Sigamos escribiendo siempre que los exámenes lo permitan. Espero que guste, para cualquier sugerencia, crítica, consejo review y os leo

Cap. 2. Enfrentarse a algo nuevo

Richard tuvo que dejar el orgullo de lado y salir de la habitación para ir al baño. Su madre lo esperaba en la sala adyacente.

Mirándolo a los ojos y sin necesidad de palabras lo llamó y éste se acercó con la cabeza agachada.

-Hijo- comenzó Martha mientras lo aupaba para sentarlo sobre sus rodillas- sé que estas enfadado por no poder ver a Haley este verano…

El niño seguía con la mirada perdida en algún punto indefinido del parquet de esa sala – pero te prometo que aquí has de hacer nuevos amigos, encontraremos la forma de pasárnoslo bien – y abrazándolo hasta colocar su espalda sobre su pecho, le dio un sonoro beso en una de las mejillas.

-Mira puedes probar suerte hoy mismo y comprobar por ti mismo que hay muchos otros niños que se vienen de la ciudad a pasar el verano aquí.

-¿De verdad?

-¡Pues claro tonto! Mira ven, te diré lo que vamos a hacer…

-No, no, no me apetece ir a por el pan – empezó a quejarse el niño cuando su madre le hubo explicado que esa era una buena manera de comenzar a hacer relaciones. – Además no conozco el sitio y… y seguro que me pierdo- continuo, haciéndose el remolón sobre una de las butacas que encontró en la planta baja.

-Richard, escúchame hijo… mira, yo tengo que quedarme aquí para atender al repartidor de pizzas y comida rápida cuando llegue, ¿o a caso prefieres hacerlo tu mientras yo voy a la panadería?

-¿Ves? Para ese tipo de comida no necesitamos el pan...

-Richard Edgar Alexander, no me seas vago y sal a airearte ahora mismo.

-Puf… con Haley ahora estaríamos en el parque, comiéndonos un polo contestó el niño dibujándosele una sonrisa tonta en la cara – pero nada... aquí no encontraré ni un amigo de 3 años aunque sea.

Y cogiendo el dinero que le dio su madre, tras volver a escuchar la ruta que le llevaría hasta la panadería, salió rumbo a lo desconocido.

La pequeña Kate acababa de cruzar la esquina de la calle que la llevaba a la calle a la que se dirigía cuando escuchó el llanto.

Prestando atención llegó a la parte trasera de un contenedor amarillo, donde se resguardaba un gatito que al parecer estaba herido.

La niña guardando el dinero que le había dado mama en uno de los bolsillos del fino vestido de gasa azul cielo, se llevó el dedo índice a la boca mientras miraba a la carita del lastimado y dolorido animal.

Se arrodilló para ir a cogerlo y al ir a levantarse el animal que se sentía poco sujeto fue a agarrarse a la niña y le arañó en la muñeca sin ser consciente. Kate al notar los arañazos estuvo tentada a no ayudar, pero recordó como papá le había enseñado que a veces, tanto las personas como los animales, se sienten atacados en un primer momento cuando alguien les ofrece una mano.

Así que sujetando mejor al gato con uno de sus bracitos mientras se lo llevaba al pecho, rebusco con la mano libre entre los bolsillos del vestido hasta dar con el pañuelo que buscaba.

Colocándoselo sobre la pata herida, intentó recordar como mamá le anudo una vez uno a ella, cuando dos años atrás se cayó en clase de equitación y se hizo aquel esguince.

Estando concentrada en ello, no se pudo dar cuenta de cómo un niño se acercaba por la espalda hasta que dándole con la punta del dedo en la espalda, consiguió sobresaltarla.

Girándose se le quedó mirando mientras el niño se presentaba como Richard Castle y dándole la manita le preguntaba su nombre a ella...

La niña agachó la cabeza mientras tragaba saliva… esas situaciones se le hacían cuesta arriba…

-¿Cómo te llamas? –volvió a preguntarle el pequeño con tono curioso

Kate permaneciendo en silencio empezó a notar como los ojos se le inundaban de lágrimas.

-¿No vas a hablarme? – insistió el niño incrédulo que no podía comprender por qué estaba pasando esa niña.

Y la peque echó a correr alejándose lo más rápido que pudo, dando un gran rodeo al pueblo mientras dejaba paso a las emociones…

`Pues que tonta´ pensó el niño enfurruñándose mientras sacaba la lengua a la figura de la niña que se perdía en la esquina de una nueva bocacalle.

Cuando creyó que ya no lo encontraría cerca de la panadería, Kate volvió con el gatito todavía entre sus brazos, y reubicándose, dio con la pequeña tienda, intentando entrar sin armar bulla.

Mientras Rick en casa le contaba lo sucedido a Martha.

-Mamá, pero es que no me ha hablado. Ni siquiera para decirme su nombre. ¡Y yo la he tratado bien! Eso es ser borde...

-¿Has probado a pensar que puede que esa niña estuviese triste? ¿O que tuviese un mal día? – le rebatió Martha.

-Pero… yo no tengo la culpa…

-Tú estabas enfadado cuando hemos llegado… y lo has pagado conmigo...

-¿Y cómo puedo ayudarle? Yo no quiero que este triste… pero…no sé si es de aquí mamá…

-Estoy segura. Y si es de aquí… no tardareis en volver a veros… es un pueblo pequeño hijo

La mujercita de la panadería que se encontraba de espaldas al mostrador, preguntó que iban a pedir mientras dándose la vuelta en ese instante, cambio de expresión ipso facto al ver a esa pequeña en una esquina con la mirada en la cabecita de ese animal que acariciaba... tenía que ser la hija de Jim, eran idénticos.

-¡Cariño! – exclamó quitándose el delantal mientras se arrimaba a la niña agachándose y abrazándola suavemente – dios… eres el reflejo de Jim – dijo acariciándole las mejillas.

Y Kate al ver que esa mujer le estaba hablando de papá, le devolvió el abrazo intentando controlar las lágrimas…

PD:

Hoy va dedicado.

'Aliviar el dolor de otros es olvidar el nuestro.´

"Tú no eres fuerte, es que tú eres un muro y puedes con todo lo que te venga y si no puedes, yo estaré ahí contigo apoyándote."

Gracias por todo, gracias por nada 29