El Hotel
Capitulo 1
Bella pov
Habíamos llegado al hotel. No me sorprendió que fuera en plena ciudad de Florencia, tal como era Alice, era obvio que buscaría un lugar lleno de gente para pasar desapercibidos
En mi interior, todavía estaba aturdida por lo que había pasado, pero lo estaba aun más por tener en frente a Edward. Me insulte en silencio varias veces, por quedármelo mirando. Pero siempre logre desviar la mirada, al sentirme observada.
Trataba infructuosamente de pensar en nada, de recordar cómo habían sido los largos meses en compañía de Jake. De cómo lo estaría pasando ahora, pensando que estaba en compañía de los cullen otra vez. En su dolor por mi traición, era mejor sentirme culpable, a sentir esto ahora.
De repente sentí una añoranza infinita hacia el chico que me esperaba en forks. Tuve el impulso de alcanzar la puerta del hotel y salir corriendo hacia el aeropuerto, deseaba la cálida compañía de mi Jacob. Podríamos hacernos compañía sin tener que escondernos nada. Estaba tan mareada, al fin me encontraba en la situación con la que había soñado estar y ahora me quería largar. Y aunque me doliera el admitirlo sabia cual era el motivo.
Edward no me amaba. No en la forma en que yo deseaba. Al mirar su cara supe que lo que lo había arrastrado hacia aquella horrible ciudad, era su incurable sentido de culpabilidad.
Me lo confirmo la horrible mueca en su rostro al negarse a convertirme frente a los Vuturis. Aun a riesgo de que nos mataran a todos en el proceso, aun a riesgo de matar a su propia hermana.
El dolor dio paso a la rabia, rabia por haber alimentado esta estúpida esperanza de tenerlo conmigo otra vez. Lo peor de todo fue que lo venía haciendo, desde el momento que me había dejado en el bosque. Apenas me había dicho adiós y yo ya esperaba su regreso.
Este no era el regreso, era la constatación de que no pertenecía a su mundo. No por ser humana, sino porque Edward no me quería en el.
De ahí en adelante lo único que sentí fue dolor.
Maldije para mis adentros cuando Alice nos dejo solos en el lobby del hotel, para registrarnos, - eso dijo - Como una forma de esquivarlo, cerré los ojos y me acaricie las sienes, fingiendo dolor de cabeza. Pero aun, con los ojos cerrados, pude sentir su mirada clavada en mí, a la espera de que empezara con el interrogatorio.
Mientras tanto, rogaba que Alice volviera y terminara con este suplicio, que era el evitarlo. Aunque sabía que estaba de mas, el seguramente estaría escuchando el desacompasado latir de mi corazón y no lo engañaría por mucho tiempo. Seguí en mis cavilaciones, cuando sentí unas manos fría que apartaban las mías y apoyaban sus dedos a cada lado de mi cabeza.
-¿Se va el dolor o quieres que te traiga unas aspirinas?-
-No está bien, ya pasa. Tengo que descansar un momento.-
-Créeme cuando te digo que no nos siguieron hasta aquí. Vamos a estar bien.-
Asentí con los ojos todavía cerrados, y apoye la nuca sobre el respaldo del gran sillón negro que ocupaba el centro de la estancia.
Hasta que por fin volvió Alice y los tres subimos hasta el piso diez para descansar, las dos horas que nos separaban del aeropuerto de Florencia. Afortunadamente Alice pidió una habitación para mi sola y me pude derrumbar sobre la gran cama que había en el medio de la suite. Me acosté boca arriba y me tape la cara con las manos. Al instante sentí que alguien se tumbaba a mi lado, era Alice, con la mirada curiosa, esperando que le contara lo que no sabía.
-Bella, que pasa? Puedo ver como mi hermano está tratando de averiguar qué es lo que está sucediendo. Y tú se lo pones difícil.-
Alce una ceja airada, irritada ante la insinuación de que trataba de ignorar a Edward. No se suponía que el que se había ido era él? Por supuesto se lo haría difícil. Aunque el quid de la cuestión no era ese, sino cuánto tiempo más lograría evitarlo.
Y al pensar en el largo viaje de roma a Seattle, me hacía suponer que no duraría más tiempo que las dos horas que nos separaban hasta el aeropuerto.
-¿Te volviste su emisaria? Estoy segura que si quisiera preguntarme algo ya lo hubiera hecho.-
Le conteste irritada ante el hecho, de que Edward no me hubiera creído el dolor de cabeza.
-Ahora quiero irme a bañar y cambiarme de ropa. Déjame sola un rato.-
Me alce para estirarme y la abrace, por más que estuviera enojada con su hermano, ella era para mí LA HERMANA que siempre quise tener y que había extrañado tanto.
-Ya echaba de menos que te metieras en mis cosas.-
Le dije, mientras le daba un beso en la mejilla.
Me sonrió triunfante y se fue, tan sigilosa como era. Aproveché para darle un vistazo a mi maleta y tomar lo que allí estuviera, sea lo que fuese, no me importaba demasiado.
Trate de no pensar mientras iba de camino al baño, el alivio por volverlo a ver me inundaba, me sentía como si todo el dolor que había experimentado durante estos meses hubiese remitido. Pero fue sustituido por una pregunta que me dejo pegada al piso. ¿Era capaz de dejar que se marchara de nuevo? No, pero cual era la diferencia, el no me quería a su lado.
Me senté en la tina mientras esperaba que se llenara. Recordé muy a mi pesar cuando me dejo en el bosque y el sentimiento sordo de rencor me recorrió. Lo odiaba, eso era lo que me había atormentado desde la huida de Volterra. Era lo que me hacia querer volver corriendo a casa. Jacob me amaba a pesar de el y sus circunstancias, a pesar de todo yo era buena para él. Pero no para Edward. Estaba harta que me hiciera sentir tan poca cosa.
Era increíble que sintiera de esta manera, nunca imagine sentir rencor hacia el centro de todo mi universo. Si alguien me lo hubiese contado hace un año, seguramente me le hubiese reído en la cara.
Me duche rápidamente y me envolví en una gran toalla blanca que había al lado de la bañera. Pensaba en otra cosa, cuando sentí que unas manos frías me tapaban la boca y me sujetaban por los brazos. Gire la cabeza y vi a Jane que me miraba.
Así que no era tan cierto que nadie nos seguiría hasta aquí, pensaba. Mientras aterrada trataba de escuchar si Edward o Alice entrarían por la puerta.
Pero no lo hicieron y supe que algo estaba mal. Al menos Alice si los hubiera visto venir, y si ella no lo hizo, fue porque habían encontrado la manera de esquivarla.
-Sé lo que piensas y no te contare como hice para esquivar a la cullen- dijo mientras me miraba tranquila. Mire hacia arriba y vi a Félix divertido.
-Solo te diré una sola cosa-
Me dijo y me miro directa y asesina a los ojos.
-Apártate de los cullen y no les hare nada. Pero si no los haces, te aseguro que vas a sufrir. Y lo que es mejor, voy a disfrutar el hacerte daño.-
No entendía exactamente lo que quería, no lograba ver el punto. Si quería matarme ¿Por qué no lo hacía? ¿Por qué hacerlo más retorcido? Estaba a un solo paso de matarme y solo me miraba a los ojos.
-No puedo hacerlo, ellos se darán cuenta. Sabrán que algo malo está pasando, no me dejaran a sol ni a sombra No puedo tomar un avión y adiós. No entiendo ni siquiera como Alice no te vio venir-
-Ese es un problema mío. Lo único que quiero es que te vayas de forks. Haz lo que sea, quiero que no los vuelvas a ver. Sino las cosas se pondrán bastante difíciles para ti y tu familia. Los inmortales y los mortales sobre todo.-
No la lograba entender. ¿Para qué sufrir tanto?
-No te entiendo, es demasiado rebuscado. Ellos no van a volver a molestarlos, vamos a cumplir con el trato. Lo juro.-
Llegados a este punto lo único que me salió fue mentir.
La cabeza me daba vueltas, tratando de comprender, de dar en el clavo, no me daba la más mínima pista para llegar a descubrir lo que su cerebro de asesina, quería decirme.
Una simple humana la humilla delante de sus señores y eso es algo que se paga, no con mi vida ni mi cuerpo. Yo tengo una debilidad mas grande, que en comparación, lo que me ocurriese no importaba demasiado: Mis padres, Jake, los Cullen, Edward…
Si a pesar de todo Edward era mi debilidad más grande.
Pero después logre ver una pequeña luz, como un atisbo. Jane no podía actuar sola, era simplemente de la guardia de Aro, así que venía de parte de él.
-Supongo que no viene de ti todo esto, ¿Por qué no nos dijo Aro hoy? Se hubiese ahorrado tu visita.-
Sonrió como alguien que conoce un secreto. Camino despacio los tres pasos que la separaban de mí y me miro directo a los ojos.
-Es una advertencia para ti. Te quiere en su guardia. Te estoy dando una oportunidad, tómalo o déjalo. Tienes dos meses. Si para dentro de esa fecha no te largaste me encargare de ti.-
Asombrada la miraba y no lo podía creer, era todo por su ego maltrecho y me quise reír. Pero no le creí, ella no hacía nada sin la anuencia de su amo. Aro estaba detrás de todo. Edward no se iba a salvar por haber involucrado a una humana y salir airoso
-Tienes hasta mayo no te olvides. Después de eso eres mía-
Me dijo mientras desaparecía por la ventana.
Félix me soltó y se dispuso a seguirla pero antes me miro pensativo un instante.
-Sabes, que Jane no sea capaz de hacerte daño no significa que nosotros tampoco te lo podamos hacer. Hay muchas maneras de matar a un humano, no solamente bebiendo su sangre. Por lo que dijo ayer tu Edward te tiraste por un acantilado. Quién sabe, tal vez lo vuelvas a intentar y esta vez no te salves.-
Después de esto los vi irse por la ventana sin hacer el más mínimo ruido.
Me quede un rato largo mirando la ventana por donde se habían ido. Tanto que cuando Alice me vino a buscar se extraño de que todavía no estuviera lista. Pero algo me sorprendió de sobre manera, ella no pudo olerlos.
Me traspaso un escalofrió por todo el cuerpo, pero no quise preguntarle. Como se oiría ..- Que raro Alice, no sientes el olor de los vampiros que acaban de estar aquí?... Pero al segundo pensé, ¿Qué tal si ella se dio cuenta y no lo quiere decir? En el acto decidí que no lo quería saber. Fuera lo que fuera lo resolvería mas tarde.
Pero de repente me sentí nerviosa, habían pasado casi dos horas desde que lo había dejado en su habitación. Nos estaba esperando en el palier, recostado contra la pared, miraba el suelo, pensativo. Levanto la vista y me sonrió apenas, una sonrisa de cortesía pensé. Yo le devolví la misma sonrisa y gire hacia Alice, que me miraba apenada.
Caminamos en silencio hasta los ascensores y nos fuimos del hotel. El viaje en auto hasta el aeropuerto también fue silencioso, cosa que puso incomoda a Alice, me di cuenta pero tuve el presentimiento que no quería hablar de nada por miedo a meter la pata. Cosa rara en ella, pero así estaban las cosas.
Yo iba en otro mundo reflexionando sobre la conversación secreta que acababa de tener, así que luciría distraída. Pero no tanto para darme cuenta de que Edward me miraba, esperando, se que se estaría preguntando ¿Por qué no lo bombardeaba a preguntas o simplemente no le gritaba? Pero no tenía fuerzas en ese momento para una cosa ni la otra, me deje llevar hasta el aeropuerto y esperar que el avión partiera. Tenía la esperanza de que durante el viaje, me llegara alguna idea salvadora pero desistí de pensar en algo, cuando Edward de sentó a mi lado en el avión.
-Por qué no tratas de dormir un rato. En dos horas estaremos en Roma. Te aviso cuando hayamos llegado-.
Me dijo y sonrió.
Pero lo único que quería era pensar en vez de dormir. Tal vez si me hiciera la dormida ayudaría. Cerré los ojos y apoye la cabeza en la ventanilla. Tenía que pensar…
A los segundos sentí que me cubrían con las mantas y tan fugaz como el aleteo de una mosca, su caricia, que si no la conociera ni siquiera me hubiese dado cuenta. Pero trate de que mi corazón no respondiera, cosa que no pude del todo. Me ayudo el recordar que estaba enojada con él, así que no abrí los ojos y me deje estar, para poder tener un poco de tranquilidad.
¿Pero como haría para alejarme de él otra vez? Por lo visto ya me empezaba a hacer ilusiones, de que se quedase, de tenerlo conmigo de nuevo, de ser feliz como antes. Pero ya no, era tarde y tendría que decírselo en cuanto pudiera estar a solas con él. A solas con el…! ¿Cómo diablos iba a hacer para estar a solas y no morirme? Sabia de lo inútil que me volvía en frente suyo cuando estábamos juntos, hacía ya tiempo, no sabía cómo iría a resultar ahora.
Me di cuenta cuando la azafata pidió que nos pusiéramos los cinturones pero espere a que el me tratara de despertar. Me estire desperezándome, y me abroche el cinturón. Ni siquiera lo mire, pero de reojo atisbe una mezcla de tristeza y rabia, más rabia que otra cosa.
Lo único que me faltaba, que estuviera enojado conmigo. Pero si quería competir para ver quien sentía la mayor rabia quizás yo le pudiera demostrar que en este terreno era la que ganaría esta vez.
Otra vez el silencio en el aeropuerto. Esta vez era denso. Alice era la que más incomoda estaba, no podía entender como Edward y yo no estábamos en los brazos del otro a los besos. Pero tenía la firme convicción de que estaría hablando con el hermano sin que yo me diera cuenta.
Así que hice lo que mejor me salía… me hice la tonta. Pero a la vez trataba de encontrarle la vuelta a todo esto, la amenaza de Jane, la espera de Edward, mis propios sentimientos. Ahora sí tendría casi ocho horas por delante para pensar. Desgraciadamente hice un mal movimiento para esquivar a una chica de camino a embarcar y termine al lado de él, cosa que lo puso un poco ansioso, a mi me pareció, y me puso su mano en mi cintura.
Me di las gracia a mí misma, cuando tuve el reflejo suficiente para deshacerme cortésmente de su mano, e inclinarme un paso hacia adelante con Alice, que me miro y juraría que estaba a punto de matarme.
Ok, me estaba pasando pero necesitaba más tiempo. Y si él me tocaba no sería capaz de pensar ni siquiera hacia donde nos dirigíamos.
Me insulte en silencio por ser tan estúpida de dejar que un simple rose de su mano hiciera tambalear mi determinación. Si lo hacía para poder tenerme bajo control, le daría la oportunidad de ver con sus ojos que no flaquearía de nuevo.
Me senté y espere a que el avión empezara a carretear.
Para mi desgracia, se volvió a sentar a mi lado y como estábamos en primera, había muchos asientos libres. Desee poder levantarme e ir con Alice, pero estaba lejos, cosa que advertí que había hecho a propósito, así me dejaría sola con Edward y sin escapatoria. Así que me atreví y lo mire por primera vez en casi medio día. Me miro fijo y sonrió. Se me hizo un nudo en la garganta y en el estomago todo a la vez… y aparte la vista. Sentí como suspiro fuerte y me tomo la mano que descansaba en el apoya brazos de mi asiento. Lo mire y vi que había recostado su nuca, tenia cerrado los ojos.
-Que tarde es-.
Me dijo mirándome fijo, entonces supe que trataba de encontrar las respuestas que no le daba, buscando las preguntas que no le había hecho. Trate de sonar lo más natural posible, y lo mire inocente.
-Si ya debe ser de madrugada-.
Pero sabía que no se refería a eso. Asintió y vi que al hacerlo le dolía. Supo que lo estaba esquivando, y no hizo nada para refutarme. Pero siempre con la misma mirada triste, lo más raro era que en otros tiempos si me hubiese mirado así, me hubiese roto el corazón, pero este no era el caso. Lo único que le quedaba a mi corazón para romperse era partirse en mil pedazos pequeños. Era como molerlo y ya nada quedaría de él.
Volví a repetir lo que había hecho anteriormente, cerrar los ojos y tratar de que se creyera que me había dormido. No sé si funciono, porque sentí como presionaba aun más fuerte su mano en torno a la mía, y juraría que me estaba mirando en ese preciso momento, lo escuche volver a decir que era demasiado tarde ya…
No sé si fue la manera en que lo dijo, pero no me atreví a apartar mi mano de entre la suya, era tan extraño sentir su contacto helado sobre el mío que no pude apartarme. Supe que lo había tomado a bien porque entrelazo sus dedos con los míos y me beso el dorso de la mano.
De ahí en adelante fue toda cuesta abajo, creo que se acordó de que en un tiempo no muy lejano, si me tocaba, me acariciaba o me besaba, yo no lo podía resistir. Así que en cuanto creyó que estaba dormida, me envolvió en una manta y me apretó contra su pecho, fuerte, tanto que me rodeo el cuerpo con sus manos. Y me obligue a abrir los ojos. No se vería bien que una persona que la está apretando de esa manera no se despertara.
-Estoy bien, tengo un poco de frio, nada que no resuelva la manta-.
Le mentía, y él lo sabía, así que me miro fijo a los ojos y me apretó más fuerte todavía.
-Pensé que tenías miedo a tocarme, ¿no decías siempre que parecía tan frágil como una pompa de jabón?
-He dicho muchas cosas en el pasado, y con eso no quiere decir que las siga pensando-. Pero tienes razón eres muy frágil, tan frágil que necesito tenerte entre mis brazos para asegurarme de que no te rompas-.
-Tarde…-
Dije y al segundo me arrepentí.
Estaba lastimado y desvió la vista hacia el frente. Pero un segundo después apoyo suavemente su frente en mi cabeza. Así que estuvimos todo el viaje de esa manera. El aprisionándome fuerte, todo el tiempo, y yo dejándolo, engañándome, fingiendo que no me gustaba. Pero en cambio, me moría de ganas de apretujarme más contra él, como si toda la fuerza que estaba empleando en mí, no fuera suficiente.
Al estar otra vez entre sus brazos me enfrente a las posibilidades que se abrían ante mí. Si me quedaba cerca de él arriesgaba la seguridad de mis padres y con ellos mi propia vida.
Podía poner en juego mi vida al estar con los Cullen, pero mis padres tenían su propia vida que vivir, y no se las arrancaría por un capricho.
Me había dejado en claro que no había futuro para los dos, entonces eso es lo que haría. Forjarme un futuro sin él.
Al fin llegamos al aeropuerto de Seattle, donde toda los Cullen nos estaba esperando. Jasper solo miro a Alice y me pareció que todo a su alrededor dejaba de existir. Carlisle y Esme me abrazaron y me dieron las gracias por salvar a su hijo.
Estaba exhausta, necesitaba dormir en mi cama, pensar que le diría a Charlie, como enfrentaría a Jacob. Me sentía como una computadora con miles de virus troyanos, no sabiendo de cual defenderse primero. No aguante mas y ni bien entre al auto de Rosalie, estuve a punto de quedarme dormida, pero para mi mayor sorpresa, se disculpo conmigo. A lo cual no tuve otro remedio que hacerlo, no quería ser una eterna discordia dentro de mi familia. Ops ya estaba delirando otra vez. Después de eso no supe mas nada, solo logre darme cuenta cuando Edward me envolvió de nuevo entre sus brazos y me quede literalmente frita en un instante.
No me di cuenta pero ya habíamos llegado a casa, pude escuchar a lo lejos los gritos de mi padre y su discusión con Edward.
Me dormí durante el trayecto que hizo Edward hasta mi habitación, donde me deposito suavemente en la cama. Cuando cerro tras de sí la puerta, desperté y me puse a caminar de puntillas, y todo lo silenciosa que pude ser, fui hasta el pie de la escalera. No podía ver a ninguno de los dos, pero si podría escucharlos, pidiendo en silencio que mi padre no tratara de matar a Edward.
No hacía falta que me escondiera de él, pero sí de Charlie. Lo podía escuchar tenso, quizás tratando de contenerse. Pero sabía por conocimiento propio que era porque quería pronunciar cada palabra con detenimiento. Baje despacio unos escalones y pude ver la espalda de Edward en el umbral de la cocina. Tenía los puños cerrados. Había un silencio de tumba, Edward esperaba la reacción de Charlie.
Conté hasta tres y baje los últimos escalones hasta llegar despacio, y apoyar la espalda contra la pared que separaba la cocina del living. Pude ver de cerca la espalda de Edward, estaba tenso, ausente miraba el piso y supe que estaba escuchando los pensamientos de mi padre.
Se dio cuenta de que estaba a pasos suyo, y me miro desolado. No sé porque pero hizo que me sentara en el piso, mirándonos. Quise subir de vuelta a mi habitación pero no pude.
Por lo tenso que se puso me di cuenta que Charlie se había dado vuelta, al fin había encontrado las palabras y no iba a dejarlo hasta desahogarse.
-Quiero que escuches con detenimiento lo que voy a decir. No te quiero cerca de mi hija, ni siquiera a cien metros a la redonda.-
-Si Charlie, pero no puedo hacerlo si ella no me lo pide-.
-Espero que lo haga. Ella es mi hija y la puedo mandar de vuelta con su madre. No voy a dudar en convertirme en el malo de la película con tal de salvarla de tu mala influencia-.
-Se que no me perdonaras pero no me voy a ir. Necesito hablar con ella, explicarle y si no me perdona, me iré, lo juro-.
-¿Me lo dices en serio?-
-No. No sé si tengo la fuerza suficiente como para dejarla de nuevo.-
-Peo si la tuviste para abandonarla en medio del bosque!-
-No pretendía lastimarla, pensé que el irme era mejor para ella.-
-¿Y eso que carajo quiere decir?
Mi padre estaba al borde de tomar a Edward por el cuello de la camisa y echarlo a patadas de la casa. Sin siquiera esperar le conto sin tapujos como había sido la primera semana después de su partida. Mi pavoroso estado de catatonia, mi estado zombi durante casi cuatro meses, hasta la llegada milagrosa de Jake.
Vi como se acercaba a Edward hasta pararse a centímetro de él. Me encogí aun más contra la pared, para que no me viera. Pude ver como Charlie lo miro directo a los ojos.
-No quiero que vuelvas a traspasar esta puerta otra vez. Ahora vete, no quiero verte por aquí nunca más.-
Edward asintió y se dio vuelta y me miro. Estaba dolorido, me pareció que también asustado. Pero no sé si era real, por las lágrimas acumuladas en mis ojos.
No espere a que mi padre me viera allí, subí como pude y cerré la puerta de mi habitación lo más despacio posible. Me tire en la cama y no sé cómo, pero me quede dormida.
