Les doy las gracias a las que leyeron mi loca historia, fue en un momento de inspiracion loca y quise dejarla plasmada. Aqui les dejo el segundo y ultimo capitulo del two-shot, espero les guste y por favor no me maten si no les gusta el final.
Nos vemos abajo...
Traicionados
POV Bella
No sé por qué extraña razón me gustaban estos días de inverno, si cuando era niña los odiaba. Pero casi siempre prefería disfrutarlos dentro de mi casa que fuera de ella, aunque hoy mi amiga Alice insistía es que lleváramos a sus hijos al parque, pues querían ir a los juegos aprovechando que ningún niño se asomaría ni por error a ellos, por el frio que hacía, y fue así como accedí más a fuerza que voluntariamente. Aun no estaba lista y ya no tardarían en pasar por mí, agarre lo primero que vi para resguardarme del maldito frio, un suéter ligero y una chamarra perteneciente al hombre de mi vida que me ajustaba perfectamente, ya que las mías eran caso perdido.
En ese momento no pude evitar recordar aquel día en que lo vi por primera vez, tomo mi corazón sin previo aviso, y sin saber como el destino nos tenía preparado un lindo futuro, me enamore de él. Aquellos hermosos pero intensos ojos, su linda piel blanca y un bello cabello castaño. Su amabilidad y su forma de hablar fueron los que terminaron de fléchame, convirtiéndose así en mi héroe.
De regreso al mundo real y después de una caminata de 15 minutos, que según Alice era para entrar en calor, llegamos al parque, los niños gritaron como locos al ver los juegos vacios y corrieron hacia ellos, "como si los juegos fueran a irse" pensé sarcásticamente.
– Vaya que estaban ansiosos – le comente a Alice, al ver como corrían como locos
– Si, desde cuando Jasper les había prometido traerlos, pero con tanto trabajo que se le junto por la época ya no pudo – me contesto
– Ve el lado bueno de esto, estará con ustedes todas la vacaciones y entonces podrás aprovecharte de el – le dije pícaramente
– Eso que ni que, no lo dejare ni tomar aire. Pero tú no te quedas atrás Bella, veo que tienes muy bien atendido a Riley – me dijo entre risas y empujándome con el codo – Se carga una sonrisa de oreja a oreja.
– Todos sabemos que la sonrisa no es precisamente por eso, pero si, lo admito, en los últimos meses…
– Ya cállate Bella, no quiero seguir escuchando que haces con él durante todo el día – dijo dramáticamente
– Se nota que alguien está un poco abandonada – le conteste con una sonrisa – solo espéralo un par de días.
– Gracias por tu apoyo emocional – contesto haciéndose la enojada, y en eso escuchamos que uno de los niños gritaba – deja ver ahora que paso
– Corre tal vez que quedo atorado como es su costumbre – le dije entre risas recordando cada una de las escenas vividas con aquellas niños
En lo que Alice regresaba, me quede vigilando al otro diablillo que jugaba con una pelota, que se dirigía a mí.
– Patéala tía – me grito, lo que menos quería era ponerme a jugar y menos con mis dos pies izquierdos
– ¿Porque siempre me quieres poner en vergüenza Hugo?
– Vamos tía, no hay nadie que te vea, solo será un momento – me pidió el niño
– Está bien, pero solo un momento sabes que no puedo jugar mucho
– Gracias, tendré mucho cuidado – contesto con una sonrisa
Así fue como me dispuse a jugar con mi "sobrino", cuando vi que Alice se acercaba con Aldo en sus brazos llorando.
– ¿Qué le paso? – le pregunte a lo lejos
– No sé qué hacer con este niño – me dijo con un tono de burla – solo me grito porque se siguió derecho en la resbaladilla y quería que lo levantara.
– ¿Y entonces porque sigue llorando? – pregunte confundida
– Porque vi al señor de los globos, quería que le comprara uno y además…
– Ahí va la pelota…
Sumergida en la plática con Alice, no me percate de que Hugo había pateado con fuerza la pelota y haciendo que esta saliera del área de juegos donde nos encontrábamos, Alice estaba a punto de ir por ella pero le dije que se quedara con sus diablillos y me ofrecí a traerla. A lo lejos solo escuche un "lo siento" proveniente de Hugo que me hizo reír. Cuando me dirigía por la pelota, alcance a notar que un chico la recogió para llevármela hasta donde me encontraba, sin detener mi caminar me acerque más a él, le conteste con una sonrisa y un gracias sin levantar la mirada. Algo, un sentir, una instinto me hizo levantar la mirada y darme cuenta de que era él, el hombre que hace años me había hecho trizas el corazón, que lo había pisoteado sin piedad alguna. En ese instante me encontraba en shock al verlo, y lo único que salió de mi boca fue…
– ¿Qué haces aquí?
Se produjo un silencio entre nosotros, tenía tantos sentimientos encontrados, tenia coraje por lo que me había hecho, pero me daba un poco de felicidad al verlo nuevamente, pero al fin de cuentas todo se resumía a enojo. Y todavía tenía el descaro de dibujar una sonrisa en su rostro, sabía que se alegraba al verme pero también había dolor, y lo único que pedía es que desapareciera de mi camino, de mi vida totalmente.
– ¡Hola! – me saludo sin poder contener esa alegría que se reflejaba al verme, por mi parte no sabía que contestar, ni cómo reaccionar, solo quería que se fuera. Me arme de valor y le conteste.
– ¿Tu… que…que haces aquí?
– ¡Hola!, ¿como estas? yo bien ¿y tú? – contesto sarcásticamente – creo que es lo conveniente en un saludo, ¿no crees?
– No me interesa, no has contestado mi pregunta Edward – dije sin mostrar interés
– Bueno te seré sincero… Salí a darme un paseo, ya no quería estar un minuto más encerrado en mi departamento, vi este lindo parque y decidí bajarme a dar una vuelta. No espero que me creas pero esa es la verdad.
Después de tantas mentiras no sabía si creerle o no, como diablos había dado con este parque, habiendo muchos por ahí. Además ¿no estaba demasiado retirado de su departamento? Como para haber llegado así no mas porque si. Ahora me sentía tan incómoda e insegura con su presencia, me costó mucho trabajo alejarme de todo lo que le rodeaba y ahora estaba aquí como si nada hubiera ocurrido. Sabia de amigos en común que el me buscaba, pero les hice prometer que nunca le dirían nada sobre mí.
– ¿No piensas decirme nada? – me dijo
– No tengo nada que decirte, me tengo que ir, me están esperando.
Al girarme me tomo del brazo para detenerme y ponerme de frente a él, como tenía el derecho para hacer eso, mire su mano apretando mi brazo y alce la mirada.
– ¿Qué haces? ¡suéltame! – le conteste tratando de zafar mi brazo
– Necesito hablar contigo – respondió
– Ya te dije, no tengo nada que decirte, tuviste demasiado tiempo para hacerlo… ¡oh espera! creo que no lo tuviste porque estabas muy ocupado en tus malditas juntas y cenas de trabajo – le conteste enfatizando las últimas palabras
– Por favor, solo te pido un momento
– Lo siento – le dije al momento que separe mi brazo de mi mano – tuviste demasiado tiempo y no lo aprovechaste
Vi como Alice se acercaba con preocupación, dejando a los niños en los juegos. Con una mirada me pregunto si todo estaba bien, pero sin más se acerco para verificar. Alice solo lo había visto un par de veces, así que no lo recordaba muy bien.
– ¿Está todo bien Bella? – pregunto preocupada
– Si, Alice, no te preocupes, solo necesito un momento
– Está bien, pero estere al pendiente por si me necesitas.
Regreso algo precavida con los niños, sin dejar de atender a sus hijos y de vigilarme, la cual agradecí con una tímida sonrisa.
– Solo tienes 5 minutos – le dije no muy convencida
– ¿No podemos ir a un lugar más cálido? ¡Te invito un café!, puedes invitar a Alice y a los pequeños, si quieres pueden hablarle a Jasper para que los alcance – en ese momento me pregunte ¿cómo diablos recordaba a Jasper? Si solo los vio un par de veces – Si, los recuerdo muy bien, siempre te has rodeado de muy buenos amigos – dijo contestando a mi pregunta mental
– Lo que me tengas que decir, dilo aquí
– Por favor, hace demasiado frio y no quiero que te enfermes
– Edward, por favor, no lo hagas mas difícil – le conteste
– Está bien… Tal vez ya sea muy tarde para esto, pero quiero pedirte perdón… perdón por todo el daño que te cause, se que fui un estúpido, pero nunca fue mi intensión…
– Si no lo fue entonces ¿porque lo hiciste? – lo interrumpí – muy bien pudiste dejarme ir y así revolcarte tranquilamente con la maldita perra que tienes como amiga – le conteste enojada
– Ya sé que fui un idiota, no tengo palabras para explicar lo hice, porque ni yo mismo se porque reaccione de ese modo. Te amaba, te sigo amando y no me perdono por lo que te hice, solo quiero remediar las cosas y saber si puedes muy dentro de ti darme la oportunidad de volver a confiar en mí. – me dijo con la voz quebrada
– Ahora vienes y me quieres a tu lado, quien te crees que eres para venir a reclamar algo que nunca supiste valorar. Yo te amaba Edward – no pude contener las lagrimas al recordar cómo me había destrozado el corazón, como me había humillado al hacerme semejante cosa – te entregue todo mi amor, mi ser, te entregue todo ¿y cómo me pagaste?... me pagaste con tu engaño, con tus mentiras baratas. Por más que quieras no podre confiar más en ti.
– Ella solo me uso, se desquito de lo que una vez le hice, estaba celosa de nuestro amor, pero como un idiota caí en sus redes y destroce lo más preciado que tenia… tú.
Tan solo nombrar a esa tipa se me revolvía el estomago y llegaba a mi mente aquel día que los vi de lejos. No pensé en lo peor, era su amiga y tenía derecho a verla, solo esperaba que el me dijera de sus encuentros, los cuales nunca llegaron. Hasta que una noche los vi agarraditos de la mano, en un lindo restaurant al que nunca me quiso llevar disfrutando de una linda velada. No podía entender lo que estaba pasando, hasta que salieron del lugar dándose "tiernos besitos", en ese momento no me podía quedar ahí parada y le dije a Jacob, que los siguiéramos, totalmente se opuso porque sabíamos a donde iba a parar todo eso, pero mi insistencia pudo más.
Los seguimos hasta llegar un departamento desconocido, estaba tan enojada que no me contuve y le marque al celular. Cuando contesto me dijo la peor de las mentiras que podía haber escuchado, dijo que estaba en una junta muy importante y no podía atenderme. Fue ahí donde toda la confianza que le tuve se fue por el caño y mi mundo se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos. Ahora viene arrepentido con la cola entre las patas a pedirme que confíe de nuevo en el. Pedía mucho e imposible.
Ya no quería saber nada que tuviera que ver con él, de un pasado que pudo haber tenido un maravilloso futuro. Vi a lo lejos como Alice me vigilaba y estaba al pendiente de todo, me arme de valor para dar por terminada nuestra charla.
– No me interesa saber que hizo y que no hizo contigo, si fue o no fue venganza. Lo hiciste consiente de las consecuencias que podrían pasar, te dije una vez lo que era capaz de hacer y la preferiste a ella. Así que no vengas a pedirme que regrese contigo por qué no lo hare, me costó mucho levantarme, me lastimaste, Edward
– Solo pido empezar de nuevo como amigos, y si tú me permites…
– Si quieres mi perdón – lo interrumpí de nuevo, y pensado en lo que le iba a contestar, el muy atentamente esperaba mi respuesta. Una vez escuche que "Los débiles jamás perdonan, el perdón es un atributo de los fuertes". Y si, tenía que ser fuerte y darnos esa tranquilidad. Y con un suspiro pesado conteste – lo tienes y eso será todo.
Tal vez no era el momento ni el lugar adecuado, pero tarde o temprano se enteraría de lo que ocurría en mi vida. Mire a Alice para hacerle saber que era hora de partir, asintió con su cabeza y llamo a los niños. En ese momento me arme de valor por lo que estaba a punto de suceder. Comencé a bajar el cierre de la chamarra, confundiendo a Edward
– ¿Qué haces? ¿estás loca?, hace mucho frio como para que te andes desvistiendo… vuelve a cerrarla – me dijo un poco confundido
Sentía que mi corazón se salía y comenzaron a brotar algunas lágrimas, pero era hora de la verdad. Seguí bajando el cierre hasta quedar totalmente al descubierto la parte de enfrente, mostrando un ligero bulto ya visible sombre mi abdomen. Vi su cara de sorpresa, pero acompañada de una gran ola de dolor y tristeza.
– Pudo hacer sido tuyo, mi amor… – le dije con lagrimas en los ojos, viendo que Edward me respondía de la misma manera. Alce mi mano izquierda y le mostré mi dedo anular – alguien más cumplió su promesa – le di un pequeño beso de despedida en sus suaves labios, el beso de despedida que no pude darle en su momento – recuerda que alguna vez te ame incondicionalmente, mi amor
Di la vuelta con mi cara llena de lágrimas y me marche, termine lo que una vez él había comenzado.
Que les parecio el final ¿Flores o jitomatazos?
De antemano gracias
