Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Vengo con el segundo capítulo, hasta que la inspiración me lo permita. No me olvidé de tooodo lo que tengo por actualizar, tengan paciencia, irá saliendo. Gracias por tus amorosos reviews, me emocionaron como no tienen idea. Si este capítulo les gusta, por favor, comenten. Espero alcanzar a cubrir sus expectativas. Los adoro!
Disclaimer: Los perfectos personajes lamentablemente no me pertenecen, son obra del gran maestro Isayama Hajime.
Advertencias: Muchos feels, angs, y nada, eso, ya saben. preparen el cloro, jajaja.
DEDICATORIA ESPECIAL: Para todos los que me dejaron sus preciosos reviews, que inflaman mi corazón de alegría:
*RivaiFem TA - hermosa mía, y la primera como siempre, te amo preciosa!
*Ola-chan - Dios! Casi me desmayo, tengo un review tuyo, no sabes cuanto me emocionas!
*Yadira951 - Mi corazón, no quiero hacerte llorar, ya verás que todo se solucionará (aunque no sé cómo, jaja)
*Yaritza9 - Prometo que a partir del siguiente cap se empezará a saber el calvario por el que pasó Eren
*Takari x siempre - Pediste más, aquí lo tienes
*YAOI´BLYFF - Mi autora favorita, amiga compinche del alma, recibir un review tuyo es la gloria, gracias
*Daughter of Calypso - Ya lloraste, hermosa? Quiero saber si este cap te emociona también, je.
*Soku04293 - Saqué el cap lo más rápido que pude, realmente lo leíste 5 veces? Wow! Muchísimas gracias
*Frozen muse - No llores, bonita... bueno, llora un poquito más, aguanta que ya lo arreglo (espero, je)
*Xzero Kill - Diossss! Amo tus reviews! ya te lo dije, es como que me llenan de energía e inspiración, no me faltes!
*Beicon-MagicBL - Eres muy intuitiva, preciosa, sí, ando muy emotiva, y sí, me han pasado cosas tristes... pero ya se viene lo lindo!
*Kami no musume XD - Jajajaja "mujer de ovarios de acero, axilas de espartana", todavía me sigo riendo! Gracias por el hermoso review
*AegisVi - OMG! Que review! Me dejaste temblando las emociones, muchísimas gracias, hermosa. Realmente que lo disfruté muchísimo, no sé, creo que lo leí como tres veces. Creo que no merezco tantos halagos, pero ya, los he disfrutado muchísimo. Espero este nuevo cap te guste también (cruza los dedos)
Gracias a todos los que lo siguen, comentan y lo pusieron en favoritos, ahora si, enjoy!
.
.
"Y es que cuando uno sacude el cajón de los recuerdos,
son los recuerdos los que terminan sacudiéndolo a uno".
Andrés Caustera-Micher
.
.
Miro las pastillas frente a mí. Una blanca redonda, una amarilla pequeña, una alargada blanca con verde. Y no recuerdo si Steven me dijo que tome la mitad de la amarilla o la mitad de la blanca. Así que mientras las miro, pienso… rebusco… y no encuentro… suspiro. Miro las recetas al lado, todas esas líneas que no significan nada para mí. Si hubiera hecho dibujos sería mejor.
Quiero llamar a madre… o a Erwin… o a cualquiera que me tenga compasión. Definitivamente necesito aprender a leer.
— ¿Qué sucede? –Pregunta el hombre hermoso que se viene refregando el cabello después de tomar una larga ducha, mira donde yo estoy mirando. No quisiera pedirle ayuda, pero debo.
—No recuerdo… si es la mitad de esta… o esta… -le explico pausadamente.
Agarra las recetas y lee.
—Es la mitad de la blanca, y son dos de las amarillas.
—Oh –hago la combinación adecuada con tranquilidad, pero no tengo agua, miro las muletas de reojo, no quiero usarlas mientras Eren me mira, apenas ve mi inutilidad, viene a mi rescate, y no quiero depender tanto de él, ni que se vea en la obligación de ayudarme tampoco.
—Te traeré agua –dice y se va a la cocina, me quedo con la boca abierta, pero decido no negarme. No quiero causar problemas.
Vuelve con el agua, y tomo la medicación.
—Voy a conseguirte de esos pastilleros con días, será más fácil, entonces sabrás si tomaste o no las píldoras.
—Bueno.
— ¿Qué quieres hacer? –"quiero que me abraces…", no respondo, tengo miedo que mis pensamientos salgan de mi boca, y no es lo mejor, no estoy muy seguro de porqué, solo sé que es mejor no decir nada ahora-. Oye, ¿quieres ver un poco de televisión? ¿Quieres ir al baño?
—Ir… iré a la… habitación –se acerca para ayudarme pero lo detengo con mi mano buena-. Déjame… intentar…
Frunce las cejas pero se aleja y me mira, es tan difícil hacer esto con su mirada en mi cuerpo, es como si estuviera esperando que fallara. Me lleva al menos tres minutos ponerme de pie, tambaleándome, mi sentido del equilibrio está visiblemente afectado, porque a pesar de tener una pierna enyesada y un brazo, debería ser capaz de ponerme de pie. Pero es una sensación muy extraña, como si caminara sobre arena. Suspiro, agotado, con lentitud puedo afirmarme de las muletas, y avanzo muy despacio. Me sonrío, parece que al fin empiezo a entender cómo funciona esto. Si puedo, me repito, como la doctora Petra me dijo que hiciera. ¿Hoy tengo que verla? No estoy seguro.
—De verdad… ¿no prefieres que te ayude? –me pregunta Eren, y niego con la cabeza.
Se supone que voy a mi habitación, pero estoy tan metido en mi interior que cuando me percato, no sé dónde terminé. Miro alrededor, es como una especie de oficina en la casa, ¿qué es una oficina? No lo sé. Pero estoy seguro que este lugar se llama así. Hay una biblioteca en una de las paredes. Me acerco y me quedo embobado mirando los lomos de los libros por mucho rato.
Me da algo de tristeza que exista tanto por leer y que yo no pueda. Realmente me intriga, ¿qué dirán?, ¿qué historias contarán?, ¿por qué los tengo? Me acerco más, inconscientemente, mi mano buena se acerca a unos libros algo altos de color rojo. No lo sé, simplemente quiero tocarlos.
Los saco parcialmente de su lugar, pero son muy pesados. Mi ansiedad crece, la respiración se acelera. El escritorio está lejos, no lo pienso mucho, los tiro al piso, uno de los lomos me da en el empeine y contengo un gemido de dolor. Son tres libracos. Dejo una de las muletas contra la biblioteca y apoyándome en la otra me deslizo despacio hacia abajo. Ya me muevo un poco mejor, o será que estoy adaptándome a usar lo poco de movilidad que tengo.
Me arrodillo y toco las tapas, tienen letras doradas al frente, no sé qué dirán. Apoyo mi espalda contra el mueble y pongo uno de los tomos sobre mis piernas. No está muy iluminado, porque las cortinas están cerradas, pero la tela es fina, aunque es suficiente para ver. Todo el proceso me debe haber llevado como media hora. Al fin, suspiro y abro la primera hoja.
Es un libro de fotos, no es un libro de letras. Fotos de Eren y yo, me quedo muy sorprendido. Toco las imágenes con la punta de mis dedos, no sabría cómo decirlo, pero siento como si esas fotos estuvieran calientes, como si brillaran con luz propia en ese cuarto. Esto es desesperante, ¿por qué no recuerdo esto? ¿Por qué estoy tan perdido ahora? Soy como una persona nueva en un cuerpo viejo. En cierta manera me angustia, y cuando menos espero, gotas gordas y pesadas caen sobre el plástico que recubre esas imágenes. Es tan extraño, porque no quiero llorar, es como si mi cuerpo tomara decisiones por su cuenta.
La mayoría de las fotos son de Eren y personas que no conozco. Lugares que me asustan, ¿esos colores son de verdad? Hay unas donde al fondo hay una masa gigante de agua clara, y nos sacamos fotos con monstruos, contengo un chillido, estoy asustado.
— ¿Levi? –Eren aparece peinado y cambiado adecuadamente, se acerca y yo instintivamente me encojo-. ¿Estás bien? –me doy cuenta que el trato del hombre precioso se suaviza con el paso de las horas, sin embargo mientras mejor me trata más quisiera alejarme-. Ah… -dice mirando las fotos y su semblante cambia, sus ojos se llenan de tristeza. Luego se sienta a mi lado-. Estas son de las vacaciones en Maui.
No sé qué es Maui. No sé qué son vacaciones, suena a algo muy complicado.
—Fuimos a una playa privada, y estaba lleno de cangrejos –Miro de nuevo la foto, Eren no parece asustado.
—Parecen monstruos –digo bastante serio, y entonces Eren se ríe muy suave. Pude captar todo, hasta el más mínimo movimiento de su piel, como los pliegues a los costados de su boca se contraen y muestran sus perlados dientes. Es la sonrisa más linda del mundo, estoy seguro.
—De cerca tal vez, pero no son peligrosos… bueno, a menos que te dejes capturar por sus pinzas, pero estos eran pequeños. Estos son delfines… -dice señalando una de las fotos. La miro, estamos con unas cosas raras, como lentes que no son lentes sobre la cara y unos tubos-. Siempre te gustó la adrenalina –me cuenta.
— ¿Quién es adrenalina? –digo frunciendo el ceño, Eren se vuelve a reír y me mira curioso.
—No es una persona, es una hormona, es como… una sustancia que tu cuerpo produce ante situaciones que provocan que se te acelere el corazón. Te gustaba hacer saltos bungee, paracaidismo, conducir a altas velocidades…
—Jesús… –ahora mismo correr se me hace algo arriesgado, no puedo imaginarme en esas situaciones, pero a medida que paso las hojas me doy cuenta que Eren tiene razón. Ese otro "yo" del pasado está haciendo todas esas cosas en las fotos.
Ya no quiero ver más, cierro el libro. Lo único bueno, son las imágenes donde Eren sonríe. Me giro y con dificultad vuelvo a incorporarme, el hombre hermoso me ayuda un poco, no quisiera, pero aún no me regresan las fuerzas del todo. Salgo despacio de la oficina y decido ir al baño por mi cuenta. No voy a admitirlo, pero aún me da algo de incomodidad ese lugar.
Prendo la luz y apenas miro a esa cosa como espejo largo un grito aterrador. Las muletas se deslizan de mi torpe cuerpo y me arrastro desesperado, ¡necesito huir, NECESITO HUIR, AHORA!
— ¡Levi! ¡¿Qué sucede?! –el hombre hermoso se acerca, pero estoy tan alterado que no puedo hablar bien, solo gruñidos e incoherencias. Estoy aterrado.
—¡Asssaaa, assrraaa, aaah! ¡Assaaaa!
—Tranquilo, tranquilo, tranquilo… shh, shh –me abraza con sus fuertes brazos, es como una enorme muralla de protección, cierro mis ojos y me aferro con alma y vida, eventualmente respiro, un poco ahogado entre lágrimas y mocos. Hasta que me encuentro con esos brillantes ojos preocupados.
—Asss… saca… el… monstruo… Eren… -me aferro a su pecho de nuevo, temblando como un ternero recién parido, susurrando como si la voz fuera a desaparecer en cualquier momento.
— ¿Qué monstruo, Levi?
—Baaa… baño… yiii… -quiero señalar a ese espantoso lugar, pero mis dedos no obedecen, gruño frustrado. Eren suspira y mira para el cuarto.
—No hay ningún monstruo… sólo es… el espejo… -no entiendo-. Ven –Me levanta entre sus brazos y afirmo mi pie sano, casi que me lleva alzando, sin dejar de abrazarme y yo tiemblo de nuevo-. Levi… ¡Levi! Mira, estoy aquí, contigo, no hay monstruos… mira bien…
El aliento sale de mi boca, tan largo y fuerte que estoy seguro que probablemente una parte de mi alma se ha esfumado también. Yo soy el monstruo, y al lado del hombre hermoso mi fealdad es mucho más notoria. ¿Cómo es que Eren no se asusta? Yo saldría corriendo si pudiera. Una larga cicatriz nace de mi cuello y me llega por el costado de la quijada. Tengo derrames en mis ojos, manchas rojas, como si gotas de sangre hubieran salpicado dentro, estoy sin cabello y una gruesa venda me cruza la frente, otra pequeña cicatriz me cruza el labio superior que está algo hinchado… no estoy seguro de ser yo mismo… "Eso" que me devuelve la mirada atentamente… no es Levi… es como si hubiera explotado y hubieran unido mis partes con pegamento de mala calidad… Comienzo a mirar mi mano, como si la hubiera descubierto de repente, otra gruesa venda cubre mi muñeca y cerca del codo están todos los hematomas de donde pusieron los cuantiosos sueros.
Si así soy por fuera… me pregunto cuan monstruoso debo estar por dentro… Me suelto de Eren, que se resiste un poco a dejarme ir, pero lo hace. Oh… me mira con tristeza… sus ojos están húmedos… parece que es lo único que provoco a mi alrededor… tristeza, decepción… lástima.
—Entiendo… -dijo ya más calmado. Me sostengo de las paredes y me alejo, quisiera volar… me pregunto si el antiguo yo lo hacía. Parece una especie de super héroe, de cosa maravillosa y lejana.
— ¿Levi? –siento los suaves pasos del hermoso, cada vez más hermoso, hombre detrás de los míos.
—Voy a… cama… -no puedo ordenar todo en mi cabeza, estoy muy confundido-. Tch…
—La habitación… eh… está del otro lado –habla suavemente, como si me fuera a desarmar en cualquier momento. Miro alrededor, buscando, estoy seguro que era aquí. ¿Los cuartos de esa casa se mueven? Quiero volver al hospital.
Un chirrido agudo me hace saltar en mi lugar y me afirmo de las paredes, ¿qué fue eso?
—Iré a ver –dice Eren.
— ¡No! –agarro una manga de su camisa y me regresa la mirada.
—Están llamando a la puerta. Cuando… el timbre suena –dice señalando arriba y mis ojos buscan en el techo, no sé qué carajos está señalando-, es porque alguien ha llegado. No te muevas, por favor, ya regreso.
Observo su espalda hasta que se pierde. Estoy asustado. Miro alrededor de nuevo, ¿y si nunca encuentro mi cuarto? ¿Mi cuarto? ¿Cómo era? Mis dedos aprietan el empapelado de la pared. No puedo recordar, no puedo recordar… tenía… ¡una cama! Sí y… ¿un sofá? ¿Una escoba? Vamos Levi, recuerda… tengo pantallazos dentro de mi cabeza, la sacudo, como si con eso pudiera lograr que las imágenes vuelvan, pero no, está todo negro… ¿y si jamás recuerdo nada?
— ¿Levi? –alzo la vista y sonrío espontáneamente.
—Erguit…
—Amigo –el rubio se acerca despacio y me abraza con fuerza-. Mírate, ya estás en tus propios pies. ¿Cómo te sientes?
—Asustado…
—Está bien, debes tomarlo con calma. Vine ayer, pero estabas durmiendo. Terminé con algunas cosas importantes, y me pedí unos días en el trabajo. Así que si no te molesta, me quedaré y te ayudaré un poco, ¿te parece bien? –asiento con la cabeza, Eren mira desde el pasillo, no parece muy contento, tiene el semblante serio-. Ya está, Eren. Puedes dejar que yo me encargue –habla el rubio con amabilidad.
—Iré a mi departamento –avisa con voz apática, aprieto mis dedos, no quiero que se vaya-. Levi, volveré a la noche.
—No es necesario –avisa el rubio, y yo siento una punzada en el pecho, Eren lo mira muy mal.
—Volveré a la noche –repite con lentitud, y veo que se miran largamente con Erguit. Tengo la impresión que algo está pasando, pero no estoy muy seguro qué es. ¿Debería decir algo?
—Eren… vuelve… -ambos me miran, el hombre hermoso relaja su semblante y levanta una ceja para mirar a Erguit.
—Ya escuchaste, volveré –y se retira.
—Algunas cosas nunca cambian… -susurra Erguit-. ¿Quieres descansar un poco? ¿Quieres ir al baño? ¿Tienes hambre? –es como una ametralladora de preguntas, sonrío levemente, por un momento me olvidé del monstruo.
—Ufff… puré… pero… quiero… mmm… orina… orina… tch…
—Quieres orinar, está bien, te llevo.
Vaya, es fuerte, parece que es fácil para él cargarme. Erguit es cálido, y enorme. Como un… árbol enorme, o yo estoy muy chico… Me pregunto si me habrán achicado en el hospital… quisiera crecer como él. Eren también es grande. Grande es mejor.
Erguit sonríe mucho. Parece que le gusta sonreír. El puré está muy bueno, y también hizo esa cosa marrón… bife… es duro para masticar, pero lo corta en trozos pequeños, es sabroso. Quiero comer esto todos los días de mi vida.
— ¿Quieres más? –asiento con la cabeza varias veces, pero un leve mareo me invade-. Diablos, sí que tenías hambre. ¿No desayunaste?
— ¿Deyunaste?
—Desayuno, es la primera comida del día.
— ¿Cuántas comidas hay?
—Bueno, por lo general cuatro, desayuno, almuerzo, merienda y cena, aunque puedes comer otras cosas también.
—Eso es… uufff… masticar y masticar… mucho masticar…
—Hazlo despacio, ya te acostumbrarás –dice y me limpia con una servilleta. Luego me sirve ese líquido color negro, me gusta, es dulce, aunque me hace arder un poco la boca-. Luego podemos ir al patio. Hace calor afuera, un poco de aire fresco te haría bien.
—Aire fresco… bueno.
Ah, el patio es maravilloso. Aunque me pone nervioso el ruido de las hojas. Parece como si el árbol se fuera a caer en cualquier momento, pero Erguit me explicó que no se caerá. No estoy tan seguro. El pasto es lindo, repaso con mi mano varias veces, es tan… verde.
De pronto, como su fuera una burbuja en mi cabeza que estalla y me ilumina, un recuerdo me asalta. Los pies desnudos de Eren caminando por el pasto, y su risa maravillosa, más salvaje y libre que nunca.
—Levi, ya basta, ja, ja –su cabello se mece mientras corre, sus ojos lanzan destellos alegres, rueda por la hierba, y el pasto se enreda en su cabeza-. Hagamos el amor aquí –me susurra afilando la mirada y ladeando su cabeza. Su hermosa cabeza.
— ¿Levi?
—Erguit… tú sabes cómo… esa cosa que… espera… "firma", enséñame, ¿cómo hago esa cosa?
— ¿Firma?
—Sí, Eren necesita que… yo debo hacer… firma, por el… tch… mmm… ¡divorcio! –recuerdo súbitamente, y me pongo muy contento de no haberme olvidado-. Ese papel que se llama divorcio.
—Levi… ¿entiendes lo que es un divorcio? Es decir, claro, te ayudaré a que firmes, pero… ¿estás seguro qué lo quieres hacer? –lo miro lleno de dudas y el rubio suspira, joder, lo puse triste ahora. Parece que tengo un don para poner triste a la gente-. Trataré de explicarte. Cuando… cuando dos personas se aman mucho, a veces llegan al punto que… se casan.
— ¿Se cansan?
—No, se casan, casamiento –dice juntando las manos y estoy tratando de poner toda mi atención, pero el ruido de las hojas me distrae bastante-. Es una ceremonia, se colocan anillos en las manos para mostrar al mundo que tienen una unión especial.
— ¿Yo estoy… casamiento con madre?
—No, son… diferentes maneras de amar, amor de pareja. Es muy fuerte y especial. El divorcio es, lo contrario al matrimonio… perdón, quise decir casamiento, matrimonio y casamiento es lo mismo. Pero el divorcio… -suelta sus manos y creo que estoy empezando a entender-. El divorcio disuelve esa unión especial.
Me da algunos minutos para que procese la nueva información. Mis ojos se pasean por todo el lugar. "El divorcio disuelve". No entiendo todavía. Pero suena a algo feo.
—Eren y tú… bueno, ustedes se casaron. Y… no estoy muy seguro de todo, pero creo que tú no querías firmar esos papeles.
— ¿No? ¿Por qué? –Erguit me mira con algo de dolor.
—Bueno… nunca hablaste de eso conmigo, pero… supongo que no querías disolver esa unión especial con él. Aunque las cosas ya eran insostenibles.
No entiendo de qué habla, aunque me estoy esforzando mucho. Suspiró y me toco la frente, me duele la cabeza, esto es demasiado difícil.
—Erguit… yo hago… firma… ¿está bien?
—Sólo si es lo que quieres…
— ¿Qué pasa si… hago firma? Se disuelve… cass… ¿se disuelve Eren? –pregunto alarmado.
—No, no, pero sin duda el lazo entre ustedes… bueno, eso sí va a desaparecer… al menos en los papeles. Voy a ser honesto, creo que sería lo mejor para los dos… pero no quiero mentirte, antes de que todo esto sucediera… tú no querías firmar. No te sientas obligado… tal vez deberías darte un poco de tiempo para pensar, si realmente quieres hacerlo. Eren ya no vive aquí, creo que se fue hace un mes. Eso me dijiste la última vez que lo hablamos.
— ¿Eren se irá?
—Eren ya se fue, Levi.
—Pero vuelve, a la noche, dijo… ¿lo dijo? –ya no estoy seguro ni de lo que veo.
—No me refería a… mira, si firmas el divorcio, él se irá definitivamente, ya no volverá.
—Oh… Eren es lindo… ¿no puede?... ¿quedarse? La casa es… grande… muy grande –digo mirando la construcción a nuestras espaldas.
—No, Levi… Eren se irá y no volverá –de pronto me falta un poco el aire, me toco la boca distraídamente. Yo quiero que vuelva.
—Si yo… no hago firma, ¿se queda?
Erguit no responde, pero creo que esta vez comprendí, Eren no va a quedarse. Se irá para no volver, porque eso es lo que él quiere, sino ¿por qué insistiría tanto en que firme? No entiendo sobre papeles, pero parece que es importante.
—Es lindo, muy lindo… pero él quiere… esa firma…
Bueno, ¿quién querría quedarse al lado de un monstruo?
—Escucha Levi… -Erguit me agarra una mano con suavidad-. Pase lo que pase, yo estaré aquí. No soy tan lindo como Eren, pero… no te dejaré solo. Yo estaré. Lo prometo.
—Gracias… -no es lo que me gustaría, pero no puedo obligar a Eren. Me gustaría entender por qué quiere irse, además de que soy un monstruo, me gustaría saber, qué le molestó tanto. ¿Qué hice?
Erguit me ayudó a llegar a mi cuarto. No lo reconocí la primera vez. Se durmió a mi lado, él también parece muy cansado. Pero yo no logro dormir demasiadas horas juntas. Steven dijo algo así como que la regulación de mis horas de sueño iba a ser complicada el primer tiempo. Creo que empiezo a entender a qué se refería. Me deslizo al suelo, y vuelvo con los Cd´s. Necesito saber, tengo que entender, por qué quiere irse. Pero creo que no lo voy a encontrar entre esos videos.
45, dice uno de los Cd´s, recién me percato que puedo reconocer los números, no así las letras. Lo coloco, con el volumen bajo para no despertar a mi amigo, aunque por la manera que ronca no creo que lo haga aunque le bailen encima.
Aparece Eren sobre el sofá del living, leyendo un libro y comiendo algo… es una cosa roja, y cada vez que la muerde hace un ruido como de raspado que me da escalofríos, pero parece disfrutarlo.
"—Aquí vemos al perezoso en su hábitat natural, haciendo lo que más le gusta hacer… llenarse la boca…
Eren mira la cámara y enarca una ceja.
— ¿Perezoso? Levi, acabo de limpiar la casa contigo, estoy exhausto… no me filmes, estoy hecho un desastre –dice y se tapa con el libro.
—El perezoso se esconde ante la repentina presencia del depredador…
—No jodas… deja de llamarme así –reniega e infla los cachetes, es adorable. Escucho una risa ronca-. ¿Sabes? Algún día te filmaré cagando y te extorsionaré con eso.
—Oh, ¿escucharon? Esa boca de princesa, enamora.
—No te quejaste de "mi boca de princesa" esta tarde.
—No, claro que no, es mucho mejor cuando te la relleno apropiadamente…
Hace una seña con su mano, con uno de sus dedos, no sé qué significa pero escucho que me río de eso.
— ¿Qué quieres?
—Tengo una sorpresa para ti… sobre la mesa del comedor.
Mira hacia ese lugar y sonríe.
—Anda, ve a ver, es un regalo.
La cámara lo sigue y el cambio de su expresión es maravilloso, agarra un sobre blanco y algo grande. Saca unos papeles de adentro y se tapa la boca, mientras mira de nuevo a la cámara sorprendido.
—No puede ser… ¿Roma?
—Sí, Roma, el Coliseo, la Fontana di Trevi, Venecia y los malditos barquitos de porquería, pastas y toda la cosa.
—Joder, no lo puedo creer.
—Bueno, tenías razón, estuve trabajando demasiado, un par de días para relajarnos los dos solos estará bien, ¿te gusta?
—Gracias, Levi –agrega con la voz perforada por las emociones, suelta los papeles y corre hacia la cámara que queda acostada sobre la mesa".
Se escuchan ruidos como de algo pegajoso, y resoplidos. Joder, quisiera ver que está pasando. Quito el disco y lo guardo. Realmente quisiera recordar eso. ¿Qué carajos será Roma? Parece que hay papeles que también sirven para alegrar a las personas. Tomo otro disco, dice 82 y está lleno de marquitas rojas, pero no sé qué significan. Lo coloco.
"—Anda, dilo para que quede grabado, tal vez mañana con los nervios te olvides…
—Levi, no voy a olvidarme de mis votos matrimoniales. Y además tú no me has dicho nada aún.
—Tú primero.
Eren suspira, está recostado en la cama, tiene cara de cansado, pero la sonrisa no abandona su hermoso rostro.
—Levi Ackerman, yo Eren Yaeger me entrego a ti… -sus ojos tienen un brillo especial, y agradezco que la cámara enfoque esas gemas preciosas mientras habla suave y despacio-, para compartir nuestros sueños, esperanzas y locuras… prometo caminar a tu lado, levantarte si te caes… abrazarte si lo necesitas… prometo serte fiel y honesto, jamás soltaré tu mano… caminaré a tu lado todos los caminos que la vida nos permita… Prometo compartir todas tus risas, y todos tus llantos… seré la voz que te conforte cuando lo necesites… Levi, te entrego mi corazón y mi alma, para que los cuides y atesores… Pasaré por alto que eres gruñón y malhablado, porque mi amor es tan grande, que nada puede apagarlo… -se escuchó un bufido en esta parte y Eren sonrió con picardía-. Prometo amarte, cada día, cada hora y cada segundo, aunque el dolor nos golpee, aunque intenten separarnos, aunque la desgracia nos alcance… prometo amarte…
Hay una pausa donde se escucha un sentido suspiro, Eren se incorpora y al parecer toma la cámara. Ahí estoy de nuevo, con cara seria mirando la pantalla. Ese Levi que no es un monstruo, ese Levi que tuvo la dicha que tener el amor de Eren, ese que está entero, que sabe leer, escribir y volar…
—Vamos, no te pongas tímido, es tu turno… -ruedo los ojos y luego miro con determinación.
—Eren "culo de oro" Yaeger, yo Le-
— ¡Levi! Estarán nuestras madres, ni se te ocurra decir una barbaridad como esa.
—Sí, sí. Como sea, no me desconcentres, que encontrar estas tres oraciones pedorras me llevó una semana completa. Escucha bien. Aunque tengas errores ortográficos que harían suicidarse a Cervantes…
— ¡Levi!
—No interrumpas, mocoso. Yo perdono tus cuantiosos, y numerosos, defectos y los acepto.
— ¡Dios! ¡Qué generoso!
—Lo soy –comento sonriendo socarronamente-. Está bien, está bien. No diré nada de tu ortografía asesina, ni de los pedos apestosos que te tiras luego de comer papas fritas o de que te cortas las uñas en la cama, o me dejas pelos de tu pubis en la bañera.
— ¡Levi! ¡Joder! –ambos reímos, y luego vuelvo a mi seriedad habitual. Eren le hace zoom a mi mirada.
—Prometo que te follaré fuerte y duro todos los días de nuestro matrimonio –me quejo de una patada recibida en un costado del torso-. Ya, ya. Bueno a ver… Eren, prometo amarte tanto, que juro que no te haré spoilers de Game of Thrones, te dejaré ganarme regularme cuando juguemos a la play –Eren se ríe fuerte-, te amaré tanto que hasta dejaré que saques papitas de mi plato, joder, ¡eso es amor del bueno!
—Eres imposible…
—Prometo hacerte feliz… porque tú me haces feliz cuando sonríes –ruedo los ojos.
—Dios, juro que voy a hacerme pis en este mismo momento, Levi Ackerman siendo romántico… esto es una verdadera joya.
—Cállate, mocoso, y aprende como son unos votos matrimoniales perfectos. Como te decía, prometo no robarte las gomitas de cereza, prometo que todas nuestras peleas serán limpias, siempre y cuando el sexo se mantenga sucio…
—No puedo creer esto –Eren ríe mucho más-. Sigue, sigue, se está poniendo interesante.
—A mi lado jamás te faltará el papel higiénico o los condones, lo prometo… tampoco te haré faltar los abrazos grandes, o las miradas sexies, o los besos de buenas noches. Prometo no renegar porque cantes un millón de veces la misma canción, que aguantaré tus insufribles ganas de sacarme la frazada cuando te duermes, prometo no estrangularte cada vez que me cuentes el final de una película o libro… Prometo protegerte, Eren… no te haré sentir solo… Prometo que podrás meter tus fríos pies entre mis piernas aunque sea invierno, prometo que nunca dejará de maravillarme la forma en que me miras, en que te sorprendes, y la manera tan bonita en que sonríes…"
Las siguientes palabras nacieron solas de mi boca, como así también esta cálida agua de mis ojos, y comencé a repetir al mismo tiempo que la cinta.
—Siempre serás mi locura y mi cordura, lo sabes… y pase lo que pase… me enamoraré de ti una y otra vez… las veces que sean necesarias…
Detengo la cinta. Es demasiado fuerte… Y aunque no puedo decir si todo eso pude cumplirlo, estoy seguro de una cosa, que aunque perdí a Eren en mi mente… nunca lo perdí en mi corazón…
.
By Luna de Acero… en lágrimas…
