Fuego, Aire, Agua, Tierra-Cuando el mundo esta en peligro, un avatar (2) aparece para salvarlo.

¡Segmentación! Un mundo dividido por dos ideologías, Nación Capital avanza destruyendo el medio ambiente hacia el sur. Libertia por otra parte se prepara para una guerra contra Nación Capital .

-El muro es lo único que puede detenerlos—dijo así el general Wu. Sentado en su traje militar verde olivo lleno de medallas. En aquella ocasión en la sala de mando solo estaba él y el presidente de Nación Capital Kodako Shinsai. Los dos caballeros sentados en la sala de mando donde cada uno estaba sentado en un sillón aterciopelado de carmesí. En la pequeña mesa entre los dos se encontraba un mapa del mundo. Sobre la impresión del mapa se encontraba una gran linea negra que cruzaba el reino tierra dividiéndola de extremo a extremo.

-Y también es lo único que nos impide que la guerra estallé—respondió el presidente shinzai. Su color de ojos eran amarillos y su cabello era blanco a pesar de ser un hombre de mediana edad parecía mas viejo y mas terrorífico. Tomaba la bebida negra de una taza de porcelana dando pequeños sorbos.—Que bueno esta esté café, la bebida del futuro, si señor—dijo él.

-Se que usted no quiere derramamiento de sangre, créame de ser posible evitarla yo también lo haría—pero lo que han hecho es un acto de guerra. Atacar el muro es una declaración de guerra ante nuestro estilo de vida.—respondió el general.

-Yo lo veo como mala propaganda, mala propaganda con mi reelección el próximo año—dijo el presidente—Osaí, Amon, Kuviera, que no hemos aprendido nada al respecto , de lo que una guerra pude hacer. Ya es suficientemente malo es ser llamado el "Segundo Osai". De ser posible quiero evitar una confrontación contra estos Libertos.

-Entiendo por completo su preocupación Avatar Lyn es una poderosa arma de nuestro enemigo, pero no difícil de erradicar, ha habido decenas de asesinos de avatares a lo largo de toda la historia.—respondió el general Wu

-Y cientos de muertos por sus manos, Lyn controla la tierra y el agua—dijo el presidente dando otro sorbo de su café—poderosos en su terreno.

-Usted lo ha dicho, en su terreno no en el nuestro además Rei controla el aire y el fuego, que son peligrosos en cualquier terreno.—dijo Wu

-Rei, es lo único que me mantiene en el poder, perderlo significaría…

-La muerte—dijo Wu.

Aquel lugar parecía mas bien una prisión mas que un campo de pruebas, pero los atropellos de Rei habían traído el odio del pueblo. Todos querían matarle pero nadie se atrevía, y ahí en el rincón de su recamara El avatar Rei miraba los cielos sucios por la contaminación de las fabricas generadas por Ciudad República, la capital de la Nación Capital. La piel de Rei era blanca como la nieve por estar en el aislamiento tanto tiempo, la cabellera blanca le caía en mechones sobre el rostro alargado y esos azules ojos, ojos de un color espectral. En su mano una canica de color ambar era girada en espirales perfectos por el aire control de Rei. En el fondo del corredor el eco de las pisadas de las botas militares de Rokko se oían acercándose.

-Oye, ¿es cierto que mataste a los oficiales de policía también?—preguntó Rokko. Aquel muchacho era de una tez morena con los ojos azules como los de Rei, pero a diferencia de Rei los ojos de Rokko tenían luz. Su complexión era delgada y alta, con un corte del guerrero de la luna de la tribu del agua del sur. Después de la anexión de la nación del fuego a la Nación Capital, le deshielo había traído consigo una fuerte migración de habitantes de las tribus del agua norte y sur hacia Libertia y Nación Capital.

Para Rei, no existía nadie, pero Rokko aquel refugiado había traído consigo sangre nueva a la célula de seguridad. O como la llamaban la Celula Roja. Y aunque Rei nunca se había sentido apegado a alguien en el mundo, se sentía en comodidad al momento de interactuar con Rokko.

-El presidente Shinsai me ordenó neutralizar al líder de la triple amenaza y eso hice—respondió Rei sin siquiera mirar hacia donde Rokko se encontraba.

-Dicen que derretiste el metal de las armaduras de esos policías—dijo Rokko sentándose frente a la cama de Rei.

-El jefe Tanok tenía pensado llevárselo a la comisaría de la policía, no podía podía permitir que se enteraran del nexo entre el presidente y la triple amenaza

-Pues esta noche nos han pedido terminar con el resto de la triple amenaza.—dijo Rokko. Actuaremos al anochecer en un golpe coordinado.

-¿La policía estará ahí?—preguntó Rei.

-No, solo agentes de la Dai-Li y la célula roja. Pero puede que haya algún otro revoltoso por ahí, asegúrate de no arruinar las cosas más de lo que ya están, no quiero tener que llenarme las manos de sangre de inocentes.—dijo Rokko.

-Si, te uniste a la celula roja, es probable que ya estes manchado con mucha sangre inocente—le dijo Rei.—Yo nací manchado de sangre inocente, y creeme, es mas sencillo si te lavas las manos con sangre que con jabón. La oscuridad no existe donde todo es negro—le respondió Rei.

Aquella noche una lluvia sucia cayó sobre la ciudad. La contaminación generada a partir de las fabricas había empezado a traer consigo una lluvia sucia y asesina. Salieron en un convoy, al frente iban dos satomoviles negros como el carbón con el punto rojo sobre las puertas laterales y el cofre, pues el emblema de la Célula roja era eso exactamente una oscuridad negra y una luz escarlata. Seguidos por un satomovil de largo calibre y las camionetas donde los agentes eran transportados, cuatro de ellas al parecer. Aquella ciudad era muy diferente a lo que alguna vez fue. en los libros de historia se hablaba de una ciudad llena de espiritus y vida, ahora no quedaba nada. Grandes rascacielos se alzaban llenos de pequeños departamentos donde los ciudadanos tenían que vivir. Se trata de una ciudad que creció hacia arriba y no a los lados la camioneta entonces giró en dirección del puerto hacia el gran puente que unía con el templo aire. El traje negro de Rei era difícil sobretodo con el nuevo super material, el polímero. Pero esa era la armadura de todos los agentes de la celula roja.

-¿Es aquí, justo aquí?—preguntó Rei a Rokko, quien estaba hablando por la radio del satomovil con el resto de la unidad.—¿La triple amenaza ha tomado el templo del aire como su escondite?

-Así es, ¿apuesto a que te trae recuerdos?—dijo Rokko recargándose en el hombro de Rei.

-Solo algunos—dijo Rei—¿dime que es lo que tengo que hacer?

-Serás nuestra vanguardia—dijo Rokko—He desplegado un equipo que llegará por debajo del agua. Los Dai-Li estarán cruzando justo por debajo del puente. Pero depende enteramente de ti terminar con todos ellos.

-No parece una misión complicada, ¿porque no lo hacen sin mi?—le preguntó Rei

-Tienes que mejorar tu imagen ante los ciudadanos y que mejor manera que a traves de acciones de limpieza —dijo Rokko.

¿Limpieza?, ¿para quién sería? Rei dejó a Rokko y se dirigió hacia el puente, mucho tiempo para pensar mientras se movía un paso a la vez, pero en su mente la voz de su maestro continuaba resonando y su corazón se aceleraba. Tenía miedo, pero no a los criminales, no a la soledad, si no a sus recuerdos, cuando estaba solo sucumbían ante ellos llegando como una ola y chocando en su mente. El lugar había estado abandonado despues de que los monjes aire fueran expulsados por el presidente Shinsai, por no ser buenos ciudadanos y buenos patriotas. Rei solo tenía que cerrar los ojos para volver a ver aquel lugar restaurado a su antigua gloria, el sonido de las risas de los acólitos y los bisontes, el aroma de los guisos vegetarianos y la brisa, la brisa del aire control. Le fallé a Korra pero no te fallaré a ti Rei volvió del estomago. Y un sudor frió le recorrió el cuerpo a medida que se había quedado temblando, metió la mano en el interior de su bolsa de municiones y sacó la pequeña canica ambar, la empezó a girar usando su aire control. La voz de su maestro era un eco estruendoso que le carcomía el alma.

-¡NO ES MI CULPA!—gritó Rei—No tenía porque ser así—pero ustedes, todos ustedes solo me estaban usando, no creían en mi, yo me llamaron Indigno. —Su voz era estruendosa pero en el templo no había nadie-ustedes eran traidores, traidores, yo no quise, yo no quise…Tenzín.

Los reflectores se encendieron e iluminaron a Rei, de pronto las figuras de las sombras lanzaron sus ataques sobre Rei. Fuego, tierra, agua y metal. Un tifón de viento envolvió a Rei

-¡Es el Indigno, acaben con él!—Gritaron las figuras encapuchadas.

El tifón de aire se iluminó con el fuego, el viento y el fuego juntos, destrozaban cualquier defensa, el aire erosionaba la piedra y el fuego lo quemaba todo, el fuego neutraliza el agua y el aire corta la carne. El metal se derrite…aun sin entrar en el estado avatar Rei era capaz de usar el fuego y el aire a su voluntad. Incluso tal vez su mejor arma era usar el propio aire control y fuego control de sus adversarios contra ellos mismos. Con Zaheer había aprendido la naturaleza del aire en su totalidad y su desdencia del fuego le atribuía la naturaleza propia del fuego. Pero de la misma manera era incapaz de comunicarse con las rocas o el agua. Solo el viento y el fuego, solo servía para traer la muerte y la destrucción, tal vez después de todo si era el indigno.

La batalla había terminado el resto del equipo había terminado con sus objetivos y habían asegurado la zona, al final solo quedaba sensación de tranquilidad en el ambiente.

-Indigno…-dijo una voz femenina que nacía de una de las figuras encapuchadas. Rei se volteó hacia ella. La levantó con su aire control en la otra mano el fuego se agitaba en una daga llameante y luminosa. Al acercarla a él vio los tatuajes de los nómades aire en su su piel, mientras sonreía.

-Porque sonríes—dijo Rei.-¿Qué anda haciendo una nómade aire con la triple amenaza?

-¿Triple amenaza?, no sabes nada indigno—dijo la chica tosiendo con dificultad.—Aquí nunca habido una triple amenaza, solo maestros aire. Solo somos nosotros, yo nací aquí en este lugar…entrené aquí como tú, este fue mi hogar como el tuyo—tragó saliva y entonces dijo—Korra vive.

-No, lleva muerta veinte años—dijo Rei. El muchacho tocó la piel del rostro con la daga de fuego, el cuerpo se incendio al instante hasta que solo quedó algo chamuscado. Entonces cayó al suelo una pieza de paisho.

Rei la recogió y pensó entonces Es la pieza del loto blanco no le dio e importancia y la dejó ahí.

Libro 1: División

Capitulo 1:

Veinte años después…