Capítulo 2: "Un regalo y Un Oni."
En el paseo por Izumo Yoh llevó a sus amigos a recorrer varios lugares, y realmente pasaron un agradable tiempo juntos, no faltaron las fallidas conquistas de Ryu con su espada de madera, los terribles chistes de Chocolov y las peleas entre Horo Horo y Len.
Caminando Yoh vio un negocio donde vendían esas calaveras artesanales que tanto le gustaban a Anna y se quedó mirándolas fijamente, una llamo su atención, era un cráneo, pintado a mano, con ojos como de rubí, y pensó que Anna definitivamente estaría tratando de pelear el precio para comprarla.
- ¿qué te ocurre Yoh? – interrogó Manta a su obnubilado amigo.
- mmm… nada, nada estoy bien jiji – respondió Yoh y le regaló una de sus típicas risitas.
-mmm… ¡cómpralo!, yo creo que le gustará mucho. Es eso en lo que estás pensando ¿acaso me equivoco? – agregó el pequeño.
- ¿eh? ¿Tú crees que le gustará? – preguntó el shaman que seguía perdido en el objeto – no lo sé Manta, conociendo a Anna seguro se molestará y dirá que solo desperdicié el dinero.
-jeje creo que tiene razón, tal vez podrías comprarlo y guardarlo para alguna ocasión especial.
Mientras Manta hablaba Yoh estaba perdido en sus pensamientos, no puedo evitar recordar la noche que paso con Anna antes de su partida Estados Unidos, y el beso que se dieron cuando ella le devolvió su oráculo virtual en la pelea de shamanes.
- ¡Si, lo llevaré y se lo daré en una ocasión especial, tienes razón manta! ¡Eso es perfecto, gracias amigo! – exclamó el joven esta vez decidido.
Anna se encontraba en el lago de Izumo, pensando en todo lo que Kino- san le había dicho. Esa anciana la había criado como a una hija, le debía prácticamente todo, la acogió cuando fue abandonada por sus padres, la entrenó para controlar sus temibles poderes, e incluso confió en ella para convertirla en la prometida de su nieto. Anna le guardaba mucho respeto y se sentía muy agradecida, pero ahora Kino realmente pensaba romper su compromiso con Yoh, y ella debería aceptarlo, pero lo amaba demasiado, él era la única razón para luchar contra los demonios que habitaban en su interior, sin él sabía que ese odio que la devoraba desde lo profundo volvería a salir, ya no habría motivos para mantenerlo guardado.
La joven itako solo tenía una opción, debía fortalecer tanto su cuerpo como su corazón para logran controlar este enorme poder a la perfección, ya lo había hecho una vez luego de su encuentro con Yoh y Matamune, pero esta vez algo era diferente sentía una sensación indescriptible, ese poder… ¡su poder! Podía sentir como recorría su cuerpo intentando salir, era como una tempestad formándose en ella, y lo sabía desde que habían regresado, algo en ella era diferente, incontenible y alarmante.
Apenas se acercó al agua, se desplomó de rodillas llorando, sentía miedo y a medida que su pena crecía, se rodeaba de hitodamas que se unían formando una sola figura, un Oni estaba naciendo, el agua del tranquilo lago se tornaba violenta y la tierra vibraba.
De camino a casa Yoh y sus amigos pasaron cerca del lago y pudieron sentir una atmosfera pesada, una enorme fuerza espiritual que les helaba el alma los hizo estremecer. Se acercaron y se encontraron con Anna desplomada en el agua y un enorme y aterrador Oni junto a ella.
- ¡Annaaaaa! – gritó Yoh mientras dejaba caer la bolsa del regalo que compró en el suelo.
CONTINUARA…
