Wooo Muchas gracias por sus increíbles comentarios, y pensar que todo comenzó como un one shoot…. ustedes me animan a seguir con esto…
NUEVAMENTE agradezco Enormemente a (Barbie-eliz) La cual me ha ayudado mucho con este fic y que sin ella no estaría ahora actualizando xD…. Chulita te amo *O*
El siguiente cap es igual de triste …..PEROOOO… no se me desanimen que por allí viene una sorpresa… En lo personal recomiendo la canción de Andrew Belle – "In My Veins" .
Sin mas que añadir solo que me dejen Reviews y me digan lo que esperan y desean en los siguientes caps! …
In My Veins.
-Qué pasa?-pregunto Henry comenzando a desesperarse, mirando a todos-Donde está mi mamá?-pregunto Henry mirando a Emma y sus abuelos, quienes negaron con la cabeza en silencio, Mary Margareth volvió a romper en llanto sin poder evitarlo-Esta en la mansión, cierto?-pregunto Henry respirando agitado, el llanto amenazaba con salir, Henry estaba a punto de llorar y fijo su mirada en Emma-Emma…donde está mi mamá?-musito Henry con la voz rota, con los ojos llorosos, sintiendo un vacío en su pecho y una voz en su cabeza que le gritaba que su mamá ya no estaba, que ya nunca estaría con el.
La mirada de Henry se clavó en el pecho de Emma, el dolor que reflejaban los ojos de Henry al saber que su madre ya no volvería era demasiado, Emma sintió como su pecho dolía al ver las lágrimas acumuladas en los ojos de su hijo… -Chico, no sé cómo decirte eso-dijo Emma pasándose una mano por su rostro, secándose sus propias lágrimas y acercándose a Henry con lentitud-La verdad es que una parte de mi quisiera creer que esto no sucedió, pero…-Emma trago saliva y miro a Henry a los ojos, tomando sus manos entra las suyas, Henry la miraba atento, sintiendo como su corazón comenzaba a dolerle, su respiración comenzaba a agitarse con las lagrimas acumulándose en sus ojos-Tu mamá…Regina…Ella se sacrificó por mí, Henry, tu mamá me salvo la vida y ahora ella...-Emma hizo una pausa para respirar profundo, sus lágrimas le impedían continuar hablando, y podía ver como si hijo estaba a punto de romper a llorar-Henry, lo siento tanto, de verdad, lo lamento…Regina murió-termino por decir Emma respirando profundo, Henry negó con la cabeza, soltando las manos de Emma como si le estuvieran quemando, retrocediendo para alejarse de la rubia -No-sentencio Henry dejando escapar un par de lágrimas, a las cuales siguieron muchas más, Henry negaba con la cabeza, negándose a aceptar que había perdido a su madre, no, Regina era su mamá, era la Reina Malvada, ella no podía morir, ella no podía dejarlo, no cuando todo entre ellos iba tan bien-Tu estas mintiendo, mi mamá no puede morir, ella no…-decía Henry dejando correr las lágrimas libres por sus mejillas sin reparos, Emma quiso acercarse a el pero su hijo retrocedió..
-Chico, ojala pudiera decirte que no, que ella está bien, pero no, lo siento, Henry-musito Emma con la voz rota, queriendo acercarse a Henry, pero el se negaba a dejarse tocar por ella, retrocediendo hasta chocar contra el pecho de su abuelo-Ustedes están mintiendo!-grito Henry mirando a los tres adultos que lo miraban con tristeza marcada en el rostro, la mirada de Henry se centró en Emma una vez más, pero esta vez fue distinto, la miraba con rabia, como nunca antes, con dolor y decepción-Tu la odiabas, por eso no la salvaste…Aun le guardabas rencor por alejarte de tus padres-dijo Henry dolido mirando a Emma, quien negó con la cabeza, comprendiendo el dolor de su hijo, viendo como Henry derraba lagrimas sin parar, Emma se acercó a el y lo abrazo con fuerza contra ella.
-Henry, no pude hacer nada, lo lamento tanto-murmuro Emma aferrándose a Henry, recordando todas las veces que vio a Regina abrazarlo con una sonrisa y besarlo dulcemente, por dios, que iba a hacer sin ella, ella había sido la verdadera madre de Henry durante 10 años y ella no podría hacerle justicia ni aunque lo intentara, la necesitaba con ellos, Henry la necesitaba.
-Donde está mi mamá? Quiero verla-dijo Henry con la voz rota, alejándose de Emma y secándose unas cuantas lagrimas con el dorso de su mano, la rubia trago saliva y miro fugazmente a sus padres antes de fijar su mirada en su hijo.
-En el hospital, la lleve para que pudieran ayudarla pero no sirvió de nada, no pudieron salvarla-dijo Emma con toda la voz que pudo reunir, Henry asintió en silencio, Mary Margareth estaba refugiada en los brazos de David, ambos con los ojos rojos a causa de las lágrimas.
-Quiero verla, llévame con ella-exigió Henry tratando de mantenerse firme, pero contrastaba con la voz quebrada que tenía el niño, Emma lo miro con tristeza, David y Mary Margareth también dejaron escapar un par de lágrimas.
-Chico, no creo que sea buena idea que tu…-Emma no consideraba prudente llevar a Henry a ver a Regina, no quería que sufriera más de la cuenta, pero Henry parecía firme, y su mirada delataba todo el dolor que sentía en esos momentos.
-Quiero verla, es mi madre, no puedes impedir que la vea-dijo Henry gritándole con reproche a Emma antes de salir corriendo a las escaleras, deseaba despedirse de ella cuando menos, necesitaba abrazarla una vez más, quería verla para convencerse de que su madre ya no estaba ni estaría más con el.
-Henry!-Emma trato de seguirlo escaleras arriba pero David la sujeto del brazo para detenerla, la rubia miro a su padre con los ojos llorosos y asintió en silencio.
-Yo hablare con el-dijo David besando la frente de su hija antes de salir corriendo a buscar a su nieto, dejando a Emma en brazos de Mary Margareth, ambas consolándose, hasta que la rubia se separó de su madre y se dejó caer nuevamente en el sofá, secándose las lágrimas para tratar de contener el llanto que amenazaba con volver.
-Emma, cariño…-musito Blanca al acercarse a la rubia y sentarse a su lado, pasando su mano por su espalda para reconfortarla un poco-Necesitamos ser fuertes por Henry, Regina hubiera querido eso-dijo Blanca bajando la mirada con tristeza, recordando el profundo amor que sentía la alcaldesa por su hijo.
-Lo se, es solo que….odio esto, me odio por no haberla salvador, no se suponía que esto pasaría-decía Emma negando con la cabeza con impotencia contenida, tratando de controlar las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, la rubia sabía que si las dejaba escapar volvería a llorar sin poder detenerse-No entiendo por qué lo hizo, ella solo se atravesó allí y me salvo, y yo no pude hacer nada, todo fue tan rápido…-Emma no pudo continuar hablando, sus lágrimas habían escapado y ahogaban su voz, Blanca también tuvo que tragar saliva y abrazo a su hija con lagrimas corriendo por sus mejillas-
-Cariño, Regina cambio y le agradezco tanto el que te salvara la vida, se que todo es tan irreal pero realmente te necesito fuerte, no te puedes derrumbar ahora, hazlo por Henry-dijo Blanca con un gesto de tristeza y apoyo, Emma asintió y respiro profundo
-Y para matar a Ingrid-interrumpió Emma deteniendo sus lágrimas y tensando su gesto, Blanca se inquietó al ver como el gesto de su hija se ensombrecía-Ella es la causante de todo esto, ella y su maldita obsesión por su familia ideal, por eso Regina está muerta, si no fuera por Ingrid…Regina estaría viva, conmigo y con Henry-decía Emma con rencor y rabia en su voz, Blanca la miraba con preocupación, pero Emma no lo notaba.
-Emma, no, escucha como estas hablando-dijo Blanca acariciando su cabello para que la mirara a los ojos, Emma lo hizo renuente-Mírame, la venganza no es la solución, eso no traerá a Regina de vuelta…Piensa en Henry, ya perdió a Neal y ahora a Regina, somos los únicos que le quedamos, eres tu quien debe sacar a tu hijo adelante-dijo Blanca para hacerla entrar en razón, Emma pareció pensar en las palabras de su madre y termino asintiendo, sus ojos estaban llenos de tristeza.
David había subido las escaleras para hablar con Henry, el príncipe Charming respiro profundamente para mantenerse sereno antes de acercarse a Henry, sintiendo como su pecho dolía al ver a su nieto llorando desconsolado abrazando una almohada, David reprimió su tristeza y se sentó al lado del chico, pasando una mano por su espalda.
-Por qué tuvo que morir, es mi mamá, se suponía que seriamos una familia-decía Henry mientras sentía las manos de David acariciar su espalda, quien tuvo que hacer uso de todas sus fuerzas para no soltar un par de lágrimas también.
-Lo se, Henry, yo también perdí a mi madre hace mucho tiempo, pero tienes que ser fuerte y pensar que ahora Regina esta en paz, cuidándote como siempre lo hizo-dijo David con sinceridad, acariciando el cabello de Henry, quien no lo miraba, seguía aferrado a su almohada tratando de contener sus lágrimas que corrían libres por sus mejillas.
-Lo se, pero yo quiero verla, por favor abuelo, necesito despedirme de ella-pidió Henry con la voz rota a causa del llanto, mirando a David con los ojos inundados de lágrimas, David no se atrevió a negarse y asintió en silencio.
-La veras, pero ahora descansa un poco mientras yo hablo con tu madre y tu abuela, en un rato subiré por ti y te llevare al hospital-dijo David tragando saliva para no quebrarse el también, Henry asintió en silencio, agradeciéndole a su abuelo, aferrándose a su almohada Henry cerro los ojos aun con lágrimas saliendo de ellos.
Emma y Blanca estaban sentadas en la mesa de la cocina, un par de tasas de café estaban sobre la mesa, ambas mujeres dirigieron su mirada a las escaleras cuando David se acercaba a ellas con un gesto de cansancio y tristeza
-Henry se quedó dormido-dijo David bajando las escaleras y acercándose a ellas, Emma asintió.
-Necesito hablar con el-dijo Emma suspirando al tomar su taza de café y llevársela a los labios, David tomo asiento al lado de su esposa, tomando su mano.
-Ahora no creo que sea el momento, debes esperar un poco, el chico está molesto y es comprensible todavía está asimilando las cosas-dijo David mirando a su hija con seriedad, Emma asintió después de pensarlo unos segundos, Blanca se levantó de su asiento y se dirigió a la cocina.
-Esperemos a que despierte y luego vemos que hacer-comento Mary Margareth, quien se acercaba a ellos con una taza de café para David, quien la acepto con una sonrisa dulce.
-Henry quiere verla y debemos llevarlo Emma-dijo David bebiendo un sorbo de su taza de café, mientras Blanca tomaba asiento de nuevo junto a el, Emma termino asintiendo.
-Lo se, esperare un rato mas-dijo Emma suspirando cansado-Necesito pensar, hay que hablar del funeral y no se si tenga cabeza para todo eso-musito Emma negando con la cabeza, David y Blanca cruzaron sus miradas para luego mirar a Emma.
-No te preocupes por eso, David y yo podemos encargarnos de todo, tu solo preocúpate por Henry-dijo Blanca tomando la mano de su hija con cariño, Emma sonrió levemente y asintió.
-Gracias, pero no-dijo Emma mientras daba un último trago a su café y se levantaba de la mesa, David y Blanca asintieron-Yo debo hacerlo, se lo debo a Regina, al menos eso debo hacer-dijo Emma tragando saliva para no llorar una vez más, la rubia suspiro-Iré por Henry y luego iremos al hospital, ya después haremos lo que se tenga que hacer-dijo Emma tratando de no verse derrotada, sus padres asintieron y le sonrieron levemente.
Emma subió las escaleras sin prisa, se dirigió a la habitación donde se encontraba su hijo y después de respirar profundo para tomar valor y no dejar que le chico la viera derrotada, se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y entro al cuarto.
-Henry es hora de…-Emma no continuo al encontrar la habitación vacía y sin rastros de Henry, la rubia frunció el ceño-Papá!-grito Emma al bajar las escaleras con prisa, encontrándose a David y Mary Margareth con gestos de preocupación por sus gritos.
-Que pasa, Emma?!-casi gritaron sus padres al unísono, Emma se llevó las manos al rostro con frustración.
-No está, Henry se fue-dijo Emma alterándose, David y Mary Margareth torcieron los gestos y un gesto de preocupación se apodero de ellos, David fue el primero en hablar.
-Como que no? Yo lo deje durmiendo-dijo David recordando haberlo visto tumbado en su cama, Emma torció el gesto y asintió, conocía lo suficiente al chico para saber que había engañado a su padre.
-Pues es obvio que te engaño, no debí dejarlo estar solo-dijo Emma reprochándoselo mientras tomaba su chaqueta y sus llaves para ir a buscarlo.
-A dónde vas?-pregunto Mary Margareth mirando a su hija encaminarse a la puerta.
-Al único sitio donde se que iría en estos momentos, se que fue a buscar a Regina y no creo que deba verla solo, David tomo su chaqueta y se la puso rápidamente.
-Iremos contigo-dijo David mirando a Emma con seriedad, Blanca asintió mientras se encaminaba a la cuna de su hijo para cargar a Neal en brazos y salir a buscar a su nieto.
Henry corría por las calles de Storybrooke como nunca antes lo había hecho, sentía como las lágrimas caían libres por sus mejillas, sus ojos estaban rojos de tanto llorar, pero a cada recuerdo de su infancia al lado de su madre no podía evitar soltar el llanto….Tenía que ver a su mamá, tenía que abrazarla aunque fuese por última vez…Se sentía tan culpable por todas las veces que la trato mal, estaba enojado, y a pesar de no saber exactamente que paso sabía que Emma no tenía la culpa de la muerte de su madre, Emma amaba a su madre, siempre lo sospecho y las lágrimas que vio a la rubia derramar esa noche se lo confirmaban…Pero el enojo y el dolor lo hicieron hablarle tan duro a la rubia, aunque para el eso era lo de menos en ese momento, solo pensaba en ver por última vez a Regina…En cuanto Henry llego al hospital corrió por los pasillos buscando a su madre, las miradas de todos se centraron en el, conociendo el motivo por el cual el niño estaba ahí con los ojos rojos de tanto llorar
-Henry, que haces aquí? Donde esta Emma?-pregunto Whale con un gesto confuso mientras se acercaba a Henry, el niño alzo la mirada para ver al médico.
-Vengo a ver a mi mamá, llévame con ella-pidió Henry mientras se limpiaba las lágrimas con el dorso de su mano y respiraba profundo para tranquilizar su respiración, Whale tenso el gesto, no sabía que contestarle al niño, no sabía si Emma estaría de acuerdo. -Henry, lo siento, pero…-Whale no pudo continuar y suspiro agradecido cuando vio a Emma corriendo a ellos con un gesto de alivio en el rostro, seguida de David y Blanca que llevaba a Neal en brazos.
-Henry!-el grito de Emma al ver a su hijo delataba su preocupación y el alivio que sintió al verlo ahí, Henry no se molestó en voltearse a verla, seguía con la mirada clavada en el medico, esperando ver a su madre-Henry, no me asustes de esa manera-dijo Emma al llegar junto a el y poner su mano sobre el hombro de su hijo.
-Quiero ver a mi mamá y ustedes no me lo impedirán!-grito Henry con evidente dolor mirando a Emma y a sus abuelos que estaban al lado de la rubia-Es mi madre y quiero verla ya!-gritaba Henry enojado, soltándose del agarre de Emma, la rubia suspiro y asintió.
-Chico, lo se, justamente te fui a ver para traerte a verla pero ya te habías escapado-le dijo Emma seriamente, Henry se destenso un poco-Veras a Regina, pero yo entrare contigo-dijo Emma sin dar oportunidad a una réplica por parte del chico, Henry no tuvo más que asentir de mala gana.
-Solo quiero despedirme de ella, por favor-musito Henry con la voz rota, sintiendo como su pecho dolía al sentir las lágrimas volver a salir de sus ojos, Emma también tenía los ojos llorosos, la rubia se acercó a el y lo abrazo contra su pecho para reconfortarlo, ambos derramaban lágrimas de tristeza absoluta, Emma miro a Whale- Llévanos con ella-dijo Emma seria, el medico asintió en silencio.
Whale los guio hasta la habitación donde estaba la que fuera la Reina Malvada, el medico abrió la puerta de la habitación y miro rápidamente a la familia que estaba ahí, Henry respiro profundo y con todo el valor que tenia se soltó de Emma para entrar a ver a su madre por última vez, sabiendo que nunca más volvería a ver los ojos de Regina, detrás de ellos estaban Blanca y David, Whale sostuvo a Neal para que Blanca pudiera pasar si quería.
-Pueden pasar todos si así lo desean-dijo Whale con un gesto de comprensión, Emma asintió en agradecimiento, el medico espero en la puerta para darles privacidad, Henry fue el primero en entrar a esa fría habitación, seguido de cerca por Emma y Blanca junto a David, todos con lágrimas en los ojos al ver a Regina Mills tendida en aquella cama de hospital, con los ojos cerrados, tan pálida como nunca antes la habitan visto.
-Mami-murmuro Henry con un nudo en la garganta y la voz ahogada a causa del llanto, acercándose a la cama donde descansaba Regina, Emma decidió permanecer unos pasos atrás, al igual que David y Blanca se mantuvieron un poco atrás para darle su espacio al niño, Blanca no pudo evitar sollozar y ahogarse en llanto al ver a Regina inerte, David también sintió un golpe seco en el pecho, abrazando a su esposa para consolarla-Mami despierta por favor-pedía Henry al tomar la mano de Regina entre las suyas, sintiendo la frialdad de la mujer que fue alcaldesa de Storybrooke, dejando que sus lágrimas corrieran libres por su rostro, Emma sentía que se ahogaba en esa habitación, sus lágrimas no paraban, Henry acerco la mano de Regina a su mejilla y cerró los ojos, para después depositar un beso en sus nudillos-Por favor, mamá, despierta…Yo lo siento, te prometo que limpiare mi habitación, que todo volverá a ser como cuando era un niño pequeño y tu eras mi heroína-susurraba Henry acariciando el rostro de Regina y pasando sus dedos por los cabellos de ella, ignorando el frio de su cuerpo y con las lágrimas cayendo libres-No voy a desobedecerte más, no te voy a dejar sola, pero por favor despierta-decía Henry sin resistir más y soltarse a llorar como cuando era un niño pequeño, aferrándose al cuerpo de su mamá, abrazándola como cuando era un niño y buscaba refugio en la cama de su mamá en las noches de tormenta, esas noches que Regina pasaba acariciando su cabello y su espalda hasta que se quedaba dormido, Henry siempre adoro dormir así, pegado al pecho de su madre y sintiendo su corazón latir, pero esta vez Regina no lo acariciaría más, no sentía su corazón latiendo, solo sentía el frio de su cuerpo
-Henry….-Emma se había acercado lentamente a su hijo para abrazarlo y reconfortarlo, David y Blanca estaban también llorando, sobre todo Blanca, de sus ojos corrían lágrimas, una tras otra, Henry sintió la mano de Emma en su hombro y de inmediato la hizo apartarse, no quería separarse de su madre, no aun.
-Déjame!-exigió Henry aferrándose aún más a Regina, Emma sintió que su corazón dolía al ver a su hijo en ese estado y a Regina tan fría y pálida-Todo es tu culpa, tu..tu…-Henry no podía seguir hablando, sabía que era mentira y que hablaba solo porque estaba dolido, el llanto ahogo sus palabras.
-Henry, por favor, lo lamento pero no hay nada que hacer por ella, ella no despertara-dijo Emma esforzándose por no derramar más lagrimas que le impidieran hablar, Henry negó con la cabeza y fijo su mirada de nuevo en Regina, inerte, como si de una muñeca sin vida se tratara.
-No!-grito Henry con todas sus fuerzas, negándose a la realidad, llorando de una manera que desgarraba el alma, lanzándose al lado de Regina y sacudiéndola por los hombros con fuerza, para después golpear su pecho con desesperación que comenzaba a desahogar-Despierta! Vamos, hazlo ya!-gritaba Henry como nunca antes lo había hecho, bajo las miradas de David y Blanca que solo podían sentir el verlo así-Despierta, mamá!Eres la Reina Malvada no puedes morir, por favor, mamá!-gritaba Henry con todas sus fuerzas.
-Henry, ya basta!-grito Emma enojada mientras lo sujetaba para alejarlo de la cama de su madre-Golpeándola no logras nada, cálmate- exigió Emma con la voz más seria que podía tener, Henry se derrumbó en ese momento, era cierto, Regina ya no estaba con ellos, la realidad había impactado contra el.
-No es justo, ella no, Emma por favor salva a mi mamá-decía Henry aferrándose a los brazos de la rubia, con la mirada desconsolada hacia la cama donde estaba la mujer que lo crio desde que era un bebé recién nacido, la que lo cuido y consintió tantas veces a lo largo de esos años que solo fueron ellos dos, la que lo vio crecer siempre orgullosa de el, la que siempre estuvo dispuesta a todo por el a pesar de sus berrinches y malos tratos, esa mujer que fue, es y será siempre su madre.
Unas horas después…
Todos se encontraban en el funeral de aquella mujer que fue la temida, respetada y admirada Reina Malvada del Bosque Encantado, la siempre elegante y de sublime belleza Regina Mills, la alcaldesa de Storybrooke…Esa mujer que causo tanto daño por tener el corazón roto y estar cegada en busca de una venganza que con los años paso a desvanecerse…La misma que todos vieron cambiar por amor a su hijo, todo el pueblo fue testigo de eso, desde el viaje a Neverland todos notaron que los rencores entre la familia Charming y Regina habían quedado en el pasado…Y también notaron la cercanía que comenzó a darse con Emma, la Salvadora…Muchos se sorprendieron y otros no tanto al saber que la Reina Malvada había dado su vida para salvar a la hija de Blanca Nieves….Y ahora todos estaban en el funeral de Regina Mills, donde abundaba la tristeza y las lágrimas derramadas eran incontables, Regina había demostrado ser una digna alcaldesa salvando al pueblo de más de un peligro, y se había logrado ganar el perdón de todos con su redención…Henry no había dejado de llorar en silencio durante todo el funeral, al igual que Emma Swan, la mujer se veía enojada, triste, dolida, con tantas emociones a flor de piel que era imposible decir cuál era más fuerte que otras…todas sus emociones se filtraban en aquellos ojos verdes…Mientras que Mary Margareth también lloraba desconsolada sobre el hombro de su esposo, ambos con la tristeza marcada en sus rostros…
Ya entrada la noche en la casa de los Charming solo quedaban los más cercanos a la familia, sentados en la sala del lugar con las miradas tristes y vestidos de negro...Ruby y la Abuelita estaban junto a los enanos, sus rostros delataban la sorpresa y la tristeza que tenían…Hook, Bella y Tinkerbell estaban acompañando a Roland y Marian, quien en silencio había dejado que Robín procesara su dolor, el arquero estaba derramando lagrimas silenciosas que se le estaban clavando a fuego en su interior…Aunque para Emma resultaba incomodo verlo ahí, sencillamente no estaba de acuerdo, Robín nunca le cayó del todo bien y mucho menos después de que rompiera el corazón de Regina al elegir a su esposa, aunque la rubia sabía que no era culpa de el, era lo que cualquiera en su situación debería haber hecho y Emma aun sentía culpa por traer a Marian del pasado, por haber arruinado el final feliz de Regina, Emma amaba a Regina y era mejor verla feliz en los brazos de aquel idiota, ese idiota que estaba ahí con cara de tristeza y los ojos rojos de tanto que había llorado silenciosamente…Emma estuvo tentada a correrlo en cuanto lo vio llegar pero decidió no hacerlo por Henry, el estaba en medio de todo eso…
-Emma-los pensamientos de la rubia fueron interrumpidos por Ruby, quien se acercaba a ella y tomaba asiento a su lado en las escaleras, Emma se limitó a mirarla con un gesto de agradecimiento-Puede que nadie se de cuenta de que tus miradas parecen dagas que le lanzas al arquero pero para eso estoy yo-dijo Ruby con una débil sonrisa para hacerla sonreír, mientras pasaba su brazo por encima de los hombros de su amiga
-El no debería estar aquí, es un hipócrita-se quejaba Emma torciendo el gesto y se acomodaba en el brazo de Ruby, ahora posando su cabeza sobre el hombro de ella, quien no reprimió una pequeña sonrisa cómplice, de sobre sabia los celos de la rubia por el arquero.
-No hablemos de eso, Emma, como te sientes con respecto a Regina?-pregunto Ruby con un tono de comprensión, Emma se tensó de inmediato.
-No quiero hablar de eso-dijo Emma comenzando a sentirse incomoda en los brazos de su amiga, Ruby sabia del interés de Emma por Regina incluso antes de que la misma Emma se diera cuenta, la loba era buena notando esas pequeñas cosas.
-Escucha, Emma, puede que quizá ahora no quieras hablar de esto, pero se…-Ruby dio un largo suspiro y trago saliva-Yo sé lo que se siente perder a alguien que amas y no poder hacer nada para evitarlo-confeso Ruby con la mirada llena de tristeza, Emma se acomodó mejor sobre su hombro-Yo solo quiero que sepas que cuentas conmigo, que estoy aquí para lo que necesites-dijo Ruby sonriéndole cálidamente, Emma sonrió débilmente agradeciendo su gesto.
-Gracias, Ruby-dijo Emma compartiendo una mirada fugaz con la morena antes de volver a acomodarse sobre su hombro y suspirar, ambas se quedaron en silencio un buen rato, observando a todos en la sala, Henry ya se había marchado a dormir por petición de Emma, quien sin darse cuenta rompió el silencio cuando noto que había estado derramando lagrimas silenciosas sobre el hombro de su amiga-Se ha ido…-murmuro Emma con la voz rota, aferrando una de sus manos a la de Ruby, quien le dio un ligero apretón para reconfortarla, esperando que la rubia continuara para desahogarse-La última vez que vi sus ojos…Sabes que vi?-pregunto Emma secándose las lágrimas con su dedo sin moverse del hombro de Ruby, quien negó con la cabeza ligeramente-Nada, su mirada no me decía nada-confeso Emma sollozando, Ruby sintió una presión en el pecho por ver a su amiga en ese estado-Yo no creo que pueda hacer esto sin ella, Ruby, ella crio a Henry por 10 años, yo amo a mi hijo pero no soy Regina, yo no se cómo ser una madre como ella, cuando llegue Henry se escapaba del colegio conmigo, nunca tuve la responsabilidad total, siempre estuvo ella cuidando de el también, yo…la necesito-dijo Emma llorando sin reparos, desahogándose después de esa larga noche.
-Emma, se que es algo difícil, ya te lo dije, pero ahora tu tienes que ser fuerte por Henry, Regina hubiera querido eso-dijo Ruby abrazándola más fuerte, Emma asintió en silencio y abrazo a su amiga, dejándose consolar.
Lejos de ahí, de todo el sufrimiento y el llanto una voz resuena entre su propio eco…Una soledad diferente, una soledad que no distingue dolor ni tiempo…Ella despertó sola y perdida en esa oscuridad…Que era ese lugar? Era un sueño? Tenia que ser uno capaz de soportar la frustración que tiene en su pecho, en su interior…Gritos y voces acechan su alma…
-Dónde estoy?-se preguntaba confundida como nunca antes-A donde fue Emma? Ella estaba bien? Y su hijo? Donde estaba Henry?!-se preguntaba comenzando a desesperarse, confundida y sin oportunidad de comprender absolutamente nada de lo que pasaba, Regina Mills había despertado….
