En cuanto atravesaron el portal comenzaron a dudar si su elección había sido buena idea. Gracias a la fuerza gravitacional provocada por dicho portal, Alex y Severus fueron arrojados hacia la parte trasera de la cabina de mando y sin poder moverse; para evitar estrellarse contra la latina y el adulto, Ron y Hermione se sujetaron con fuerza del asiento del piloto y Harry usaba todas sus fuerzas para no soltar los controles. Salieron del portal y los cuatro pasajeros cayeron al suelo debido a que la fuerza gravitacional se detuvo y volvieron a la normalidad. Se pusieron de pie y se colocaron alrededor de Harry.
—¿Todos están bien? —preguntó Severus
Harry y las chicas contestaron sí vagamente. Ron no pudo contestar, estaba mareado por el viaje, tanto así que se inclinó al lado contrario de donde estaban los demás y vomitó.
—Guácala —dijo Alex en español
—Perdón —dijo Ron, incorporándose—. Y yo que creía que era horrible ir en el Autobús Noctámbulo… esto es peor
Ron se sujetó con una mano al asiento del piloto mientras que con la otra sujetaba su estómago. Hermione sacó su varita y con un movimiento limpió el vómito del pelirrojo. Una vez pasado el asco, los cinco miraron por la ventana, recordando lo aprendido en las clases de Astronomía para saber en dónde estaban.
—No reconozco ninguna de estas constelaciones —dijo Severus después de unos minutos de silencio—. Debemos estar muy lejos de casa
—Atravesamos un extraño portal espacial, ¿qué esperabas? —dijo Harry. De pronto volvió a escuchar al León Azul y miró al frente—. Oigan, el león quiere ir a ese planeta. Creo que… se dirige a casa
Los demás miraron al frente, comprobando lo dicho. A simple vista les recordó a la Tierra, pero con lo que acababa de pasar y lo dicho por Severus, era más que imposible que fuera su planeta. El león aceleró, entraron a la atmósfera y por la fuerza los cuatro pasajeros se amontonaron en Harry.
—Un poco de respeto a mi espacio personal, por favor. —pidió el ojiverde
—¿Acaso soy el único que se está arrepintiendo de haber atravesado ese extraño portal espacial? —preguntó Ron preocupado—. ¿O por qué obedecer a un enorme león metálico? —preguntó lo último mirando a su mejor amigo
—Nos alejó de esa nave alienígena ¿no? —le recordó Harry
—¿Oh, Houston? Estamos en una nave alienígena —le recordó Alex
—Ella tiene razón —dijo Severus—. Nos salvó de esos monstruos, pero no sabemos si nos está llevando a un lugar seguro o a uno peor
—Oye, tú fuiste quien dijo que confiáramos en el León ¿y ahora estás asustado?
—¿Contigo a los controles? Aterrado
—Ya, los dos —interrumpió Alex—. A nadie le gusta estar en esta situación, pero aquí estamos. Si queremos superarlo tenemos que hacerlo juntos. Tú lo dijiste, Severus, ahora somos un equipo
—Entonces ¿qué hacemos? —intervino Hermione, preguntándole al mayor
—Primero hay que averiguar a dónde vamos —contestó el adulto—. ¿Potter?
—Uh… Yo… No tengo idea —contestó el aludido. Todos lo miraron interrogantes—. Lo siento, el León ya no me está hablando… ¡Esperen! —posó su mirada justo al frente—. ¿Eso es… un castillo?
Los demás también miraron. Efectivamente había un castillo blanco de cinco torres con ventanales azules y un gran puente. Al irse acercando, los ojos del León brillaron y una luz apareció en la punta de la torre del medio. El León aterrizó enfrente de la entrada del lugar.
—Estén alerta —indicó Severus
—¿Pasa algo? —preguntó Hermione
—Los dos astronautas y yo fuimos capturados por alienígenas, no dejaré que vuelva a pasar
—Bueno, ya tienes experiencia con eso —comentó Harry—. Me siento tan seguro
El sarcasmo se hizo sonar en cada palabra, por lo que Alex le dio un zape.
—Con eso no se juega —le regañó la latina
—Si ya terminaste con tus comentarios, Potter, bajemos
—Pero ¿podremos respirar aquí? —preguntó Ron—. Creo que los muggles usan trajes extraños justamente para respirar en el espacio ¿o no?
—No puedo creer que diga esto, pero tienes razón, Weasley. Estamos en otro planeta, no sabemos si su atmósfera es igual al de la Tierra o no, si el ambiente es tóxico o…
Las palabras de Severus se interrumpieron cuando apareció enseguida una pantalla holográfica enfrente de todos.
—Según estas lecturas, parece que sí podremos respirar sin problemas —dijo Hermione revisando la pantalla
—Bien —dijo Severus, deslizó su varita de su manga y la sujetó con fuerza—. Bajemos y estén alerta
El azabache fue el primero en salir, seguido enseguida por los cuatro adolescentes, también con varita en mano. Salieron del León Azul y miraron con cautela su alrededor. De pronto la bestia se incorporó y soltó un rugido hacia la puerta del castillo, la cual brilló y se abrió. Todos se miraron y con un silencioso acuerdo, ingresaron al lugar. El castillo estaba a oscuras, invocaron un Lumos y revisaron los alrededores al pasar. Llegaron al vestíbulo y vieron escalones enfrente que después se dividían en dos y una puerta al fondo. De repente escucharon un ruido, una luz azul apareció del techo y cubrió a Severus y los jóvenes.
—Aguarden para escaneo de identificación —dijo una voz computarizada de alguna parte
Todos se sorprendieron, pero igualmente se quedaron quietos en cuanto vieron esa misma luz recorrerlos de pies a cabeza.
—¿Por qué estamos aquí? —preguntó Severus al aire—. ¿Qué quieren de nosotros?
Como única respuesta las luces del castillo se encendieron. Lo que pensaron al principio que era una puerta, era en realidad un pasillo a oscuras que también se fue iluminando poco a poco.
—Creo que nos está indicando que vayamos por ahí —opinó Hermione
Como no tenían más opciones, y la extraña voz no dijo nada más, fueron por esa dirección. Recorrieron el castillo siendo guiados por los pasillos que se encendían al pasar, parecía que les indicaban el camino. Llegaron a una puerta, se abrió dándoles paso a una gran sala circular. En el centro de esta había un panel de control y a su alrededor unos círculos extraños en el suelo.
—¿Dónde estamos? —preguntó Harry observando el lugar
—No lo sé —respondió Hermione acercándose al panel—, podría ser un cuarto de control o algo así
El panel se encendió. Severus y Harry escucharon ruidos detrás de ellos por lo que voltearon enseguida con la guardia en alto, los demás también se pusieron en alerta. Dos de los círculos se abrieron y de estos surgieron unas cápsulas; la izquierda se abrió, revelando a una joven de piel morena con extrañas marcas rosas debajo de los ojos, una tiara azul con una joya turquesa y aretes púrpuras. Su cabello era blanco ondulado hasta la cintura. Usaba un vestido de mangas largas azules con el corsé del mismo color y detalles dorados y la falda blanca con una línea frontal azul. Abrió abruptamente sus ojos azules.
—¡Padre! —gimió la joven y cayó de frente
Harry reaccionó rápido, corriendo hacia ella y sujetándola a tiempo para evitar que cayera. La joven se incorporó y miró al chico, quien enseguida que la miró a los ojos sintió que se ruborizaba.
«Para no ser humana, es muy hermosa» pensó Harry
—¿Estas bien? —preguntó el ojiverde
—¿Quién eres? ¿Dónde estoy? —preguntó la joven
—Me llamó Harry. Y estamos en un castillo —respondió el ojiverde
—Tus orejas…
Al chico eso lo tomó por sorpresa. Con una mano se las revisó y corroboró que no tenían nada malo. Entonces miró las de ella y se dio cuenta de que eran puntiagudas.
—¿Qué hay con ellas?
—Son espantosas. ¿Qué cosa les pasó?
El chico frunció el ceño por eso.
—¡No les pasó nada, son normales y escucharon lo que dijiste…!
De un movimiento rápido, la joven agarró a Harry de la oreja izquierda, pasó el brazo que lo sujetaba por encima del chico, haciendo que él le diera la espalda y con otro movimiento rápido dejó a Harry de rodillas y le sujetó uno de los brazos con fuerza contra su espalda. Después de someterlo, reparó en los otros cuatro intrusos.
—¿¡Quienes son y dónde está el rey Alfor!? ¿¡Qué están haciendo en mi castillo!? —exigió saber la joven
—¡Un león robótico azul y gigante nos trajo desde la Tierra! ¡Solo eso sabemos! —contestó enseguida Harry
Las palabras del chico sorprendieron a la joven. Lo soltó y se encaró a los otros humanos.
—¿Por qué tienen al León Azul y qué le pasó a su paladín? —Con todo lo que pasó Severus, Alex, Ron y Hermione no habían reaccionado hasta que la joven les habló. Harry se puso de pie, sujetándose la oreja lastimada—. ¿Qué están haciendo aquí? A no ser… ¿Cuanto tiempo ha pasado?
—No sabemos de qué estás hablando —dijo Severus—. Dinos quién eres, podríamos ayudar
—Soy la princesa Allura del planeta Altea. Tengo que averiguar donde estamos y cuánto tiempo estuvimos dormidos
Allura se acercó al panel, puso ambas manos y esta encendio, apareciendo una pantalla holográfica. La segunda cápsula se abrió, revelando a un hombre mayor de cabello y bigote rojo. También tenía las orejas puntiagudas y marcas debajo de los ojos, como la princesa, a excepción de que estos eran azules. Vestía un traje azul con detalles dorados en la cintura y una línea horizontal blanca en su torso, guantes blancos y botas negras. Al abrir los ojos vio a los humanos y se alarmó.
—¡Ah! ¡Combatientes enemigos! —gritó el alteano de la cápsula y se fue contra Harry. El azabache logró apartarse a tiempo. El anciano perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer de bruces—. ¡Ah, quiznak! ¡Tienen suerte de que mis rodillas todavía están débiles! Sino tomaría sus cabezas, las envolvería con mis brazos y… ¡uno, dos tres! ¡A dormir!
Los cinco humanos solamente lo miraron, teniendo el mismo pensamientos sobre el anciano alteano: estaba loco, así que mejor lo ignoraron y volvieron a prestarle atención a lo que fuera que Allura estuviera haciendo en el panel.
—No puede ser… —susurró la princesa
—¿Qué pasó? —preguntó el alteano
—Estuvimos dormidos durante diez mil años
A la princesa le vinieron a la mente los últimos momentos con su padre. Se encontraba en la sala de control del castillo, junto con el rey Alfor y su consejero, viendo a las flotas enemigas atacar su planeta; la pantalla principal se encendió mostrando al emperador Zarkon. El malvado le advirtió al rey que sus flotas habían caído y que pronto tomaría a Voltron. La comunicación se cortó. Allura trató de convencer a su padre de formar a Voltron y luchar contra el emperador, pero el rey Alfor le dijo que ya era tarde y que debían enviar a los leones lejos del planeta y de Zarkon. Allura siguió insistiendo, pero su padre no cedió. Él le aseguró que si todo salía bien se volverían a ver y durmió a su hija.
—El planeta Altea y todos los planetas de su nuestro sistema solar fueron destruidos —dijo Allura, regresando al presente. Se volvió hacia el alteano—. Coran, papá se ha ido… y toda nuestra civilización. —el semblante de Allura pasó de tristeza a furia—. Zarkon
Al escuchar ese nombre, Severus se puso tenso y el rostro del emperador cruzó rápidamente su mente.
—¿Zarkon? —preguntó Alex
—Él era el rey de los Galra —explicó Allura—. Una criatura vil ¡el enemigo de toda la gente libre!
—Ahora lo recuerdo —los cuatro adolescente miraron a su ex profesor—, yo fui su prisionero —y le mostró a ambos alteanos su brazo cyborg
—¿Aún está vivo? —preguntó sorprendida la princesa—. ¡Es imposible!
—No puedo explicarlo, pero es cierto. Está buscando una súper arma llamada Voltron
—Está buscándolo porque sabe que es lo único que puede derrotarlo. Y es por eso exactamente por lo que debemos buscarlo antes que él.
Allura volvió su atención al panel y empezó a trabajar en él y a su lado le ayudaba Coran. Los cinco humanos solamente veían a los alteanos trabajar. Eran muchas cosas que procesar y al parecer tendrían que lidiar con más. Para romper el silencio, Severus comentó lo impresionante que era la cultura alteana y lo avanzados que fueron hace diez mil años. Lo único malo fue que Allura y Coran se sintieron peor al ser los únicos sobreviviente, o eso creían. La princesa escuchó algo y se acercó a la cápsula donde estuvo dormida y descubrió que junto a ella estuvieron cuatro ratones. El más pequeño era de pelaje azul, el segundo de pelaje verde, el cuarto de pelaje rosa y el último y más grande de de pelaje amarillo. Allura se acercó a los ratones, de pronto una alarma sonó, venía del panel. En la pantalla apareció una nave parecida a la que atacó a Severus y los adolescentes en su sistema solar.
—¡Una nave galra nos está rastreando! —exclamó Coran
—¿Cómo nos encontraron? —preguntó Allura
—Bien hecho, Snape —dijo Harry
—¿De qué rayos hablas, Potter?
—En el León Azul dijiste que los galras te encontraron y levantaste tu brazo robótico. Así que esa debe de ser la única explicación para que nos encontraran
—¡Yo nunca pedí ser secuestrado por seres de otros planetas, ni siquiera sabía que existían! ¡NI MUCHO MENOS PEDÍ ESTA COSA! ¡ADEMÁS TÚ NOS LLEVASTE AL OTRO EXTREMO DE UN PORTAL ESPACIAL!
—¡TE VOY A METER A OTRO PORTAL ESPACIAL SI ESO HACE QUE NO ESTEMOS EN PELIGRO!
—¡Los dos, es suficiente! —intervino Alex, poniéndose en medio de ellos—. Este no es el momento de culpar. Ya se los dije, debemos trabajar en equipo
Aunque Severus y Harry no quisieran admitirlo, la latina tenía razón, y más porque al encontrar al León Azul terminaron involucrados en esa guerra espacial.
—Bien —contestó Severus. Se volvió hacia los alteanos—. ¿Cuánto falta para que lleguen?
Coran hizo cálculos con los dedos y respondió que probablemente en un par de días.
—Bien, entonces que vengan —dijo Allura—. Para cuando lleguen aquí, ustedes cinco habrán vuelto a formar a Voltron y juntos destruiremos el imperio de Zarkon
Severus y los cuatro amigos se sorprendieron. ¿Ellos? ¿Formar a Voltron? ¿El arma que Zarkon buscaba y que era la única que podía derrotarlo?
Harry y Ron no se sentían con mucha confianza, ya que ello no sabían nada sobre el espacio y dudaban que lo poco que recordaban de las clases de Astronomía les fuera de mucha ayuda. Hermione estaba en duda porque, a pesar de haber estudiado todo lo que se conocía sobre el espacio —tanto de fuentes muggles como mágicas—, no estaba segura de poder controlar un robot gigante alienígena. Alex estaba igual que su amiga, pero por diferentes razones. Las únicas referencias que tenía sobre sobre el tema eran de películas, series y novelas de ciencia ficción, y sabía que —además de no estar ni cerca esas historias con lo que estaba viviendo— dudaba que les fuera a servir. Severus era el único que estaba confiado y decidido a realizar esa misión, es cierto que no era igual a una guerra mágica y que no tendría que estar en el papel de espía otra vez, pero se le estaba dando una oportunidad para vengarse de los galras y no la desaprovecharía; aunque claro que tampoco iba a descuidar la misión principal que era proteger a los inocentes del imperio de Zarkon.
—Uh, Princesa… una pregunta: ¿Cómo los encontraremos? —preguntó Alex—. El León Azul estuvo oculto en la Tierra y Severus sabía dónde estaba porque hace un año descubrió su ubicación antes de ser capturado por los galras junto a dos personas más.
—Sé cómo hallarlos —contestó Allura y le pidió a todos que la siguieran
Llegaron al centro del control del castillo. En medio de este había una plataforma, Allura subió, cerró los ojos y sobre ella brilló una luz azul
—El rey Alfor conectó los leones a la fuerza vital de Allura —explicó Coran—. Ella misma es la clave para hallar a los leones
Allura abrió los ojos y en todo el centro apareció un mapa estelar.
—¿Qué es esto? —preguntó Ron, impresionado
—Creo que son coordenadas —respondió Hermione. Ante ellos apareció la imagen de un planeta en el cual señalaba que en ese se encontraban los Leones Azul y Negro—. Parece que el León Negro está en la misma ubicación que el León Azul
—Como tu sinapsis primitiva se activan en la prisión de tu cerebro —le dijo Coran
—Muy observadora —felicitó Allura—. Es porque el León Negro está en el castillo
—Para alejar al León Negro de las manos de Zarkon, el rey Alfor lo encerró en el castillo. Solo se liberará en presencia de los otros cuatro leones
—Los leones eligen a sus pilotos, es un lazo místico y no se puede forzar. La quintaesencia del piloto se refleja en su león. Juntos, forman algo más grande de lo que la ciencia puede explicar —la princesa pasó sus manos por el mapa celestial, moviendo las imágenes proyectadas—. El León Negro es la contundente cabeza de Voltron. Requiere de un piloto que sea un líder innato y mesurado todo el tiempo. Alguien a quien los hombres sigan sin ninguna vacilación. Por eso, Severus, tú pilotarás el León Negro.
—¿Yo?/¿Él? —preguntaron Severus y los adolescentes sorprendidos
El ex profesor no sabía qué decir. En los tiempos de guerra en la Tierra, él siempre actuó solo debido a su papel de espía; formó parte de la Orden del Fénix y también fue un mortífago, pero tanto en un grupo como en otro nunca le fue bien el trabajo en equipo y ahora escuchar las palabra de Allura, siendo sutilmente nombrado como líder de Voltron, lo tomó por sorpresa ya que nunca se había visto de ese modo.
—Vaya, empezamos con esto de Voltron y ya tenemos la primera falla del equipo al tener a Snape de líder… —crítico Harry
No pudo terminar, porque Alex le dio un codazo en sus costillas.
—Perdón, princesa. Continua —dijo Alex
Allura y Coren no dijeron nada, así que la princesa prosiguió.
—El León Verde tiene una personalidad inquisitiva. Necesita un piloto intelectual y atrevido. Hermione, tú pilotarás el León Verde. —le mostró a la chica su león y su ubicación.
»El León Azul es de personalidad abierta. Su piloto debe ser alguien que pueda conectarse con todos sus compañeros de equipo a pesar de sus muchas diferencias. Es por eso, Harry, que tú piloteas al León Azul.* —a pesar de encontrarse en el castillo, le mostró al chico la imagen de su león.
»El León Amarillo es solidario y amable. Su piloto pone las necesidades de los demás sobre las suyas. Su corazón debe ser poderoso. Ron, como pierna de Voltron, levantarás al equipo y lo mantendrás unido. —le mostró al pelirrojo su león y su ubicación.
»El León Rojo es temperamental y el más difícil de dominar. Es más rápido y más ágil que los otros, pero también más inestable. Su piloto debe ser alguien que confía más en el instinto que en la habilidad. Alex, tú pilotarás el León Rojo. —le acercó a la latina la imagen de su león, pero no se mostró su localización—. Por desgracia, aun no puedo ubicar las coordenadas del León Rojo; algo debe andar mal con el castillo, después de diez mil años ha de requerir mantenimiento. —las imágenes de los leones rugieron y corrieron hacia el centro del lugar y formaron a Voltron—. Cuando todos los leones estén unidos, ustedes formarán a Voltron. El guerrero más poderoso que ha existido y defensor del universo —la imagen de Voltron desapareció.
Los cinco aún procesaban la información, pero no podrían perder tiempo. Debían encontrar los otros tres leones lo más rápido posible.
—No queda mucho tiempo —dijo Severus, sacando de sus pensamientos a los adolescentes—. Granger y yo iremos tras el León Verde. Potter, ve con Weasley a buscar el Amarillo. Alex, quédate aquí. Si localizan al León Rojo, ve por él.
—Mientras tanto, yo prepararé las defensas del castillo —dijo Allura—. Nos van hacer mucha falta
—Prepararé una cápsula —dijo Coran—, y cargaré las coordenadas para que lleguen a los leones Verde y Amarillo.
Sin tiempo que perder, Coran corrió hacia el hangar, seguido de cerca por Severus y Hermione. Harry y Ron salieron del castillo hacia el León Azul. Una vez que todos estuvieron listos, Coran puso la cápsula en Piloto Automático ya que ni Severus ni Hermione sabían cómo pilotarlo, Allura regresó a la plataforma; salieron del suelo dos controles, la alterna los tocó e hizo aparecer dos portales espaciales en el cielo.
—El agujero de gusano que lleva a los otros leones solo puede estar abierto por dos horas, así que deben darse prisa. —dijo Coran—. Lo bueno es que, de acuerdo a mis datos, ambos planetas son bastantes pacíficos. Si es que se quedan varados, será un lugar relajante para pasar el resto de su vida. ¡Así que disfruten del viaje!
—¿¡Qué!? —exclamaron Hermione y los hombres.
No pudieron dar marcha atrás, o reclamarle a Coran, porque los agujeros de gusano los absorbieron.
—Coran… eso no fue muy motivador de tu parte —comentó Alex
—¿Por qué? Les dije que son planetas tranquilos. ¿Fue mala idea decirles que probablemente podrían quedarse varados?
—No solo eso. ¿Seguro que siguen siendo pacíficos esos planetas? Tienes tu información desactualizada por diez mil años
La expresión tranquila del viejo alteano pasó a preocupación. Había olvidado ese detalle.
—¡Bueno, Harry y Ron no tendrán tantos problemas, tienen al León Azul como defensa! Y bueno, con respecto a Hermione y Severus… Uh…
Alex suspiró y bajó la cabeza. Esperaba que sus amigos estuvieran bien.
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El agujero de gusano se abrió. Hermione y Severus llegaron a un planeta con una vasta vegetación. Aterrizaron sin problemas en lo que parecía ser una selva; bajaron de la cápsula y Hermione sacó de su bolsillo el dispositivo con las coordenadas del León Verde. Caminando por unos minutos hasta que llegaron a la orilla de un río y vieron que en él había una canoa con la cabeza de un león tallada en la parte de enfrente.
Sintieron movimientos a su izquierda, voltearon y a su lado apareció una criatura peluda y del tamaño de un hombre promedio. Exclamaron por la sorpresa y la chica se ocultó detrás de su ex profesor. La criatura los miró, parecía gentil e inofensiva.
—Uh… solo es un… ¿perezoso gigante? —comentó Hermione. La criatura caminó hacia la canoa y a mitad de camino se volvió hacia ellos y les hizo una señal con su pata para que los siguieran—. Y… creo que quiere que subamos a su canoa
—Antes que nada ¿podrías dejar de clavarme tus uñas, Granger? —pidió Severus—. Tal vez ya no sienta nada en el brazo derecho, pero aún conservo la sensibilidad en el izquierdo
—¡Perdón! —exclamó la castaña apenada y lo soltó
—Como sea, hay que ir con… esa cosa —la chica lo miró entre confundida y sorprendida—. Fui prisionero de alienígenas un año, esto no es nada. Cualquier cosa es mejor que los galras —y fue hacía la canoa
Hermione lo siguió. La chica se sentó en la parte de frente y Severus en la de atrás, dejando a la criatura en medio de ellos. El ser tomó su remo, dio un empujón a la tierra con este y comenzó a remar. Al pasar, veían maravillados el entorno y las criaturas que aparecían entre la vegetación. Llegaron a una cueva y vieron que sobre la entrada estaba tallada en la piedra la imagen de un león, al parecer iban por buen camino.
—Me preguntó si a Harry y Ron les estará yendo tan bien —dijo Hermione sin dirigirse a nadie en particular
—Coran dijo que eran planetas pacíficos, además esos dos tienen al León Azul. Para ellos es pan comido —dijo Severus, quitándole importancia al asunto
Que equivocado estaba.
El agujero de gusano se abrió. El lugar se veía despoblado a simple vista, pero de pronto fueron atacados. Los chicos miraron al frente, el lugar había sido invadido por los galras. Dos naves pequeñas despegaron y los atacaron. Harry hizo maniobras evasivas, pero sin alejarse del lugar, las coordenadas les indicaron que cerca de ellos se encontraba el León Amarillo.
—¡Coran dijo que estos planetas eran pacíficos! —gritó Ron—. ¿¡Acaso "pacífico" significa otra cosa en alteano!?
—¡Recuerda que estuvieron dormidos por diez mil años! —puntualizó Harry—. ¡Es obvio que no están al día con lo que ha pasado en el universo durante ese tiempo!
El azabache dirigió al León Azul hasta el fondo de un cañón y antes de tocar tierra lo estabilizó y voló de frente, aún teniendo a las naves enemigas detrás de ellos. Ron tomó el dispositivo con las coordenadas del León Amarillo para revisar su punto exacto.
—Según está cosa, el León Amarillo está allá abajo —dijo el pelirrojo señalando una especie de mina, que por desgracia había robots de los galras—. Tal vez no saben que el león está ahí ¿o tal vez acaban de llegar y lo están buscando? ¿Tu que opinas, Harry?
—¡Da igual! ¡Solo ve por él! —exclamó el azabache, mirando a su mejor amigo sobre su hombro—. ¡Te voy a liberar allá!
—¿Qué? ¿Yo? ¿Allá abajo? ¡Ni de broma!
—¡Que sí! ¡Te cubriré!
El León Azul bajó hacia la mina, esquivando y atacando se abrió paso hasta la entrada. Estando a unos metros, Harry expulsó a Ron y en cuanto lo vio fuera del león se volvió hacia sus atacantes y los alejó de la mina. Al salir bruscamente del felino mecánico, Ron rodó hasta la entrada de la mina. Se levantó rápido y corrió hacia una plataforma de metal.
—¡Ah, claro! ¡Aviéntame en un planeta alienígena! —se quejó Ron, abriendo una compuerta con cables y botones. Una vez Alex le dijo que con solo cruzar la punta de los cables lograría hacer que funcionara un aparato. No lo entendió, pero aun así lo intento—. Solo hay alienígenas morados que quieren matarnos. ¡Al fin que no importa! Solo ignóralos y haz contacto con un gran felino mecánico amarillo. ¡Claro, pan comido! Es lo más lógico para mi…
La plataforma se movió y descendió. El pelirrojo no supo cómo lo hizo, pero ahora no importaba. Al bajar, las imágenes talladas de leones en las paredes comenzaron a brillar en una luz amarilla. Llegó al fondo, bajó de la plataforma y vio más imágenes de leones y varios caminos. No sabía por dónde ir, pero de repente las imágenes detrás de él brillaron, llegando hasta una pared.
—¿Y ahora cómo lo voy a atravesar? —se preguntó Ron en voz alta—. Tendría que hacerlo explotar o… ¡eso es! —sacó su varita y apuntó a la pared—. Por favor funciona… ¡Bombarda maxima! —se escuchó una gran explosión y en la pared apareció una pequeña abertura—. ¡Sí! —exclamó emocionado y repitió el hechizo varias veces.
Por fin, Ron pudo derribar la pared. Atravesó los escombros y vio con asombro ante él al León Amarillo rodeado por un campo de fuerza del mismo color.
Afuera, Harry tenía dificultades para defender la entrada de la mina. Cada vez aparecían más naves galra y sus ataques eran más fuertes a cada disparo. Emprendió el vuelo y les disparó con un láser de la cola del león. Los cazas se agruparon y, para desgracia del chico, dispararon a la entrada de la mina.
—¡RON!
—La princesa dijo que este debía ser mi león —dijo Hermione preocupada—. Pero ¿y si se equivoca? Tal vez no es una princesa. —El enorme perezoso miró a Severus y él solamente se encogió de hombros. Recordaba que la chica parloteaba mucho, olvidando que también podía llegar a ser fastidiosa—. Pero no soy piloto ¿que tal si llegó y no responde? ¿Que tal si entro y es tan grande que no alcanzo los pedales? ¿¡Y qué tal si ni pedales tiene!?
—¡Granger, ya basta! —exclamó Severus, harto de las dudas de la castaña—. Estás divagando. Escucha, el astronauta que capturaron junto conmigo dijo una vez: «Si te preocupa demasiado lo que puede salir mal, podrías perderte de hacer algo grandioso.» Creo que lo dijo para que no nos sintiéramos tan mal en nuestra prisión.
Esas palabras sorprendieron a Hermione y más al descubrir que Severus conoció a su tío. Iba a decirle algo, pero sus palabras se atoraron en su garganta al ver al frente una especie de pirámide prehispánica cubierta de lianas. La criatura se detuvo en la orilla. Ambos humanos bajaron, se despidieron de la criatura y fueron hacia la pirámide. A medio camino, encontraron tallado en el suelo una cabeza de león y está desprendió una luz verde y poco a poco imágenes de leones verdes aparecieron en el suelo, guiándolos a la pirámide, estaban cerca del león. Llegaron a las escaleras, pero no subieron. Hermione seguía dudando, pero sus cavilaciones se interrumpieron al sentir un suave empujón en su espalda. Volteó y se sorprendió de ver a Severus sonreírle.
—Ve por él —incitó el mayor a la chica
La castaña le correspondió la sonrisa y subió corriendo las escaleras. Escaló las lianas y finalmente llegó a la cima, pero no vio nada. Se escuchó un ronroneo. Hermione bajó la mirada y vio una luz amarilla entre las lianas, era un ojo del león. Sonrió y saltó por el hueco de la vegetación. Un rugido hizo que Severus se sobresaltara. Miró a hacia la pirámide y vio surgir de entre las lianas al León Verde.
Harry intentaba regresar a la mina para buscar a Ron, pero los galras lo tenían en la mira. Los disparos le dieron de lleno en la espalda al León Azul y cayó a tierra. Estaba acorralado y el león estaba en mal estado. Tres cazas se acercaron y dispararon. El chico cerró los ojos esperando el impacto, pero este nunca llegó. Se escuchó el suelo resquebrajarse y una explosión. Harry abrió los ojos y se sorprendió con lo que vio: los había protegido el León Amarillo, eso significaba que… El León Amarillo corrió hacia las naves y las aplastó.
—¡Harry! ¿Estás bien?
—¡Ron! ¡Estás vivo! ¡Saltaste hacia los disparos para salvarme!
—Esto no es muy veloz, pero lo compensa con el blindaje. ¡Y vaya que resiste!
La conversación se interrumpió al ver más cazas acercarse. En ambos leones apareció una pantalla holográfica y en esta la imagen de Allura.
—¡Paladines, apresúrense a volver! —ordenó la princesa—. ¡El agujero de gusano se cerrará pronto!
—¡Hora de irnos! —exclamó Harry
Los leones emprendieron el vuelo y atravesaron el portal justo a tiempo.
Hermione y Severus regresaron al castillo sin problemas, dejaron al León Verde en el hangar y fueron al centro de control. Unos minutos después llegaron al castillo Harry y Ron, también dejaron los leones en el hangar y fueron al centro de control, pero a diferencia de su amiga y ex profesor, los chicos llegaron cansados y adoloridos.
—¡Lo lograron! —dijo emocionada Allura
—Sí, apenas —contestó Harry—. Fue una pesadilla
—Sí… también nos fue difícil —dijo Hermione, compartiendo una sonrisa cómplice con el mayor
—¿Hallaron al León Rojo? —preguntó Severus, recuperando la compostura seria
—Allura lo localizó —contestó Coran—. Hay una buena noticia y una mala. La buena es que el León Rojo está cerca, la mala es que está en la nave galra que ya está orbitando en Arus. ¡Pero hay otra buena, aquí es Arus!
—¿Qué? ¿Ya están aquí? —repitió Severus
—Sí, creo que mis cálculos estaban errados. Contar con los dedos es más un arte que una ciencia
El canal de comunicación se encendió, en la pantalla apareció la imagen de un galra de aspecto feroz, el ojo derecho era mecánico y de color rojos y el izquierdo amarillo, normal.
—Princesa Allura, soy el comandante Sendak del imperio galra —todos en el castillo de los leones se pusieron alerta—. Vengo aquí en nombre del emperador Zarkon, señor del universo conocido. He venido a confiscar los leones. Entréguenmelos ahora o sino destruiré su planeta —y se cortó la comunicación
—Escuchen, no nos alarmemos —dijo Severus
—¿Que dices? —preguntó Ron, preocupado—. El siniestro alienígena morado conduce su nave hacia nosotros. Tenemos cuatro leones…
—En realidad, solo tres activos —corrigió Hermione
—Claro, gracias. Tres leones activos y un castillo que tiene como diez mil años
—En realidad tiene diez mil seiscientos siete años ya —aclaró Coran—. Es que fue construido por mi abuelo…
—¡Como sea! ¡Este es el momento perfecto para alarmarnos!
—Esperen. Este castillo tiene una barrera de partículas que podemos activar —dijo Allura
—¿Barrera de qué?
—Es un escudo, Ron. Puede cubrir todo el castillo —respondió Alex
—¿Y cómo lo sabes?
—Además de buscar al León Rojo, Allura y Coran me explicaron las funciones del castillo. Y hablando de funciones… ¿hay un modo de saber cómo funciona esa navesota galra?
Allura revisó los datos que tenían sobre las naves galras grandes, llamadas cruceros, además de la recopilada al detectar al enemigo cerca, y revisaron cual era el arma más poderosa que tenían.
—La barrera de partículas no detendrá el cañón iónico de Sendak para siempre —informó Coran—. La tecnología galra avanzó mucho desde nuestra última batalla
—Solo hay que pensar en un plan de acción —dijo Severus—. Y debemos hacerlo rápido
Todos empezaron a dar ideas, las que más se repetían eran si debían irse de Arus o quedarse. Harry y Ron opinaban que debían irse, mientras que Alex y Hermione decían que era mejor quedarse. Esto provoco que los cuatro amigos discutieran y pudo seguir de no ser porque Severus intervino.
—¡Suficiente! —gritó Severus y los cuatro Gryffindors se apartaron entre sí. El hombre se dirigió a Allura—. Princesa, ellos son tus leones. Ya has enfrentado al imperio galra antes, sabes mejor que cualquiera de nosotros. ¿Cuál crees que sea el mejor plan de acción?
—No… yo… no lo sé —admitió Allura preocupada
Los galras habían evolucionado mucho durante su hibernación involuntaria. Quería detenerlos a a toda costa, pero no sabía qué hacer.
—Tal vez su padre nos ayude —dijo Coran
—¿Mi padre?
—Sigame —Coran pasó entre los paladines hacia la puerta, seguido por Allura. Antes de salir se volvió hacia los pilotos—. Por favor, esperen aquí. Si algo pasa, avísenos
—¿A dónde van? —preguntó Severus—. Dijiste que el rey Alfor falleció
—Lamentablemente así es, pero hay un modo en que la princesa pueda hablar con él. Se los explicaré después. Disculpenos. —y ambos alteanos salieron de la sala, dejando a los cinco humanos confundidos.
Coran llevó a Allura a una gran sala donde había una plataforma en el centro. Coran le explicó que el rey Alfor almacenó sus recuerdos en esa computadora para que ella pudiera volver hablarle. Y así fue; al tocarlo, la sala se transformó en un campo de flores y en la plataforma apareció la imagen del rey Alfor. Allura le explicó la situación a su padre y le pidió un consejo, el cual fue ensamblar a Voltron y luchar por el bien del universo.
Todos en el centro de control estaban callados. Las puertas se abrieron y apareció Allura con un traje de combate alteano y el cabello recogido en un moño alto. Su mirada era de total determinación.
—Ustedes cinco, paladines, fueron traídos aquí por una razón. Los leones de Voltron deben ser pilotados por ustedes y solo ustedes. Así que debemos luchar y seguir luchando hasta derrotar a Zarkon. Es nuestro destino. Voltron, es la única esperanza del universo. Nosotros, somos la única esperanza del universo.
Harry, Ron, Hermione y Alex estaban impresionados por el cambio de actitud de Allura.
—Te apoyamos, princesa —dijo Severus
—Síganme
La sala de armamento era pequeña, al fondo de esta había cinco cápsulas en las cuales estaban guardados cinco trajes. Consistían en un traje de cuerpo completo de color gris oscuro, rematados por segmentos más rígidos de armadura blanca en el pecho, los brazos y las piernas, acentuados con el color distintivo de los Paladines. También tenían un cinturón y cascos. El uniforme de los paladines de Voltron.
—He aquí sus trajes de armadura —indicó la princesa
Severus y los chicos se acercaron al traje que les correspondía, sabiendo cual era gracias a los colores.
—Princesa ¿está segura de esto? —preguntó Coran—. Realmente no son lo mejor y lo más fino que el universo pueda ofrecernos
—No, pero son lo que tenemos
—Pongámonos los trajes —indicó Severus
Las cápsulas se abrieron y una puerta detrás de estos también se abrió para que pudieran cambiarse ahí. Una vez uniformados, se acercaron a la mesa donde los esperaban Allura y Coran. La princesa puso una mano sobre la superficie, se abrió una compuerta, revelando cuatro armas idénticas.
—El bayard es el arma tradicional de los paladines de Voltron —las armas flotaron hacia su respectivo usuario—. Adopta una forma especial para cada paladín
En cuanto los tuvieron en sus manos, los bayards se transformaron. El de Ron se convirtió en un minigun de energía. El de Alex en una espada y en su muñeca izquierda del traje apareció un escudo. El bayard de Harry tomó la forma de un rifle de asalto de energía y el de Hermione en un katar angular. Severus vio a los adolescentes con sus armas, pero le llamó la atención que él no tuviera uno. Allura adivinó sus pensamientos y le explicó.
—Severus, lamento que tu bayard se perdió con su paladín
—Creo que tendré que arreglármelas
Las armas de los jóvenes volvieron a su forma original y fueron absorbidos por un costado de sus trajes. Allura les aclaró que ahí se guardaría su bayard cuando no los necesitaran y con solo acercar la mano el arma aparecería. Regresaron al centro de control a armar un plan y organizarse.
—Tienen que recuperar al León Rojo de la nave de Sendak —dijo Allura a los paladines
—Es una nave muy grande. ¿Cómo sabremos dónde está el León Rojo? —preguntó Alex
—Pues no es asunto de todos, es asunto tuyo —contestó Hermione
—Tiene razón. En cuanto entres vas a poder sentir su presencia y su rastro —dijo Ron
—Alex, recuerda que el León Rojo es extremadamente temperamental. Tendrás que ganarte su respeto —le recordó Allura
Eso hizo que la latina sintiera duda en sí misma. ¿En verdad podría conectarse con el León Rojo y más en una situación como esa? Severus posó una mano sobre el hombro de la chica y la miró tratando de transmitirle confianza. Después se volvió hacia los demás.
—Muy bien, este es nuestro plan de ataque —dijo Severus a los presentes—: El imperio Galra sabe de los leones Azul y Amarillo, pero no sabe qué también tenemos el Verde. Potter, Weasley, ustedes actuarán de señuelo fingiendo que se van a rendir. Mientras Sendak este distraído, Granger, Alex y yo nos meteremos a la nave con el León Verde. Alex y yo buscaremos al león mientras Granger vigila la salida. Weasley, Potter, busquen cómo destruir su cañón iónico.
Todos asintieron y se pusieron manos a la obra. Harry y Ron fueron los primero en salir del castillo para distraer a los galra. Llegaron a la nave y el azabache abrió una línea de comunicación.
—¡Atención, nave Galra! ¡No disparen, entregaremos a los leones! —Ron y él se acercaron a la nave con cautela—. Espero que funcione —murmuró para sí mismo
Por detrás, Severus y las chicas se acercaron al crucero. Fueron por debajo de esta, salieron del león y Hermione abrió un agujero en el casco de la nave con su bayard y los tres entraron. En la parte de enfrente del crucero, se abrió una compuerta y Harry y Ron se pusieron alerta.
—Hermione ¿cuanto les falta? —preguntó Harry
—Ya entramos —contestó la castaña. Entraron por el cuarto de máquinas.
— Activen el rayo de tracción —ordenó Sendak
De la compuerta surgió una luz morada que apuntaba a los leones Azul y Amarillo.
—¿Qué es esa cosa? —preguntó Ron
—¡La señal de escape! —contestó Harry
El rayo disparó, pero ambos leones se apartaron a tiempo de su alcance.
—¡Nos engañaron! —exclamó Sendak—. ¡Lancen los cazas!
Las pequeñas naves despegaron del crucero y fueron contra los leones
—Ron, desmantela su cañón iónico. Yo los distraigo
—¡Harry, apenas sé controlar el león! ¿Cómo rayos desmantelo esa cosa?
—¡Quise decir que lo destruyas!
Harry movió los controles y fue contra los cazas. Con dificultad, Ron atravesó el fuego cruzado hacia el crucero. Dentro de la nave, Severus y las chicas cruzaron los pasillos, evitando a los guardias galras y robóticos. Al pasarlos, al hombre le llegaron recuerdos fragmentados de sus días como prisionero.
—Estuve aquí antes —dijo Severus—. Después de que fui capturado por el crucero galra. Nos trajeron aquí, a los astronautas de la misión Cerberos y a mi
—Entonces, los astronautas podrían estar presos aquí —dijo Hermione—. Tenemos que rescatarlos
—Granger, no tenemos tiempo. Debemos tomar el León Rojo y volver a Arus
—¡Pero no podemos dejar prisioneros aquí!
—Escucha, nadie lo entiende mejor que yo. Pero igual ya deberías saberlo por experiencia que en la guerra hay que tomar decisiones difíciles. Ahora, en marcha
—No —Severus y Alex miraron a Hermione—. Los astronautas que capturan con usted, eran mi tío y mi primo. El comandante Sam Holt y su hijo, Matt
—¿Qué? ¿Holt y su hijo son tu familia?
—¡Sí! ¡Los he buscado por todas partes a él y a mi primo y no voy a dejar de buscar estando tan cerca!
Estuvieron unos segundos en silencio. Severus suspiró y se acercó a la castaña.
—Iré contigo. Recuerdo donde estaban los prisioneros —pasó su mirada de la paladín verde a la roja—. Alex, tu ve por el León Rojo
—¿Pero sola?
—Ligero cambio de planes, estarás bien. Solo recuerda: La paciencia da concentración —escucharon pasos provenir del pasillo enfrente de ellos, debían irse rápido de ahí—. ¡Corran!
Severus y Hermione fueron por el pasillo de la derecha y Alex el de la izquierda. La latina corrió por el pasillo hasta llegar a una pared con un gran símbolo morado y dos caminos. Escuchó movimiento por el pasillo izquierdo, así que se fue al de la derecha. La latina corría por todos lados, pero parecía que no tenían fin y gracias a eso no encontraba al León Rojo, provocándole frustración. Esta aumentó cuando llegó al punto donde empezó.
—¡Por una chi… na poblana! ¿Es una broma? ¡Agh! Ok… tranquila —reguló su respiración para calmarse—. La paciencia da concentración —cerró los ojos. Pasaron unos segundos hasta que por fin sintió la presencia de su león—. ¡Bingo! —dio media vuelta y corrió a su encuentro
Severus y Hermione estaban cerca de la prisión cuando un dron los encontró. La castaña lo neutralizó, formateó su sistema haciendo que ahora la obedeciera, y fue de gran ayuda ya que les abrió la puerta encontrándose con varios prisioneros de diferentes especies; sin embargo, no había ningún humano con ellos. Uno de los prisioneros, al ver a Severus, lo llamó "El Campeón", causando confusión en el paladín negro. No preguntó ya que debían escapar rápido.
Alex llegó con el León Rojo, el cual estaba protegido por un campo de energía del mismo color.
—¡Vientos! Ahora, abre. Debemos irnos —dijo la chica al león, tocando la protección. No obstante, este no respondió—. Ok… presentación rápida. Hola, soy Alex y soy tu paladín. Tú eres el León Rojo, mucho gusto. Ahora, abre por favor —el león no respondió—. Ok, en eso nos parecemos. No confiamos en desconocidos así nada más, pero tenemos algo de prisa… —se interrumpió al ver disparos chocar contra la protección del león. Activó su escudo y se acercó más al felino—. ¡Oye, intento vincularme contigo! ¡Tú también coopera! —aún nada. La chica perdió la paciencia—. ¡REACCIONA, MONTÓN DE CHATARRA!
Al ver que el león seguía sin reaccionar, Alex invocó su bayard, lo transformó en espada y atacó a los robots. Por desgracia, eran demasiados y la chica no tenía experiencia con el arma. Uno de los disparos la derribó y su bayard regreso a su forma original. La latina se puso de pie y retrocedió; chocó con un panel de control y tuvo una idea. Cerró por completo su casco y presionó un botón del panel, abriendo una compuerta directa al espacio. Se sujetó de eso para no ser expulsada al vacío como los robots, pero no pudo sujetarse por mucho tiempo y terminó fuera de la nave. Se asustó al estar flotando a la deriva y no saber como regresar al crucero garla ni ver a alguno de los leones. Miró al frente y se sorprendió al ver al León Rojo volar hacia ella. El felino la atrapó con el hocico. Una vez dentro, Alex corrió a la cabina de mando, agarró los controles y los condujo a ambos lejos de ahí.
Severus, Hermione y los prisioneros llegaron a las cápsulas de escape. Pero antes de que pudieran abordar alguna, aparecieron robots galras y los atacaron. Hermione estaba por invocar su bayard cuando de pronto el brazo cyborg de Severus empezó a brillar. El hombre sintió dolor, tomó su muñeca y cayó de rodillas. No supo cómo o porqué, pero a pesar del dolor y la sorpresa el azabache se puso de pie y con su brazo atacó y derribó a los robots. Los prisioneros subieron a la cápsula y se despidieron de los paladines.
Afuera, Ron tuvo dificultades para derribar el campo de energía del cañón. Una vez logrado su objetivo, embistió el arma dejándole una enorme abolladura. Los tres leones se reunieron con el Amarillo y regresaron a Arus. Llegaron al castillo y fueron al hangar principal, donde estaba el León Negro. Severus bajó del León Verde y fue hacia la puerta. Los leones se conectaron entre ellos, la puerta del hangar se abrió y reveló al imponente León Negro. El hombre se impresionó al verlo, ahora entendía porque era la cabeza de Voltron. El felino líder rugió y los demás lo imitaron.
Ese momento de alegría se interrumpió con las alarmas del castillo; los galras habían llegado.
—Sendak está entrando en la atmósfera arusiana —avisó Allura a los paladines—. ¡Necesitamos a Voltron, ahora!
Severus abordó rápido el León Negro. Despejó y los demás lo siguieron. Sendak atacó con su cañón iónico, sorprendiendo a Ron de lo rápido que lo repararon.
—¡La barrera se debilita con cada impacto! —informó Coran—. ¡Cuando el escudo caiga, el castillo estará indefenso!
—¡Puedo darles protección con las defensas del castillo por un rato! —dijo Allura—. ¡Pero tienen que formar a Voltron ahora o todos seremos destruidos!
—¡Atención, equipo Voltron! —llamó Severus a los demás—. ¡La única forma de triunfar es dar todo lo que tengan! ¡Se ve difícil, pero lo lograremos! ¿¡Están conmigo!?
—¡Sí! —respondieron los cuatro Gryffindors
—¡Hagámoslo! —y los cinco leones se lanzaron al ataque
—Oigan ¿y cómo lo haremos? —preguntó Harry
—Ni idea —contestó Alex—. ¿Alguien sabe cómo formar a Voltron?
Los demás paladines se sobresaltaron; los estaban motivando para ensamblar a Voltron, pero no les habían dicho cómo hacerlo. Los galras seguían atacando, impidiendo a los paladines pensar un momento el modo de formar a Voltron.
—¡Rápido, paladines! ¡Nuestro nivel de energía se está agotando! —advirtió la princesa
—¡Tal vez si volamos en formación se pueda ensamblar! —sugirió Severus—. ¡Despeguen a mi señal! ¡Uno… dos… TRES!
Los cinco leones emprendieron el vuelo en sincronía. Volaron por unos segundos juntos, pero de pronto un rayo de tracción proveniente del crucero galra los capturó. Para empeorar las cosas, otro disparo del cañón iónico derribo las defensas del castillo de los leones, dejando indefensos a Allura y Coran.
—¡Snape, no importa lo que digas, YA ESTOY ALARMADO! —gritó Ron
—¡Fallamos! —gritó Hermione
—¡Se acabó! —gritó Harry
—¡Me agradó hacer esto con ustedes, a pesar de haber sido breve! —gritó Alex
Severus se enfureció con cada palabra de los adolescentes. No podría creer que se rindieran tan fácilmente, no podían hacerlo… tenían una misión.
—¡No! ¡No podemos hacerlo! —gritó Severus—. ¡Debemos creer en nosotros! ¡No podemos rendirnos! ¡Somos la única esperanza del universo! ¡Todos dependen de nosotros! ¡No podemos fallar! ¡No vamos a fallar! ¡Si trabajamos juntos, ganaremos juntos!
Sus palabras fueron suficiente motivación para los cuatro jóvenes. Sus dudas y temores desaparecieron siendo reemplazados por determinación y valentía.
—¡Sí! —exclamaron los cuatro amigos
Los leones sintieron la energía de sus pilotos. Se liberaron del rayo de tracción y, finalmente, lo lograron: formaron a Voltron. El robot detuvo el disparo del cañón que iba en contra del castillo.
—¡No inventen! —exclamó Alex
—¡Formamos a Voltron! —exclamó Hermione
—¡Sí soy una pierna! —exclamó Ron
—¿Cómo lo hicimos? —preguntó Harry
—¡No lo sé! ¡Pero destruyamos el cañón y la nave! —contestó Severus
Con ambos brazos, Voltron destruyó el arma. Una vez hecho, procedió a atacar la nave de Sendak con los cañones de los leones Rojo y Verde. El comandante galra y su segundo al mando huyeron del crucero antes de que Voltron lo destruyera con un golpe de gracia, atravesándolo.
Voltron regresó al castillo y en el camino se separó, regresando a ser cinco leones. Los paladines bajaron de sus leones cuando Allura y Coran salieron a su encuentro.
—¡Buen trabajo, paladines! —los felicitó la princesa
—Gracias, Allura —dijo Harry, quitándose el casco
—Lo logramos —dijo Severus, quitándose su casco y dándole un leve golpe en el hombro a Alex
—A duras penas —dijo Alex en español, también quitándose el casco—. Pero, sí
—¿Cómo lo logramos?
—Yo estuve gritando todo el tiempo —contestó Ron, quitándose su casco—. Pudo ser eso
Hermione igual se quitándose su casco, pero ella no dijo nada. Severus posó una mano sobre el hombro de la chica y ella lo miró.
—No dejaremos de buscar hasta encontrar a tu tío y primo. Estén donde estén, se que estarían orgullosos de ti, Granger
Alex y los chicos miraron sorprendidos a Severus, era la primera vez que lo escuchaban hablarle así a alguien.
—Hemos ganado la batalla, pero la guerra apenas a comenzado —dijo Allura—. Temo que Zarkon no se detendrá hasta tener estos leones
—Suerte que los paladines saben lo que hacen —dijo Coran—, porque tendrán que formar a Voltron una y otra vez
—Sí… espera ¿qué? —dijo Ron
—Apenas sobrevivimos formándolo esta primera vez —dijo Harry
—¡Ah y solo enfrentaron a una nave! ¡Esperen a que enfrenten a toda una flota! No va a ser nada fácil ser los defensores del universo
Los cinco paladines miraron sorprendidos a Coran por el nombre que les puso.
—Así que defensores del universo ¿eh? —dijo Severus. Todos se volvieron hacia los leones—. No sé ustedes… pero me gusta como suena
De ese modo, sus aventura como paladines de Voltron habían comenzado.
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*La descripción de Allura con respecto al León Azul y su paladín tuve que buscar información para poder escribir esta parte, debido a que en el capítulo, Lance interrumpe a la princesa y por ende no lo dice.
Espero que disfruten la historia.
Saludos. Ichigo Snape
