Disclaimer:Servamp no me pertenece.
Advertencias:Posible OoC, SoulMate-AU.
Pareja: Tetsono
II
Revisa su antebrazo por séptima vez en el día. No había nada de nada en este cosa que le hace creer que Chibi esté enfermo y espera que no sea aquello ya que nada podrá hacer más que esperar. Es bastante paciente pero cuando se trata de su alma gemela suele desesperarse y es que no sabe cómo ponerlo en términos simples. A veces quisiera saber dónde vivía este para así conocerlo pero jamás había hablado de aquel tema y no quería presionarlo con aquello.
Lo único que tiene por seguro es que aquel chico no vive en su ciudad por la simple razón que ha recorrido está en más de una ocasión y no sintió nada. Su hermano mayor le había explicado que encontrar a su alma gemela es como sentir mucha paz y también algo distinto e inigualable. No había sentido eso jamás cerca de cualquier sujeto y es que vagos detalles tiene a consideración, Chibi es mayor que él así que podría estar en una universidad así que quizás visite estas para ver si tiene suerte.
De nuevo posa la vista en su antebrazo queriendo una señal de que está bien pero no hay nada. Destapa con cuidado el marcador que tiene en la mano derecha y decide escribirle algo. «¿Cómo te sientes hoy?». Definitivamente estaba muerta de la preocupación y solo desea que Chibi le conteste. Quiere saber que está bien y que si ha podido dormir porque ahora sabe que el otro a veces se enferma o no duerme. Y también sabe lo otro.
El rubio suspira y es que no espero que fuera aquella; le dolió de alguna manera saber que su amado estaba solo aunque le haya dicho que ahora vivía con quien al parecer era su padre pero aunque estuviera con ellos sabía que el otro no los consideraba una familia por varias razones y esa era su razón para conocerlo. Porque de ahí nadie podría oponerse si quisiera casarse con él y llevárselo a algún lugar donde ambos puedan estar juntos. Y ser su familia. Así jamás estaría solo.
A veces siente que espera demasiado por Chibi pero luego al ver aquellas palabras en sus brazos o incluso simples dibujos le hacen creer que puede esperar toda una eternidad por él. Se pregunta cómo se llamará, cómo es y demás. Sabe que debe esperar para descubrir la respuesta a todas sus interrogantes y está dispuesto a esperar lo necesario para así conocer a aquel chico que le hace sentir tantas cosas.
En estos años de haberse conocido se han hecho varias promesas. Besos de buenas noches y es que recuerda aquella conversación. A la perfección.
—¿No puedes dormir? Lo pongo porque ya es tarde y es raro que me escribas tan tarde —le había escrito aquello porque ya eran pasadas las once y remembra a la perfección que Chibi suele dormir como a eso de las diez.
Misono al leer eso sabe que es no mentirle al contrario así que con pulcra letra decide responderle a aquel mensaje con una sonrisa melancólica—. Así ha sido desde que ella no está. Solía darme un beso de buenas noches y prometíamos vernos cada amanecer.
Tiene confianza para decirle eso y es que a veces necesita sacar eso. No puede hacerlo con quienes vive actualmente y es que el supuesto padre es bastante alejado de la familia, sólo está en negocios y demás. El que se hacía llamar su hermano era bastante estresante y no le agradaba además que la única persona que le hacía caso no entendería seguramente.
Revisa su antebrazo esperando una respuesta del rubio y al ver lo que responde se sonroja demasiado y es que no espero leer aquello. «Te prometo que cuando nos conozcamos te daré varios besos de buenas noches para que así duermas bien».
Vuelve a ver su piel y al ver un simple: «Bien, ¿y tú?»; siente su corazón latir más rápido. Era obvio que sólo él le hace sentir de esa manera y es por esa razón que se decide a preguntarle.
Estaba nervioso ya que no quería decepcionar a este. Desea mostrarle quien era en realidad y poder cumplir cada una de esos juramentos de los cuales solo ellos, la luna y su piel son testigos.
«¿Podemos vernos para tu cumpleaños?».
Catorce de febrero. Un día con tanto significado para varios ya que es el día de San Valentín. Aunque para él significa otra cosa, su cumpleaños, y es que estos siempre traían algo diferente con cada año. Intenta no pensar en cosas negativas y por esa razón niega vehemente. Decide pensar en que aquel día por fin conocería a su alma gemela luego de tanto tiempo.
Conocería por fin a quien le ha apoyado tanto y es que ha sido bastante para él. Estaba nervioso, pero trata de calmar aquello y es que sigue sin saber cómo imaginar a Sunny del todo porque sigue con aquella imagen mental de que es un niño de unos seis años o siete,
Sabe que es un año menor así que debe tener veinte.
Supone que es de una estatura media o quizás más bajo que él. Por la forma que escribe tan poco pulcra cree que su cabello es así un desorden y que seguro es como una melena. Prácticamente estaba imaginando un vagabundo. Dios, prefería la imagen mental de un niño aunque no fuera correcta.
Cuando sale de su habitación ya arreglado nota que como siempre en la entrada de su puerta hay dos paquetes. En todos estos años solo recibía un regalo de su hermanastro y de su sirviente personal. No era lo mismo que de antaño pero el detalle le hacía sentir un tanto más querido. Sabe que su hermanastro deja el regalo ahí ya que no le gusta interrumpir y Lily seguro lo hace porque no tiene tiempo ya que lo ponen a realizar varias tareas a la vez.
Se agacha y toma estos para dejarlos dentro de la habitación sobre un buró. Los deja ahí para verlos luego ya que lo que ahora le interesa ver es a su alma gemela. No debe avisar ni nada aunque dude que alguien le interese sólo le pedirá favor al chofer que le deje cerca y le llamará cuando deba recogerlo porque el parque a donde debe ir está a dos horas.
Despertó entrado el amanecer. Debía cumplir ciertas labores para que su padre no tuviera una carga tan grande a la hora de atender el lugar. Revisa que todas las toallas estén dobladas y limpias. Revisa cada lugar e intenta no olvidar los mínimos detalles. Ayer había comentado que saldría de casa y lo más posible es que se mudará al cabo de una semana ya que cree que apenas conozca al otro no querrá alejarse de este.
Chibi. Por fin conocería a quien más ama y se pregunta si debe llevar algo ya que también es San Valentín. Tampoco es como si le hubiera comprado algo de regalo ya que tenía la duda de que comprarle a este. Había pensado en unos chocolates pero quizás se derritieran así que posiblemente le invite a un helado y le dé un regalo para la próxima ocasión en que le vea.
Revisa una vez más si cada labor ha sido efectuada y al comprobar que todo está listo y con la mayor pulcritud del caso le hace sonreír. Se daría una ducha y se pondría sus mejores ropas ya que en definitiva quería impresionar al otro con algo tan simple he incluso banal como aquello pero sus hermanas decían que lo primero que entraba al corazón de uno era la vista.
—Espero gustarte Chibi —dice para sí mismo ya que quiere que aquel afecto continúe y obvia el hecho que al ser almas gemelas aquello continuaría sin más ya que por algo están destinados a estar juntos—. Porque a mí me gustas bastante.
Cuando llega a su destino nota que habían llegado casi una hora antes del encuentro y suspiro por aquello. No planeaba llegar tan temprano pero estaba nervioso por aquellas razones. Pero no tiene más de otra que ir y buscar a Sunny—. Gracias Dodo —dice antes de bajar del auto y así ir directo al parque. Le llamaría antes al otro y es que sabe que si no lo hace así tardaría demasiado en llegar a casa y lo que menos quiere es hacer un embrollo.
Al ver a sus alrededores nota como hay varias personas en aquel lugar. Sabe que la labor de buscar a Sunny será más difícil de lo que en algún momento creyó. Hay de todo un poco en aquel panorama, desde pequeños niños jugando hasta varios ancianos alimentando a las palomas.
Empieza a caminar sin pensar mucho como si buscará el punto perfecto de encuentro con su alma gemela y decide sentarse en una banca vacía que tenía una perfecta sombra otorgada por un árbol. Decide ahí esperar la hora que falta y es que anda demasiado nervioso. Incluso olvido un marcador para comunicarse con el otro aunque este no ha escrito nada desde anoche.
Espera aun así poder encontrar al pequeño Sunny y es que estaba ilusionado con conocerlo y no sabía que esperar a decir verdad así que se queda observando a toda la gente que pasa por ahí hasta que su mirada se posa sobre un sujeto demasiado alto. No lo había notado y eso que ahora que lo piensa era difícil de perder de vista.
Aparto enseguida la mirada y se centró en esperar. Levanta ocasionalmente la vista topándose con la espalda de ese sujeto ya que parecía buscar a alguien, no le pone demasiado interés a decir verdad ya que él tiene sus propios problemas. No sabe cuánto tiempo ha pasado pero al ver que el sol empieza a bajar cree que se ha confundido de parque o algo parecido ya que Sunny no ha llegado.
¿Cómo sabe aquello? Por la simple razón que cuando se topa con su alma gemela debe sentir que algo le atrae a esta, debe sentir paz pero sobre todo debe sentir que es esa persona. No sabe dónde estará el otro ya que no siente nada de eso. O quizás está demasiado nervioso para sentir algo diferente a la ansiedad de aquel momento.
Decide llamar a Dodo para que venga a recogerlo creyendo que ya nada pasará y es que se siente algo lastimado. Pero quizás es su culpa así que intenta no pensar que Sunny no pudo llegar e igual manera sabe que este jamás le mentiría en ninguna ocasión. Decide levantarse y estirar sus piernas y cuando ve que el sujeto de antes sigue ahí mismo se atreve acercarse para preguntarle la hora —ignorando que tiene su teléfono y puede verla ahí—, fue como un impulso lo que le llevo a realizar aquella acción.
Quedando a pocos pasos decide hablarle a aquel sujeto para así llamar su atención—. Disculpe, ¿tendrá la hora? —indaga mientras hace un ademan apuntando a su muñeca.
Sendagaya decide voltear al escuchar una voz tras él, estaba casi dos horas en el mismo lugar esperando a Chibi. Miraba siempre para arriba ya que quizás este era más alto que él al ser un año mayor así que buscaba eso más que nada. Y ahora tuvo que ver un poco para abajo. Sonríe hacía aquel chico que estaba ahí mientras saca su teléfono móvil—. Las cuatro de la tarde —comenta—, ah, ya es tarde y aún no aparece —dice aquello último en un hilo de voz y es que ya se había pasado la hora.
Misono asiente al escuchar la voz de este y se sonroja al notar que estaba repasando mentalmente las facciones de aquel chico—. Gracias —se sentía un poco interesado en aquel chico y es que en definitiva no podía dejarlo de ver. No sabe la razón pero siente como empiezan a llamarlo así que sabe que Dodo a llegado—. Tenga buena tarde señor…
—Sendagaya Tetsu, un placer también a usted… —no completo la oración ya que quería saber por alguna razón el nombre de aquel chico que parecía de unos quince años a su cálculo.
Al ver que el otro parece querer saber su nombre iba a pronunciarlo de no ser que olvido que debía usar ahora el otro apellido—. Alicein Misono —dice mientras extiende su mano.
Un simple roce. Eso fue, un contacto tan ligero y de despedida que hizo a Tetsu helar. Era él, era él. Cuando vuelve en sí nota que este sube en un auto y ya era demasiado tarde para alcanzarlo ya que ni él era tan rápido.
Así que Misono Alicein era su alma gemela. Nunca creyó que fuera tan bajo o tan lindo pero encajaba con la descripción. Sonríe y supone que le contará cuando llegue a casa y encuentre un marcador en su habitación. No espera más y decide correr rumbo a su casa y de no ser porque su padre le pone a hacer varias labores hubiera podido en aquel momento enviarle un mensaje a su Chibi.
Cuando la noche llega suspira y es que quiso conocer a Sunny pero no lo había logrado. Supone que algo le había pasado pero no importa pensar mucho en aquello así que va directo a su habitación luego de cenar algo liviano y agradecer por el regalo a Lily.
Ya estando en su habitación por curiosidad revisa su antebrazo y se topa con un mensaje particular.
«¿Misono Alicein, quieres salir mañana. Ahora sí sé quién eres».
Era su nombre escrito en su piel. No recordaba habérselo dicho a Sunny pero falto sólo un segundo para que él se diera cuenta de quién era Sunny. Sonríe antes de buscar un marcador y responderle como siempre.
«Será un placer, Sendagaya Tetsu. Te veo mañana».
