Si, ya tenía planeado desde que se me ocurrió esta historia poner el primer beso de Hinata con Naruto, ahora que la trama esta más envolvente, bueno, he de decir que si, me tarde bastante, pero eso es por que en realidad no tengo mucho tiempo que dijéramos, y esta historia es muy extensa, me gusta describir con lujo de detalle muchos aspectos y puntos, espero que eso no les moleste.
Esta historia es solo para amantes de la lectura, y bueno, que les guste Naruto.
Era de mañana, cerca del medio día, los gorriones amenizaban su camino hacia las gigantescas puertas de la aldea que, peculiarmente, le parecieron más pequeñas de lo que recordaba ese ahora hombre de hermoso y dorado cabello que brillaba con forme los rayos de sol lo alcanzaban.
-Creo que he estado lejos más tiempo del que había planeado…- se aseguro a sí mismo, pues cuando salió de la aldea en busca de Sasuke no era más que un niño de doce años, pero que a pesar de esa corta edad y su aún comportamiento infantil había madurado lo suficiente como para tomar el camino de su vida en sus manos.
Ronin:
La Princesa y el Samurai
Estaba acercándose cada vez más cuando los recuerdos le invadieron la cabeza, su infancia no había sido la más grata, ya que siendo huérfano no hubo nadie a su lado. A pesar de todo había tenido que estudiar bajo la tutela de Iruka Umino, obligado porque la sociedad no era tan cruel como para dejarlo sin educación, aunque básicamente era lo mismo que no ir pues le gustaba irse de pinta y meterse en problemas, solo que gracias a su maestro comprendió muchas cosas que por si solo no hubiera podido. Sonreía dulcemente embebido en aquellos recuerdos que le había asaltado la mente con su peculiar esencia del pasado.
Capitulo dos: Reencuentro
Miles de preguntas lo torturaban por querer saber las respuestas ¿Sakura habrá cambiado?, ¿Tsunade seguía haciendo un buen trabajo como Hokage?, ¿Sus amigos habrían cambiado tanto como el?
No sabía que era exactamente lo que haría primero, sin duda iría a ver a Tsunade y darle señal de su presencia, y también ir a su pequeño hogar, que seguramente debía seguir tal y como lo dejo años atrás… un largo tiempo atrás...
En esas estaba pensando mientras seguía caminando y cruzaba las puertas cuando los guardias lo notaron…
-¡Hey!- grito uno de ellos acercándose a el entre extrañado y como molesto, pero el rubio solo se limito a voltear a ver por que lo llamaban -¿Quién te crees que eres para entrar así como si nada?- se dirigió hacia el con un tono altivo, pero al mismo tiempo sereno, y de reojo pudo ver como su otro compañero se acercaba y también se preparaba para desenfundar su espada habiendo colocado la otra mano sobre el mango de esta.
-Eres un ronin…- miró fijamente su aspecto, y no estaba equivocado.
-Pues si, si lo soy- respondió el rubio simpáticamente sin la menor malicia de que eso fuera un crimen. La vida lo puso en tener que convertirse en uno y así lo era, sobre todo después de la muerte de Ero-senin.
Sin que lo viera venir y sin dejar de estar alerta vio como los otros dos guardias desenvainaban sus espadas y lo confrontaban cara a cara bajo un solo aviso:
-Estas detenido, vendrás con nosotros- le señalaron a lo que desconcertado el otro no supo que hacer.
-Pero… ¿de que están hablando?- les pregunto pensando que se trataba solo de una broma – Soy yo, Naruto Uzumaki, ¿es que acaso no me recuerdan?- se quejó con un nervio crispado en el ojo mientras los veía como le ponían las esposas – ¡Oigan, están cometiendo una grave equivocación, ¡déjenme ir!- les decía exasperado, no era un criminal, pero estos lo ignoraron y se lo llevaron de ahí de inmediato, no quería ser reportados por haber dejado pasar a un sospechoso a la aldea así como si nada. En cuanto a Naruto, en realidad no puso resistencia, era su primer día ahí y se veía que no le estaba yendo nada bien, esos guardias debía ser nuevos, ya que no se percataron de quien era el, pero si lo iban a llevar ante Tsunade todo quedaría arreglado, y al poner en su mente la idea de que esos dos tendrían que darle una disculpa después de haberlo arrestado sin razón no peleo y los siguió, aunque estando aun algo molesto.
Lo habían escoltado hasta un edificio donde en el interior, después de pasar varios pasillos llegaron a una serie de celdas donde lo metieron y le quitaron las esposas.
-¡Hey!- dio un respingo Naruto, ese no era el lugar donde creería que llegaría -¿Qué pasa aquí? ¿No me estaban conduciendo con la gondaime?- renegó mirándolos por los barrotes antes de que se fueran.
-¿Qué?- dijo uno un tanto sorprendido, no se esperaba que aquel detenido actuara de manera tan imponente.
-¿Estas bromeando? La Hokage no tiene tiempo de estar atendiendo asuntos sin menor importancia, esto es asunto del líder ANBU- contestó antes de girarse para irse junto a su compañero y dejando a un eufórico Naruto quien se daba de topes en la cabeza por no haberlo previsto antes y haber escapado de ellos para ir directo con Tsunade.
-¡Oigan!- los retuvo nuevamente a la mitad del pasillo -¿Y se puede saber cuando va a venir el líder ANBU?- les alzo la voz pocamente pero lo suficiente para recalcar sus palabras.
-No tengo idea, Uchiha-sempai es un hombre muy ocupado- respondió el otro sin ganas.
El rubio encerrado sintió que su cabeza perdía toda la sangre que fluía por ella, los latidos de su corazón se detuvieron por un segundo, del cual al siguiente instante comenzó a acelerarse haciendo correr la adrenalina por su cuerpo, sus oídos sonaban con un sordo zumbido imperceptible que solo el oía, y unas cuantas gotas de sudor se dejaron ver por entre su frente.
-Sa… ¿Sasuke?-…
No podía ser verdad, la búsqueda por la cual había partido de Konoha con las esperanzas muy en alto y que terminó dejando a un lado momentáneamente en su vida para poder regresar a la aldea había sido en vano. Al final había regresado después de tantos años, no sabía cuanto tiempo estuvo ausente mientras el recorría el mundo en medio de sus aventuras y misiones irregulares bajo órdenes de distintos señores feudales. Ya todo había acabado, al fin podría volver a encarar a su mejor amigo después de tanto tiempo, y tanta necedad…
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Era un bello día, habían quedado de ir a comer juntos en cuando saliera de su puesto, tenía papeleo que hacer, ver el desarrollo de algunas misiones y revisar algunas tanto conclusas como las que se iban a desempeñar. Tsunade le había dejado esta tarea debido a que Sasuke la desarrollaba muy bien, así que ella se encargaría de la política y los tratos con las otras naciones. No obstante seguiría al tanto de la milicia gracias a los reportes que el joven Uchiha le haría llegar cada determinado periodo de tiempo, y cuando ocurriera alguna situación en la cual ella debería meter las manos y tomar las decisiones como líder lo haría.
Por esa razón comprendía que tal vez se había cruzado algo en su camino y demoraría un rato y que por el momento debía esperar, después de todo lo quería tanto como para ser paciente. Pero al pasar más de media hora comenzó a agobiarse y a ya no hallar que hacer con su aburrimiento.
Estaba cerca de un campo de entrenamiento donde veía a varios jóvenes luchando con sus espadas en medio de un simple combate esencial. Sus movimientos eran sutiles y en algunos casos algo torpes, lo más seguro es que se debiera a que al ser un simple entrenamiento tuvieran cuidado de no querer lastimar a su compañero. Aún así al escuchar el sonido de las hojas de metal chocando entre si y con leves movimientos atravesar el aire delicadamente comenzó a suspirar deseando ser ella la que estuviera sujetando esa katana. No era tan mala idea, tal vez podría ir a entrenar con ellos y tener un combate con alguno si se lo permitían, los había estado observando desde que llegó a aquel lugar, en la puerta del edificio principal del centro de milicia, había una banca donde tomó asiento y al estar aburriéndose poco a poco no les quito la vista de encima.
Los jóvenes por su parte notaron de inmediato de quien se trataba aquella bella, hermosa y deseable joven, una mujer que era el centro de las fantasías y sueños eróticos de cualquiera a pesar de ser tan sublime y llena de todo ese honor que la envolvía. Había nacido con el don de la sutileza, la gracia y la delicadeza y desde hace varios meses se había convertido en el fruto prohibido de todo hombre, nadie podría tocarle, ni siquiera dirigirle la palabra, y mucho menos verle, ya que estaba bajo la constante vigilancia y celos de nada mas y nada menos que de Sasuke Uchiha, su prometido y futuro esposo, y con solo escuchar el nombre de esa leyenda de hombre todos se estremecían y la respetaban como debían (aún cuando tuvieran que esconder la más predecible de las hemorragias nasales que les ocurriera).
Hinata apreciaba como nunca antes ser tratada como una persona común y corriente por los hombres, jamás se imagino poder salir a la calle sin recelo por encontrarse con esas punzantes miradas que la atravesaban con las más negras intenciones que pudieran tener. Aún seguía siendo acompañada por alguien a cualquier lado, pues seguía siendo ese garbanzo de a libra que era desde que nació, pero ella ya no le tomaba tanta importancia, pues sabía que eso nunca iba a cambiar.
Un vago pensamiento se cruzó por su cabeza tratando de imaginarse por que Neji la había llevado tan distante hasta allá y no accedió a quedarse a su lado hasta que llegara la persona que esperaba ver. No le había hablado desde hace semanas, desde que se comprometió con Sasuke para ser más precisos, y por más que tratara de iniciar una conversación con el este se mostraba serio y cerrado, y también molesto con ella aunque no lo exteriorizara. La idea de que el estuviera al tanto de la posibilidad del compromiso del Suoke y el Bouke la aterrorizaba, no podía esperarse eso de su propio primo, y solo por esa razón no había insistido en querer hablar con el, pues terminaría llegando a saber la verdad que tanto temía conocer.
Harta de estar sin hacer nada y sintiéndose mal por haber olvidado algo que leer en su casa decidió no cuestionarse mucho y bajo a los campos de entrenamiento para acercarse hacía los jóvenes hombres de al parecer su misma edad que estaban combatiendo.
Al verla aproximarse absolutamente todos bajaron sus espadas y la admiraron algo raro, no era común que un mujer se encontrara en ese lugar, pero no pensaron mal, después de todo lo más seguro es que estuviera buscando a su prometido, pues no había persona alguna que no estuviera al tanto del compromiso entre Uchiha y la princesa.
-Buenos días- saludó cortésmente a todos los hombres que detuvieron lo que estaban haciendo para prestar su total y completa atención a la joven.
-Buenos días- saludaron con una reverencia al igual que ella lo hiciere antes.
-¿Qué la trae por aquí su alteza?- preguntó el comandante a cargo de ese escuadrón que estaba entrenando.
-Estaba esperando a Sasuke, creo que se retrasó un poco…- dijo riendo un poco para cubrir su algo presente preocupación.
Sasuke salió corriendo de las instalaciones ocultas subterráneas en donde hacían los interrogatorios los ANBU, lo llamaron en el ultimo minuto para solicitarle su presencia en un interrogatorio de un asesino que se negaba a confesar su crimen, y al no haber evidencia suficiente y el no decir ni una sola palabra no podían condenarlo. Estuvo ahí desde que comenzaron las amenazas, las advertencias y las torturas, aquel sujeto era culpable, no había duda de ello, pero se había puesto en una situación en la que no quería ir a prisión y por eso no decía nada. Se hartó de tener que esperar y se dirigió hasta el para usar su sharingan y hacerlo cantar, por supuesto que habló de inmediato confesando incluso más crímenes de los que se le acusaba.
Después de recibir halagos de su proeza que el no consideraba algo grande salió volando de ahí, Hinata debía haberlo estado esperando desde hace más de media hora, era paciente, pero no estaba acostumbrado a hacerla esperar, no era que el se preocupara por alguien mas que el mismo, pues así había sido toda su vida, pero Hinata, ella era cosa distinta, era su prometida, la persona que amaba, con quien iba a compartir el resto de su vida, de verdad la quería, y le importaba mucho, era lo mayor para el. Y cual no fue su sorpresa cuando al llegar al edificio central donde quedaron de verse no la encontró.
¿Se habría hartado de esperarlo?, no, Hinata era muy paciente, muy dulce, una chica que de la que no se esperaría algún desprecio o descortesía, sí, se había equivocado, pero la conocía tan bien como para saber que ella no se marcharía de ahí tan fácil, solo había sido media hora.
Con esta idea bajo los escalones tratando de hallarle en las cercanías, y la fue visualizando en donde menos se lo esperaba, en medio del campo de entrenamiento más cercano, ¿qué hacía ahí? ¿De verdad era ella?, claro que si. Ese porte, esa belleza, claro que era ella, su cabello era inconfundible, aún estando de espaldas.
Tan hermosa que iba con ese bello kimono que bien podría superar por mucho a la más bella y talentosa geisha que pudiera haber. Llevaba el cabello suelto, un poco recogido de la parte de arriba con un broche decorado con flores enjoyadadas; los colores de su ropa eran una misterios combinación de gris y púrpura, como este último color era el que dominaba tenía estampado plastezco brillante de enramado. Hiciera lo que hiciera no dejaría de llamar la atención, aunque ella no tuviera ese objetivo, y Sasuke lo sabía.
Las intenciones de los soldados que ahí estaban entrenando no eran malas en lo absoluto, conocían a la perfección que era una mujer pedida y dada, y que a la menor provocación el joven Uchiha les caería encima para sacarles el corazón por tan siquiera mirar a su prometida. Tampoco serían descorteses con ella, aún así, en lo más recóndito de sus entrañas ocultaban el deseo que ella les provocaba, sobretodo alcanzando a percibir esa fragancia que despedía.
Hinata, gracias a su inocencia, desconocía lo que ellos sentían, y si llegaba a percatarse prefería ignorarlo y hacer como si nada pasara. Era una tortura tener que escapar de todas esas miradas que le dirigían los hombre en la calle, jóvenes y viejos, no había distinción, pero esos guerreros –para su fortuna- lo disimulaban muy bien, tal vez por temor del Uchiha.
Sasuke la había estado observando a penas cosa de dos segundos cuando estalló, no lo exteriorizaba por supuesto, pero su cara lo decía todo, el ceño fruncido, la mueca de disgusto, era claramente visible que estaba molesto por encontrarla ahí, frente a sus hombres.
-Así que no me perdonaste llegar tarde...- sonrió maliciosamente al atravesársele por la mente lo siguiente que haría, y se encaminó donde se encontraba ella, le iba a dar una sorpresa.
El comandante por su parte, ya le había dicho a Hinata que no había visto a su prometido, y se disculpó por no saber nada más que la ayudara. Ella le respondió que esta bien, que no era nada, pero era obvio que en su rostro se leía la decepción que su ausencia le provocaba, ¿acaso lo había olvidado?, no, eso no era posible, desde que lo conoció, por más atractivo, misterioso y serio que fuera, su cordialidad, cortesía y puntualidad eran dignas de respeto, por lo menos así era con ella, ya que con los demás seguía igual de indiferente, y le molestaba que lo interrumpieran cuando estaba con ella, la quería solo para el, era algo posesivo, pero no le molestaba, después de todo también le llegó a gustar. Sus detalles aumentaron cuando se comprometieron, incluso habían traspasado el límite de la educación acercándose más para demostrar su afecto, y en algunas ocasiones había sido testigo del deseo y pasión que sentía por ella, claro, con todo respeto, pues aún no eran marido y mujer, lo que la ponía a pensar como sería cuando consumieran ya su compromiso. Cierto, la hacía estremecer, Sasuke era un hombre deseable y codiciado, lleno de vigor y energía, después de comenzar a sentir apego por el no pasó por alto su gran físico, era tan atractivo que llegaba a comprender a sus amigas por estar así de locas por el, pero también le sorprendió mucho no encontrar en el la pared fría y sin sentimientos que estaba esperando, por el contrario, comprendía su actitud y su forma de ser. Lo que más valoraba también era su fidelidad y lealtad, por supuesto que era lo mismo que ella le brindaba, de eso podía estar seguro, pero esa atención, delicadeza, las charlas en que cuando se daban cuenta ya les había caído la noche, era tan intensas, a veces no compartían el mismo punto de vista, y eso los hacía llegar a debatir y discutir, y cuando se daban cuenta ya estaban abrazados dándole la razón al otro, aún cuando sabía que a él le encantaba siempre tener la razón.
Era imposible que ese hombre tan atento y bueno con ella la fuere a olvidar dejándola plantada, no sonaba coherente.
-Le agradezco mucho comandante- se reverenció para despedirse y este hizo lo mismo, pero al levantarse notó a quien estaba acercándose a espaldas de la chica. Trató de advertirle, pero se quedó mudo al divisar a su máximo superior –también a ustedes- se reverenció con los demás soldados que respondieron con igual cortesía, pero también notaron a su jefe acercándose y se quedaron en las mismas que el comandante –Creo que lo mejor será regresar a… ¡Ah!- de la nada unos brazos la levantaron en el aire y terminó siendo cargada por cierta por persona que había estado buscando. Si bien pudo haberse defendido no lo hizo, reconoció esas ropas, ese símbolo del clan al que pronto pertenecería.
-Creo que el descanso termino- dijo el pelinegro de ojos oscuros cargando a su prometida como si nada mientras miraba serio a sus los demás.
-Uchiha-sempai, nosotros…
-No importa, yo me hare cargo desde ahora- lo interrumpió.
-Sa… Sasuke…- trataba de bajarse de el, pero no se lo permitía.
-De… acuerdo…-
-Pueden continuar, me retiro- se despidió dando media vuelta para emprender camino hacía un lugar más apartado sin soltar a Hinata, llevándola al hombro sin inmutarse ni un poco.
Los otros soldados se quedaron viendo como desaparecían por la espesura de bosque con extrañeza y también algo de diversión por como la cargaba, pero poco, después el comandante dio orden de continuar con el entrenamiento.
-Sasuke, ¿Qué crees que haces? Bájame- le pedía nuevamente intentando zafarse de el, pero continuaba ignorando sus súplicas con ahincó.
La había llevado así un largo rato adentrándose más al bosque mientras seguía sin hacer caso a las súplicas de Hinata.
-Aún no- le contesto por fin con una sonrisa traviesa.
-Sasuke…-
-Esta bien- hizo como si la fuera a bajar, pero no la dejó tocar el piso, ya que de nuevo la cargo, pero esta vez en sus brazos.
-¡Sasuke!- lo regañó discretamente, sabía que estaba jugando.
-¿Qué? Aún no ha terminado tu castigo- le dijo dándole a entender su disgusto por haberla visto con alguien más que no fuera el, era bastante celoso, ella no llevaba esas intenciones, pero no le hacía gracia no tenerla a su lado, aún si era por estar con su familia.
-Pero tu fuiste el que llegó tarde…- puso una cara de queja algo infantil, pero muy dulce.
-No fue mi culpa, me tuve que quedar un rato más, un interrogatorio que me tomó más tiempo del que planeaba-
-¿interrogatorio?- trató de entenderlo mejor.
-Asuntos del trabajo, no les prestes mucha atención-
Siguió caminado con Hinata brazos por el camino, ella iba admirando el paisaje, el a ella, tenía pocos recuerdos de cuando era niños, pero ahora, siendo adulto, se había convertido en lo más valioso e importante que tenía, la amaba con todas sus fuerzas, aún cuando creía que no era capaz de tener esos sentimientos por una chica, o por lo menos no a ese grado.
-Entonces… ¿para que quedamos de vernos?- comenzó el la plática, quería escuchar el sonido de melódica voz.
-¿No lo recuerdas?- le cuestiono algo extrañada.
-He estado ocupado…-
-Almorzaríamos juntos…- respondió de mala gana, pero cambió su actitud, sabía que su cargo era muy importante y debía estar concentrado en ello -¿Qué se te antoja de comer?- sonrió de lado amablemente.
-¿Cocinarás tú?-
-Claro-
-Entonces lo que tu quieras- si bien no le importaba que comer desde que probó como cocinaba Hinata supo lo que era la gloria, de verdad el ingenio, las ganas y el sentimiento que se ponen al hacer las cosas daban sabor a la comida.
-¿Seguro?-
-Si, sorpréndeme- contestó con su clásica sonrisa disimulada, solo Hinata era capaz de tener acceso a la parte blanda del Uchiha, sabía a la perfección que a pesar de ser tan serio tenía una hermosa sonrisa.
-De acuerdo- aceptó, sabía que le gustaba y que no, sería fácil complacerlo –pero… ¿te puedo pedir un favor?- se atrevió a preguntarle a lo que la volteo a ver adivinando su petición en la mente.
-¿Cuál?-
-¿podrías bajarme?- le sonrió tratando de no verse obligada a suplicar.
-No lo se… déjame pensarlo…- se hizo el difícil.
-¡Sasuke!- lo regaño nuevamente antes de reír son dulzura, como le gustaba escuchar su cálida voz, siempre lo cautivaba…- esta bien, como tu quieras- se abrazó a su cuello, de nuevo ese aroma, la delicada fragancia que la impregnaba, era maravillosa, sonrió aprisionándola con un poco más de fuerza, le encantaba saberse dueño de aquella perfecta joven.
-Hinata…-
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En los terrenos de la milicia de Konoha, -que ya habían sido dejados muy lejos por ambos enamorados-, en el edificio de la prisión un rubio meditaba y se torturaba con estipulaciones en su cabeza dentro de su celda. Lo que le habían dicho esos guardias sobre el regreso de Sasuke… ¿era verdad? ¿Sasuke había regresado al fin?-
-¡Ahg!...- se quejaba de su incertidumbre, tenía que verlo con sus propios ojos, de seguro se habría sentido así como el se sintió, como que la propia alma clama por el hogar.
Ya había planeado múltiples formas de escapar, lo viera por donde lo viera era muy fácil, aún si tenía que enfrentarse con algunos guardias y soldados. Tenía que llegar con Tsunade y explicarle todo, pero si en verdad vería cara a cara a Sasuke en poco tiempo podía ser paciente.
En Konoha tenia parte de los recuerdos más bonitos de toda su vida, había sido el lugar donde nació y creció, no podía decir que fue lo más bonito de recordar, por que mucha gente lo odiaba, pero lo que era alguien en especial, esa era otra historia…
-De verdad espero que me perdones… me tarde mucho en volver…- hablo consigo mismo mientras visualizaba a esa persona tan especial.
En su mente tenía tantas incógnitas, ¿Cuánto habría cambiado? ¿Lo recordaría?, pero que pregunta, ¡claro que si!
-Al fin lo logre, me convertí en alguien fuerte que de verdad llegará a ser Hokage, ya lo veras, estaré al nivel de tu familia y ya no habrá nada que pueda separarnos, nada…-
Esa sensación de vacio, ese sentimiento de rechazo que vivía día con día, era una agonía eterna. Tener que despertar cada mañana solo para darse cuenta de que estaba solo, sin ninguna compañía, sin familia, sin amigos, solo odio a su alrededor por no encajar… ¿Por qué? ¿Por qué no encajaba?... ¿por ser la encarnación del dios del fuego?... el demonio que casi destruye por completo la aldea hace años… el Kyubi…
Si, de acuerdo, tenían todo el derecho de odiarlo por eso, pero no ahora, bien podía ser su reencarnación pero no la bestia, y no lo supo hasta los doce años de edad, ya habiendo tenido que pasar por toda esa soledad y desprecio en su infancia…. Siempre creyó que era por el, por que tenía algo malo, si, sabía que era travieso, que se metía en problemas muy a menudo, pero eso no era más que su interés en querer ganar atención, querer ser notado, sentir que aún estaba vivo, que supieran que aún existía, que aún estaba en este mundo… entonces ella apareció… la niña más dulce y bondadosa que pudiera conocer, pura en alma y sentimientos, limpia de corazón. Un ángel, una luz, una bendición, su salvación…
Era un día lluvioso, no había nadie en la calle, todo mundo se resguardó del aguacero que se soltó, había aumentado drásticamente para después convertirse en tormenta, pero por el momento solo la lluvia arreciaba. El cielo estaba gris, todo cubierto de nubes, estaba solo, abandonado como siempre, sin que a nadie le importara si estaba vivo o muerto, y el lo sabía muy bien, mejor que nadie, si nadie lo quería ¿entonces para que estar vivo?...
Miró el cielo por ultima vez, estaba tirado en el suelo desde hacía ya varios minutos, corrió de las miradas de odio que le enviaron cuando trató de resguardarse del agua junto con varias personas bajo el techo de una casa, sintiendo su repulsión buscó refugio en otra parte pero paso lo mismo, de nuevo esas miradas gélidas, detestaba que lo miraran así, en el último sitio en el que estuvo presintió que no saldría bien librado de algún golpe y prefirió correr, escapar de su odio, de su rechazo, aceleró la velocidad, no sabía por que corría si nadie lo estaba persiguiendo y si no iba a llegar a ningún lugar, pero simplemente tuvo la necesidad de correr, necesita huir, alejarse. Cuando se agotó paró, aún tenía unas pocas de fuerzas para continuar, pero no le encontraba el sentido, se derrumbo de rodillas al piso y se dejo caer, en el suelo, bajo la lluvia… ya no le importaba nada, ya no quería sentir, la muerte era su única salida, terribles pensamientos para alguien de apenas escasos ocho años.
Entonces cerró sus ojos, los cerró para nunca más volver a abrirlos, pero pudo divisar que no estaba solo, a penas si la notó, una figura pequeña, borrosa, cubriéndose con una sombrilla, pero que en un momento de claridad alcanzó a ver su bonita e infantil cara, unos bonitos ojos aperlados color de luna, brillantes, llenos de luz, debía tener la misma edad que el, estaba triste, preocupada, pero ¿Por qué? ¿Por el?... de todos modos ya no importaba, ya no iba a vivir, así que no se lo cuestionó mucho, por lo que selló sus párpados para dejarse morir… y su voz fue lo último que alcanzó a escuchar en su letargo final…
-Espera, no te duermas… resiste…-
Todo se volvió oscuridad, vacio… ¿acaso ya estaba muerto?..., no, esa calidez, esa luz esta llenando todo el lugar… ¿que es?, o mejor dicho… ¿quien es?
Lentamente se fue despertando, estaba cansado pero no tanto, creyó que todo había sido un sueño y que en realidad no se había levantado de la cama aún, pero esa no era su cama, y viendo bien los alrededores tampoco era su casa.
¿Qué paso? ¿Qué estaba haciendo ahí y como llegó?
Se incorporó tomando asiento en el colchón, aquella cama consistía en un colchón, una almohada y un cobertor, cerca del fuego, de su abrasador y tibio calor, encendido en una especie de hoguera dentro del recinto donde estaba. Parecía una casa antigua, todo era de madera, la paredes, el piso, claro, las clásicas puertas corredizas, a penas si dejaban entrar una muy escasa luz, iluminaba más el fuego de la hoguera que aquella luz.
Trató de hacer memoria, estaba en la calle, comenzó a llover y…. el sonido de la puerta abriéndose lo desconcentró para fijar toda su atención a quien estaba entrando, aquella niña, la chica que vio antes de perder la conciencia, llevando entre las manos varios recipientes envueltos con pañuelo color crema.
-Despertaste…-
Si, su voz era idéntica a la que escucho antes, era ella, no había duda… pero ¿Por qué lo había ayudado?
Sin que el dijera una sola palabra, aún sintiéndose cohibido por la bella niña que lo había ayudado, ella le ofreció de comer.
-toma- le extendió un tazón junto con unos palillos –lo prepare yo misma- sonrió.
El rubio solo pudo tomarlo entre sus manos, despedía un humo de delicioso sabor, lo reconocía, ese indiscutiblemente era su punto débil…
-ramen… ¡ramen!- partió los palitos para disponerse a saborear con la boca llena su predilecto platillo –Gracias, gracias…- comía apurado, como si se tratara del fin del mundo, fácilmente podía competir con el de Ichiraku…
-No es nada-
Su mundo de felicidad lleno de sabor se vino abajo cuando se dio cuenta de que ella no estaba comiendo con el, ¿le dio su comida a el?, no, no estaba bien, por más hambriento que estuviera no tenía derecho a comerse la comida de ella.
-¿Qué hay de ti? ¿Qué vas a comer tu?-
-¿Yo?- se señaló a si misma, no se esperaba que le hiciera hincapié en ello –No te preocupes por mi, yo estoy bien, adelante, come-
-Pero…- se sentía culpable por estar disfrutando del alimento que era de ella.
-Adelante- continuó alentándolo –Lo hice especialmente para ti…-
-¿Eh?...- se le quedó viendo con tanto dulzura que casi lo hizo llorar, no podía existir alguien tan bondadoso como ella –Gracias…- dijo entrecortadamente mientras se limpiaba los ojos con la muñeca, no quería que lo viera así de frágil.
-¿Estas llorando?-
-No, claro que no, solo… me entró algo en el ojo, eso es todo- se justificó tratando de que su voz no se ollera tan quebrada, pero era inevitable.
Después de terminar de comer y de un largo silencio cuando ella recogió las platos y todo lo que había llevado, Naruto por fin se atrevió a preguntarle su gesto de atención para con el, todo el mundo lo odiaba y lo despreciaba, ¿Por qué ella no actuaba como ellos si todos eran iguales?
Miró atentamente a su ojos, estaban tan llenos de pureza e inocencia que era imposible desconfiar de ella, era imposible que lo que hubiera hecho tuviera otra intención más que el solo ayudarle, pero aún así seguía igual de intrigado por querer creerlo.
-¿Por qué me ayudaste?- se atrevió a preguntarle sentado mientras abrazaba sus rodillas, no quería llegar a enterarse que lo hizo por lástima, por que de seguro que si se enteraba después de quien era el terminaría siendo insultado o sobajado como muchas otras veces le hicieron sentir.
-¿Por qué?- repitió su pregunta, no era algo que estuviera esperando responder, pero no veía nada malo en ello.
-Si, no me conoces, ¿Por qué lo hiciste?, no tienes razones para hacerlo-
-Razones- repitió como meditando en lo que debía estar sintiendo, debió haber sufrido mucho como para que se le dificultara tanto creer que alguien le brindaba ayuda –No necesito razones para hacerlo, solo lo hice, necesitabas ayuda y solo quise ayudarte, eso es todo- respondió limpiamente con su sencillez y dulzura enmarcadas, era todo un ángel.
-Eso no tiene sentido, deberías tener alguna razón por más pequeña que sea- se le quedó viendo mientras mantenía ese pensamiento en su cabeza.
Como si hubiera podido leer su mente la niña se levantó con la mirada derrotada, como si la hubiera herido solo con su mirada se dispuso a marcharse para dejarlo solo, no quería importunar.
-Lo lamento tanto, no me volveré a meter donde no me llaman- se reverenció antes de correr la puerta y salir tomando el paraguas que había dejado a fuera recargado, lo abría y se marchaba.
Naruto se quedó estupefacto con su reacción, supo captar exactamente el sentimiento de recelo y desconfianza que el tenía y para su mala suerte ella no tenía ninguna mala intención como las que estaba elucubrando en su mente, sus intenciones habían sido las más puras y bien intencionadas que pudo haber tenido, no buscaba su mal. Y a la primera Moira que lo hizo sentirse culpable salió corriendo en busca de ella bajo la lluvia para pedirle perdón.
Recorrió un buen tramo de la mansión por los jardines mientras se mojaba hasta que por fin pudo visualizarla, estaba cubierta de la lluvia, mirando la nada a unos cuantos pasos de el, extraviada en sus pensamientos hasta que el salpique que producían sus pasos la hizo percatarse de su presencia. La había estado observando un largo tiempo, y tal y como si fuera un ángel volteó a verlo con compasión y tristeza, pero no por el, sino por ella, por que se sentía herida al haber sido tratada de manera tan déspota. Naruto supo interpretar perfectamente su mirada y bajo la suya, se sentía culpable, tal vez ella ya no quisiera volver a dirigirle la palabra, ni siquiera la mirada ¿Qué había hecho? Había lastimado a la única persona que fue buena con el arrojándola a los perros.
Abatido sintió como el agua que lo había empapado lo hacía sentir frio, se sentía terrible, y justo cuando creyó que soltaría el llanto un paraguas lo resguardó de la lluvia, al levantar la cara se topó con los bellos ojos marfil de la pequeña, la niña que lo había ayudado, con una expresión de completa aceptación de sus disculpas, todos comentemos errores, más si se juzga a la gente antes de conocerla, y sin decir ni una sola palabra solo le dedico una cálida sonrisa que lo hizo perder el frio mientras la contemplaba y admiraba su sutil belleza, era extremadamente hermosa como para ser humana, en definitiva debía tratarse de un ángel.
Le dio su mano, y la sujeto con delicadeza y gracia, estaba tibia, despedía un calor único, su contacto lo hizo sentirse más seguro, como si encontrara un consuelo reconfortante en ella, el mundo no era tan duro y cruel como pensaba, no existiendo gente como ella. Su cruda infancia que se estaba cayendo a pedazos ya no volvería a ser la misma, ella curó sus heridas, regeneró su confianza, su fe en las personas, su felicidad, y posteriormente conoció y ganó mucho otros amigos gracias a la libertad que logró ganar, ella era única, especial, diferente, y conforme fueron creciendo la fue viendo madurar, y descubrió sentimientos y nuevas sensaciones que nunca antes había sentido solo tal vez por Sakura, pero no fue nada comparado con ella, la superaba por mucho…
Se fue dando cuenta de que la amaba, era un sentimiento infantil en un principio, pero se juraron que nunca habría alguien más que ellos en sus vidas. Lamentablemente el tuvo que ir en búsqueda de Sasuke y no regresaría por un largo tiempo en el que no ser rendiría, le juró regresar para convertirse en Hokage y que su familia no se interpusiera en lo más mínimo con su decisión y que nada les impidiera de estar juntos.
Puede sonar infantil en un principio, sobre todo por que ellos eran solo unos niños cuando lo juraron , pero conocerse fue tan intenso y profundo para los dos que los marcó en sus corazones, dejando huella en su alma, nunca podrían olvidarse, ella lo quería tanto como el a ella, por supuesto que pasaran los años que pasaran siempre estarían al lado del otro, siempre…
-Hinata… no puedo esperar a verte…-
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En el feudo Hyuuga Sasuke y Hinata terminaban de comer lo que ella había cocinado, no había duda de que el sazón que tenía era un don dado del cielo, y que una mujer tuviera tantas cualidades era difícil de encontrar. Ahora que si se pone más interesante al no ser como las demás estando tras tus huesos es mucho mejor, pues se dio la oportunidad de enamorarla e irla convirtiendo lentamente en la mujer de toda tu vida, sobre todo con esa boda. Si, Sasuke sabía que le comían las ansias de poder hacer público su matrimonio con ella, la amaba, sentimiento que nunca se creyó llegar a poseer y brindar a alguien, menos a una mujer, pues a pesar de tener como objetivo reconstruir su clan el tenía planeado buscar a alguien que por lo menos valiera la pena y pudiera soportar en su comportamiento, pero Hinata, ella no era insoportable como todas sus fans, no, ella era de sangre pura, una noble y talentosa joven de habilidades sorprendentes, hermosa y despampanante. En una parte muy retorcida y oculta de su ser su ego lo hacía pensar en que ella si era digna de el, con igual cantidad de fans y problemas, pero sin sed de sangre ni maldad alguna en su alma, era prácticamente perfecta. No le daría un heredero parte de su sangre como había planeado solo utilizar a su esposa, esta vez sería un hijo, no solo uno, varios, con los cuales pudieran formar una hermosa familia feliz en la cual si habría amor, si, bastante extraño para venir de el, pero así es como quería que fuera, hacer que sus hijos tuvieran la felicidad que el tuvo a medias, siempre a la sombra de Itachi, y a pesar de quererlo como hermano y que su fraternal sentimiento fuera igual por ambos lados el siempre lo vería como rival, y después enemigo al cometer ese acto tan infame al matar a todo su clan.
Su familia estaría librada de todo ese mal que dejaría enterrado en el pasado, y al comenzar con una Hyuuga, al igual que en los inicios de su clan no podía ser otra cosa más que una señal de que las cosas mejorarían de ahora en adelante solo para bien, el clan Uchiha volvería a la vida, tendría la luz del resplandor que había perdido y brillaría con más intensidad. El clan Uchiha renacería…
-¿Te gusto?- se acercó la pelinegra a su prometido en el mismo lado de la mesa después de haber levado los platos sucios a la cocina junto con una chica de la servidumbre, refiriéndose a la comida, pero el no tenía intenciones de hablar sobre eso.
-No tenías por que hacerlo- respondió sin contestarle a su pregunta con los brazos en la mesa y las manos en su mandíbula, estaba algo serio.
Hinata no comprendió que era a lo que se refería y solo pudo mirarle ladeando la cabeza confusa.
-Ayudar a la servidumbre, para eso están ellos, es su trabajo, no tienes que ayudarles a nada- le recalcó su bondad para con quienes a su gusto no necesitaban su ayuda.
Al darse cuenta de lo que se refería Hinata solo pudo soltar una sonrisa después de dejar caer los hombros, no era exactamente lo que todo el mundo le decía, a veces su padre le aconsejaba no ser tan buena gente, pero para ella era le era lo más natural del mundo, siempre había sido así, trataba a todo mundo como igual, y cuando podía ayudar se acomedía a hacerlo siempre y cuando la dejaran y su padre o algún otro miembro importante Hyuuga no estuviera cerca para reprenderla.
-No me molesta, me gusta hacerlo- contestó sin saber exactamente como debería tratar ese tema con el.
-Pero desgastarías tus manos y no podrías hacer todas las cosas que haces, no podrías tocar la lira ni cocinar nada- continuo insinuando tomándola de las muñecas y besando su dedos, solo quería un pretexto para tocarla.
-Sasuke…- sabía a la perfección que cuando era dulce no podía dar ningún reproche, no había nada que reprochar… era como si de cierta manera la hipnotizara –Si eso es lo que quieres dejare de hacerlo…- sonrió tratando de complacerlo.
El Uchiha la miro directamente a los ojos aún con sus dedos sobre sus labios, lo decía en serio, acataría lo que el dijera, podría ser que lo respetara, pero también lo quería, no la limitaría queriéndola tanto.
-No lo hagas- la interrumpió dándole un beso en la mano de nuevo.
-¿Eh?- ¿Cómo era eso si el que quería que no lo hiciera era el?
-Es parte de ti, no puedo negarte dejar de ser como eres, no es algo que me gustaría hacer-
-Sasuke…-
Sus ojos no eran los más dulces que pudiera haber, pero aún en los pozos negros y profundos que eran se podía ver claramente su sinceridad y sobreprotección, productos sobresalientes de su amor, era casi obsesivo, pero una dulce y extravagante obsesión que no era mala en lo absoluto, era su prometida, es obvio lo mucho que la quiera.
Sin importarle que fuera algo inapropiado se atrevió a besarla, un roce leve pero puro, suave y cálido, un beso después de todo.
Cuando se separó de ella solo pudo volver a mirar a sus ojos, sentir como la calidez que desprendía llena de pureza lo hacía volver a sentirse su dueño, ella lo quería tanto como el a ella, pero por alguna razón había una notable diferencia entre lo que el sentía el y ella, el la quería más.
Sin dejarle decir nada más volvió a besarla, con más intensidad, llegó incluso a probar su sabor, ya lo había hecho algunas otras veces, pero esa vez le pareció mejor que las anteriores, más dulce, mas profundo, quizás era por el momento, quizás por que sabía que al día siguiente sería la fiesta de compromiso, cualquiera de las dos, el punto era que era suya, le pertenecía, y nada podría cambiarlo, absolutamente nadie…
Algo sonrojada despidió a Sasuke desde el pestillo de la puerta, siempre lo veía más, cada día más, lo quería mucho, y no se arrepentía de haberlo escogido, pero había un extraño presentimiento en su corazón, como si el viento le trajera un recuerdo añejo de días soleados de primavera, dorados otoños jaspeados, fríos pero brillantes inviernos nevados y cálidos y frescos veranos, como los momentos más felices de su infancia en compañía de una preciada y vieja amistad que nunca podría olvidar su mente se llenó de imágenes…
Su primer amor, su primer beso… era algo que nunca podría olvidar si hasta la fecha, antes de su compromiso, lo tenía en mente…
-¿En que estoy pensando?... que infantil…- se dijo a si misma el descubrirse añorando esa compañía, era absurdo.
Como si estuviera planeándolo hizo exactamente lo contrario. En cuanto llegó a su habitación abrió su joyero y en un cajón, que en la superficie tenía un pequeño acolchonado de satín sacó ese collar que no valía nada, no era una joya y la cadena no era de un metal precioso, solo una vil cadena de metal simple y barato de donde se colgaba un dije de menor valor que esta en forma de remolino pintada de naranja. No era más que una baratija, pero esa baratija, ese objeto sin valor era a lo que la princesa más cariño y valía tenía por sobre todas las joyas, metales preciosos y gemas que tuviera, había tanto sentimentalismo y bellos recuerdos en ese collar que si pudiera hablar no dejaría de contar con lujo de detalle una y otra vez el profundo amor que entre esos dos pequeños niños había.
Lo apretó con fuerza entre sus manos, como tratando de reprimir todo lo que le traía a la memoria, recuerdos y vivencias. Pero como si la vida la castigara al abrir la mano descubrió que la marca del collar se le quedó impresa en la piel de color más fuerte que el suyo.
-Hinata…-
-¿Si…?- volteó a verlo, ese día había sido muy divertido a su lado, pero era como si algo le estuviera ocultando.
No pudo seguir hablando, ya que sin saber por que, gracias a una extraña fuerza, los labios de el terminaron encontrándose con los suyos.
Estaban en una colina, la había llevado ahí para que vieran juntos la puesta de sol, y para su sorpresa al llegar resulto ser lo más hermoso que había visto en su vida.
Como entregándose a esa nueva sensación cerró los ojos al igual que el los tenía, su primer beso, no sabía que hacer, lo único a lo que había cabida en su entendimiento era que no quería detenerlo. Era como si un extraño cosquilleo la recorriera, era nuevo, y misteriosamente placentero, nunca antes había besado a nadie y nadie la había besado, sus labios eran, por así decirlo, vírgenes, pero le agradaba saber que quien le robara su primer beso fuera alguien a quien también le hubiera gustado besar si el no se hubiera adelantado, en fin, ninguno se adelanto, tenía que reconocerlo, simplemente los dos lo hicieron al mismo tiempo, con una simple mirada se sintieron atraídos a hacerlo… era una extraña magia la que los había envuelto.
-Hinata…- alcanzó a decir después de separarse, pasó un corto tiempo en el que se habían encontrado sus labiosen medio de su confusión y atracción mutua, pero se les hizo eterno –Tu… me gustas… y no te lo había dicho por que no sabía que dirías…- se quedo mudo después de haber confesado lo que se había creído nunca ser capaz de decir. Era su amiga, la conocía desde hace tanto tiempo de una maravillosa amistad en la que se fue enamorando de ella que temió el rechazo y la ruptura de los lazos de su amiga.
Hinata se quedo sorprendida durante un rato, no sabía que decir, esta feliz, no tenía palabras ni aliento para poder pronunciar palabra alguna, pero reuniendo las fuerzas suficientes en sus pulmones y en su garganta pudo al fin dar una razón.
-Naruto… tú también me gustas…-
Fue como un golpe en la cara, un balde de agua fría sobre la cabeza, le estaba diciendo que sentía exactamente lo mismo que el.
-Hinata…-
En su habitación ella no podía sacarse esa imagen en la cabeza, suspiró y se regañó a si misma por no poder olvidarlo…
En un arrebato abrió el baúl de sus recuerdos sacando aquel dibujo que hizo una vez cuando era niña y que solo ella y aquel chico habían visto y se lo llevó para otra habitación junto con el collar para poder deshacerse de todo lo que se lo recordara, buscó algo donde pudiera guardarlos y en una de las habitaciones lo encontró, un cargador de rollo donde normalmente se llevarían documentos o pinturas, pero que en ese momento bien le serviría para poder tirar lo que llevaba en las manos. Lo abrió, verificó que en verdad estuviera vació y guardó ahí el dibujo y el collar para luego colarse de la mansión e ir a toda prisa al lago. Este estaba comunicado con un riachuelo, y ahí, como si de un criminal se tratara, arrojó el cargador lo más lejos que pudo y alcanzó a ver como se lo fue llevando la corriente, al pasar de varios segundos lo perdió de vista cuando se fue al fondo. Ese era el fin, lo que ella estaba buscando, terminar con su sufrimiento, ya podría estar tranquila para poder darle a Sasuke todo de ella… ¿verdad?
-Al fin lo hice… te olvide… ya te olvide…-
No se había dado cuenta de que no podía escapar. El lugar donde quedó impresa la huella del collar comenzó a opacarse dejando paso a un leve moretón púrpura verdoso, su piel era muy delicada.
Esa mentira ni ella misma se la creía, por el momento lo único que podía hacer era enterrar ese pasado en lo más apartado de su alma, para no sentirlo, no verlo, no recordarlo. Ahora estaba con Sasuke, lo amaba, no podía dejar que esos sentimientos infantiles intervinieran en su camino a la felicidad.
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Al llegar a su oficina miró el papeleo, tenia que hacer algunos informes y entregar algunas cosas a la Hokage, en fin, a veces no le gustaba trabajar para alguien más que no fuera el, pero encontraba cierto placer en saber que las cosas irán bien si algo salía mal, pues no podían culparlo a el.
Terminó su informe y salió para ir a entregárselo a la Gondaime personalmente, y de paso tratar algunos puntos importantes como un breve descanso para poder disfrutar su futura vida de recién casado con Hinata, cuando la voz de uno de los guerreros que estaban a su cargo lo interrumpió cerca de la salida.
-¡Uchiha-sama!-
En cuanto volteó a verlo lo supo reconocer, uno de los miembros más jóvenes de ANBU, era obvio, su apellido era Sarutobi, Sarutobi…
-Konohamaru… ¿Qué sucede?- se detuvo para recibirlo.
-No es mi intención irrumpirlo, se que es un hombre muy ocupado- Vaya, eso si que había sido muy cordial.
-No es nada, dime-
-Bueno, quería saber si ya fue a visitar al nuevo prisionero que llegó esta mañana-
-¿prisionero?- ¿Por qué rayos no le habían informado?, de seguro no debía ser tan grave, además el mismo ordenó que no fuera interrumpido cuando estaba con Hinata a menos que fuera algo con extrema urgencia –No, ¿Por qué? ¿Hay algo con el de lo que no este enterado?-
Al escucharlo el otro solo pudo asumir que no sabía nada, sería una gran sorpresa para el cuando lo viera, y después el podría ir a visitar a quien seguía siendo su "jefe", pero por más ganas que tuviera de ir a verlo antes no le sería permitido hasta que Sasuke lo viera y juzgara, y para eso podrían pasar días.
-Creo que… debería ir a verlo… es un consejo…- murmuro esperando no ser reprendido por eso.
-¿Ahora tu me das consejos?- se cruzó de brazos su superior, no, no se salvó.
-Esa no fue mi intención, yo…-
-Eso no importa ¿de quien se trata?- lo interrumpió cortante.
-¿Entonces de verdad no sabe nada?…-
Ahora si lo estaba exasperando, y el solo pudo responder con su clásico "Hmp".
-Si lo supiera no te estaría preguntando-
-Claro, bueno, eso supuse-
-Ve al grano- le ordenó tajante
-Considero que lo mejor es que usted vaya a verlo, no se arrepentirá-
¿No se arrepentirá? ¿De que rayos estaba hablado?
-¿De quien se trata?- lo interrogó con casi bufando, no le gustaban tantas incógnitas.
-En serio, vaya a verlo-
-Konohamaru…- estaba empezando a irritarse, era muy molesto darle tantas vueltas al asunto -¿Cómo esperas que vaya a la guerra sin armas?- de acuerdo, ese si era un buen motivo.
Resignado, Sarutobi tuvo que dignarse a decirle quien era, pero lo más seguro es que la curiosidad en el estaría bombeando en su ser hasta querer comprobarlo por el mismo, y con esa idea se conformó.
-Es Naruto, ha regresado…-
La sangre del Uchiha se congeló, no creyó volver a escuchar ese nombre después de regresar a la aldea y no verlo. Se sintió culpable, incluso quiso ir a buscarle, pero no podía dejar por tanto tiempo Konoha ahora que había aceptado ser el líder ANBU y cargaba con esa responsabilidad tan grande.
En cuanto su cerebro pudo asimilar esa noticia y su razón le sometió a la más angustiante de las intrigas el Uchiha salió corriendo de ahí dejando en las manos de Konohamaru los papeles que debía entregarle a Tsunade.
-¿Uchiha-san?...- se quedó viendo la nada por donde el antes había salido a una velocidad sorprendente –Supongo que yo mismo iré a entregárselos- pues debían ser llevados en cuanto estuvieran listos.
En la prisión, un rubio se la pasaba aburriéndose de lo lindo, sus recuerdos eran gratos y hermosos, pero las ansias de querer ir a ver a quien había estado esperando ver después de saludar y reconocer a toda le gente que no había visto podría al fin dar con el paradero de la mujer que amaba, pero si podía ver a Sasuke al fin encararía a quien le provocó tanto pesar en el alma…
En cuanto llegó al pasillo pudo divisarlo, sentado en el piso, recargado en la katana como si fuera un bastón o un poste sobre su frente, ambas manos en el mango, no había duda, clásica postura de un ronin, no había duda de que se había vuelto algo vago, y ese vago, por mucho que hubiere cambiado o pasado el tiempo seguía siendo su amigo, pero también su rival.
Como si pudiera ser capaz de sentir en el aire su esencia Naruto supo que Sasuke estaba ahí, y colocando toda su atención en su oído pudo oír claramente los pasos del Uchiha acercándose a su celda.
Al estar frente a los barrotes Sasuke pudo ver como su amigo subía la cabeza para clavarle los ojos con una mirada tan desafiante y rencorosa que de inmediato supo que no sería un gran reencuentro como creyó que sería, lleno de disculpas y comentarios infantiles por parte del rubio, pero se tuvo que tragar todas sus suposiciones al ver al gran hombre que se había convertido su amigo. Naruto estaba igual, Sasuke llevaba el uniforme negro de alguien importante de Konoha, pero sin dejar de ser guerrero, pues también traía su espada a la cintura. Había pasado un largo tiempo…
-Naruto…- comenzó a hablar el secamente, había tensión en el ambiente.
-Sasuke…- se levanto el rubio contestándole con la misma complexión de voz que el otro utilizara antes.
-¿Qué haces aquí?- se refirió a la celda, si había cambiado tanto como lucia esa cárcel debería haber sucumbido ante su maestría con la espada en pocos minutos, tal y como el lo hubiere hecho de estar en su lugar.
-Lo mismo puedo decir, ¿Qué estas haciendo en Konoha?- se atrevió a dirigirse a el descaradamente, con el mismo porte y aires de frialdad.
-Tsk… en Konoha esta mi feudo, las tierras y legado de mi clan ¿de verdad creías que los iba a abandonar?- sonrió asegurándose ganar esa partida.
-Claro…- contesto con un sarcasmo muy apagado -¿Y que hay de Itachi y tu venganza eh?-
Ese nombre, era una punzante arma que le picaba el corazón cada vez que era mencionado.
-Se acabo- respondió. Naruto no supo entender si se trataba de la muerte de su hermano a sus manos u otra cosa, pero solo pudo interpretarlo como un si.
-Ya veo… y decidiste regresar…- ladeo los ojos como si algo le molestara, en verdad le molestaba.
-Si, así es- miró hacia otro lado, no sabía a donde iba todo eso, de seguro Naruto traía algo entre manos, lo inoportuno era propio de el, pero cuando una sombra baño su ser de negatividad lo único que Sasuke pudo configurar en su mente fue un -¿Pero que…?-
-¡¡Y NO SE TE OCURRIO DECIRME ALGO DOBE!!- ahí, estaba, ahí había explotado y sacó todo el rastro de lo infantil que todavía tenía y siempre permanecería en su personalidad juguetona. Para la desgracia de los soldados que estaban ahí Sasuke perdió los estribos también para pelear con el como cuando eran niños, y con una mirada completamente sacada de sus casillas se volteó a verlo con enfado igual de incomprendido.
-¡¡¿Qué?!!-
-¡¡ME LA PASE BUSCANDOTE DURANTE AÑOS SOLO PARA VENIR A DARME CUENTA DE QUE NO NECESITABAS QUE NADIE FUERA POR TI!!- comenzó a reclamarle - ¡Al menos pudiste enviar a un halcón para decir algo!-
Eso era absurdo y los hombres de Sasuke no creían que ese fuera su superior a quien tanto veneraban estar peleando con ese sujeto con tanta "sutileza y delicadeza".
-¡¿Y como se supone que iba a saber donde estabas teme?!-
-¡Eso no importa, pudiste ir a buscarme sabiendo que yo te estaba buscando!-
Pero que arbitrario se estaba poniendo.
-Deja de decir estupideces Naruto, no tenías por que ir tras de mi-
-Si como no, y te diste cuenta tu solo de que necesitabas regresar, claro- incluso Sasuke se sonrojó por eso.
-Naruto, deja de ser tan infantil-
-¿Qué? ¿Ahora no puedo reclamarte por todo lo que me hiciste pasar?-
-¿todo lo que te hice pasar? Oye Naruto, creo que ya estas exagerando, si te hubieras quedado en la aldea no hubiera pasado nada-
-¿Y que querías que hiciera? ¿Quedarme a ver como te ibas y nos dejabas a todos? Debes estar bromeando-
Había verdad en sus palabras, y Sasuke lo sabía, pero no quería admitir que los quesquebrajamientos en su amistad fueran por su culpa y solo halló mirar hacía otro lado. Naruto sonrió al ver como con su silencio le daba la razón, llegó incluso a sentirse mejor que el, superior…
-¿y sabes de que me quedaron ganas la ultima vez que nos vimos cuando teníamos diez y seis años?- se mofo de el ante su indirecta no tan bien recibida por el Uchiha quien volteo a verlo con cara de pocos amigos.
-¿Qué?- preguntó seco, el rubio había vuelto a ennegrecer su mirada diabólicamente y mostró una sonrisa enorme y llena de complacencia.
-De darte una paliza…- al instante Sasuke desorbito sus ojos al ver como en cuestión de décimas de segundo el rubio desenfundo su espada y con el mismo impulso que le dio cortó los barrotes de su prisión con tanta precisión y talento que a la segunda vuelta terminaron cayendo y siendo arrojados por la fuerza del impulso que les vio venir por el poder de Naruto. Sasuke se hizo a un lado para salvarse del ataque, pero dos de sus hombres no, quienes terminaron derrotados bajo el metal en la pared.
-Con que de verdad quieres pelear…- se dijo a si mismo al ver la euforia en su ataque, hablaba en serio, y era bueno volver a la seriedad que tenían antes de comenzar a discutir.
Los otros dos soldados trataron de hacerle frente, pero Sasuke no se los permitió.
-El es mío- les advirtió al tiempo que con su espada rodeada en llamas, habilidades propias del clan Uchiha, hacía pedazos una pared por donde terminaría saliendo junto con Naruto cuando este lo embistió. Rápidamente se zafó de el, y terminaron cada uno en un extremo, cara a cara, separados por dos metros de distancia, con la misma mirada retadora. Como terminaron en un campo de entrenamiento los soldados se quitaron de ahí para dejarles campo libre a los que estaban por pelear, algunos guerreros creyeron que tendrían que ir a detener al rubio, pero fueron detenidos por sus superiores al decirles que no había por que, Sasuke se encargaría de todo, el podía hacerlo sin ayuda de nadie, de hecho, ellos estaban estorbando, y solo podían ser una molestia para el lider, por lo que se hicieron a un lado.
-Quiero ver que tanto has cambiado, si de verdad te has vuelto tan fuerte como para derrotarme-
-¿derrotarte?- burló sus aires de grandeza, estaba vanagloriándose demasiado pronto como para declararse ganador -¿de verdad esperas ganar esta vez? Siempre te he superado, no lo vas a poder cambiar nunca, mediocre…-
Por primera vez Naruto hizo uso de razón y se tranquilizo antes su comentario, tenía que tener toda la concentración en su mente al momento de derrotarlo, y para eso de nuevo volverían a enfrentar sus técnicas con la katanas: el chidori y el resengan, técnicas que desde niños aprendieron demostrando ser grandes samuráis como para poder manejarlas.
-Eso quiero verlo- le hablo serio mirándolo momentos antes de que el fuera el primero que se lanzara al ataque encontrándose en medio mientras la furia de sus espadas llegó a sacar chispas.
Sasuke se quedó sorprendido por su iniciativa y la magnitud de sus poderes, hablaba en serio cuando le dijo que en verdad quería probar sus habilidades, y separándose para alzar vuelo, terminaron enfrentándose con el ruido metálico de sus espadas en la encrucijante batalla que decidieron hacer más grande.
Naruto pudo ver que en efecto, el poder de Sasuke había aumentado, ese sello maldito desde la vez que se encontró con Orochimaru tuvo un gran cambio en el, lo hizo más fuerte, su sed de venganza y de poder lo invadió, y desde entonces sus ansias de poder se acrecentaron. Pasara lo que pasara el nunca dejaría de ser así de fuerte y querer serlo aún más por su propia iniciativa. Ese sentimiento no lo sentía desde hace meses, volver a enfrentarse con Naruto le hacia muy bien a su parte oscura y sombría.
De nuevo se lanzaron otro ataque, el ejército se hizo a un lado, estaban boquiabiertos viendo como se daba pasó la confrontación entre destrozos, escombro y las grandes demostraciones de su poder, era un espectáculo digno de no perdérselo. Algunos de los más importantes samuráis del ANBU salieron a ver de qué se trataba todo ese alboroto, no se esperaban ver la pelea en su pleno pique, pero lo que si los sorprendió y llamó por completo su atención fue ver que Sasuke Uchiha, el líder ANBU, estaba peleando nada más y nada menos que con Naruto Uzumaki. No lo habían visto en tanto tiempo que fue muy notoria su sorpresa, pero al escuchar entre las conversaciones de los demás soldados se encontraron con ese peculiar rumor de que Naruto era ahora un ronin.
-Esto no puede estar pasando, se supone que se pondrían a brindar y emborracharse con sake cuando se encontraran- dejo escapar Kiba cuando los vio pelear de tal manera, el era un experto espadachín que tenía la costumbre de familia de tener un compañero canino a su lado, misteriosamente el era también uno de los que había pretendido a Hinata antes de que Sasuke se la ganara.
-No es tan fácil, la amistad entre esos dos se vio truncada por la partida de Sasuke y su regreso tan súbito. Por el momento lo único que quieren hacer ahora es aclarar sus diferencias, aún cuando no tengan mucho que decir…-
Kiba siempre había criticado a Shino por hablar de manera tan extraña, siempre tan propio y con tanta sabiduría, ser un controlador de insectos mortales no le era suficiente para ser tachado de raro como para que siempre ande con esa actitud superficial y a la vez tan sincera, pero muy retraída y algo cerrada.
La batalla llevaba ya un tiempo, llegaron incluso a atravesar una parte del bosque, donde haciendo gala de su dinámica acrobacia para poder estar en la copa de un árbol, salir de la nada, atacar, volver a encontrarse con su oponente para pelear de nuevo y tratar de derrotarle, por mas que pasara el tiempo no parecía haber un ganador, sus fuerzas estaban iguales, o por lo menos muy cerca la una de la otra.
Sasuke tuvo que admitir que el se había fortalecido tan bien como el lo había hecho, y eso lo alegró, se pondría interesante la batalla, pero aún así no habían logrado derramar la sangre del otro, sabían lo que estaban haciendo, no era su plan matar al otro, mucho menos humillarlo, solo querían demostrase el cambio que tenían, y conforme se habían adentrado a la aldea, su pelea se extendió a los techos de las casas y edificios de ahí, seguidos de cerca, a una distancia prudente, por algunos de los guerreros ANBU.
Y justo cuando llegaron a un templo de fuego, un gran edificio de pagoda que con su majestuosidad impresionaba a cualquiera, se atrevieron a violar los sagrados terrenos de este para poder continuar con su pelea, aún no era tiempo de rendirse, y de hecho ninguno quería que el otro se detuviera, no hasta haber un ganador o darse por vencido.
Los monjes se alarmaron, estaban rezando tranquilamente cuando dos guerreros cayeron del cielo atravesando el techo para comenzar una batalla llena de destrozos y peligro.
Sasuke arrojó a Naruto al patio, ahí varios monjes y sacerdotisas tuvieron que correr para esquivar a los dos. El rubio se puso de pie rápidamente y pudo evitar el ataque que Sasuke, portándose más serio, que le estaba a punto de propinar.
-¡Chidorii!- gritó con electricidad corriendo por su espada emanando directamente desde sus manos y con el sharingan encendido, esta vez ya no pelearía con el tan sencillamente como lo había hecho.
Al darse cuenta, Naruto solo pudo girar sobre su cuerpo, y con un movimiento veloz y ágil se escapo de sucumbir ante el Uchiha y su katana. El chidori termino en el suelo, haciendo una sonora explosión que dejo un agujero de prominente tamaño donde fue dejado el ataque, sabía que Naruto saldría bien librado de este, y por eso continuo leyendo sus movimiento con el Sharingan, ahora si iban en serio, y el rubio ya no podría detenerse ante esto.
Sin pensarlo dos veces Naruto comenzó a tranquilizarse y respirar hondo, tenia que buscar toda la energía que tenía para poder depositar en su espada la energía pura del aire que le había sido legada en sus venas por parte de quienes fueren sus ancestros, tal vez podía no conocerlos, pero estos le habían brindado un gran futuro al darle sorprendentes habilidades como esa.
-Te diré algo Naruto, el poder de tu energía interior proviene de tus lazos familiares. Si, se que eres huérfano y que nunca conociste quienes fueron tus padres, y se me ha prohibido abrir la boca como a todos los demás, pero no el enseñarte, por esta razón te haz convertido en mi alumno, mi discípulo. Tu padre estaría orgulloso, y aunque tenga prohibido decírtelo te daré una sola pista, tu pasado y tus raíces están en Konoha, no dejes pasar mucho tiempo Naruto, debes regresar, no te conviertas en un ronin ermitaño como yo, ahí tienes a tus amigos, y por lo que me has dicho, también tu destino. Ve y convierte en Hokage, ve y lucha por tus sueños, pelea por ella...-
-Ero-senin... maestro...- colocó en su mente la imagen de quien ya no estaba más a su lado para compartir con el su sabiduría, experiencia y enseñanzas legendarias, siendo una leyenda viva al portar el título de ser uno de los tres sanin, honraba y respetaba su memoria al haberse ido ya, y añoraba como no podía su recuerdo... –no le voy a fallar... ¡¡Resengan!!
Al instante Naruto se lanzó sobre Sasuke con el viento endemoniado de su energía rodeando el filo de su espada, al ver el poder que estaba demostrando tener Sasuke hizo otro Chidori aún con su Sharingan activo.
Su batalla los llevó fuera del templo y terminaron en un baño sauna público en donde terminarían su pelea, algo retirados del templo.
Los dos estaban en el aire, mirando al otro con esos ojos igual de inexpresables, pero con la palabra reto en toda su cara, estaban a punto de demostrar quien era el mejor.
En cuanto las dos espadas se unieron un silencio ensordecedor los hizo percatarse de que no había sido una buena idea, por muy poco rompieron la barrera del sonido momentáneamente, una onda expansiva llena de luz provocó una gran explosión que hizo que el agua de los termales saliera disparada hacia el cielo mientras que los dos eran arrojados a diferentes puntos destruyendo el edificio o la tierra donde estaban cayendo a su paso para después detenerse, fue algo impresionante, pero también lleno de conflictos, ninguno de los dos había ganado.
Cuando al fin comenzó a despejarse el polvo que habían levantado y la gente por fin tuvo el valor de acercarse a mirar que había ocurrido, el agua que salió disparada termino cayendo por las cercanías como lluvia. Los ANBU fueron a investigar los lugares donde se suponía habían acabado los cuerpos de los dos combatientes, pero al llegar allá se toparon con la desagradable sorpresa de que ninguno de los dos estaba ahí, y su horror aumentó cuando los vieron arriba de dos pilares que aún quedaban en pie mirándose igual de retadoramente que en un principio.
Sobre los dos caía la lluvia artificial que había provocado con su enfrentamiento, los dos seguían en pie, nadie había ganado ¿ahora que? ¿Seguir peleando y destruyendo Konoha ante las aterradas caras de sus habitantes?, hasta los soldados tragaron saliva ante esa posibilidad y otros hasta llegaron a temblar... ¿acaso estaban dementes?
Pero no, ese había sido el fin, al mismo tiempo los dos se lanzaron al vació que había bajo sus pies y cayeron a menos de metro y medio el uno del otro. Se habían apuntado con la espada, y al acercarse unos cuantos pasos colocaron el filo de su katana en la yugular de su adversario, aún seguían siendo rivales.
Esta acción provoco que mucha gente se sintiera apanicada o al borde del infarto, y ni que decir de los soldados.
-Así que si te pusiste a entrenar todos estos años- comenzó a hablar Sasuke –…Te haz vuelto fuerte...-
-Lo mismo digo...- sentenció el rubio con sus palabras –mi amigo...-
Los dos bajaron sus armas y las envainaron, para después estrecharse los brazos, seguían siendo amigos a pesar del pasar del tiempo. La gente alabó su unión, como si estuvieran pendientes de su reconciliación, pero en verdad estaban más ocupados en dar gracias al cielo de que su batalla hubiera terminado.
La luz del sol de más de medio día los cubrió, su amistad sería lo más respetado y valioso entre los dos, no dejarían que nada los volviera a distanciar, al fin lo pudieron decir, después de tanto tiempo lo pudieron decir juntos.
-Bienvenido a Konoha, ya estas en tu hogar...-
………………...
-Esto resultó conmovedor después de todo…- se les quedó viendo Kakashi desde uno de los edificios cercanos desde donde había presenciado todo en compañía de sus compañeros comandantes después de dejar a un lado su lectura Icha Icha Paradise.
-Eso es el verdadero fuego de la juventud- dejó salir un samurai de peculiares cejas pobladas y prominente nariz.
-Oye Kakashi, ellos fueron tus alumnos junto con Sai, ¿Por qué no fuiste a detenerlos en cuanto empezaron a pelear?- se atrevió a preguntarle uno con un cigarrillo en la boca.
-¿detenerlos?- repitió lo que le había dicho su amigo mientras lo meditaba –No hay razón para hacerlo Asuma- sonrió bajo la máscara –ellos saben lo que hacen, y me alegra que sea lo correcto…-
-¿Igual de sencillo y claro verdad Kakashi?- se escuchó una voz desde abajo del edificio, por lo que todos lo que estaban allá arriba se asomaron a ver quien era, pero reconocían esa voz que a veces llegaba a ser molesta.
-Pero miren nada más a quien tenemos aquí…- dejo salir Kakashi, no perdería ni una sola oportunidad para poder hacer enojar a su compañera –La misma geisha de la montaña de los malos cumplidos…-
De inmediato una vena se le salió a Anko en la frente, ese Kakashi no la iba a dejar en paz nunca.
-El que Kurenai y yo tengamos la casa de damiselas en nuestras manos no significa que no sigamos siendo samuráis- se quejó con su orgullo femenil, siempre sacaba eso a relucir.
-Claro…- respondió el de cabello plata con sarcasmo –pero yo no estaba hablando sobre todas ustedes, solo de ti y tu mal gusto…- Anko no había tenido más ganas de desenfundar su espada y matar a Kakashi en ese mismo momento desde hace más de un mes, sus reuniones eran algo "especiales", pero ese día no tenía tiempo para discutir.
-Olvídalo, no puedo perder el tiempo ahora que estamos planeado la fiesta de compromiso de la princesa… por cierto ¿no han visto a Iruka?-
-No, no lo hemos visto desde hace un buen rato ¿Por qué?-
-Tengo que hablar con el, y como vi que Uzumaki estaba aquí, creí que estaría cerca-
-Tal vez si lo buscas…-
-No- interrumpió el comentario de uno de sus compañeros – el esta de misión, volverá hasta mañana, o quizás hoy en la tarde, depende del tiempo que le tome- explicó el enmascarado.
-Vaya… solo espero que llegue a tiempo…- se quedó pensando la pelinegra de ojos ocre.
-Una cosa Anko- volvió a llamarle la atención Kakashi.
-¿ahora que quieres Hakate?- se volvió seria, no le gustaba que la interrumpiera aún si solo estaba meditando.
-Si vienes como parte de los ANBU ¿Por qué traes puesto un kimono?...-
-…- Anko no pudo responderle de inmediato, ya que traía su clásica botana en la mano y su sombrilla en la otra.
-¿y por que rosa? ¿No nos había dicho que preferías un interrogatorio de Ibiki antes de ponerte ese color?- Touche…
-¡¡No importa de que color sea, sigue siendo un kimono!!-
Todos sus compañeros están muriéndose de la risa, Kakashi tenía razón, ella odiaba ese color, pero todas las damas de honor de Hinata tenía que usar colores pasteles para la ceremonia, gracias a las embaucadoras de sus amigas Sakura e Ino, y para no usar el kimono azul que iba a utilizar el día siguiente se tuvo que poner ese.
-Oye Anko, ¿y no saliste nada más por una botana?- de nuevo las risas, la estaban hartando, pero cuando se comenzaron a recuperar y Anko cerca de responderles de muy mal modo Sasuke y Naruto aparecieron frente a ellos con la clásica gota de sudor en la nuca.
-Uchiha-sempai- se reverenciaron algunos otros miembros ANBU antes de que los demás pudieran darse cuenta.
-¿Uchiha-sempai?- le cuestiono el rubio al ver lo amables que estaban todos con el -¿Por qué la cordialidad eh Sasuke?-
-Soy líder ANBU ahora dobe, deben tratarme con respeto- contestó sin mucha emoción, siempre había tenido que ser así, el nombre Uchiha yendo en la cima por sobre todos los demás…
-Uchiha-sama- se bajaron los que estaban en el techo al darse cuenta de que estaban ahí, y también se reverenciaron.
-Y Naruto…- se atrevió a comenzar a hablar uno.
-¡Kakashi-sensei!- se atrevió a saludar de inmediato el rubio –cielos, cuanto tiempo ¿verdad?-
-Si, mucho, te fuiste y no nos mandaste decir nada- le regaño su falta de interés con un aura oscura llena de rencor.
-je je- rio nervioso –no es para tanto, ya estoy aquí-
-Kakashi…- se fue acercando un hombre que para sorpresa Naruto reconoció.
-¡Yamato!-
-Hey Naruto ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en Suna?-
-¿Suna? visitando a Gaara supongo…- dijo el pelo plata.
-Si, Temari escapó, pero me sorprende mucho con quien lo hizo, no me lo esperaba de Shikamaru… pero bueno, decidí regresar a Konoha, te dije que aquí había nacido…- se rió recordando buenos tiempos que podría revivir.
-Así que ustedes dos ya se conocen- se acercó Sasuke.
-Fue hace años, en una misión con Sai-
-¿de verdad?- nadie se le escapaba a Naruto –Bueno, en ese caso no podemos hacer otra cosa más que celebrar- se acercó al rubio para ir a hacer planes, luego se encargarían de ordenar todo el desorden y destrozos que había provocado –Si tomas sake ¿verdad?-
-Me sorprendería mucho si tu no…- respondió el otro antes de que dieran marcha junto con todos los demás para ir a celebrar a algún bar, pero Sasuke se detuvo al ver a Anko ahí.
- Buenos días- saludo cortésmente.
-Buenos días Uchiha-sama- se reverenció.
-¿Cómo va todo?-
-Excelente, ¿Iruka si va a llegar a tiempo verdad?-
-Si, debe regresar hoy mismo- le respondió -¿y ella?-
-Esta bien, solo que quiere sorprenderlo, bueno, después de todo uno no se casa todos los días…- rio despidiéndose –me retiro, con su permiso- se reverencio de nuevo y se fue caminando de ahí.
-¿casarse?...- repitió Naruto viendo a Sasuke atónito -¿te vas… a casar?...- su mirada era tan molesta ante esa interrogante que el pelinegro no la soportó mucho.
-Si, ¿importa? Estas invitado si eso es lo que te interesa-
-¿Sasuke… sentando cabeza…?- un brillo suspicaz se colocó en su mirada con maldad solo para después gritar eufórico y loco -¡¡SASUKE SE CASA!!- y luego soltar una risa sonoramente irritable y de un volumen muy alto.
-¡NARUTO! ¡Ya basta, no es para tanto!-
-¡SASUKE SE CASA! Wow, eso si es cambiar, ¿Qué te dieron para que dijeras que si?- siguió riéndose el rubio.
-No seas idiota, yo fui el que lo propuso- ante esa respuesta Naruto siguió riendo como maniaco, no se lo esperaba, y ya traía a todos cansados de su risa.
-Entonces… Naruto ya esta de regreso…- dijo Asuma con su cigarrillo encendido con la misma expresión en la cara que Kakashi.
-Si, ya volvió…- y al seguir escuchando sus carcajadas incontrolables no pudieron evitar suspirar mientras una gota se les escurría de la cabeza…
Al llegar al bar Naruto se encontró con un sin fin de personas, Kiba, Shino, Choji, la lista era larga a pesar de faltar Shikamaru, y por más que trató de sacarle a Sasuke quien era el nombre de su prometida no pudo, y los otros lo dejaron a su anchas para que el mismo lo descubriera.
-Vamos Sasuke, solo su nombre- se empinó todo en trago para volver a servirse más sake.
-No, ya te dije que tienes que verla en persona, y no te la voy a presentar si estar así de ebrio- le amenazó, pero lo cierto era que a pesar de haber tomado lo mismo los dos estaban bien, no habían sido más que un par de botellas, pero la actitud de Naruto siendo aún un poco infantil lo daba a ver como si estuviera cerca de la congestión alcohólica.
-No seas así, solo su nombre… o… no me digas… ¿te vas a casar con Sakura no?- al decir esto Sasuke escupió el líquido que tenía en la boca para otra parte, no podía estar más equivocado.
-¡¿Qué?!-
-¿Es Sakura verdad? Si, lo sabía, al fin te conquisto, ah mira la vida, que pequeño es el mundo, felicidades- brindó esta vez tomando de la botella.
-¿Bromeas? Ella aún esta disponible si aún te gusta, pero no es ella, mi futura esposa es alguien que conoces y que ni has de atinar a quien es-
-¿Qué no puedo? Ja, claro, es Ino ¿verdad? Vaya, tu lista de fans es muy larga, me voy a tardar-
-No seas baka Naruto, por más que trates de adivinar no vas a saber quien es, mejor resiste la curiosidad, la vas a conocer mañana-
-Si, si, ya lo se, pero de todos modos, quiero saber quien es-
-Ya te dije que no te lo diré-
-Bah, de todos modos la voy a conocer, tiene que ser alguien especial para que pueda soportarte- A Sasuke le molesto algo ese comentario, el no era molesto, pero si le gusto lo que dijo de ella.
-Hmp, no tienes idea de que tan especial es- sonrió con ojos dulces, cosa que le extraño a Naruto.
-A este de verdad le pego fuerte…- pensó Naruto al verlo así, pero prefirió no continuar interrogándolo cuando Iruka llegó y continuaron la celebración con los tragos.
Al salir del bar, ya avanzada la noche se despidieron, Naruto tenía que llegar a su casa e instalarse, después de todo tenía que ir a ver Tsunade al día siguiente, y por lo tanto tomo rumbo hacía su casa, pero al pasar por las puertas del feudo del clan del lugar soleado no pudo evitar soltar un suspiro de melancolía.
-¿Aun estará despierta?... creo que mejor debería venir a verla mañana…- prefirió marcharse antes de que algún guardia lo viera, después de todo ya estaba de regreso, ahora solo debía volver a verla y recuperar todo el tiempo que no paso junto a ella. Esa noche tardó para quedarse dormido no podía parar de imaginársela ¿Qué tanto habría cambiado?, pero los efectos del alcohol lo hicieron conciliar el sueño después de un tiempo.
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Al día siguiente se levanto algo tarde, la noche anterior solo llegó a su cuarto y se tiro en la cama, que para su sorpresa estaba limpia, y cuando se despertó se dio cuenta de que todo estaba limpio, de seguro era obra de Tsunade, pues le prometió que cuando regresara todo estaría tal y como lo dejo, y había sido cierto.
Se dio un baño y luego se cambió, tenía que llegar a tiempo con la Hokage para poder ponerse al día, después de todo de seguro se alegraría de verlo de vuelta. Salió aún con su katana en la cintura y se fue hasta los edificios centrales, donde para su suerte se encontró a Sakura en la puerta.
-Sa… Sakura…- la vio en la lejanía, había crecido, vestía un kimono rojo con rosa y algo de blanco, se veía linda, y tenía el cabello recogido en un chongo que te dejaba que algunos de sus cabellos terminaran en su frente, si, esa gran frente de la que todavía se estaría quejando -¡Sakura!- se lanzó corriendo a saludarla.
En cuanto escuchó que la llamaban volvió a ver quien era y terminó sorprendiéndose mucho de que fuera alguien que no pensaba encontrarse y que no había visto en mucho tiempo.
-¡Naruto!- grito y corrió igual que el a encontrarse en el camino.
-Sakura, increíble, vaya, si que haz cambiado- la inspecciono con la vista.
-Si, tú también por lo que veo, no sabía que habías vuelto, ¡bienvenido!- lo abrazó, hace tiempo que no recibía un abrazo de su amiga peli rosa desde hace años.
-Bien, ya estoy aquí ¿Qué dices? ¿Cómo luzco?- se hizo el interesante.
-Como un vago…- eso si que le mató en ánimo.
-Sakura…- de sus ojos caían unas cascadas.
-Vamos, no es para tanto, después de tanto tiempo me sorprende que sigas siendo un samurái, pero ahora no tienes un señor a quien servir, eres un ronin-
-Hag… ¿Por qué todos dicen eso? Yo pertenezco a Konoha, por eso estoy aquí tengo que ver a la abuela Tsunade-
-Naruto, no le llames así, ella es la gondaime, debes tenerle respeto… quiere ir a verla ¿no?- Naruto asintió –sígueme, yo se donde esta.
-¿Qué se cambió de oficina?-
-No, es la misma, solo que no quiero que te pierdas bobo- le sonrió burlona antes de sacarle la lengua y mostrarle el camino.
Cuando llegaron a la puerta tocaron y les abrió Chizune, quien se quedó muda al ver al rubio ahí, era inconfundible con esas marcas zorrunas en la cara.
-Por Dios, Tsunade-sama…- fue abriendo la puerta después de haberle llamado la atención a su maestra.
-No puedo creerlo…- dijo al verlo ahí parado -¡Naruto!- se levantó de su asiento.
-Abuela Tsunade, cuanto tiempo- la sonrisa se le quitó a la rubia de ojos café claro al ver que seguía siendo igual de irrespetuoso.
-Si, en definitiva eres tú, no me llames así, tenme respeto- le advirtió.
-Muy bien, muy bien, lo tendré-
-Vaya, si que eras un fantasma por acá, todavía hace algún tiempo algunos de los miembros del ANBU tuvieron noticias tuyas, pero te desapareciste de la faz de la tierra por un buen rato ¿Qué estabas haciendo he? ¿Era tan importante como para no poder venir a darnos una visita? Dios, Sasuke tiene que verte-
-¿Sasuke?, bueno, ya me vi con el, fue el primero que me recibió ayer, y ya saben, peleamos, destruimos algunas casas y todo eso… el muy dobe no me dijo que ya había regresado…-
Tsunade se quedó fría con eso, los reportes le llegaron de que muchas partes de la aldea habían quedado destrozadas, leyó sobre la participación de Sasuke, pero no sabía que Naruto había participado en ello, todo por que conforme pasaba el tiempo más odiaba tener que encargarse del papeleo…
-Naruto…- su voz se hizo diabólica cuando volvió a hablar – ¿Fuiste responsable de todos esos destrozos…?- lo decía con un tono de ultratumba que hizo temblar a todos, más al rubio, quien sintió que se le iba el alma al cielo.
-No… no fui mi intención… es que Sasuke…-
Ya era tarde, la Hokage ya se había lanzado sobre el para ahorcarlo.
-Tsunaaade…- era movido con fuerza por ella.
-¡Baka!, ¡costara mucho reparar todo el daño que causaron! ¡¿Por qué no pueden arreglar sus diferencias de otra manera que no sea darse de golpes?!-
-¡Tsunade-sama!- trataban de detenerla Chizune y Sakura –Déjelo, lo va a lastimar- La rubia terminó soltándolo solo por que se lo pidieron.
-No es para tanto abuela Tsunade…-
-¡que no me llames así!- se le lanzó de nuevo, pero esta vez fue detenida por las otras dos justo a tiempo.
-Espere-
-No lo haga maestra-
Tsunade solo pudo respirar profundo y regresar a su asiento, sería duro tenerlo de regreso.
-Bueno, y puedo preguntar para que estas aquí-
-Yo vine por que no soy un ronin- se levantó del suelo sacudiéndose la ropa para después sonreírles –Bueno, lo soy, pero quiero convertirme en un samurái de Konoha- hablo claro y serio a lo que las tres se quedaron calladas.
-¿convertirte en… un samurái de Konoha?...- eso si era serio –Naruto, esto es algo complicado, tendrías que pasar por los ANBU, pasar el periodo de prueba y…- Dios, las brillantes ideas salen de la nada,…- espera, creo que es una buena idea-
Las otras dos se quedaron sin palabras.
-¡¿Qué?!- gritaron al unísono.
-Si, hoy mismo empiezas, te reportaras con Sasuke y el te dará trabajo, deberás seguir al pie de la letra lo que el te diga sin chistar- El rubio no podía creer lo que escuchaba.
-¿En verdad? Genial, gracias abuela Tsunade- comenzó a celebrar antes de tiempo, la rubia aún no había terminado.
-Pero claro que empezaras a recibir dinero hasta que ya hayas completado de pagar con tu sueldo los destrozos que provocaron- Naruto se fue de espaldas al oírla, mientras que Sakura y Chizune la entendieron por completo, por ahí iba el asunto, no es que fuera tan buena gente.
-¿Qué?-
-No creías que te ibas a zafar así de fácil ¿verdad?, lo siento Naruto, pero reglas son reglas-
-Aooo- se quejó -¿y por cuanto tiempo tendrá que ser así?- se atrevió a preguntarle.
-Por un mes y medio, el salario es alto, pero para su fortuna de ti y de Sasuke a los dos les fue impuesto el mismo castigo, no te preocupes, el ya pago, más de la cuenta, de lo contrario tendrían que ser dos meses- el ojiazul trago saliva, ese Sasuke no lo dejaba solo.
-Bueno, supongo que tengo que ir a verlo para decirle…- Se quedó pensando al ver lo que ya no podía refutar.
-Me parece, bien, y de nuevo te digo que es bueno tenerte de regreso-
-Thie, gracias abue… Tsunade…- de inmediato se detuvo cuando esta puso ojos de fuego –Supongo que las veré luego- se fue despidiendo.
-SI, claro, tienes que contarme todo lo que hiciste, no te creas que no te escaparas de un buen regaño…- lo amenazó pícaramente -ah, por cierto, dile a Jiraya que no se esconda de mi y que venga a verme…-
Al escuchar esto sombras se posesionaron del cuerpo y aura de Naruto, ella no lo sabía, no sería fácil, decirle esto.
-Yo, lo siento…- …- pero el murió hace…- hizo una pausa para tratar de tomar aire- un par de años… en un batalla…- no quería que la voz se le fuera cuarteando como en ese momento le estaba pasando, pero al no querer seguir hablando de eso prefirió solo voltear a verlas por último y salir.
Tsunade se quedó estática al escuchar aquello ¿era cierto? Ahora nadie de quienes fueron sus compañeros y conocidos una vez como los tres sanin quedaba, solo ella. Pidió que la dejaran un momento a solas, no quería que la vieran así, y sus dos alumnas prefirieron salir de ahí para que pudiera asimilarlo. Sacó una botella de sake que tenía oculta es su escritorio y comenzó a beber directamente de ella, no esperaría que alguien llegara y le acercara algo donde tomarlo, y de otro cajón sacó un recuerdo oculto en un doble fondo: una foto de sus amigos cuando eran solo unos niños. En esta Jiraya estaba sonriendo como un idiota, feliz y travieso, ella, por no querer salir molesta por el comportamiento de su amigo prefirió sonreír de una manera dulce e inocente, pero muy en el fondo sabía que en cuanto tomaran la foto le daría un buen puñetazo. Y Orochimaru, si bien no estaba sonriendo por lo menos no tenía cara de disgusto, al contrario, era una expresión serena la que tenía, cuando todavía lo podía considerar un amigo y compañero antes de que su hambre de poder se posesionara de el; era su foto favorita, como si los tres pudieran al fin estar completos y felices por su amistad…
-Así que ya me dejaron sola…- se repitió mientras dejaba de ver la foto para dirigir la mirada al techo y tomar más sake, estaba ida por eso, ya solo quedaba ella. En un arranque de locura tomó más y tiró la botella a la pared estrellándose y dejando un tiradero, el poder destruir algo la hacía sentirse más tranquila, y unas cuantas lágrimas se dejaron caer de su rostro –Ahora estoy sola, ustedes me dejaron… aun lejos seguíamos siendo algo ¿Por qué lo hicieron idiotas?- los culpaba, el hecho era que nadie tenía la culpa, pero poder al menos decir algo así la calmaba, se sentía destrozada, sola.
De nuevo la llenó la furia y golpeó el piso con todas sus fuerzas, dejando en este una grieta enorme y un agujero, tenía una fuerza descomunal, pero se lastimo la mano un poco, la cual estaba sangrando.
-Se fueron…- fue lo último que dijo antes de continuar con su pena, sabía que esta clase de cosas no la derrumbaban, pero si llegaba a pasar tenía esa serie de ataques y luego se tranquilizaba, el mundo no se detenía, tenía que volver al camino. Y con esta idea se quedo en el piso mirando la foto que aún llevaba en la mano… ahora solo quedaba ella.
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Aprovechando que Sasuke había ido a almorzar con ella otra vez a su casa le mostró como iría vestida a la fiesta de compromiso, ella misma lo había diseñado, y para sorpresa de Sasuke hecho por sus propias manos también.
-Creí que se necesitaba una confeccionista para poder hacer los arreglos- se le quedó viendo con cara de no poderlo creer.
-Si, pero no es tan difícil, tuve que modelar un par de veces, y admito que recibí ayuda, los detalles fueron cosas que ya vi a nivel personal, en realidad me gusta como quedo ¿tu que dices?-
Sasuke sonrió para sus adentros, usara lo que usara se veía estupenda, pero el hecho de que no usara nada era una imagen más tentadora y codiciada por la mente del Uchiha.
-Creo que te veras bien, pero no te lo he visto puesto- se acercó a ella tomándola de la cintura mientras esta se dejaba mimar un poco por el cuando le robo un beso en el cuello.
-Sera pronto, ya lo verás-
-Me gusta el diseño- tocó la tela desde atrás aún rodeando a Hinata con sus brazos -los dragones se ven reales-
-Lo se, me encanta este estampado, es el mismo que usare en la boda-
-El rojo me gusta, no puedo esperar a verte-
-Deberás ser paciente- se le escapó de su agarre para ir a dejar el traje a su ajuar, pero no sin antes depositar un tímido pero dulce beso en los labios de su prometido, este siempre se contenía, no podía esperar a la noche de bodas, y el aroma que siempre traía lo estaba volviendo loco.
-Sabes, esa clase de trazo me recordó mucho a alguien ¿sabes de quien hablo no?- siguió hablando para tranquilizarse.
-¿De Sai?, claro, el me ayudó a diseñarlo-
-¿Sai sabe de confección y costura?- eso sonaba cómico, Sai era uno de sus mejores guerreros samurái que tenía a su cargo.
-No, solo lo dibujó, me ayudo con algunos trazos y yo me encargue de los demás ¿Por qué?-
-Por nada- Sasuke no podía reprimir cierta sonrisa que ocultaba la risa que se cayó al imaginar a Sai como sastre.
-¿Sasuke?...-
Después de un rato tuvo que despedirse, debía regresar a su puesto pero cuando llegó ahí sus propios compañeros le dijeron que mejor se regresara, que debía prepararse para la ceremonia, y el no lo pensó dos veces, quería que todo mundo lo viera y se enterara de que Sasuke Uchiha desposaría a Hinata Hyuuga, la princesa, todo mundo…
-¡Sasuke!- ese timbre de voz era inconfundible, y a pesar de ser molesto no podría estar completa la fiesta sin su presencia.
-Naruto ¿Tu aquí?- lo vio llegar cuando salió de las oficinas centrales.
-¿Dónde te metiste? Te he estado buscando por todos lados- se mostraba molesto el rubio.
-Fui a almorzar a la casa de mi prometida- contestó sin inmutarse, todo le parecía de lo más normal que fuera, menos a Naruto.
-Tu prometida, claro, oye, escuche rumores, ¿Qué es eso de que te vas a casar con la princesa? ¿Quién es?-
-Vaya, ni siquiera te tomaste la molestia de investigar por su nombre…- afirmó el pelinegro con tono serio pero de burla a la vez.
-¿En verdad es una princesa? ¿De que reino?- se cuestionó Uzumaki por eso.
-Es una noble, no tiene ese título, pero te aseguro que no lo necesita, ella ya lo es-
-¿Qué?- ¿de verdad era Sasuke con el que estaba hablando? –Oye teme, ya en serio, ¿con quien te vas a casar?, hoy vi a Sakura y puedo ver que no es con ella ¿entonces con quien?-
Sasuke solo pudo suspirar con enfado.
-Olvídalo, mejor sígueme, tienes que usar otra ropa que no esa si vas a estar en la ceremonia- se fue encaminando con rumbo al feudo Uchiha.
-¿Qué tiene de malo mi ropa?-
-Nada, solo que te ves como todo un trotamundos-
-¿Y eso que?, tú lo fuiste una vez, no me vengas con eso ahora-
-¿Vienes o no?- lo ignoró.
-Esta bien, pero tengo que hablar contigo con respecto a algo que me dijo Tsunade- le fue explicando conforme pasaron las horas, tanto en su camino como cuando ya estuvieron en la mansión del Uchiha. Se sorprendió mucho cuando llegó y vio todo tan decorado y arreglado, pero cuando se enteró que a ceremonia sería llevada a cabo ahí no dijo más, lamentablemente perdieron las horas platicando.
-¿trabajo eh?- le entregó lo que debía usar –No hay problema, luego veo que hago contigo-
-Gracias- recibió las ropas, y vio como a Sasuke se le había caído algo mientras se alejaba, por lo que fue a recogerlo –Oye teme, se te cayó esto- le dio en la mano un pañuelo muy peculiar, al levantarlo ese aroma lo invadió, lo reconocía, y al verlo mejor pudo ver como tenía bordado el kanji de sol.
-Gracias- lo tomó en sus manos para luego guardárselo entre sus ropas –No sabes como fue que esto llegó a mi, antes de que nos comprometeríamos se lo quise devolver, pero me lo obsequió- sonrió recordando los días que pasó con Hinata antes de ir a hablar con su padre.
-HI…- comenzó a decir el rubio -¿el nombre de tu futura esposa es sol?-
-¿Que?, no, claro que no, pero su nombre lleva ese kanji- le contestó, esto le provocó un terrible presentimiento al rubio –Hey dobe, vamos- lo llamó ya estando en la puerta -cámbiate, que ya se te hizo tarde, espero que llegues al final de la ceremonia- se marchó antes de cerrar la puerta.
-Claro-
Naruto se vistió lo más rápido que pudo, pero de cierto modo no le tomo mucha importancia a hacerlo rápido o no, de todos modos llegaría, no le importaba si era tarde, por lo que cuando por fin terminó y se fue acercando a la puerta del salón principal, pudo captar el momento preciso donde comenzaron los aplausos.
-Así que si llegue tarde…- susurró el rubio mientras entraba como si nada, ya toda la gente se había esparcido, y lo único a lo que atino a hacer fue quedarse cerca de una columna viendo como los demás disfrutaban de la fiesta.
Hinata llevaba el kimono rojo que le había mostrado a Sasuke en la mañana, tenía un estampado dorado de dragones y un decorado en el fondo peculiar, como si se tratara de una prenda legionaria, la combinación en esa vestimenta entre satín y seda era perfecta y concisa, nada faltaba, su cintura esta rodeada de un color ocre con detallado negrusco, y todo lo demás del rojo que Sasuke tanto alababa, le recordaba tanto el poder de su familia, y su maquillaje, disimulado pero notorio, la boca rojo encendido y tentadora, algo de sombra oscura en los ojos, pestañas largas, su tono de piel embellecido, y su peinado, fue la gota que derramo el vaso, cárieles enfrente, pocos, y lo demás suelto, sujeto solo con un adorno como diadema que era un listón acorde a los colores que portaba y sobre la tela alguno que otro brillo del llamativo estampado que tenía que hacía brillar más la flor que por insistencia de sus amigas usaba. Sasuke no sabía por que no caía de rodillas al piso por la impresión, era su turno de lucirla ante la sociedad, llevaba en toda la ropa el apellido Uchiha. Con solo acercarse o tocarla la fragancia que lo había cautivado en un principio estaba ahí, emanando de ella, hipnotizándolo.
-¿Sasuke?- lo miró misteriosa cuando buscó a alguien con la mirada por los alrededores -¿a quien buscas?-
-Un amigo, acaba de regresar de… digamos que de un largo viaje, y prometió que vendría, ya debería estar aquí-
-¿Un largo viaje?-
-Ya lo veras, te aseguro que ya lo conoces, pero puede esperar, primero tengo que darte algo-
- ¿Qué es?-
Sasuke se llevó discreta y muy sigilosamente a su prometida de ahí mientras salían del salón para quedar en donde se habían vuelto a ver, porque ya se habían conocido. Al reconocer el lugar Hinata solo pudo sonreír, era algo tierno ver como era así de atento con ese detalle tan lindo al llevarla al lugar donde se vieron por primera vez antes de terminar donde ahora estaban, y cuando se detuvieron en medio del puente Sasuke le pidió que cerrara los ojos.
-No te muevas-
-¿puedo preguntar por que?- en ese mismo instante sintió como el pelinegro le hacía a un lado el cabello para poder despejar su cuello -¿Sasuke...?- lo llamó antes de sentir un beso sobre su piel mientras aspiraba ese aroma que despedía tan singular y propio de ella, era más que un perfume, era la esencia de la chica, única entre cualquier otra, y superior a las más cautivadoras.
-Lo mande hacer desde hace tiempo, quería dártelo hoy- le colocó algo en el cuello que Hinata sintió frío y algo pesado –Ya puedes abrir los ojos- le murmuró al oído en un tono algo pasional.
-Sasuke- admiró el collar que le había puesto en el cuello, era de color negro metálico, con gemas azules que bien podrían ser diamantes, pero muy singulares, y con un brillo interesante, sin embargo al hacer juego con el metal oscuro daba como resultado una joya muy interesante y sin igual.
-No son diamantes Mizu, pero me sorprendió bastante ver que combinaba con el color de tu cabello- le murmuró mientras esta se giraba para velo de frente.
-Sasuke, gracias, es muy hermoso- se acercó para darle un beso en la mejilla y abrasarlo, pero este termino de abrazarla para tomarla del mentón y robarlo un cálido y algo necesitado beso contrariando el que ella le dio.
-Regresemos adentro, no deben creer que los dejamos solos cuando es la fiesta de nuestro compromiso-
-Esta bien- le dio la mano con una sonrisa, pero pudo notar algo en ella que no le gustó en lo absoluto-
-¿que te paso en la mano?- la sujeto de la muñeca admirando la palma de la chica.
-Ah eso...-
-¡¿Alguien te hizo daño?!-
-¿como?, no, en lo absoluto, me lastime con una puerta, no te preocupes, no es nada-
-Hinata, si te hubieras lastimado como dices que te lastimaste sería una marca alargada en la comisura, ésta está en el centro- le señalo su mentira. Aunque odiaba decir mentiras no quería que Sasuke supiera como se había hecho ese moretón, y solo pudo verlo directamente a los ojos para demostrarle que todo estaba bien.
-Fue un accidente, fue mi culpa, estoy bien, no te preocupes- le sonrió con sinceridad a pesar de estar algo apagada. El Uchiha solo pudo acercarse a la coronilla de la cabeza de la Hyuuga y depositar ahí un beso.
-De acuerdo, si tú lo dices, solo ten más cuidado ¿bien?- le beso la mano en donde se había lastimado.
-Bien- dijo antes de que regresaran al salón, esa clase de acciones hacían que se enamorara cada vez más del pelinegro, y solo pudo abrazarse a su brazo como nunca antes lo había hecho, en Uchiha recordó cuando sus molestas seguidoras lo perseguían para aferrarse así de el, pero el agarre de Hinata era distinto, era más liviano, tranquilo, incluso algo tímido, pero estaba bien, se sentía bien, como si necesitara protección, pero al mismo tiempo supiera que no era necesario, cuanto la quería.
-Pero miren nada más, los tórtolos han retornado- dejó escapar uno de los invitados cuando regresaron, y al girar Sasuke pudo visualizar a su rubio amigo cerca de una de las columnas recargado en la pared, por lo visto algo aburrido. No lo culpaba, el no era de la clase de hombres a los que les gustaba permanecer mucho en las fiestas de la sociedad alta, y el tampoco, pero al ser su compromiso esa era un excepción, y dejo a su bella y joven prometida junto a su hermana cuando las dos se encontraron y fueron a platicar mientras era felicitada para poder ir con Naruto.
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En rubio esta lamentándose haber asistido, se estaba aburriendo de lo lindo, pero la curiosidad por saber quien era la que se había quedado con Sasuke en un matrimonio le comía las ansias, y por más que quisiera ir a buscar a Neji o algún miembro del clan Hyuuga para poder encontrar a Hinata y verla de una buena vez por todas, no lo había hecho debido a que si Sasuke era el que había organizado la fiesta debía saber donde estaba cada uno de ellos y tal vez después de conocer quien era la futura esposa de este podría secuestrar a Hinata un par de horas para volver a ir a todos esos lugares donde habían estado cuando eran solo unos niños. Sus pensamientos se vieron interrumpidos de golpe cuando una voz lo llamó.
-Hey dobe-
-Sasuke, al fin te haces presente- le reclamó su tardanza
-El que no llegó a tiempo fue otro-
-Ja- se portó sarcástico –Bueno, el punto es que...-
-No digas nada dobe, hay alguien a quien quiero presentarte- le mostró el camino.
-Vaya, ya era hora, quiero saber quien es la "afortunada"- lo siguió.
-Ni te lo puedes imaginar- se adelantó hacia un grupo de jóvenes elegantemente vestidas de donde Naruto pudo ver a Sakura, Ino, Ten Ten, y otras chicas que estaban ahí, incluso llegó a emocionarse de que después pudiera ir a ver si entre ellas estaba Hinata, pero fue cuando Sasuke se detuvo ante una pelinegra que estaba de espaldas, vestida de rojo y de unas curvas muy llamativas, tenía que admitir. Le susurró algo al oído y, después de hacer una reverencia cortés la separó del grupo para llevarla ante Naruto, pero aún no había podido ver su rostro.
-Naruto, te presento a mi prometida, Hinata Hyuuga...- y entonces ella camino hacia ellos unos pasos mientras estaba sujeta del brazo del Uchiha, despampanante, una diosa, el ángel de su infancia que se había convertido en une bellísima y extraordinaria mujer ¿habían escuchado bien? ¿Acaso dijo...?
En cuanto sus miradas se cruzaron se quedaron estáticos, Hinata no podía creer que el hombre que había estado esperando ver desde hace años y que nunca llegó estaba ahí, frente a ella, los mismos océanos azules que tenía por ojos, el mismo cabello de sol que siempre lo distinguía, junto con esas marcas en las mejillas, no había duda, era el, y estaba ahí, parado, igual de helado que ella estaba.
En cuanto Naruto comprobó que era Hinata la que estaba ahí se le congeló la sangre, durante unos segundos, pero después, aún con la impresión, su sangre comenzó a correr tan rápido y acumularse en su cabeza que le empezó a doler todo, más el corazón. ¿Cómo es que había pasado? ¿Acaso no pudo esperarlo aunque fuera un poco más?
-Hinata Hyuuga- comenzó a hablar el rubio para no quedar con un idiota aún cuando una punzada de dolor se había disparado en medio de su pecho, hiriéndolo más que al ser atravesado por una espada –Ya tengo el gusto de conocerla, pero me temo que no como yo pensaba...- la miró con odio y rencor a lo que ella solo pudo captar ese mensaje, pues Sasuke estaba más ocupado en presentarla.
-Eran amigos cuando eran niños ¿no?-
-Si, pero creo que eso fue hace mucho tiempo...- su tono cada vez demostraba más desprecio que nunca, ¿cómo era que su ángel lo había abandonado para ir a caer a los brazos de otro?
-Naruto...- trató de no perder la voz, estaba a punto de romper el llanto, pero halló valor de donde solo la mujer era capaz de encontrar aún cuando no hubiere –es un placer volver a verlo- se reverenció ocultando su rostro, se sentía terriblemente mal, destrozada, como una traidora. Ya se había dicho a si misma que ya lo había olvidado y ahora esto...
Sasuke por su parte pudo notar que algo había mal, pero no quiso indagar mucho en ello, después de todo tal vez no habían sido los buenos amigos que creyó que eran, sobre todo por la manera en que se veían y hablaban, tan rígidos y con dolor.
A la primera oportunidad que tuvo Naruto se zafó de tener que estar ahí un minuto más.
-Sabes Sasuke, creo que te veré mañana, recordé que tengo algo que terminar de hacer y no creo poder quedarme- lo interrumpió haciéndolo volver su atención a el.
-¿En serio? ¿Estas seguro? En unos cuantos minutos van a servir el banquete y yo...
-No, en verdad- lo corto algo serio –te lo agradezco, pero no puedo- se comenzó a despedir.
-Bueno, si no puedes lo entiendo, te veré mañana-
-Hasta luego Sasuke- se reverenció, -señorita- eso había sido terrible.
Antes de salir por la puerta volteo a ver a Hinata por última vez, esos ojos perla entristecidos que daban indicios de querer llorar, era insoportable ver a los ojos a la persona que tanto amaba estando con otro, era una infamia, y una catástrofe para su corazón, y bajando la mirada para no verla más se salió de ahí con los pedazos de su roto corazón, que fue así de masacrado tan solo en unos cuantos segundos.
-¿Hinata?- volteó a verla su prometido -¿qué pasa?- la chica estaba toda engarrotada, no sabía que Naruto había regresado, y ella que ya le había dicho que si a Sasuke por haberse permitido volverse a enamorar -¡Hinata!- terminó cayéndose en sus brazos desmayada, no fue capaz de soportar toda esa carga emocional de un solo golpe.
A una distancia considerable Naruto salía del feudo Uchiha mirando el piso, no acababa de creer lo que presenció, Sasuke, su mejor amigo, estaba comprometido con su único y verdadero amor, por que a pesar de verla a un lado de el no pudo evitar notar su tristeza y abatimiento, ¿será que ella no quiere ese compromiso?, no, sonaba demasiado absurdo.
Estaba más hermosa de cómo la había dejado, era toda una mujer, hermosa, e igual de perfecta, con el cabello más largo y bello, con los rasgos femeninos más enmarcados, incluso alabo sus curvas ¡Dios!, era perfecta, irrepetible, el ángel que lo salvó una vez y que ocupaba todo su corazón y su mente, la amaba, y no podía negar que después de verla aún en su dolor llegó a sentir deseo por mucho que lo negara… ¿entonces que había pasado? ¿Qué se suponía que debía hacer ahora?
¿Sería capaz de atravesarse entre los dos?
…tu pasado y tus raíces están en Konoha, no dejes pasar mucho tiempo Naruto, debes regresar, no te conviertas en un ronin ermitaño como yo, ahí tienes a tus amigos, y por lo que me has dicho, también tú destino. Ve y convierte en Hokage, ve y lucha por tus sueños, pelea por ella...
-Ero-senin…-
…pelea por ella...
Pues con respecto a la batalla ellos son samuráis, pero no seria Sasuke un guerrero sin el sharingan, y Naruto un exiliado sin el Kyubi, así que aquí me tienen, haciendo algunos cambios.
Pobre Hinata, atrapada entre dos hombres que la aman y ella ama ¿ahora que va a hacer?
Sasuke ¿acaso no sabes lo que hay entre esos dos?
Naruto… ¿serás capaz de pelear por tu verdadero amor o… callaras y conservaras la amistad de Sasuke aún si tienes que dejar ir al amor de tu vida?...
Vixen
