No es para ti—

Someone finds salvation in everyone

And another only pain…

o

Impulsado por la fuerza del dolor, Leonard conectó su labios con los de ella, en un beso húmedo, tormentoso, y con sabor a whisky.

.

Tenía sabor a manzanas.

Fue una unión agridulce, amargada por los gritos internos de resentimiento y culpa, pero sus labios cubrieron cualquier otra sensación. Eran suaves, frágiles y rosados como alas de mariposa.

Los labios de Penny siempre estaban cubiertos de una gruesa capa de labial y tenían gusto a vino…

El pensamiento intrusivo de Penny lo enfureció.

Ignoró los gritos de su cerebro que le ordenaban detenerse, diciéndole que estaba traicionando a su mejor amigo y abordando, como un pervertido, a una mujer dormida. Y de repente, Amy abrió sus labios.

Y tuvo que perderse.

Si no hubiera estado tan ebrio, habría notado a Sheldon, observándolo desde la puerta del baño, con los ojos azules refulgentes de furia. Si no hubiera estado tan ebrio, habría percibido las manos de Amy intentando alejarlo, sus ojos abiertos de impresión, y sus labios reticentes. Si no hubiera tan ebrio, no habría perdido el equilibrio para terminar cayendo, en una posición muy comprometida, sobre la novia de su mejor amigo.

—¿Qué diablos crees que haces? —siseó Sheldon, peligrosamente cerca de su oído, arrancándolo del sofá con una fuerza que hasta hace unos instantes, no sabía que poseía.

Sus ojos inyectados en sangre ignoraron el enrojecido rostro de Sheldon, y se fijaron en Amy, la cual buscaba sus anteojos frenéticamente. Posiblemente queriendo huir de la escena lo antes posible.

—¡¿Y bien, Leonard?! ¡¿Qué diablos pensabas al atacar a Amy?! —gritó, apretando su agarre en los hombros de su amigo. El grito de Sheldon hizo saltar a Amy, y Leonard lo notó.

—¿Atacarla? Oh… yo no la estaba atacando, amigo —balbuceó, encogiendo sus hombros bruscamente y pasándose una mano por el cabello, en un gesto de desesperación—. Estoy haciendo, en un segundo, lo que a ti te tomó tres años —susurró, con una sonrisa desdibujada—. Ella se merece más. Ella rogó por tu cariño… ¡ella es tan gentil y tú la tratas como basura! —Leonard se calló al sentir las manos de Sheldon tomándolo por el cuello de la chaqueta.

—¿Estás hablando de Amy, Leonard, o de ti mismo? —preguntó sarcásticamente, con su rostro a unos centímetros del de Leonard— Ya que tu relación con Penny sucumbió al fracaso, ¿quieres hacer lo mismo con la mía?, ¿quieres denigrar a Amy a tu mismo nivel patético? —Sheldon sintió la suave mano de Amy en su hombro, deteniéndolo. Soltó a Leonard y lo miró con un nuevo sentimiento: dolor—. Te busqué por toda Pasadena… incluso me comuniqué con tu padre. Entré en un bar de mala muerte y arrastré tu patético trasero por las escaleras, preparé tu baño y un té —Sheldon le dio la espalda a Leonard— Y tú besaste a mi novia —susurró, alejándose de Amy.

—Leonard, escucha, estás borracho y triste. ¿Quieres que te deje en el apartamento de Raj?, no creo que ustedes dos deban dormir en el mismo sitio —ofreció Amy tímidamente, causando que los ojos de Sheldon saltaran de sus cuencas.

Leonard se acercó a ella, con una sonrisa vacilante en su rostro, al igual que sus pasos.

—Nosotros, Amy, somos iguales. Estamos cortados del mismo material. Entregándonos a personas que no nos valoran en lo más mínimo. Somos los rechazados, los parias del mundo de los marginados —Leonard tomó el rostro de Amy entre sus grandes manos, llorando—. Por favor, Amy, tú no eres para él. Siempre fuiste para mí. Ahora lo puedo ver, está aquí —Leonard pasó su pulgar por la mejilla de Amy, causando que el infierno volviera a desatarse dentro de Sheldon.

—Déjala en paz, Leonard —advirtió, irguiéndose en todo su altura.

Leonard siguió a Amy con la vista, la cual se escabulló detrás de Sheldon, alejándose de él.

Ya tenía suficiente.

—Eres un maldito egoísta que cree que el mundo gira alrededor de tu gigante cabeza —lo enfrentó—. ¡Nos arrastras a todos nosotros en tu basura! Y sólo tú, Sheldon, eres capaz de joder algo tan lindo como el amor. ¡Eso es lo que haces con Amy, la arruinas, arruinas la amistad, arruinas el amor, el cariño, el sexo...! —Leonard se tragó sus palabras, ya que el puño de Sheldon se estrelló contra su rostro, impulsándolo hacia atrás. Leonard devolvió el golpe torpemente, causando sólo un rasguño en la mejilla del físico teórico.

—¡Deténganse! —la voz de Amy resonó en la sala. Leonard de petrificó en su lugar, volvió a arrancarse los rizos con las manos, y se encerró en su cuarto; estrellando la puerta al cerrarla.

Amy observó a Sheldon respirar profundamente. Le dio la espalda y comenzó a preparar té, con las manos temblorosas.

—Amy, será mejor que te vayas —habló, cuando el silencio incomodo se tornó demasiado aplastante.

Amy se acercó lentamente a él, dándole una palmada consoladora en el hombro. La reacción de Sheldon fue inmediata.

—Ya sabes lo que siento acerca del contacto físico innecesario, Amy —exclamó, con aquella voz de acero que ella no escuchaba en él hace mucho tiempo.

Amy se apartó, el miedo temblaba en su voz cuando volvió a hablar.

—Sheldon... no dejes que Leonard entre en tu cabeza. Estamos bien, nos amamos, tenemos problemas pero sólo debemos esforzarnos en resolverlos —aunque intentaba sonar con seguridad, las dudas eran notorias en la voz de Amy.

Sheldon, aparentemente indiferente, dijo las palabras que romperían a su novia.

—Amy, estarás enterada de que el Acuerdo de Relación fue violado en el momento en el que tú y mi ex mejor amigo conectaron sus labios. De esta forma, estás libre de llamarte "mi novia" —los nudillos de Sheldon se pusieron blancos—. Puedes ir a buscar a alguien que te haga feliz —susurró.

—No harás esto, Sheldon —afirmó Amy, con mucho más convencimiento del que realmente sentía—. Si realmente crees todo lo dijo Leonard, permítenos mejorar juntos. No huyas de mí, Sheldon —a medida que las palabras salían de la garganta de Amy, sus ojos se humedecían.

—Sobresalgo en muchas cosas, Amy; pero ser un buen novio para ti no es una de ellas.

—Sheldon Cooper nunca se rinde —susurró Amy, con voz rota—, no te rindas con nosotros, Sheldon.

Después de un momento, él asintió. Se despidió de Amy plantando un beso en su frente, y se permitió reflexionar los hechos del día.

Hace sólo unas horas él y Leonard eran un equipo imparable en el trabajo. Avanzaron más en un día que en toda la semana; y luego, la bomba estalló.

Aguardaría hasta la mañana, cuando Leonard elimine el alcohol de su organismo y piense claramente, para tener una larga conversación con él.

En el mejor de los casos, reconocería que su repentina atracción por Amy fue producto de la intoxicación y el despecho; en el peor, habría perdido un amigo.

Pero mucho más tarde esa noche, mientas se revolcaban en sus respectivas camas, ambos científicos pensaron en la misma mujer: Amy.

Uno la consideró el amor de su vida, el otro, su salvación.

o

Descorchó una botella de vino con lágrimas en los ojos y manos temblorosas. La observó por un momento hasta estrellarla contra el suelo, caminó por encima del desastre de vidrios y vino, hasta su cuarto.

Perdóname, Leonard》susurró, antes de dormirse, con su mano sosteniendo dos anillos. Unos lirios yacían, algo marchitos, en la cabecera de su cama.

Nota de autora:

Vuelvo a subir este capítulo, al parecer ocurrió un error. No lo sé, agh.

¡Muchas gracias por los comentarios! Y disculpen la tardanza.

Creo que el rumbo de la historia será decidido por lo que hará Leonard cuando despierte, ya sobrio y con la mente… ¿clara?

¿Críticas?