El vals de las flores

-Le juro mi señora que no es nada grave- Soltó por enésima vez el mayordomo de la mansión Kido, que miraba suplicante a la joven diosa de ahora 18 años.

-No quiero discutir más Tatsumi- Dijo la joven con voz firme.- Puedes sentirte perfecto, pero el doctor reccomendo dos semanas de descanso.

Si bien el viejo Tatsumi era multitareas cuando se trataba de asuntos de las empresas Kido, o bien, de asuntos confidenciales del santuario. Pero, como cualquier ser humano, era inevitable que algún día iba caer.

Literalmente

Así se resume la caída de Tatsumi al querer hacer varias cosas. Saori sabía perfectamente que el peso de los años le estaba cobrando cuentas a Tatsumi, por lo cuál no era igual de rápida su recuperación.

-Eso es lo de menos mi Señora, lo que en verdad le preocupa es no poder acompañarla al cena de gala de Socios de Kido Enterprises- La voz de Tatsumi iba aumentando su preocupación con cada palabra que pronunciaba.- Además- Se aclaró la garganta. - Tengo entiendido que Julian Solo estará presente.

-Tatsumi, ya no tengo trece años-

-P-pero...-

-Pero nada, estaré bien. Julian no representa un peligro mientras Poseidón siga sellado-. Dijo Saori, mientras tomaba su bolso y salía de la habitación de su fiel mayordomo.

Saori lo miro de reojo con una sonrisa traviesa. -Casi lo olvido, Seiya se ofreció a cuidarte el día de la cena, ¡Cuídate Tatsumi!- Termino con una gran sonrisa.

Si Tatsumi ya sentía que el día no podía ser peor, tener que soportar a Seiya sería su perdición

Cinco Años

El tiempo pasa muy rápido, ¿No?

Todo había cambiado drásticamente en su vida. Su deber como diosa demandaba su presencia recurrente en Grecia. Mantener el legado de su abuelo la requería en Japón. Tuvo que aprender a llevar dos vidas totalmente diferentes entre si.

Se miró en el espejo mientras analizaba su bien formda figura.

Los años se marcaban delicadamente por su curvas, haciéndolas más tentativas al género masculino. No le era indiferente ni a sus propios caballeros. Su rostro se veía más maduro, atractivo y firme.

Bendita sea Afrodita por dotarla de tanta belleza

Comenzó a poner la lencería blanca de encaje por su cuerpo y a untar loción corporal con esencia de rosas. Masejeaba su piel delicadamente, logrando con esto impregnar el olor de la loción por su piel nivea.

No solo había madurado físicamente, las crueles y sanguinarias batallas que libraron su valientes caballeros le mostraron que ni siquiera el bien se salvaba de saldar cuentas a la muerte. La vida de cada caballero fue perforando el corazón de la diosa hasta provocar un vacío que solo podía ser llenado mientras mantuviera su legado vivo.

Hades dejo secuelas, tanto en ella como en sus caballeros. Seiya había sido maldecido por su espada, afortunadamente lograron salvarle. Los demás se limitaban a esperar con emocion proxima batalla por librar, por el mundo, por Athena.

Sacó un hermoso vestido azul del inmenso closet que se encontraba cruzando su habitación. Las mucamas que se encontraban allí, le ayudaron a ponérselo con delicadeza y elegancia.

El vestido se ceñía con perfección a su escote y cintura, mientras que la parte inferior caía esponjada y suevemete haciéndola ver como una princesa de Disney.

- ¡Se ve hermosa señorita!- Expresó jovialmente una de las mucamas más jóvenes.

Saori sonrió

Terminó de arreglarse con el maquillaje natural que le había aplicado su maquillista.

-Y pensar que la primera vez que te maquillé fue para tu fiesta de 6 años - Comentó el joven maquillista mientras terminaba de aplicarle el labial.

-Recuerdo que mi abuelo me reprendió por querer verme mayor, así que solo me dejo maquillarme de mariposa- Dijo Saori sin poder contener la risa.

Su risa se contagió por toda la habitación haciéndola sentir completa. Nada le faltaba. Sus caballeros caídos gozaban ya del descanso eterno y yaciendo lejos del sufrimiento que les causo.

Su merecido paz de 243 años le sentaba de maravilla.

Bajó las escaleras de la mansión con una gran sonrisa en su rostro. En su camino se encontró con Hyoga que a pesar de haber entregado ya su corazon a una joven asgardiana de nombre Flare, no pudo evitar quedarse embelesado ante la majestuosidad de su diosa.

-Saori...- Pronunció con un hilo en la voz.

- Hyoga, por favor cuida de Tatsumi. No dudo de oa capacidad de Seiya, pero si de su prudencia- Dijo con un semblante preocupado la pelilila.

Hyōga sonrió y negó levemente su cabeza.

Esos dos a pesar de los año no cambian, no te preocupes Saori. Seiya salió por unas cervezas, yo me encargaré de Tatsumi mientras tanto.

-Gracias Hyoga-

-No hay de que, suerte a con la cena y por favor cuídate-

Salir asintió a la oar que se despedía de el con la mano.

Salió de la mansión en camino a la limusina que la esperaba afuera. Emprendiendo su camino hacía una mansión de igual tipo en unos de los barrios más elegantes de todo Tokio.

-Kanaye Royama para servirle señorita-. Dijo un hombre mayor mientras besaba delicadamente la mano de Saori.

Aunque la cena no fuera en la lujosa mansión Kido, como herdera universal de Mitsumasa asi como dueña de sus múltiples empresas, Saori desempeñaba su papel de anfitriona con elegancia y porte.

Dentro de los presentes se encontraban funcionarios del gobierno, ejecutivos y trabajadores de las empresas Kido, y obviamente, los socios más importantes de estás. No todos eran gente mayor, la presencia juvenil se manifestaba en pos hijos de los diversos invitados, así como los herederos de distintas corporaciones.

Kanaye Royame que era un hombre bastante alto, podría decir que parece más un guardaespaldas, pero se trataba nada más y nada menos que el director de relaciones internacionales de Kido Enterprises y de la mano derecha de Mitsumasa Kido.

-Me alegra volver a verlo señor Royama, ¿Hay alguna sugerencia de como debo relacionarme con nuestros socios?- Preguntó Saori.

-La relación con cada uno de nuestros socios va de maravilla señorita. - Hizo una pausa el hombre. -La relación con la familia Solo se ha dejado de lado, no olvide que son nuestros principales socios en Grecia.

Saori hizo una pequeña mueca, sabía que Julian era totalmente de los agravios de su tío Poseidón bajo la influencia de Kanon, pero no era precisamente inocente de haberle pedido matrimonio.

-Parece ser que el joven Solo está preocupado por esta situación, tanto así que ha preguntado por usted-. El semblante de aquel hombre no parecía cambiar por mada de lo que decía.

-Me imagino que no debió de haber sido el único-

-En efecto- Dijo Kanaye mientras tomaba una copa que le ofrecía un mesero.- Pero es más urgente que se hable con el señor Solo.

Con esto último, Saori asintió y le dió una ligera reverencia en modo de despedida. Caminaba entre la multitud que la saludaba con una sonrisa o von una reverencia, en su camino, no perdía la oportunidad de preguntar por el peliazul y buscarlo con la mirada.

-Veo que ha estado preguntando por mi-. Se escucho una voz masculina detrás de ella.- No sabe lo feliz que me hace eso, Señorita Saori.

Saori volteó en dirección a esa voz que la llamaba. Miro al joven de más 1.80 de altura y se quedó sorprendida al ver como los años habían pasado por el, y para bien.

Seguía manteniendo esa larga melena azul y esos ojos zafiro, pero sin duda tenía una expresión más madura y varonil, asi como parecía tener un cuerpo más atlético y fuerte.

-Julian, cuanto tiempo-

-Cinco años para ser exactos-

Se seguían viendo a los ojos analizándose uno a otro sin decir nada. Julian apreciaba el rostro de Saori así como su figura en aquel hermoso vestido.

-Debo decir que se ve estupenda- Expresó Julian mientras miraba sus ojos.

-Usted también se ve muy apuesto, ¿No le molestará que tome asiento con usted durante la gala?- Preguntó Saori mientras caminaban a la mesa principal.

-Será un placer-

Tomaron asiento en la mesa principal del salón. Platicaban de temas triviales como el clima, como había sido niñez, entre muja otras. Sin embargo, el marstro de ceremonia se acercó a Saori susurrándole algo al oído, Saori se limitó a asentir con nerviosismo.

El maestro de ceremonia tomo el micrófono y miro complice a la señorita Saori.- Damas y caballeros, daremos inicio a nuestra cena de Socios de Kido Enterprises con el primer vals a manos de la Orquesta Filarmónica de Osaka-.

Saori miro nerviosa a Julian, el le devolvió la mirada acompañada de una sonrisa.

-¿Me permitiría abrir la cena en vals a su lado?- Preguntó Julian.

-Claro-

-Hermano- Susurro Hera. -No pensé que Athena tuviera gustos tan exóticos- Dijo mientras miraba de fuera la mansión donde se estaba llevando a cabo la cena.

Hades soltó una carcajada. Le ofreció su brazo para entrar a aquella mansión que se erigía imponente frente a ellos.

-Hermana, querida, ¿Te gusta bailar?-

Rieron con maliacia mientras entraron al salón con las miradas de muchos sobre ellos.

¡Lamento mucho la demora!

Le escuela me esta matando, pero en ningún momento deje de pensar en este fic. Prometo actualizarlo con más frecuencia.

También me gustaría decir que el fic "Can't take my off you" se encuentra suspendido por el momento. No es que no quiera continuarlp, al contarlo, pero me es difícil ya que no he visto la serie en un buen tiempo.

Una aclaración que me gustaría hacer es que a pesar que puse en una situación romántica a Saori y a Julian, no es el objetivo ya que Saori tendrá que ver con Seiya y con otro Santo formando un triángulo. Pero sin duda Julian sera muy importante en la historia.

¡Nos vemos!