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-Justo Como Eres-
Summary: ¿Qué pasa cuando el amor de tu vida ha estado enfrente de ti durante más de tres años?; ahora que Elizabeth Bennet lo sabe tiene que cambiar su manera de pensar con respecto al género masculino, para esto la vida le tiene una lección que tendrá que compartir. AU. Moderno.
Nota del Autor 1: Los personajes de Orgullo y Prejuicio no me pertenecen, solo hago esta historia con fines de entretenimiento.
Nota del Autor 2: Este capítulo contiene escenas para mayores de edad.
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-Capítulo 2. Abriendo las puertas del cielo-
Después de despedirse de su hermana mayor, Elizabeth Bennet se dirigió hacia la entrada principal de la elegante mansión Bingley; con su bolso y su abrigo en mano empezó a bajar las escaleras hacia el jardín delantero.
Al alzar la vista pudo ver a su antiguo acompañante dialogando con otro hombre. Tenía que reconocerlo, Fitzwilliam Darcy era un hombre atractivo, no solamente en el aspecto físico; también su forma de ser provocaba que Elizabeth se sintiera atraída por él.
En estos momentos Darcy no notaba su presencia; por lo que con su postura relajada pudo apreciarlo mejor. Tenía buen porte y era perfectamente proporcionado, además se movía con precisión, serenidad y gracia. Durante su conversación con la servidumbre de la residencia se pasó las manos por su cabeza y su cabello castaño oscuro quedo liso y brillante ante los ojos de ella.
Sin darse cuenta Elizabeth paso unos segundos fijándose en los contornos potentes de sus hombros, en su pecho ancho, en su estómago plano y en la fuerza e intensidad que emanaba de él. Resultaba imposible no darse cuenta de las emociones que aquella inspección le estaba provocando; ya que su garganta se le quedo seca, el corazón se le acelero, y por todo el cuerpo sintió un leve cosquilleo acompañado de una sensación intensa de calor, prácticamente se había quedado muda en su admiración.
― Hola de nuevo ―le saludo Darcy apoyándose en su lujoso Audi negro al verla llegar, esperándola mientras bajaba el último escalón. Cuando la tuvo a pocos metros se ofreció a ayudarla a entrar al vehículo y en menos de un minuto ya estaban afuera de la residencia de los Bingley.
― ¿Pasa algo? ―le pregunto él momentos después, observándola de reojo mientras conducía. Elizabeth había estado callada durante el corto tramo que habían hecho y eso era más que raro en ella.
― No... Es solo... ―Lizzie se mostró indecisa por algunos segundos antes de responder; ahora su mente estaba más que perdida en dudas y emociones. Era la primera vez que iba a estar con un hombre y no sabía ni como sentarse en el auto sin tener un ataque de nervios― que no puedo dejar de pensar cuantas veces has hecho esto.
― ¿Esto? ―Darcy la miro confundido por un instante, mientras esperaba que la luz roja del semáforo cambiara para continuar el camino― ¿hablas de llevar a una mujer a mi casa?
― Si... bueno ―le dijo Lizzie con un ligero hilo de voz; aunque su mente era demasiada ágil e imaginativa para encontrar las palabras correctas todo el tiempo, en este tipo de temas era donde Elizabeth tenía problemas al dialogar. Aun teniendo dos hermanas casadas, Jane y Lydia, y haber escuchado bastante sobre el tema del sexo, no se sentía con la seguridad al hablar que siempre poseía― eres un hombre joven, atractivo y con dinero, no me vas a negar que lo has hecho anteriormente.
― ¿Es el motivo por lo que estas tan seria? ―le interrogo él sin dejar de mirarla, aun detenido por el semáforo en rojo. Ella solo le respondió con una ligera afirmación de cabeza; Darcy le sonrió ligeramente y le tomo la mano que tenía libre para llevársela a los labios y besarla― no te voy a mentir, ya he salido con otras mujeres antes, pero no soy un mujeriego como tú piensas.
― Creo que no tengo evidencias con que creerte ―le comento ella tensándose por su gesto, ya que aún no estaba acostumbrada que él la tocara con tanta naturalidad― igual voy a hacer sincera contigo, no es que confié mucho en los hombres.
― ¿Porque lo dices? ―esta vez le pregunto con una ligera sonrisa en el rostro; mostrándose más que entretenido por la conversación que tenían en el camino hacia su casa.
― Porque todos los hombres son iguales ―le comento Lizzie segundos después; aunque su afirmación sonara monótona y sin fundamento, su relación con el género masculino no había sido la mejor en sus cortos veinte años. Empezando por sus dos cuñados, Charles Bingley y Andrew Wickham, los cuales le bajaban puntos a su género ante los ojos de Elizabeth― no conozco a ninguno que actué con el cerebro, en vez de obedecer a sus hormonas cuando se trata de mujeres.
― ¿Ni el pobre de Charles puede escapar libre de tu acusación, cierto? ―le cuestiono Darcycon curiosidad, mientras volvía a poner el vehículo en marcha.
― Digamos de que Charles es un buen hombre, de los mejores que conozco ―le aseguro Elizabeth; aun con el buen historial que tenía el esposo de Jane, como todos los demás hombres carecía de razón al momento de manejar sentimientos o pensar en sexo― pero lastimo a mi hermana cuando se fue de Londres por más de seis meses sin ni siquiera despedirse cuando apenas eran novios.
― Creo que eres algo dura al juzgarlo ―le comento Darcy con un tono de voz más serio; sin volver insistir en el tema. Tal vez era porque como cualquier otro hombre tenía sus defectos, o bien, estaba escondiendo algo― pero mejor cambiemos de tema.
― ¿Esta es tu casa? ―le pregunto Elizabeth cuando entraron al nuevo terreno, donde se podía apreciar una residencia el doble de grande y hermosa que la de los Bingley. Poseía un enorme jardín delantero y en la fechada se podía apreciar los lujosos acabados.
― Si, por lo general no estoy mucho aquí ―le comento él una vez que la ayudo a bajar de vehículo, invitándola a pasar a la casa minutos después; la cual se apreciaba totalmente vacía a esas horas de la noche, debido a que la servidumbre ya se había retirado a sus habitaciones― si no estoy viajando, estoy en mi oficina casi todo el tiempo.
― Es muy hermosa ―le comentó Lizzie al entrar al amplio recibidor; donde se podía observar más de una docena de punturas al óleo y esculturas de mármol― parece más una exposición de arte que una casa.
― Toda estas adquisiciones son de mi familia, han estado aquí por años ―le explico Darcy guiándola hacia las enormes escaleras principales, en dirección al segundo piso donde se encontraba su habitación― Sígueme.
― Este es mi cuarto, ponte cómoda ―le comento él al llegar a su habitación. Elizabeth nuevamente empezó a ponerse nerviosa e insegura, ya que se encontraba a solas con él; inseguridad que Fitzwilliam observo de inmediato― ¿hay algún problema?
― No, ninguno ―le respondió Lizzie sentándose en la cama, para que el ligero temblor de sus piernas no fuera tan evidente, tenía que tranquilizarse si quería que esto terminara bien― solo estoy algo nerviosa.
― No te preocupes, no voy a hacer nada que tu no quieras ―le comento él tratando de tranquilizarla; sentándose a un lado de ella para mirarla directamente― ¿quieres comenzar?
― Si ―le respondió levemente y sin más se dejó llevar por su deseo hacia él dando el primer paso hacia sus labios.
El beso entre ambos se fue intensificando rápidamente, mientras Darcy se entretenía en encontrar la cremallera de su vestido, la cual localizo minutos después. Al principio, Elizabeth le tomo la mano con la que trataba de quitarle el vestido, retrasando así su investigación, pero sus besos la distrajeron mientras él seguía con su actividad. Con un solo movimiento le descubrió la espalda, donde rápidamente sus manos empezaron a pasearse sobre la piel expuesta de Lizzie.
Después de unos cuantos minutos más, Darcy ya le había quitado todo el vestido, dejándola solamente con su ropa interior. Elizabeth que durante todo este tiempo había permanecido con los ojos cerrados, los abrió lentamente al notar que las caricias de él habían cesado.
― ¿pasa algo? ―le pregunto cuándo noto que la miraba fijamente, pudiendo notar como el bello color azul de sus ojos se oscurecía.
― Eres tan hermosa ―susurró él cerca de su oído, y volvió a besarla desenfrenadamente dispuesto a llegar hasta el final.
Elizabeth le rodeo el cuello con los brazos y separo los labios para él; apoyándose en las sabanas de la cama, y dejo que la estrechara contra su cuerpo.
― Espera ―le ordeno Lizzie entre besos; una parte de ella quería que se detuviera, ya que aun se sentía demasiada nerviosa e insegura de lo que pasaría a continuación; sin embargo, su cuerpo seguía reaccionando a sus caricias― por favor, detente.
Darcy ignoro sus palabras, volvió a sujetarle el rostro y comenzó a besarla nuevamente― dímelo ―le apremio él con voz ronca― dime que querrías esto tanto como yo.
Él la acaricio y volvió a tomar posesión de sus labios, mientras Lizzie hundía los dedos en su cabellera y lo besaba con la misma pasión que él sentía, dándole entender que también lo deseaba.
Darcy había comenzado a besarla con tanta sensualidad que Elizabeth rápidamente se olvidó del medio y de cualquier reparo que le pudiera quedar; con su boca, caliente y firme sobre sus labios, le acariciaba y provocaba constantemente. Lo agarro de los hombros, abrasándose de él, mientras que Darcy la aplasto suavemente contra la cama, utilizando su peso para sujetar su cuerpo. Solo de saber que ella era la causa de tal efecto en él le provoco una turbadora satisfacción femenina, que la empujo a deslizarle la mano por debajo de la camisa, para deleitarse con el gemino entrecortado que él emitió cuando acaricio su pecho desnudo.
Después de unos minutos Darcy le deslizo las manos por la cintura, y la apretó contra su cuerpo ya desnudo; provocando que a Elizabeth le invadiera una potente mezcla de sorpresa y emoción, haciendo que lo tomara de los hombros, aferrándose fuertemente a él. Sintió como entraba en ella muy despacio y con delicadeza, provocándole un latigazo de dolor que se desvaneció rápidamente. Minutos después, un sentimiento enorme se apodero de ella, levanto las caderas para unirse a él, sintiendo que se perdía en un generoso estallido de placer.
Despertándose a diferentes intervalos durante toda la noche a causa de la extrañeza de tener un cuerpo a su lado, Elizabeth se quedo pensando en lo que había hecho. Se volvió hacia él y se acurruco junto a su cuerpo, maravillándose de los fuertes brazos que la abrazaban. Tenía que reconocer lo atractivo que se veía dormido; con sus facciones relajadas se podía apreciar lo atractivo que era.
Después de unas cuantas horas de sueño, el sonido de su celular la despertó; y cuidadosamente dejo el lecho donde se encontraba y busco su celular en su bolso, la cual se encontraba en el suelo. Al localizarlo, pudo ver que era su hermana Jane la que le hablaba; por lo que contesto lo más pronto posible, con el fin de no despertar a su acompañante.
― Bueno ―contesto Lizzie; esperando respuesta del otro lado de la línea, mientras se alejaba lo más que podía de la cama.
― Lizzie que bueno que me contestas ―fue la dulce voz de Jane la que se escuchó desde el altavoz del celular― ¿cómo te fue?
― Jane, sabes que no te lo voy a contar por teléfono ―le respondió a su hermana con voz baja, aunque la noche anterior había sido más que espectacular, quería contarle a Jane personalmente lo maravilloso que había sido estar con Fitzwilliam Darcy― solo te puedo decir que fue sorprendente.
― Oh, Lizzie tienes que contármelo todo ―le comento Jane con curiosidad― pero te llamo por otra cosa, acaban de llegar nuestros padres y hermanas a mi casa.
― ¿Tan temprano? ―le pregunto Lizzie sorprendida, por lo general su madre se levantaba tarde después de una noche de fiesta, por lo que era de extrañarse que estuviera de visita a las once de la mañana en la casa de Jane.
― Sí, y con una buena noticia ―le comento Jane con algo de duda en sus palabras― bueno, no sé si es buena o mala.
― ¿Porque lo dices?, ¿paso algo? ―le interrogo Elizabeth con aseveración― ¿todo están bien?
― Sí, no te preocupes Lizzie ―Jane tardo algunos segundos en responderle, tratando de encontrar las palabras pertinentes― es solo que... Lydia está embarazada nuevamente.
― ¿Qué?, ¿Lydia? ―Lizzie no lo podía creer; Lydia, su hermana menor estaba embarazada por segunda vez. Recordaba perfectamente que hace solo un año, la menor de las Bennet había confesado estar esperando un hijo de Andrew Wickham, y no solo eso sino que estaba dispuesta en casarse lo más pronto posible con él. Para Lizzie, Wickham era un hombre de lo más tedioso y malicioso, por lo que no podía entender la fascinación de Lydia por aquel sujeto― no puede ser, pero si apenas tiene dieciséis años.
― Si lo sé, papá no está contento; aunque ya conoces a nuestra madre, hasta quiere hacer una fiesta para celebrarlo ―le comento Jane con algo de apatía por el tema― que por cierto, papá está preguntando por ti.
― ¿Y qué le dijiste? ―le pregunto Lizzie recordando en donde se encontraba y con quien, situación que quería ocultar de sus padres por el momento.
― No sabía que decirle, lo único que se me ocurrió fue que fuiste por unos libros con Charlotte ―le contesto Jane con indecisión― pero no parece muy convencido.
― Bien, tratare de ir lo más antes posible ―le seguro Lizzie buscando rápidamente sus cosas, las cuales se encontraban esparcidas por todo el piso de la habitación― solo que, Jane podrías enviarme algo de ropa, solo traía mi vestido y mi abrigo anoche, y no tengo que ponerme.
― Sí, te enviare algo de tu ropa con Sally ―le dijo Jane segundos después, decidida en pedirle el favor a su empleada personal.
― Muchas gracias, vuelvo en cuanto pueda ―le declaro Elizabeth, agradecida de tener como cómplice a su hermana mayor.
― Perfecto, aquí te espero ―fue lo último que dijo Jane y colgó.
― Buenos días ―le saludo Darcy abrazándola por atrás; provocando que Elizabeth diera un pequeño brinco por el susto, ya que no esperaba que estuviera despierto― ¿con quién hablabas?
― Con Jane ―le comunico ella, dejando su celular en la mesita que tenía enfrente, mientas se dejaba abrazar por él. Estaba más que molesta por el tema de Lydia, pero no iba a permitir que le arruinara el resto de la mañana― le dije que si me puede mandar algo de ropa con uno de sus sirvientes, ayer solo traía mi vestido.
― Bien, mientras esperas que llegue tu ropa porque no desayunamos ―le comento Darcy mientras empezaba a depositar ligeros besos en su cuello, provocando que Lizzi suspirara por sus caricias.
― Darcy, estoy en ropa interior ―Lizzie se volteo para verlo, enseñándole que solo portaba su sujetador y el bikini; por lo que hasta que le trajeran su ropa no podía salir del cuarto.
―Lo sé ―le dijo él, observándola detenidamente por algunos segundos, provocando en Elizabeth un ligero sonrojo por la determinación de su mirada― si quieres puedo pedir que nos suban el desayuno, mientras tomamos un baño.
― ¿Tomamos?... ¿juntos? ―le pregunto ella sorprendida ante la mirada picara que le dedicaba Darcy.
― Así es, ¿Aun sientes pena que te vea desnuda? ―le cuestiono él, robándole un beso ante la incredulidad en sus ojos.
― Obvio que si ―le comento Lizzie dejándose abrazar por él, había algo en sus brazos que la hacían sentirse segura, sentimiento que le gustaba de sobre manera. Nuevamente le habitación se quedo en silencio por algunos minutos, mientras Darcy empezaba a acariciarla, fue en ese momento que Lizzie tomo el valor para hablar de algo que no podía quitarse de la cabeza― tengo que hablarte de algo que no pude decirte anoche.
― Sí, dime ―le susurro él mientras le besaba el cuello.
― La verdad...nunca he estado con un hombre anteriormente... ―le comento Lizzie poniéndose nerviosa, no sabía cómo reaccionaría él por sus palabras― es decir, que tú eres el primero con el que tengo relaciones.
― Lo sé ―le comento Darcy, aun besándola por todo su cuerpo.
― ¿Que? ―Lizzie se sorprendió por su respuesta, separándose nuevamente de él para mirarlo a la cara― ¿lo sabías?
― Bueno no al principio, pero hay algunos signos que se pueden notar cuando una chica es virgen ―le comento él, sin dejar de sujetarla de la cintura.
― ¿Y no te molesto? ―le pregunto apenada, la verdad no quería parecer como una niña en este tipo de temas.
― Al contrario, me enorgullece ser el primero ―le comento él, volviendo a tomarla en sus brazos.
Después de tomar un baño, a solas, y de desayunar en la habitación de él, la empleada personal de Jane le trajo una mochila con un cambio de ropa limpia. Elizabeth se cambió rápido, eran la una de la tarde y muy seguramente su padre se estaría preguntando donde se encontraba, por lo que le pidió a Darcy que la llevara de vuelta a la residencia de los Bingley.
― Gracias por traerme ―le agradeció cuando estuvieron enfrente de la casa, donde seguramente se encontraba su familia. La sola idea que la vieran junto a Darcy la ponía tensa, por lo que le había pedido que al dejar justo en la entrada principal del terreno.
― De nada ―Fitzwilliam la contemplo por algunos segundos, tratando de encontrar las palabras que quería decir― tengo que salir en menos de una hora a Italia, donde me quedare por lo menos dos semanas, pero si me lo permites quisiera hablarte por celular.
― Por supuesto ―le respondió Lizzie dedicándole una sonrisa antes de abrir la puerta del auto, tomando sus cosas del asiento trasero. Justo antes de bajarse del vehículo se detuvo para besarlo por algunos segundos; reconociendo que besarlo se había convertido en una de sus actividades favoritas, más cuando era ella quien lo sorprendía al hacerlo― estaré esperando tu llamada.
― No me limitare en ello, tenlo por seguro que te llamare todos los días ―le aseguro él aun sorprendido por el beso, aunque con una radiante sonrisa en los labios.
― Eso espero ―le dijo Lizzie robándole un último beso antes de cerrar la puerta del auto― suerte en tu viaje.
― Gracias, te hablo en la noche ―le comunico él por la ventana del auto antes de ponerlo en marcha.
Elizabeth espero que el vehículo se alejara antes de emprender el camino hacia la puerta principal de la residencia Bingley. Tenía que encontrar una explicación rápida sobre su singular ausencia y la sonrisa que no podía quitar de su rostro; aunque la noche con Darcy había sido increíble, aun no quería contarles nada al respecto a sus padres ni a sus hermanas menores. Además de como aclararía que había estado con el hombre que hace menos de veinticuatro horas no soportaba, del cual, al parecer se estaba empezando a enamorar.
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Hola, aquí está el segundo capítulo. Y tengo que reconocer que estoy disfrutando de volver a leer esta historia, y espero que ustedes también.
Gracias a Molita, Ana y Mary-04 por el apoyo, me alegra que saber que aún hay lectoras dispuestas en seguir la historia.
Y a las que vuelven a leer, gracias por hacerlo; y a las nuevas lectoras (si es que las hay) espero que la historia sea de su agrado.
Y si quieren apoyar a la causa dejando un review será bienvenido XD.
Sin nada más que decir me despido, nuevamente gracias por leer.
¡Saludos!
Atte. Elizabeth Mustang.
