Antes que nada, muchas gracias a Aome Kon por tu lindo review :3 Aqui el segundo capitulo. Enjoy!


Al nacer en el mundo terrenal, una contraparte de ti se creará.

En el mundo tras el espejo vivirá,

Hasta que tú mismo la logres liberar".

De ahí le seguían los pasos exactos a seguir para lograr tal cosa.

Dib estaba dispuesto a seguirlos paso por paso.

En la cocina pudo encontrar un encendedor y de ahí se dirigió a su propia habitación subiendo las escaleras en puntitas para no despertar a su hermana. Al llegar rebuscó entre los cajones de su buro y en los de su armario también para encontrar un par de velas blancas. Anteriormente las ocupó en solo algunas ocasiones para cuando había apagones y se iban las luces de la casa, pero ahora las necesitaba porque eran una de las cosas que el libro pedía para llevar a cabo el conjuro; aparte de un pequeño alfiler.

Ahora estando en el baño encendió ahí las velas y las coloco a cada lado del lavabo.

Comenzó a hacer lo que decían las instrucciones. Primeramente debía pincharse el dedo de la mano izquierda y sacar un poco de sangre.- ¡Auch!-Se quejó un poco al sentir el piquete y agitó su mano para quitarse el dolorcillo. Ahora apago las luces; únicamente el resplandor de las velas iluminaban el espacio y también lo suficiente como para alcanzar a leer el libro, que mencionaba que con la sangre debía empezar escribiendo su propio nombre sobre el espejo en letras mayúsculas, pero comenzando con la última letra del mismo hasta terminar escribiendo la primera.

"B"…

"I"…

"D"…

Por ultimo debía extender ambos brazos hacia adelante, mirando fijamente su reflejo y con las palmas bien abiertas mientras pronunciaba su nombre deletreado al revés, tres veces seguidas.-Bid…Bid…Bid…-Nada ocurrió. Tan solo cinco segundos y no pasó absolutamente nada; aunque el mismo libro especificaba que el conjuro tardaba mucho más que solo cinco segundos, aunque no mencionaba cuanto exactamente; así que se quedó en esa misma posición, esperando algo…cualquier cosa. Estaba pensando seriamente en mejor tomar un pedazo de papel y limpiar la sangre del espejo, apagar las velas, ducharse e irse a dormir, quizás solo estaba perdiendo su tiempo ahí.

Inmediatamente a Dib le pareció ver algo inusual en su reflejo: Sus ojos lucían rojos, de manera literal, no tenían aquel color ámbar sino que el iris de ambos ojos eran totalmente rojos carmesí, igual que la misma sangre. Al principio pensó que se debía a este mismo liquido sobre el espejo que se interponía sobre los ojos del reflejo, pero al cerciorase mejor comprobó que no se debía a eso. Al mismo tiempo en que se acercó para ver mejor, descubrió algo mucho más alarmante. Esta vez era su reflejo quien no se movía a la par con él. Se quedó ahí estático, como si fuera una fotografía.

Dib, asustado por este hecho, retrocedió con temor algunos pasos hacia atrás. El reflejo le veía con una mirada penetrante e inexpresiva.

Inesperadamente, este alargó su brazo y pudo traspasar el espejo como si ni siquiera estuviera interfiriendo ahí. A Dib le causó la sensación momentánea de estar en el cine viendo una película en 3D.

Como el baño era pequeño, el reflejo no tuvo ninguna dificultad para poder alcanzar el cuello de la camisa de Dib (aunque este no quisiera aquello) y de ahí impulsarse para salir del espejo por completo.- ¡Agh, suéltame!-Grito exaltado intentando quitarse la otra mano de encima. En ese momento no se le ocurrió otra alternativa más que empezara gritar y hacer un esfuerzo por mantenerse lejos, irónicamente, de quien era él mismo.

-¡Shh silencio!-Su contraparte le calló la boca utilizando para esto la mano que le quedaba libre.-Silencio.-Repitió en un murmuro, y después le dijo al oído:-No querrás despertar a Gaz ¿O sí?-Dib al sentir el aliento del contrario rozando su oreja y parte del cuello, instintivamente movió la cabeza de forma negativa para con eso deshacerse del cosquilleo que le causó; pero el otro considero este movimiento como una negación a su pregunta, y le dijo: -Entonces cálmate.- No tienes que temerme. Después de todo, yo soy tú.-Dib abrió los ojos con sorpresa sin poder creerse nada aun. Entonces el Dib que hace poco emergió desde el espejo, quito su mano de la boca para permitirle hablar de nuevo.

Uff…ya…ya estoy tranquilo.-Respondió. Después de todo, ver a un doble suyo no debía ser sorpresa; aun recordaba cuando Zim le hizo creer que él mismo fue al pasado desde el futuro, y que al final de cuentas solo era un robot construido por parte del irken.

-Que bien.-Respondió su doble.-Por cierto, creo que debo darte las gracias.

-¿L-las gracias?

-Por haberme sacado de ahí.-Señaló el espejo.-Sabia que algún día lo harías.

-¿Lo sabias? ¿Pero c-cómo?

Se encogió de hombros.-Cosas como esas simplemente se saben. Tarde o temprano lo harías. De verdad, creo que no pudiste escoger mejor conjuro que este.-Cogió el libro que había estado recargado en el lavabo y le echó un vistazo.-Y yo debo considerarme afortunado; no cualquiera tiene un libro "mágico" que libera a los reflejos al mundo real, pero tú, Dib, sí.

-Ahh…yo…yo solo tenía curiosidad por ver si el conjuro funcionaba.

-Pues claro que funciona, si no, no estaría yo aquí.

-Y…y dime… ¿De verdad eres mi propio reflejo?

-¿Aun lo dudas?

-E-es que…tu…tu voz…tus ojos…no son iguales a los míos. Tu voz es más grave, más madura…y tus ojos son rojos.

-Oh sí. Pequeñeces como esas son las que cambian cuando se es reflejo de alguien más; sin mencionar la personalidad.

-¿A qué te refieres?

-Simplemente que tenemos personalidades diferentes ¿Entiendes eso?

- ¿Y todos los reflejos son así?

-Claro, incluso Gaz.

-¿Gaz?... ¿En serio?

-Sí. Mi Gaz es muy melosa conmigo; demasiado. Por eso no me gusta estar muy cerca de ella.

-Ufff…ojala yo tuviera a esa hermana, la mía siempre me hace cosas horribles.

-Sí. Eso supuse.

En la puerta de la habitación se escucharon unos fuertes golpeteos.- ¡Dib, ya cállate, necesito dormir! ¡¿Con quién estás hablando?!

-Oh, hablando del diablo.-Comentó el otro Dib, pero en voz queda.

-¡Gaz! Yo…emm…e-estoy…hablando con mí mismo.

-Como siempre.-Dijo esta.- ¿Cuándo aprenderás a dejar de hacer eso?...en fin, esto fue una advertencia, si te vuelvo a oír hablando solo, abriré la puerta y te golpeare tanto que te tumbare los dientes y desearas haberme hecho caso.

-C-claro, ya me callo Gaz, tú puedes dormirte tranquila.

-Eso espero.-Se escucharon los pasos alejarse del lugar, luego la puerta de al lado abrirse y volverse a cerrar, lo que indicaba que Gaz ya estaba en su recamara otra vez.

-Linda hermanita.-Se burló el otro Dib.

-¿Ves lo que digo? ¡Ella me odia!

-Ya lo note. Y eso es un problema para ambos. Si Gaz se enfurece mucho contigo, que eres solo uno, imagínate como se pondrá si sabe de mí también.

-Pero… ¿Entonces que propones?

-Irme.

-¿Qué?

-Irme será lo mejor.

-¿Y a dónde iras?

-A donde sea necesario. Quiero conocer tu mundo. Porque el mundo tras el espejo es un lugar muy triste y deprimente. Tal vez por eso lo de mi forma de comportarme, el entorno que me rodea; pero si el tuyo es un mundo feliz, quisiera ver eso.

-Bueno…no es tan feliz como yo quisiera.-Dijo con desánimo.

-¿Por?

-Es que…la gente se burla siempre de mí, y es demasiado estúpida. Y ya oíste a Gaz, lo mucho que me detesta. Mi padre, él se pasa todo el día trabajando y no tiene tiempo para mí. Este realmente no es un mundo perfecto como crees. Tal vez el mundo tras el espejo sea mejor. Gente más lista, una Gaz cariñosa, un padre atento…-El otro Dib estuvo a punto de decir algo, pero fue interrumpido.-Aunque claro…hay alguien en este mundo que si me hace ser feliz…-Comento con una sonrisa.

-… ¿Quién es?

-Tú más que nadie debería saberlo…como lo dijiste, tú eres yo, y debes saber quién es ese "alguien"

Su doble se quedó meditando unos instantes.-No, lo siento, pero no tengo idea de quién podrá ser.

-… ¡Vamos! ¿Hablas en serio? Tanto tú como yo lo conocemos desde hace mucho.

-¿"Lo" conocemos? ¿Entonces es un chico? Mmm…por un momento creí que se trataría de una chica; déjame pensar…-Un momento en silencio.-Pues…no sé… ¿Es…Pie Grande?

-¡Me refiero a Zim!

-¿Zim?

-¡Sí!

-¿Pero quién es Zim?

-¡Zim! El…el irken…el de los ojos grandes, magentas y… ¡Y bonitos!

-¿Irken? ¿Qué es eso? Me suena a un nombre de alguna raza de alíen.

-¿Qué acaso no…?... ¡Oh, espera!-A Dib se le vino un pensamiento a la cabeza y fue directamente al baño, regresando con el libro y buscando la página del conjuro que realizó.-Eh…aquí dice "Al nacer en el mundo terrenal…"-Leyó la primera línea.-Cuando dice eso se refiere a la tierra.-Concluyó.

-Pues…sí-Contesto el otro algo confundido.-Ni modo que se refiera a Saturno.-Rio ante su comentario.-Nadie nace en Saturno.

-Pero…si Zim no es de la tierra…entonces su reflejo no existe.

-¿A qué te refieres con que no es de la tierra?

-Te lo digo; Zim no es de este planeta. Él es un alíen proveniente de Irk que vino con la misión de conquistarnos, aunque no lo logró antes, ni lo lograra nunca. Quizás es por eso que tú no lo conoces, en tu mundo Zim no existe.

-Emmm…claro. ¿Y se supone que ese alíen hace de "tu" mundo un lugar feliz?

-¿Crees que estoy mintiendo?-Dijo como si lo estuviera retando.- ¿Crees que estoy loco, acaso?

-No, no. Yo nunca dije tal cosa. Es solo que…lo que me cuentas no es muy…factible.

-Te lo probare.-Dib se hinco buscando algo debajo de su cama y al final saco de ahí una caja de cartón.-Esta caja está llena de pruebas y fotos de lo de Zim, pero siempre que intento mostrárselas a alguien más, se burlan y dicen que no es real, que esta truqueada la imagen o que es algún fotomontaje que hice, pero te juro que todo lo que esta aquí es cierto.

-Muy bien, déjame ver esas fotos.-Dib las saco de la caja y se las dio al otro.-Oh…vaya…esto es interesante.-Comento mientras las analizaba todas críticamente.-Y mira esos ojos que tiene…creo que si son muy bonitos.

-¿Ves? ¿Ahora me vas a creer?

-Yo nunca dije que no te creía.-Le devolvió las fotos y Dib las puso de nuevo en la caja.-Pero exactamente… ¿Por qué es que Zim te hace feliz?

-Porque…-Dib enrojeció un poco cuando pensó en el irken.-Porque él es la razón de que yo mismo me convenza de que nunca estuve loco. Siempre tuve el presentimiento de que existía vida en otros planetas, y cuando él llegó, no hizo otra cosa más que rectificármelo. Todas las aventuras que he pasado a su lado, me han hecho comenzar a verle de una forma distinta, a…a quererle; a veces creo que Zim tampoco es tan malo como aparenta, solo quiere ser aceptado por los de su imperio, y de cierta forma yo quiero lo mismo, que la gente me acepta tal y como soy, porque yo hago lo mismo con Zim.

Su contraparte no menciono ningún apalabra por un momento.-Oye…-le dijo.-con esas palabras pareces una quinceañera enamorada.-Y soltó una carcajada.

-¡Cállate!-Susurró.-O Gaz va a volver. Además eso es obvio, Zim si me gusta.

-Oh…ya veo.-Su contraparte se quedó pensativa.-En fin,-Como para zanjar el tema.-yo ya debo irme, como te dije. Ya se hizo muy tarde; de hecho creo que no faltara mucho para que amanezca, y debes ir a la escuela.

-¿Y que, tu no debes ir?

-Despreocúpate, estaré bien.-Su "otro yo" salió de la recamara, y Dib vio como atravesaba el pasillo hasta encontrarse con las escaleras para bajarlas lo más silencioso que pudo. No necesitó nunca encender ninguna luz para ello.

La puerta principal rechinó un poco al ser abierta y después la volvieron a cerrar por fuera. Dib miró a través de la ventana y lo vio alejarse mientras caminaba en la acera con las farolas iluminándole el camino, mientras en su propia mente se preguntaba "¿A dónde es que irá mi contraparte?"


A la mañana siguiente Dib escucho unos golpeteos en su puerta.-¡Dib, si no te levantas ahora no vamos a llegar a la escuela!

El chico estaba tapado completamente con sus cobijas, cuando se las quito de encima, los rayos del sol le dieron directo en los ojos y cegándolo momentáneamente; tuvo que parpadear un par de veces para adaptarse.-¿Gaz?...¿Ya amaneció tan pronto?

-Así es, genio. Solo nos queda media hora de tiempo.

El muchacho se retorció un poco aun estando acostado. Le molestaba saber que no pudo dormir lo suficiente. Anoche tenía el recuerdo de haber llevado a cabo un conjuro y liberar a su reflejo del espejo, después este se había ido a quien sabe dónde, y Dib se bañó para dormirse estando ya limpio. Quizás esto último fue lo que realmente le quito el tiempo de sueño.

-Ufff…oye Gaz, si solamente queda media hora, no me es suficiente para arreglarme. Mejor vete tu sola.

-¿Acaso piensas abandonarme?-Dijo con voz amenazante.

-No es eso, es que no me siento muy bien, aún tengo que dormir más.-A Dib no le afectaba faltar, de todas formas el siempre conto con más del 90% de sus asistencias.

-Eres un holgazán, flojo e inútil de primera. De cualquier forma ver tu cara aquí y aun en la escuela, me pone de mal humor, si te vas a quedar, mejor para mí.-La chica dejo en paz a su hermano que hiciera lo que quisiera; ella se adelantó afuera para alcanzar el autobús. Los demás al verla subirse, le dejaron inmediatamente un asiento libre mientras se alejaban lo más que podían hasta la parte de atrás del autobús, porque si no, les iría mal, eso ya todos lo sabían y no querían arriesgarse.

Al llegar a la escuela, Gaz guardo algunos libros en su taquilla y se encaminaba a su salón.

Cuál fue su sorpresa al ver unos metros más adelante en el pasillo, una cabeza bastante grande entre la multitud, y con un peinado muy peculiar.

-Oh, hola ¿Cómo amaneciste hoy hermanita?-Le preguntó este.

-¿Qué? ¿Qué estás haciendo aquí? Creí que habías dicho que te quedarías en casa.

-¿Eso dije? No lo recuerdo Gazlene.

-¿Por qué me llamas así? ¡Sabes que no me gusta!

-Oh, perdóname.-Dijo irónico.-Por cierto, yo estoy buscando a…Zim ¿Sabes dónde está?

-¿Por qué preguntas por ese tonto? Él debe estar donde siempre, en tu salón.

-Claro, claro, en mi salón, tienes razón. Voy a ir allá y lo buscare, sí, eso hare. Muchas gracias por tu ayuda…Gazlene.

Apretó los puños fuertemente con ganas de darle un fuerte puñetazo y cumplir su amenaza de anoche, pero no contó con que Dib se fuera corriendo lo más rápido que podía, y la chica ya no pudo hacer nada.-"Idiota. Esta me la pagas…".-Intento relajarse e irse a su respectiva aula, y mientras lo hacía, una pregunta asaltó su mente:

"¿Por qué la voz y los ojos de Dib le parecieron tan diferentes…?"