Un saludo especial para LadyNoir Love, silkie 19 y a Sol. ¡Gracias por comentar chicas!

Hidden Marriage NO me pertenece, así como Miraculous Ladybug.

Esta adaptación no tiene fines de lucro, sino brindar un poco de entretenimiento para el fandom.

Todos los créditos a sus respectivos autores.


Cinco años después.

En el bar Eton, en algún pasillo del último piso.

Bridgette camino lentamente por el pasillo, se apoyaba de las paredes para no perder el equilibrio. Para desgracia de ella, sus superiores le habían ordenado beber durante unas horas con algunos inversionistas de la empresa y lograr cerrar algunos tratos pendientes.

Con un terrible dolor de cabeza, quería encontrar un lugar limpio y tranquilo para ponerse sobria. Le había costado mucho escaparse de aquella molesta reunión, pero no esperaba que su manager la siguiera.

Ella solo pudo reunir su espíritu para tratar con ella.— Cecilé ¿hay algún problema?

La mujer delante de ella estaba notablemente molesta, sus grandes ojos verdes habían estado observándola durante toda la cena.— Bridgette, déjame preguntarte algo, ¿Te registraste para la audición de la protagonista en "The World?"

Ella contestó sin vacilar.— Si, ¿Por qué?

—¡No se te permite ir a la audición mañana! —Gritó. Aunque Cecilé era su representante, la mayor parte del tiempo le impedía audicionar para cualquier papel protagónico.

A Bridgette no le sorprendió en absoluto su actitud. Alzó las cejas y preguntó.— ¿Razón?

—Fuiste a mis espaldas ¡actuaste por ti misma!, ¿y todavía te atreves a preguntarme por qué? ¿No sabías que la compañía ya ha organizado una audición para Lila? —Con cada palabra que salía de sus labios, alzaba mas la voz. Tenia su rostro lleno de indignación, como si ella fuera la culpable de cualquier desastre del mundo.

—Lo que hice no parece entrar en conflicto con los arreglos de la compañía. —Bridgette le sonrió débilmente. Mantuvo la voz serena.— ¿Lila te hizo venir a buscarme? ¿No me digas que tiene miedo de que yo, una actriz cuyo nombre ni siquiera se conoce, le arrebate su papel?

La cara de Cecilé se puso morada.— ¿Crees que tienes la capacidad para arrebatarle el papel de Lila? ¡Todavía estás soñando! Déjame decirte, no pierdas tus esfuerzos. ¡La familia Rossi ha invertido 30 millones de euros en esta película! Lila ya está asegurada para este papel.

—Entonces, ¿por qué estás tan ansiosa?

El ambiente se volvió pesado. Sin pensarlo, Bridgette había soltado esa simple pregunta con mas sarcasmo del que quería, aunque al final, no le importo mucho.

—¡Eres un artista bajo mi nombre, tienes que escuchar lo que te digo! —Cecilé hablaba de tal forma que su expresión decía "No puedes ir en contra mía"

Bridgette bufó.— ¡WOW! Cecilé, todavía recuerda que soy una artista asignada a ti.

La rubia puso mala cara con esa ultima frase, muchas veces, Bridgette llegaba a rebasar sus límites de paciencia.— No tengo tiempo para discutir contigo, ya que te niegas a cumplir lo que ordenó, ¡no me culpes por recurrir a la fuerza!

Cuando terminó de hablar, Bridgette no pudo reaccionar cuando sintió un fuerte jalón desde atrás. En un instante, ella ya estaba en el suelo, el dolor del golpe recorrió sus piernas rápidamente, pues fue arrojada al almacén. Cecilé le arrebato el celular de la mano y tras una breve mirada, con un fuerte golpe, cerró la puerta. Al instante, el sonido de pasos alejándose del lugar inundaron el lugar.

Sabiendo que gritar era inútil, Bridgette guardó silencio. Se arrastro hasta quedar apoyada en la puerta con una expresión indiferente.

Cuando ella había ingresado por primera vez a la compañía, Lila todavía era capaz de contenerse, y solo hizo que Cecilé consiguiera para ella algunos papeles de villanos secundarios.

Sin embargo, Lila se estaba volviendo más molesta y comenzaba a ir demasiado lejos. Incluso fue capaz de hacer un movimiento de bajo nivel como este.

Si ella, esta vez no conseguía el papel, entonces tenía que encontrar la forma de abandonar la compañía.

En medio de sus pensamientos desordenados, un pequeño sonido viajó a sus oídos ¿Acaso había un ratón? Bridgette siguió la dirección del sonido con su mirada, quedando aturdida cuando, detrás de un montón de cajas, encontró a un niño.

El pequeño parecía tener entre cuatro o cinco años; parecía una pieza de jade finamente tallada, su piel era tan blanca que le recordó a un bollo. En ese momento, el niño estaba temblando, intentando ocultándose en la esquina del almacén, su cabello rubio caía sobre sus ojos azules llenos de precaución y vigilancia.

"Uh, ¿por qué hay un niño en el almacén de un bar? No creo que haya alguien tan loco como para traer a su hijo a un bar, ¿verdad?" Pensó.

No se movió de su lugar cuando comenzó a hablar.

—Oye pequeño, ¿quién eres tú? ¿Cómo entraste aquí? ¿Viniste a escondidas? ¿Alguien también te encerró aquí? ¿Comes dulces?

Después de interrogarlo durante un rato, el niño permaneció en silencio. Podía sentir como sus grandes ojos la inspeccionaban en cualquier señal de amenaza. Inesperadamente para ella, el niño comenzó a temblar aún más, como si fuera un pequeño animal asustado.

Finalmente, la chica no se molestó en continuar preguntando, después de todo, ese niño no tenía nada que ver con ella.

Ambos, pacíficamente ocuparon un rincón cada uno en un extraño silencio. Después de un momento, la tenue luz del lugar comenzó a intensificarse, apagándose casi de inmediato tras un zumbido. Bridgette no le hubiera dado importancia, por no ser que un sonido extraño comenzó a escucharse en la oscuridad, tras escuchar con mucha atención, se fio cuenta que el sonido era similar al de los dientes castañeando.

La peliazul se rió, y se volvió hacia el pequeño.— ¿Asustado de la oscuridad?

El sonido se detuvo por un segundo, antes de aumentar en volumen.

"Oh, ¿cómo puede ser tan miedoso?" Pensó.

Bridgette se dio unas palmaditas en las piernas y se puso de pie, caminó con un poco de lentitud hacia el pequeño hombre. El niño estaba tan asustado de ella que su cara se puso pálida cuando la vio acercarse, sin embargo, ella se sentó al lado del niño y no hizo nada.

Contrario a lo que el niño posiblemente pensaba, ella no quería asustarlo mas de la cuenta, así que se limitó a quedarse ahí, sin siquiera verlo, simplemente recargando su espalda en la pared en completa quietud.

Intento pensar en alguna acción para que el niño sintiera su presencia en forma de confianza, pero debido al silencio, fue casi imposible no cerrar los ojos y quedarse dormida.

Cecilé la había llevado a ese lugar específicamente para tomar un par de tragos con algunas personas. Su cabeza dolía, pero en cuanto comenzó a soñar, una sensación de calidez la inundo.


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Cuando finalmente se despertó después de un rato, sintió su pierna un poco aturdida y tibia. Bajó la mirada, encontrando que, en algún momento, el pequeño se había acurrucado en el costado de su pierna, y su manita estaba incluso sujetando la esquina de su camisa.

Bridgette no pudo evitar reír.

Antes, cuando aún vivía en el campo, ella había tenido un gato. Era particularmente cobarde y tenía miedo de la gente, siempre huía cuando veía a la gente. Sin embargo, cuando menos te lo esperabas, bajaba la guardia y sentía que no eres una amenaza.

Una vez que eso sucedía, el gato se acurrucaba a escondidas a su lado, incluso subiéndose a su regazo para dormir.

El niño parecía haber sentido su mirada, su pequeña cara se sonrojó un poco, pero esta vez, no había más pánico en sus ojos, en cambio, estaban llenos de curiosidad. Era realmente como un pequeño gato, incluso sus ojos eran iguales.

Los labios de Bridgette se curvaron hacia arriba, sus manos estaban ansiosas por acariciarlo; después de un debate mental, ella se dio por vencida. Acercó su mano para acariciar a esa pequeña cabecita adorable y esponjosa.

Con ese toque, su rostro cambió inmediatamente. ¿Por qué su frente estaba tan caliente?

—¿Acaso tienes fiebre?

Una ola de pánico comenzó a crecer en su interior. Cecilé la mantendría encerrada ahí hasta que terminara la audición mañana, si es que no le iba mal, nadie vendría a sacarla. Si el niño continuaba ahí, ardiendo en fiebre durante mucho tiempo, sería demasiado peligroso para su salud.

Con cada segundo que se ponía ansiosa, su mente trabajaba más rápido en las olas de desorden, con el tiempo descubrió que algo no estaba bien. La bombilla se había fundido ya hace un rato, ¿por qué todavía había luz en la habitación?

Al levantar la mirada, vio que había una pequeña claraboya y que la luz provenía de esa pequeña ventana. Una pequeña esperanza surgió en el interior de Bridgette, cuando sus ojos se cruzaron con una escalera.—¡Pequeño, ven, te ayudaré a salir!

El niño finalmente mostró una respuesta a sus palabras, pero sacudió la cabeza con una mirada aguda.

La chica entendió su significado, pero sonrió y pellizcó sus mejillas.— ¿Eres bastante leal después de todo y quieres sufrir junto a mí? Ni lo pienses.

El pequeño hizo una especie de puchero tras escuchar sus palabras, asi que ella continuó hablando.— Esta ventana es demasiado pequeña, no puedo salir. Si sales primero, puedes encontrar a alguien que venga a salvarme.

La cara del niño se inundó con indecisión, Bridgette aprovecho ese momento, pues el niño parecía tener un debate interno para cargarlo, ayudándolo a subir las escaleras.— Rápido, si eres un hombre, entonces no lo dudes. ¡Te protegeré desde abajo!

Después de que el subiera con mucha dificultad, Bridgette sintió una ola de mareo, perdió el control de sus piernas y se cayó de la escalera en un movimiento. Su cabeza revotó feamente en el suelo, soltando un quejido.

Desde el borde de la ventana, el niño vio la escena, y el pánico se elevó en la pequeña cara previamente aburrida y sin vida. La chica se aferró a las últimas partes de su fuerza y dijo con gran pesadez.— Anda y ve.

Al siguiente instante, el pequeño gato ya no estaba.


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Bajo la luz de las estrellas, el rostro de la mujer era pálido y frágil, pero eso no oscurecía su sorprendente belleza. Especialmente ese par de ojos húmedos, que eran como un mar lleno de interminables estrellas.

Ya no era la ignorante campesina y el patito feo. Sin embargo, ¿de qué servía eso ahora? Sonrió amargamente. Antes de vengarse, ella moriría allí.

Pero antes de morir, al menos había hecho una buena acción al salvar al pequeño gatito ¿no? Si su hijo no hubiera muerto en ese entonces, probablemente tendría más o menos esa edad.

Después del accidente automovilístico hace cinco años, avergonzada, la familia Rossi la había enviado a un internado de puros niños caprichosos de la élite en Estados Unidos, dejándola a su suerte.

Se retiró de ese lugar y solicitó una beca en la Universidad del Sur de California, casi volviéndose loca en su búsqueda de todo tipo de conocimiento.

¡Porque quería derrotar a Lila y recuperar todo lo que era suyo!

Lo más importante, actuar fue el mayor sueño de su vida.

Después de regresar a su tierra natal con una sólida base de actuación, fue reclutada con Cecilé y entró exitosamente en la compañía más grande de la industria, Starlight Entertainment.

Ella debería haber tenido un futuro brillante a partir de entonces, pero Lila la siguió a Starlight, y al sobornar a Cecilé, la estaba reprimiendo en cualquier dirección.

Por cualquier movimiento que ella quisiera dar, Lila siempre iba un paso adelante, la frustración llenaba con gran pesadez su mente. Sin querer pensar en mas, dio un suspiro pesado antes de caer nuevamente en la oscuridad.


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Al mismo tiempo, en la sala de recepción del Eton Bar.

La atmósfera era pesada.

El jefe del bar, los gerentes, el personal de seguridad y todo aquél que tuviera algún puesto en ese bar, estaban de pie en una fila con gran inquietud. Todos tenían expresiones que mostraban que la muerte estaba por caer sobre ellos.

Porque el pequeño príncipe de Agreste Corporation, el hijo preciado de Félix Agreste, había desaparecido en su bar.

En el sofá, la cara de Félix estaba fría como siempre; ni una pizca de sentimiento extra se mostraba en esa estatua de hielo. Sin embargo, su aura de jefe presionó a cada persona presente, haciendo que sus piernas se ablandaran y que su sudor cayera como la lluvia.

Nadie se atrevió a pronunciar una sola palabra.

Un joven estaba arrodillado junto a sus pies, con la cara llena de lágrimas.— Félix, ¡lo siento! ¡Todo es mi culpa! ¡No debería haber traído a Little Treasure a un bar! Si algo le sucede a Pequeño Tesoro, ¡ya no viviré más!

Cuando terminó de hablar, una patada en el pecho fue recibida por el muchacho. El sonido de la fractura de hueso les hizo cosquillas en el cuero cabelludo. Todos los presentes temblaron un poco.

Adrien Agreste se agarró el pecho y tosió ferozmente durante un rato, antes de volver a gatear y arrodillarse en su anterior lugar.

Sus padres todavía estaban de vacaciones en el extranjero, y aún no se enteraban que se había perdido Pequeño Tesoro. Si lo descubrieran, no se serían tan benevolentes como su hermano y su simple patada; podrían quemarlo vivo.

El corazón de Adrien estaba completamente avergonzado.

De repente, un golpe sonó en la puerta de la sala de recepción. El jefe, que estaba más cerca de la puerta, lo abrió.

Al ver que no había nadie en la puerta, inclinó la cabeza un poco confundido, y se quedó atónito ante la vista.— ¡Joven maestro!

—¿Pequeño tesoro? ¡Cielos! ¡Pequeño tesoro! ¡El precioso bebé del tío! ¿A dónde huiste? —Adrien se arrastró desde el suelo para abrazar al pequeño individuo con fuerza, estaba tan emocionado que se rompió a llorar.

Todos en la sala tenían una expresión de haber sobrevivido a una aniquilación segura.

Félix caminó unos pocos pasos hacia la puerta, luego agarró del cuello a Adrien para arrojarlo a un lado. Se puso en cuclillas frente a su hijo, notando la pequeña inquietud en sus ojos.— ¿Qué te pasó?

Después de finalmente salir de las garras de su tío, Pequeño Tesoro se agarró de la mano de su padre, tratando ansioso de llevarlo afuera.

Justo cuando Félix se acercó a su hijo, olió el fuerte olor a alcohol de su cuerpo. También había una pizca de sutil fragancia, no el olor a alcohol de un perfume, sino más bien una flor que había florecido en un glaciar.

La fresca fragancia le resultaba inexplicablemente familiar, hasta el punto de que su corazón se agitó durante un momento.

Al ver que su padre no se movía, Pequeño Tesoro apuntó en cierta dirección, haciendo roncos sonidos de 'huh huh' de su garganta. Félix recogió a su hijo y se dirigió directamente en la dirección en que apuntaba.

Las personas detrás de él, incluido Adrien, vieron la escena un poco confundidos e intercambiaron miradas antes de seguirlos.


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Cinco minutos después, el grupo de personas se detuvo frente a un almacén en el último piso.

Pequeño Tesoro retorció su cuerpo y bajó de los brazos de su padre, golpeó la puerta del almacén con todas sus fuerzas, luciendo extremadamente ansioso.

—Pequeño tesoro, ¿qué está pasando? ¿Qué hay dentro? —Adrien estaba confundido ante la actitud de su sobrino. Normalmente era tranquilo.

Félix ordenó inexpresivamente.— Abre la puerta.

—¡Sí, sí, sí! —El jefe del bar asintió con la cabeza, luego se volvió para regañar a la gerente femenina a su lado.— Gerente, ¿qué estás esperando? ¡Abre rápido la puerta! ¿Dónde está la llave?

—Ah... ¿Abrir la puerta? —La gerente estaba aturdida.

Comenzó a sudar frio cuando recordó que, dentro de ese lugar, Bridgette aún se encontraba ahí. Le había prometido a Cecilé que se quedaría con ella hasta que terminaran las audiciones después de un pequeño soborno.

Sin embargo, con estos dos dioses de la familia Agreste y su jefe esperando, ¿cómo podría negarse? Ella solo podía temblar y sacar la llave para abrir la puerta.

Una vez que lo hizo, una mujer que yacía inconsciente en el suelo apareció a la vista.

—¿Que está pasando? ¿Por qué hay una mujer allí? —El jefe rugió.

—¡Yo... no sé! ¡No había nadie allí la última vez que lo verifiqué! —La gerente reprimió la culpa en su corazón y explicó.

—¡Después resolveremos esto! ¡Rápido! ¡Ayudemos a esta chica primero! —El jefe ordeno un tanto furioso a sus trabajadores detrás de él. Justo cuando alguien intentaba acercarse a Bridgette, Little Treasure inmediatamente se arrojó sobre el cuerpo de la mujer.

Su pequeña cara tenía una expresión feroz, sin dejar a nadie cerca.

—Señor Félix, esto… —El dueño del bar tenía cara de desconcierto ante la actitud del menor, no entendía la situación actual y no sabia como reaccionar mas allá de mirar al padre del niño.

La mirada de Félix recorrió a la administradora, cuya cara mostraba completamente su culpa. Luego pasó un ojo por la escalera en el suelo y la claraboya que era aproximadamente del tamaño de un niño pequeño.

Fue capaz de adivinar la mayor parte de lo que había ocurrido.

Levantó la mano para que todos se retiraran, luego se acercó y recogió personalmente a la mujer. Esa fragancia levemente fresca era aún más distintiva en sus brazos.

Al ver que su padre iba a levantar a la mujer, Pequeño Tesoro no lo detuvo, pero su rostro mostraba su falta de voluntad. Mostró una expresión que revelaba sus pensamientos internos: "Si no fuera demasiado pequeño, definitivamente la habría llevado yo mismo".

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¡Hasta aquí el capitulo de hoy! Muchas gracias por leer.

Sobre Cecilé: Es una mujer alta y delgada, cabello rubio y ojos verdes. Tiene 35 años y es una persona un tanto manipulable. Estuve muy tentada a usar a Sabrina, pero ella no merece estar bajo las garras de alguien como Lila :´v

Creo que eso es todo por este capítulo, así que espero leerlos pronto

Bye-bye