Antes que nada, muchísimas gracias por sus reviews, espero sinceramente que esta historia sea de su agrado conforme su avance. También quiero aclarar, que el capítulo anterior era una especie de prefacio, osea un adelanto del clímax de la historia, al que espero llegar despues.

Este es oficialmente el primer cápítulo, pero dentro de poco prometo capítulos mas intensos e interesantes, así que porfavor no abandonen este fic n_n!


Edward POV

Nada me iba a hacer aceptar tremenda proposición. Absolutamente nada en todo el Universo. Ni un millón de dólares, ni un Aston Martin, ni el Rolex más caro a la venta.

Sabía que una mujer era sinónimo de drama y cambios hormonales, y por ningún motivo iba a vivir con una. Ni porque tuviera perfecta capacidad para pagar su parte de alquiler puntualmente cada mes, ni porque poseyera el rostro mas angelical que haya visto jamás.

-Pero el anuncio del periódico decía que seguías buscando compañero de departamento

-Efectivamente sigo buscando. Pero tal como tu lo dices busco un COMPAÑERO no una COMPAÑERA

-¡Tienes que estar bromeando!- Su cara mostraba su enojo y desconcierto- ¡Eres un maldito machista!

-No quiero ser grosero, pero en verdad no tengo interés de compartir mi departamento contigo, ni con ninguna otra mujer. Así que puedes ir resignándote y saliendo de aquí o…

-De ninguna manera iba a querer vivir contigo ¡Idiota!- Recibí una cachetada inesperada ¿Cómo iba a provenir tanta fuerza de una chica tan pequeña?- ¡Cuando no halles nadie que quiera compartir su hogar contigo por lo antipático que eres, lamentarás haberme rechazado!

-Lo dudo mucho- Dije lo mas cínicamente que pude y con mi mano señalé la puerta- ¿Me harías favor de salir ya?

-Arggg- Dijo y salió a trompicones por el pasillo. Además de buscapleitos era torpe ¡Já!

¿Por qué hacía entrevistas para buscar un compañero de departamento? Bueno, obviamente no lo hacía por gusto. El mes siguiente iba a empezar mis cursos en la Universidad de Chicago, y como mi antigua casa estaba muy lejas del campus, había decidido vivir por mi cuenta, ¿el único problema?, los altos costos del alquiler en esta parte de la ciudad.

Buscaba un compañero que pudiera pagar la mitad de la mensualidad y que además tuviera ideales similares a los míos. Empecé muy optimista, sin duda alguna de que encontraría lo que buscaba, pero con el paso de las semanas comencé a dudar.

La primer y única visita que había recibido, fue una chiquilla malcriada que además de tacharme de machista me había abofeteado. ¡Já! ¿Quién diablos creía que era?

Me había dado un papel con su teléfono y nombre que tenía pegado a la nevera, por pura lástima. "Isabella Marie Swan 0446699151207"

Habían pasado ya un par de semanas desde el día en que ella había tratado de convencerme de permitirle compartir mi preciado departamento con ella y aun me causaba nauseas el pensar en vivir con una chica. Ellas no traen mas que molestias y se la pasan el día entero preguntando si se ven bien. ¡Iack!

Era día de compras y por más que quisiera quedarme en casa viendo t.v., necesitaba buscar algo para comer. Me dirigí a Wall-Mart en busca de nuevos paquetes de comida refrigerada y estaba ya haciendo fila en caja para pagar cuando escuché esa chillona voz.

-¡Pues no es tan sencillo como parece!

-¡Así tenga que vivir en una banca en Central Park, voy a estudiar en esa Universidad papá!

-No hace falta que vengas

-¿Sabes qué? ¡Me largo!- Dijo y cerró bruscamente su celular. No me había dado cuenta de lo absorto que me había quedado mirándola hasta que sentí su vista sobre mi

-Mira nada mas…¡El machista!

-Discúlpame, pero no tienes ningún derecho para faltarme al respeto

-Solo digo las cosas como son, no creí que eso lo molestara ¡Oh gran señor!

-Pff…¡por favor! Eres una malcriada- Dije y me voltee para poner mis artículos en la banda y pagar.

-¿Cómo va tu búsqueda de COMPAÑERO? ¿Ya se ha sacrificado algún iluso a vivir contigo?

-Pues por lo que veo va mejor que la tuya- Dije riendo burlonamente. En realidad, mi búsqueda no había avanzado nada. Solo había recibido su propuesta y no sabía que hacer.

- Da igual- ¡Já! Había dado en la yaga

-¿Como que da igual señorita Isabella eh?

-Como lo escuchas. No me importa- Dijo con indiferencia

-Son diez dólares con noventa y cinco señor- Dijo la cajera

-Ah si, ya voy- Busqué mi cartera en el bolsillo pero no estaba, al parecer la había olvidado en el auto o peor aun, en casa.

-¿Señor? ¿Va a pagar?

-Creo que he olvidado el dinero en casa- ¡Genial! Ahora iba a pasar un numerito frente a todo el supermercado. ¿Qué mas podría pasar?

-¿Sin dinero el gran hombre?- Dijo Isabella con una sonrisa de autosuficiencia.

-¡Da igual! Solo tendré que ir por el a casa

-Oh amigo, no permitiré que hagas todo eso, esta vez pago yo- Dijo fulminándome con la mirada.

-¡De ninguna manera!

-Pues, así podrás darte cuenta de que nosotras, a veces somos mas útiles que ustedes- Se acercó a la cajera y le extendió un billete de cien dólares, restregándomelo en la cara antes.

-¿No tendrá un billete mas pequeño señorita?

-Hm, creo que no por el momento

-Esta bien, su cambio es de ciento ochenta y nueve dolares con cinco centavos- Recogí mis bolsas y salí lo mas rápido que pude del establecimiento, estaba furioso.

-¡Se dice gracias!- Gritó mi nueva peor enemiga a lo lejos

-Ni en tus sueños chiquilla- Dije yo devuelta

Jamás me había sentido tan humillado en mi vida. ¡Esa niña inoportuna! Trataba de hacer que dos paquetes de comida entraran al microondas juntos mientras repasaba lo acontecido hoy. ¡No se iba a salir con la suya de ninguna manera!. Ella no tenía donde vivir, ni yo un compañero. Tal vez, si no fuera tan odiosa, le permitiría quedarse aqui, pero por desgracia ella no iba a cambiar, y si no era amable y se comportaba como una chica normal, tampoco yo iba a hacerlo.

Tomé su tarjeta del refrigerador y busqué el teléfono inalámbrico. Aún no sabía bien que hacer, pero así es como actuamos los hombres enojados, solo improvisamos.

-¿Bueno?- Se escucho del otro lado de la línea...