Hola queridas! disculpen la demora :(
Quiero decirles que me alegra mucho haber vuelto a leerlas, de verdad vale la pena hacerme un ratito para publicar estas historias, las extrañabaaa!
y bueno, eso... dejo los agradecimientos:
A una anónima por ahí que se olvidó de firmar :), mi amiga Selenita, Criztal (gracias por animarte a dejarme un review! :D), Karly15, C-Higurashi, mi amiga Dayanna (no alcancé a escribir uno del cumple de Serena :(), Luna-P27, mi amiga Ediebella (que emoción los preparativos! se me ocurrió Carolina, probablemente se te haya ocurrido otro a ti, ahí me cuentas después cómo quedó el nombre), mi amiga SalyLuna, mi amiga PaUsagi Shields (gracias!), mi amiga Yesqui2000, SirenaMisty (gracias por el rw y ya sabes que me encantan tus historias!)... y a toooodas las que me dejaron en sus alertas, muuuuuchas gracias! Me gustaría escribirle más a cada una, pero en honor al tiempo les mando besos a todas y cariños generalizados, jaja...
Espero les guste el cap. que les traigo ahora y que todo siga muy bien en sus vidas, buenas vibras, amor, paz, y pavos reales coloridos para todas!
Ro.
DISCLAIMER: nada me pertenece, sólo la idea de poner a los personajes en esta situación.
Tormenta, oscuridad y algo más.
"Tranquila, no llores, no pasará nada" la suave voz de Darien, acompañada de una dulce sonrisa y su cálido abrazo, lograron calmar por un milisegundo a la aterrada rubia.
Sólo por un milisegundo, luego volvió a desatarse el caos y continuaron los llantos y gritos que caracterizaban cada tormenta en la casa de Serena y Darien. El moreno sabía que los truenos y relámpagos asustaban a su esposa más que nada en el mundo, lo sabía muy bien, pero nunca había logrado entenderlo, ¿qué podía ser tan terrorífico de un destello de luz en el cielo, seguido de un poco de ruido? En fin, como Andrew siempre le decía, a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas… 'Sobre todo a Serena' pensó el pelinegro.
El moreno continuó abrazándola, había aprendido a sacarle provecho a estas situaciones, además le encantaba sentir a su esposa tan vulnerable en sus brazos, era simplemente adorable.
O por lo menos lo fue hasta que la famosa tormenta causó un apagón en toda la ciudad y el miedo de la rubia se convirtió casi en histeria.
"Serena no grites" la voz del moreno sonaba aún suave, sólo un poquitín irritada "sólo tenemos que ir a buscar una linterna, ¿sí?"
La rubia sólo asintió tratando de tragarse sus sollozos, odiaba ser tan llorona, pero no lo podía evitar, las tormentas y la oscuridad eran dos de sus peores miedos, y ahora se habían juntado ambos. Mientras trataba de controlarse, sintió la mano de su esposo tirando suavemente de la suya. Darien caminó lentamente, intentando no tropezar, y ella lo siguió desde muy cerca. Cuando llegaron al armario en el que Darien mantenía todas las cosas necesarias en caso de emergencia, la rubia se relajó un poco, por lo menos ahora volverían a tener un poco de luz. El pelinegro buscó a tentones la linterna y no tardó en encontrarla, la tomó en sus manos, cerró la puerta del armario, y cuando intentó encenderla, no sucedió nada. Serena estuvo a punto de volver a entrar en colapso, pero el moreno se le adelantó tranquilizándola.
"Son sólo las baterías, déjame buscar la baterías de repuesto"
La rubia agradeció internamente el tener un esposo tan precavido y ordenado, si ella viviera sola estaría probablemente enrollada en un sillón, a oscuras y muerta de miedo, recriminándose por ser tan descuidada y no pensar en este tipo de situaciones por adelantado. Pero no tenía que preocuparse de eso, tenía a Darien, el mejor esposo del mundo, el más considerado, el más cariñoso y…
"¿Serena qué pasó con las baterías de repuesto?" el moreno tuvo la esperanza por unos segundos de estar equivocado en lo que estaba pensando.
"¿Eh?" la rubia no captó el tono casi inculpador del hombre frente a ella "tú dijiste que ibas a buscarlas"
"Las busqué" contestó "y no están donde deberían estar, ¿sabes algo al respecto?"
De pronto un recuerdo fugaz vino a la mente de la rubia, de pronto recordó que ella había ocupado las baterías y lo que es peor, recordó lo que había hecho con ellas.
"Este, hmm…" rascó la parte de atrás de su cabeza, tratando de encontrar las palabras precisas "¿las ocupé?" sonó como una niña pequeña "¡lo siento Darien!"
El pelinegro contó mentalmente hasta diez mientras suspiraba pesadamente.
"¿Para qué ocupaste las baterías de emergencia, Serena?"
"El conejito que compré el otro día en la tienda no incluía baterías, así que…" Darien ya no escuchó nada más luego de la palabra conejito.
'¿Para un conejo de peluche?' pensó mientras pasaba una de sus manos por su negro cabello.
"Entonces vas a tener que pasarte el resto de la tormenta a oscuras" ya estaba molesto y no se esforzó mucho por ocultarlo "y sin mí a tu lado consolándote"
"¡Pero Darien…!" Serena intentó detenerlo, pero el moreno ya se alejaba de ella por un pasillo que siquiera podía distinguir.
Lo siguió lentamente, intentando no chocar con las paredes, ni tropezar con las cosas que ella misma había dejado tiradas por ahí.
"¡Darien, discúlpame!" gritó por el pasillo "¡te juro que no volverá a ocurrir, lo prometo!"
Escuchó un silencio en los pasos de Darien y la chica dibujó en sus labios una sonrisa vencedora 'no puede resistirse a mi' rió suavemente. Pero casi inmediatamente los pasos volvieron a escucharse y no parecían precisamente acercarse a ella '¡Diablos! No funcionó.
La rubia volvió a caminar, esta vez un poco más rápido intentando alcanzar a su esposo, pero su torpeza, sumada a la falta total de luz, le jugaron en contra y no pudo evitar chocar de frente con la pared que daba al comedor.
El ruido del golpe se escuchó, incluso varios metros más allá, donde se encontraba Darien, quien por muy enojado que estuviera, no podía ser indiferente a lo que parecía ser una caída de su amada esposa. Se dio la media vuelta, suspiró de nuevo y volvió a caminar en dirección al origen de todos sus tormentos y la dueña de su corazón.
"¿Serena, estás bien?" extendió su mano para ayudarla a levantarse, pero fue la chica quien lo jaló hacia ella, en el suelo.
"Darien lo siento" susurró cuando él se sentaba a su lado y sus manos fueron a acariciar el masculino rostro, buscando sus labios, para luego besarlo suave y tiernamente.
"Eres tan descuidada" habló jadeando entre los besos de la rubia, que le quitaban la respiración. El enojo ya había quedado en el olvido.
"¿Qué tal si aprovechamos mi descuido, la oscuridad y la lluvia, y hacemos algo para distraernos?" sus labios sólo a milímetros de distancia, acariciándolo con su aliento tibio, mientras sus manos jugueteaban con la camisa del moreno, de una forma más que coqueta "Así no me da tanto miedo la tormenta"
"Manipuladora" rió contra sus labios y volvió a reclamarlos en un beso "sabes que no puedo resistirme a ti"
Serena sonrió victoriosa una vez más, sabía que no había perdido su efecto sobre su esposo. Y aunque aún le asustaban enormemente las tormentas, ya les estaba encontrando una utilidad y no parecían tan terribles después de todo, por lo menos no al lado de Darien.
Ya, ojalá les haya gustado, que tengan lindo día... y recuerden que sus reviews son mis sonrisas!
Un abrazo!
