Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Capítulo 1: Takoyaki

-Wow ¡sí! un delicado cuerpo en una yukata ¡perfecto!- dijo admirando detenidamente el cuerpo de la pelirrosa sin ningún reparo.- ¡Ah, el corazón de este viejo no deja de acelerarse!

-Por favor, abstente de hablar como un pervertido- contesto Sakura entre divertida y molesta.

Se acomodó bien la yukata azul que llevaba puesta, tratando de ignorar el calor de sus mejillas. Aunque es un viejo pervertido… por alguna razón, me he enamorado. Tratando de cambiar de tema, tomo de su pequeño bolso el mapa del lugar, y se acercó a Kakashi.

-¿Hay algún lugar al que quieras ir?

Extendió el plano frente a ellos y miro expectante al peliplata. Su corazón pareció detenerse al encontrar el rostro de kakashi tan cerca. Desde esa distancia podía notar la sombra de una cicatriz delgada que empezaba en su ceja y terminaba en su mejilla izquierda. La mandíbula fuerte recién afeitada, el pequeño lunar en el mentón que lo hacía aún más atractivo, un fino mechón plateado rozaba su cara produciéndole cosquillas, estaba segura de que si giraba el rostro solo un poco, sus labios tocarían su mejilla. Sakura empezó a sentirse sofocada, observo con frustración a kakashi que parecía completamente ajeno a la situación.

-¿Deberíamos ir aquí?- dijo Kakashi, señalando una parte del mapa, totalmente ignorante de los sentimientos de su pelirrosa compañera.

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Nunca había visto comer a alguien así de rápido en su vida. Veía desaparecer takoyaki tras takoyaki en cuestión de segundos ¿acaso era un pato? Sakura realmente temía que se atragantara y tuviera que aplicarle la maniobra de Heimlich.

Cuando finalmente termino, una sonrisa satisfecha surco su rostro. Sakura estallo en risa, bajo la mirada interrogante del peliplata.

-Uh Sr. Kakashi, le ha quedado un poco en… -contesto a la pregunta no formulada. Señalando la mejilla y comisura de su labio con una burlona sonrisa.

Kakashi intentaba limpiarse bajo la mirada divertida de la pelirrosa; hasta que esta, ya exasperada, corto la distancia y con una servilleta, que había sacado de su bolso, froto la sucia mejilla.

- Lo limpie-exclamo triunfante con la servilleta en alto.

¡¿Qué fue eso?!

-Gracias…–dijo, guiñándole un ojo divertido. –Se te acelero el corazón ¿verdad?

-Bueno… el lugar, la ropa –Susurro avergonzada. ¿Kakashi siempre ha sido así de sexy?

-¡Oh, esto puedo usarlo! –murmuro para sí. –Srta. Haruno miré, llegamos al puente –señalo.

Era simplemente hermoso. El pequeño puente de madera cruzaba el rio que con su sonido que parecía arrullarte en una apacible tranquilidad, las hojas secas y amarillas de los arboles caían de fondo a su alrededor y los ojos negros, profundos, la miraban con tal intensidad que no podía evitar el acelerar de su corazón.

-Los colores del otoño son realmente hermosos ¿verdad?

-Si… los colores son bonitos.

Aah esto es peligroso. Me estoy enamorando muy rápidamente…