Adoradora…
Esa palabra sí que no le gustaría a su padre, para nada, adoradora de muggles. Había pasado varios meses desde que la conocía, se encontraban al menos cada dos días para hablar o estudiar juntos. Era justo lo que necesitaba para sentirse tranquilo en la escuela, pero cada vez que le dejaba y el efecto de su compañía se disipaba recordaba esa palabra, que sus compañeros le recordaban fervientemente, la adoradora.
Jamás le pregunto sobre el tema, solo hablaban de sus clases, amigos y escasamente la familia, tenía a sus padres que trabajaban en el ministerio y vivían acomodados en Irlanda, no tenía es especial una buena relación con ellos y se escribían solo una vez al mes más para hablar de cómo iba el colegio en vez de como estaba ella.
Se acercaban las vacaciones de navidad, era hora de irse de vuelta a casa, excepto para Scorpius Malfoy, que había rechazado tajantemente volver a casa para la navidad y pasarla con sus abuelos. No le gustaba para nada ir a la casa de ellos, llena de recuerdos malos, incluso a veces se podía escuchar los gritos de como los mortífago torturaban a los de sangre impura a pesar de solo ser una de las tantas propiedades de sus abuelos. A esto debía agregar que su padre tenía trabajo y no estaría mucho tiempo disponible como para compartir así que decidió quedarse en su segundo hogar. De alguna forma estaba agradecido, las fiestas siempre eran difíciles para los dos después de la muerte de su madre
- ¿Qué haces aquí? -dijo la pelinegra animada sentándose a su lado
-estamos en la biblioteca, Cassie-dijo en voz baja
-estamos en navidad… ya no queda nadie en todo el castillo, no al menos de los que vengan a la biblioteca
-tienes razón-suspira- no voy a casa, sinceramente no quiero ver a mi abuelo, no puedo con escuchar toda la noche lo malo que son los muggles
-eso es duro… hum ¿y tu padre firmo el permiso para salir?
-si… ¿Por qué?
- ¿Albus ya se fue con sus padres?
-si
- ¿no tienes nada más que hacer hasta luego del año nuevo, no?
-no ¿por?
-arregla tu maleta-dijo emocionada- nos vamos a Londres
- ¿bromeas?
- ¿tengo cara de que bromeo Scorpi?... mi abuela me dejo su pequeño apartamento en Londres, nos divertiremos ¡apresúrate!... nos vemos en una hora en el patio de la torre del reloj ¡no llegues tarde!
-pero Cass…
No alcanzo a decirle mucho ya que ella ya había desaparecido ¿iba a quedarse con ella diez días?... solo, los dos… en diez días, se sonrojo, su rostro se cubrió de un tono carmin, cerro su libro a prisa y salió corriendo hasta la sala común de su casa, subió rápido las escaleras y con su varita comenzó a guardar a prisa alguna de sus ropas. Se cambió por unos jeans y su chaqueta con su bufanda, tomo rápido su pluma y escribió a prisa una carta para su mejor amigo y la mando con su lechuza antes de salir por la chica.
Ella le esperaba, tenía un abrigo rojizo con unos jeans oscuro y botas cafés, estaba cubierto por un gorro y sus maletas, ella agarro su maleta fuertemente y el hizo lo mismo por inercia
-perdona, pero ya nos vamos -dijo ella- no pierdas nada
- ¿no vamos a…?
-oh no, vamos a usar un traslador-dijo riendo
Se quitó el guante y busco en su bolsillo para sacar con una tela una vieja medalla dorada, la toco con sus manos y el hizo lo mismo para desplazarse, no le gustaba nada usar traslador o hacer una Aparición, siempre se sentía mareado, así que mantuvo sus ojos cerrados hasta que sintió el piso quieto. Estaban en un pequeño apartamento donde se veía los viejos edificios alzándose en la oscura Londres tras la ventana, ella agito un poco su varita y encendió el fuego, ordeno un poco el lugar y luego se lanzó al sofá.
-por favor Scorpi, ponte cómodo
-eh, Cassie ¿seguro que quieres pasar tus vacaciones conmigo?
-tienes razón, debí preguntarte primero-suspira- Scorpius…
-yo si quería pasarlas contigo-se sienta a su lado- me encanta estar contigo…
-Scorpi…-le mira seria- ¿sabes lo que dicen de mí?
- ¿lo de la adoradora? -ella asiente- bueno había escuchado cosas, pero no habia prestado atención… no es nada malo
-tampoco es bueno en tu casa, ni tu padre… ni tus abuelos
-Cassie, no me importa
-la verdad… es que pienso que no tenemos que escoger Scorpi… podemos vivir en ambos mundos, el mundo muggle es fascinante ¿sabes? tiene tantas cosas que nosotros no, que en Hogwarts ni siquiera imaginamos ¿sabes que son los celulares? -el niega con la cabeza- son más rápidos que las lechuzas, puedes hablar como si estuviéramos al frente de alguien ¡incluso imagen!
-entiendo-dijo riendo- eres una nerd de muggles
- ¿crees que es malo?... y no de muggles, no soy una nerd de muggles, si no de inventos… muggles o mágicos
Él le quedo mirando y tomo su mano acomodándose a su lado, le sonrió tranquilo, no le parecía malo, sí que le traería problemas, pero esa sonrisa de la curiosa niña de Ravenclaw le tenía encantado como para pensar en eso. De lejos se escuchaba el bullicio de las calles, las personas hablando, incluso podían ver la nieve caer débilmente por la ventana mientras se cobijaban del frio con el fuego de la chimenea
-quiero conocer eso que te maravilla tanto, Cassie
- ¿enserio? -dijo sorprendida- ¿Scorpius Malfoy quiere conocer cómo viven los muggles?
- ¿Por qué no? ...aunque debo ir a Gringotts a cambiar dinero muggles
-iremos mañana… ahora iremos y compraremos algo para cenar…-se acomoda en su hombro
- ¿Por qué no quisiste estar con tus padres?
-no somos muy cercanos, tampoco… les gusta que este con alguien … tan peligroso como un Malfoy o un Potter… o los Weasley … ni los Longbottom o los Scamander, ni nada de eso… fueron muy claros en eso "estás loca si crees que apoyaremos que te juntes con esos revoltosos Casiopea Holmes"-dijo imitando a su madre
-Casiopea…
- ¿Qué?
-pensé que tu nombre era Cassandra
-quisiera-suspira- aunque creo que no está mal ¿no?
-me gusta… Casiopea Holmes... era una cosa que no sabía de ti
- ¿Qué más quieres saber?
-jamás ha ido a verme al quidditch, siempre estoy esperando verte… quizás por eso no vamos ganado
-odio las alturas… por eso no subo mucho a las torres, ni me gusta volar en escoba
-es que no haz volado con alguien como yo-dijo seguro- yo no te dejaría caer, jamás…
Ella se sonrojo y desvió la mirada, se había avergonzado, pero de buena manera. Se sentía a gusto con ella, le había hecho borrar el recuerdo de su corazón roto para dejar entrar las sonrisas de ella.
Scorpius se sentía algo intimidado entre los muggles, no por que pensara que eran extraños o malos con él, sino porque ¡eran muchos! tantos que se perdía entre la multitud y a pesar de su altura no podía ver a la pelinegra en ningún lado. Se apartó de todos para buscarla mas calmado hasta que salió agitada del tumulto de personas, había una gran concurrencia en el mercado muggles por las fiestas.
- ¿estás bien? -dijo ella preocupada
-sí, solo es difícil seguirte el paso, Cass
-oh, eso es fácil de arreglar
Agarro su mano entrelazando sus dedos apretándole levemente para guiarle por la cuidad. Londres era enorme, moderna y deslumbrante ante los ojos de Scorpius, su padre evitaba que saliera mucho, que se concentrara en la escuela para que en el mundo dejara de verse descendientes de mortífago y se hiciera su propio nombre. Pero ahí estaba el pequeño Scorpius, lejos de la magia, inundado por los brillos de los edificios.
Volvieron a casa y ella sirvió algunos de los pasteles que había comprado, el dejo la caja con el pino de plástico que ella había comprado, saco su varita y con un rápido movimiento comenzó a armarse por sí mismo, encajando las piezas. La mujer metió ramas de pino que había recogido y las mezclo con las falsas, así podía tener el aroma de uno original.
- ¿Por qué no quisiste un pino real, Cassie?
-solo vivirá un tiempo, además no creo que sea justo si nosotros solo estaremos un par de días… sería un desperdicio… no como los de Hogwarts, que los admiramos cientos de nosotros
-tiene sentido-dijo moviendo su varita para que los adornos se acomodaran- si no te importa, le conté a mi padre sobre ti…-desvía la mirada
- ¿sobre mí?
- dijo que si alguna vez me interesaba alguien debía comentárselo, así que le dije
- ¿te intereso? -se sonroja-digo, claro somos amigos… estamos en la navidad juntos
-no quise incomodarte, Cassie-dijo sonrojado - pero eres importante para mi…
-lo se Albus lo dijo
- ¿Qué?
Perdió la concentración y los adornos que aún se mantenía en el aire cayeron estrepitosamente y rodando por el suelo ¿acaso su amigo lo había delatado enfrente de ella? La pelinegra lanzo una risita y siguió sirviendo el té, se quedó ahí inmóvil hasta que ella le guio para sentarse en el suelo junto a ella, le dio una taza y lanzo un suspiro gustosa luego de un largo sorbo.
-solo me dijo que yo de verdad te importaba
-desde que te vi en pociones, es una larga historia, Cassie
-lo se… Albus me lo conto… así que … Rose Weasley
-no lo sé, creo que solo fue un tonto amor de pequeños
-es lindo ¿sabes? lástima que Weasley tenga tantos prejuicios… no lo esperaba de ella, al menos
-no es malo, está bien, esa fue su decisión… ¿tú qué piensas de las casas?
-que es una tontería, una real tontería… bueno alienta la competencia, pero pensar que unos son más que otros… una ridiculez
-bueno tu eres de una casa tranquila ¿no?
-mi madre es americana, mi padre un belga… esperaban que fuera a Ilvermorny … pero solo soy una rata de biblioteca de Ravenclaw
-también son muy originales, únicos… eso lo tienes tu…-la rodea con sus brazos- no te mires en menos
-es difícil… ¿y tú?
-yo sabía que sería de Slytherin, sabía que eso sucedería, pero jamás pensé "diablos esos leones son unos idiotas" o algo parecido… no tenía rivalidad con nadie excepto en el quidditch claro está-sonrió- aunque tuve problemas para adaptarme al principio… muchos los primeros años, Albus es y siempre será mi mejor amigo, independiente de cualquier cosa… nos hemos enojado, claro, pero es una constante en mi vida, espero que permanezca así
-tu eres mi constante-desvía la mirada-y espero que permanezca así
