Estaba durmiendo a oscuras cuando Itachi me despertó, no sabía que quería pero igualmente no le abrí.
—Ototo ábreme —me ordenó el pesado de mi hermano desde el otro lado.
Me levanté perezosamente y me dirigí a la puerta con la luz apagada y abrí volviendo a mi cama, esperando a Itachi. Este entró en mi habitación cerrando la puerta tras de sí y se sentó a mi lado en mi cama. Se apartó el pelo azabache del cuello y me lo mostró insinuante. Por unos instantes sentí mis ojos teñirse de rojo, mis garras crecer y sentí mis colmillos impacientes, pero había hecho una promesa.
—Sabes que no voy a beber —le recordé con fastidio. Parecía no entenderlo.
—Sabía que dirías eso… tómala —dijo haciéndose una pequeña herida en el cuello con una de sus garras metálicas.
—He dicho que no —contesté girando la cara y dejando de respirar para no oler su sangre.
Mi familia es un tanto especial, mi padre es un humano y mi madre una vampira, o mejor dicho eran, ya que no están en este mundo. Una noche mi madre perdió el control y devoró a mi padre. Según dicen, la sangre de la persona de la que te enamores será la más deliciosa y la más peligrosa, ya que al ser tan dulce, es difícil controlarse y no terminar por devorar a esa persona. Al contrario que yo, que soy un vampiro, mi hermano es completamente humano. No sabemos cual es la razón pero es mejor así. Hubo una vez en que Itachi estuvo a punto de perder la vida; se estrelló con la moto. Yo lo vi todo, y fue ese el momento en que despertaron mis instintos, fue en el momento en que me di cuenta de que yo era un vampiro. Tenía doce años e Itachi quince. Cuando vi toda esa sangre delante de mí, algo en mi interior me empujó a tomar su sangre. Me agaché y bebí hasta que él casi pierde el conocimiento. Mis padres asustados, me alejaron de itachi, temiendo que tras haber probado sus sangre, le devorara. El día en que decidí que no iba a beber más sangre, fue el día que casi devoro a mi hermano, hace casi cuatro años…
Flash back
Estaba como todas las noches esperando a que Itachi se colase por mi ventana mirando las estrellas, ¿Cómo sería poder salir libremente? Tenía ganas de salir al exterior ya que después de lo del año pasado me estaban manteniendo aislado de todo el mundo y no podía salir más lejos del jardín.
—¿Me has echado de menos Sasu-chan? —preguntó itachi desde el alfeizar de mi gran ventana.
—¡Aniki! —exclamé feliz— ¡hoy has tardado mucho! —exclamé haciendo un puchero.
—¡Sh! —me callón entrando por la ventana.
Luego de estar hablando por un rato, mi hermano Itachi me miró sugestivamente. Después de todo yo no le quitaba la vista de encima a su cuello. Quitó la sudadera negra que traía para evitar que se manchase y nuestros padres lo descubriesen y yo me senté sobre sus muslos, él ladeó la cabeza y me tomó por la cintura apretándome a su firme cuerpo de modelo.
Con cuidado aparté las finas hebras azabaches de Itachi y me agaché rozando mi pequeña nariz con su cuello, aspirando su aroma. Se le erizó el vello y gimió bajito, lo suficiente para que yo le oyese. Besé cu cuello posando mis dulces labios por toda la superficie y abrí un poco la boca dejando entrever mis pequeños pero afilados colmillos. Saqué la lengua y lamí su clavícula, Itachi me apretó un poco más fuerte esperando la mordedura tan placentera que esperaba recibir. Cerré los ojos y abrí la boca todo lo que mi mandíbula me permitió y perforé con cuidado el cuello de mi hermano recibiendo un jadeo como respuesta. Comencé a tragar pausadamente, saboreando el gusto de su sangre humana. La más exquisita que yo había probado. Itachi cernió aún más su abrazo posesivo y yo hundí un poco más los colmillos causándole un gran placer. Le tumbé en la cama para mayor comodidad. Cuando llevaba unos segundos succionando su sangre, abrí mis ojos. Un hormigueo que no había sentido jamás hizo que mis sentidos se desarrollasen, pasé de ser una cría vampiriza a un vampiro; mis colmillos crecieron, se hicieron más anchos y fuertes, mis ojos cambiaron a rojo con la pupila rasgada, me crecieron las uñas convirtiéndose en garras y mi cuerpo se desarrolló de improviso, dándome la apariencia de un chico de diecisiete años. Todo ello en apenas unos segundos.
Seguía succionando y sentía los brazos de mi hermano más sueltos, su respiración era entrecortada y su corazón bombeaba rápido. Quería parar de beber su sangre pero mi mandíbula se negaba a responderme. Los brazos de Itachi dejaron de apretarme y su corazón empezó a latir lentamente, podía sentir como me estaba llevando su vida y lo peor de todo es que esa sangre era la más deliciosa en comparación con la demás. Pareciera que disfrutaba tomando su energía vital. Cuando quedaba ya poco para que el corazón de Itachi dejase de bombear, llorando como un niño pequeño, logré separarme de él, no sin desgarrarle el cuello. Mi madre debió de oler la sangre de mi hermano porque en menos de diez segundos se presentó en mi habitación. Yo estaba en una esquina, con la apariencia de adolescente, horrorizado llorando.
Itachi estuvo casi un mes en coma y cuando despertó, su personalidad había cambiado. Se había vuelto frío, orgulloso, malhablado, oscuro… no sé como describirlo, sus ojos habían cambiado, ahora me miraba con arrogancia y superioridad, no con dulzura y cariño. Ya no me llamaba Sasu-chan, ahora me llamaba ototo y siempre me hablaba con un deje de desprecio, si es que no me ignoraba. Yo sabía que él había cambiado por mi culpa. A las pocas semanas mi padre murió a manos de mi madre y esta luego se suicidó, dejándonos a Itachi y a mí solos en este mundo. Itachi me encerró en mi habitación, pero no le culpo. Yo casi le había matado. Yo soy un monstruo.
Itachi me había mantenía encerrado y le gustaba torturarme, de vez en cuando entraba en mi habitación y me ofrecía su sangre, otras veces simplemente venía a echarme en cara la muerte de nuestros padres. Me estaba preguntando que haría hoy cuando me soltó una noticia inesperada.
—Ototo —dijo fríamente— vas a asistir a una escuela —me anunció— mejor dicho, internado.
—…—me mantuve en silencio.
—Dentro de un rato una sirvienta te traerá el uniforme y te dará instrucciones de lo que debes hacer.
Después de decir eso salió de la habitación dejándome sorprendido. "Una escuela…" pensé sorprendido. Al rato entró una sirvienta, era una joven de pelo largo negro y ojos blancos, por su olor deduje que era una Hanyu.
—Bu-buenas noches Sasuke-sama —saludó— soy Hinata y me encargaré de usted a partir de ahora.
—Gracias Hinata-san —contesté algo cohibido, sabía de la existencia de esos seres gracias a las historias que me contaba mi madre pero no esperaba encontrarme con ninguno— ¿eres una Hanyu? —pregunté a pesar de saber la respuesta.
—Así es y usted es un vampiro Sasuke-sama, y uno muy raro —añadió abriendo las ventanas y las compuertas exteriores dejando ver la noche clara.
—¿Raro?¿Por qué? —pregunté.
—Bueno, normalmente de la unión de dos seres de distintas especies suele nacer un híbrido, como lo soy yo, sin embargo Sasuke-sama, usted es un vampiro completo muy peculiar.
—¿A que te refieres?
—Sasuke-sama, por lo que me ha dicho itachi-sama, usted no bebe sangre, se debilita pero no muere y tampoco come porque le hace daño… ¡ah! y puede dormir
—¿No debería? —pregunté.
—No podría si fuese un vampiro completo, pero tampoco puede comer
—¿No será un problema que asista a un colegio? —pregunté cambiando de tema.
—No tendría porque, la escuela a la que asistirá cuenta con dos turnos, uno nocturno y otro diurno, además estaré yo para ayudarle, sí, también asisto a esa escuela. —Hinata sacó el uniforme que debería llevar de una bolsa de plástico y lo tendió en la cama, sobre mis piernas— Akatsuki, la escuela de humanos y seres naturales, claro que… los humanos no saben lo que somos en realidad.
El uniforme era bastante ridículo para mi gusto. La chaqueta era de color blanco una camisa de color rojo oscuro, como el color de la sangre, con los puños vueltos y sujetos a la chaqueta con gemelos y botones con cruces góticas plateadas, en la espalda una espada con una enredadera del color de la camisa y el pantalón era de tijerilla de color blanco, también unos mocasines negros.
—Puede elegir entre corbata o lazo rojos —me dijo Hinata amablemente.
—Creo que ninguno de los dos
—Tu cartera es esa de ahí, ya tiene todo lo necesario dentro, ahora solo hace falta hacer tu maleta —dijo abriendo mi armario.
—¿Cuándo entro a la escuela? —pregunté ido mirando por la ventana. Hinata ya estaba metiendo cosas en la maleta.
—Mañana —me contestó haciendo que yo me sorprendiera, sin embargo no lo mostré físicamente.
—¡Vamos alégrate! —me animó la doncella— ¡dejarás de estar encerrado en tu habitación! —"Para estarlo en un colegio lleno de desconocidos" pensé sin dejar de mirar por la ventana— Mañana te levantaré pronto ¡que descanses! —dijo marchándose con la maleta cargada de ropa.
A la mañana siguiente Hinata me despertó con la luz solar y un grito de alegría.
—¡Arriba Sasuke-sama! ¡Hoy es un nuevo y genial día!
—¡¿Es que tú no duermes maldito fantasma?! —gruñí tapándome la cara con el almohadón de plumas.
—¡No! —contestó alegremente cogiendo el almohadón y lanzándolo lejos de mi alcance.
Pero yo no me rendí y me tapé con la colcha la cara y todo el cuerpo visible.
Hinata tiró del edredón de plumas dejándome en ropa interior, cuando abrí un ojo para ver que hacía, la vi sonrojada mirando mi boxer.
—Hello Kitty! —esa palabra bastó para que se me subieran los colores y me tapara de nuevo con el edredón— ¡oh vamos Sasuke-sama! ¡levántese ya! ¿no querrá que llame a Itachi verdad? —palabra mágica que hizo que me levantase de inmediato.
Cogí el uniforme y entré en el baño, Hinata me observaba con una sonrisa de oreja a oreja. Entré en la ducha y me lavé bien a fondo con mi champú de olor a fresas. Era el que usaba mi madre [C.S: si tienes algo que decirme vamos a la calle] Me puse el dichoso uniforme hortera, pero cambié algunas cosas como que no me abroché del todo la camisa roja y dejé los puños saliendo de las mangas de la chaqueta blanca, de la cual no me abroché ningún botón, y no me puse ni lazo ni corbata. El perfume que usé tenía un olor fresco que me hacía sentirme bien. Cuando salí del baño me fijé en que Hinata llevaba el mismo uniforme que yo pero en la versión femenina, la falda era larga hasta los tobillos pero su chaqueta era de bordes redondeados al contrario que la del uniforme masculino.
—Estás muy mona Hinata —la halagué, ella se sonrojó por mi comentario e hizo una pequeña reverencia en agradecimiento.
—Gracias Sasuke-sama, a usted le queda muy bien el uniforme.
Después de eso, una limusina nos transportó a Hinata y a mí hasta la escuela de mi hermano. El colegio tenía una verja a modo de puerta principal la cual daba paso al gran jardín de la entrada por donde caminaban numerosos estudiantes. Me fijé que algunos llevaban el mismo uniforme que nosotros pero con otros colores; la chaqueta y el pantalón negro, y la camisa roja. Con los mismos bordados horteras y en vez de una espada ellos llevaban una pluma en la espalda.
—Esos son los alumnos de la clase diurna —me informó Hinata viendo que miraba curiosamente por la ventanilla.
Llegamos a un gran edificio principal de arquitectura occidental. La fachada estaba adornada por las esculturas de numerosos ángeles, demonios y humanos, y en el dentro del marco de la gran puerta de madera, había una luna llena de color rojo. "Desentona con la armonía de la puerta" me dije.
El cochero aparcó un poco más delante de la gran puerta y se bajó para abrirnos, primero salió hinata, luego yo. A pesar de mis gafas de sol, los rayos me molestaban. Pude oír los cuchicheos de las alumnas y de algunos alumnos también cuando me vieron. Indiferente pasé entre ellos hasta llegar a la conserjería.
—Buenos días Anko-sensei —saludó Hinata.
—Buenos días chicos —saludó ella a ambos.
—¿Me puede dar la llave de la habitación de Uchiha Sasuke y apuntar que ya ha ingresado? —pidió amablemente. La mujer me echó un vistazo rápido y pude oír como su corazón bombeaba rápidamente y se ruborizaba.
—¿Eres tú? —inquirió de forma absurda.
—Sí —contesté secamente haciendo que algunas alumnas de los alrededores suspirasen por mi y la conserje apartase la mirada con el pulso notorio.
—Está en la misma clase que Hinata, aquí tiene su llave Sasuke-san —dijo entregándome la llave. La tomé por inercia rozando levemente sus dedos aunque tuve cuidado, ella se mojó.
—Gracias —Hinata rió un poco por lo bajo.
Nos dimos la vuelta y salimos del edificio principal para montar en la limusina y poner rumbos a los dormitorios. Una vez dentro de la limusina me permití hacerle una pregunta indiscreta a Hinata.
—¿Todas los humanos son iguales? —pregunté
—Es un vampiro inigualable Sasuke-sama
—Tutéame —la pedí.
—Eres un vampiro inigualable Sasuke, todo tú eres especial —dijo divertida. Aquello me subió el ego.
—¿A ti no te pasa? —la pregunté con picardía, ella sabía a que me refería.
—Si te refieres a los demás seres sobrenaturales, en cierta medida más sosegada, pero eso no quiere decir que tus encantos no nos seduzcan —sonrió cómplice.
Pasamos por un puente y giramos a la derecha en la separación de carretera, en el lado izquierdo estaban los dormitorios diurnos protegidos por una muralla y un portero al igual que en los nocturnos, por seguridad supuse.
Bajamos y entramos en el edificio, también de estilo occidental, con un rosetón encima del arco apuntado de la puerta. Una vez dentro me fijé en la estructura del edificio. El suelo era de mármol blanco, paredes de color blanco con orlas colgadas de cursos anteriores, anuncios, etc. El techo era alto y cóncavo, con arcos de crucería de madera que sobresalían del mismo. Había unas grandes escaleras dignas del palacio de cenicienta con una alfombra roja en los escalones para evitar caídas, esta contaba con un descansillo a los muchos escalones y se dividía en dos partes, cada una hacia un lado en forma de o dejando una especie de mirador por el que entraban los rallos de sol que se colaban por la cúpula. Era bastante grande, de unos cinco o seis metros de radio. A los laterales de la escalera principal había una estancia de descanso con sillones y mesas de color negro. También había algunos tiestos con plantas y grandes ventanales que daban al patio de los dormitorios. Era precioso, quedé maravillado. Por suerte no mostré exteriormente mi cara de asombro.
—Es precioso ¿eh? —preguntó Hinata alardeando.
—En demasía —concordé.
Subimos por las escaleras y giramos hacia el lado derecho, como había supuesto tenía forma de o la planta de arriba y ambos pasillos se unían de nuevo al otro lado dando con unas grandes puertas abiertas que daban a otras escaleras y habitaciones. Subimos al último piso y yo metí la llave en la puerta numerada con letras, Sesenta y dos. Giré y me encontré maravillado con la visión de mi habitación. Moqueta blanca, paredes del mismo color y techo cóncavo con espejos. Una gran cama al fondo de la habitación con la colcha negra, justo en frente de la puerta y a sus laterales unas ventanas desde el techo hasta el suelo con puertas al balcón y cortinas riojanas. Una cómoda a los pies de la cama y en la pared derecha la puerta del baño. Bañera hidromasaje, cabina de aseo, lavabo, retrete y vidé. Al otro lado otra puerta que daba a un gigantesco armario. "Demasiado grande" pensé. Había una pequeña caja fuerte al fondo del mismo.
—¿Te gusta? —preguntó Hinata.
—Es un tanto exagerado —contesté.
—Cuando escuches una melodía de música clásica dirígete a la puerta principal del dormitorio, yo te esperaré allí para ir a clase.
—¿Y qué hago mientras?
—Deshacer tu maleta, por ejemplo, también puedes salir a los jardines, ir al invernadero, al club de tiro con arco, al de equitación, al de fútbol… —comenzó a decir los numerosos clubes— o ir a la biblioteca que está en la planta baja.
—¿A qué hora empiezan las clases? —pregunté.
—A las ocho, la melodía suena media hora antes —me contestó antes de marcharse
Lo primero que ice una vez que Hinata se hubo marchado fue meter la ropa de mi maleta en el armario, no llenaba ni la cuarta parte. No necesitaba más ropa, ¿para qué si nunca salía? Coloqué algunos objetos personales y el único libro que había leído en toda mi vida; Memorias de una Geisha. También coloqué en el baño mis cepillos y demás accesorios de aseo. Una vez todo listo, cubrí las ventanas con las cortinas y me tumbé en la cama a descansar.
Cerré los ojos y me sumí en mis pensamientos, miré la hora de mi reloj de mesilla y vi que tan solo eran las diez y cuarto. ¿Qué hacer hasta las ocho? Recordé que Hinata había mencionado una biblioteca en la planta baja del edificio. Me sentía algo débil por el ejercicio hecho el día de hoy, estaba acostumbrado a no moverme prácticamente de mi habitación y no había bebido sangre estos últimos años. Entré en el cuarto de baño y me aseé un poco. Me coloqué las gafas encima de la cabeza y salí de mi cuarto con destino a la biblioteca. Ahora que estaba solo y en alerta mi olfato podía detectar más olores que cuando entré. Podía oler demonios, medio demonios, medio fantasmas… pero ningún otro vampiro. Cuando ya iba por la primera planta mi olfato detectó un olor nuevo. Olía a humano y a algo que nunca antes había olído… olía muy bien pero mi instinto me advertía de que era peligroso. Era un olor único. También olía humanos. Estaban fuera del edificio. Lo suficiente cerca para que oyese sus murmullos pero lo suficiente lejos para no entenderlos. Busqué las puertas de la biblioteca pero en vez de encontrarlas encontré las puertas que daban al invernadero. Entré a echar una ojeada por curiosidad y allí vi todo tipo de plantas. Mi olfato me dijo que también se cultivaba comida. Pasé entre las plantas cuando oí la voz de aquellos olores, al parecer la gran concentración de olores del invernadero había inhibido mi percepción olfativa. Guardé silencio atento, estaba nervioso sin saber por que. Procuré distraerme mirando las plantas allí cultivadas y leyendo sus respectivas leyendas pero no pude evitar escuchar su conversación.
—¡Te lo dije dattebayou! ¡Ellos tienen más lujos! —exclamó alguien entrando en el invernadero. "Escandaloso"
—Baja la voz Naruto —se escuchó pedir a una voz femenina— podrían oírte y descubrirnos.
—Ya sabes como se puso Itachi-sama cuando nos encontró fumando —dijo una voz masculina. "Conocen a Itachi…" pensé. Poco a poco se acercaban a donde yo estaba. Me recosté contra un árbol de cerezo y fingí dormir.
—Te queda muy bien ese uniforme Sakura-chan —dijo la voz que correspondía al llamado Naruto.
—¿A esa Sakura-fea quedarle bien algo? —preguntó la otra voz masculina con retintín.
—¡Mira! —pensé que me habían descubierto por lo que me alteré un poco— ¡un árbol de cerezo! —exclamó la tal Sakura.
—¡Vamos a verlo dattebayou! —exclamó la voz chillona.
Oí como sus pasos se aproximaban a mí y me llegó la oleada de olores gracias a la salida del aire acondicionado del invernadero. Eran dos humanos y el otro olor humano mezclado que me había puesto nervioso anteriormente. Abrí los ojos un poco y les observé entre las pestañas a través de los cristales de las gafas de sol. Eran, un chico de pelo corto liso y caído negro y muy pálido de cara inexpresiva, luego una chica de pelo corto rosa y ojos verdes y por último un chico pelopincho rubio de ojos azule y piel morena, todos llevaban el mismo uniforme que yo. Cosa que me extrañó ya que ellos eran todos humanos.
—Sai mira —dijo el rubio llamando la atención del moreno— ahí hay alguien —me señaló pero yo no me preocupé y seguí espiándoles.
—Es verdad Naru-chan —contestó la pelirrosa— y es de la clase nocturna pero nunca antes le había visto…
—¿Estará muerto? —preguntó el pálido "No sabes cuanto" amargamente.
—No lo creo —contestó el rubio— seguramente estará dormido-ttebayou.
—Deberíamos marcharnos —dijo la chica— si se despierta y nos delata estaremos en problemas.
—Y más habiendo robado estos uniformes —agregó el moreno. "Con que era eso…" Cerré los ojos de nuevo ya que los tres humanos estaban ya a pocos metros de mí.
—¿Pero y si le ha pasado algo? —preguntó el chico rubio— no podemos dejarle así dattebayou.
Sentí a aquel chico muy cerca de mí. Naruto posó su mano en mi hombro y me zarandeó levemente con algo de cuidado. Ese chico tenía las manos algo más grandes que yo, deduje que sería algo más alto. Abrí los ojos con pereza despertándome de mi supuesto sueño y Naruto se echó hacia atrás esperando mi reacción junto con sus amigos. Me quité las gafas y pestañeé un par de veces mirándoles inocentemente [N.A: después de todo Sasuke ha estado encerrado varios años…] Ellos me miraron sorprendidos y pude oír los corazones de ese trío. Iba rápido. Sobretodo el del rubio que me miraba con sorpresa.
—Que guapo… —oí susurrar a la chica sonrojada. Ellos no pudieron oírlo pero yo sí.
—¿Dónde estoy? —pregunté haciéndome el despistado para no levantar sospechas.
—En el invernadero —contestó el moreno. Yo bostecé con cuidado de no enseñar los colmillos y me limpié los ojos de las lagrimillas retenidas por el sueño falso.
—¿Qué hacías aquí-ttebayou? —preguntó un poco preocupado sin quitarme la vista de encima. Yo miré a mi alrededor y luego centré mi vista en él mirándole directamente a los ojos azules. El vello de mi cuello se erizó.
—Matar el tiempo —contesté volviendo a mi fachada indiferente.
—¿Pasas aquí mucho tiempo solo? —preguntó la chica en tono insinuante. El rubio se dio cuenta y frunció el ceño mientras que el moreno sonreía levemente.
—Es la primera vez que vengo —contesté sinceramente.
—Eres nuevo… —susurró el rubio.
—Estás en lo correcto —ellos se miraron aliviados.
—Nos presentaré, él es Sai—señaló la chica. Me comenzaba a marear un poco.
—Encantado guapo —dijo guiñándome un ojo. Entrecerré los ojos con molestia.
—¡Sai! —le regañó el rubio. Me dolía la cabeza
— yo soy Haruno Sakura —dijo ella con una sonrisa. Me quemaba la garganta. "Hi-nata" la llamé mentalmente
—¡Y yo soy Naruto dattebayou! —se presentó el escandaloso. "Mi vista se nubla"
—Yo… —balbuceé con el ceño fruncido. Sentí que mis fuerzas se desvanecían y se iban a otra parte mientras miraba los ojos asombrados de Naruto. Caí de rodillas a el suelo y abrí la boca jadeando.
—¡Oe! ¡¿Estás bien?! —preguntó Naruto. Comencé a toser violentamente cuando él se agachó y se me quedó mirando preocupado. "Su olor…" — ¡pedid ayuda! —pidió Naruto.
—Sí —acto seguido sus amigos echaron a correr. Abrí la boca totalmente mostrando mis colmillos y babeando. Tenía los ojos entrecerrados y el pelo me tapaba parte de la car.
—¿Estás bien? —preguntó asustado. Sentí como cambiaban mis ojos y los cerré con fuerza. "Ahora no, ahora no" me repetía internamente. Mis garras se clavaron en el césped pero entonces olfateé un olor familiar.
—¡Hi-Hinata! —la llamé como pude entre gruñidos. Ella me había oído perfectamente. Se aproximó a mí rápidamente y me abrazó tapando mi rostro.
—¡Marchaos! —Naruto no me quitaba la vista de encima— ¡Marchaos todos ahora! —exigió
—Pe-pero —rebatió Naruto.
—¡Iros antes de que llame a Neji-senpai! —les amenazó.
—Vamonos Naruto —dijo Sai tirando de un brazo.
—Sai… —susurró.
—Déjales Naruto, ella se ocupará —dijo Sakura. En cuanto salieron del invernadero me sentí más cociente.
—Sasuke, tienes que beber, no resistirás mucho más sin hacerlo —el dijo Hinata.
—Así… que para esto… me ha traído I-itachi… —hablé entrecortadamente— ¡para obligarme a beber sangre! —exclamé furioso atragantándome con mi saliva.
—¡Bebe Sasuke! —me ordenó preocupada.
—¡No! —me negué.
—¡Sasuke! —me regañó ella.
—¡Lo juré! ¡no volveré a beber más sangre! —grité llorando— ¡Nunca!
—¡Sasuke bebe! —me pidió medio llorando Hinata— ¡Soy una Hanyu Sasuke! ¡No puedo morir! —dijo esto último llorando.
—No… —susurré. Pero Hinata me había apoyado en su pecho y mi cabeza estaba apoyada sobre la base de su cuello. Oía su corazón perfectamente.— lo prometí… no quiero que te ocurra como a… —al decir esto último mi voz se quebró.
—Sasuke… —susurró ella.
Cerré los ojos con fuerza y me arrastré hasta su cuello. Podía sentir ya la sangre de Hinata dentro de mis venas. La agarré por los brazos fuertemente estando de rodillas en frente suya y con la mano derecha aparté su pelo azulado y la abrí un poco el cuello del uniforme. Ya no había vuelta atrás. Sabía que ella me esperaba ansiosa. Echó el cuello hacia el lado contrario de donde yo estaba y se inclinó un poco hacia atrás. Lamí la superficie que iba a morder para que los colmillos se deslizasen mejor y no hacerla tanto daño. Poco a poco la perforé y cerré los ojos disfrutando de aquella sensación. Comencé a succionar suavemente y sentí que Hinata pasaba su brazo izquierdo a mi espalda y con la mano derecha apretaba mi cuello para no dejarme escapar. Empecé a tragar suavemente pero en cuanto la sangre cruzó mi garganta hundí mis colmillos con fuerza y succioné con bestialidad. Ella gimió y su corazón empezó a bombear rápidamente. Se estaba excitando. Me recargué contra ella y la tumbé en el suelo sin dejarla escapatoria. Comencé a succionar y la cosa no parecía parar. Me veía perdido. Justo cuando creía perder el control, me sentí satisfecho y paré de golpe. Impresionado por mi autocontrol probé a tragar un sorbo más pero no tenía ganas. Salí poco a poco de cuello de Hinata y me levanté, sintiéndome renovado, con fuerzas y energía. La sangre de Hinata no sabía tan jugosa como la de mi hermano pero había calmado la sed de todos estos años. Ella estaba sonrojada en el suelo y agotada. Pareciera que acababa de tener un orgasmo. Después de unos segundos se levantó y me miró a los ojos con una sonrisa satisfecha.
—¿Cómo te encuentras Sasuke? —preguntó.
—La verdad es que bastante bien —contesté algo avergonzado.
—¿Lo ves? A mí no puedes matarme —sonrió.
—Gracias —ella me miró con cara interrogante— tenía sed —esbocé una sonrisa que ella contestó con otra. Me fijé es su herida y se me ocurrió una idea— espera —dije cogiéndola del brazo de nuevo y aproximándome de nuevo a ella. Su corazón se aceleró y se volvió a sonrojar cuando sintió mi lengua sobre la recién apertura. La lamí con cuidado y luego besé la herida— ya está. Pronto cicatrizará.
—Gracias. Sasuke
—Tendremos que cambiarnos.
—Sí…
Salimos del invernadero y cada uno se dirigió a su habitación. Yo después de ducharme y secarme el pelo. Puse la alarma a las siete de la tarde y me eché a dormir.
Sonó el despertador una vez y me levanté molesto a apagarlo, mejor dicho lo estampé contra la pared. Me puse el uniforme de repuesto y me subí el pelo. Después de haber bebido y dormido un buen rato, se me veía mejor cara. Cogí mi mochila y justo sonó la melodía de la que me había hablado Hinata. Era el Ave María de Bach. Por el pasillo me crucé con algunos alumnos que me miraban con curiosidad. Cuando llegué a la planta baja, según me había prometido Hinata, allí me estaba esperando.
—Hola Sasuke ¿qué tal?
—Bien —contesté secamente. Las chicas que me miraban lo hacían de forma lasciva e incluso algunos machos, otros simplemente con curiosidad, no me gustaba para nada.
—Te presentaré a mi primo —dijo Hinata. Se giró y llamó a un chico. Tenía el pelo largo castaño oscuro recogido en una coleta baja. Eso me recordaba a Itachi— Este es Uchiha Sasuke —me presentó a Neji. La mitad de alumnos no perdían detalle.— y él es mi primo y presidente estudiantil del turno nocturno, Hyuuga Neji
—Encantado —dije haciendo una pequeña reverencia.
—El gusto es mío —dijo mirándome fijamente— por lo que me ha dicho mi prima eres un vampiro muy peculiar…
—Neji-onisan —regañó Hinata avergonzada.
—¿Vamos a clase? —pregunté cansado de estar ahí parado.
Caminamos los tres en dirección al edificio principal. Hinata le contaba cosas a Neji y este no la prestaba atención ya que estaba pendiente de mí. Yo intentaba ignorar lo que ocurría a mi alrededor pero me resultaba imposible. Hacía tanto tiempo que no había salido de esta habitación que todo para mis sentidos era fascinante.
Nuestra aula tenía la forma de un teatro romano. Yo me senté con Hinata en la últimas filas para no tener que soportar la mirada de los demás alumnos clavada en mi espalda. Entró un profesor peliplateado con media cara tapada; una mascarilla preventiva de gérmenes y un parche en el ojo izquierdo.
—Buenas tardes, este años tenemos con nosotros un alumno nuevo —me miró— ¿podrías venir y presentarte? —Me levanté con pesimismo y me dirigí hacia la pizarra. Bajando por las escaleras oí los comentarios de la clase y me puse un poco nervioso por hablar delante de tanta gente. No había tenido trato con nadie a parte de mi hermano estos últimos años.
—Me llamo Uchiha Sasuke —me iba a ir pero el profesor, que olía a humano, me miró para que dijera algo más— y soy un vampiro —cuando dije eso todo el mundo se sorprendió y yo miré a Hinata algo preocupado.
"¿He dicho algo malo?" la pregunté con la mirada. "Solo están sorprendidos" me contestó mentalmente. Yo la miré sorprendido. "¿Me has hablado?"pregunté como un idiota. "Sí Sasuke, podemos comunicarnos mentalmente porque has bebido mi sangre" aclaró. Yo estaba bastante sorprendido, no sabía nada de eso, nunca me lo habían dicho. "¿Entonces oirás mis pensamientos?" pregunté preocupado. "Solo oiré lo que tú quieras que oiga y viceversa" "Ah.." pensé aliviado.
—Bueno ya te puedes sentar —me dijo el profesor— me llamo kakashi y este año seré vuestro tutor y profesor de Lengua y Literatura —Regresé a mi asiento bajo la atenta mirada de varios alumnos— Quiero que copiéis el libro que os tenéis que leer —dijo escribiendo en la pizarra: Icha Icha Paradse volumen 1.
"Al final de la clase te quiero presentar a un par de amigos míos" me dijo Hinata "Deacuerdo". Dicho y hecho cuando la clase terminó Hinata reunió a sus amigos y me los presentó.
—Este es Aburame Shino—"Es un demonio insecto"
—Encantado —dijo el chico de las lentes oscuras.
—Igualmente —"No es muy hablador…" pensé.
—Este es Inuzuka Kiba — "Es un licántropo" me dijo Hinata "Ya decía yo que olía mal.." la contesté.
—¡Hola! Este es mi espíritu: Akamaru —dijo señalando el fantasma de un perro gigante blanco.
—Sabaku no Gaara —dijo señalando al pelirrojo. "Es el famoso Shushaku" "Su olor me resulta familiar" pensé
—Hola —nos saludamos ambos.
—Ella es Temari, la onesan Gaara—"Espíritu de las tormentas de arena"
—Encantada Kyukeski —me saludó medio sonrojada.
—Encantada Yure —contesté.
—Y él es el aniki de Gaara, Kankuro —"Es un zombi" "Que familia tan curiosa…" dije sarcástico.
—Hola —le saludé, el intentó comerme el brazo, es broma.
—Saludos —mientras hablaba desinteresadamente con los amigos de Hinata se me acercaron unos tipos.
—Con que Uchiha Sasuke ¿Eh? —me preguntó un chico con los dientes afilados.— Yo soy Suigetsu, el es Juugo —dijo señalando a un grandote que me saludó con la cabeza.
—Encantado —les saludé a ambos. "¿Hinata?" la pregunté. "Suigetsu es un tritón y Juugo es Ira, si lo se…" "¡¿Un pecado capital?!"me dije sorprendido.
—Hola Sasuke-kun —me dijo una chica pelirroja con gafas en tono meloso— yo soy Karin, soy reposeedora —"Quiere decir que ella es alimento para cualquier tipo de ser sobrenatural; almas, sangre, besos… nunca se le terminan"— Sasuke si no tienes ninguna podría serlo yo —se ofreció.
—Gracias pero ya tengo —la rechacé amablemente. "Para eso ya estás tú ¿no Hinata?" pregunté en broma. "Claro" dijo como si fuera obvio.
En las siguientes clases se presentaron los demás profesores, los que me llamaron la atención fueron los profesores de arte; Sasori y su aprendiz Deidara (humanos). El de Física y Química; Orochimaru (demonio serpiente). El de biología: Kabuto (humano). Gimnasia: Gai (humano hortera) y el profesor de jardinería [C.S: no se para que nos hacen aprender esto] Zetsu (demonio planta) [N.A: Vulvasur!]. Los demás profesores eran bastante normales; Matemáticas: Kakuzu (inmortal), Historia: Hidan (inmortal sádico) Filosofía: Sarutobi (humano), Inglés: Tobi (humano invisible) Natación: kisame (tritón) Equitación: Konan (demonio papel) Música: Tayuya (sirena de tierra) Cocina: Bola gorda (Gula), Tecnología: Nagato (demonio puro) Astronomía: Pein (zombi). Demasiadas asignaturas para mi gusto. Me he cansado de nombrarlas y creo que no se me olvida nada. Bueno, pues después de estar todo el día de palique con los amigos de Hinata y con los que me saludaron, volví a los dormitorios ya entrada la madrugada. Me quité el uniforme y me metí en le cama, la alarma estaba programada a la una del medio día. Ahora a dormir.
"Sasuke" me llamó Hinata. "Dime" contesté. "El chico rubio de esta mañana ha venido a preguntar por ti" me comunicó. Abrí los ojos de repente y me puse nervioso. "Dile que puede subir si quiere" Pasaron unos segundos y Hinata me contestó. "Ya sube".
Al poco rato llamaron a mi puerta.
—Pasa —dije alto para que me oyese. Por su olor supuse que estaba nervioso. La puerta se abrió y dejó ver al chico rubio. Iba vestido con unos pantalones cortos azules y una camisa naranja con una espiral en el pecho.
—¿Cómo te encuentras? —preguntó desde la puerta en un tono que no supe entender.
—Bien, gracias —contesté algo extrañado— acércate si quieres —le ofrecí al ver que dudaba. Cuando estuvo lo suficiente cerca como para dejar que le viese la cara hablé de nuevo—¿por qué has venido? —le pregunté.
—Estaba preocupado y… —balbuceó nervioso. No me había fijado que tenía unas marquitas adorables en sus mofletes.
—¿Y por eso vienes a las seis de la mañana? —pregunté extrañado.
—Bu-bueno —balbuceó. Le hice un sitio en la cama y él se metió.
"Otra vez ese olor…" pensé aspirando su aroma ahora que estaba más cerca.— ¿Cómo te llamas? —me preguntó mirándome a los ojos, con la única luz del pronto amanecer.
—Sasuke —contesté. Él se sonrojó un poco— encantado Naruto —le sonreí. No sabía que había traído a Naruto a venir a mi habitación, no entendía su comportamiento pero tampoco me molestaba.
—Dime Sasuke ¿te gustan las fresas? —preguntó serio
—La verdad es que no… —susurré— nunca las he probado—Naruto sonrió.
—Lo sabía
—¿Para qué has venido? —le pregunté sin rodeos, él se incorporó y se puso sobre mí.
—Creo que eso ya lo sabes Sasuke —Nada más decir eso, Naruto se agachó y me besó en los labios. Yo tenía los ojos abiertos de la impresión. No llegó a más, fue un simple contacto.
—¿Po-por qué? —pregunté sorprendido y confuso.
—Sh, no estropees el momento —me susurró en los labios sin dejar de mirarme— te he estado esperando Sasuke
Se volvió a agachar y a besarme, esta vez yo cerré los ojos y me dejé llevar. "No se porque ago esto… simplemente no me puedo resistir…" pensé mientras sentía los cálidos labios de Naruto sobre los míos. Poco a poco Naruto fue haciendo el beso más serio, yo abrí los labios y dejé que nuestras lenguas se encontraran. Jugueteamos con cuidado de no tocar mis colmillos, "Creo que él ya sabe lo que soy" pensé. Sentí el peso de su cuerpo contra el mío. Me gustaba sentirme atrapado y sin salida pero a la vez tratado con cuidado y cariño. Poco a poco nuestro beso se hizo más fogoso hasta que llegó el momento en que nos empezamos a devorar. Sin darme cuenta había mordido la lengua de Naruto y este se quejó, pero antes de eso pude probar una gota de su sangre. Deliciosa, maravillosa, explosiva, dulce, agria, caliente, llena de vida… me recorrió un escalofrío por la espalda y sentí un calor en el pecho que no había sentido nunca. "No… esto no puede estarme pasando" me llevé una mano al pecho y sentí que mi corazón latía levemente "Esto no puede ser cierto…" pensé desesperado "No puedo haberme enamorado" Naruto me sonrió y yo puse cara de no entender nada.
—¿Ese ha sido tu primer beso Sasuke-teme? —preguntó con retintín.
—Sí… —contesté avergonzado. Naruto sonrió aún más.
—¡GANÉ! —dijo gritando y saltando sobre mi cama. En ese momento me recosté un poco sobre la cama y percibí un olor también conocido— ¡Sai me debes doscientos pavos y un ramen dattebayou! —dijo andando hacia la puerta que se habría dejando ver a su amigo— ¿Qué te dije Sakura?
—Eres un as Naruto —ambos se besaron delante de mis narices. "¿Qué que es esto?"
Yo estaba en shock, ¿me habían usado como apuesta? Sentí un calor muy fuerte en mi pecho subiendo por toda mi espina dorsal y haciendo brotar lágrimas de mis ojos. Los tres chicos se giraron hacia donde yo estaba con caras sorpresivas, las lágrimas no paraban de brotar."¡Sasuke!" me llamó Hinata pero yo no podía responder. Miré los ojos azules de Naruto y vi una mirada de odio tremendamente intensa. ¿No tendría que ser al revés? ¿Qué estaba ocurriendo? Traté de enfocar de nuevo la vista, las lágrimas no me dejaban ver y lo peor es que a pesar de mi cara dolida pero indiferente estas no paraban de salir. Cuando volví a mirarles, Naruto sonreía, sus ojos estaban de color rojo y su rostro se había endurecido. Sus compañeros seguían detrás suyos mirando la escena sorprendidos. Abrí más los ojos si podía. ¡No entendía nada!. "¡Hinata!, ¡Hinata! ¡HINATA!" grité interiormente al sentir como se desgarraba mi pecho.
—¡Pip, pip! ¡Pip, pip! —abrí los ojos de repente asustado, era la alarma del despertador. "Solo ha sido una pesadilla…" pensé apagando el despertador.
"¿Por qué habré soñado eso?" me preguntaba mientras me duchaba.
Hanyu: medio fantasma. Hijo/a de un humano y una fantasma o viceversa.
Mikochan92: aki voy con otra historia. lo siento no puedo evitarlo T.T
Espero que os guste esta historia tan rara XD
Sangre encerrada
