Aqui la continuación del fanfic, espero que les guste! ;D No olviden dejar reviews :B
Rápidamente, Hans se puso en frente de ella, y fue tan rápido como pasó, que le pegó con la espada en el tórax y Elsa cayó, llena de dolor. La sangre salía de su cuerpo a borbotones.
-No te lo esperabas, ¿eh Elsa? ahora que ya estás muerta, acabaré con tu hermana y...-alguien le interrumpió empujándolo fuertemente hacia el otro lado de Elsa.
-Príncipe Hans, ¡hace tanto que no le veía por aquí!-dijo atrevidamente un pelirrojo, burlándose de él-. ¿Por qué no te metes con alguien a tu altura, pequeño lince?
-¿Cómo te atreves a llamarme así?-dijo Hans.
El joven una gigantezca bola de fuego con sus manos y se la tiró a Hans. Hans había quedado estático.
El príncipe quedó totalmente chamuscado y no tuvo más que huir.
El joven extraño era pelirrojo (de hecho su pelo era idéntico al de Anna, pero era corto), tenía cejas bastante anchas y tenía la boca tapada por una bufanda negra. Sus ojos eran marrones, pero marrones MUY oscuros (se podrían confundir a simple vista con ojos completamente negros) Llevaba un chaleco negro con retoques en naranja, camiseta naranja, pantalones azules y botas negras. También una mochila marrón. Y lo que mas resaltaba, es que era incluso un poco más alto que Kristoff.
Enseguida fue corriendo hacia donde se encontraba Elsa. La agarró y empezó a correr con la reina en brazos en dirección a su caballo, un hermosa hembra con el pelo completamente negro y ojos rojos y brillantes.
-Llévame al c-castillo...-dijo Elsa con una voz débil.
-Está bien, pero... ¡¿Es usted la reina Elsa?!-preguntó el pelirrojo, estupefacto, pero sin dejar de correr.
-S-si...-respondió Elsa sin fuerza.
Estaban acercándose cada vez más al caballo, cuando, finalmente, llegaron.
El pelirrojo subió con Elsa en brazos. Sin ni siquiera agarrar las riendas del caballo, le dijo a dónde debe ir.
-¡Hey, Sombra, al castillo! ¡Lo más rápido que puedas!-ordenó el extraño al caballo, señalando el castillo con una mano y sosteniendo a Elsa con la otra.
El caballo empezó a correr a una velocidad increíble.
Elsa sentía muchísimo dolor y perdía demasiada sangre. Trataba de ser fuerte, pero no podía. Lo que estaba sintiendo era demasiado.
Hizo un gemido de dolor.
-Tranquila, ya llegaremos...-dijo el pelirrojo.
La respiración de Elsa era cada vez más lenta, de hecho parecía que su corazón dejaba de latir pero al poco tiempo un latido aparecía entre los gemidos de Elsa.
-Sombra... más rápido...-decía el pelirrojo, nervioso.
-Aghhh...-Elsa se iba durmiendo lentamente.
El extraño miró un líquido violeta que chorreaba de la herida de Elsa.
-Veneno-dijo mientras miraba con una mueca al extraño líquido. Vio como Elsa se dormía lentamente-. Por favor trate de mantenerse despierta, Majestad. Sea fuerte.
-N-no puedo...-dijo mientras hacía fuerza para abrir sus ojos, pero se cerraban en seguida.
Sombra, el caballo del extraño, iba a una velocidad completamente increíble para ser un caballo. Llegaron rápidamente al castillo.
Bajó con un hábil salto del caballo y siguió corriendo. Mucha gente los vio y preguntaban cosas cómo "¿Majestad, qué le pasó? Pero el pelirrojo no hacía más que ignorarlos, llevaba a la Reina de Arendelle moribunda en sus brazos y no pensaba en parar y decir "Y bueno, Hans la atacó" y que le hagan más preguntas. Además, era de esas personas que le costaba horrores hacer amigos por su personalidad rara.
Algo que era evidente era que el pelirrojo extraño era un auténtico asmático. No hacía mas que respirar con dificultad mientras corría a máxima dificultad, pero al menos no tosía (al menos esa vez, nadie puede predecir cuando un asmático va a toser).
Por fin llegaron a las puertas del castillo, Anna estaba atendiendo y hablando de negocios con unos aliados de otros reinos, solo que preguntó algo fuera de tema.
-Esperen, ¿quien es ese pelirrojo...-afinó su vista-, ¡que viene con mi hermana en brazos!?-se horrorizó-. ¡Elsa!
Enseguida los guardias, que estaban muy atentos, agarraron a Elsa, que se encontraban en manos del pelirrojo con bufanda. Casi se les cae la reina, ya que no pensaban en lo más mínimo que se encontrara con una gran herida y en coma.
El pelirrojo sacó su mochila y se puso a buscar velozmente el antídoto al veneno.
-Antídoto... antídoto... ANTÍIIdoto...-decía, histérico-, ¡Aquí está!-dijo felizmente.
-Elsa...-trató de decir Anna, pero se quedó muda-, ¿Qué le pasó?-le preguntó.
-Bueno... Hans le atacó. Y la espada tenía veneno...-dijo, un poco preocupado-, pero tengo el antídoto.
Anna chilló.
-¿¡Hans!?
Los guardias llevaban rápidamente a Elsa hacia su habitación y se separaron para llamar al doctor de la corte.
Anna salió corriendo y subió las escaleras hasta donde se encontraba el cuarto de Elsa, con el pelirrojo a sus espaldas y el antídoto en manos.
Anna abrió la puerta rápidamente y se encontró con el doctor que también había notado que le habían inyectado veneno.
-Princesa Anna, a su hermana le inyectaron un veneno muy potente que deja en un estado de coma, si pasa más tiempo en coma se ahogará con su propia sangre sin poder hacer nada... se necesita un antídoto-el doctor iba a seguir hablando, pero Anna enseguida lo interrumpió al escuchar la palabra antídoto.
-Él... ¡él tiene el antídoto!-dijo señalando al pelirrojo.
El extraño se lo dio en la mano al doctor y este preparó una inyección y se la dio a Elsa en su brazo. Enseguida la rubia despertó completamente sobresaltada, y como había dicho el doctor, ahogada en su propia sangre.
Enseguida Anna se sentó en la cama donde estaba Elsa, y al instante empezó a acariciar la espalda de Elsa.
-Tranquila, Els, estoy aquí, tranquila...-susurraba Anna.
-¿Qué pasó?-preguntó Elsa, nerviosa, cuando se le había ido un poco el ahogamiento.
El doctor controló los latidos de Elsa y aún estaba muy asustada.
-Cálmese, Majestad. Debo limpiar la herida.
Elsa se encontraba encorvada. Anna hizo un poco de fuerza y la arrecostó contra la cama.
-Tranquila, Elsa.
Elsa estaba muy asustada y su corazón latía fuertemente. El doctor empezó a limpiarle la herida.
El pelirrojo, que se encontraba mirando todo lo que pasaba, se despidió.
-Bueno... yo... erhmmm... me voy...
Anna lo interrumpió.
-No te vayas aún, espéranos en el piso principal.-le dijo Anna.
-Emmm... bueno.
Acto seguido se retiró de la habitación.
Elsa hacía gemidos de dolor, ya que le ardía horrores la herida.
-Duele...-dijo Elsa, haciendo fuerza para no llorar.
-Tranquila, Elsa, ya pasará...-dijo Anna, tranquilizando a su hermana.
El doctor siguió limpiando la herida y terminado esto, vendó donde era necesario.
-Se curará completamente en aproximadamente, una semana-avisó el doctor-. Adiós. Si me necesita, estaré en mi casa.
-Gracias.-agradeció Elsa.
El doctor se retiró por la puerta.
Elsa cerró los ojos. Estaba muy cansada.
-¿Quieres dormir, hermanita?-preguntó Anna, poniendo un mechón de pelo de la rubia detrás de su oreja.
-En todo caso tu serías la hermanita-dijo Elsa con una sonrisa-, Igualmente aún no tengo sueño.
Anna cambió de tema.
-¿Quién era el pelirrojo que estaba ahí?-preguntó con curiosidad.
-La verdad, no lo sé-admitió Elsa-, Pero fue quien quemó a Hans con una bola gigantezca de fuego y...-le costó decir lo último-, ...me salvó.
-¿Bola gigantezca de fuego? ¿Cómo?-preguntó Anna, confundida.
-Al parecer puede hacer fuego con las manos, como yo puedo hacer hielo y nieve-explicó Elsa.
-Oh. ¿Es de aquí?-siguió preguntando Anna.
-No lo creo-dijo la rubia-, Pero conocía a Hans. Y lo llamó pequeño lince.
-Bueno... le había dicho que espere en el piso de abajo, así que mejor voy-dijo Anna, parándose.
-Yo también voy-dijo Elsa.
-Pero Elsa, estás...
Elsa le interrumpió.
-Yo voy.
Anna le ayudó a pararse y juntas, salieron de la habitación y bajaron al piso de abajo. Encontraron al pelirrojo con un cuaderno, dibujando.
-Ah, hola-saludó el pelirrojo, guardando el cuaderno.
Las hermanas se sentaron en la mesa donde estaba el pelirrojo.
-Hola-dijeron al mismo tiempo.
-De verdad gracias por salvarme-agradeció Elsa-, ¿Cuál es tu nombre?-preguntó Elsa.
-Angelo Kaleskar.
-¿Y... tienes algún apodo?-preguntó Anna, curiosa.
-De hecho, si-aseguró el pelirrojo-, me dicen "el italiano".
"El italiano". Elsa reflexionó y recordó ese apodo. Todos decían que "El italiano" y Hans se llevaban muy mal, por algo que pasó hace mucho tiempo.
