Disclaimer: Todo lo que reconozcas es propiedad de JK Rowling

Aviso: Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Pareja: James y Lily (1G)

Olor: Limón

Curso: Verano entre 6º y 7º


–¡Venga, Evans, no seas aburrida!

–¡No pienso tirarme! –Gritó, mirando hacia abajo y negando con la cabeza.

–Pero si el agua está buenísima –insistió James–. ¡Venga! ¿O es que vas a ser la única que no lo haga?

–Déjala, Cornamenta, seguro que le da miedo –la provocó Sirius.

–No vas a conseguir nada así, yo no me pico con tanta facilidad como Marlene.

–¡Oye, que yo iba a defenderte! –Protestó la rubia, antes de subirse a la espalda de Sirius.

–Vamos, Lily –Remus, a su lado, la agarró del brazo–. Saltamos juntos, si quieres.

–Pero es que está muy alto y esas rocas parecen muy afiladas –contestó–. Mejor bajo y entro por la orilla.

–De eso nada –Peter rió–. Vamos, Lunático.

–¿Qué vais a hacer?

La pelirroja los miró con el ceño fruncido, pero no pudo decir nada más. De repente, los dos chicos la agarraron con fuerza y saltaron, tirando de ella –que comenzó a gritar– hacia abajo. No tardaron en hundirse en el lago y soltarla para que pudiera salir a la superficie y tomar aire. Lily se echó el pelo hacia atrás y los fulminó a todos con la mirada.

–¡Imbéciles!

–Como se nota que no hemos sido nosotros quienes la hemos tirado, ¿verdad, Cornamenta? –Sirius lanzó una carcajada–. Ya nos habría ahogado a los dos.

–¡Seguro!

–Muy graciosos –la chica negó con la cabeza y nadó rápidamente hasta la orilla.

–¡Espera, Evans!

James la siguió y salió también del agua mientras los demás comentaban lo mal que le había sentado a la chica aquello.

–¿Qué quieres, Potter? –Se giró y lo miró, frunciendo el ceño, mientras se escurría el pelo.

–¿Te has enfadado?

–Es que no quería tirarme –suspiró y comenzó a andar hacia el lugar en el que habían dejado sus cosas, junto al acantilado–. Habría entrado por la orilla. Esas rocas parecían peligrosas, ¿sabes?

–Sí, claro –asintió–. Pero Remus y Peter no lo han hecho con mala intención, ya lo sabes.

–Sí, tranquilo… –Sacó su toalla, la extendió en el suelo y se sentó–. No tienes por qué quedarte conmigo.

–Me apetece estar un rato fuera del agua –se encogió de hombros y se sentó justo a su lado–. Además, tú eres mejor compañía, pero que no se entere Sirius o se lo dirá a mi madre y me harán dormir fuera.

La pelirroja comenzó a reír y James sonrió también, orgulloso de sí mismo por haberla hecho sonreír. Su relación había mejorado muchísimo durante los últimos meses y no quería estropearlo todo.

–¿Quieres un poco? –Lily sacó un par de botellas de su bolso–. Es agua con limón.

–¿Agua con limón? –James frunció el ceño, pero aceptó una.

–Sí, ¿no te gusta? Yo siempre la tomo en verano –explicó–. Está buenísima.

–No la he probado –desenroscó el tapón y le dio un sorbo. En seguida el sabor ácido del limón inundó su boca y él no pudo evitar arrugar la cara.

–Menudo exagerado –la pelirroja estalló en carcajadas–. Apenas sabe a limón.

–Ya, claro, igual alguien tiene las papilas gustativas atrofiadas –puso los ojos en blanco y se levantó de un salto–. Me vuelvo al lago, ¿vienes?

Lily lo miró y sonrió levemente al ver que le tendía la mano.

–Pero solo un rato y como se te ocurra hacerme una zambullida…

–Pienso comportarme, tranquila –le guiñó un ojo y la ayudó a levantarse–. ¡Vamos, te echo una carrera!