Es imposible aguantar más. Sientes un latigazo y te vas entre ambos, estrechándote a su alrededor, sintiéndolo más aún si eso es posible. Notas cómo arquea su espalda y tiembla, y el calor te invade, inunda tu ser. Esto debe ser el cielo o quedarse cerca.

Escuchas algo romperse. Al principio no caes, sigues en éxtasis, pero cuando tu compañero sale de ti no muy delicado y le ves más blanco que de costumbre te sobresaltas. Bajas la mirada y ves el preservativo aún puesto pero roto en el extremo, y un hilo blanquecino goteando hasta el suelo. Sigues el rastro por la cama hasta ti. Buscas sangre o algo alarmante, pero no hay nada más. Sientes alivio pero Sherlock parece sentir lo contrario. Haces ademán de tranquilizarlo, pero se zafa y se encierra en tu dormitorio. Suspiras. Sabes que está bien y eso es lo importante. Ya lidiarás con su actitud más tarde. Y te rindes a la cama.

Despiertas. Te urge ir al baño, pero está ocupado. Esperas en la puerta, esperando verlo más tranquilo, pero no sale. Quince, veinte, treinta minutos. Golpeas la puerta asustado. ¿Realmente le habrá pasado algo? No hay respuesta y decides tirar la puerta abajo. La imagen que ves - aun conociéndolo - si te lo cuentan no te lo crees.

Encuentras a Sherlock cabizbajo entre no uno ni dos, sino cinco predictor. Sonríes ante la imposibilidad de la situación.

- No tiene gracia. No estoy preparado - dice muy en serio.

Te acercas, levantas su barbilla y le miras con ternura, porque es Sherlock y nadie más.

- De quedarse embarazado sería yo y no tú. Es en mí en quien has eyaculado - . Y te adelantas a su pregunta - no, no lo estoy, somos hombres, eso no es posible. ¿Qué hacías en clase de biología? No, olvídalo, no quiero saberlo.

Le ofreces la mano para levantarse. No opone resistencia, no hay quejas, reproches o teorías descabelladas. Parece perdido, como si le hubieran negado algo de pleno derecho.

Le guías hasta la cama y le arropas. Tienes hambre, no has desayunado todavía. Echas un último vistazo y esperas que se levante mejor de lo que se ha dormido.

Tu esperanza se va al traste cuando lo ves entrar con la mano apoyada en una gran barriga redonda. No puedes creerlo, ¿la vida te está tomando el pelo?

Se sienta a tu lado, mejor dicho, se tumba, con la cabeza en tu regazo y los pies en alto, haciendo círculos con su mano sobre el sospechoso abdomen, mirándolo atento, como si esperara verlo moverse.

Acercas tu mano con suavidad bajo su pijama, quieres comprobarlo por ti mismo. ¡Increíble, no es posible!, a tu cabeza le cuesta asimilarlo. Ciertamente está embarazado. No puedes ver su cara con claridad, pero sabes que su sonrisa 'te lo dije' está presente.

Piensas en una posible explicación, pero por mucho que lo intentas - y lo intentas - no la encuentras. Al cabo de una hora seguís en la misma posición, por lo que deduces que Sherlock se encuentra demasiado cómodo para moverse. Intentas la última, una idea que ni siquiera sabes - o insistes en negar - porqué te pertenece.

Te acercas a su oído, notas su respiración, cierras los ojos inconsciente y le susurras:

- Me apetece repetir tanto lo de anoche. Es una pena que no se pueda hasta dentro de nueve meses.

La erección involuntaria de tu miembro hace el resto. Sherlock se levanta como un muelle ante tus ojos. Tiene esa sonrisa traviesa de medio lado que tanto odias, aunque en el fondo te gusta.

Sin darte cuenta está en tus labios, calmado, suave, no sabes a qué pero sabe delicioso.

- Todo fue un experimento, ¿verdad? - preguntas rozando sus labios.

- En pro de la ciencia - sonríe en los tuyos. Pero no temas, mañana todo volverá a su cauce.

- No lo creo - e invades su boca con correspondencia, bailando de nuevo, haciendo participe todo el cuerpo. Un solo cuerpo.

Espero que les haya gustado, sobre todo a ti, Momo :)

Todos los reviews serán bien recibidos, no sean tímidos :D

Gracias de antemano *abrazos para todos*