¡Segundo día y segundo Fic!
Este se lleva a cabo al final del Libro 2
Día 2 (Marzo 31)
Tema: Beso Robado
Titulo: Entre retos y apuestas.
-¡Vamoooos, necesito tu ayuuudaaaa! -Bolin rogaba con medio cuerpo apoyado sobre la mesa. La cena como siempre se servía temprano en el templo y el comedor se vaciaba completamente al terminar. Hasta los niños aprovechaban para practicar o jugar afuera mientras llegaba la hora de irse a la cama. Korra fastidiada esperaba que su actual pareja, Mako, regresara de la cocina con el té que les prometió preparar para ella y su hermano. Habían pasado un par de semanas después de la derrota de Amon, pero todo el equipo Avatar seguía viviendo bajo el mismo techo.
-Basta, Bolin. Cualquier cosa, pídeme lo que sea. ¡Todo menos ayudar a Toza! -Korra entrecerró los ojos, negándose férreamente a atender las suplicas del Maestro Tierra. Toza era el instructor de los Hurones de Fuego y hasta ella debió sufrir el rudo entrenamiento que haría palidecer hasta a Tenzin. -¡El sujeto es un ogro! Y además, ¿Por toda una semana? ¡No estoy loca!
-¡Por eso mismo! No puedo contar con Mako desde que ingresó a la Academia de Policía. -Juntó las manos frente a si, suplicándole por su ayuda. -¡Tu eres mi única salvación!
-Mira, Bolin... Primero besaría a la primer persona que se atravesara por esa puerta antes que aguantar una semana a Toza. -Lo dijo en voz muy alta y con toda la confianza del mundo señalando con su pulgar el umbral de la cocina, puesto que escucho la voz de Mako en ese mismo momento.
-¡Oh, vamos! Eso no es para nada justo... -Korra aun continuaba señalando cuando Asami es quien atraviesa la puerta con un servicio de té para tres personas. Se sienta a un lado de la morena, mirando con curiosidad como la chica se quedaba pasmada, cual si hubiera visto un espíritu. Bolin en cambio no cabía en sí de gusto. -Pensándolo bien Korra, ¡Esto es perfecto!
-¿Hum, que es perfecto? -La ingeniero llevaba un overol de trabajo, con la parte superior abajo, atada a la cintura. Encima solo vestía un ajustado top negro y tanto sus prendas, como los brazos y rostro estaban lleno de manchas de aceite y hollín. Era incapaz de permanecer pasiva durante su estadía y decidió ayudar a reparar algunos desperfectos en la isla para agradecer el hecho de darle refugio. Se quitó los guantes de trabajo y sus ojos verdes pasaban de Korra a Bolin. -Chicos, me están empezando a asustar. ¿Es porque nunca me habían visto así?
-No, Asami. No es eso. Actualmente te vez linda... Pero es que Korra estaba diciendo que... -Una mano morena le tapó la boca al chico, gruñéndole en voz baja para que se quedara callado.
-¡¿Y Mako?! ¡Lo acabo de escuchar en la cocina! -Korra miraba a todas partes alarmada y con el rostro de mil colores. Bolin reía en voz baja tras la palma de su mano, la cual finalmente el Avatar retiró disgustada por los rastros de saliva que el Maestro Tierra le dejó a propósito.
-Pema le pidió que le ayudara a encender la caldera. -Asami miraba extrañada a esos dos, pero terminó encogiéndose de hombros y sirviendo te para todos. Bolin y Korra siempre estaban bromeando, así que ya estaba acostumbrada a sus juegos. -Tardará un poco en venir porque debe recargarla con carbón antes de encenderla.
Un incómodo silencio pesó en la habitación mientras la pelinegra repartía las tazas entre los presentes. Finalmente tomó la propia entre sus manos, disfrutando del cálido vapor que de ella emanaba, con la mirada fija en la mesa. Korra aprovechó para estudiarla con el rabillo del ojo. Siempre había lucido perfecta, inmaculada y oliendo a perfumes caros. Ahora la chica tenía su cabello sujeto en una coleta alta, con sus largos cabellos cayendo hasta sus hombros manchados de hollín. El aroma de su piel tenía un contraste extraño, entre lo dulce de su perfume, su sudor y aceite. La morena de hecho cerró los ojos y aspiró, notando que esa mezcla le era sumamente agradable.
-Asami... si necesitas ayuda en las reparaciones, puedes pedírmelo... -Korra murmuró dándole un trago pequeño a su taza. Asami parecía perdida en sus pensamientos, puesto que no respondió ni parecía prestar atención. El Avatar suspiró hondo. De todos los presentes, Asami era la que seguía con problemas hasta el cuello y meterla en esa apuesta parecía cruel.
-¿Asami, tienes planes para mañana? -Interrogo Bolin jugando con su taza, levantando fuerte la voz para atraer la atención de la ingeniero. Korra casi lo mato con la mirada por provocarle un sobresalto a la pelinegra.
-Sí... debo salir a atender negocios de la empresa. -Tomó su te con ambas manos, algo apenada por haberse distraído. -La policía ya libero los edificios, quiero ver cuánto tiempo tardaré en ponerlos en marcha. -Al decirlo exhala profundamente con tristeza. Korra le propinó un golpe al maestro tierra por debajo de la mesa ante lo inoportuno de su comportamiento.
-Es mucho trabajo para ti sola, no sé si desearías algo de compañía. -El Avatar se ofreció de inmediato, realmente deseando ayudar a la ingeniero en todo lo que le fuera posible a pesar de sus nulos conocimientos en cuanto los negocios de la chica. Asami pareció sorprendida ante la proposición. Sus labios se curvaron en una sonrisa ligera que hizo que el corazón de Korra diera un pequeño vuelco de la nada. Tosió señalando al Maestro Tierra. -Bolin y yo podríamos acompañarte y...
-¡Imposible! -Interrumpió Bolin de inmediato. -Prometí a Toza ayudarle a mover equipo del gimnasio al almacén y ya saben cómo se pone de testarudo el abuelo.
-Oh, bueno, si están ocupados... no importa. Creo que puedo arreglármelas sola. -Tomó con cuidado un sorbo regresando a su expresión taciturna de hace unos momentos, lo cual incomodo a ambos amigos.
-¡Yo estoy libre! -Se ofreció Korra de inmediato levantando la mano como niña en salón de clases. Y no lo hacía por la apuesta. La simple sonrisa de Asami bastaba.
Las primeras luces del amanecer en el Templo Aire resplandecían en la ventana de Korra, quien odiaba las mañanas. Era el enemigo contra el que diariamente luchaba para llegar a tiempo a los entrenamientos. Pero esta vez el Avatar había triunfado abriendo los ojos con entusiasmo. Nunca se había sentido tan llena de energía y de inmediato se había levantado de la cama. Daba algunos saltitos mientras movía los brazos, boxeando contra el aire.
-¡Muy bien Korra, hoy es el día! -Levantaba las manos triunfante. Bolin había insistido en que continuara la apuesta justo cuando Asami se había retirado a descansar. Había aceptado después de que Bolin le prometió realizar todas las labores que el correspondían a la morena en el Templo, las cuales consistían desde ayudar con la limpieza hasta asear los establos de los bisontes voladores del criadero. Oh, y como cereza del pastel, la invitaría una semana consecutiva a cenar fideos en el negocio de Narook. Así que fue demasiado tentador no aceptar. -Hoy el Avatar va a demostrar al mundo... bueno, a Bolin, que no teme a ningún reto.
Lanzó un par de puñetazos al aire y seguido de un salto y una pose de victoria. Golpecitos a su puerta le quitaron la concentración, pero no el ánimo. Ella misma se apresuró a deslizar la puerta corrediza y sintió como su confianza salía volando por la ventana.
-¡Asami! ¡Buenos días! -Una sonrisa poco convincente se emplastó en su rostro al ver a la resplandeciente chica en el umbral de su habitación.
-Korra, buenos días. -A pesar de que aun llevaba su camisón de dormir, su cabello lucía perfecto, sin mencionar el maquillaje, por supuesto. Korra por el contrario tenía un nido sobre la cabeza, el cual trató de aplacar sin mucho éxito. -¿Ya estabas despierta? Siento que tengas que levantarte tan temprano... si quieres duerme un poco más.
-Está bien, no es una molestia, en serio... no hay mucho que hacer últimamente por aquí, hahaha. Solo me visto y nos vemos para desayunar, ¿ok?
-Perfecto, nos vemos en un momento. -Se alejo un par de pasos antes de dar una pequeña reverencia. -De nuevo, gracias por acompañarme, espero no aburrirte.
-Créeme que nada es más aburrido que meditar todo el día. -Sonriendo deslizo la puerta hasta cerrarla y se acuclilló agarrándose la cabeza. No tenía idea de cómo iba a manejar la situación. Todo un día iba a acompañar a Asami a recorrer los edificios de su familia y eso no era lo que la tenía preocupada. Era la apuesta que había hecho con Bolin. Se había armado de valor hasta el momento que la chica se presentó, preguntándose cómo iba a encontrar coraje de tocar esos labios tan perfectamente definidos. -¡Ahh! Korra, ¿Por qué estas pensando eso de una chica? ¡Mako te va a matar si se entera!
El desayuno había sido rápido, de manera que cuando Bolin se levantaba de la cama ellas ya estaban en camino hacia el ferri, acompañadas de Mako quien aceptó que Asami lo llevara hasta la Academia en su auto. Korra se mantuvo tomada de la mano de su novio, pero no permitió mas muestras de cariño. El maestro Fuego no protestó, ya que sabía lo incomodo que todo esto era con Asami presente. Se despidió con un beso rápido cuando las chicas lo dejaron en la Academia y continuaron hacia la torre de Industrias Futuro.
-¡Wow, es más alta de lo que se veía a lo lejos! -Korra levantaba la mirada, cubriéndose el sol que se reflejaba en los ventanales con una mano mientras Asami estacionaba el auto.
-Seiscientos cinco metros con la antena de transmisión incluida. -La ingeniero detuvo el motor y sonrió acomodándose el cabello. Su padre y ella habían sido los que diseñaron los planos principales, era uno de los muchos recuerdos felices de tiempos que ya no regresarán. Continúa hablando mientras revisa su maletín, asegurando que lleva los documentos necesarios. -Mi oficina esta hasta el piso 80, así que esperemos un largo viaje en elevador.
-Tal vez debí traer el planeador. Aunque no soy muy buena aun usándolo. -Trata de abrir la portezuela, pero esta no cede. Lo intenta varias veces y baja las manos pensando que ya la descompuso.
-¿No te bajarás? -Asami abre con facilidad de su lado, pero vuelve a cerrar ya que Korra parece angustiada.
-Perdón, creo que rompí algo... -Jala despacio la manija demostrando que la puerta no cede. Asami sonríe recordando que Korra apenas está conociendo esos vehículos modernos.
-Tranquila, está bien... -Sorpresivamente se adelanta hacia el Avatar, quien pega la espalda contra el asiento, paralizada por el súbito acercamiento de la heredera Sato. Una de sus pálidas manos se detiene en el respaldo del sillón de Korra y la otra en la portezuela. Se sonroja fuertemente con solo sentir el cálido aliento sobre sus mejillas y se queda pasmada mirando sus labios moverse sin entender una palabra de lo que le estaba diciendo. -...Korra? ¡Sato llamando al Avatar!
-¿Ah? ¿Qué, cómo? -Parpadeo y Asami inclinó la cabeza para indicarle que pusiera atención a su mano en la portezuela.
-Te decía que este botón es el seguro. Aunque sea un convertible, viene equipado para evitar que la puerta se abra por accidente durante la marcha. -Le indica cómo desactivarlo y luego jala la manija, dejando que la puerta se abra un poco antes de regresar a su lado para bajarse.
-¡Ahh! ¿Entonces era eso? Gracias, es que apenas estoy aprendiendo como funcionan estas cosas. -Después de todo estaba acostumbrándose a simplemente saltar por encima de la portezuela, pero salir era un poco más incomodo. Baja siguiendo a Asami un tanto apenada tanto por su demostración de inexperiencia como por la oportunidad que dejó pasar.
-No te preocupes, yo seré tu sifu tecnológico si gustas. -Se detiene en la puerta y cierra los ojos, tomando aire para concentrarse. -Bueno, ¡Allá vamos!
-¡Por mi encantada! -Korra entró tras ella. De inmediato la ingeniero fue acaparada por varios de sus empleados. Con rapidez y conocimiento, despachaba a cada sujeto mientras avanzaba hacia los elevadores. El que era para uso personal estaba en mantenimiento, así que no con muchas ganas, decidió usar uno de los tres de uso común. Entraron y la puerta se cerró. Eran solo ellas dos y el sonido de los motores. Korra se fue hasta el fondo en una esquina, pero Asami quedo de pie a un lado de los controles. Sus dedos tamborileaban sobre el maletín de piel mientras subían.
-Este... qué suerte que solo estamos nosotras... -Como invocadas por el destino, varias personas entraron en el décimo piso con rumbo a una junta y ambas se vieron desplazadas al fondo, hombro con hombro. Korra ligeramente sonrojada volteo a ver si Asami estaba incomoda. -Ups, no vuelvo a decir nada...
Tragó saliva al darse cuenta que sus ojos de jade estaban fijos en ella. Desvió nerviosamente la mirada hacía sus labios carmesí, notando como se paso la lengua por ellos discretamente. Esa era una oportunidad dorada para Korra... si Asami estuviera un poco más cerca, claro. "Rayooooos, ¿Por qué es tan altaaa..?" Fue el primer pensamiento mientras el elevador comenzaba a moverse. Asami se inclinó hacia ella como adivinando el pensamiento. La gente estaba mirando hacia las puertas, conversando en voz baja, dándoles un poco de privacidad y solo tendrían unos segundos. "Vamos, solo uno muy pequeño... diminuto y rápido..."
-¿Señorita Sato? -Asami giró los ojos y se dio la vuelta con una fingida sonrisa para atender la voz que la había reconocido. Korra suspiro incapaz de creer que nuevamente había dejado pasar la oportunidad. Y lo peor es que cada vez que eso ocurría, aumentaban más sus ansias y ya no era por la apuesta, era por propia curiosidad.
Asami ya no le prestó atención en el viaje. El sujeto se enfrascó en una conversación con la heredera, referente a como empezarían a llevar las cosas en su departamento. La pelinegra terminó tan envuelta en la plática que solo notó que ya habían escalado la mayoría de los pisos cuando las personas descendieron rumbo a su reunión.
-¿Ves por lo que tenemos un elevador privado? -Se recargó nuevamente al lado de los controles y lejos del alcance del Avatar durante el minuto que tardó el ascensor en llegar a su destino. Una simpática secretaria casi de la edad de Asami las recibió entusiasmada de conocer al Avatar en persona y las hizo pasar a la oficina que ahora pertenecería a la ingeniero. Korra se pasó las horas curioseando por la enorme habitación, jugando con los modelos de vehículos que decoraban los estantes, hojeando libros llenos de detalles técnicos que nunca podría comprender y bebiendo te con galletas mientras miraba desde los amplios ventanales la ciudad. Hubiera sido aburrido de no ser porque se dio la oportunidad de estudiar a Asami en su entorno "natural". La escucho hacer llamadas por teléfono utilizando desde la voz más melosa a la más agresiva, dependiendo de su interlocutor. La primera le pareció encantadora, pero la segunda le causó un poco de miedo y esperaba que no le fuese a tratar así si lograba robarle el tan ansiado beso.
-Entonces eso es todo por hoy. Pasaré a la fábrica y de ahí al Ayuntamiento. -La asistente hizo una reverencia y salió de la habitación para trabajar en los encargos que la ingeniero le había indicado. Korra dejó en su sitio el avión de metal que utilizaba para jugar con el globo terráqueo que decoraba un rincón. Asami guardaba documentos en su maletín. -Korra, ya terminé aquí. Siento que sea esto tan tedioso para ti, pero el negocio ha estado detenido por mucho tiempo.
-No hay problema. ¡Supe mantenerme ocupada! ¿Iremos a donde ensamblan los satomóviles? -Eso le parecía interesante. Mako le contó sobre la fábrica y había despertado su curiosidad. Pero su estómago opinaba otra cosa, puesto que rugió protestando por alimentos decentes, ya que el té y las galletas no satisfacían el metabolismo de un Maestro Multielemental.- Per... perdón...
-Tranquila, podemos hacer una escala en algún restaurante. -Cierra su maletín y camina hacia ella pensándolo un poco. -De hecho, tenemos una cafetería en el piso 35. Creo que te agradará. Salvo que quieras ir a otro sitio...
-¡No! ¡La cafetería es perfecta! Así no nos desviamos de ruta. -Y podría probar suerte de nuevo en el elevador. La ingeniero aceptó sonriendo y salió de su oficina nuevamente seguida por el Avatar. La asistente se despidió de ambas con una sonrisa muy amplia, al parecer feliz de verlas juntas, casi de la misma manera que las fans de los Hurones de Fuego se pusieron al enterarse que Mako y ella eran pareja. Korra se sacudió la idea de la cabeza. Solo alguien fuera de sus casillas pensaría que Asami sería mejor pareja que Mako.
Para desgracia de Korra, el elevador iba repleto. Y nuevamente más personas buscaban conversar con Asami al grado que decidió ponerse frente a ella, con los brazos cruzados y haciendo mala cara, espantándole a los molestos que sólo saludaban con la clara intensión de buscar favores. La ingeniera en voz baja se lo agradeció al bajar en el piso 35.
El Avatar quedó placenteramente sorprendida al ver la cafetería. Era muy amplia, decorada sobriamente y gracias a la posición de Asami como dueña de todo el edificio, le asignaron una mesa cercana a un enorme ventanal desde donde se podía ver el mar y el parque donde casi arrestan al Avatar por pescar de manera ilegal. Korra aprovechó para, después de ordenar sus alimentos, contarle la anécdota con detalle mientras estos arribaban. La ingeniero rió bastante con su representación y el Avatar guardó silencio solamente apreciándola, descansando los antebrazos en la mesa tan compacta que las había obligado a sentarse lado a lado. Cosa que ninguna protestó.
-¿Pasa algo? -Asami inclinó su dorso hacia su acompañante, recargando su barbilla en los nudillos aun con la sonrisa que la pequeña anécdota le había traído al rostro. Korra se da cuenta que la tiene tan cerca y en un sitio tan privado que solo un loco desaprovecharía la oportunidad. Extiende una mano hacia la mejilla de la pelinegra, acariciando la tersa piel con los nudillos. Sintió al a otra chica estremecerse al contacto de sus dedos endurecidos por el entrenamiento, pero capaces de hacer caricias tan tiernas que le hicieron soltar un suspiro mientras entrecerraba los ojos.
-Hum si... si tienes... -Ok, tercer intento ahora que la chica tenía los ojos cerrados y a su completa merced. La morena tragó saliva, esos labios no recordaba que lucieran tan perfectos e incitantes. Se lame los propios acercándose, sintiendo la respiración de la ingeniero fluir de manera irregular y... se aleja. No puede lastimarla solo por una estúpida apuesta. Ella ya le había "quitado" a Mako y ahora la estaba ilusionando. Simplemente no se lo merece. Parpadea dejando ir su última oportunidad y finge acomodar unos cabellos tras la oreja de la ingeniero. -Listo... no querrás que te estorbe en la comida.
-Oh, no... de hecho no. Gracias. -Abrió los ojos, desubicada por un momento, pero se enderezó sonriendo cuando el mesero se acercó con sus órdenes. El resto de la comida pasó con calma con Korra preguntando asuntos de la empresa y Asami contestando hasta darse cuenta que hablaba de mas. En general pasaron un momento muy agradable y Korra se sintió un poco incomoda al ver a la heredera pagar. Nunca le había pasado, estaba acostumbrada a no preocuparse por el dinero. Tal vez solamente se sentía culpable por esa tonta apuesta.
A Korra le costó bastante controlarse, pero al final lo logró y la visita a una de las fabricas de Industrias Futuros había transcurrido sin novedades. Al menos no en cuanto a besos o insinuaciones. Donde el Avatar esperaba ver líneas y líneas de vehículos ensamblándose, acompañados de sonidos metálicos y el aroma a pintura nueva como Mako le había relatado, había solo silencio. Los vehículos yacían en las rampas en diversos estados de ensamblaje y solo un puñado de trabajadores fieles mantenían el lugar limpio a riesgo de parar en la cárcel. Asami salió muy consternada de ahí al enterarse que todo eso se debía a que uno de los incondicionales de Tarrlok había logrado mantenerse en un puesto después de la disolución del Consejo y estaba dispuesto a poner todo de su parte para hundir la empresa que había ayudado a Amon en sus actos terroristas.
Justamente por eso Asami había dejado su visita al Ayuntamiento para el final. Desde que salieron de la fábrica no se habló ni una palabra. Korra veía la intensa concentración en el rostro de la ingeniera, sintiendo una presión similar a la que sufría el Avatar antes de entrar a una batalla peligrosa. Bajaron del vehículo estacionado casi al frente del edificio y Asami avanzó con la tensión grabada en el rostro. Korra la detuvo.
-Hey, calma. Cierra los ojos y respira conmigo. -Le quita el maletín, colocándolo en el suelo para luego tomarle las manos y la obliga a obedecer sus instrucciones. La pelinegra toma aire y lo suelta de la manera que Korra se lo indica. -Esto me lo enseñó Katara.
-Nunca te veo hacerlo, Avatar. -Murmuró Asami soltando la ultima bocanada de aire, sintiéndose bastante relajada. Abrió los ojos manteniendo sus manos entrelazadas con las de la morena. -Muchas gracias... salvaste mi dignidad.
-Hubieras entrado pateando gente y ese es mi trabajo. -Se cruza de brazos levantando una ceja. -Anda, vamos a preguntarle a ese fulano que problema tiene contigo.
-Bueno, vamos. -Aun no estaba segura de cómo iban a desarrollarse las cosas o incluso si podría ver en persona a ese sujeto. Toman el elevador junto con un par de personas más. Korra golpea rítmicamente su pie contra el suelo, ansiosa. -Si deseas, puedes esperar en el lobby.
-No, ya te dije que voy contigo. -Se sorprendió a ella misma haciendo esos ejercicios de relajación que realmente de poco le ayudaban a una persona tan impulsiva como lo era ella.
-¿Segura? -La puerta se abrió y ambas caminaron por un largo pasillo alfombrado. Korra no recuerda haber estado en esa área del Ayuntamiento, pero parece que la gente la reconoce con facilidad. Asami insiste cuando están a pocos metros de la oficina. -Último aviso por si no deseas entrar conmigo. Al parecer es alguien aun más insufrible que Tarrlok.
-Esa es una razón para no dejarte sola. -Sonrió tronándose los nudillos, incapaz de abandonar a Asami. -Considérame tu guardaespaldas.
-Pues muchas gracias. -No insistió porque finalmente lo que menos deseaba era encontrarse a solas con ese sujeto. Afuera de la oficina que buscaban una secretaria de edad media escribía en una ruidosa máquina. Asami había notado que la mujer las había barrido con la mirada de arriba a abajo sin dejar de aporrear las teclas del aparato, ignorándolas cuando se acercaron. Asami tosió tratando de no perder la compostura con alguien que parecía sentirse mucho más arriba que el mismísimo Avatar. La mujer por fin hizo una pausa observándolas por encima de sus anteojos dorados. -Buenas tardes. Deseo hablar en persona con...
-El señor se encuentra ocupado. Regresen mañana y tal vez les pueda hacer una cita para la semana entrante. -Fue todo lo que dijo antes de continuar con el golpeteo de teclas. Asami sonrió y sujeto la mano de Korra antes que cometiera alguna locura.
-Creo que no ha entendido. -De un jalón retiró la hoja en la que supuestamente trabajaba esa secretaria, colocándola en el escritorio. No faltaba ver las letras escritas al azar para saber que esa mujer solo fingía ocuparse para no atenderlas. -Soy la dueña actual de Industrias Futuro y me es urgente hablar con el ahora. Tengo gente, con familias que necesitan comer, en la fila de desempleados solo porque su jefe no ah firmado la liberación de mi ensambladora.
-Le digo que está ocupado... -Pero la actitud de Asami parecía funcionar. La mujer se había encogido un poco, buscando con la mirada probablemente a alguien de seguridad.
-¿Está ocupado ahí dentro? -Señaló Korra la puerta de roble tras la secretaria y ella afirmó con la cabeza. -Bueno, haberlo dicho antes.
-¡Korra! ¡Espera, mujer! -El Avatar pasó a su lado, pero aunque Asami pudo detenerla no lo hizo. Con una sonrisa de satisfacción miró como una patada de Aire Control abría la puerta de par en par. El burócrata, vestido con los colores de la Tribu de Agua del Norte se fue de espaldas al suelo al ver su siesta interrumpida por la entrada súbita de la morena seguida por la ingeniero, quien cortésmente cerró la puerta tras de sí para tener privacidad.
Media hora después ambas chicas salían tranquilamente de la oficina ante la presencia de la secretaria y dos guardias de seguridad que decidieron no intervenir notando las miradas asesinas que ambas les dirigieron. Todos conocían ahí a ese burócrata y en el fondo pensaban que ya era hora de que alguien lo convenciera de trabajar sin poner sus intereses personales de por medio. Y también de cambiar las horribles cortinas de la oficina que ahora yacían chamuscadas gracias a un pequeño "accidente".
A pesar de todo, Korra lucía derrotada al regresar a la Isla. Pasaron por Mako, quien cansado y adolorido por las prácticas en la Academia se había retirado a dormir en cuanto terminó de cenar. El Avatar se despidió de él con un abrazo y beso cariñoso, quedándose en la mesa con el resto de la familia mientras Asami les contaba cómo le había ido a ambas en el trabajo. Agradeció a Korra su ayuda, lo que la hizo sonrojarse profundamente. Sólo esperaba que las noticias del Ayuntamiento no llegaran rápido a oídos de Tenzin o se metería en un gran problema por obligar al tipo aquel a hacer su deber.
Terminando la cena Korra se retira a su habitación, pero a pesar del cansancio, no tiene ganas de dormir aún. De un salto sale por la ventana, caminando después rumbo al pabellón de meditación con deseos de estar a solas un momento. Había perdido las oportunidades que se le habían presentado para ganar esa apuesta y ahora tendría que ayudar a Bolin y soportar a Toza toda la semana. Suspiró recargando sus codos sobre el barandal de madera, mirando fijamente a la distancia sin interesarse en algún punto en concreto. A pesar de todo el trabajo que la esperaba, se sentía bien consigo misma. Había apreciado de primera mano a Asami desenvolverse en ese mundo de negocios tan complicado y admiraba el trabajo duro que estaba realizando y como se preocupaba por sus empleados. Ni que decir de la ayuda que le prestó con ese sujeto de la Tribu de Agua del Norte. Tendrá que ir a visitarlo a menudo para asegurarse que aprendió la lección. Sonrió pensando que se había portado algo violenta sólo para lucirse con la pelinegra y aunque le llamó la atención de regreso a la isla, también le agradeció el apoyo.
Suspiró y sonrió puesto que las cosas con Asami estaban mejorando tanto que ya se consideraban buenas amigas. El haberla besado solo habría complicado las cosas entre ellas. Cerró los ojos y recargo el rostro en sus brazos, suspirando al recordar las oportunidades desaprovechadas. Las dejó ir pero fue por un bien mayor. La ingeniero estaba feliz y había dado los primeros pasos para levantar de nuevo su empresa. Eso era más importante que cargar cosas, soportar a Toza y cenar fideos todas las noches en el negocio de Narook.
-Así que aquí estas. -La voz a sus espaldas ocasionó que Korra se enderezara de golpe, girándose para encontrarse con Asami, quien ya estaba vestida con uno de esos largos camisones de seda que tan bien le sentaban a sus curvas. Nuevamente el Avatar se fijaba en cosas que no debería. -No te encontré en tu cuarto. Pensé que te dormirías temprano después del ajetreo de hoy.
-¡Asami! No, aun no tengo sueño. -Dio un pequeño salto para sentarse en el barandal de madera. Movió un poco las piernas en el aire, pensando el porqué la pelinegra se molestaría en irle a buscar en vez de tomar un descanso. -Tu deberías dormir, hoy fue divertido, pero muy estresante.
-Sí, lo se... pero primero quería agradecerte tu compañía. -Se acercó a su lado, apoyando sus codos en la madera para observar las luces a lo lejos. Le gustaba la ciudad y su ajetreo, pero siempre apreciaba retirarse a lugares como estos, tranquilos y pacíficos. En parte eso extrañaba de la finca Sato, pero aún no estaba lista para regresar a ese lugar.
-No hay problema, ya sabes... cuando quieras. -Korra deposita la mirada en la melena azabache de su amiga, la cual descansa a lo largo de la elegante curva de su espalda. Golpea sus dedos contra la madera del barandal, aguantándose las ganas de pasarlos por sus cabellos. Levanta una mano, pero la lleva a su nuca, rascándose tímidamente, dispuesta poner las cosas en claro antes de que la pelinegra crea que Korra está interesada en ella de una forma más "romántica". Aunque a esas alturas la morena desearía que entre ellas hubiera algo más que amistad. Tosió aclarándose la garganta. -Asami, debo decirte algo...
-Bolin apostó a que me besarías a cambio de no ayudarle a limpiar a Toza. Ah, y cenarías toda la semana en el negocio de Narook. -Korra casi se va de espaldas, pero se logra sujetar del poste más próximo. Asami ríe bastante al verla en ese estado.- ¡Hahaha, no pongas esa cara! Lo escuche todo anoche.
-¡Perdona! ¡Somos unos idiotas! -Se agarra la cara con vergüenza, incapaz de verla a los ojos. -¡Perdonaperdonaperdona! ¡Pero juro que me ofrecí a hacerte compañía para ayudarte! ¡No lo hice por la apuesta! ¡Y me divertí mucho contigo aunque admito que las horas en la oficina fueron un tanto tediosas!
-Está bien, fue divertido. Solo esperemos que Mako no se entere. -Asami había sido quien había bajado la guardia esas tres veces esperando el dichoso beso, pero Korra parecía incapaz de dar el último paso. Le tocó con delicadeza la rodilla a su amiga, tratando de llamar su atención.- Aunque tal vez si debería... estará orgulloso de que su actual novia no cayera bajo los encantos y coqueteos de su ex.
-¿Cómo? Entonces... ¿Lo del el satomovil... y el restaurante y el elevador..? -Se cubría ahora solo la boca, incapaz de creer que Asami Sato hubiese estado de acuerdo con seguir el juego.
-Lo siento... quise salvarte de ayudar a Toza. -Se encoge de hombros, un tanto desanimada con los resultados del día. -Pero eres fiel a Mako... además supongo que no te atraen las chicas.
-No fue por Mako por lo que no me animé a hacerlo. Fue por ti. Creo que tienes demasiados problemas para agregar a un par de amigos locos haciendo apuestas tontas a costillas de alguien tan lindo como tú. -Baja las manos a su regazo, aun avergonzada de lo ocurrido. Junta las manos suplicándole casi con lagrimas en los ojos por su perdón. -Lo siento mucho... espero que no me odies demasiado y si necesitas más ayuda con tus cosas, no dudes en pedírmela. ¡Prometo no pensar en besarte! Bueno... eso ultimo no lo puedo prometer porque realmente... debo admitir que todo lo que pasó fue demasiado tentador...
-Gracias, Korra... tranquila. Creo... creo entenderte. -Le da un par de palmaditas en la rodilla antes de retirar la mano. Korra baja de un salto del barandal para acompañarle limpiándose los ojos llorosos con el antebrazo. Cuando levanta la mirada a la ingeniero esta frente a ella, mirándola tiernamente. Tanto que no puede evitar tomarle las mejillas entre sus manos cálidas que encienden colores en el rostro del Avatar. -Por cierto, perdona el atrevimiento.
-¿Qué atrevimien..? -Un beso intenso de Asami se deposita en sus labios. Es súbito y la paraliza. Korra cierra los ojos aceptando y correspondiendo tímidamente, pero el contacto desaparece tan rápido como llegó justo cuando estiraba las manos para tratar de atrapar la cintura de la pelinegra. En ese momento se queda paralizada al darse cuenta de lo que acaba de ocurrir.
-Ese atrevimiento... gracias. No sabes las ganas que tenia de un beso tuyo. -Le guiña el ojo y se retira con rapidez. Korra cae de rodillas al suelo de madera, incapaz de creer lo que le había ocurrido. Asami Sato le acababa de robar un beso y lo peor, o mejor, es que le había gustado más de lo que habría imaginado.
Las cajas llenas de equipo parecen no tener fin y Korra no ha descansado ni un instante. Mueve de un lado a otro objetos y apenas escucha los regaños que le lanza Toza cada cinco minutos. Está en las nubes y no ha dejado de sonreír ni un solo momento. Hasta Bolin la mira extrañado. Pero no le pone más atención, puesto que se está ahorrando al menos la mitad del trabajo y todo porque su amiga no tuvo el valor de besar a otra chica.
Por fin la morena termina su parte del día. Se despide de Bolin quien se pone a enrollar unas redes al otro extremo del gimnasio, poco antes de que Asami cruce las puertas dobles. A lo lejos saluda a Bolin mientras se acerca a Korra, tomando una toalla de un banco.
-¿Tengo tiempo de darme un baño? -El Avatar preguntó caminando hacia la pelinegra, quién negó con la cabeza mientras le secaba el sudor de la frente, pasando luego la toalla por los hombros bien esculpidos de la morena- ¿Ni en el departamento ese que dices tener en tu torre?
-Mmh, lo pensaré. -Deslizó los dedos desde los hombros a lo largo de sus bien torneados brazos mientras se mordía el labio inferior. Korra sonrió con sus mejillas sonrojadas a más no poder. -Pero primero dime si estas lista para un buen plato de fideos, Avatar.
-Lista para eso y mucho más. -Sonrió pícaramente y Bolin por un segundo habría jurado que esas dos habían salido del lugar tomadas de la mano.
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