Capítulo 2
Abie estuvo discutiendo un poco hasta que Lucy la amenazó y Henry se aburrió, después de comer intentó jugar videojuegos de nuevo con Clary. Llegué unos minutos después que Nick, no se me había bajado completamente la fiebre pero era ya casi inexistente, hice una mueca al ver la comida, era un guisado que no me gustaba.
Nícolas sonrió cuando vio la expresión de Kailen, le dio un beso en la frente.- Tienes que comer bien, pequeña -rió.- Te consentiré de vez en cuando si comes lo que debes, ¿qué te parece?
- ¡Ya! Me rindo -dije frunciendo el ceño al ver que no sabía jugar.
-Me sentí más tu hija que tu novia -reí, miré la comida y suspiré.- Pues ya qué -sonreí un poco y empecé a comer. Henry rió y cambió el juego por uno más sencillo, le dio el control y le dijo que tratara con ese.
Nick volvió a reír y probó la comida.- No está tan mal.
- Creo que esto no es lo mío -reí bajito, se notaba que el juego era bastante simple pero seguía sin encontrarle el ritmo.
-Lucy cocina rico, pero no me gusta el platillo -seguí comiendo, aproveché para acomodar las cosas.- No he viajado en autobús desde que tenía siete años.
-Está bien -rió.- ¿Qué quieres hacer?
- ¿Y eso te pone nerviosa? -preguntó Nick mientras seguía comiendo.
- Otra cosa que no sea tan... muggle -reí.
-No, me emociona -sonreí y seguí comiendo.- En general estoy emocionada e impaciente.
-Como... ¿jugar ajedrez mágico? o podemos ir a jugar Quidditch -se estiró y desconectó la consola.
Nick rió.- No me sorprende, vas tras la pista de tu familia -sonrió.
- No sé... -fruncí el ceño y me puse a pensar. Me senté de un brinco.- ¿Y si salimos a pasear un rato?
Asentí, estaba ahora tan emocionada que ni me fijé qué comía.- Además de que es como ir de vacaciones con las personas más cercanas a mí -reí.
-Vamos -sonrió y se levantó.- ¡Mamá! Vamos a salir -agarró las llaves y la esperó en la puerta.
- También -le sonrió.- Y podemos bucear, nadar... si se puede, claro.
Lo seguí.- Parece que tú estás más entusiasmado que yo por salir -levanté una ceja y tomé mi bolsita del perchero.
-Sí -sonreí y terminé de comer.- Sería bueno que hubiesen caballos... -reí.- Manejaré un bote o lancha... o lo que sea que rentemos.
-Hay unas cosillas que quisiera comprar para el viaje de mañana -esperó a que saliera y cerró la puerta, comenzó a caminar por la acera.- Dulces, por ejemplo -rió.
- ¿Quién dijo que podían manejar un bote? -levantó una ceja.
- ¿Dulces? -me detuve y me crucé de brazos.- Entonces no salimos a ningún lado.
-Yo -reí, me levanté para buscar mi mochila.- Tengo permiso de mis padres, sé manejarlo y necesitaremos rentar uno.
Henry la miró, suspiró y sonrió.- Bueno, vamos por cosas para preparar sándwiches y por bebidas para el camino ¿te parece?
- Pero eres menor de edad y yo voy a andar contigo... -frunció el ceño.
Me encogí de hombros.- Haz lo que quieras -empecé a caminar.- Si quieres mal nutrirte con dulces, me da lo mismo -me adelanté para dar mi paseo yo sola.
-Pero tengo el permiso firmado precisamente porque soy menor -lo miré y hablé sin pensar.- Que estés conmigo no quiere decir que tenga que detenerme o limitarme ¿no?
-Clarissa, espera -no entendió por qué ese humor, la alcanzó.-Lo decía en broma.
Nick levantó una ceja y la miró.- Por ti misma no te pones límites, pero para eso estoy yo, detenerte cuando quieras hacer cosas peligrosas.
- Si quieres comprarlo, no le diré a tu mamá, es tu problema -seguí caminando.
-Pero esto no es peligroso, ya lo he hecho antes y sé que puedo volver a hacerlo -metí cosas en la mochila.- No va a pasar nada.
-Clarissa, no lo decía en serio -se paró frente a ella.- Lo único que decía en serio es que preparáramos sándwiches para el viaje o cosas así, podemos picar zanahorias también.
Nick frunció más el ceño.- ¿Prometes no subirte sola?
- El viaje no creo que sea tan largo, pero si quieren hacer algo para el camino, no me opongo -no me moví.
-Lo prometo -lo miré, le di un beso y sonreí.- Iremos todos juntos -seguí guardando mis cosas.
-Son siete horas de camino -rió, tomó su mano y caminó.- Un trozo de trayecto en tren y el otro en autobús, el otro tramo tal vez lo hagamos a pie según me dijo Kailen.
- Está bien -dijo resignado.
- Puedo aguantar las siete horas sin comer -hice un puchero y lo seguí.
-Todo irá bien -me senté a su lado, besé su mejilla.- Nos divertiremos y descubriremos cosas -lo besé.
-Señorita, le recuerdo que no puedes dejar tantas horas vacías sin comer -la miró.- No soy el único que tiene que cambiar sus hábitos alimenticios... ¿Recuerdas que dijimos que nos ayudaríamos con nuestros miedos? Esto será igual, juntos mejoraremos esto.
- Seguramente -sonrió y la volvió a besar.
- ¿Me estás regañando? -hice otro puchero.
Respondí a sus besos y olvidé que la puerta estaba emparejada, hasta que oí el ruido de un cámara me di cuenta de que Abie nos había tomado una foto, me sonrojé y ella rió.- Salieron bien -nos dio la instantánea que acababa de sacar.
-Será un horror cuando se junte con Violette -susurré mientras veía la foto.- Pero tiene razón -reí.
-No, no te regaño -le sonrió.
- ¿En serio? -se estiró para ver la foto.- Pues... -ya no dijo nada.
- Me estás regañando.
Lo miré, besé su mejilla.- ¿Ibas a decir algo? -pensé en donde guardar la foto.- ¿La quieres conservar tú?
-No, no lo estoy haciendo -entraron a una tienda y agarró unas cuantas cosas.- Solo te digo que voy a cuidar que comas bien, quiero que te pongas bien pronto y como sé que no es fácil yo también me esforzaré.
- Te ves muy despeinada -rió y la despeinó más.- Podríamos sacarle una copia...
- Tampoco es fácil no comer dulces -miré a mi alrededor y también tomé algunas cosas... sanas.- Te jalaré las orejas cada que comas demasiados dulces -sonreí.
Reí, pasé mis manos por mi cabello y asentí.- ¿Tú crees que Clarissa y Henry quieran compartir habitación?
-Estoy de acuerdo -sonrió y pagó.
Nícolas empezó a reír.- No les preguntes... quiero ver sus caras... cuando se lo digamos...
Asentí y salimos de la tienda.- O te golpeo en el estómago -sonreí.
Reí también.- Les diré que solo son dos habitaciones y que nosotros estaremos juntos así que a ellos les toca juntos también.
-Pero con cariño -rió, regresaron por un camino un poco más largo, quería evitar a sus antiguos amigos y a esa hora era fácil encontrarlos en las calles cercanas a su casa.
- Pero... -siguió riendo.- Cuando estemos allá, ¿sí?
- Tal vez... es divertido salir de vez en cuando y caminar -volví a sonreír.
Asentí, lo miré, reí bajito, se me estaban ocurriendo algunas travesuras que hacerle. Henry asintió.- Más con tan agradable compañía -sonrió.- Y con este clima fresco.
- ¿Por qué ríes de esa manera? -rozó la nariz con la suya y le dio un tierno beso.
Lo miré por un momento.- Idiota -sonreí.
Reí un poco sonrojada.- Quiero hacerte travesuras -mordí su cuello a manera de juego y sonreí.- ¿Puedo? -le di un beso y junté mi frente con la suya.
-Sí -rió, volviendo a la casa, Henry preparó unos cuantos bocadillos con la ayuda de Clary y los metió al refrigerador.- Deberíamos dormir temprano.
Nick se puso ligeramente nervioso.- Pues... -la miró directo a los ojos.- ¿Aquí? -soltó una risita.
Asentí.- O no van a querer levantarme a tiempo para el viaje -me estiré.
-No -reí. Noté que se acercaba la mamá de Henry.- Lucy quiere hablar con Henry y conmigo -miré el reloj.- ¿Dormirás ya?
-Sí -sonrió.- Pondré muchos despertadores.
Miró su reloj.- Sí, supongo que sí -le dio un beso rápido y se levantó de la cama.- Nos vemos mañana -sonrió y se encaminó a la puerta.
- ¿Unos diez mil despertadores? -reí.
Lo alcancé y le di un beso, luego fui a encontrarme con Lucy, quien llamó a Henry.- Pondré cinco mil para ti y cinco mil para mí -rió.- Buenas noches, princesa Clarissa, nos vemos mañana -besó su frente y fue a donde su mamá. Nos dijo unas cuantas cosas que quería que no olvidáramos y luego nos mandó a dormir.
Asentí levemente sonrojada y me fui a la habitación, revisé que mi equipaje estuviera listo y completo. Después me acosté sin esperar a que Kailen regresara. Nícolas se fue directo a dormir, listo para empezar nuestro viaje mañana por la mañana.
En cuanto terminó la un tanto vergonzosa plática de Lucy nos fuimos a dormir y en la madrugada desperté a Clary, Henry y Nick ya estaban despiertos. Me sentía nerviosa y a la vez muy emocionada, pronto estábamos los cuatro sentados desayunando.
Desayunamos con calma, no había tanta prisa porque nos habíamos levantado a tiempo. Además, sentía un poco de sueño, pero tenía el consuelo de dormir un rato pequeño en el viaje en autobús o en tren.
Salimos a tiempo y llegamos a la hora indicada a la estación. Abie se despidió de nosotras, el papá de Henry no pudo acompañarnos así que nos llevó Lucy en su carro. -Cuídense mucho -nos dijo antes de despedirse.- No se les olvidé lo que dije -besó la mejilla de su hijo quien hizo un gesto, reí.
- No te preocupes, Lucy -dijo Nick al borde de la risa.
- Cuidaremos bien de ellos -los dos reímos.
-Ustedes también cuídense -sonrió.- Nícolas, quedas a cargo de todos -despeinó a Henry, tomó de la mano a Abie y caminó a la salida. Ella movió la mano eufóricamente despidiéndose, respondí a su gesto y miré a los demás.
-Vamos -sonreí, tomé mi mochila y mi pequeña maleta y caminé hacia el andén que nos correspondía.
Nícolas asintió seriamente y siguió a Kailen. Me despedí de Abie también con la mano y una sonrisa y fui tras el séquito.
Entregué los boletos a la entrada y fuimos al compartimiento que se nos asignó.- Esto me hace pensar en la escuela -reí y me instalé como siempre a lado de una ventana.- Aunque será un viaje de tren más corto.
- Afortunadamente será más corto -dijo Nícolas mientras acomodaba el equipaje en los compartimentos superiores y se sentaba junto a Kailen.
- Es divertido, veremos paisajes diferentes -sonreí.
-Sí -me acosté recargando mi cabeza en las piernas de Nick.- Pero hay que estar al pendiente de bajarnos en la tercera estación y de que no se nos vaya la parada.
-Querrás decir que nosotros estaremos al pendiente mientras tú duermes -dijo mi amigo.
- Me tocará dormir en el viaje en autobús -sonreí más mientras miraba por la ventana. Nícolas le acarició el cabello.
- Tercera estación, entendido.
Sonreí, lo miré y moviendo los labios imité el sonido de un maullido. Henry sacó un libro sobre Quidditch y se recargó en Clary sin avisarle. - No sé si sea buena idea que traigas esos libros -le dije.
-Pues si un muggle le pregunta le digo que es de brujería -sonrió y reí.
- Podrías disfrazarlos -sugerí sin dejar de mirar afuera. Nícolas sonrió y siguió acariciando su cabello.
-No puedo usar magia -dijo cerca de su oído, miró a Nick.- ¿Te gustaría disfrazarlos?
-Nick es mío, búscate tu propio mago mayor de edad.
-Cuñado, no hermana molestosa, ¿te gustaría disfrazarlos? -dijo mientras sacaba tres libros.
Miré a Nick y él se encogió de hombros.- No hay problema -dijo mientras le sonreía a Kailen. Sacó la varita de su bolsillo mientras estiraba la otra mano para tomar los libros.
Henry le tendió los libros, uno de Quidditch, uno de cuidado de criaturas mágicas y otro de transformaciones.- Son vacaciones -dije al mirarlos.
-¿Y eso qué? -sonrió.
- Stuart tiene razón -reí.- No hay problema con leer un poco.
Nick agarró los libros y les cambió las portadas con un movimiento de la muñeca.- Listo -uno parecía de baloncesto, otro una breve enciclopedia de animales y el último de cocina.
Reí.- Ahora puedes decirles a las chicas de la playa que eres un deportista que quiere ser veterinario y es un excelente cocinero.
-Pues soy deportista, me interesan los animales y tienes que admitir que soy bueno cocinando -sonrió, le enseñé la lengua.
También reí.- Dudo un poco la cuestión de veterinario...
- Ese es mi puesto -dijo Nick con una sonrisa.
-Me interesan las aves -dijo él, continuó leyendo el libro sobre Quidditch.
-Sería bueno que un día pudieras dedicarte a las criaturas mágicas -me levanté un poco y le di un beso.- Dormiré un rato -sonreí, me recosté y cerré los ojos.
- Ya te habías tardado en dormir -reí bajito.- Pero no creo que tanto como a él -señalé a Nícolas, él se encogió de hombros.
- No estoy tan seguro -me sonrió.
- ¿Por qué? -levanté una ceja.
Reí y al poco tiempo me quedé dormida. Henry siguió leyendo escuchando la plática de Nick y Clary.
- Porque sí -sonrió más.
- Ya hablaste, ahora dime -fruncí el ceño.
- Mira, estamos llegando a la primera estación -dijo para distraerme.
Henry rió bajito.- No dejes que te distraiga -susurró a Clary, pasó varias páginas del libro y continuó leyendo.
- El problema es que lo logra -fruncí el ceño mientras miraba el paisaje y la estación.
- Eres fácil de distraer... a veces -rió y se recostó mejor en el asiento.
Rió bajito y siguió en silencio leyendo, hasta que pasamos la segunda estación, entonces guardó sus libros.- Si no mal recuerdo en media hora más o menos llegaremos a la última estación.
Nícolas estaba algo adormilado, así que no le prestó atención. Yo asentí sin dejar de mirar en la ventana.- Es genial ver cómo va cambiando la vegetación mientras nos acercamos más al mar... -murmuré más para mí misma.
Henry rió.- Aún nos falta mucho para estar cerca del mar, son siete horas ¿recuerdas? -me lanzó una chamarra a la cara.- Oiga, señorita hobbit, ya despiértese.
-No quiero -bostecé y me senté.
- Lo sé, pero los cambios son sutiles... -sonreí.
- ¿Ya llegamos? -Nick se estiró.
-Ya casi llegamos dormilones -se estiró también, miró por la ventana.- Tienes razón.
Llegamos a la estación, tomamos nuestras cosas y bajamos, ahí había que caminar unas cuadras para llegar a la estación de autobuses. Tuvimos el tiempo justo para comer algo, ir al baño y estirar las piernas un rato, habíamos estado casi tres horas en el tren, ahora nos esperaba un viaje de cuatro horas en el cual no habría escalas. A la hora indicada abordamos el autobús, nos sentamos en pares, ellos dos adelante y nosotros dos atrás, ahora importaba menos si nos dormíamos.
- Nícolas es el encargado de nosotros, así que él se quedará despierto para cualquier emergencia -reí bajito, me acomodé en mi silla y recargué la cabeza en la ventana.
- ¡Hey! -dijo con el ceño fruncido y movió un poco mi asiento.
-Por viejo -reí, Henry también rió.
-Si quieres puedes recargarte en mí -le dijo. Saqué un cuaderno y comencé a dibujar, sería un rato largo, ya dormiría después.
- Te toca cuidarme -le dijo Nick a Kailen, le dio un beso y se acomodó para dormirse.
Miré a Henry.- Ya que lo dices... -reí y me recargué en él para descansar bien.
Asentí, besé su frente y seguí dibujando. Henry sonrió y se quedó dormido también después de un rato. Me levanté un poco para ver a mis amigos y los dibujé, miré a Nick dormir y lo dibujé también, tenía las manos llenas de carboncillo cuando lo noté recargándose en mí. El sueño contagiado fue más fuerte que yo y me quedé dormida.
Nick se despertó cuando sintió que se resbalaba de algo, se había recargado en Kailen y ella también estaba durmiendo. Nosotros también seguimos dormidos. Revisó su reloj y aún faltaba un poco más de una hora para llegar a la playa. El clima comenzaba a cambiar.
Me desperté al sentir como se movía, me pasé una mano por la cara marcándola con el material en mis manos, besé su mejilla y me estiré.- Te quedaste bien dormido -sonreí, miré al frente.- ¿Los despierto? -oí un ligero ronquido, casi imperceptible. -Henry ronca -reí.
Negó y rió bajito.- Aún hay tiempo -le limpió las marcas de carboncillo.- Te ensuciaste -le sonrió.
-Es la marca de un artista -reí.- Extraño al carrito del tren, tengo ganas de una rana de chocolate... me gustaría darle una a un niño muggle y ver la cara de sorpresa que ponga cuando la vea cobrar vida -sonreí.
Nícolas no pudo evitar reírse.- Mi pequeña traviesa... puede que alguien traiga... ese tipo de chocolates en su equipaje -sonrió.
Sonreí emocionada, aunque en ese momento no pudiese comer un dulce de esos podría en algún momento.- El aire huele diferente -comenté cuando nuestro trayecto alcanzaba su final.- Y se siente diferente... -moví el asiento delantero.- Despierten, pronto llegaremos.
Me desperté sorprendida.- ¿Qué? ¿Qué pasa? -me moví para verlos y bostecé.
- Estamos llegando -dijo Nick con una sonrisa.
El autobús se detuvo en una pequeña estación, bajamos y nos dieron nuestro equipaje.- Ya vengo -fui a preguntar a una señorita en un mostrador cuál era la mejor manera de llegar a nuestro hotel, me dijo de un tren que recorría la bahía y que una de las paradas era la mejor opción, de ahí tendríamos que caminar un poco. Cuando iba a volver con los demás los vi esperándome casi a un lado.-Vamos -sonreí, tomé mis maletas y caminé.
- ¿Y ahora qué? -le pregunté a Kailen mientras caminaba detrás de ella y Nícolas.
-Tomaremos un trenecito -caminamos un poco y llegamos a una pequeña banquita frente a unos rieles.- ¡Wow! ¿Ya vieron? -exclamé al notar que desde ahí se veía parte de la bahía. Pintorescas casas se encontraban en todo el cerro en cuya base se encontraba la playa y más allá estaba el océano, el cual tenía un azul que parecía fundirse con el cielo.
-¡Genial! -exclamó Henry.
Nícolas miró todo con una sonrisa.
- ¿Esa es la playa? -pregunté curiosa señalando gran parte de terreno con arena casi blanca.
-¡Sí! -reí emocionada, de pronto el trenecito llegó hasta nosotros, se veían un tanto viejo y se notaba que era de transporte local o simplemente para pasear como turista. Pagamos y subimos, el camino no sería muy largo pero sí nos ahorraría unos minutos de caminata.- ¡Ahí es donde estaremos! -exclamé en cuanto el hotel apareció a nuestra vista, era una casona con áreas verdes y un caminito que llevaba a la playa.
-Se ve bien -dijo Henry emocionado.- Me imagino que la comida ha de ser buena ahí -rió.
Nick asintió a lo que Henry dijo.- Totalmente de acuerdo.
- Es maravilloso -dije admirada, me agradaba el hotel.- Debe ser realmente genial tener una casa a las orillas de una playa...
-Sí -sonreí. El tren se detuvo casi enfrente de él, solo tuvimos que caminar un poco colina abajo y pronto estábamos en la puerta de la gran casa.- Iré a registrarnos -le di mi maleta a Nick y fui con la recepcionista a darle los papeles.
-Esto será divertido -dijo Henry sonriente.
- Seguramente lo será -miré el resto de las casas de techos coloridos y blancas paredes. Sonreí casi sin darme cuenta.- Si me llega a gustar estar aquí, algún día me compraré una casa en esta playa.
Nícolas sólo rió.- Es posible que te guste.
-Stuart, controla tus pensamientos -dije al volver con las llaves, él rió, lo que Clary decía lo hacía pensar cosas del futuro.- Para eso primero tienes que dejar de ser cobarde -reí y le di una llave a cada uno, tomé la mano de Nick.- Nos vemos en media hora, cuando terminemos de instalarnos -sonreí y jalé de él rápido hacia el elevador, antes de que se diesen cuenta del número en sus llaves.
Nícolas apenas logró despedirse con la mano y se fue entre risas. Levanté una ceja.- ¿Media hora? Me sobrevalora demasiado -miré la llave mientras iba al elevador.- Un cuarto para cada uno, eso suena bien.
-Sí, suena a gusto -sonrió.- Creí que terminaríamos chicos de un lado y chicas de otro -presionó el botón al segundo piso. En cuanto el elevador se abrió, lo jalé hasta nuestro cuarto, a pesar de que las dos habitaciones habían quedado una a lado de la otra quería entrar antes de que los otros se dieran cuenta de mi travesura. Abrí la puerta y entré, reí.
- Pero yo quiero ver sus caras... -dijo Nick sin dejar de reír.
- Yo también lo pensé, pero parece que no -sonreí y me encogí de hombros.- Parece que estaremos todos en el mismo piso, eso es bueno también.
-Podrías usar el hechizo Cripsis y volverte invisible para ver, reí. Henry lanzó al aire su llave y la atrapó.- Sí, es bueno. Llegué a mi habitación, a ver qué tal -metió la llave en la cerradura.
Nícolas negó.- Me conformó con mirar cuando escuché algún grito de Clarissa -rió.
Me quedé de pie mirando mi llave, casi ignorando lo que Henry decía. ¿Es la misma...?, pensé tratando de no mostrarme alterada o sorprendida.
-Está bien -reí, dejé la maleta y miré la habitación, sentí que algo se movió en mi estómago, como si fuese nerviosismo y a la vez quise llorar un poco, sonreí.- Aquí estuve hace como quince años...o catorce... con mi mamá.
Abrió la puerta y entró.- No se ve mal ¿quieres mirar? o tal vez sea mejor dejarte ir a tu habitación a que desempaques -sonrió.
- ¿En esta misma habitación? -la miró por un momento y subió su equipaje, una maleta pequeña, a su cama.
Cuando se escuchó la cerradura abrirse, caí en la cuenta.- ¿Qué dijiste? -pregunté en un susurro y sin moverme, tratando de contenerme de nuevo.
Asentí.- Busqué esta misma habitación -caminé hacia la ventana.- Cuando sea noche lo corroboraré.
-Que si quieres ver o ir a desempacar, te distrajiste -la miró con una sonrisa.
- ¿Lo reconoces por tus sueños o los recuerdos de tu mamá? -abrió la maleta que había modificado con magia y empezó a sacar sus cosas.
- Es la misma llave -la levanté y lo miré.- ¡Es la misma llave! -me puse roja.- ¡NÍCOLAS!
-Por mis... -reí al escuchar el grito de Clarissa.- Moriré -reí otro poco.
-¿La misma llave? -frunció un poco el ceño y me gritó mentalmente, cerré los ojos y coloqué mis manos en mi cabeza. Abrí la puerta y los miré sonriente.- ¿Cómo se te ocurre esto?
-Son dos camas, da igual si están en la misma habitación -reí bajito.
Nick siguió a Kailen pero se quedó recargado en el marco de la puerta, mirándome. Quise ahorcarlo en ese mismo instante.- ¿Algún problema, prima?
- Muchos problemas, señor Alessandro, principalmente tú -avancé por el pasillo y le lancé la llave.- No pienso dormir ahí -caminé hacia las escaleras y las bajé corriendo.
Henry comenzó a regañarme y lo empujé de regreso a la habitación, pensé que la única opción que ahora tendríamos era dormir chicas con chicas y chicos con chicos. Seguí a Clary y la alcancé rápido a mitad del camino.- Para empezar, Nick nada tuvo que ver realmente en esto, fue todo mi idea, una pequeña broma -me encogí de hombros.- Quiero dormir con él y tú ya has dormido con Henry así que... ¿qué más da? Bien sabemos que quieres -me crucé de brazos.- Pero si no pues compartimos cuarto nosotras y ellos que compartan otro.
- Y si hacemos eso, quedaré como la villana del cuento y me sentiré mal por el resto de las "vacaciones", ¿no? -bufé enojada.- Odio a mi primo, odio sus bromas y debieron habérmelo dicho antes... sí, ya he dormido con él, pero es diferente ahora. Por lo menos con unas horas de anticipación, me habría preparado para algo así -fruncí el ceño e hice un puchero.- No es justo.
-Estás haciendo berrinche -sonreí un poco.- Lamento haber hecho esta broma ¿ok? No te alteres, no tienes porqué sentirte mal ni tomártelo muy a pecho. Si quieres que compartamos cuarto las dos, no tengo problema, será como si hiciéramos pijamada.
Suspiré.- Es inevitable, el drama está en mis venas, ¿recuerdas? -meneé la cabeza.- No, no, está bien, quédate con Nick -bajé un par de escalones.- Ya regresaré a la habitación cuando me calme, iré a... mirar el paisaje desde el porche del hotel -seguí bajando, no quería que me siguiera, si es que eso pensaba hacer.
-Está bien. Pero en un ratito te buscaremos para ir a comer y conocer ¿ok? -caminé de regreso. Henry ya se había calmado un poco pero seguía molesto.- No cederé a tu petición -le dije antes de que abriera la boca.- Vinimos en parte porque quiero buscar algo pero aún más importante es que quise que viniéramos todos a pasar un buen rato juntos, además bien que quieres -sonreí lo empujé a su cuarto y entré al mío.
Salí al porche y recargué mis brazos en el blanco barandal mirando la playa, el mar y sintiendo de viento en mi rostro. Eso fue bueno, era agradable.
- ¿Qué pasó? -le preguntó Nick, quien seguía acomodando su equipaje.
Le conté brevemente, abrí mi maleta y me cambié los zapatos, luego la dejé en un rincón, no pensaba desempacar, sino ir sacando de ahí todo.- Siento raro estar aquí... presiento que cuando me duerma soñaré cosas interesantes -sonreí un poco, me senté en la cama.- Está bonito el lugar.
Nícolas asintió.- Es agradable -guardó la maleta debajo de la cama y se acostó.- ¿Hay tiempo para una pequeña siesta?
Me acosté recargando mi cabeza sobre su estómago.- Les dije que en media hora iríamos a pasear y comer, tenemos media hora.
Henry al terminar de desempacar fue a buscar a Clary, se había resignado ya a compartir habitación con ella, sabía que no sería sencillo, pues una cosa era pasar una o dos noches en la Sala de Menesteres y otra estar ahí.
- Es tiempo suficiente para mí -cerró los ojos y le acarició el cabello mientras se quedaba dormido.
Después de un rato, empecé a silbar y me tranquilicé por completo. Había decidido ir a la habitación para arreglar algunas cosas antes de irnos cuando vi a Henry.
Cerré los ojos también, sentí su mano detenerse y escuché su respiración más profunda, me acomodé con la cabeza sobre su pecho y me dejé arrullar por el latido de su corazón. Henry vio a Clary y pensó que tal vez lo mejor era fingir que todo estaría tranquilo, le sonrió.
- Pensaba entrar ya a la habitación antes de ir a comer -también le sonreí y caminé hacia adentro de nuevo.- Y disculpa mi arranque... emocional.
Henry rió.- Iré a la recepción a preguntar por los controles de la televisión, escoge la cama que quieras -sonrió y tomó ahora camino al vestíbulo. Soñé con ese lugar, estaba durmiendo muy profundamente, pero no soñaba más que ruidos y con el olor de ese lugar, también oía la voz de una mujer.
- Gracias -usé las escaleras, el elevador... no era lo mío. Me quedé de pie afuera de la habitación, había olvidado que le di la llave a Nick y no tenía como entrar. Suspiré y esperé a Henry llegará, recargada en la pared frente a la puerta.
Él volvió unos minutos después con el control, la miró.- ¿No tienes la llave? -abrió y esperó a que entrara con una sonrisa. Ahora eran dos mujeres las que escuchaba, pero no veía nada, simplemente estaba acostada con los ojos cerrados, oí que mencionaron a unas sirenas, reí un poco entre sueños.
- Se la lancé a Nick en el rostro cuando me fui -entré y mi mochila estaban cerca de la puerta, alguien la había dejado ahí. La tomé y la puse sobre mi cama.- ¿Te importa si uso el baño ahorita?
Negó.- Adelante, veré la televisión un rato -la encendió y comenzó a cambiar canales buscando algo interesante.
Ahora escuchaba el ruido del mar y sentía una fresca brisa pero seguía en el mismo lugar, tal vez era el balcón de la habitación, olí un aroma familiar que me hizo sentir tranquila y feliz.
Asentí y saqué algo de ropa junto con mis cosas de baño, no había pensado en la posibilidad de tomar un baño hasta ese momento. Miré mi reloj, todavía quedaba tiempo suficiente, así que entré al nada pequeño cuarto de baño.
Henry escuchó el ruido del agua y no pudo evitar sonrojarse al pensar ciertas cosas, tras unos minutos decidió leer su libro de Quidditch.
Me fui moviendo hasta quedar paralela a Nick, seguí soñando sonidos y oscuridad, en algún momento abrí los ojos dentro del sueño pero no había visto gran cosa, solo el cielo despejado o el techo de la habitación entonces volví a cerrarlos.
Cuando Nick sintió que Kailen se movía, la abrazó sin abrir los ojos y siguió durmiendo.
Salí del baño sacudiendo mi cabello mojado y en una bolsa desechable puse mi ropa sucia. Me senté en la cama y seguí cepillándolo para que se secara más rápido.
