Disclaimer: Harry Potter es totalmente de JK, yo sólo me divierto con sus personajes.
Capítulo 2
Echaremos raíces
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— Qué emocionante, ir en barco, joder.
Vic abrió los ojos. Entre sorprendida y molesta. "Las niñas no dicen tacos", le instruyó Fleur.
— ¿Qué tus padres no te dijeron que las señoritas no decían malas palabras? — le preguntó.
Ella se encogió de hombros.
— No tengo padres, así que realmente nunca pudieron enseñarme algo.
— Oh, lo… lo siento.
Imaginarse su vida sin sus padres no era algo que a Vic le gustaría. Y no podría imaginarse cómo sería para otra persona.
Pero la chica hizo un gesto quitándole importancia.
— Fue hace mucho, tranquila.
— Soy Victoire Weasley — se presentó.
— Jessica Wyatt — hizo una mueca —. Pero detesto mi nombre, así que nunca me llenes Jessica. Si alguna vez se te ocurre, tomaré tus rubios cabellos y los colgaré de un árbol. Me han dicho que aquí hay muchos.
Vic parpadeó. Debía ser una broma. Tenía que ser una broma. ¿Tan poco le gustaba su nombre que iba por ahí amenazando a la gente? Ella prefería Vic a Victoire, pero sólo porque Victoire le parecía muy largo. Muy como de señora mayor. Además, sus padres le llamaban Victoire cuando estaban molestos, eso no era muy agradable. Sin embargo, nunca amenazaría con atentar contras los cabellos de la persona que la llamara así.
— ¿Es una broma… verdad?
— No — contestó Jess muy seria —. Bueno, sí… Bueno…
A Vic no le gustaba que la vacilaran. Le caía de las patadas que una perfecta desconocida le tomara el pelo. ¿Qué se creía?
— ¿Es o no es una broma?
— Depende de mi estado de ánimo.
— ¿Tu estado de…?
Jess hizo un gesto de impaciencia.
— Claro. Depende de mi estado de ánimo. ¿No te ha pasado que si estás alegre ves todo bonito y si estás triste o cabreada lo ves todo negro? Bueno, de eso hablo. Si me dices Jessica en mis mejores días, sólo te voy a tirar a este lago. Si estoy en malos días, te colgaré de un árbol.
Vic volvió a parpadear. Esa chica era psicópata o algo. O estaba loca. Quién sabe. Pasar siete años a su lado no iba a ser una buena experiencia.
— Estoy de coña, vamos. Claro que no te colgaré.
Esta chica es rara, se dijo Vic. Muy rara. Ahora las bromas se confundían con amenazas, vaya. Y las señoritas decían malas palabras. Increíble…
— Eso espero.
— ¿No te bancas una broma, acaso?
— Para tu información — dijo Vic muy digna —, si me las aguanto, cuando sé que son bromas.
Jess se encogió de hombros.
— Lo que tú digas.
Vic se calló su réplica cuando los barcos impactaron con tierra firme. Se dirigieron a la puerta, donde ya les esperaba Filius Flitwick.
— Los de primer año, Filius.
— Ya me encargo yo, Hagrid.
Flitwick los escoltó hasta una sala adyacente al Gran Comedor y los dejó para terminar con los preparativos.
— ¿Cuáles? — gruñó Jess —. ¿No debería estar todo listo? Ganas de hacernos esperar, coño.
Vic resistió el impulso de taparse los oídos.
— A lo mejor deben limpiar o algo.
— Sí, claro… Ganas de hacer esperar, como somos los menores.
Una chica pelirroja que escuchaba la conversación, asintió.
— Mi primo dice que sólo te hacen esperar para crecentar los nervios.
— Pues menuda medida — se quejó Jess — y lo peor es que da resultado. ¿Cómo te llamas?
— Berenice Watt — respondió la pelirroja haciendo una mueca. ¿Qué a nadie le gustaba su nombre?, pensó Vic.
— Tus padres estaban muy volados ese día, ¿verdad?
— ¿Volados? No… no entiendo — confesó Berenice.
— Volados — repitió Jess. Miró a una y a otro, y las dos parecían tener cara de incomprensión. ¿Significaba que siempre estaban volando?, se preguntó Vic. Su madre decía que volar tanto, al final enfermaba a la gente —. Vamos, ¿ninguna sabe lo que es estar volado? — preguntó con cara de no comprender cómo es que había gente así.
Ambas negaron con la cabeza.
— Volados — empezó Jess, y adquirió el tono que tomaba la abuela Molly cuando se armaba de paciencia para enseñarles a leer a James y a Fred —, es cuando uno ha consumido mucho droga. Para no decir toda esa mierda, se dice volado, o colocado, o entonado. Hay muchos adjetivos. Tus padres estaban volados, ¿no? — agregó.
— Tal vez — admitió Berenice.
— Podemos llamarte B, si quieres — ofreció Vic.
— B suena bien — sonrió la pelirroja.
El profesor Fliwick regresó y los llevó al Gran Comedor.
— Qué horterada de sombrero — gruñó Jess al verlo por primera vez.
— ¡Es el Sombrero Seleccionador! — dijo Vic escandalizada. ¿Qué ya ni siquiera había respeto por un Sombrero que era tan viejo como el colegio en el que se encontraban?
B se rió.
— Como sea, es una horterada — replicó Jess.
El Sombrero, que no debió escucharla, empezó a cantar y todo el mundo escuchó con atención. Al terminar, el Gran Comedor se llenó de aplausos.
— Y a eso llaman canción — se quejó Jess.
B volvió a reír, aunque sofocando la risa con una tos para que nadie se enterara.
Flitwick les explicó que los llamaría y que serían seleccionados a sus casas. Llamó al primer alumno, que resultó ser un Ravenclaw.
— Yo quiero ir a la casa del buen gusto — dijo Jess por lo bajo.
Aquella vez, B no lo pudo evitar y cientos de pares de ojos la miraron acusadores. Pero B no podía dejar de reírse, es que Jess era tan divertida… Flitwick siguió, no sin antes dedicarle a B una mirada de advertencia.
La Selección continuó, lentamente. Tal vez muy lentamente. El Sombrero a veces tardaba diez minutos. A un chico lo dejaron por más de diez antes que el Sombrero gritara ¡Slytherin!
— Como sigamos así, vamos a echar raíces — se quejó B.
Ahora fue Jess la que se rió. Vic se sintió enrojecer. Menudo par de bromistas que tenía al lado. Ni siquiera tenían respeto por la selección. La misma directora McGonagall las miró de reojo, una clara mirada de advertencia apareció en esos ojos. Qué vergüenza, pensó.
Y por fin:
— Watt, Berenice.
Berenice avanzó y se sentó en taburete. El Sombrero tardó alrededor de un minuto en enviarla a Gryffindor, y aún así Jess hizo el amago de lanzar un largo bostezo. B sonrió mientras caminaba hacia la mesa de los leones.
— Weasley, Victorie.
— ¿Dijo Weasley?
— ¿De los Weasley que lucharon en la guerra?
— ¡Pero si no hay otros!
Vic se sentó en taburete, sin querer escucharlos. Le ponía muy nerviosa que recordaran que los Weasley lucharon contra Voldemort. Toda su familia quedó en Gryffindor, ¿y si ella no iba a la misma casa? ¿Y si quedaba en Hufflepuff con el tonto de Teddy Lupin? O peor aún, ¿si quedaba en Slytherin? Menuda decepción sería para su familia…
— No, tú no serás la excepción — le dijo el Sombrero —. ¡Gryffindor!
Vic respiró aliviada y se dirigió a su mesa. Se sentó al lado de B mientras esta le palmeaba la espalda.
Unos minutos después, Jess se les unía. Las tres habían resultado unas Gryffindor. Vic estaba muy emocionada. Había cumplido su sueño. Era una Gryffindor. De reojo pudo ver a Teddy, sentado en su mesa. Él levantó los pulgares en señal de triunfo. Vic sólo asintió. Ni siquiera Teddy Lupin podría amargarle su noche.
Notas de la autora:
¿Y qué les pareció este primer contacto? Ya estamos en Hogwarts!
Felices fiestas!
