Capítulo 2: Problemas y distancia
South Town hace 23 años…
Era de noche y se ve a lo lejos a una pareja caminar por el parque, la noche era perfecta para la ocasión, ambos se detienen en el mirador para ver la ciudad, pero sobre todo, el cielo nocturno lleno de hermosas estrellas y lo más relevante, una hermosa luna en cuarto menguante y a lado de esta una estrella de cuatro picos.
Ella toma el brazo de su novio y se recarga en su hombro, soltando un suspiro de felicidad, él sólo se limita a besarle la frente, preguntándole el porqué de su dicha.
-dime ¿por qué suspiras tanto?- dijo él tomándola de la barbilla para ve a sus hermosos ojos azules
-esto parece un sueño, del cual jamás desearía despertar- dijo ella con una tierna expresión de amor en su rostro
-¿en serio? Y ¿por qué?- preguntó él confundido
-porque así estaría por siempre contigo- dijo ella abrazándolo, él de igual manera la abrazó, parecía un momento mágico para un beso pero antes de que se pudiera dar, ella se percató de algo.
-¡cuidado!- dijo ella cuando se lanzó sobre su novio, momentos después, cerca de ellos una Katana se calvó en el concreto
-¡¿qué demonios fue eso?- dijo él al momento de levantarse y ayudar a levantar a su novia
-no lo sé, Iori ¿estas bien?
-sí ¿y tú Leona?
Leona asintió con la cabeza, a lo lejos se escuchó una voz bastante familiar para los dos.
-lo siento ¿se encuentran bien?- dijo Kyo acercándose a ellos
-¿se encuentran bien?- dijo Yuki llegando después que Kyo –sabía que no sabías manejar una espada, casi matas a alguien, debes de tener más cuidado Kyo- dijo Yuki tomando la katana y envainándola de nuevo
-¿qué estaban haciendo Yuki?- preguntó confundida Leona
-le mostraba a Kyo que mi padre me esneñó a manejar la espada y como él se quiso lucir conmigo no se fijó y lanzó la espada, lo bueno es que nadie salió herido- dijo Yuki disculpándose con Iori y Leona por el pequeño descuido de su novio, Kyo extendió la mano hacia Iori para disculparse con él y hacer las paces, pero Iori le dio un fuerte golpe en la cara, haciendo que este Kusanagi cayera de espaldas hacia el piso, después del golpe Iori lo tomo del cuello de la camisa del castaño.
-¿en qué demonios estabas pensando? ¡Casi nos matas! Si quieres problemas conmigo adelante, pero a Leona no la metas en nuestras peleas o ¿quieres que mate a Kushinada?- ante tal comentario Kyo le regreso el golpe y el pelirrojo retrocedió, ambos comenzaron a pelear, Leona y Yuki intentaron detenerlos, hasta que en una pausa las dos lograron detenerlos, Yuki golpeo a Kyo con la funda de la katana y Leona le congelo la sangre a Iori, para impedir que se moviera, Yuki se llevó a Kyo y Leona se quedó ahí con Iori, al ya no ver a la distancia a ninguno de los dos, Leona le descongelo la sangre, Iori se movio nuevamente, dirigiéndose a Leona.
-¿por qué hiciste eso? Dejaste que se fuera así como si nada ¿qué es lo que te pasa?- dijo Iori molesto por el comportamiento de su novia
-Iori, fue un accidente, Kusanagi vino y se disculpo, tu en cambio, casi lo matas creo que yo debería decir ¿qué es lo que te pasa?- dijo Leona dándole la espalda a Iori mientras cruzaba los brazos
-entiende, casi nos mata ¿qué querías que hiciera? Además ese es mi destino, una eterna pelea contra él hasta que alguno de los dos muera- dijo Iori acercándose a Leona
-¿sigues con esa estupidez? ¡Deja de justificarte! Orochi ya no existe, no entiendo porque debes seguir peleando contra él- Leona se volvió peligrosamente a Iori –Iori, deja esta absurda venganza, te amo y no sé que haría si te pasara algo- dijo Leona poniendo una mano sobre la mejilla de el pelirrojo
- yo también te amo y te prometo que esto terminara cuanto mis llamas dejen de ser púrpuras y se vuelvan carmesí- dijo Iori tomando las manos de Leona, esta no pudo disimular su tristeza, ella se alejo de Iori y agacho la mirada
-mientes, nunca terminará tu venganza contra los Kusanagi
-¿me llamas mentiroso? ¡No me hagas reír! Dime Leona ¿quién fue la que estuvo muy misteriosa en el torneo de hace dos años? Y sobre todo ¡me ocultaste que eras el Loto Blanco! Y me llamas mentiroso a mi
-¿me reclamas que aya sacrificado mi vida para que fueras libre de la maldición de Orochi? Estoy segura de que si te contaba todo no me hubieras dejado hacerlo- Leona alsó la voz, pero después se entristeció –di mi vida para que ya no sufrieras más por Orochi y mis antepasadas me permitieron vivir de nuevo para estar contigo, pero dudo que en verdad me ames- las lágrimas comenzaron a brotar por los ojos de Leona, esta se dio la media vuelta y se marchó de ahí dejando solo a Iori en aquel lugar. Iori al ver que Leona se fue no hiso el más mínimo intento de detenerla, así que se marchó de ahí también.
Leona iba caminando por las calles de South Town hasta que una camioneta se detuvo a un lado de ella.
-¿te llevamos Leona?- dijo Clark con una sonrisa
-anda sube, no es bueno que estes sola en la calle a estas horas- dijo Ralf abriendo la puerta del vehículo para que Leona subiera, así lo hiso, de camino a casa de Leona Ralf comenzó a interrogarla y le preguntó el porqué se encontraba sola.
-¡oye! ¿No se supone que estabas con Yagami? – dijo el castaño de paliacate viendo a su compañera
-¿se pelearon o qué?- pregunto de igual manera el chico rubio de gafas oscuras
-eso no importa, mejor… ¡cuidado!- Leona tomo el volante y se desvió, mientras Clark se frenada de golpe
-¿qué rayos pasó?- dijo Clark viendo a Leona
Ralf se bajó del vehículo y vio a un chico peli morado de ojos morados parando en medio de la calle.
-¡Oye mocoso! ¿Quieres que te maten o qué?- dijo Ralf molesto, Leona se bajo de la camioneta y se acercó al muchacho, pudo percatarse que este sangraba del brazo izquierdo, Leona lo tomo por los hombros
-¿estas bien? ¿Qué fue lo que te paso?- el chico sólo vio por un momento a la mujer que lo sostenía –mamá- con esa palabra el chico se desplomo quedando inconsciente en los brazos de Leona, Leona lo subió a la camioneta y le pido a Clark que la llevara a casa para atenderlo, después que Ralf subió así lo hicieron.
Mientras tanto…
Iori conducía su motocicleta en las oscuras calles de la ciudad, lo que le había dicho Leona lo había dejado pensando, mientras le daba vueltas al asunto de repente una chica de cabellos y ojos morados se le atravesó en medio del camino, este se freno en seco.
-¿qué te pasa? ¿Por qué haces eso?- dijo Iori bajando de la moto, pero antes de que pudiera decirle algo más, vio que aquella chica sangraba del brazo derecho, haciendo que el pelirrojo dejara de lado su enojo para saber que le había pasado a aquella chiquilla, se paro frente a ella y la tomo de los hombros.
-¿te encuentras bien? ¿Qué fue lo que te pasó?- la chica se limito a ver momentáneamente a Iori –papá- fue lo único que dijo la chica antes de desmayarse en los brazos del pelirrojo, Iori la tomo en sus brazos y se la llevó a su apartamento para poder atenderla, mientras en un edificio cercano un hombre observaba lo que pasaba.
-al fin los encontré, sólo esperaré a que ustedes mismos vengan a mi
