Ramón y Sayori subieron escaleras, era una sección de la escuela exclusiva para actividades de club y tercer año que usan aquellos salones, el moreno ya sabía todo de antemano, solo nunca tuvo un camino exacto hacia el club, admitía que estar dentro y vivirlo todo le daba una perspectiva muy distinta.
- Juro que no acabaras decepcionado, todas son muy buenas chicas. – Comentó Sayori intentando contener su emoción, el chico de igual forma estaba un poco emocionado, conocería al resto de las chicas del juego y podría convivir con ellas. Llegaron en poco tiempo frente a una puerta con un cartel pegado, diciendo "Club de Literatura" junto a corazones y otros dibujos pequeños, Sayori abrió la puerta.
- Chicas, aquí traigo al nuevo miembro. – Anunció la de cabellos rosados, Ramón entró con precaución al club.
- Esto… hola…
- ¿Ah? ¿Ese chico es el nuevo miembro? – Quien primero captó su atención fue una chica de baja estatura, cabello rosado más fuerte que Sayori, Ramón reconoció que era Natsuki. – Sayori, cuando dijiste que traerías a alguien, esperaba algo más, no a un chico.
- No digas eso Natsuki, Ramón es un buen chico, seguro podrá llevarse muy bien con todas.
- No tengo mucha confianza, ya sabes cómo son los chicos. – Otra persona que observó fue a esa chica de largo cabello morado, estando en un rincón con un libro sobre su rostro pero observando de vez en cuando, era Yuri. – Yuri, di algo.
- Bueno… me alegra, nuevos miembros siempre son bienvenidos… - Como esperaba, ella era tímida en un principio, Natsuki obviamente le reclamó.
- ¿Te pondrás de su lado? Créeme, tener a un chico en el club causará solo problemas.
- Ya verás Natsuki, todo saldrá bien. – Intentó calmarla Sayori, ella realmente era una chica de buen corazón.
- Ramón, es bueno tenerte aquí. – Y apareció la última chica, de cabello castaño atado en una cola de caballo, ojos verdes, la autoproclamada chica más hermosa del colegio, Monika. – Es un gusto que decidieras visitar el club.
- Bueno, fue solo que Sayori me prometió que habría pastelillos, de otra forma no hubiera venido.
- ¿Eh? Ramón ¿conoces a la presidenta Monika? – Preguntó Sayori con curiosidad.
- hemos estado en la misma clase el año pasado, así que fuimos compañeros. – Anunció ella con dulzura. – Me alegra saber que tengas un interés por la literatura.
- Espera un momento. – Ramón le detuvo con las manos al frente. – No es que dijera de unirme al instante, no tengo realmente un interés por leer, es solo que Sayori seguramente no dejaría de fastidiarme por venir. – Aquella declaración bajó un poco el ánimo general, Monika aplaudió para llamar su atención.
- Muy bien chicas, no dejemos que esto nos desanime, Ramón debe observar como son nuestras actividades, seguramente de esa forma podrá tomar una decisión. – Miró al chico. – Espero puedas quedarte, mientras deberíamos hacer las presentaciones.
- Ella es Natsuki, no dejes que su actitud dura te asuste, es una buena chica. – Sayori presentó a la primera, esta mantenía su ceño fruncido hacia Ramón.
- ¿Qué tanto me observas? – Preguntó desafiante, Ramón soltó una risa nerviosa.
- No es nada, mucho gusto.
- Si, igualmente… - Desvió la mirada, entendía que los primeros días eran difíciles para relacionarse con ellas.
- Ella es Yuri, es muy inteligente y realmente ama leer.
- Un gusto conocerte… - Se acercó queriendo extender su mano, Ramón la observó, causando que ella desviara la mirada. – Esto, lo siento… no soy muy buena hablando con chicos…
- No importa, seguro sabes muchas cosas, podrías ser de ayuda. – Las mejillas de Yuri se pintaron de carmesí al instante que Ramón le habló. – (Es más tímida de lo que pensé… eso igual la hace linda)
- Y ya conoces a Monika, la presidenta del club. – la última no tuvo una presentación como tal, cruzó sus brazos detrás de su espalda, viendo de cerca a Ramón.
- No hemos hablado mucho, espero que en esta ocasión tengamos muchas oportunidades.
- Igualmente. – Respondió Ramón, las cuatro chicas estaban justo ahí, intentó mantener la calma, expresar lo emocionado que estaba, pero eso le haría verse como un tremendo raro.
- No te quedes ahí parado, toma asiento. – Natsuki le sacó de sus pensamientos, el castaño fue a sentarse a una silla, Sayori estaba a su lado.
- Natsuki ya buscará los cupcakes, Yuri servirá té para nosotras de acompañamiento, espero lo disfrutes. – Así fue, Natsuki salió del salón para buscar los dichosos pastelillos y Yuri sacaba un juego de té guardado en el armario del salón, Ramón siempre se preguntó cómo es que les permitieron tener algo así siendo un club de literatura.
- Tal vez debería ayudar de algún modo. – Comentó Ramón, Monika se puso frente a él para detenerlo.
- No es necesario que hagas nada, eres el invitado de honor este día, permítenos servirte. – No se sentía muy cómodo dejando que solo ellas se encargaran de todo, pero viendo lo terca que era Sayori y Monika tampoco iba a permitírselo, se rindió y quedó sentado, teniendo a ambas chicas a sus lados.
- Y bien ¿Qué piensas del club? – preguntó Sayori, Monika se acercó por un poco para escuchar la respuesta de Ramón.
- Bueno… no se ve nada mal, es muy tranquilo, como esperaba de un club de literatura, y todas se ven muy amables, a su propio estilo… supongo que puedo esperar bastante de los cupcakes.
- Te encantarán, Natsuki hace unos cupcakes muy deliciosos y el té que hace Yuri es muy bueno. – Si Sayori lo decía, Ramón podía esperar de ello.
No tomó mucho tiempo para que la pequeña llegara con una bandeja llena de cupcakes, Yuri igual sirvió las tazas durante ese tiempo e hirvió agua que quien sabe de dónde sacó o cómo fue que la pudo hervir, son detalles que decidió pasar por alto. Ya tenía el pastelillo frente a él, sujetándolo con emoción.
- Oh… la verdad, tengo hambre y esperaba comer algo. – Comentó el castaño, sacando sonrisas a las chicas. – Bien, vamos a probar.
No espero para llevarse el postre a la boca, sentía la mirada inquisidora de todas, sobre todo la de Natsuki al ser su postre. Comenzó a probar el sabor del pastelillo con cuidado y lentitud.
- Vaya… nada mal… tiene un buen sabor, el glaseado es el correcto… noto bastante bien el merengue… - Una vez terminó de tragar, puso un rostro serio, causando un ambiente tenso en la sala. – Listo, ahora déjenme dar mi veredicto. – Fueron unos largos diez segundos para ellas, antes de que Ramón alzara la mano, mostrando su pulgar hacia arriba. – Está aprobado. – Dijo con una sonrisa, se pudo escuchar a Natsuki soltar un largo suspiro de alivio.
- Eso estuvo tenso… - Yuri se pudo relajar en su asiento, Monika asintió estando de acuerdo.
- ¿Para que fue todo eso? No era necesario ponerle demasiado dramatismo. – Se quejaba Natsuki, Ramón la observó con una sonrisa.
- No fue por nada, solo quise aprovechar el momento, realmente tus cupcakes son deliciosos Natsuki, no puedo esperar a probar otro. – La pequeña se puso roja con ese comentario, desviando la mirada y con los brazos cruzados.
- Bueno… ya lo sabía, no es por nada, así que puedes disfrutar de todo lo que quieras.
- Muchas gracias. – Tomó la taza para probar el té. – Esto también está bueno, está a una buena temperatura, ni tan caliente ni muy frío, sabes preparar buen té Yuri.
- Esto… gracias… me alegra… - Escondió su rostro detrás de su libro, pero para Ramón era obvio que ella estaba sonriendo.
- ¿No te lo dije? No solo comemos cosas deliciosas, tenemos otras actividades de acuerdo a nuestro club, no te aburrirás si deseas estar con nosotras. – Comentó Monika después de haber comido un pastelillo, Sayori ya estaba con el tercero, tenía manchas de glaseado en las mejillas.
- Sayori, deberías cuidarte un poco. – Dijo Ramón tomando un pañuelo para ayudarla a limpiar. – No eres una niña para tener el rostro manchado.
- No soy una niña. – Dijo intentando parecer molesta, pero con las risas que soltaba no daba esa sensación. – Los dos tenemos la misma edad, no eres una persona madura aún.
- Puede que no, pero más que tú, seguro. – Comentó soltando una risa, haciendo que Sayori pusiera un puchero, Monika igualmente rio.
- Y bien ¿Qué opinas del club? – Preguntó la presidenta, Ramón no necesitaba decir otra cosa, ya lo sabía todo, lo que ellas hacían y los sucesos futuros… - No nos molestaría para nada tenerte aquí, si realmente consideras unirte.
- No voy a mentir… realmente no consideraba venir en algún momento, solo porque Sayori me arrastró aquí con los pastelillos, pilla por cierto. – Se dirigió a su amiga la cual ocultó una pequeña risa. – Nunca se me pasó el unirme a algún club, y estar aquí… bueno… - Quizás había optado por algunos aspectos del juego, porque le dio algo de vergüenza expresarse, Monika le observó con una sonrisa.
- No es necesario que te presiones, todas aquí te recibiremos con los brazos abiertos si quieres unirte. – No había otra respuesta, todas le observaron de forma expectante, Ramón mantuvo la mirada baja.
- … Bien, voy a unirme. – En ese momento Sayori se lanzó para abrazarlo, cosa que lo puso muy avergonzado, Yuri sonrió, Natsuki no le miraba fijamente pero igual puso una pequeña sonrisa, Monika se veía complacida.
- Entonces, Ramón, bienvenido al club de Literatura, es un gusto tenerte aquí.
- Igualmente. – Sonrió. Ese era el primer paso que debía tomar para cambiarlo todo, mientras más conociera a las chicas a nivel personal, de una forma que el juego no puede permitir, quizás llegue a resolver todo y evitar las tragedias que se aproximan.
Después de que Ramón aceptara unirse, ya las actividades iban a empezar, primero quería cruzar unas palabras con el resto de las chicas para conocerlas mejor; decidió comenzar con Yuri, ella ya estaba guardando el juego de té una vez se terminó de usar.
- Hola Yuri, espero no te moleste que ayude un poco.
- Para nada, lo aprecio. – Sonrió, ella realmente se veía como un pequeño gatito, tierno y asustado, pero muy lindo. – Admito que estaba un poco asustada al principio al saber que vendría un nuevo miembro, y ver que eras un chico realmente me puso nerviosa, pero estoy feliz de que alguien nuevo esté interesado en los libros… ¿Puedo saber qué es lo que lees?
- Bueno… la verdad es que… manga. – Esa era una respuesta prefabricada del juego, lo sabía pero no tenía mucho que decir, Yuri, de algún modo se mostró un poco decepcionada.
- Ya veo… supongo que no eres de leer mucho.
- No es cierto, igual he leído otras cosas, aunque admito que la literatura larga no es de mis fuertes, si he leído unos cuantos libros de misterio y aventura. – Con eso, Yuri ya se mostró un poco más animada.
- El misterio es un buen género, igual me encanta, si pudiera decir algo en específico, serían historias con mensajes y temas complejos, que dejen al lector pensar, el aspecto psicológico me llama bastante la atención, ver puntos de vista abstractos u muy poco comunes para la gente normal me gusta… es raro ¿no?
- Para nada, todos tenemos gustos distintos y no tengo motivos para juzgarte. – Ramón lo sabía, que los gustos de Yuri eran más retorcidos de lo que parecían, pero después se preocuparía por ello. – Las historias de suspenso y terror traen temas como esos ¿no?
- Exactamente. – Yuri se mostró un poco más emocionada. – La psique del protagonista puede ser muy bien representada en una historia que involucre elementos que pongan al espectador al margen, realmente adoro ese tipo de cosas.
- Quizás deberías recomendarme algún libro un día de estos, para que pueda compartir el mismo gusto.
- Me encantaría, no muchos pueden compartir lo que me gusta y tener una buena discusión, así que adoraría si pudiéramos hacerlo en alguna ocasión.
- Lo prometo. – Dijo Ramón con una sonrisa.
Una vez terminó de hablar con Yuri, esta vez fue con Natsuki, ella había salido para lavar la bandeja donde estaban las cupcakes, al regresar, Ramón le recibió con un saludo.
- Hola. – No pudo evitar recibir una mala mirada por parte de ella, poniéndolo algo nervioso. - ¿Ya terminaste?
- Si. – Fue todo lo que dijo antes de ir a sentarse, Ramón hizo lo mismo, poniéndose a su lado, después de eso, no hubo ningún otro intercambio de palabras, poniendo al moreno algo incómodo.
- … Esto… ¿estás molesta? – No se le ocurrió otra forma de hablar, la chica de ojos rosados miró a verle fijamente, haciendo que se sobresaltara.
- … En serio… no puedo creer que loa aceptaran tan rápido. – Soltó un suspiro, Ramón no entendía nada.
- … ¿Tienes un problema?
- Si… tu. – El moreno parpadeó rápidamente.
- ¿Yo?
- No te acepto. – Dijo francamente Natsuki. – No soy como el resto que está bien con que formes parte del club, pero yo no soy tan suave como ellas, eres el primer chico que se une a este club, no quiero imaginar qué clase de pensamientos estás teniendo ahora mismo.
- ¡¿Qué estás diciendo!? Yo no pienso de esa forma. – Empezó a negar rápidamente con las manos. – Sayori ha sido mi amiga desde que éramos pequeños, ella tiene plena confianza en mí, y como todos ustedes la respetan y quieren, no creen que ella pueda traer a alguien malo, dime ¿me veo así? – Natsuki dudó un poco en responder, solo negó con la cabeza. – Ahí está la respuesta, Sayori cree en mí, Monika ya me ha conocido de antes y sabe cómo soy y Yuri se ha abierto un poco a mí, como no soy alguien malo, ellas están relajadas, deberías estarlo igual.
- Es que… - Comenzó a gruñir, no quería aceptar la derrota – Mierda… odio esto… supongo que tienes razón, por ahora lo aceptaré, pero. – Se levantó quedando frente a frente con Ramón, sus rostros casi que están juntos. – Si por alguna razón te atreves a hacerle algo raro a una de nosotras, sin importar lo más pequeño que sea, no creas que saldrás ileso de esta, aunque me reclamen, pagarás por tus crímenes ¿entendido? – Ramón asintió rápidamente. – Bien, mucho gusto.
Finalmente se alejó, Ramón se sintió intimidado por unos segundos, Natsuki no era tan agresiva, al menos no la recordaba así del juego, ya se había fijado de bastantes cambios respecto al juego ¿era debido a su interferencia ahí? Finalmente se acercó con Monika, esta simplemente sonrió cruzando sus manos.
- Vi que ya hablaste con el resto de los miembros del club ¿Cómo estuvo la experiencia?
- Tienen personalidades muy variopintas. – Confesó el moreno. – Cada una es interesante a su manera y eso hace que este club no sea nada aburrido, pensaba que la literatura era más de solo leer y eso fácilmente me pondría a dormir.
- No todo es como parece, puede que nuestro mayor enfoque sea a la lectura, pero realizamos todo tipo de actividades relacionadas a nuestro objetivo como club, por ejemplo, tenemos esto. – De repente sacó una hoja, en ese momento creyó ver a Natsuki reaccionar de manera exagerada, saltando de su asiento.
- ¡Que haces con eso! – Intentó correr para recuperar la hoja pero Monika simplemente la levantó por encima, por más que saltara, la pelirrosa pastel no alcanzaba. – Carajo Monika, dámelo.
- Pero Natsuki, no hay nada de malo, creo que escribes poemas muy lindos.
- ¿Escribes poemas? – Preguntó Ramón con asombro, causando que Natsuki se pusiera roja, intentando saltar más alto para recuperarse su hoja.
- ¡Devuélveme eso maldita sea!
- Natsuki no lo quiere aceptar, pero ella es muy femenina. – Sayori se acercó con ese comentario, ahora la mirada inquisidora de Natsuki estaba sobre ella.
- Ya me he fijado, esos cupcakes es algo que debe hacerse con mucho amor y dedicación. – Ramón decidió seguir la cadena para molestar a Natsuki, solo que en esta ocasión se llevó una patada a su rodilla. - ¡Ah, mi espinilla!
- Esa te la ganaste. – Le sacó la lengua.
- Es muy lindo, deberías leerlo para nosotros. – Sugirió Sayori, la pequeña rápidamente comenzó a negarse.
- ¡Imposible, no puedo hacerlo! Es que me da pena.
- Vamos Natsuki, quiero escucharte recitar tu poema. – Sayori pegó su mejilla contra ella, frotándola, Natsuki solo podía temblar avergonzada. Yuri observaba todo desde un sitio seguro, pero ella estaba divirtiéndose con la situación.
- Eso me da una idea. – Comenzó a hablar Monika. – Como próxima actividad del club, todos vamos a escribir un poema y mañana se lo mostraremos a los otros miembros del club, de esa forma podemos calificar nuestro estilo de escritura y dicción, es una gran forma de que podamos aprender a mejorar y señalar nuestras carencias ¿Qué opinan?
- Yo, yo – Levantó la mano Sayori. – Pienso que es una gran idea, quiero hacerlo.
- ¿En serio? Rayos, no quiero que lean mis poemas… pero, si no hay de otra. – Natsuki aceptó de mala gana.
- Bueno… ciertamente será un buen ejercicio para todos nosotros… aunque da algo de vergüenza que otros lean mis obras.
- No te preocupes, eres muy buena, seguro haces unos buenos poemas. – Comentó Ramón, Yuri se puso roja con el comentario.
- … Bien, si eso piensas… lo haré.
- Entonces es unánime. – Monika se dirigió al resto. – Espero leer sus poemas para el día de mañana, sobretodo espero el tuyo Ramón. – Habló al único chico de la sala, el resto de chicas igual le vieron.
- Bueno… haré lo mejor que pueda, no soy bueno, así que espero no sean muy duros conmigo. – Se rascó la nuca.
- Nos vemos mañana, eso es todo por hoy. – Monika dio por finalizada las actividades, todas se prepararon para irse.
- ¿Nos vamos juntos? – Sayori se acercó a Ramón, como ambos viven cerca, era obvio que debían irse juntos, el moreno no lo vio mal.
- Muy bien. – Asintió, los dos salieron cuando el resto se fue, ya era de tarde, el sol se estaba poniendo y pronto caería la noche, el resto del camino los dos estuvieron hablando sobre las impresiones de Ramón del club y las chicas, ella estaba feliz de que interactuara con otras personas.
Ramón ya estaba en su habitación, se preparó algo pequeño para cenar, una vez terminó, volvió a su habitación, recostándose en su cama.
- … Que día tuve… conocí a las chicas del club de literatura… algo que jamás creí posible… - Se encontraba feliz, todas eran muy buenas, incluso después de todo eso, antes de despedirse, Sayori le abrazó y se acercó a su oído para susurrarle un "gracias". Era una chica muy buena y amable… - Esto solo hace más grande mi deseo de protegerlas… quien sea que me haya dado esta oportunidad, se lo agradezco… cambiaré todo lo que sea necesario para conseguir mi objetivo, espero conseguirlo…
En ese momento la pantalla de su computadora se prendió de repente, sorprendiendo al castaño que saltó de su cama por el brillo.
- ¿Qué rayos sucede? – Se acercó para ver, su computadora se encendió, saltando directamente hacia el escritorio. – Ni siquiera la prendí ¿Cómo es que esto fue posible?
Se abrió una ventana de forma repentina, en ella se mostró un mensaje, Ramón comenzó a leer detenidamente el contenido.
"Para el señor Ramón.
Si usted está leyendo esto, significa que la inmersión de su mente ha sido un éxito. Debe haber sido una sorpresa encontrarse en un mundo diferente al que conoce, no se preocupe, no es que haya terminado en otro sitio, lo que hicimos fue transferir su mente hacia el código fuente del juego, convirtiéndolo en algoritmos que mezclamos cuidadosamente con el código de programación del juego, en pocas palabras, ahora usted forma parte del juego.
Los motivos por lo que hicimos esto, no se los podemos revelar de momento, solo podemos decirle que esperemos esté disfrutando de su estancia dentro del juego, por supuesto que no íbamos a dejarlo solo y sin saber nada por lo que le daremos unos cuantos tips que le pueden ayudar.
Usted no entró simplemente al juego como otra pieza de programación, nos encargamos de darle unos cuantos permisos especiales que le serán útil a lo largo de su estancia, para poder activar ese permiso, le sugerimos que cierre los ojos y se imagine una ventana con opciones, con ello deberá activar el cuadro de dialogo del juego.
Una vez lo haga, podrá tener acceso a las opciones de guardado y carga del juego, cosas que, pensamos, le serán bastante útiles con lo que pueda tener en mente, gracias a esto podrá hacer puntos de guardado en cualquier momento que desee, solo tenga en mente que los puntos son limitados, por lo que se agotarán los espacio y deberá sobreescribir alguno.
Para finalizar, no nos queda más que desearle la mejor de las suertes y que disfrute de su estadía, es lo que más deseó después de todo.
Atentamente.
A.S
Miracle Corp"
- Miracle Corp… - Ramón analizó detenidamente el contenido, había algo grande detrás de todo eso. – No conozco esa corporación o a alguien que trabaje en ella… después me preocuparé de ello, probemos. – Cerró los ojos, comenzó a imaginarse el cuadro de diálogo con todas sus fuerzas, unos segundos después que lo hizo, volvió a abrirlos. - ¿Eh?
Para su sorpresa, el cuadro se manifestó justo ante él, el mismo cuadro que se observa en el juego, incluso pudo leer las opciones de carga y salvado, la única que falta era la de salir, era obvio puesto que fue llevado por medios externos.
- Veamos… vamos a hacer un punto de guardado. – Con su mano, tocó en el cuadro de "save" abriéndose la ventana para guardar, tocando un cuadro. – Bien, ahora intentaré bajar a la cocina. – Salió de su habitación, bajando hasta la cocina. – Estamos aquí, ahora vamos a abrir el cuadro y cargar el punto… - Lo hizo, escogió la opción de "Load" y apretó el punto, de repente todo sucedió. - ¿Eh?
Estaba de regreso en su habitación, realmente había funcionado, el punto de guardado que dejó, regresó al mismo tiempo, revisó la hora en el ordenador, era la misma del punto.
- Así que es como regresar al pasado… ya veo… esto podría ser útil. – Sonrió para sí mismo, aprovechando aquel poder que tenía, sería más sencillo salvar a las chicas. – Bien, ahora que ya todo está listo, debería empezar con el poema.
Se sentó en su escritorio con papel y pluma a la mano, en esta ocasión no tenía las opciones de palabras como en el juego, debía escribir el poema de forma normal, al menos recordaba las palabras para la primera chica.
- Es cierto… por obviedad, ella es la que debo de salvar primero…
Sayori, su amiga de la infancia, la primera chica con la que interactúa y con la que comienza todo el sufrimiento del juego, producto de una severa depresión que ella sufre pero escondía, decide acabar su vida colgándose en su habitación, Ramón iba a evitar que tal triste final llegara.
- Sayori… prometo que te salvaré.
Comenzó a escribir el poema que entra directamente con Sayori, su misión iba a empezar, las chicas deben ser salvadas, y él lo haría posible, cambiaría el destino de Sayori primero…
Ey, buenas a todos, ya llegamos con el segundo cap de este fic, ya se presentaron a todas las chicas y sería el primer día en el juego, ahora Ramón finalmente empezará, eso significa que el siguiente cap entraremos al primer arco de esta historia ¿Será capaz de salvar a Sayori? Para averiguarlo, sigan leyendo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
