Lealtad

Capítulo 1

¿¡Dónde diablos estamos!?

Esa era la irritable cuestión, al principio pensaba que se trataba de algún Genjutsu, aunque aquella posibilidad era casi imposible no pedía nada con intentarlo; luego pensó que se trataba de algún sueño, pero ¡Para que se molestaba si lo que pasaba por su cabeza eran ideas inútiles!, dejando aquellas inquietudes a un lado dirigió su mirada en donde estaban las dos kunoichis de la hoja. Pensó que estaban muertas, pero dejó esa tonta idea y decidió esperar un rato más, en ese momento sus oídos captaron un débil suspiro, cuando devolvió su mirada a los cuerpos vio el cuerpo de Sakura moviéndose seguido del de Ino. Los ojos verdes de Sakura dibujaron una expresión de confusión al igual que la rubia.

-¿Soun? -dijo Sakura tan confundida como describía su mirada.

-Hasta que por fin despertaron -dijo Kaminaki levantándose de la piedra en la que estaba sentada todo ese tiempo.

-¿Cuánto tiempo llevábamos inconcientes? -preguntó Ino.

-Treinta minutos después de mi -respondió la pelinegra con frialdad.

-Eso fue mucho tiempo pero... ahora lo que realmente importa es ¿Dónde estamos? ¿Y qué hacemos?

Haruno tenía razón, el "Dónde estamos" era lo que Soun estaba tratando de resolver durante aquellos treinta minutos en los que ambas kunoichis estaban inconcientes. En ese momento no había otra opción que ir y aventurarse por ahí, no podían quedarse allí como si nada esperando que ocurriera un milagro, tenían que tomar el valor de ir hacia aquella extraña aldea y enfrentarse a lo desconocido.

Soun avanzó dejando atrás a las dos chunin, Sakura le pareció extraño, ella arqueó una ceja y le dijo:

-Oye, Soun, ¿A dónde vas?

-¿Planean dejar sus traseros allí tirados o vendrán conmigo? -preguntó ella con frialdad.

-Pero no sabemos lo que los puede esperar -dijo Ino, y tenía mucha razón.

-Tienes razón -dijo la pelinegra-. Pero no podemos quedarnos aquí esperando un milagro.

La pelirosa y la rubia se miraron por unos segundos y asintieron. Se levantaron del sueño sintiendo una molestia en sus piernas que fue desapareciendo a medida que bajaban la colina. Ellas concentraron su Chakra en la planta de sus pies y comenzaron a saltar de casa en casa a gran velocidad, hasta que pararon en un edificio alto que les ofreció la vista de una muralla ubicada no muy lejos de allí.

-Por donde quiera que mires esto parece estar rodeado por murallas, me pregunto para qué -dijo Sakura pensativa.

-Oye frente, ¿Dónde está Soun?

-¡No me digas frente! -exclamó la pelirosa-. Sí tienes razón, hace un momento estaba aquí a mi lado.

Año 850 -Trost

Eren Jaeger tenía la esperanza de que la humanidad pudiera acabar con aquella masa repugnante de los Titanes, de que podrían recuperar el mundo que anteriormente al hombre le pertenecía. Si, tenía esa esperanza, por eso estaba dispuesto a unirse a la Legión de reconocimiento y matar a todos y cada uno de los Titanes.

Pero en ese mismo momento en frente de él aparece el Titán Colosal, sus camaradas que estaban detrás de el con los cañones fueron sorprendidos por aquel Titán. Un humo caliente desprendió de él y acontinuación, derribó los cañones, muchos se salvaron con el Equipo de Maniobras Tridimencionales. Eren frunció en entrecejo y fue al ataque del Titán, había subido por su brazo pero este hizo un movimiento de brazo que dejó a Eren el el aire por unos segundos, entonces, lazó el cuerpo del dispositivo hacia la nuca del Titán -su debilidad-, listo para hacer el corte y aniquilarlo pero una pantalla de humo dificulto su visión. Cuando se dio cuenta de su estado actual lazó el alambre hacia la muralla.

-¡Oye estás bien! -exclamó una pelinegra, bastante desconocida, su pelo estaba trenzado y sus ojos eran cárdenos e hipnotizantes.

-¡Sí! -le respondió Eren.

Él subió hacia la base de la muralla para encontrarse con la pelinegra con ayuda del equipo de maniobras tridimencionales. Al llegar, su mirada podía decirse que estaba entre la confusión y la sorpresa, él nunca había visto ropas tan extrañas con las de aquella chica, se veía totalmente distinta a todas las mujeres que estaba acostumbrado a ver, pero lo que más le llamó la antención era aquella banda de su antebrazo que en su placa de metal había un extraño dibujo de nubes.

-¿Quién eres? -preguntó Eren con recelo.

-Soun Kaminaki -respondió ella.

-Nombre extraño. Soy Eren Jaeger.

-Puede que estés un poco confundido pero dejemos las explicaciones para después. Pero, ¿Puedes darme una breve explicación de lo que son esas cosas gigantes con cara de retrasados mentales que están entrando por la brecha que hizo esa cosa gigante?

-Son titanes, carecen de inteligencia, su punto débil es la nuca ¡Pero ten cuidado! Porque ellos comen humanos.

Lo último inmutó un poco a la kunoichi, los titanes comen humanos por lo que debería de tener ciudado, aunque pareciera una locura estaba dispuesta a hacerles frente. Soun sacó de sus vainas dos espadas de tremendo filo.

-Entonces en la nuca ¿No es cierto?

-Espera... ¿Qué piensas hacer?

-Tengo dos compañeras allá afuera por lo que no puedo dejarlas solas sin esa valiosa información.

Eren trató de detenerla pero pareció un segundo en la que no la vio, se quedó completamente atónito.

Mientras tanto Soun iba de casa en casa con una velocidad sorperndente, en medio de su camino había un titán caminando lentamente, estaba de espaldas por lo que pudo pegarle con facilidad en la nuca con sus dos afilanas espadas. Llegó a aquel edificio en donde estaban las kunoichis mirando atónitas aquellos gigantes de aspecto humanoide.

-¡¿Dónde demonios estabas Soun?! -exclamó Ino con un ligero tono enfurecido en su voz.

-¿A dónde más? A buscar información.

-¡AH! Me acuerdas a ese sabio... ¡Jiraiya! Bueno por lo menos no eres pervertida.

-¿De qué rayos hablas? En fin, tomen -dijo Soun dándole a ellas unas espadas que había sacado de sus otras dos vainas, en total tenía cuantro, dos a cada lado de sus caderas.

-La debilidad de esos fenómenos es la nuca.

-¿¡Eh!? -exclamó Ino-. ¿Quieres que nos enfrentemos a esas cosas?

-Hazlo si quieres, pero si quieres seguir viviendo trata de no convertirte en su almuerzo.

-¡Ciudado! -gritó Sakura advirtiéndoles de un titán que había detrás de Soun a punto de dar un manotazo pero pudieron esquivar el ataque a tiempo, las kunoichis se ubicaron en el techo de una casa, en una zona libre de Titanes.

-¿A qué te refieres en "convertirme en su almuerzo"?

-Ellos comen humanos.

Aquella frase, aquellas tres palabras hicieron inmutar tanto a Ino como Sakura, no es que estuvieran aterrorizadas, eran shinobis, especialemente Sakura Haruno estaba acustumbrada a situaciones extremadamente peligrosas, pero eso no significaba que Ino Yamanaka fuese la excepción.

-Esta bien -dijo Sakura con determinación-. Lucharemos.

Seguidas de estas palabras, Ino tomó una de las espadas no manchadas de sangre al igual que la pelirosa.

-Pero no sabemos nada de este mundo ¿Cómo nos volveremos a reunir?

-Aquí mismo, como máximo en una hora -dijo Soun. Las dos asintieron, y al cabo de dos segundos ellas se fueron en direcciones distintas.

Ino iba de edificio en edificio anquilando titanes con la espada que le había dando Soun, aunque pareciera fácil darles a esos cerebros de alcornoque era más difícil de lo que se esperaba además de que había usado casi la mitad de su chakra. Ella decidió descansar un momento y reponerse, no podía confiarse ya que no estaba segura de lo que pudiera ocurrir a continuación. A lo lejos divisó el techo de uno de los edificios en donde estaban algunos muchachos de su edad, decidió descansar allí.

Al aterrizar tomó a muchos por sorpresa a alguno de los chicos, otros lloraban de desesperación lo cual le pareció un poco aterrador.

-¿Quién eres tú? -preguntó una chica de piel trigeña.

-Soy Ino Yamanaka, a juzgar por su situación estando rodeados por esas cosas llamados titanes, no se mucho sobre ellos pero comen humanos ¿No es así?

-La razón porque algunos estamos aterrados -dijo una chica rubia al lado de la chica alta de piel trigeña.

La chica de piel trigeña vio asombrada la espada de Ino que estaba cubierta de sangre y de esta surgia vapor. No dudó por un instante de que aquella mujer estaba matando titanes, era sorprendente.

-Tú... ¿Has matado titanes? -dijo sorprendida.

-Sí, gracias a mis habilidades pero no fue nada fácil -dijo la kunoichi con un poco de petulancia en su voz.

Ino volvió su mirada hacia la derecha y vio a un chico de pelo castaño mirando con terror a unos titanes no muy altos de espaldas. Un extraño sentimiento en su pecho motivó a la rubia avanzar hasta él.

-Oye -dijo ella-. Ya están distraídos ¿Por qué no van y buscan un lugar seguro?

-¿Y si nos comen? -dijo con terror.

Ino resopló en señal de disgusto.

-Si te comen mueres, ¿Y qué? Algún día morirás, mientras estén esos cerebros de poliestireno aquí en la tierra sus vidas estarán en riesto -dijo ella en voz alta atrayendo la atención de todos.

-¡¿Acaso estás loca?! ¿Acaso eres humana?

-¡Soy Ino Yamanaka y soy un ser humano! -dijo ella con propiedad-. Con esto no estoy diciendo que vayan y mueran, luchen por su vida pero esos grandulones son un riesgo para ustedes ¡No permitan que el miedo los acorbade! ¡Vamos a un lugar seguro mientras están distraídos!

Cuando estaban a punto de partir detrás de Ino aterrizó cierta pelirosa con una sonrisa en su rostro.

-¡Hola Ino!

-¡Sakura! Bueno quisiera preguntarte algunas cosas pero tenemos que irnos mientras podamos.

Sakura vio al grupo de chicos que portaban aquellos extraños aparatos pero le restó importancia. Ino y Sakura seguían a los chicos hasta lo que se llamaba "Cuartel de Reabastecimiento" ya que los chicos se estaban quedando sin "gas" aquel término le llamó mucho la atención tanto a Sakura como a Ino ya que nunca habían escuchado algo como eso en el mundo Shinobi. En fin, las dos kunoichis iban de techo en techo saltando a grandes distancias hablándose una a la otra dejando sorprendidos a los chicos que usaban el equipo de maniobras tridimencionales.

Cuando llegaron al cuartel el chico Jean le había dado una buena paliza a uno de los oficiales encargados del lugar, ellos le dijeron a Jean que el depósito de reabastecimiento lo invadieron unos titanes. Entonces, algo los tomó por sorprensa a los chicos fue el estruendo provocado por unos titanes destrozando una de las paredes, muchos salieron corriendo; Ino y Sakura vieron aquellas caras maniáticas de aquellos gigantes mientras los chicos salían del lugar corriendo por sus vidas, Sakura quedó en shock pero Ino no se inmutó, ella al ver el estado de su amiga-rival la coge del brazo y huyen con el resto de los chicos.

Un chico llamado Armin Arlert diseña un plan llamado: "Plan para recuperar el Cuartel General de Reabastecimiento"

-Hay siete titanes de 3-4 metros en el depósito de abajo, un grupo deberá cegarlos y los otros atacarlos por la espalda -explicó él-. Es un plan muy arriesgado, lamento poner la vida de todos en juego.

-No tenemos otra opción así que tenemos que intentarlo -dijo un chico llamado Marco Bodt.

Mientras tanto, ambas kunoichis miraron asombrada al rubio que estaba diseñando el plan.

-Vaya, es increíble que un niño como él haya diseñado un plan que solamente hubiera salido de tu enorme frente -dio Ino en un tono burlón.

-¡A quien le dices frente, cerda!

Y comenzaron, de nuevo, varios chicos miraban la pelea entre las dos shinobis, que más bien era una guerra de gritos, sobrenombres y miradas letales.

-Chicas... este no es el mejor momento para discutir -dijo un chico de cabeza rapada.

-Tienes razón -dijo la pelirosa recuperando la calma.

-Soy Conny Springer -se presentó-. Parecen un poco raritas, ¿Quiénes son?

-Soy Sakura Haruno y ella es mi compañera Ino Yamanaka.

-Si que tiene nombres raros -dijo la chica de piel trigeña-. Soy Ymir y ella es mi amiga Historia Reiss -dijo ella señalando a chica de pelo rubio de la vez anterior.

-Ustedes también tienen nombres raros -dijo Ino.

-Tomaré eso como un complido -comentó Ymir en tono frío.

Mientras tanto Soun Kaminaki seguía en las afueras de Trost, estaba agotada, del poco tiempo que llevaba había gastado mucho chakra, Soun era una kunoichi con una buena cantidad de chakra pero mientras luchaba usaba técnicas de elemento de rayo que agotaba su energía además de que lo necesitaba para correr a esas grandes velocidades que habían contribuido a su desgaste.

-Deminios -maldijo en voz baja respirando forzadamente.

Todo en ella estaba decayendo, nunca había gastado tanto chakra en su vida; mientras se concentraba en recuperarse se desconectó del mundo exterior olvidándose por cierto lapso del mundo exterior y de los titanes hasta que, sin darse cuenta uno de ellos estaba frente a ella mirándola con ojos de lunático y una sonrisa boba. En ese momento no se molestaba en salir disparada con ayuda de su chakra pero algo raro pasó con su cuerpo que le impidió moverse, sus músculos se paralizaron; el titán acercaba lentamente su mano para tomar a la kunoichi pero algo pasó, un pequeño destello se vio y el titán cayó muerto a su lado, pero el impacto siquiera la inmutó.

Frente a ella había una pelinegra junto con un chico rubio y otro de cabeza raspada, y después le siguieron a las dos kunoichi de la hoja.

-Que lindo vernos de nuevo Soun -dijo Ino divertida.

-¿Quién eres? -preguntó la pelinegra que mató al titán.

-Soun Kaminaki -respondió-. ¿Y tú?

-Mikasa Ackerman.