Holaaa!!...bueno, por fin después de darle tantas vueltas al asunto, les traigo nuevo capi…ohhh, no saben!!, me he quitado un yunque del cuerpo porke la verdad como que esta semana estaba seca de ideas para esta historia hasta el día de hoy jeje!!...un vaso de limonada me relajo e hizo que este capi fluyera…tiene de todo: un poquitín de drama, comedia estilo Emmet y obviamente amor por parte de nuestros tórtolos consentidos…espero que les guste la personalidad que tiene Bella en este nueva etapa de su vida, ya que creo que cada vez se parece mas a mi jaja!!...bueno. eso se los dejo a su consideración…al final del capi viene así como un pedazo relacionado a la encuesta que esta en el perfil (así que métanse y contéstenla si quieren que las cosas terminen como en este capi mas seguido jeje!!), espero uq no les desagrade y si fue así, háganmelo saber en sus reviews.
Por cierto, muchas gracias a todas las adoradísimas que leyeron el prefacio!!...además mil millones de besos y saluditos a aquellas que dejaron sus reviews y me pusieron como FF para todo luego, luego…las amo mil niñas!! Yo les quisiera agradecer personalmente como la hacia antes en los capis pero ahora mi hermano esta respirando en mi oído todo enfadado para que le deje ya la compu jeje!!...awanta Gato jeje!! (así le dicen jeje!!)...bueno, solo quiero decirles que no se asusten y que pronto tendran respuestas a sus preguntas, lo prometo jeje!!
Basta de parloteos…les dejo el primer capi a ver si les gusta…
XOXO
ALLE CULLEN WAY
"Im the highlight of your twilight…"
CAPITULO 1
Preocupación
Estar preocupado es ser inteligente, aunque de un modo pasivo.
Sólo los tontos carecen de preocupaciones.
Eckermann, J. P
Abrí los ojos de golpe, lanzando un pequeño grito exasperado, huyendo de aquel terrible sueño. Había sido el peor de todos lo que ya había tenido después de más de dos meses de aquel suceso.
Mis ojos dejaban correr lagrimas enormes, tenía la sensación en mi pecho de que aún estaba en el horrendo cuarto siendo alimento de los vampiros.
Pero su voz me había sacado de aquel trance.
Busqué en la obscuridad la mirada fiel de Edward, que me observaba con ojos de preocupación sentado en mi cama. Estaba a mi lado, tocando levemente mi mejilla con sus sedosos dedos de hielo, al sentir su rocé supe sin dudas que estaba en el paraíso.
Estaba con el hombre que amaba.
Un suspiro de alivio llenó mi pecho mientras me incorporaba para abrazarlo desesperadamente, como si fuera a desaparecer en ese instante y quisiera retenerlo. Me sentí de nuevo con vida, la que prácticamente se me había ido con mi horrible pesadilla. Él recibió mi abrazo de la misma manera, sólo que agregó un beso en mi sudorosa frente sin importarle lo asqueroso que eso hubiera sido.
Ahora, después de algún tiempo de haberle confesado mis sentimientos, podía con exactitud explicar tanto amor hacia él. Obviamente, Edward no sólo era hermoso por fuera, sino que por dentro su belleza era multiplicada por ocho mil veces más. Me escuchaba y yo lo escuchaba a él, reíamos a veces por las pequeñas cosas, sabía exactamente lo que necesitaba a pesar de que no podía leer mi mente, pero sobretodo, me quería tal y como era. Ni más bonita, ni más inteligente, ni más vampira o más humana.
Me quería por sobre todas las cosas, así como lo quería yo a él.
Así que si mi sueño cobraba vida, estaba segura de que yo lo iría alcanzar a donde quiera que él fuera, aún si aquel lugar fuera el mismo infierno.
Me tomó en sus brazos, cada vez más familiares para mí, mientras jugaba con mis alborotados cabellos. Se recostó en la cama y me hundí en su pecho tratando de olvidar todo lo que había visto, mi respiración a penas estaba retomando su curso normal.
-nuevamente los muertos vivientes?...- dijo en un susurro, sacándome de mis pensamientos
- si…zombies otra vez…- le mentí
Últimamente había despertado así cuando Edward me visitaba por las noches y la única excusa que utilizaba para no preocuparlo era que soñaba con los malditos zombies chorreantes. Pero si lo pensaba bien, los pobres e infantiles muertos no era nada en comparación a lo que podían ser los Vulturi.
Ellos si eran de preocuparse.
-vuelve a dormir que por la tarde tendremos que ir a mi casa, te tengo una sorpresa y luego, Emmet…antes de venir me dijo que hoy era su turno de enseñarte algo…-
-genial!!...ojala que me enseñe a cazar ardillas…- reí un poco más aliviada acariciando un poco su pecho de mármol.
-no lo dudes…pero ya, cierra los ojos…debes dormir, últimamente no lo has hecho como se debe…- me besó la frente
Reí internamente, preguntándome qué sabía Edward acerca de dormir si él mismo tenía muchos años sin hacerlo. Pasó las yemas de sus dedos sobre mis parpados luego, comenzó a tararear lo que parecía una canción de cuna y a su vez, ensortijaba un mechón de mi cabello entre sus dedos. Eso sirvió para relajarme y traerme a la realidad por completo, aunque sólo por un momento ya que de pronto, escuchamos en el baño que Maddie hacía un gran escándalo.
Me levanté de golpe mirando a Edward, un poco asustada pero él me miró muy tranquilo.
-es Jack…- dijo refiriéndose a mi futuro hermano
Desde que Maddie nos dijo que estaba embarazada, nos pidió opinión acerca del nombre para el bebé. A Charlie le gustaba el nombre de Andrew, pero a mí el de Jack así que Maddie prometió escoger entre aquellos dos nombres. Para mi suerte y según Alice, Maddie terminaría por llamar al bebé Jack.
Esa noche, Maddie sufría como cualquier mujer los estragos del embarazo y los ascos nocturnos eran prueba de eso. Aunque también le había dado por comer cosas extrañas como sopa con mermelada o avena con salsa picante. Charlie estaba vuelto loco, creo que no estaba acostumbrado a lidiar con una mujer tan hormonal que además de estar embarazada, trataba de organizar su propia boda.
Pensé en ir a verla pero ya había terminado con la tasa del baño, así que volvimos a recostarnos. Cuando mi cuerpo se relajó un poco, sentí como me hundía en mi propio sueño, pero esta vez era uno llano y sin Vulturis a la vista.
Estaba tan cansada, me sentía tan débil que incluso no sentí cuando Edward se había ido en la mañana, evitando así que mis padres supieran que nos veíamos a escondidas por las noches. Ni siquiera quería imaginar qué hubiera dicho Charlie si se enteraba, creo que tal vez querría llenar de plomo a Edward si lo hiciera pero eso era básicamente imposible, aunque hubiera sido difícil de explicar.
Hasta ahora, mi padre no había armado ninguna escena de celos o algo por el estilo, sino al contrario, era amable cuando Edward iba a la casa a recogerme por las tardes e incluso a veces hasta lo había invitado a ver el beisbol por la TV. Charlie aceptaba mi reciente relación con Edward, aunque a veces insinuaba que por su culpa Jacob y yo ya no nos frecuentábamos tanto.
Billy, pasaba a veces a la casa pero Jacob sólo lo dejaba en el porche y se iba para recogerlo después. Era increíble que luego de tantos años de ser amigos Jacob se portara de esa manera tan infantil, es decir, sabia que él era más chico que yo pero no tenía porqué ser así de inmaduro. Me dolía bastante aquel hecho, pero Jacob era muy terco y sabía que sólo el tiempo lo haría entrar en razón.
Sólo eso, porque de ninguna manera me alejaría de Edward.
Era sábado, así que no dudé en levantarme tarde, seguía cansada a pesar de haber dormido unas cuantas horas más. Decidí darme una ducha para despejarme un poco de todo lo que había sucedido por la noche. Al hacerme el shampoo, otra vez vi mechones de cabellos que se desprendían de mi cuero cabelludo. Comenzaba a alarmarme un poco aquella situación, si seguía así quedaría calva igual que Lex Luthor, pero yo le atribuía eso a la preocupación y al stress. Lo único que debía hacer era relajarme, olvidar y ya, eso era todo, aunque no era tan fácil.
Con la toalla enredada en mi cuerpo, comencé a cepillarme con cuidado el cabello para evitar nuevas perdidas. Lo que vi con mis nuevos ojos en el espejo, me dejo alarmada.
No me había percatado que lucía diferente.
Normalmente, yo era pálida, lo sabía; pero mi piel no lucía así en ese momento sino más bien transparente, creo que se veían cada una de mis venas del pecho y sobre todo de las manos. A partir de la transformación, las ojeras se me habían difuminado de una manera que casi imperceptibles, pero ahora se hundían obscuras debajo de mis ojos.
Sin duda, parecía mucho más muerta que antes y hasta ahora que mi visión estaba mejor me había dado cuenta. No era posible que a pesar de lucir así, a Edward le siguiera gustando.
Fue en ese momento, que pensé en pedir la ayuda de Alice. Seguramente, ella tendría algún consejo de maquillaje para cubrir mis más recientes imperfecciones, aunque tenía miedo porque si abría aquella caja de pandora iba a ser difícil cerrarla. Sobre todo porque Alice llevaba las cosas al extremo.
Me vestí rápido y bajé a desayunar con Maddie.
Me sirvió cinco enormes Wafles en el plato ante mi horrorizada mirada. Desde que ella estaba en la casa, nos hacía comer como si no lo fuéramos a hacer nunca más, a Charlie eso le encantaba porque él era un pozo sin fondo pero a mi me ponía un poco mal del estomago.
Daba gracias por llevar genética vampira ya que de no ser así, hubiera aumentado muchísimo de peso por todo lo que me hacía comer aquella hormonal mujer que se podía dar el lujo de comer por dos.
-creo que sólo comeré dos Maddie…-
- de ninguna manera…cómetelos todos y si quieres más te sirvo más…-
Fruncí el ceño mientras le daba la primera mordida al waffle.
-debes comer más Isa…yo te veo mas pálida que nunca y me preocupas…deberíamos hacer una cita con el Dr. para que te haga exámenes o algo…quiero asegurarme de que este bien…-
Rodé mis ojos por la constante preocupación innecesaria de Maddie. Ella debía de estar concentrada en estar bien por el bebé, yo podía cuidarme sola en momentos así. No le dije nada pero si le prometí comentarle algo al Dr. Cullen cuando lo viera.
Por la tarde, Edward pasó por mí a casa.
Llegamos con los Cullen, pude ver a Emmet esperándonos en la puerta principal con una expresión de niño en Navidad. En un parpadeo, abrió por mí la puerta del Volvo y me ayudó a salir, un gesto raro tratándose de él ya que a diferencia de Edward, él era un poco tosco.
-buenas tardes, mi querida alumna pecosa…-
-buenas tard…alumna?...- le pregunté alarmada.
Yo ya sabía que algo pretendía enseñarme pero no pensé que fuera en serio. No sabía si Jasper iba a dejar que Emmet me enseñara algo a parte de lo que él me indicaba.
Vi un auto estacionado que no era de ninguno de los Cullen. Estaba apunto de preguntar pero en eso Alice llegó a saludarme como siempre, con esa efusividad característica de ella, así como si fuera la primera vez que me veía.
Creo que de haber sido otra mi personalidad, yo haría lo mismo, ya que Alice se había ganado un lugar muy especial en mi corazón. No sólo era la hermana de Edward, sino que nos habíamos hecho muy buenas amigas, no podía comparar su amistad con la de Ángela o Jessica ya que con ellas no compartía mi naturaleza, por así decirlo. Era una amistad más íntima, una amistad que probablemente duraría muchos, muchísimos años.
La quería como si fuera también mi hermana.
- Bella…qué bueno que llegaste…ven…-
Y me jaló casi desprendiéndome un brazo, llevándome dentro de la enorme casa. Miré a Edward con desconcierto, él sólo hizo una seña para indicarme que le siguiera el juego a Alice. Por el pasillo de entrada, llegó un aroma que no me era familiar, era un olor dulzón, según Jasper esa era la esencia de los vampiros.
Ahora era capaz de decir con certeza que dentro de la casa había un vampiro, y no era ninguno de los Cullen. Entré con la curiosidad de saber quién era esa persona, seguramente el auto de la entrada era suyo.
Pude ver en la sala de estar a Esme, que me lanzó una adorable sonrisa desde el sillón en donde estaba sentada, luego, vi a una rubia hermosa que no era Rosalíe.
Alice se acercó a ellas llevándome aún de la mano, y ambas mujeres se levantaron volviéndose hacía mí. Yo seguía siendo la misma persona rara de siempre así que sólo me limite a sonreírles sin decirles nada más. Esme me saludo de la misma manera que Alice.
La rubia solo estiró una mano para saludarme.
-hola Bella…- dijo tímida aquella chica.
Pude ver al fin los finos rasgos de su rostro: su nariz pequeña y recta, sus labios rosados acentuados por la hermosura usual de la especie. Sus ojos color de la miel, sólo indicaba una cosa, era igual que los Cullen.
Alice me sacó del escrutinio que le hacia a la visitante. Era una lástima, yo nunca sería así de bonita como ella.
-Bella…ella es Kate Denalí…digamos que es nuestra prima…-
Me alarmé al saber que era hermana de Tanya. Seguramente venía a vengarse de la ocasión en que lance a su odiosa hermana por la ventana mientras estaba inconsciente. Si, seguramente era eso.
Genial, otra venganza en contra de Bella.
Aún así, saludé apenada.
-ehh…hola Kate…mucho gusto en conocerte…-
- Kate es un amor Bella…no vas a creer a qué ha venido…-
Por el rostro de Alice, pude ver que en realidad quería que adivinara. Me miraba totalmente emocionada, y a mi, no se me ocurrían ideas más que las de venganza.
-no sé…puede ser que venga de parte de su hermana, tal vez…- dije con miedo
Las tres comenzaron a reír por mi respuesta, yo no le veía lo divertido a mi torpeza mental del momento.
- se puede saber de qué se ríen?...- entró finalmente Edward y me abrazó por detrás.
El toque de sus manos alrededor de mi cintura, hizo que quisiera que todos desaparecieran en ese momento y nos dejaran solos, pero ese no era un momento para pensar en esas cosas. No con una visita, su hermana y su madre frente a nosotros.
-Bella cree que he venido a tomar venganza por parte de Tanya…que no le han dicho a qué he venido?...- dijo Kate con una sonrisa.
-no…queríamos que fuera una sorpresa, pero ya que están aquí las involucradas…dile Edward…no, no, mejor le digo yo…Bella…- Alice respiro profundo, como si en realidad lo necesitara – Jasper y todos nosotros creemos que es hora de llegar a tu siguiente nivel de entrenamiento…-
Miré a Edward confundida, reflexionando las palabras de Alice. Siguiente nivel de entrenamiento retumbó en mi mente hasta que comprendí totalmente.
Mierda grite internamente. No estaba preparada para esas cosas raras que hacían los vampiros. Es decir, respetaba y admiraba totalmente las habilidades de Edward de correr como el viento, romper piedras con las manos y todo eso, pero sabía que yo no era capaz de hacer cosas de esa magnitud.
Jasper con la ayuda de Edward, se habían encargado de enseñarme lo básico nada más. Gracias a ellos ahora mi sentido del olfato era más agudo, tanto que incluso a veces me sentía como un perro sabueso, olfateando a la gente para ver qué acaban de comer o hacer. Esa nueva habilidad me ayudó a desenmascarar a Charlie que había comenzado a fumar de nuevo, o a percibir que el profesor McCartney se había estado besuqueando con la Srita. Jones en el cuarto del conserje - apestaba a su perfume de catalogo-.
En fin, era una habilidad interesante.
También mi vista era distinta, era como si alguien me hubiera puesto gafas después de estar años sin ellas. Las personas lucían raras para mí ahora; mi familia y amigos parecían más vividos que nunca: a Maddie y a mi padre, se le hacían unas arrugas enormes cada que se reían de algo, nunca me había dado cuenta de eso. Jessica no era tan bonita en realidad, y Ángela al contrarío, parecía más fresca y hermosa que Jessica.
Por otro lado, los Cullen habían perdido de cierta forma aquel encanto fuera de este mundo. Seguían siendo realmente hermosos, pero al menos yo, ya no los veía como si una luz estuviera detrás de ellos iluminando sus movimientos. Ante mis ojos, parecían normales, aunque claro, nunca tan normales como yo, que cada día me veía más deteriorada por el maldito stress.
Tan débil como me sentía, no creía posible poder convertirme en la súper híbrida de última generación que se supone tenía que hacer, pero haría el esfuerzo. Además, tener otras habilidades no estaba tan mal: sería genial correr al lado de Edward como el viento.
-emocionada?...- susurró Edward pasándome una mano en frente para que reaccionara.
-emm…si, será genial que Kate me enseñe a correr y a convertir a las piedras en polvo…-
Kate se acercó a mí mirándome con sorpresa.
-crees que yo te voy a enseñar esas cosas?...no creo yo ser la indicada para eso, pero si para ayudarte a desarrollar tu escudo Bella…-
Entonces de eso se trataba: el escudo. Suspiré de alivio ante las palabras de la rubia Kate, al menos no tendría que correr como loca por el bosque luciendo como toda una tortuga al lado de todos ellos.
Pasamos algunas horas charlando con ella, relatándole cómo había sido aquel doloroso y raro proceso en el cual me convertí en lo que era. Kate escuchaba atenta, como cuando vas a ver a un doctor y pone la máxima atención a tus síntomas, parecía que me estaba diagnosticando algo.
Llegamos a la parte en la cual había lanzado a Tanya por la ventana. Me puse como un tomate cuando Edward narraba aquella parte. Por un momento pensé que esa no era mi culpa, es decir, yo estaba inconciente, además Tanya se lo había buscado, según Edward me estaba molestando cuando eso ocurrió.
- si, así es Tanya…si no consigue lo que quiere se pone muy…fastidiosa, lo sabré yo después de ser hermanas durante mucho tiempo…-
A pesar de que sólo había visto a Tanya una vez en mi vida, podía asegurar que ellas dos eran completamente diferentes. Kate era sin duda más calida en su carácter que Tanya.
Por la sala, Emmet daba vueltas como un león, buscando no sé qué. Iba y regresaba, suspiraba, se paraba y luego se volvía a ir.
-mmm…su charla sobre Tanya es sin duda muy interesante…y creo que el punto al que quieren llegar es que es una arpía… ehh perdón Kate, pero Bella no necesita escuchar eso cuando a fuera hay miles de cosas por hacer…- dijo Emmet
Me levantó como si fuera yo una pluma y me llevó afuera, en donde llegaban Jasper y Rosalíe de cazar.
-Emmet…no piensas hacer lo que creo que estas pensando verdad?...- dijo Rosalíe.
Se acercó a su esposo y lo jalo de la playera. Parecía como si estuviera regañando a su hijo, no a su cónyuge. De hecho, creo que aún no me acostumbraba a escuchar que todos en esa casa estaban casados: Alice tan pequeña y delicada, estaba casada con Jasper rígido y a veces muy irritable; Rosalíe y Emmet, bueno, ellos si parecían una pareja de recién casados en ocasiones, de hecho cuando se enteraron de que el cuarto del conserje era un lugar seguro para besarse, decidieron hacer de aquel lugar su rincón secreto.
-pero Rose…prometo que no pasará nada…Jazz, hermano, tú me apoyas verdad?...- dijo con ojos de cachorro.
-mejor pregúntale a Bella Emmet…si quiere hacerlo, entonces adelante…-
Ahora todos afuera me miraban expectantes y yo aún ni siquiera sabia de qué estaban hablando. Parecía como si estuviera a punto de amputarme la pierna y todos querían saber qué opinaba.
-pero…primero díganme de qué se trata…qué se supone que tengo que hacer Emmet…-
-esta bien…-
Escuché una carcajada mientras Emmet me lanzaba a su espalda rapidísimo y luego corría hacía el bosque. Hubiera sido más divertido si no hubiera hecho eso ya con Edward un montón de veces pero no quise decirle nada al emocionado Emmet.
Pero luego, él le dio un giro a aquel paseo. Se detuvo frente a un enorme árbol con ramas por doquier y comenzó a escalarlo como si fuera un simio. Por poco y caigo pero logre aferrarme a su enorme espalda. Llegamos casi a la copa del árbol y sin más me colocó sobre una rama. Estaba que me moría de miedo, suplicando que Edward viniera como el príncipe azul que era a rescatarme de las locuras de Emmet, pero no había rastro de él por ningún lado.
Vaya novio!! Pensé mientras me tambaleaba en la rama.
-qué demonios hacemos acá arriba Emmet?...en serio, si muero, mi fantasma vendrá a acecharte…-
El vértigo se apoderaba de mi, tanto que casi no sentía que el hambre corroía mi estomago. Emmet estaba perfectamente parado en la rama, como si fuera cualquier superficie plana.
-no será necesario" pecas"…porque yo, Emmet Cullen te enseñaré como trepar árboles tan hábilmente como yo…-
Se veía tan orgulloso por lo que acababa de decir, su pecho inflado y su dedo índice en el aire mientras decía aquello, casi me dan ganas de echarme a reír. Probablemente, de haberlo hecho, hubiera caído y Emmet no me hubiera ayudado por haberme burlado de él.
-trepar árboles?...eso es lo que quieres enseñarme?...- me aferré a una rama con más fuerzas, la risa estaba a punto de estallar.
Se lanzó al árbol continuo, dejándome sola en la rama, eso ya no era divertido. Aunque luego me puse a pensar que después de todo yo ya no era tan torpe como antes, y agradecía a Dios que Jasper hubiera trabajado conmigo en ese aspecto. Era más rápida cuando en verdad me lo proponía, y la verdad es que después de todo, trepar árboles con Emmet sonaba divertido.
-esta bien…dejaré que me enseñes pero sólo contéstame una cosa…de qué me va a servir aprender esto?...-
Emmet se quedó pensativo, parecía que repasaba la pregunta una y otra vez, se sentó en su rama mirándome con odio. Creo que no sabía qué responderme hasta que finalmente volvió a parase y casi pude ver un foco prendiéndose en su cabeza.
-ehh…no sé para que demonios sirve "pecas", pero te aseguro que se ve cool…- dijo aquello con una inocencia que daba risa.
No pude evitar soltar tremenda carcajada y casi me quedo sin aliento. Emmet al parecer solo quería ayudar pero la verdad esta vez se había pasado, ponerme arriba de un pino enorme no era mi definición de cool si me preguntan. Aún seguía riendo, tanto que mis ojos comenzaron a llorar, y el pobre de Emmet sólo me miraba confundido.
-perdón, perdón!!...es que me pareció divertido…pero bueno, comencemos con la primera lección…- le dije a modo de disculpa
-ok…lo primero que tienes que hacer es tratar de mantener tu equilibrio, así como yo…- comenzó a caminar en la rama.
Era obvio que en la primera clase no iba a lograrlo, ni loca iba a hacer aquello porque pues para Emmet era pan comido pero para mí no.
-lo siento Emmet…no voy a hacer eso hoy…mejor te veo como lo haces y ya luego lo practico a unos cuantos metros de distancia del suelo…-
-no "pecas"…así como obedeces a Jasper, lo tienes que hacer conmigo…anda, suéltate…no te va a pasar nada si das unos cuantos pasos sin agarrarte…-
Creí que tenía razón, así que despacio me solté de la rama. Di dos pasos sin problemas sintiéndome de lo mejor, preguntándome cuántas personas humanas podrían hacer aquello.
-lo ves!!...no pasa nada…-
-si…tenías razón…no pasa nad…-
Mi torpe pie resbaló sin darme tiempo siquiera reaccionar, estaba cayendo y pude ver que Emmet no reaccionó tan rápido como debía. Era mi fin, por segunda vez en aquel día, por cuarta vez en mi vida. Ahora sí iba a morir, pero esta vez aplastada como un trozo de plastilina.
Fue tan lento otra vez aquel momento. Miles de cuestiones pasaron por mi mente mientras caía.
Haría algún ruido al caer?
Emmet le diría a alguien que fue mi culpa?
Había posibilidades de que por ser una hibrida mis huesos fueran resistentes a las caídas?
Alice se encargaría de que mi funeral fuera tan glamoroso como en el video de aquel grupo de rock?
Cuánto tiempo esperaría Edward para volver a tener otra novia?
Esa última pregunta me hizo por fin echar un gritito, es decir, me lo debía, estaba apunto de morir. Cerré los ojos cuando pude ver el suelo, iba a tocar suelo pero eso no sucedió.
-MIERDA!!...- grité a todo pulmón
De golpe caí encima de algo duro y frió, al abrir los ojos, lo vi.
Era Edward que me miraba con una expresión de alivio. De nuevo, había sido mi salvador, mi redimido príncipe azul salvándome nuevamente de la muerte. Nos caímos al suelo por la inercia del golpe.
-chicos!!...están bien?...- era Emmet que al fin había reaccionado y probablemente había bajado para ver mis sesos esparcidos por el bosque.
Estaba atónita, mi respiración estaba tan alterada que el pecho me dolía, creo que había escuchado que así se sentía cuando te iba a dar un ataque al corazón.
-amor…estas bien?...- dijo Edward haciéndome que lo viera a los ojos.
Todo se me olvido cuando lo escuché que me dijo amor. Sus ojos casi amarillos por la preocupación me hicieron preguntarle algo.
-Edward…si muero, cuanto tiempo esperarías para tener otra novia?...-
-qué?...-
-contesta…- le exigí
-por Dios Bella!!...estuviste a punto de morir y sólo quieres saber eso?...- Edward parecía muy enojado
-me parece una pregunta justa hermano…contéstale a la pecosa…-
Edward se levanto sumamente enojado, quedándose rápido frente a Emmet.
-tu mejor ni hables Emmet…por tu culpa casi pasa algo horrible!!...quién sabe cuánto tiempo le hubiera tomado a Bella recuperarse de la caída…eres un irrespon…-
-recuperarme?...osea que no hubiera muerto si caía?...- le interrumpí
Edward no dijo nada si no que simplemente me tomó en sus brazos y comenzó a caminar nuevamente hacía la casa, un alivio para mi porque sentía mis pies como fideos por el susto. Emmet caminaba nuestro lado diciendo mil veces que lo disculpara, y yo las mil veces le dije que no tenía porqué, que ya lo había olvidado.
Edward no nos dirigió la palabra dentro de la casa, mucho menos a Emmet que estaba contando a la familia lo genial que había sido todo. Cuando ya estaba más tranquila yo también pensé que había sido divertido, muy extremo, pero divertido al fin.
Me llevó a mi casa y luego por la noche cuando me fue a visitar, aún seguía igual de molesto, tanto que casi me recordó a cuando nos conocimos.
Me sentí culpable por sentirme bien cuando Edward estaba que echaba humo. Sé que estaba preocupado por mí pero todo había pasado ya, estaba bien y él seguía aprensivo por el tema.
-sigues enojado?...- me levanté de la cama y me senté en su regazo, estábamos en la silla al lado de la ventana
-no estoy enojado, es sólo que sentí mucho miedo...pensé que te perdía Bella…-
-pero nada pasó…ves?...estoy completa…-
-lo sé…pero imagínate si no hubiera llegado a tiempo?...creo que me hubiera vuelto completamente loco sin ti, sin tu perfume, tu presencia, sin tus besos…entiende que te amo y que ya no concibo la existencia sin ti…-
Edward me abrazó como yo lo había hecho con él por la mañana, hundiendo su cabeza en mi pecho. No pude evitar sentir cierta sensación rara cuando lo hizo. Mi corazón comenzó a latir con el mismo frenesí de siempre, mi respiración comenzó a acelerarse y yo sólo quería una cosa: besarlo.
Levanté su rostro por la barbilla y lo miré fijamente. Al ver todas las facciones de su rostro, volví a maravillarme con él. Era tan perfecto que aún no me acostumbraba al hecho de que Edward fuera mi novio, mío y nada más. Observe sus labios y no podía creer que estaba a punto de besarlos.
Me acerqué a él y antes que nuestras bocas se tocaran, le susurré te amo.
Edward me tomó por la cintura mientras nos besábamos. Fue al principio muy tierno, con cada movimiento, era como si confesáramos que necesitábamos estar así para sobrevivir. Yo revolvía su cabello suave entre mis manos haciendo aquella sensación más celestial.
Casi siempre teníamos que parar un momento para que yo y mi mitad humana tomáramos un poco de aire, pero esta vez me negué a hacerlo. No necesitaba más aire que la dulce respiración entrecortada de Edward dentro de mi boca.
Con la decisión de no parar, comencé a besarlo con otro ritmo, el ritmo que mi cuerpo me ordenaba. Deseaba como fundirme con él para siempre, tenerlo lo más cerca posible de mí. Edward me respondió de la misma forma acariciando los costados de mi cuerpo con sus manos frías, acción que me sorprendió porque normalmente él era muy reservado. Me levantó con cuidado de la silla sin dejar de besarme y se sentó en la cama.
Mi cerebro dio un click cuando Edward se recostó con cuidado sobre mí aún acariciándome. Situaciones así pasaban todo el tiempo en las películas y sólo tenían un resultado: sexo.
Ya había reflexionado acerca de ese tema anteriormente y aunque sabía la respuesta, no sabía si estaba preparada en ese momento. No lo pensaba por el lado de dejar mi pobre virginidad preciada con Edward después de sólo algunas semanas de noviazgo sino por el lado de que ese no era un momento tan especial: yo tenía puestos mis pantalones viejos de dormir nada atractivos, mis padres estaban en el cuarto de enfrente, yo lucía horrenda y aparte no tenía ni idea de qué demonios se tenía qué hacer en esos casos.
Fue en ese instante, cuando necesite el aire, separándome de Edward de inmediato.
Pedía a horcadas el aire haciendo un ruido exageradamente alto, haciendo que Charlie se despertara.
-Bells?...- se escucharon los pasos de Charlie hacia mi cuarto
- tu papá…viene para tu cuarto!!...-
-vete…-le dije con la garganta cerrada, sin poder respirar
-pero tú…estas mal Bella…- dijo Edward tratando de ayudarme
Le hice señas como pude para que se fuera por la ventana, pero era demasiado tarde, Charlie estaba abriendo la puerta de mi cuarto.
Estaba preparada para escuchar los plomazos salir de mi cuarto.
Ohhh!!!.les gusto lo ultimo? O no?...bueno, escriban sus lindos reviews y denle click al botoncito que dice GO jeje!!...nos vemos el próximo capi a ver con que ocurrencias salgo ahora…
xoxo
PD: voten en la encuesta para que decidan si Edward y Bella deberían llegar mas lejos
PD2: pásense por mi otra historia TODO MENOS TU…esta divertida jeje!!
