Como pediste, aquí una continuación. Espero que te guste como el capítulo anterior.

El siguiente será según el punto de vista de Jack =)

Ver

A Sophie no le pareció extraño que su hermano se hubiera ido al día siguiente de ir a ese lugar feo y malvado. También sabía que Jack cuidaría de él y le daría todo lo que su hermano mayor se merecía porque Jamie era bueno y debía tener lo mejor.

Lo triste fue quedarse con su madre y verla tan devastada, no podía entender su pena.

¿Por qué mamá estaba así?

¿Por qué mamá lloraba todas las noches en el cuarto de su hermano?

Pensó en darle la carta, pero mamá ya no la veía y no sabía qué hacer para poder llamar su atención.

Así que esperó… no tenía mayor opción.

Espero muchos días antes de poder ver a su hermano flotando en la ventana y con una de las sonrisas más brillantes que le había visto en algún momento, Jack, a su lado, también sonreía y Sophie se sintió tranquila y feliz porque todo estaba bien.

Excepto mamá.

Habló con su hermano por horas y lo puso al día en todo lo que había pasado después de que Jamie se había ido con Jack. Sophie no sintió curiosidad ante el silencio de Jack, estaba viendo a su hermano luego de mucho tiempo, eso era lo único que importaba.

- Tranquila Sophie, mamá estará mejor con el tiempo. – La pequeña sintió los fríos brazos de su hermano rodeándola y supo que así sería.

- Te creo.

- ¿Tienes la carta que te di esa vez?

Sophie asintió y luego explicó el por qué aun no podía dársela a su madre. Jamie, como siempre, le sonrió y le dio fuerzas para que al día siguiente le pasara la carta sin miedo.

Sintió el cuerpo de su hermanao abrazándola, Jamie estaba frío, pero de alguna forma también sintió la calidez que este le deseaba transmitir.

Sophie intentó mantenerse despierta lo más que pudo y no evitó sonreír con cariño al ver a su hermano antes de dormir.

Jamie estaba con Jack, Jamie estaría bien.

Mamá lo entendería.

Porque Jack era importante para Jamie y a su vez Jamie lo era para Jack.

No hay lugares feos y malos para Jamie si se quedaba con Jack.

Mamá lo entendería algún día.

Sophie entendía. Aunque también le dolía, pero la felicidad de su hermano era más importante.

En su pequeña cabecita, pensaba que aquello era lo mejor.

Años han pasado desde ese primer encuentro.

Jamie la visitaba cada año, Sophie no podía evitar sonreír con alegría al verlo. Con el tiempo las charlas duraban mucho más, con los años los temas comenzaron a cambiar y en algún momento Sophie no evitó percatarse de que su hermano nunca cambiaba cuando la visitaba.

Jamie siempre se veía de 12 años.

Cada año, Jamie se veía de 12 años.

Y Jack nunca hablaba, se quedaba en silencio en algún rincón de la pieza, observándolos con una sonrisa extraña, esperando a que ella hiciera algo.

¿Qué esperaba Jack?

¿Era una prueba?

¿Estaba bien que Jamie se viera siempre igual?

Aunque su hermano se veía feliz y estaba con Jack, se supone que todo estaba bien ¿No?

Pero su hermano no cambiaba y ella si lo hacía con el paso del tiempo.

Tampoco podía hablar con su madre sobre esos temas, en algún momento el nombre de su hermano ya no podía ser dicho. Al principio Sophie no lo entendía, pero con los años comenzó a ver el dolor de su madre, comenzó a comprender lo que la desaparición de Jamie había causado en su pequeña y ahora rota familia.

Pero ella no podía culparlo.

Porque Jamie iba a ser llevado a ese horrible lugar y ella no permitiría eso.

Además Jamie estaba con Jack, se supone que todo saldría bien mientras estuvieran juntos. Siempre creyó eso y no lo dejaría de creer.

Aunque a veces las miradas de aquel guardián fueran extrañas.

Y más años pasaron y Jamie la visitó en donde sea que estuviera.

Los años continuaron y Jamie la visitaba en la universidad.

Y los años pasaban y Jamie seguía viéndose de 12 años.

Y Jack seguía expresando con esa sonrisa culpa y pena, porque al fin podía entender esa expresión, después de mucho tiempo comenzó a entender eso.

- Hermano, necesito hablar a solas con Jack.

Jamie la vio con duda y un poco de miedo, pero ella le sonrió con cariño, expresándole tranquilidad y madurez.

Si, Sophie ya era una adulta pero aun podía verlos, porque siempre creería en su hermano, en los guardianes, en aquel conejo que ya no la volvió a visitar luego de que se enteró de su matrimonio, en los sueños y esperanzas.

Su deber, ahora como madre, era fomentar esas esperanzas y sueños en sus pequeños.

Porque Jamie luchó hasta el final por aquellos sueños y dejó este mundo por ellos.

Porque Jamie quería estar con Jack por siempre.

Jamie se retiró del lugar con duda, ella le indicó que fuera a ver a sus sobrinos dormir.

Algunos minutos pasaron luego de la retirada de Jamie y la pieza se mantuvo en silencio.

- ¿Qué sucede Sophie? – Jack sonreía, pero ella, ya más madura, podía ver su miedo, sabía que esto era lo que estaba esperando el albino desde el primer día en que Jamie la visitó muchos años atrás.

- Ven Jack, acércate. – Notó la duda y el miedo, pero ella le sonrió con dulzura y cariño.

Jamie siempre le expresó su admiración y amor por Jack, con los años ella también pudo ver esos sentimientos reflejados en Jack por su hermano.

- Yo… - Jack se acercó, pero ella le impidió hablar.

- Nunca te he culpado Jack. – El joven guardián la observó con sorpresa. – Jamie siempre quiso irse contigo, quizás era pequeña en ese entonces, pero siempre vi como sus ojos brillaban cuando se trataba de ti.

- Pero tu madre…

- Mamá nunca lo podría comprender… pero no te culpo por ello. – Sophie observó el rostro de Jack con cuidado, se veía como un niño, a pesar de tener muchos años más que ella, ella sabía que, a pesar de los años que aquel joven llevaba con "vida", seguía siendo un niño.

Ni Jack, ni Jamie podrían experimentar ciertas cosas de la vida que los harían madurar.

Pero se tenían el uno al otro y eso lo comprendía, con eso le bastaba para sentirse tranquila

- Lo lamento Sophie.

- Ya te dije que no hay nada que perdonar. Jamie está contento y eso es lo importante.

- Pero te lo quité y… - Sophie negó con la cabeza y siguió sonriendo.

- Sabía que Jamie quería estar contigo Jack y también que tu deseabas que él se mantuviera contigo, él fue el primer niño que creyó y te vio, también sé que no somos eternos que… si te lo llevabas, él tendría que cambiar, tendría que ser como tú.

Sophie notó como el cuerpo del joven se tensaba, ella lo abrazó con cariño, sentía el cuerpo frío entre sus brazos, pero también sintió como este le respondía el abrazo.

- Admito que al principio no entendía el hecho de que Jamie siempre se mantuviera igual.

- Le dije que no era necesario, que podía regresar a casa, que… que podía seguir su vida y…

- Shh… - Sophie se separó del joven, vio las lágrimas deslizarse por las mejillas del guardián. – Jamie te ama Jack y quería estar contigo por siempre.

- ¡Destruí tu familia!

- Mamá nunca lo pudo entender. – Susurró con pesar. – Pero yo si lo entendí Jack, siempre lo hice y confió en ti.

Jack siguió mirándola con lágrimas y pesar. Ambos sabían que tenían que tener esta conversación, Jack lo supo desde hace años y espero tranquilamente a que la joven le hablara.

- Ambos merecen felicidad y lo entiendo, entiendo que esta era la mejor opción para que estuvieran juntos y debes prometer quedarte con Jamie por siempre, después de todo algún día yo…

- ¡No lo digas!

- Algún día moriré.

Y esa era la verdad que Jack nunca podría soportar ni comprender. Los niños crecen, los adultos envejecen, las personas mueren y Sophie lo haría en algún momento, aquella mujer se iría en algunos años a un lugar donde ni Jamie ni Jack podrían volver a verla.

- Gracias por hacer que Jamie me visitara Jack, gracias por no dejar que mí querido hermano se alejara de mí. – Esta vez fue Jack el que abrazó a la mujer mientras esta lloraba.

- No tienes que agradecer nada Sophie, yo soy el agradecido, siempre lo estaré.

- Prométeme que estarán conmigo cuando el momento llegue.

- Sophie…

- Por favor Jack.

Volvieron a alejarse, ambos llorando y con sonrisas tristes.

- Eso ni siquiera debes dudarlo Sophie. – La mujer ensanchó la sonrisa. Sabía que Jamie estaría bien junto a Jack.

- ¿Crees que… - se sonrojó. – crees que Conejo pueda estar también a mi lado en ese momento?

Jack la observó y su expresión se entristeció, Sophie sabía que quizás había pedido demasiado. Las cosas con Conejo no pudieron darse para Sophie, pero ella no lo culpaba. A veces las cosas no pueden ser como uno desea.

- Aunque lo congele o amarre, lo verás Sophie.

- Gracias.

Tal vez Sophie no pudo tener el valor de Jamie para irse con Conejo, sabía que su madre se habría roto si ella también seguía sus sueños. Pero no culpaba a nadie.

Jamie, como siempre, lucho por lo que creía y era feliz.

Sophie aprendió a ser feliz y disfrutar lo que el mundo le entregaba.

Jamie estaba con Jack.

Sophie entendía.

Mamá nunca lo pudo superar.

Pero ellos estaban juntos y eran felices.

Mientras Jamie fuera feliz, Sophie sería feliz.

Mientras se amaran, todo estaría bien.

Sophie lo entendió y por eso podía sonreír con alegría mientras observaba a los jóvenes marcharse con una sonrisa y prometiendo una pronta visita.

Si, mientras Jamie estuviera con Jack todo estaría bien.

Sophie cerró la ventana y se preparó para el siguiente día con una sonrisa tranquila adornando su rostro.

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