Daryl limpió el aceite de sus brazos, pateó con fuerza la llanta, había perdido toda la mañana intentando reparar ese auto en vano, Merle lo miró divertido desde el otro extremo, limpiaba las motos con dedicación

- Te invito el desayuno – sugirió él, Daryl asintió aun enfadado, subieron a las motos y se dirigieron a la cafetería de siempre, se sentó frustrado en la mesa, la mesera sirvió café y sonrió al notar que era Kath

- ¿También trabajas aquí? – preguntó sorprendido, ella afirmó sonrojada

-Si, hoy es mi primer día – contestó sonriendo, ah..esa sonrisa que lo volvía estúpido, se veía tan hermosa con su vestido azul y su medio mandil blanco, tomó su orden, y se alejó rápidamente a la siguiente mesa

- Mmm…esta linda la tetas de azúcar – comentó mientras miraba los botones desabrochados de su vestido, Daryl frunció el entrecejo molesto pero no se atrevió a decirle nada, comieron su desayuno en silencio, de vez en cuando giraba los ojos para verla, con su rostro angelical y cansado, cargando bandejas de trastes sucios, cuando terminaron Kath se acercó a ellos

-Cuenta de la casa, por lo de anoche – agradeció retirando los platos, Daryl negó con la cabeza, no necesitaba que pagaran sus deudas, ella lo notó en su mirada – Me siento muy mal, casi te arrestan – justificó, Daryl relajó los hombros e intento sonreír, pero no estaba satisfecho, no quería que una chica lo hiciera, ella sonrió y se alejó, Merle le dio una leve bofetada para despertarlo, regresaron a trabajar, no podía apartar su mente de Kath, quería volver a verla, cuando salió del trabajo se estaciono frente a la cafetería, esperando a que saliera, sus pupilas se dilataron cuando la observó en la oscuridad, llevaba un cigarro en la boca, avanzó con la moto llamando su atención

-No sabía que terminabas tan tarde – comentó de manera sería, Kath sonrió

-Esta mierda aun no termina – dijo riendo, Daryl le devolvió la sonrisa – ¿Y tú? – cuestionó

-También acabo de salir, voy a mi casa – contestó despreocupado, Kath se despidió levemente con la mano, comenzando a caminar en sentido contrario "Pero qué diablos, llevó una hora esperándola, ¿a dónde demonios va?" pensó mientras la seguía – Es muy tarde – objetó, ella lo miró despistada

-Lo sé, pero tengo que ir a ganarme mi buena vida a ese asqueroso bar – respondió de manera sincera, suspirando con fuerza, odiaba ese trabajo pero dinero era dinero, Daryl la miró detenidamente y señaló el asiento de la moto – Te tomas demasiadas molestias – afirmó mientras subía detrás, sintió su cálido aliento en su hombro causándole un escalofrío, ella recargó su peso hacía atrás y elevó los brazos, sintiendo el aire frío y agitando su larga cabellera, sintiéndose libre en ese momento, Daryl sonrió al notar que lo disfrutaba – Mas rápido – pidió emocionada, él aceleró un poco más, cuando llegaron Kath bajó de la moto y estiró sus brazos logrando que el vestido subiera un poco más – Gracias por el paseo Daryl, eres un encanto – dijo mientras besaba su mejilla y entraba corriendo al bar antes de que Ed saliera a gritarle, Daryl se quedó pasmado, sonrojado hasta los orejas, nuevamente lo había besado, esa sensación comenzaba a gustarle, aun hormigueaba su mejilla, se retiró contento.

Kath se levantó domingo temprano, eran los únicos días buenos…sus amados domingos, Ed dormía hasta tarde así que no debía preocuparse por él, Carol la recibió con jugo y huevos

- Gracias Tía Carol – dijo contenta mientras sacudía el cabello pelirrojo de Sophia

- Eleonor marcó ayer, necesitaba dinero para unos libros – Comentó Carol de manera tranquila, Kath se apretó la cabeza, amaba a su hermana pero por Dios gastaba demasiado, no recordaba la última vez que había comprado algo para ella, fingió una sonrisa y asintió resignada, Carol miró a ambos lados de la cocina antes de hablar – No te preocupes, tenía unos ahorros, ya se lo envié- expuso contenta, Kath la miró agradecida estaba por hablar pero Carol la detuvo – No, no quiero nada devuelta, son mis dos únicas sobrinas…trabajas todo el día, ni siquiera puedes descansar en las noches…a tu edad yo salía con chicos – interrumpió riendo levemente

- Cuando salga Eleonor de la universidad, lo primero que haré con mi primer sueldo libre será irnos a la playa, las cuatro juntas….sentir el sol y el agua salada en nuestra piel – comentó alegre, Sophia brincó en su asiento

-Sí, quiero conocer la playa – afirmó agitando los brazos con alegría, Carol la amaba bastante, su corazón tan puro aunque su boca estuviera llena de maldiciones, recordaba cuando ella era solo una pequeña indefensa, ahora tenía 27 años, había trabajado desde los 20 para mantener a Eleonor después de que sus padres fallecieran, su sueño de la universidad de había esfumado pero no dejo que Eleonor cayera en eso, cuando el banco le quito la casa de sus padres su mundo colapso, no podía pagar una renta y fue cuando Carol la rescató, la llevó a vivir con ella y le dio alimento, Kath estaría eternamente agradecida por eso, se había convertido en mas que una madre y Sophia en su hermana menor, Ed en cambio se aprovechaba de ella, le pagaba menos sueldo de mesera justificando sus gastos en la casa, le daba turnos extra o la despedía continuamente, Kath había aprendido a vivir con ello, escondía sus propinas en su sostén y flirteaba con algunos clientes para aumentar sus ganancias, sabía que si Ed se enteraba la azotaría contra el suelo, tal vez lo deseaba, quería que se atreviera a levantarle la mano para darle una golpiza que no olvidaría jamás, y así liberar a Carol de su sufrimiento.

-Voy a correr – dijo mientras terminaba su jugo, Carol afirmó despreocupada, Kath se puso sus audífonos y comenzó su recorrido, avanzó un par de cuadras cuando un labrador lleno de jabón salió de la nada derribándola, miró el cielo despejado y el perro lamiendo su rostro, Daryl tomó al perro de la correa, regañándolo duramente, Kath se encontraba en el suelo comenzó a reírse como tonta, acarició al perro mientras intentaba levantarse, notó que Daryl no tenía camisa, llevaba unas gafas Ray Ban y su pantalón de mezclilla mojado, el color comenzó a subir por sus mejillas sin poder evitarlo, sus pectorales firmes y el tatuaje en su pecho, estaba más lindo de lo que pensaba

-Lo siento, Patea traseros se escapó – se disculpó Daryl preocupado, Kath sonrió estúpidamente, miró sus brazos solo eran unos raspones sin importancia, acarició al perro nuevamente y se sacudió el polvo del trasero

- Así que patea traseros…lindo nombre para un perro – comentó con sarcasmo, Daryl se sonrojó, Kath miró la casa a lado de la acera – Bueno..vecino, un placer toparme con usted – exclamó volviendo a ponerse los audífonos antes de que notara su cambio de color, continuó su camino sin darle importancia a su altercado pero Daryl seguía detrás de ella con el perro, se detuvo en seco y lo miro de reojo

- ¿Quieres una cerveza? De parte de patea traseros – preguntó Daryl avergonzado, que demonios hacía, sabía que ella lo rechazaría, estaba por retractarse, una mujer así nunca le haría caso, ella frunció levemente la boca

- Muy bien, hoy en la tarde…yo cocino – aceptó sonriendo, Daryl quería comenzar a brincar por la calle – Solo promete que estarás vestido igual – bromeó, ahora Daryl tenía ese color rojo en el rostro, lo cual le causo satisfacción personal, aun sabía cómo flirtear, sonrió satisfecha y se despidió rápidamente.

Por la tarde Daryl daba vueltas en la casa como león enjaulado

"No vendrá, solo fue amable" pensó molesto, volvió a limpiar los sillones e intentó sentarse pero a los pocos segundos volvió a caminar por la casa, por lo menos Merle no estaba ahí burlándose de él y diciéndole poco hombre, se imaginaba pagándole por un baile privado, golpeó la pared enojado cuando la puerta sonó, ahí estaba ella, con su cabello recogido en una trenza, sus pantalones cortos y unas botas, se veía hermosa sonriéndole como si le agradara…por dios..a ella le agradaba, no recordaba la última vez que una mujer le había dado esa sonrisa sincera, la dejó pasar de inmediato aunque le apenaba su casa, ese día no había parado de limpiarla desde que ella le había dicho que llegaría

- Espero te gusten las hamburguesas – dijo mientras le mostraba bolsas de supermercado, él afirmó con la cabeza, ni siquiera sentía hambre se había sustituido por un hueco en el estomago, acompañado de nauseas debido a los nervios, bajó la mirada avergonzado, ella buscó la cocina y acomodó las cosas, comenzó a partir un par de papas, Daryl abrió el refrigerador y la pasó un cerveza fría – Muy bien, la cerveza ya esta…ahora deberías quitarte la playera – sugirió riendo, él casi se ahoga con la cerveza, ella rió al notar que había logrado su objetivo – Tranquilo, era solo una broma….ahora vas a probar las mejores papas de tu vida – comentó orgullosa mientras hacía una mezcla de capsu y otras hierbas que no conocía, ni siquiera sabía porque tenían una cocina, solo pedían comida rápida o salían, lo que era indispensable era su parrilla, era el mejor de la cuadra, bueno eso presumía Merle, él no adoraba las fiestas asi que solo cocinaba hamburguesas para su familia, ella mojó una papa frita con la extraña mezcla y se la ofreció a Daryl, él intento tomarla con los dedos pero ella negó con la cabeza pidiéndole que abriera la boca, no tuvo alternativa

-No mentías – halagó mientras terminaba de saborearla, ella tomó una e hizo una mueca graciosa, Daryl asó las hamburguesas y se sentaron en el patío, mirando el bosque con tranquilidad, él la miró de reojo, no se atrevía a decir nada, solo a mirar la forma en la que se sentaba metiendo una de sus piernas debajo de su trasero, la manera tan graciosa en la que bebía su cerveza

- Nada mal para nuestra primera cita – comentó sonriendo, Daryl comenzó a ruborizarse

-Noo..no es una cita…solo somos buenos vecinos – mintió, ella le dio una leve palmada en el brazo, logrando que bajara la guardia por unos segundos

-Eres demasiado serio, me agradas – dijo alejando su mirada y recostándose en la silla, comieron las hamburguesas sin preocupación, sin poder evitarlo miró la ballesta a un lado de las escaleras - ¿Y eso? – preguntó confundida

- Cazó liebres – respondió avergonzado

-Dios hombre, ¿Qué no haces? – cuestionó riendo, Daryl sintió que el hueco en su estomago desaparecía, nunca se sentía a gusto con las chicas, no sabía que decirles..como actuar como un caballero, nunca aprendió eso, las pocas novias que tuvo eran sin importancia, lo dejaban a las pocas semanas pero con Kath podía ser sincero, no tenía que preocuparse de lo que pensara - ¿Eres mecánico? Y que mas me cuentas de tu joven vida..tienes mmm…¿30 años? – preguntó

-Si, realmente no hay nada interesante…vivo con Merle…..bueno el vive conmigo cuando no está en la cárcel – respondió, lamentó haber comentado eso, ahora ella saldría por esa puerta pensando en lo perdedor que era, pero ella abrió los ojos ampliamente y profirió una sonrisa sincera para que continuara contando – Me encantan las motos y salir a cazar…nunca fui a la universidad – agregó, ella levantó su cerveza para brindar

-Yo también estoy atrapada con mi hermana, la amo….pero odio ser su madre, por lo menos tu tienes una casa…yo soy un mueble para Ed – reprochó de manera sincera, él no supo qué hacer, solo la miró con atención – Fui a la universidad 2 semestres, me salí por falta de dinero y bueno…el resto es historia – añadió con remordimiento, Daryl comprendió lo que sentía, planear todo en la vida para terminar en la misma mierda sin sentido, sin tener a quien recurrir o maldecir por su espantoso destino – Pero bueno…algún día iré a los Ángeles, entrare a la escuela de arte y mandare a la mierda a Ed, si estrellare su asqueroso rostro contra estúpida alfombra corriente, haré que se coma sus estúpidas luces de neón- comentó divertida, Daryl rió con ella y puso su mano muy cerca, Kath rozó con suavidad sus manos grandes y ásperas por el trabajo, se sentía bien estar junto a él platicando de eso, no había sentido ese desahogo en mucho tiempo, al notar que Daryl no retiraba su mano la puso sobre la suya, él no estaba acostumbrado a esas caricias, a sentir a una mujer tan cerca, se sonrojo levemente pero no se atrevió a quitarla, era agradable, la voz de Merle lo trajo de nuevo a su mundo, se levantaron rápidamente – Debo irme – terminó rápidamente su cerveza y camino a la puerta, Daryl quería que se quedara pero no iba a dejar que Merle arruinara su día

- Vaya, tetas de azúcar ¿A dónde vas? – preguntó Merle acercándose a ella para intimidarla – Darlyna no pudo darte amor…yo te cumplo lo que quieras – agregó

- Todo lo contrario, es el mejor – comentó giñando un ojo, Merle se quedó callado mientras miraba a Daryl divertido, él no se atrevió a corregirla, se acercó a la puerta para verla partir, besó su mejilla y le dio un suave abrazo – Gracias, la pase de lo mejor –

-Yo también, podríamos hacerlo el siguiente domingo…bueno…si no tienes nada que hacer – propuso nervioso, Kath afirmó con la cabeza – Aun no pruebas mi conejo asado – gritó mientras la miraba alejarse.

-¿Ahora traes a tus novias a la casa?- preguntó Merle enfadado, Daryl estaba demasiado contento, hoy no lo haría enfadar

-No es mi novia, es Kath una vecina – contestó alegremente mientras terminaba de recoger lo que habían ocupado, Merle se tiró en el sofá y volvió a dormir.

Carol la esperaba ansiosa en la puerta, suspiro de alivio cuando vio a Kath regresar bailando como loca por la acera, cuando llegó besó su mejilla con alegría

- Él es fantástico tía Carol – confesó suspirando, Carol sonrió

-Lo sé, es un buen hombre, nos ha ayudado con un par de cosas en la casa…tal vez deberíamos invitarlo al cumpleaños de Sophia en 2 semanas – comentó Carol de manera sincera, Kath sonrió agradecida

-Claro, sería genial – aceptó ella girando por la casa cuando se topo con Ed, su actitud cambio mientras su estúpida sonrisa de felicidad se borraba

-¿Por qué tanto escándalo? Parecen chachalacas- se quejó Ed desde el otro lado de la cocina - ¿Con quién saliste? – preguntó enfadado

-Con una amiga del restaurant – respondió tajante, Ed frunció el entrecejo

-Por lo menos recuerda cobrarle a los hombres con los que te acuestas – bromeó él, Kath quería romperle la cara

-No, yo le pague a él – agrego con sarcasmo mientras apretaba sus puños con fuerza y salía de la cocina o juraba que lo iba a matar.

Al día siguiente Kath salió temprano a trabajar, el camino al trabajo era la mejor parte del día pensó divertida, una camioneta sonó el claxon cerca de ella logrando que brincara asustada, Daryl la miró apenado

-Buenos Días – saludó más tranquila mientras subía a la camioneta, él asintió levemente con la cabeza – Mmm…hoy no trabajaré con Ed…¿Quieres salir? – preguntó apenada, sin atreverse a mirarlo, Daryl no podía creer que ella lo invitara a salir – Disculpa, si no puedes está bien – corrigió avergonzada al notar su largo silencio, Daryl negó rápidamente con la cabeza

-Noo…es decir, si..si quiero salir – aceptó intentando mantener la postura, pero esa estúpida sonrisa de felicidad comenzaba asomarse, Kath sonrió mientras volvía con la vista al camino – Paso por ti después del trabajo – agregó cuando llegaron a la cafetería, ella asintió con la cabeza y corrió a su trabajo, Daryl sonrió para sí mismo. Todo el día mantuvo su buen humor, deseaba volverla a ver, no podía creer que ella aun no se hubiera alejado, que conociera a Merle y su casa y no lo mandara al diablo, cuando terminó salió a toda prisa, apenas despidiéndose de Merle y su jefe, se estaciono impaciente enfrente e intento calmarse pero el silencio no era buen compañero – ¿Y adonde diablos irán? – se preguntó estresado, pensó en un restaurant elegante, en un bar decente, en el parque – Demonios no, que maldita impresión tendrá de ti, un hombre que no puede invitarle a un buen restaurant – se reprochó, bajó de la camioneta al notar que era tarde y aun no salía, se acercó al cristal de la entrada, ella continuaba limpiando las mesas mientras escuchaba que en el fondo el Sheriff Rick y Shane reían fuertemente, su hijo Carl los acompañaba, Kath camino hacía ellos y Shane le dio una leve palmada en la mano, no pudo distinguir qué era lo que le decía, ella sonrió amablemente y se alejo, Daryl volvió a la camioneta, no era muy bueno para ese tipo de situaciones, respiró pesadez y dejo caer la cabeza en el volante

-Lo siento, Rick y Shane no terminaban su orden, por lo menos la propina fue buena – se excusó con sinceridad, Daryl notó que se había cambiado de ropa, llevaba un vestido rojo, ajustado en el busto y la cintura, el resto caía suavemente sobre sus caderas, había puesto sus labios del mismo tono, se veía hermosa, como una estrella de cine, comenzó a sentirse mal, el no había ido a cambiarse, solo llevaba su chamarra de cuero y una camisa sin mangas – Te ves bien – halagó ella al notar que no decía nada

-¿Ahh donde quieres ir? – preguntó estresado, ella sonrió mientras subía

-Te voy a llevar al lugar más maravilloso de todos – contestó emocionada, él fingió una sonrisa despreocupada, no era un tacaño, pero no podía darse el lujo de gastar tanto, ella lo guió hasta las afueras del pueblo, lo detuvo en un restaurant elegante, pidió que se estacionara del otro lado de la acera, supuso que para que no la vieran llegar con un pobre diablo y su camioneta vieja, Kath suspiró fuertemente y volteó a ver a Daryl que se encontraba desconcertado, sabía que no podría pagar un lugar asi, un hueco volvió a aparecer en su estomago, Kath tomó suavemente su mano, un golpe eléctrico recorrió su brazo, le sonrió ampliamente y lo jaló hacía el lugar, maldita sea como podía negarse a esa sonrisa angelical, la siguió resignado sin embargo ella desvió su camino a la parte trasera del restaurant

-Mmm…la entrada es del otro lado – comentó Daryl comenzando a preocuparse, ella sonrió aun mas y abrió la reja a lado de los contenedores de basura - ¿Me llevas al bosque? – preguntó comenzando a relajarse, ella apresuró levemente el paso y le mostro un pequeño mirador, el cielo estrellado se levantaba majestuoso sobre el pueblo

- ¿Y qué te parece? – preguntó ella emocionada mientras giraba con los brazos levantados

-Por un momento pensé que querrías entrar al restaurant – respondió desconcertado

-Mmm…¿Para qué? No podríamos platicar, ni beber cerveza de una botella – replicó divertida mientras sacaba una manta de su bolsa, dos cervezas y una rebanada de pastel de manzana – Esto es más genial que ese estúpido restaurant con tipos estirados – confesó, Daryl sonrió alejando sus preocupaciones, ella se había arreglado solo para él, y lo quería solo para ella en un lugar tranquilo, se ruborizo de tan solo pensarlo, se sentaron a platicar y mirar las estrellas, Daryl le dio una clase completa, ella lo miraba con atención sin perder una sola palabra

-¿Qué? – preguntó al notar como lo miraba, Kath volvió su mirada al paisaje

-Nada, solo que eres muy interesante – respondió de manera sincera, apoyó su cabeza en su hombro, Daryl no había compartido un momento así con ninguna mujer, pero a ella no quería alejarla, era una sensación incomoda que le agradaba, aspiró el olor de su cabello sin atreverse a tocarla – Daryl….¿podrías abrazarme? – pidió avergonzada, él estaba en shock, torpemente levantó su brazo y lo poso en sus hombros, sus delicados y pequeños hombros, ella pasó lentamente sus brazos por su cintura, suspirando con delicadeza, de verdad le agradaba estar con él, sintió algo que no había sentido en 7 años, se sentía protegida en sus brazos

- Kath…es tarde, debes regresar – comentó él, odiaba decirlo, quería quedarse toda la noche ahí, abrazándola, sintiendo su delicada respiración contra su pecho, ella asintió con la cabeza, resignada a regresar a la realidad

-¿Algún día puedo acompañarte a cazar?- preguntó apenada, no quería presionarlo, sabía que él no era muy hábil con las mujeres, pero deseaba pasar todo el tiempo escuchando sus historias, riendo de la manera tan linda en la que se sonrojaba cuando rozaba su mano.

-Si deseas hacerlo – contestó sin dejar de abrazarla, sintió su cabeza afirmando, ella levantó su rostro para poder verlo a los ojos, amaba sus ojos, como fruncía el entrecejo cuando estaba preocupado o enojado, acarició con suavidad su barba y su mejilla poniéndolo nervioso, acercó su nariz rozando suavemente la suya, quería besarla, suponía que esa era una señal pero él estaba completamente estático, mirándola como estúpido sin atrever a moverse, ella sonrió levemente, sabía que él era así y no le molestaba en lo absoluto, volvió a acomodar su cabeza en el hueco de su brazo – Yo..yo…soy un tonto – tartamudeó, ella rió levemente

- ¿Por qué eres un caballero? – cuestionó divertida – No, solo eres un buen tipo Daryl – agregó volviendo a tomar su barbilla – Y yo…soy una maldita bruja – bromeó acercando su rostro, sintiendo su aliento cálido, y sus ojos desorbitados, en espera de aquel beso que tanto deseaba, Daryl empujó su cabeza torpemente chocando sus dientes con fuerza, Kath se quejó divertida mientras él la miraba avergonzado, continuó riendo a carcajadas mientras sobaba su mandíbula, Daryl bajó la mirada, intentando calmarse, lo tomó con suavidad del rostro y unió sus labios a los de él, jugando suavemente con sus mejillas, él relajo los labios y soltó su cuerpo tenso, se sentía realmente bien, no quería que ese beso terminara jamás – Mmm..el mejor beso de mi vida – confesó entre dientes, Daryl se apartó con suavidad y la miró con ternura, su cabello castaño en su rostro y su sonrisa sincera solo para él, volvió a besarla con más confianza, tomándola de los hombros para traerla a su cuerpo, enredando sus manos en su cabellera, ella abrió ligeramente la boca para dejarlo entrar, jugó con suavidad con su lengua, Daryl se detuvo agitado, intentando contener una erección, respiró profundamente ante los ojos sorprendidos de Kath

- Vamos, iré a dejarte a tu casa – sugirió intentando sonreír, ella afirmó mientras veía por última vez las estrellas, lo abrazó con fuerza apoyando su cabeza contra su pecho, Daryl besó su frente con timidez y la tomó de la mano para guiarla, mientras ella saltaba por el camino sonriendo, el silencio invadió el camino, pero no era incomodo, él la miraba de reojo con una sonrisa cada que recordaba que la había besado, al llegar a la casa de Carol bajó con rapidez, y se detuvo en la puerta, mirándolo con ternura, esperando que dijera algo pero él no era de los tipos que eran buenos en las palabras, subió al auto y lo besó nuevamente tan rápido que él apenas si pudo atraparla en sus brazos, se despidió con alegría y entró a la casa.