Aquí está el capítulo dos de éste regalo navideño para AlenDarkStar, espero que sea de tu agrado, hemos dado un salto en el tiempo, en el manga 364 de Naruto Shippuden han pasado aproximadamente 8-9 años, Itachi tiene 21, Hinata 16.

Estamos antes del momento en que Itachi y Sasuke pelean.

Advertencia: Este fic participa en el "Amigo Secreto" del Foro Aldea Oculta entre las Hojas.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es obra de Masashi Kishimoto.

Aviso: Las cursivas en éste capítulo son los pensamientos de Hinata.

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Capítulo 2. Quizás...

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El equipo de kakashi y el equipo 8 seguían en la búsqueda de Sasuke, acababan de sentir su chakra no muy lejos de donde se encontraban.

– Vamos a separarnos, Sakura irá con Kiba y Sai, Shino con Yamato y Naruto, conmigo irá Hinata – Kakashi señaló los puntos a cubrir y los tres equipos se separaron.

– Se está moviendo el chakra de Sasuke, está débil – informó Hinata saltando de rama en rama.

– Debe haber peleado con alguien muy fuerte, si no lo encontramos ahora podríamos perderlo de vista por mucho tiempo – Kakashi aumentó la velocidad, sin embargo un grupo de Zetsus blancos los rodearon, así que Hinata se adelantó y abrió paso para que Kakashi siguiera avanzando.

– Usted adelántese, yo los detendré, Sasuke se dirige al noroeste, si se da prisa puede alcanzarlo antes de que llegue a la zona montañosa y pueda esconderse ahí – dijo Hinata mientras luchaba con su puño suave, Kakashi le dio las gracias y se marchó a toda velocidad.

Hinata estaba deshaciéndose de los Zetsus, eran decenas que salían por todos lados, pero la chica logró controlarlos sin mayores problemas, solamente le había llevado más tiempo del necesario ya que estos seres buscaban retrasarlos en su búsqueda por Sasuke.

Usó su Byakugan y encontró que sus compañeros se dirigían hacia las dos en punto, el chakra de Itachi y Naruto estaban peligrosamente cerca uno del otro.

– Naruto-kun... – emprendió la marcha hacía aquel lugar cuando una parvada de cuervos le detuvo el paso, estaba un poco agotada por su reciente pelea pero pudo esquivarla y alejarse un par de metros, cuando de pronto creyó ver a Sasuke frente a ella, pero no aquel chakra era el de Itachi Uchiha.

– Itachi-san... – susurró Hinata mientras bajaba la guardia, hace casi una década que no lo veía... desde aquel fatídico día...

– ¿Eres Hyuuga Hinata? – preguntó el Uchiha con voz cansina.

– H-hai –

– Te volviste un ninja – afirmó Itachi mientras la observaba de pies a cabeza. Uno de los Zetsus le habia informado que había un Hyuuga entre el escuadrón que perseguía a su hermano. Y eso era justamente lo que él necesitaba. Su enfermedad había avanzado bastante, más de lo esperado y necesitaba que alguien abriera sus puntos de chakra, para así poder enfrentar cara a cara a Sasuke, pero lo que nunca se imaginó fue que la pequeña Hinata, quien adoraba a su primo se encontrara justo allí.

– Me he vuelto fuerte – aseguró Hinata, aunque por dentro temblaba, ¿que hacía ahí Itachi Uchiha? ¿Por qué la miraba tan detalladamente? ¿Se acordaría de ella...?

– Has podido encargarte sola de aquellos Zetsu –

– ¿Acaso estaba...? –

– No tengo otra opción, ven conmigo –

– ¿A d-donde? –

– Veo que sigues tartamudeando – Inconscientemente Hinata se llevó una mano a la boca, sí, se acordaba de ella.

– No... no puedo seguirlo, usted es parte de Akatsuki, quiénes van tras de Naruto-kun – Itachi comprendió que aquella chica tenía alguien en su corazón.

– Yo no tengo ningún interés por atrapar a Naruto Uzumaki, tengo otro encuentro pendiente y requiero un poco de tu ayuda, Hyuuga – Itachi comenzó a caminar hacia ella, Hinata retrocedió. – Shisui… no había vuelto a pensar en el hasta ahora que te veo frente a mí – tomó con su mano derecha un mechón de cabello de la chica, quien respiraba lentamente, casi no recordaba el rostro de Itachi, pero podía notar que los años lo habían envejecido alarmantemente, su rostro aun reflejaba serenidad pero sus ojos, se advertían cansados y tristes.

– Yo… suelo llevar flores a su tumba – murmuró la chica volteando la mirada, el Uchiha mayor estaba muy cerca de ella y eso le incomodaba.

– Gracias… yo no he podido visitarle – Itachi soltó el cabello de la chica y comenzó a toser sangre, se arrodilló en el suelo y se sujetó el pecho.

– Uchiha-san… – Hinata se arrodilló a su lado y frotó su espalda.

Sin embargo Itachi aprovechó la ocasión y la parvada de cuervos los rodeó y desaparecieron del lugar.

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Cuando Hinata fue cubierta por la oscuridad quiso alejarse el Uchiha pero una fuerza se lo impidió, no fue sino hasta unos segundos después en que se sintió libre que notó que se encontraban dentro de una cueva iluminada solamente por un par de candelabros.

– ¿Dónde estamos? – la chica se alejó del joven y comenzó a mirar a su alrededor

– A un par de kilómetros de dónde está tu equipo – Itachi se dirigió a una mesa, tomó un frasco y lo bebió – siéntate, estamos en un sitio que condicioné para descansar un poco –

Hinata se sentó en la única silla del lugar, que estaba cercana a la cabecera de la cama. No entendía cómo era posible que Itachi irradiara tanta paz a su alrededor, estaba alerta de todo lo que sucedía, tenía miedo, desde aquel siniestro día en que vio a los padres de Itachi y Sasuke muertos, deseó nunca más volverlo a ver, porque era un ninja desertor, un asesino… pero sobre todo porque Shisui le pidió que confiara en él, y ella creía firmemente en todo lo que Shisui le decía. Además ella no pudo ayudar a su hermano... después de la masacre del Clan Uchiha, Sasuke y ella no volvieron a hablarse, Hinata no sabía de qué hablar con Sasuke, y éste último, decidió cerrarse en su mundo de venganza, hasta que entró al equipo 7 y pudo disfrutar un poco de la vida, aunque al final la sed de volverse más fuerte lo terminó alejando de Konoha.

– Tengo una enfermedad que está consumiendo mi vida – Itachi interrumpió sus pensamientos y obtuvo su atención. – Voy a morir pronto, pero debe ser de la manera adecuada –

– ¿Por qué? – Hinata se acercó a Itachi cuando volvió a arrodillarse ante un ataque de tos, lo ayudó a levantarse y lo llevó hasta la cama.

– Necesito que abras mis puntos de chakra principales, necesito poder estar de pie una vez más –

– Pero eso terminaría con sus últimas reservas de chakra – Hinata regresó a la silla donde estaba.

– Voy a morir de todas formas, mi enfermedad no tiene cura – sentenció Itachi. Hinata guardó silencio y miró sus manos. Itachi suspiró al verla dudar. – Has crecido mucho, Shisui dijo que serías una mujer muy bella y no se equivocó – Hinata lo miró y se sonrojó. – Muchas veces he pensado que hubiera pasado si Shisui no hubiera muerto, irónicamente su muerte aceleró todo, derrumbó lo poco que habíamos conseguido con tanto esfuerzo –

– Usted y yo habríamos seguido comprometidos – ella continuaba muy sonrojada, nunca había hablado de aquella posibilidad con nadie.

– Sí, quizás hubiera sido una vida más feliz – Itachi volvió a suspirar, quizás sería bueno cerrar ese capítulo ahora que su vida estaba por terminar. – ¿Cómo tomó tu padre tu regreso? – siempre se había quedado con esa duda, ¿Qué había sido de esa frágil flor?

– No dijo nada, solo me indicó que regresara a mi habitación – los ojos de ella se oscurecieron, Itachi miraba el techo – seguí yendo a la academia y decidí seguir la voluntad de fuego, quise ser una buena Kunoichi, para demostrar a mí misma que podía ser mejor – ella sonrió – Shisui-san confiaba en mí y Naruto-kun me inspiró a esforzarme y no rendirme jamás.

— Veo que por lo menos tu vida mejoró — Hinata bajó su cabeza, aquel hombre era peligroso y no entendía que pretendía con aquella charla, Itachi se percató de su desconcierto y se recostó en la cama — no soy un hombre de sentimentalismos… mucho menos cuando puedes ver el futuro y sabes cómo morirás. — Hinata alzó la vista y observó que Itachi estaba acostado boca arriba con los ojos cerrados.

— No es así, nosotros podemos elegir nuestro destino, nada está determinado — ella se quedó sentada y miró sus manos — quizás las circunstancias en las que nacemos predisponen un camino para nosotros, pero bien podemos elegir seguirlo o no, nunca dejar de luchar por nuestras metas — y pensó en Neji y la impotencia dentro de su corazón que se convirtió en odio cuando se sentía apresado por su destino de ser un miembro de la rama secundaria del clan… pensó en ella misma y en qué hubiera pasado si se hubiera rendido cuando su padre la abandonó con Kurenai-sensei…

— ¿Y qué sucede cuando ves el futuro? ¿Desafiarás a Kami-sama? —

— No… no es posible conocer el futuro… — pero Itachi sonrió.

— hay quien diría que es imposible ver los canales de chakra, en cambio tu línea sucesoria te lo permite… — Hinata se puso de pie frente a la cama de Itachi cuando éste se dobló ante un nuevo ataque de tos, ella tocó su frente y notó que estaba hirviendo en fiebre, se acercó a la mesa que estaba en aquel lugar y mojó con agua que había en una jarra un pequeño paño que estaba a colgando en la silla. Lo puso en la frente del Uchiha y se sentó en la cama, sabía que él era el enemigo, pero su misma naturaleza no le permitía abandonar a ese hombre… — Sigues siendo muy amable — murmuró Itachi

— ¿Está diciendo que el sharingan… te muestra el futuro? — cuestionó Hinata girando el pañuelo y limpiando el rostro del hombre.

— Es raro cuando sucede, pero sí… vi mi muerte y pienso morir así — en su mente, se vio frente a frente con Sasuke mientras éste le daba el golpe final…

Hinata no sabía qué decir, e Itachi sabía que ella no lo ayudaría si no le decía toda la verdad, así que le contó todo. Se desahogó y le contó de la guerra que vivió cuando solo tenía cuatro años, de su temor de que la paz en Konoha fuera arrebatada por los intereses egoístas de su clan, de la decisión del consejo por exterminar a los suyos… de su estancia en Akatsuki, del poder que le dio a Naruto, porque estaba seguro de qué Naruto sí podría hacer que su hermano dejara la oscuridad en la que él mismo, Itachi su hermano mayor, lo había metido.

Las lágrimas no se hicieron esperar en el rostro de la chica, Itachi había sufrido tanto sin pedir nada a cambio. Y se sintió mal, porque nunca pudo hacer algo por Sasuke para evitar que estuviera solo, ni siquiera pudo apoyar a sus compañeros cuando querían rescatarlo de las garras de Orochimaru o cuando se volvió un criminal rango S.

— Supongo que te dejé una carga que no te correspondía, lo siento — parecía que había leído sus pensamientos, y ella negó con la cabeza, se dejó caer de rodillas en el suelo y su rostro estaba a la altura de la cama, donde sollozaba. — Sigues siendo muy cálida, deja de llorar Hinata-san, eres una Kunoichi y creo que me basta saber que has logrado salir adelante tú sola —

— Lo siento tanto… yo… —

— Está bien, al final fui yo quién te dije que olvidaras de todos los lazos que nos unían, supongo que eso incluía a Sasuke — Itachi se sentó en la cama y acarició el suave y largo cabello de la chica, su belleza interior había crecido con los años — Si quieres hacer algo por mí, ¿me acompañarías un momento dentro de un genjustu? — Hinata levantó el rostro y con la manga de su abrigo limpió sus lágrimas — Has logrado que mi fiebre bajara y la medicina me ha hecho sentir mejor —

— ¿Qué clase de genjutsu? — Preguntó la chica mientras Itachi la tomaba de la mano y la invitaba a sentarse a su lado. Ambos sentados se miraban a los ojos.

— Quisiera saber cómo sería mi vida en estos instantes si Shisui y yo hubiéramos detenido a nuestro clan de forma pacífica — activó su sharingan y antes de que Hinata pudiera decir algo, miró los ojos de su acompañante y todo volvió a oscurecerse… Itachi, presa de los temores que siempre anteceden a la muerte, quiso darse un último regalo.

Hinata se sintió mareada y miró a todos lados, estaban en el centro de Konoha y la gente andaba con mucha prisa, por la nieve y los adornos que colgaban de todos los negocios anunciaban la inminente llegada de la navidad. Miró sus manos y sorprendida se dio cuenta de que llevaba consigo un par de bolsas llenas de verduras y arroz, sin embargo antes de que pudiera decir algo más, una voz llamó su atención.

— ¡Hinata-chan! — la voz de una mujer madura, de alrededor de unos cuarenta años agitaba una mano y se dirigía a ella, aquella persona tenía el cabello oscuro con tonalidades negras y muy largo, una piel blanca como la nieve que comenzaba a mostrar un par de arrugas en los ojos y que vestía un sencillo vestido lila con un mandil blanco. Sus ojos eran negros y estaba segura de haberla visto antes…— Siento la demora — dijo dedicándole una gran sonrisa — ya casi no había tomates y sabes cómo se pone Sasuke cuando no le damos su ración —

Hinata la miraba asombrada, ¿acaso esa mujer era Mikoto Uchiha? Mikoto observó la cara de sorpresa de Hinata y pasó una mano por sus ojos.

— Hinata-chan, ¿sucede algo? Según yo no tardé más de cinco minutos — su voz se tiñó de preocupación lo que hizo reaccionar a la chica y las últimas palabras de Itachi hicieron eco en su mente… Si quieres hacer algo por mí, ¿me acompañarías un momento dentro de un genjustu? ¿Ya estaban en el gentsuju? ¿Cómo es que se sentía tan real? Y no es que nunca hubiera estado en un genjutsu de nivel elevado teniendo a Kurenai-sensei como mentora, pero por un segundo creyó que la búsqueda de Sasuke que emprendió junto a su equipo y el de Naruto había sido un sueño y que realmente Mikoto Uchiha estaba viva…

— Y-yo, estoy bien, solamente me distraje — murmuró la chica avergonzada de la confusión, no debía olvidar que estaba en un genjutsu hecho por uno de los ninjas más fuertes del mundo shinobi.

Mikoto miró a su alrededor y vislumbró a Hiashi Hyuuga seguido de todo su séquito de Hyuugas dirigirse a ellas.

— Esto no es bueno, vámonos Hinata-chan — Mikoto tomó el brazo de la chica pero antes de que pudieran dar dos pasos, Hiashi Hyuuga las llamó.

— Buenas tardes, madame Uchiha… Hinata… — Hinata percibió como la mujer a su lado se tensó, sin embargo ella volteó alegre de oír la voz de su padre, pero al cruzar sus miradas, su padre la miró con desprecio, como cuando era niña, miró sus propias manos y confirmó que estas reflejaban su edad actual, sabía que no tenía nueve años y mucho menos entendía que sucedía con su padre. — Me complace encontrarlas, hay algo que deseo comunicarle a Hinata — e hizo una leve inclinación, Mikoto Uchiha devolvió la reverencia y dio un suave apretón en el brazo de la chica mientras se apartaba unos cuantos metros, odiaba cuando no podía protestar y defender a Hinata, Mikoto era la esposa del líder del clan Hyuuga y no podía perder los estribos, debía ser educada aun cuando quisiera dejar claras algunas cosas a todos los Hyuugas.

— No has ido a la mansión Hyuuga después de tu matrimonio — dijo secamente Hiashi sin ocultar el desprecio que impregnaba sus palabras — espero que estés comportándote como una digna esposa y hayas desistido de hacer el ridículo como el día antes de la boda — Hinata quería decir algo, pero su mente aun no podía procesar lo que ocurría: su padre, el hombre compasivo que encontró después de la prueba del examen chunnin, el padre orgulloso que la despidió cuando salió en la misión de búsqueda de Sasuke Uchiha, el padre que la apoyó a luchar y mejorar por el liderazgo del clan… no existía en ese mundo… frente a ella estaba el Hiashi Hyuuga que la culpaba por la muerte de su hermano y por su naturaleza dócil y amable.

Hiashi se irritó ante su silencio.

— Hanabi jamás se comportaría de semejante manera tan indecente — la fulminó con la mirada y comenzó a caminar — por lo menos date prisa en tener hijos, solo así podrías recuperar un poco de credibilidad sobre tu matrimonio — se detuvo y la miró por última vez. — Deberás asistir el día 27 de diciembre a la ceremonia de aniversario por la muerte de tu madre, ahora retírate de mí vista — y continuó su camino rodeado de sus acompañantes.

Mikoto corrió a su lado, esperaba ver un rostro compungido y lloroso, pero se encontró con una expresión de desconcierto por parte de la chica.

— ¿Estoy casada… — Hinata recordó el día en que firmó el prenupcial —…con Itachi-san? —

Mikoto la miró preocupada, Hinata estaba actuando muy raro, en otras ocasiones en las que había visto a su padre terminaba con un ataque de ansiedad, pero ahora solo se le veía confundida…

— Si, llevan un par de semanas casados — respondió lentamente, quizás se golpeó cuando la dejó sola y tenía amnesia… — sabes, vayamos de prisa a casa a dejar esto e ir al hospital.

Hinata asintió, necesitaba entender cómo es que funcionaba ese mundo y además… ¿Qué había hecho para hacer enojar así a su padre?... Y sobre todo debía encontrar a Itachi, solamente él sería capaz de revertir el jutsu.

Cuando llegaron a la casa de la familia Uchiha, mientras Mikoto ordenaba las compras en la cocina, Hinata admiraba la casa, la cual estaba decorada de acuerdo a la época, luces y esferas cubrían el mismo árbol que recordaba en su infancia…

Hinata había suprimido todos los recuerdos que tenía de cuando vivió en casa de Fugaku Uchiha, porque haber visto muertos a los padres de Sasuke había sido una pesadilla que solo deseaba enterrar en lo más profundo de su mente. Pero ese genjutsu le refrescaba la memoria, y se estremecía al mirar aquel árbol que alguna vez ayudó a decorar.

Mikoto entró silenciosamente a la sala donde estaba Hinata y la observó, se veía confundida e intranquila, quizá lo mejor sería pedirle a Itachi que la llevara al hospital, él siempre era puntual y en cualquier momento debería regresar de su última misión dentro de la aldea.

Mikoto carraspeó y Hinata la miró y se sonrojó por la vergüenza de que la descubrieran admirando con gran detalle la casa, eso era una falta de respeto en la etiqueta dentro de los grandes clanes.

— Lo siento, yo… — pero Mikoto dejó salir una suave risa que descolocó a Hinata.

— Ya habíamos dejado las formalidades entre nosotras Hinata, eres como mi hija — y le dio un pequeño abrazo — Hinata, ¿Te ocurre algo? Te noto extraña, ¿acaso Hiashi dijo algo malo? —

— No… es solo que… — pero no sabía qué tanto confiar en aquella mujer, aun si era solo un genjutsu, al parecer las cosas ya tenían un orden y debía descubrirlo por si sola — dijo que el 27 habría una ceremonia por la muerte de mi madre — Mikoto acarició su cabello y la invitó a sentarse en el sillón.

— ¡Oh! Querida, ya hace diez años que vives en esta casa, nosotros somos tu familia e iremos contigo para acompañarte en ese momento tan importante — le dio un beso y le pidió que la acompañara a la cocina. — Toma — y le extendió una bolsa con arroz y varios ingredientes, será mejor que vayas a tu casa y tengas lista la cena para Itachi, no debe de tardar y sabes que le encanta tu comida —

Hinata tomó la bolsa y volvió a verse en problemas… ¿Y ahora como llegaba a su propia casa que no conocía? Miró dudosa a Mikoto, pero antes de que ésta pudiera decirle algo Sasuke seguido de Itachi llegaron a la casa. Hinata respiró aliviada, Itachi seguro la ayudaría a comprender de qué iba su genjutsu cuando fue atrapada por un efusivo abrazo cortesía de Sasuke Uchiha.

— Buenas tardes Hinata-chan — Hinata se puso de mil colores y empezó a hiperventilar, Mikoto notó eso y se acercó a Itachi.

— Hijo, Hinata ha estado actuando un poco raro desde hace un par de horas — murmuró mientras madre e hijo observaban a un Sasuke molesto sujetar a una desmayada Hinata. — Solo le quité los ojos de encima un minuto y de pronto parecía muy confusa, además, hoy nos encontramos con Hiashi — informó Mikoto mientras Itachi tomaba a la chica desmayada entre sus brazos.

— Todo está bien madre, llamaré a Sakura para que la revise, si eso te hace sentir más tranquila — dio un corto beso en la mejilla a su madre, tomó la bolsa con comida y con un gesto se despidió de Sasuke.

Salió de la residencia de sus padres y con la chica en brazos se dirigió al hogar del nuevo matrimonio Uchiha.

Itachi caminaba como si fuera lo más normal del mundo llevar a una chica desmayada en sus brazos, algunas personas del clan los miraban pasar pero no comentaban nada, sabían que la prometida, y ahora esposa de Itachi, era muy tímida y aunque solo de pequeña se desmayaba, no era difícil que en la actualidad volviera a ocurrir.

— ¡Hey! ¿Qué le hiciste a mi hime-chan? — una voz hizo detener el andar a Itachi.

— Ésta vez fue Sasuke — respondió Itachi con una ligera sonrisa

— Maldito mocoso, ya verá — shisui se despidió con la mano — dile a Hime-chan que iré a cenar — y se marchó.

Itachi continuó su marcha y llegó a una pequeña casa de un piso, tenía un pequeño jardín delantero y un gran jardín trasero. Al entrar al sitio unos jazmines adornaban el recibidor. Itachi sonrió y se dirigió a una de las dos habitaciones del hogar, en el cual depositó a la Hyuuga en una gran y suave cama, se sentó a su lado y la admiró.

Pronto se levantó, salió al jardín e invocó a un cuervo y mandó un mensaje a una de las mejores ninjas médicos de la aldea: Sakura Haruno. Le pedía que dedicara un poco de su tiempo para darse una vuelta por su hogar y que revisara a Hinata, la cual hacía mucho tiempo que no se desmayaba y los tenía preocupados.

Sin embargo, poco después de que Itachi enviara el cuervo, Hinata abrió los ojos y no reconoció el lugar, se incorporó en la cama y al sentir una presencia poderosa muy cerca de ella hizo que se levantara rápidamente y se pusiera en guardia. Itachi ingresó en la habitación y Hinata se relajó, de todas las personas él era el único que podría ayudarla a salir de ese genjutsu.

— Mmm… Itachi-san, ¿qué está sucediendo? — preguntó tímidamente la chica

Itachi la miró y le dedicó una pequeña sonrisa que hizo sonrojar a la chica. Pero antes de que Hinata pudiera decir algo más Itachi se quitó el chaleco ninja y después la playera negra, dejando al descubierto la parte superior de su cuerpo. El sonrojo de Hinata aumentó de sobremanera y comenzó a voltear a todos lados tratando de averiguar si era una broma. Itachi, al igual que ella, debía estar consciente de que esa no era la realidad y que por ende no estaban casados… ¡y que por eso no debería estarse desnudando frente a ella!

— A-alto por favor — le dijo cuando éste hacia ademanes de quitarse el pantalón — deje que me salga primero — solicitó la chica dirigiéndose a la salida de la habitación, pero Itachi la detuvo tomándola de la mano y la puso contra la pared.

— ¿Qué sucede? Creí que ya habíamos superado esta parte — dijo con voz calmada, la cual contrastaba con la respiración agitada de la chica — Llevamos viviendo juntos un par semanas —

— Itachi-san… esto es un genjutsu… ¿no lo recuerda? — preguntó la chica, Itachi la miró e hizo los sellos para deshacer genjustu y Hinata respiró aliviada, pero no sucedió nada.

— No, me parece que esto es muy real — dijo mientras acercaba peligrosamente sus labios a su cuello, Hinata no lo comprendía, Itachi debería ser consciente de que estaban atrapados en su sharingan, ella misma olvidó por un segundo que esa no era su realidad, pero… ¿Qué tal si Itachi no quería recordar que todo eso era una ilusión?

— Es solo una ilusión — murmuró la chica mientras empujaba con sus manos el pecho del Uchiha en un vano intento de alejarlo.

— Yo lo siento muy real — susurró al depositar un pequeño beso en la comisura de los labios de la chica, la piel de Hinata se erizó y algo se encendió en su mente… en esa realidad, mientras buscaba el modo de salir… ¡era la esposa de un hombre! Entonces todos los colores se le subieron en el rostro y empleó su puño suave para alejar al chico, quien hábilmente la esquivó y ella aprovechó para alejarse.

¿Ahora qué hago? — Hinata salió al jardín y se obligó a respirar pausadamente — Hice algo que avergonzó a mi clan y no tengo idea del papel que cumplo en ésta realidad aparte de que estoy recién casada con Itachi Uchiha — miró a su alrededor, era un jardín realmente bello. — Si Itachi-san no me puede ayudar debo buscar otro modo de salir de aquí — Hinata iba a salir de la casa cuando en la entrada se encontró con Sakura, la cual tenía un semblante preocupado, el cual cambió al ver a la ojiperla.

— ¡Hinata! Creí que seguirías inconsciente… — pero Itachi apareció y el terror asomó en los ojos de la Hyuuga quien quiso salir pero Itachi la tomó del brazo.

Sakura se sintió incomoda ante la situación pero recordó que Mikoto le había dicho que Hinata actuaba extraño, y eso lo confirmaba.

— Sasuke lamenta lo que pasó hace rato — dijo Sakura entrando, Itachi le acompañó a la habitación seguido de una derrotada Hinata. Cuando entraron Sakura le hizo una seña a Itachi y éste las dejó solas.

— ¿Ocurre algo de lo que necesites hablar Hinata? — Sakura la miró a los ojos y la Hyuuga decidió que lo primero sería seguir la corriente para entender que sucedía. Sakura la miró indecisa, sabía lo cerrada que podía llegar a ser Hinata así que decidió darle un empujoncito — Tranquila Hinata, sabes que siempre hemos sido amigas y próximamente cuñadas, puedes contar conmigo — Hinata comprendió que Sakura y Sakura salían juntos. Decidió probar suerte.

— Hoy… vi a mi padre… — Sakura apretó su mano — y me dijo que yo hice algo terrible… a-antes de… mi boda — murmuró la chica y Sakura la invitó a continuar — me golpee hoy… y… no recuerdo a qué se refería —

Sakura se puso pálida y desvió la mirada.

— Supongo que debe ser un mecanismo de defensa tuyo el haberlo olvidado — respondió secamente Sakura — ¿seguro que quieres saber, aun cuando tu mente lo eliminó? — Hinata asintió con la cabeza y Sakura comenzó a relatar.

— Bueno, no era secreto para nadie que en la academia te gustaba Naruto — Primer punto, continué con mi entrenamiento ninja, pensó Hinata — Pero tú estabas comprometida con Itachi-kun, así que nunca hiciste un intento para acercarte a él, pero Sasuke siempre lo llevaba a tu casa cuando nos nombraron el equipo 7, y Mikoto terminó adoptándolo y sin querer… — Sakura hizo una pausa buscando las palabras adecuadas — bueno, ustedes pudieron hacerse más cercanos… — volvió a guardar silencio Sakura.

— ¿Y qué paso? — Sakura la miró y sonrió

— ya sabes cómo es Naruto, un tonto de primera que nunca se dio cuenta de sus sentimientos por ti… y tu… alguna vez me dijiste que estabas en deuda con los Uchiha porque te querían tanto y te habían acogido cuando tu padre solo quería deshacerse de ti… y por ello te sentías culpable de… querer a Naruto de la forma en que se suponía debías querer a Itachi — Segundo punto… en éste mundo también estoy enamorada de Naruto… — Y al final pasó que Naruto se dio cuenta de lo que sentía por ti cuando estabas a días de casarte con Itachi…— Hinata cubrió su boca con sus manos… — y un día antes… tu hermana los encontró besándose y declarándose su amor… —

Hinata se puso de pie, estaba roja e hiperventilando… esa era una falta de respeto total según la etiqueta del clan Hyuuga, y del sentido común… se iba a casar con un hombre bueno y lo había traicionado, a él y su familia…

— ¿Qué p-pasó con...? — No pudo terminar la oración.

— Se fue a entrenar al monte Myobokuzan con Jiraiya-sama, no quería verte casada con alguien a quien consideraba como un hermano… — lo último fue dicho en voz baja pero Hinata lo escuchó completamente.

— Por eso mi padre estaba tan molesto hoy… — Las cosas comenzaron a encajar en su mente — ¿Y mi equipo? ¿Cómo están Shino y Kiba? — preguntó la peliazul

— Bueno, fuiste relevada al casarte, fue una condición que te impusieron ambos clanes — Hinata se dejó caer en la cama — consideraban que debías hacerte cargo de las responsabilidades de ser matriarca de un clan, apoyar a tu esposo y… cuidar de los herederos. —

Hinata no podía creerlo… ¿esa hubiera sido su vida si el clan Uchiha no se hubiera lanzado en una guerra civil?...

Sakura la dejó analizar la información y estaba atenta ante alguna reacción por parte de Hinata, pero ésta solo sonrió y suspiró.

— Supongo que debería disculparme con Itachi-san — Hinata se puso de pie — él también debe estar pasándolo mal — notó que Sakura la veía curiosa. — ¿Sucede algo Sakura-chan? —

— No, nada… — de pronto alguien tocó la puerta de la casa y las chicas salieron a ver quién era.

Era Shisui.

— Hime-chan, decidí llegar temprano para ayudar con… — pero antes de que pudiera decir algo más, inmóvil desde su lugar, los ojos color perla de la chica comenzaron a llorar

— ¿Hinata? — la llamó Sakura, pero Hinata solo atinó a lanzarse a los brazos del chico al que consideraba su hermano mayor…

— Estas vivo — y lloró.

Itachi salió de la cocina y observó la escena, aquello fue lo que más sorprendió a Sakura, Itachi sonreía conmovido ante la imagen de su primo y su esposa. El Itachi que ella conocía hubiera fruncido el ceño y murmurar algo sobre respetar a su esposa. Y la Hinata que ella conocía, era demasiado tímida, tras diez años de vivir con los Uchiha no se acostumbraba a ser parte de la familia, trataba de mantener su porte Hyuuga y nunca la había visto hacer tal expresión de cariño, bueno, fuera de Naruto…

Sakura sabía que algo no estaba bien, y debía descubrirlo.


Hasta aquí el capítulo dos, me ha quedado muy largo que lo he dividido en dos partes xD en la próxima habrá mas ItaHina :3

¡Ah! Me ha costado mucho trabajo hacer éste ItaHina, el final del manga de Naruto y la próxima película "The last" llevan mis niveles de NaruHina en la sangre al máximo.

No creo que este fic sea muy romántico (no vi que AlenDarkStar pidiera romance xD), pero más bien apuesto por la nostalgia y la autodestrucción de Uchiha Itachi, y la luz que Hinata pudo llevarle en algún momento a ese héroe anónimo. Éste fue un capítulo donde muchos "hubiera" se reviven al ser hablados. Peroo... Itachi es tan hot, que no pude evitar ponerlo con todo su encanto... :3

Necesito aclarar, antes de que me quieran lanzar a un volcán activo, AL NO SUCEDER LA MASACRE DEL CLAN UCHIHA en el genjutsu (el cual muestra qué hubiera pasado...), es claro que toda la historia se modificó, Naruto sigue siendo huerfáno, pero es como un hijo para Mikoto y Fugaku lo aguanta xD Hinata fue sobreprotegida por Mikoto, la trataba como una muñeca de porcelana y esa sobreprotección minó su carácter e hizo que se fijara aún más en Naruto pero a la vez la culpa de traicionar su deber con Itachi la hacia estar en conflicto siempre y cerrarse en sí misma.

Nunca tuvo la oportunidad de mostrar su valía a Hiashi, por lo que éste, Hanabi y Neji la siguen despreciando; Sasuke sigue siendo un amargado pero ama molestar a su hermano tonteando con Hinata, su cuñada. Itachi sigue siendo solitario y nostálgico, y considera a Hinata como su tesoro más valioso, él la quiere muchísimo.

Pero claro que la Hinata de la "realidad" es diferente por que vivió otras cosas. Es más decidida, valiente y generosa, más estable emocionalmente lo que le permite pensar más en los otros sin los sentimientos de culpa de la Hinata del genjutsu.

Nota: Dentro del genjutsu, Hinata y los demás novatos tienen 18 años e Itachi 23 años

Agradecimientos a:

Blacklady Hyuuga: Espero poder sorprenderte y no contar de más en las notas xD es que pienso que está un poco confuso el modo en que armé la historia y necesito poner un marco pero tampoco quiero revelar el final :D muchas gracias por tu review, gracias por tus palabras :3 ha sido una actividad fascinante la del amigo secreto ^o^

cami-shama: Es genial que te haya gustado la historia, dime tu opinión sobre éste capítulo :D

AlenDarkStar: Gracias por comentar y estoy muy feliz de que te haya gustado tu regalo ^^ eso me puso muy contenta, al punto que éste capítulo quedó larguísimo, siguen siendo tres capítulos pero esta segunda parte decidí dividirla, ya pasó navidad pero te adelanto que los veremos festejando navidad pronto ;)

Invader Zam: Muchas gracias por darte un momento para dejar un review, espero que éste capítulo compense la tristeza del anterior ^^ gracias por leer ésta historia :3

Espero sus opiniones, reviews! Les gustó? o no?

Feliz Año Nuevo! :D

Tamashitsumo ~ Almauchiha ~ hinauzu01

Miércoles 31 de Diciembre del 2014