

Flashback

"Nos vemos más tarde hija" - se despidió James con el miedo de que su hija aún lo ignorase por estar molesta con él.

"Papá..." - le llamo y él la miró sorprendido. Se acercó a él y le dio un beso en la mejilla para después abrazarlo - "Te quiero papi"

James no entendía mucho pero sonrío sumamente feliz mientras correspondía al abrazo de su pequeña hija.

Fin del Flashback

"¡Niños es hora de empezar!" - llamo Sir Gillium para comenzar con la prueba.
Sol se montó al caballo y en unos la carrera comenzó, Leah estaba atenta a su prima, se sentía preocupada por lo que pudiera hacer su tío James al descubrir que Sol practicaba el Derby Volador, al poco tiempo la carrera termino y el maestro se acercó a ellos.

"Bueno, los felicito lo hicieron bien pero solo dos irán a la final mañana y serán...Jacob y Sol" - respondió orgulloso de ambos alumnos.

"Gracias Sir Gillium " - mencionaron ambos.

"Los veré mañana en la prueba final" - hablo para luego irse.

"¿Viste Sol?, solo una prueba más y serás parte del equipo" - le animó su prima.

La niña de ojos padre le agradeció con una sonrisa, solo un día más y le contaría a su padre.

"Entiendo, Sofia y Vivian quieren que tú las ayudes a que James permita que su hija practique el Derby Volante" - mencionó Desmond esa tarde, pues Hugo lo había visitado por cosas de trabajo entre ambos reinos.

"Si, pero no sé qué podría hacer para que cambie de idea, él no me escucharía, me odia desde que supo que estaba enamorada de su hermana" - refunfuñó el peli negro.

"Pero Hugo, James y tú siempre han sido amigos, es normal que no se pongan de acuerdo, los dos quieren a Sofia a su manera pero son bastante parecidos" - le explico con calma el rubio castaño.

"Si, sé que si no fuera por él Derek me hubiera llenado de burlas por practicar baile sobre hielo cuando éramos niños, pero es fastidioso tener que me vea como si me quisiera ver muerto y que no tenga la delicadeza de negar que nunca quiso que fuera el esposo de Sofia" - mencionó con el ceño fruncido y los brazos cruzados al frente.

"Solo es sobreprotector, James siempre a protegido a sus hermanas, miraría así a cualquiera que esté con ellas" - era cierto, el rubio siempre había declarado lo mucho que odiaba ver a hombres cerca de sus hermanas, cosa que a ellas les molestaba, especialmente a Amber, ya que le había espantado varios chicos.

"Pero desde un principio yo nunca le agrade, si fuera por él Sofia se hubiera casado con Nicolás" - mencionó con disgusto el joven rey.

"No creo, recordemos que todos, incluido James, pensábamos que habías muerto y si no hubiera sido por su ayuda, no hubieras podido moverte para salvar a Sofia de Rodrigo" - le recordó Desmond.

"Ok, ok, si, James me ha ayudado más veces de las que quisiera, pero no sé cómo podría hacer para convencerlo" - acepto desesperado.

"Sé a qué te refieres pero deberías de intentar aunque sea por tu sobrina y tu esposa" - recalcó mientras observaba algunos documentos.

"Tienes razón. ¿Sabes?, esto me hizo recordar la primera vez que Leah montó un caballo volador" - mencionó con nostalgia, había momentos en los se ponía triste al mirar como su niña creía poco a poco.

"Te comprendo, si tener un hijo es difícil, tener una hija lo es más, somos celosos y no podemos evitar protegerlas de todos, se convierten en nuestras princesas" - explicó Desmond, recordando el aparatoso nacimiento de su hijo Andrew y la llegada de su hija Diana.

"Cierto, haré lo que pueda pero no prometo nada, eso fue lo que le dije a Sofia" - mencionó recordando la charla con su esposa.

"¿Qué te prometió si lo hacías?" - preguntó Desmond divertido.

"¿Qué quieres decir?" - preguntó confuso.

"Hugo, Amber le aconsejó a Sofia que usara sus encantos para hacer que dijeras que si" - respondió con una gran diversión al ver la cara muda de su cuñado.

Hugo se cayó de la impresión al mejor estilo anime para después volver a levantarse con una gota sobre la cabeza.

"¡¿Cómo?!" - gritó sin poder creérselo. Su esposa le había hecho trampa.

"Como lo oyes y por lo que veo tu caíste" - menciono con diversión, sintiéndose mas astuto que su cuñado.

"Así que fue eso, bueno, gracias por el dato, yo sabe como cobrársela a Sofia" - hablo con una sonrisa de un niño a punto de cometer una travesura.

"¿Que harás?" - le preguntó curioso el oji marrón.

"Descuida, esta noche Sofia sabrá de lo que hablo" - menciono el pelinegro muy confiado y sonriente.

"¡¿Que Sol practica Derby Volador a espaldas de James?! - escucharon de la voz de Amber desde el pasillo.

"Si, Sol lo está haciendo sin que él lo sepa, es sueño y no tengo el corazón para negárselo, deberías verla, se ve tan feliz cuando lo hace" - conto Vivian, quien había ido en busca de apoyo, ya que al igual que su hija se sentía mal por mentirle a James.

"Bueno, eso es fuerte pero me dices que mañana después de la escuela se lo dirá, ¿no?, por lo que dices no le será difícil entrar al equipo y me pregunto si Andrew y Leah lo sabrán" - se pregunto la reina de Satin preocupada por sus sobrinas y su hijo mayor.

"Si pero no sé como reaccionara James, él me dijo que aceptaría solo si esperaba hasta el fin de semana y me preocupa que por esto él se enoje y se retracte" - explico con angustia su cuñada.

"Bueno, solo podemos esperar, mi hermano es muy terco y necio pero las ama y siempre sabes que puedes contar con nosotros y con Sofia y Hugo" - le animo su cuñada.

"Gracias Amber" - sonrió agradecida.

Desmond y Hugo lo habían oído todo e intercambiaron miradas preocupadas, James era amoroso y gentil pero no le gustaba que le mintieran, si se enteraba de que su hija practicaba el Derby a sus espaldas podría castigarla de por vida.

Esa misma noche Hugo no sabía si contarle a sofia lo que había escuchado, sabía que tarde temprano Vivian se lo contaría pero no quería faltarle el respeto a su amiga.

"¡Buenas noches, mamá y papá!" - les había dicho su hija Leah para irse a dormir, Darien ya estaba dormido.

"Buenas noches Leah" - le dijo Sofia a su hija al darle un beso en la frente, arroparla y apagar la luz para luego salir junto a su esposo.

Mientras caminaban hacia su habitación Sofia se dio cuenta de lo pensativo que estaba su esposo des que regresó de Satin.

"Hugo...Hugo... ¡Hugo!" - le llamo varias veces ya que no le contestaba.

"¿Ha?, ¿qué?" - expresó con desconcierto.

"Hugo, has estado perdido en tus desde que llegaste de hablar con Desmond, ¿pasó algo malo?" - preguntó preocupada.

"¿Qué?, no, no pasó nada, es solo que..." - no sabía que responder, conocía a su esposa y sabía que se preocuparía mucho por la familia de su hermano - "He...más bien, Desmond me contó que Amber te dio la idea de convencerme para que les ayude a Vivian y a ti para persuadir a James de que deje a Sol practicar Derby Volador"

"Bueno...yo...eso fue..." - se sintió atrapada, la había agarrado con las manos en la masa.

"Descuida, lo haré pero tendrá que pagarme por adelantado reina Sofia" - mencionó con una sonrisa pícara y galante.

"Oh, ¿enserio rey Hugo?, ¿cómo podría hacerlo?" - preguntó siguiéndole el juego.

"Mmm..." - bromeo su joven y guapo esposo, haciendo como si pensara en una idea, para luego verla con aquella sonrisa confiada y coqueta que tanto conocía - "¿Qué tal si esta noche solo somos usted y yo en nuestra habitación?, pero eso sí, aún me debe ese día entero solo para nosotros"

"En verdad eres astuto" - le mencionó igual de bromista pero a gusto al tenerlo cerca y romántico.

"Perfecto" - la tomo entre sus brazos y emocionado la llevo a su recámara y comenzar a besarla con amor, pasión y deseo, le encantaba sentirse suyo y a ella le fascinaba que la hiciera suya.

Por supuesto que no le importaba que ella usara sus encantos para convencerlo de hacer lo que quisiera, iría hasta al fin del mundo por ella, sabía que no lo hacía con mala intención, para Sofia era importante que se llevara bien con James, dentro de lo que cabe, pero un momento a solas nunca les vendría mal, ¿no?

Recorrió, beso y acaricio su piel, su hermoso y esbelto cuerpo con sus manos y sus labios, mientras ella se aferraba a él presa de la pasión que sentían y llenaba de besos el varonil cuerpo de su marido, se miraron a los ojos como un par de enamorados felices de encontrarse nuevamente y volverse uno solo.

Adoraba esos ojos azules que desde niños lo hechizaban y ella se perdía en esos orbes verdes oscuro que brillaban con solo verla.

No tenía que pedirle nada, con gusto haría lo que fuera por verla feliz, a ella y también a sus hijos, esos dos hermosos regalos que ambos habían creado y que nacieron de ella y representaban el amor que se tenían.

Acaricio el cuerpo viril y masculino de su esposo, al tiempo que compartían besos apasionados y dulces.

Después de unas horas se encontraban dormidos pero Sofia comenzó a soñar algo extraño, estaban en la academia real y al parecer era el día de la carrera por la corona voladora.

Su sobrino y su hija estaban en ella pero había alguien más con ellos, una niña pero no podía verle el rostro puesto que estaba de espaldas, de repente unos truenos y relámpagos sonaron y en un segundo una fuerte lluvia comenzó, su hija seguía sin detenerse pero el hijo de Vaughan reía y se burlaba de ella y entonces un grito infantil se escucho y un relinchido de caballo que llamó su atención y en eso la oyó gritar - "¡SOL!" - el rostro de su hermano se mostró ante ella con horror al gritar él también - "¡NOOO...SOL!"

Para luego ver la figura de su sobrina caerse del caballo directo al suelo.
Fue entonces cuando se levanto de golpe, asustando a su esposo, pues estaba respirando rápido y temblando.

"Sofia, querida, ¿estás bien?" - le preguntó muy preocupado.

Ella se volteó a verlos con los ojos llenos de lágrimas - "Hugo" - pronunció en un susurro y de un momento a otro se aferró a él mientras continuaba llorando en su pecho.

"Mi amor, ya pasó, tuviste una pesadilla" - dedujo que era por eso que se mostraba asustada.

"Es que...soñé con Leah en la carrera de la corona voladora y había alguien más...pero una tormenta comenzó, el hijo de Vaughan la molestaba y de repente escuche un grito y la vi, vi como Sol caía del caballo para estrellarse en el suelo, vi a James desesperado y aterrado. Hugo, ¡tengo miedo de que sea una premonición, que algo malo le puede pasar a mi sobrina y a nuestra hija!" - mencionó entre lágrimas.

"Descuida, cálmate, solo fue un sueño, todo estará bien" - le dijo tratando de calmarla acariciando su cabello.

Mientras que ella se aferró más a él en busca de seguridad y amor y él la recibió abrazándola con amor para calmarla, pero sabía tan bien como ella de que había una gran posibilidad de que ese sueño se hiciera real, su esposa y él tenían magia y en algunas ocasiones ella tenía sueños premonitorios que le mostraban algunas de las cosas que vendrían en el futuro pero nunca se imaginó que pasaría en este momento, cuando él le ocultaba saber lo de su sobrina, solo podía pedir porque la suerte este de su lado.