Celos
Habían empezado a discutir hacía horas, no se habían podido ver durante algunas semanas por culpa de la incompatibilidad de sus horarios y el cirujano estaba de muy mal humor. No era la primera vez que Lucifer le culpaba por no poderse ver. No podía evitar pensar que a veces su novio estaba celoso de Castiel, si este se metía en problemas, la prioridad de Balthazar sería ir a solucionarlos, por mucho que no le gustase a Lucifer.
-¡Dime quién es el otro! – Lucifer seguía empeñado en su teoría de que Balthazar le era infiel.
-Te lo he repetido un montón de veces. No hay un "otro". – No podía perder la calma. Si los dos se enfurecían, la cosa podía acabar mal. – Tuve que llevar a Cassie al aeropuerto, tenía un seminario a la otra punta del país. Es mi hermano pequeño, tengo que cuidar de él, si no lo hago yo, no lo hará nadie.
Lucifer estaba todavía mosqueado, pero Balthazar consiguió que empezara a entrar en razón. El cirujano era muy posesivo y tenía miedo de perder al otro rubio por no merecérselo. No podía evitar pensar que podría estar con otro hombre mejor que Lucifer y esas ideas se le iban de las manos en las discusiones.
Cariño
No saben desde cuándo, tampoco saben bien el motivo de ello, pero hubo un momento donde sus nombres no eran nombrados con tanta frialdad sino que parecían como palabras que constantemente salían de sus labios.
Con el tiempo ya no se llamaban por sus nombres sino por abreviaciones, eso los acercó más.
-L-Lucy… Para, me haces cosquillas… - Lucifer iba besándole el cuello, bajando a través de este y colando sus manos dentro de la camisa de Balthazar. - ¡Te he dicho que pares! – No fue voluntariamente, sino un acto reflejo, pero lo que importa es que le dio una buena patada.
-Joder Balz, odio que hagas eso. – Realmente no le había dolido demasiado, pero le había cortado el rollo.
-¿Perdona?
Ira
Balthazar había recibido un mensaje en el celular algo extraño, procedente de Lucifer, había intentado llamarle pero fue en vano ya que este no contestaba. Cuando llegó al departamento del mayor, pudo ver como Lucifer estaba de muy mal humor, había algunas cosas tiradas por el suelo. Cuando le vio entrar -gracias a dios que tenía las llaves de su departamento, ya que si no, dudaba que este le hubiera dejado entrar- se giró, dándole la espalda y pasándose las manos por la cara.
-¡No quiero verte! ¡Déjame en paz! – Balthazar no se acercó, Lucifer tampoco se movió de su lugar.
-No voy a irme. Mejor que vayas diciendo el porqué de tu mal humor, Lucifer.
-Mierda, la gente va diciendo estupideces cuando ni siquiera me conocen. ¡Que se metan en sus vidas aburridas!
Balthazar fue hasta donde estaba su pareja y le abrazó por la espalda. El otro se dejó.
Lagrimas
Balthazar no solía llorar, siempre había aparentado ser alguien fuerte delante de sus hermanos pequeños pero con su novio no tenía esa coraza. Cuando se venía abajo pocas veces lloraba, pero cuando su relación con Lucifer se hizo más íntima, algunas veces no podía reprimirse.
Y lloraba. Delante de una de las pocas personas que aportaban felicidad a su estúpida vida y se sentía estúpido, porque no quería parecer débil delante de él. Pero entonces Lucifer se abrazaba, le acariciaba el pelo e intentaba consolarle con palabras que no tenían sentido. Ese hombre no sabía consolar, se le daba de pena, pero Balthazar sabía que se estaba preocupando por él.
Y todo lo demás no le importaba, porque ese hombre que era tan frío con todo el mundo estaba intentando transmitirle un poco de su nula calidez. Y cuando Balthazar conseguía estar más tranquilo, se besaban, con lentitud. Como si Lucifer no quisiera que Balthazar se rompiese de un momento a otro.
Hasta aquí la segunda recopilación de historias cortas.
Espero que os haya gustado y no dudéis en dejar un review con vuestras opiniones : D
