CAP 2 DISCUSIÓN.
Kido llegó cansado a casa. Se duchó, se puso calzoncillos limpios, unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. Se ató el pelo y se quitó sus goggles. Sacó un libro de su mochila y se puso a estudiar. La ventana de su cuarto estaba cerrada. A propósito.
No llevaba media hora estudiando cuando oyó un golpe en su ventana. Se acercó, y vio una pequeña piedra en la repisa. Abrió la ventana y se asomó.
-¡Kido!
-¿Qué quieres?- preguntó, seco.
-Déjame entrar, por favor.
El de la capa se apartó de la ventana y su "novio" (si se le podía llamar así) entró en la habitación.
-¿Qué quieres?- repitió.
-Quiero al Yuuto de siempre.
-¿Eh?
-¿Qué te pasa? Llevas todo el día evitándome.
-Fudou… ¿qué somos?
-No entiendo.
-Somos... ¿enemigos?, ¿amantes?, ¿ambas cosas?
Fudou no respondió. El ambiente de la habitación se podría cortar con un cuchillo en ese momento.
Por fin, el de la cabeza rapada habló:
-Es por la charla de esta mañana, ¿verdad, Yuuto? Te comió la cabeza.
-Tenía toda la razón del mundo. Me preocupa que cambies tanto de personalidad.
-Sabes que es para que no se enteren.
-Lo que no sé es cuál es el verdadero Akio: el que me hace suspirar cada vez que me toca o el que me insulta y me grita.
Fudou se sintió morir al ver la expresión del rostro de Kido. El de rastas habló después de un corto pero denso silencio.
-Akio… no sé si quiero seguir con esto.
-¿Qué?
-Estoy cansado de todo esto. Cansado de que me trates como una puta mierda por el día y me eches un polvo cada noche. Si lo que quieres es follar… vete a un puticlub.
-Estás totalmente equivocado, Kido Yuuto. ¿Crees que te insulto porque si? Pues no, lo hago para que no se enteren de esto. Creí que lo sabías.
-No parecías estar fingiendo cuando me dijiste por la tarde que me lo tomara en serio.
-¡Pues lo estaba haciendo!- "No puedo creer que vaya a decir esto"- Mira, Yuuto, creo sinceramente que tu eres mucho mejor jugador que yo y… Yo no vengo aquí por la noche a follar ni a satisfacer mis necesidades. Yo vengo aquí a demostrarte que te amo.
Kido enmudeció. Todo aquello le superaba.
-Y es más, si quieres dejarlo… pues… yo no voy a obligarte a estar conmigo, por supuesto.
-Oh, cállate, Akio.
-¿Qué?
-¿No entiendes? Me confundes. Dices que me amas y ni siquiera tenemos una relación seria.
-¿Quieres tenerla?
-No lo sé.
-Yo si quiero. Y por ti estoy dispuesto a mostrarlo públicamente. Aunque me echen de la selección.
Kido sentía que esta especie de discusión le había renovado. Por fin sabía los sentimientos de Akio hacia él. A veces lo único que se necesitas es hablar.
-Dime, Fudou, ¿debo creerte?
-Sí.
-Pues demuéstramelo.
-¿Cómo?
-Tú sabrás.
…(Al día siguiente)…
Kido sintió que alguien lo zarandeaba suavemente.
-Despierta, amor.
Yuuto abrió los ojos lentamente y vio a Fudou, acariciándole la mejilla.
-¡P-PERVERTIDO! ¿QUÉ HACES AQUÍ? ¿CÓMO HAS ENTRADO?
-Muchas preguntas. Prefiero actuar.
Y Fudou actuó. Vaya que si actuó. Cogió en brazos a Kido, lo aupó y juntó sus labios. Kido se removió, todavía algo dormido. Intentó separarse, pero Akio lo notó y lo volvió a tirar, suavemente, en la cama. Se puso encima de él, lo inmovilizó, y comenzó a besarlo de nuevo. El de la capa ya no se resistía, y abrió su boca. Fudou sonrió bajo el beso e introdujo su lengua en la cavidad de su amante. Sus lenguas se enredaban, bailaban, se conocían.
-Fudou…para… ahora no… quiero.
-Mmmm ¿Por qué, Yuu-chan?, hoy es sábado y estás solo en casa.
