¡Hola lindos!

Pues, primero que todo, muchas gracias por los 4 RR que recibí. Me encantaron. Especialmente a Sessha Jazmín. Tus ideas me dieron a mi muchas más ideas, espero no te moleste que las tome de referencia.

Tengo varias ideas al azar respecto a este fic. Así que no seguirá un patrón específico, especialmente con la edad de Izayoi. Habrá veces que la ponga beba y otras más grandecita ;) Avisaré cómo sea.

Tampoco escribiré de todos los del Shisengumi, creo, al menos hasta hoy creo eso.

En este capítulo, Izayoi es una beba de meses.

Bueno, no los interrumpo más y les dejo con la lectura.

¡DEJEN RR!


Capítulo II: Shimpachi.

El silencio era palpable en el recinto del Shisengumi. Empezaba la primavera, aún hacía algo de frío, pero los árboles ya se empezaban a ver verdes nuevamente y no era necesario usar ropa tan abrigada. Una joven mujer en sus veinte años caminaba tranquilamente con una bandeja de humeante té recién hecho. Se arrodilló sobre la madera y tocó antes de llamar.

-Permiso.

Avisó antes de abrir la puerta.

-Buenos días a todos.-Saludó con una sonrisa.

Los miembros principales del Shisengumi respondieron al unísono salvo el marido de la chica, que la había saludado al despertarse. Y empezó a pasar las tazas de té a su familia.

Porque el Shisengumi era su familia.

La pequeña que llevaba en su espalda resguardada del fresco de la mañana empezó a pelear con la tela que la oprimí hasta que logró deshacerse de ella y mostrar a los presentes sus grandes y redondos ojos amatistas.

Por un instante, al menos, tres figuras estuvieron dispuestos a saltar para ver mejor a la beba. Más un carraspeo del padre los detuvo.

Chizuru sonrió, Hajime simplemente siguió con su té, Souji fue menos discreto y rió a carcajadas ya que Toshizou Hijikata detuvo las intenciones de Heisuke, Kondou y Shimpachi de ir a por la bebé. El joven padre suspiró resignado.

-Les dará algo si no la cogen, ¿verdad?

En un segundo se formó un pequeño alboroto. Heisuke fue el primero en saltar y soltar a la pequeña de su cárcel de tela.

-Buenos días, Izayoi-chan.-Saludó acercando a la beba de cinco meses a su rostro y tomó su nariz.

-Cada día estás más grande, pequeña.-Agregó Kondou haciéndole carantoñas a la nena en brazos de Heisuke.

-Y más guapa.-Apuntó Sanosuke parándose frente a la pequeña de cabellos oscuros que rió ante su presencia.-Mi novia favorita.

-¡Aléjate de la pequeña Sano!-Advirtió Heisuke.-Es una beba.

-Claro, y es mi novia.-Enfatizó Shimpachi.-Ella quiere al más musculoso.

Acto seguido empezó a hacer poses que dejaban ver bien sus bien formados bíceps. Gruñendo al hacerlo.

A la pequeña esos ruidos la molestaron y no tardó en hacer un puchero antes de soltarse a llorar.

-¡La has asustado Shimpachi!-Le retó Heisuke.-Ya, ya, Iza-chan, tranquila.

Chizuru se alejó de lado de Toshizou y fue a tomar a su hija en brazos para calmarla. Cosa que no tardó en pasar. La joven observó el semblante sombrío de Shimpachi y trató de calmarlo.

-No te lo tomes personal Nagakura-san.-Le dijo.-Fueron los ruidos que hiciste que la asustaron. Creyó que te dolía algo y no quiere que le duela nada a uno de sus queridos tíos.

El lado infantil de Shimpachi salió a relucir y sonrió ampliamente al creer que la niña se había preocupado por él.

Chizuru sonrió complacida y regresó a ver a su marido con su hija aún en brazos.

-Toshizou-san.-Lo llamó.-Quisiera ir a hacer las compras, he escuchado que habrá rebajas en el mercado el día de hoy.

-Está bien.-Concedió el teniente del Shisengumi mirándola con cariño. Para luego ver a sus hombres y tras un arduo estudio.-Shimpachi, ve con ella.

Más risas estallaron provenientes de Heisuke, Sanosuke y Kondou. Incluso un par de sonrisas se colaron en los miembros más serios del grupo como Saitou y Sannan-san.

-¡¿Por qué yo?!-Explotó el aludido

-Porque hiciste llorar a mi hija y porque yo lo digo.-Explicó con simpleza y lo miró de forma amenazadora-¿Algún problema con escoltar a mi familia?

-Ninguno.-Suspiró resignado esperando que Chizuru salga de la habitación para seguirla.

La joven madre se retiró y junto con el habilidoso espadachín salieron del recinto con dirección al pueblo.

-Siento que Toshizou-kun te haya forzado a venir con nosotras, Nagakura-san.-Se disculpó la señora Hijikata. Con su hija siendo cargada en posición vertical.-Es un poco sobre-protector.

Shimpachi pudo haberse carcajeado respecto al "un poco" que mencionó la joven. El teniente Hijikata se había vuelto loco, literalmente, con su familia. Al punto de que cuando sale en una misión de varios día, mínimo deja a tres de ellos cuidando el recinto.

Afortunadamente la mayoría de sus misiones, ahora eran diplomáticas de manera que no había la necesidad de que los mejores miembros del Shisengumi partieran todos en una misión.

La paz se respiraba en el ambiente y se alegraba.

Especialmente cuando veía el rostro inocente de la beba en brazos de Chizuru. Una niña que vivirá en un mundo armonioso.

-Oh, Nagakura-san, iré a ver qué están ofreciendo allá.-Dijo señalando a un gran número de personas.-Por favor, sostén a la niña.-Dijo entregándosela y perdiéndose entre la muchedumbre.

Shimpachi quedó de piedra. No era la primera vez que estaba con Izayoi. Pero, si era la primera vez que estaba completamente solo con ella. Heisuke se había proclamado su niñero personal y por alguna extraña razón nunca lloraba o molestaba cuando estaba con Saitou. Incluso había visto a Kondou-san sacándole el aire luego de alimentarse o cambiando un pañal pero él…

Los grandes y redondos ojos de la niña lo estudiaron con ahínco. Era una beba muy hermosa. A pesar de tener el color de ojos, tez y cabello de su padre tenía las finas y delicadas facciones de su madre.

Qué más da. Al paso que va, seguramente ella será lo más cercano a una mujer hermosa que tendrá. Puesto que todas, se las queda Sano.

-Parece que mamá tardará un poco, Iza-chan.-Le dijo a la infanta.-Vamos a pasear.

Quiso acomodar a la niña acostándola en su brazo, más, con sus escasos cinco meses empezó a retobarse hasta que la paró, sentando su pompita en su antebrazo. La pequeña parecía maravillada por la nueva altura que él le ofrecía.

-Caprichosa.-Regañó cariñosamente.-Al paso que vas serás la niña más mimada de todo Kioto.-Y la culpa sería únicamente de ellos. Ya que la pequeñaja se había metido a todos en su puñito.

¡Incluidos el amargo Souji y el taciturno Hajime!

Sin quererlo pasaron por el distrito rojo.

-Nunca vendrás aquí.-Sentencio muy seguro a la niña que lo miraba sin comprender.

-¿Nagakura-sama? ¡Oh que belleza de niña!

Varias de las geishas del distrito se acercaron al ver a la niña. Y lo rodearon en un momento sintiéndose atrapado.

-¿Es tuya, Nagakura-sama?-Preguntó una.

-Que guardado te lo tenías.

-N-no e-es mía.-Dijo como pudo ante las cientos de preguntas de las mujeres de oficio.

-¡Entonces es la hija del teniente Hijikata!-Chilló una recordando el incidente en el que su teniente había sacado a Chizuru de ahí proclamándola suya.-Es una pequeña princesita.

Si su teniente se enteraba que estuvo ahí… se vería obligado a cometer Seppuku.

-Eh… sí, es muy linda.-Se apresuró a salir del tumulto de mujeres.-Nos vamos.

-Qué lindo se ve un hombre cuidando a un bebé. No te imaginaba de ese tipo Nagakura-sama.-Habló una de las geishas más guapas.-Visítame la próxima vez.

-¡No, a mí!

-No, me visitarás a mí. ¿Cierto, Nagakura-sama? Te haré un descuento.

-Eh… claro.-Comentó sorprendido. Claro que conocía a esas geishas. Sano había compartido lecho con la mayoría de ellas y nunca antes le habían prestado atención a él.-Adiós.

Ahora se peleaban por su futura compañía. Incluso ofrecían descuentos.

¿Sería acaso…?

Tan concentrado estaba en sus cavilaciones que no se dio cuenta que chocó con alguien. Una chica, de apariencia humilde, pero, muy guapa. Había tirado unas manzanas que al parecer compró.

-Permíteme ayudarte.-Rápidamente se agachó a recoger las frutas. Gracias a su fuerza no tuvo problemas en sostener a la niña con una mano y ayudar a la mujer con la otra.

Una vez que se incorporaron apreció lo bonita que era la chica y notó que ella no le quitaba la mirada de encima.

-Tienes una hija muy bonita.-Le dijo un cumplido.

-Oh, ¿ella?-Cuál otra, idiota, se reprendió el mismo.-Iza-chan no es mi hija, es… mi sobrina.-Concluyó tras meditarlo un poco.

-Oh, es muy tierno de tu parte lidiar con ella. La mayoría de hombres no les gusta lidiar ni con sus propios hijos.

-Es que Iza-chan se deja querer fácilmente.-Explicó.-Y es una beba muy bien portada.-Añadió con orgullo.

-Se nota que la quieres mucho.-Dijo con una sonrisa que dejó embobado a Shimpachi.-Oh, se me hace tarde, tengo que irme. Ha sido un placer…

-Nagakura, Shimpachi Nagakura.

-Ha sido un placer Nagakura-san.-Dijo respetuosamente.-Espero verte por el pueblo algún día.

-Yo también… este…

-Wakaba, Sayori Wakaba.

-El placer ha sido todo nuestro, Wakaba-san.

-Adiós Iza-chan.-Se despidió de la niña y se marchó.

Shimpachi quedó solo con la niña nuevamente. La regresó a ver y la encontró cerrando los ojos y bostezando. Ahora sí la acomodó para que durmiera cómodamente sobre su antebrazo. Cómo era tan chiquita y él tan grande, cabía en él.

-Estás cansada, Iza-chan.-Le habló.-Parece que has usado toda tu magia para atraer mujeres hermosas hoy. Descansa sobre tu tío Shimpachi.-La niña lo miró, luchando contra el deseo de dormir, con su ceñito fruncido.

Como si Shimpachi entendiera lo que le quería decir le contestó con la voz más tierna que jamás se había escuchado:

-Siempre serás mi primera novia, princesita.

Y cómo si eso fuese lo que la niña quería escuchar, cerró los ojos entrando al mundo de los sueños.

FIN.


Notas de la Autora:

¿Y bien? ¿Cómo os pareció? Espero que les haya gustado.

Creo que el próximo será Souji, él o Sanosuke ;)

También tengo más o menos la de Saito y Heisuke, incluso uno de Kazama.

Muchísimas gracias a los que leen y de manera especial a los que comentan:

Asuen; Kairu; Sessha Jazmín; Ficxx-Vicky.

Se despide con un beso y recordándoles que dejen RR:

Sakura Tachikawa.